Pájinas de mi diario durante tres años de viajes : 1853.--1854.--1855 · Unidad 133 de 205

Unidad de lectura 133

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dinot, la batalla de Novara, el aislamiento de la heroica Venecia, todo fué traiciones i mezquindades; pero fué unalecion sann e inolvidable también! Llegue cuanto antes el dia en que la Italia pueda probar su cordura i su -unien como antes ha probado su heroísmo. La ITnion es su palanca, su porvenir, su rejeueracion, su independencia. Que la inicie la espada de Victorio Manuel o la de la República, no debe ser por de pronto materia de discordin. Una espada se necesita i una gr:in batalla de la Italia ratera contra las lejionesdel Austria! Las orillM del Tagliamento deben ser el sitio escojIJoptTA definir esta gran cuestión/. . . .

Una satisfacción personal me permitía yo rn medio de las tristes escenas de degrudacioa civil que a cada pfiso presenciaba, ? era la de hablar sin .rebo/o de todo k> que me repngnaba sin que me importara un ápice el miedo qneme insinuaban mis compañeros de viaje por lo» espias, los piombos de Venecia i el cnttitlo de Spilberg Yo habia establecido alguna» relaciones inmediatas con ua respetable scáor Branca, antiguo librero de Milán, vnS. Magretti para quien habia traído reeoniendaeione* de Puris (porque este señor es uno delosraltivadores de seda mas en grande que hai en la Lombardia i me mostró su establecimimto,) i otros amables Milaneses a cuyas familias fni introducido. La sociedad de Milán tal cual me pareció en el pequeño círculo i en les corlM ratos que yo la estudié, está montada enteramente a la francesa i en verdad a cada paso no puede uno menos de andarse repitiendo en efta ciudad cuan exacto ha sido ?1 calificativo úe París del Medio día con que ha sido reconocida no solo por su aspecto sino por su modo dt ser propio.

Un dia el Sr. Branca me invitó para baeer ■«■ visita a Cesar Cantu, el mas grande de los biitoriadores modernos. Acepté en el mouientoí luego estuve en presencia de aquel bombic eminente que me recibia con la afiíble aioplicidad de un antiguo amigo, como para disipar la timidez que poduce en un deteoii^ cido, el reflejo inmediato de una gpran glorta! Cesar Cantu es un hombre de 6¡> años, de complexión sanguínea i estremada mente del* gado. Sus facciones son mui finas i un tasto apagada la espre^ion de su rostro apesar del tinte sonrosado de sus mejillas. Su cabeza aacha i huesuda, que contrasta con el aspeeli frájil de su cuerpo, revela las poderosas faealtades intectuales de que este hombre emhieiie está dotado. Novelista, poeta, escritor polfdcii el ocupa también el primer puesto entre, ^ historiadores modernos. Su convenieteB «*

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e todos los hombres yerdadéfamente modesta i sencilla. Esquivaba toda m grande obra de historia i se empérnente en obtener de mí algunas noti-

él estado de la naciente literatura de > dije yo que su obra se habia hecho ar entre nosotros como en Europa, t hacer un suñciente elojio de los prole nosotros hacemos en el estudio, erdad, en pocos paises modernos la ; las letras ha llegado al grado de perle en Chile, bien es que en un circulo

aristocrático. Cesar Cantu ha sido un $ la libertad italiana como todos los ?scIarecidos que para su mal i para su aduce esta tierra encadenada. El cohistoria en una prisión según me re- •. Branca, que fué el intermediario que 1 joven Cantu la redacción de esta >sal por encargo de un editor de Tunamente acababa de ser borrado de

de proscripción del Austria después frftecucion de varios años por haber

una publicación reciente esta^ solas Los mal adquiridos lauros de Watwr 3 si los llulanes de Austria hubieran

una solu lanza en aquel campo de •sa derrota!... M. Cantu habita una peía i parece que no ha sido jamas ca-

familia de sus hermnnos estiba ahí n emburgo a la hora en que nosotros >s i varias alegres ])arejas valsaban en ue sirve de biblioteca al ilustre escri- } invitó bondadosamente a tomnrpar-

