Paisajes de España: Galicia y Navarra · Unidad 26 de 67
Unidad 26 · RECUERDOS DEL CARLISMO
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
RECUERDOS DEL CARLISMO
En los recuestos y pequeños valles tiéndense las aldeas que forman Cinco Villas (Aranaz, Sumbilla, Lesaca, Echalar, Yanci). Constituían, en tiempos antiguos, una especie de republiqueta a quien el reino de Navarra, propenso siempre al régimen autonómico, concedía fueros y privilegios. Aun quedan en sus costumbres y en su organización restos de su espíritu independiente.
Y llegamos al hermosísimo valle del Baztán. Las montañas se abren aquí en un anfiteatro de bellas y florecientes praderías. Los cerros, poblados de hayas, castaños, robles, nogales, pinos, abetos, rodean el valle en cuyo fondo, junto a los regatos murmuradores, se levantan los pueblos, blancos, limpios, destacándose, aquí y allá, los "chalets" de los indianos. Se compone el valle de catorce lugares: Elizondo, (la capital), Errazu, Arizcun, Azpilcueta, Elvetea, Lecároz, Garzain, Irurita, Arrayor, Oronoz, Ciga, Aniz, Berroeta y Almandoz. Todos estos pueblos pertenecen a un solo término municipal, sin deslindes entre unos y otros, regidos como una república patriarcal. Las antiguas leyes del fuero baztanés consignaban el principio de que la tierra sólo pertenece al que ia cultiva. Los hijos del Baztán son todos aristócratas; tienen derecho al uso de las armas del valle, que son un tablero de ajedrez, concedido por Sancho el Fuerte. La concesión tiene este origen: al comenzar la batalla de las Navas, los soldados baztaneses fueron sorprendidos por los moros jugando a las damas ; pero, rehechos, con la agilidad propia del vasco, empuñaron las armas y derrotaron al enemigo. Y entonces Sancho VIII, el Fuerte, rey de Navarra, ennobleció a todos los baztaneses de un sólo golpe. Así, pues, cu;?.ndo veáis un tambo en Cañuelas, y ordeñando a un baztanés, tened en cuenta que puede poner sobre la puerta del rancho, como se ve aquí, en las casitas de la montaña, un tablero de ajedrez, testimonio de su nobleza. El baztanés nace noble por eterno mandato de don Sancho. Baztán es palabra vascuence, "bat-an", en su primitiva forma, que viene a significar "todos una calidad", nombre que tomó el valle después de la batalla de las Navas. Platón, en su República, quiere que los ricos sean todos igualmente ricos, es decir, que no haya, dentro de los ricos, unos más ricos que otros. El Baztán, en punto a distinción social, ha resuelto el problema con arreglo a los principios platónicos: todos son igualmente nobles; todos tienen su tablero de ajedrez.
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Lope de Vega, en su "Jerusalén Conquistada" alude a esta hidalguía general, al cantar las hazañas de los baztaneses capitaneados por don Enrique de Bazán:
Cien soldados navarros le seguían Del Valle del Baztán, hidalgos todos, Que por derecha línea descendían De la primera sangre de los godos; Caballos ferocísimos rugían, Y aunque con armas de diversos modos Mostraban los escaques de los sayos Que del sol de Bazán se llaman rayos . . .
Los escaques son las casillas cuadradas del ajedrez; de manera que ya en la conquista de Tierra Santa, los baztaneses, aun siendo soldados rasos, llevaban en sus sayos el tablero, símbolo de su nobleza colectiva. Bueno es advertir todo esto a los criollos. Así, cuando por alusión a toda bulla estrepitosa, digan: "parece una fonda de vascos" tendrán en cuenta que, si son baztaneses, se trata, no de plebe alegre y democrática, sino de una reunión de aristócratas que tienen derecho a llevar estampado en el chiripá y en el mismo tarro un tablero de ajedrez. Yo saludo en esta cuartilla, escrita en una pradera del Baztán, a la numerosa, fuerte, simpática y noble clase tamberil — noble en sus dos acepciones — que a la hora de la aurora recorre en sus pingos las calles de los pueblos pamperos, repartiendo la nutrición matinal y algún tentón furtivo a las chinas que salen a los umbrales.
Solicitan igualmente la atención el paisaje, los recuerdos de las terribles guerras carlistas y el movimiento emigratorio. Altas hileleras de chopos y fresnos acotan los prados en que pacen florecientes ganados, pastoreados desde las mismas ventanas de las casas. Aquí está la mejor escuela de los futuros tamberos. Aparte los pequeños núcleos urbanos, el caserío se halla disperso por laderas, ribazos y montes. En este aislamiento, en esta soledad, se educa y fortalece el espíritu para soportar luego, sin aflicción, el alejamiento en los desiertos americanos, solo y fuerte, sirviendo de guía a la
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