Páginas escogidas · Capítulo real 46 de 53

PROVERBIOS Y CANTARES

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

[PROVERBIOS Y CANTARES]

I

¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar?... Todo el que camina, anda como Jesús sobre el mar.

II

A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza. Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dió a cascar al diente de la sabiduría.

III

¡Ojos que a la luz se abrieron un día, para, después, ciegos tornar a la tierra, hartos de mirar sin ver!

IV

Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos...

V

Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía... Después soñé que soñaba.

VI

Luz del alma, luz divina, faro, antorcha, estrella, sol... Un hombre a tientas camina; lleva a la espalda un farol.

VII

Todo hombre tiene dos batallas que pelear: en sueños lucha con Dios, y despierto, con el mar.

VIII

Moneda que está en la mano quizás se deba guardar; pero lo que está en el alma, se pierde si no se da.

IX

¿Dices que nada se pierde? Si esta copa de cristal se me rompe, nunca en ella beberé, nunca jamás.

X

Dices que nada se pierde, y acaso dices verdad; pero todo lo perdemos, y todo nos perderá.

XI

Todo pasa y todo queda; pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

XII

Anoche soñé que oía a Dios gritándome: “¡Alerta!” Luego era Dios quien dormía, y yo gritaba: “¡Despierta!”

XIII

Dios no es el mar, está en el mar; riela como luna en el agua, o aparece como una blanca vela; en el mar se despierta o se adormece. Creó la mar, y nace de la mar cual la nube y la tormenta; es el Creador, y la criatura lo hace; su aliento es alma, y por el alma alienta. Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste, y para darte el alma que me diste, en mí te he de crear. Que el puro río de caridad que fluye eternamente, fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío, de una fe sin amor la turbia fuente!

XIV

El demonio de mis sueños ríe con sus labios rojos, sus negros y vivos ojos, sus dientes finos, pequeños. Y, jovial y picaresco, se lanza a un baile grotesco, luciendo el cuerpo deforme y su enorme joroba. Es feo y barbudo y chiquitín y panzudo. Yo no sé por qué razón, de mi tragedia, bufón, te ríes... Mas tú eres vivo por tu danzar sin motivo.