reunion fie familia, pero mi impor- )lo se estendió a aceptar de este homiguido,* el presente que me hizo de í opúsculos en verso. Mucho agradecí nca el servicio que me habia hecho de ne a Cesar Cantu, pobre proscripto, brales pisé con mas respeto que lo echo en el palacio de Francisco José, ; tirano de este pais usurpado, ursiones hicimos desde Milán. La una 010 al pié de los Alpes i la otra a Pavia 3 hacia el sud. En dos horas llegamos lino de fíerro a orillas del pintoresco rando en un pequeño vapor nos interLSta el punto llamado la Cadenavia desprende hacia el oriente el lago de oipleamos tres horas en llegar a este áo, pero navegando en un lago no hai i el lago es el de Cumo, uno va sinnuevo placer desde el puente del pe- ►OT'a cada vuelta de la rueda. Las rila de cabapo de la nobleza lombarda an en las orillas del lago, sus pinto-

rescas aldeas i los cultivos 'i arboledas que se alzan en gradería por las pendientes faldas de las últimas ramificaciones -de los Alpes, ofrecen el mas variado grupo de atractivos. Pasamos el resto del dia en la punta de la Cadenavia recorriendo a pié o en bote todos aquellos agrestes sitios entre los que los farellones de Bellaggio i la preciosa catarata de Finmelatte (Rio de leche) que se arranca de las faldas de la montana en un impetuoso borbotón de espuma i clarísimos raudales, me parecieron los Objetos mas interesantos. Desde aqiii contemplábamos tauíbien las vecinas c^as de los Alpes, cubiertas todavía de nievey que separan la Italia de la Suiza. Cuando regresamos en Va tarde a Como, nos detuvimos un momento en esta importante ciudad cuya configuración topográflcí, tendida sobre la playa del lago, se ha comparado a la figura de un camarón, en el que la ciudad central sirve de cuerpo i sus dos borgos o arrabales de brazos salientes. Vimos aquí la estatua de Volta. También nacieron en Como los dos Punios. La primera i la última palabra de las ciencias están simbolizadas en esat> cunas que veinte siglos separan. Los Pliuios &on los primeros naturalistas científicos que la historia cita. Volta fue el descubridor de la electricidad ....

Al dia .siguiente cuando regresábamos a Milán nos detuvimos en ti vecino pueblo de iVionza para ver la célebre corona de fieiTo que se conserva en su Catedral. Después de muchas ceremonias i apdratos, salieron media docena de sacristanes revestidos ce» albas blancas, tocaron las campanillas, quemaron algunos granos de incienso i. . . - que otra reverente ceremonia practicaron los señores sacristaiios eu honor de la corona de fierro? 8j mal no me acuerdo creo que fue la de exijirnos dos pesos adelantados para que viéramos todo. La corona de fierro que ^e ciüó Curios Magno i Napoleón es hecha con uno de lo» clavos de la Cruz del Salvador, que se ha estirado a martillo hasta darle una forma circular. Tiene la figura de una cinta de fierro bruto íestá incrustada en el centro de otra corona de.ort) adornada de piedlas preciosas, pero de una ejecución mui simple i mui antigua. Nos mostraron tumbieír una de las espinas de la corona que he conserva ea un pequeño estuche de plata i que aun retiene

el moho de la sangre del Salvador Estas

reliquias, asi como la es¡;onja con quL' eJ decurión untó de viiii.gre los moribundos Jái»ios del Redentor cuan'io dijo Sed tengo! se ccm-ervan en un tabernáculo de oro. Estos snu los objetos mas auténticos que existen de aquella divina epopeya de la cnstiuiulttd porque se conserva junto con ella, el autógrafo de San Grego-

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rio, P»pa, en que manda estas reliquias de regalo a su sobrina Teodolinda, la piadosa reina de Milán. San Gregorio, que vivió hace diez siglos, obtuvo estos objetos en Roma donde hablan sido preservados por Constantino quien a su vez los habin recibido de su madre Santa Elena quien los tr^jo en persona de Jerusalem. Es pues casi evidente que estos preciosos testimonios de nuestra reiyion son auténticos. Nos mostraron también la gallina de plata con sus giete pollos de la reina Teodolinda i dos diptiches romanos, especie de carteras de marfil en que los embtgadores llevaban ?us plenos poderes. Las figuras de dos cónsules esculpidas e» estas tabletas con sus togas i sandalias han bido después convertidas por algún piadoso buril en los penitentes bustos de dos Santos. . . . Asi se han inventado tantos otros Santos!....

Después de recorrer el pequeño i antiguo pueblo de Monza i visitar el palacio i jardines %\ce tiene aquí el emperador de Austria regresamos a Milán.

Nuestra escursion a Pavia tuvo por principal objí»to visitar la célebre Cartuja que está en sus inmediaciones. El señor Branca nos acompañaba en un carruaje junto con el señor don Joaquín Fernandez Concha que acababa de llegar de Venecia. Hicimos nuestro camino en dos horas por la orilla del Naviglio o canal de Pavia que une los lagos 'leí Norte con el rio Ticino a cuya orilla está Pavia. Nos detuvimos dos horas en la Cartuja admirando los exquisitos labores de mármol de su fachada i la imponderable riqueza de cada uno de sus ultares. Uno de los poderosos Sforzas que tuvo la mala estrella de cometer muchos crímenes, se arrepintió en tiempo i quizo consagrar a su enmienda este magnífico templo (pues hasta las buenas obras de esto« picaros ])rínc¡pes han de costar caro!) Nos conducir» do altar en altar un viejo sacristán que nos hablaba mas d^ las réjías visitas que había tenido en todos tiempos la Cartuja que de sus preciosidades de arte. El había conocido a todos los reyes de Europa i trataba de imitar su jesro i repetir sus palabras a medida que nos iba contando algunas necias anécdotas. Después penetramos en los desiertos claustros donde el silencio jamas violado de los labios humanos se nos hacia tanto mas grato i solemne después de la charla del sacristán.

Cada Cartujo tiene una celda aparte donde vive aislado i en silencio. Jamis se hablan entre A i cuando se encuentran en los solitarios) claustros solóse dírijen esta lúgubre salutación. Hermano, que morir tenemoa! Ellos cavan su propia tumba en el patio central i sus cuerpos son echados en la fosa sin que ninguna señal

esterior marque el sitio que cad« cual ociipt. Sublime abnegación tan rara entre los hoiibres! Talvez la mas dulce distracción en esta vida de meditación i de olvido es ir cada ma&iia a hondar un tanto con la pala la fosa qae lei es destinada... Quisimos hablar con el jefe de It Comunidad, pero estaba ausente i solopodSooi hacer una corta visita al Carti^o proconidor qoe es el único que tiene permiso para hablir con los estranjeros. Era un padre joven cuja fisonomía llena de dulzura i mode»taa se cobrit de los tintes del rubor cada vez que le dir^iamos la palabra. Mis compañeros mandaron decir algunas misas por via de limosna i yo tomé en el refectorio una cuchara i un tenedor de pilo perteneciente al servicio de Ion Cartiyosiqoe me parecían prendas mas valiosas que las piediti ricas de que están incrustados los altares de U iglesia. Los Cartujos usan un trige pareddoal de los padres Dominicanos, aunque llevan siempre calada la capucha. Yo esperimeoté on verdadero placer en visitar estos claustros únicos que en el dia preservan intacta la tradición monacal de los primitivos tiempos i tan dislintas escenas ofrecen en contraposición de loi otros conventos de las órdenes regulares. Eifabido que las mujeres no pueden vi«itar ninguna de las Cartujas de Europa sin una autorisacíon especial del Papa. Pero el sacristán nos in* formó que hacían pocos días había sido admitida, pero solo dentro de la ígle»ia, una familia a^' cana que había llenado este requi-fito. San Bruno conocía ia pasta de que había sido amasada la costilla de Adán ....

La Cartuja de Pavia está en el centro del dílata<to llano en que se trabó la célebre batalb que decidió la suerte de la Italia entre Francisco I i Carlos V. El sacristán nos dgoque aun se veía la choza en que habla descanfadA el joven guerrero la no¿he anterior a la bataltoi pero hasta en esto se equivocaba aquel intig>6 cronista de estirpes réjías porque no sé enqttt Historia he leeído yo que Francisco I áoxt^ sobre la cureña de un cañón la noche qoepi'^ cedió al combate.

Pavia, célebre hoí solo por su Univenidadi cuyos alumnos fueron casi estermiuados baiU el último en las dos campañas de CárloaAl' berto contra los Austríacos, es una ciudad ü^ ja e insignificante sin monumentos ni iMftjbe* lle/.a peculiar que su puente cubierto sobfB é claro i torrentoso Tesino. Visitamos alo emltf^ go la tumba de San Agustín cuyaa cenizaefiiCron transportadas aquí no sé de qué manen i se conservan en un espléndido mausoleo eait vieja Catedral de Pavia. A estramurot dali ciudad sobre la libera del Teaino TÍaitaaiot tm-

m la embocadura del Naviglio o canal de .Yía en el rio. Fue aquí, dicen, donde Ñapom desmintió la palabra Imposible como una [postura hecha al jenio del hombre, pues él propuio por medio de un juego de compuer- 8 hacer navegable el canal desde el Tesino uta Müan habiendo un decliye de 142 pies 1 la distancia de 7 leguas que separa ambas ndades. Las obras ejecutadas han sido digi6 de la arrogancia de aquella esclamacion. La palabra imposible está de mas en el diclonariü!"

En la tarde de aquel mismo dia regresamos a [ilan pasando por las puertas de un castillo miinado donde habia tenido lugar la trajedia e familia que ha servido de argumento a la pera íle Beatrice di Tenda, £1 2-2 (le mayo partimos para Venecia por el amino de fierro, i non detuvimos en el pueblo e CassHno a pocas leguas de Milán para visiur el célebre cnnal de Muzza. £1 señor Lom- «rdini, director de obras públicas de la Lomlardiii, que me habla hecho una amable acojila en varias ocasiones que le vieité con el obeto de hacer averiij^uaeiones sobre el sistema leirTÍ(]^Heion de la Lombar^Ma, me habia dado ú partir una carta orden para el custodio en efe del can i a fin de que nos mostrara éste to« ioloque deseáramos vi-^itar. En efecto, acomlañadus por el guardián, empicamos dos o tres iumisen recorrer la boca toma, los pretiles i iesagues de aquella obra hidráulica que como todas las de éste jénero en Lombardia ofrecen lui especial ínteres para nuestro país.

£1 canal que tiene 15 a 10 varas de ancho, pues su profundidad i estension va disminuyendo gradualmente desde la btica por el menor caudal de agua que contiene, se desprende del rioAddaque ha sido contenido en su curso por tt&pretil de piedra bajo pero8Óli<lo. Este malecón solo detiene la as^ua necesaria para que vayt lleno el canal, pues el resto pasa por encima i ligue 8u curso por el cauce del rio. Con este leocillo bistema se evitan lus inundaciones i el deterioro del canal. Este tieüe ademas cerca de ítboca »res descargadores o grandes compuer- ^para disminuir la demasia de agua que pudiera arrastrar la corriente o las creces de invierno por el canal. El curso de este es de 8 ICfoas desde Cassano hasta el Tesino donde va t reasumirse junto C(m el Adda. La medida adoptada para el agua es la uncia que representa en Lombardia lo que el regador entre nosoroii i es una medida de 6 pulgadas de alto i 3 acho. Las boca-tomas de los canales particunes que se desprenden del cauce principal ■lán rigorosamente sujetas a eeta medida ae-

gunr el derecho de cada propietario. Hai dos mil canales secundarios i éstos tienen 500 a 100 uncías de derecho i esta misma medida está fija en el marco de la compuerta sin que pueda pasar un adarme mas. Cada uncia vale de 1000 a 2000 pesos, pero en algunos canales vecinoa a Milán como el de la Martesana, el precio del agua ha subido a tres i cuatro mil mil pesos por uncía. Ningún propietario sin intervención • del custodio puede alterar la altura de su compuerta que está remachada de un modo particular para conocer en el acto cualquier fraude. £1 agua cae de alto a abajo en la compuerta de modo que aquella comprimida pasa con la mas rigorosa medida de exactitud posible. Hai tan severas pena ^ para el menor abuso en estas distribuciones, que el custodio me informaba que en 29 años de servicio él no habia recibido un solo denuncio ni una sola queja de los interesados.

En los tiempos de seca el caudal de agua de cada canal particular se disminuye en piopor* cion para que las compuertas no se alteran por ningún motivo i a cada uno le toca lo que buenamente le llegue. Con este sistema no caben disputas, i^ tan bien arreglado está este punto por la lei i la costumbre que para un canal de S leguas de estension hai solo dos celadores que ganan 12 pesos mensuales. El canal se limpia una vez al año deteniendo la corriente con pies de cabra, fajina i una sólida tela que deja el cau« ce completamente en seco. Se emplean durante 10 o quince dias 500 o 600 trabajadores i se le paga 2 reales i medio diarios. En cada limpia no sacan menos de 18 millones de metros cúbicos de piedra, arena i guijarro en toda la estension del canal, pero la mayor parte de la piedra grande que es calcárea, se vende a buen precio para hacer cal. Las reparaciones que exge el canal anualmente son de tan poco costo que se remata esta obligación solo por cinco o seis mil pesos anualmente.

Los canales de irrigación que cruzan las llanuras de la Lombardia como una red, son todos propiedades del gobierno, i de su producto él Austria saca las mas fuertes entradas de sas provincias italianas. La opulencia de este bello pais es debida únicamente a la irrigación, para la que tan admirablemente se presta su topografía inclinada acia el Sud, mientras que sus numerosos rios no b9íja,n de los Alpes en rápidos i aseladores turbiones como entre nosotros^ sino que reasumen sus aguas en los lagos superiores de donde tranquilamente se desprenden como si se hubieran zanjado a mano sus canees. Mo sucede lo mismo hacia el territorio Lombardo Véneto, donde los rios se desprenden dirtc-

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tamente de los valles de los Alpes i b&Cfen en las creces i aluviones tan grandes daños cotno los beneficios que siis agaa a puedan pi*ÓÜticir. La agricultura que e&ta ih^igaciotí fomenta está f;ríricipalmehte basalda en elcultivo del morero; pues ia Lombardia produce todos los años la enorme suma de 50 a 60 millones de pesos éñ seda. Los llanos centrales estnn nias ipsclusiva^ mente consHgrados aeste ptodufeto, asi conlo al déla viña; pero esta ée cultivH tan tnah que los vinos de la Lombardia son detestables. Bástenos observar que los mismos morérós sirven de rodrigón a las vides que parecen por consiguiente otros tantos árboles. En Ins orillas inufndadás del Po se produce tatóbien en gran escala el arroz cuyo cultivo, aunque muí ventajoso, es 'tan funesto a la salud que está prohibido en la vecindad de todas las poblaciones. Eéte disiricto es tanií>ien él mas a propósito para la fabricación de quesos. El famoso parmesaño es trabajada 4ioi dia t«n la vecindad de Lodi. Las vattó eVnpleádáá vierten de la Suiíia i la SíVoya, i <«n un soío díéítrtett) vomoé\ de Gasa! Pftsterleílgo, cfería de Lotíi, hai *ms de "8^^000 vaotts deftttwadásaia 'pwdftcdon de=ía leíAe. Bn las faíífávj deiós Alpifes atcorttíarto^e^productti-tti el anterior de los víille» ábrtgitóos Pxelentes cereidcls i ' íVams. LM dirías del láfgo Garda son urt VéVdhdero Vérf el 'de arboledas, enque^osnara*3ós i Mmottefos crecten cídmo en selvits saivüjés.