Pájinas de mi diario durante tres años de viajes : 1853.--1854.--1855 · Unidad 141 de 205

Unidad de lectura 141

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

tow^ky herido ya dos veces montaba el caballo fatigado de un soldado, que sin duda se volcó sobre él al dar ti funesto salto en el agua. El lugar de esta celebradfi, trajedia ha sido incluido lioi en el recinto de un jardín particular al que se paga algo por entrar i donde se ha levantado un pequeüo monumento al ilustre guerrero polaco; se conserva en éste, entre otros objetos, iú silla en que montaba ese dia i una de sus pistolas.

Subí después a un gran mirador construido espresamente en un ángulo de la ciudad para dominar el panorama que se estiende en toda la estension de la dilatada campiña en cuyo centro está Leipsig. Desde la galena mas elerada de esta torre un viejo portero me mostraba con un mapa en la mano, los puut.os principales sol)re que se había trabado la gran batalla de Leipáig, la mas considerable del siglo XIX con eácepcion talvez de la batalla de Moscow. Medio millón de hombres peleó ahí durante tres dias cousecuiivos al estruendo de 1600 cañones, i la suerte de la Europa quedó decidida, porque el camino de la Francia i de París estaba forzado... Napoleón formó su línea de 160,000 hombres en la ceja de una planicie inclinada que b;«ja en un lento declive sobre la ciudad por aius de una milla. Dos bosques apoyaban su línea, cuya izquierda mandaba Ney, la derecha PouiatüWáky, mientras Napoleón ocupaba el centro. El jénio i el heroísmo estiiban asi en su puesio, el entusiasmo i la inspiración de la victoria en toda la línea.... Los aliados con el príncipe de Shwartzemberg a lu eabeza cargaron a los franceses casi con doble número, pues no contaban menos de 300,000 bombres.... Durante todo el primer dia Napoleón consigue contener el terrible choque de las masas enemigas, en el segun-lo dia la defección de 12,000 sajones que se pusan al enemigo con su jei a la cabeza, dejan a Ney descubierto; se ordena la retirada en el tercer dia, i Napoleón de fracaso en fracaso i^o terminará ya su carrera sino prisionero en una roca....

Yo visité el campo en la hora tardía del crepúsculo, i su silencio i soledad oírecia un contraste a los cuadros que mi imajinacion diseñaba en todos sus horizontes. Apenas una débil brisa mecia sobre sus elevados tallos las espigas del centeno, mientras las aldeanas volvían cantando de sus labores, conduciendo por la brida el caballo qut tiraba el carro cargado con las familia pequeña i los utensilio» de la labranza, porque son las mujeres las que principalmente trabttjan eu los campos de Alemania después que la emigración atrae al estranjero una considerable mayoría de los hombres.

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Al dia sij^uiente partimos para Berlín llegamos en 5 horas por un tren expn biéndonos detenido solo una media hor estación de Gótten para cambiar de car duque del Estado de Anhalt Gotten, e territorio se encuentra esta esitacioo, ha levantar un soberbio salón de juego pi los tahúres pagados que ahi mantiene si ratera i serenísima limpien el bolsillo a cautos viajeros, que mientra? se cambia < ros se detienen en la estación.... Esto » ce al mendigo de Santillana que pedia ii apuntando un arcabuz al pecho del ^ pero qué otra cosa han de hacer estos zái coronados, cuyo único oficio es servir a eunucos a las grandes dinastías de Eurojr cuyos príncipes i duques tienen siempre mácigo de princesas i duquesas que dan i jer no sé si a primera vista o con alga qui^itos mas formales.

Pobre Alemania! mísera presa repartid; 36 soberanos por cuyos estados es famapui s irse sin que el cigf.rro puro que el viajero dio en !aH fnmterasde uno de ellos se haya do cuando vaya pagando las fronteras dedf mas!.. Haimasderidículoquedeaflictivo farsa de poder de que la Dieta de Fran( solo la gran pantalla, porque la verdad situación es que la Alemania como la ( un cometa no hace sino seguir según los pos ya el astro del Au-tria ya el de la i La fatalidad de esta gran nación a-* su espíritu, su filosofía, su inteligencia, su i mo; i ahí se está toda la Alemaida pens meditando llena de sabiduría i de descubr tos, poblada de universidades i de sábi* riada a chicotazos por las gimrniciones austríacos i prusianos. Estúpida fede Donde quiera que yo la haya encontradc cualquier forma que se presente, con 1 ecepcion de Estados Unidos, yo no be v no ruina, miseria, pobreza, opresión pt nulidad social....

Pasamos también este dia por la eéleb] versidad de Halle i el puebh» de Wirtí de donde Martin Latero fué un prebendí conservan muchas reliquias aquí del gr formador que si pudiera llamarse ((¡alTO respondiente enfado británico) el Mah( los ingleses, Wirfemberg vendría a serli de loá subditos de S. M. B.

Eran las 12 del dia cuando yo fatiga mi madrugada i la rapidez del viaje me laba en el hotel Victoria en la capital de Viniendo del Mediodiade Europa a ei mas del Norte, en medio de pueblos i ayer^ se ve con estraúeza el caií&cter qoe

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^poca, marcndo mas que en todo, en la •cion de las ciudades. Lí»s grandes bael Crístianismo; los monumentos levanT el pueblo para el pueblo mismo, coe^pléndidaü casu<t de la éiíonmunitá de Ms universíidadeá de las «grande» capitanas a todas las i ntelij encías, todo, en ne es puramente moral o depende de loa stractos del entendimiento, 'comienza a Cf^rse a medida que nos acercamos a :as materialistas del Norte, civilizadas •to sentido particular, que son sin ems lejítimos ropresentantes de la civililodernu tal cual es entendida. Así, Bertal que ha ■•acido con el siglo, es mas sampamento que una población, apesar los gustos particulares del presente rei ) Guillermo IV se le baya podido Ila- ¿l tenas del norte i porque habitan en uboldt, los hermanos GrifPin, el esculeh, el célebre pintor ( ornelius i otras es ñguras de las ciencias i las artes. ?nle, Berlin tiene otro sello que el de , es la ea¡)itiil de un pueblo educado jenton de Federico I que quería hacer su hijo porque era mui feo ¡ le gustaba a, el niiymo pueblo de Ja reina Luisa que acabaüo la línea de batalla en lasgutTideiite> que por solo espíritu mi itarhiuáia a Napohíou. Beriiu parece pues un hernioso cuartel; es una ciudad nenie militar. Sus monumentos a Fe- , a liluclier i otros jenerales; su Arsel centro de la ciudad; sn Cuerpo de , que csi un palacio en sí misino; los tus del puente del Spree que represenerra en todas las actitudes del combaimeroAU guarnición de hermosísimas upando por todas partes la ciudad; ia lisma armada de casccs de bronce coivision de coraceros; los cocheros llerrt\je uniforme como soldados, la consmisma sencilla i despejada de la ciulen resaltar el carácter de esti poblaparece organizada como un rejimiento, id toda lu Pru.-iia está en el mismo pié. es sin embargo una hermosa ciudad, iiermosa capital de Europa," dicen los in de lo que es nuevo i ce las líneas cordel. £n Berlín nada hai mas viejo glo por<|ue no era antes sino un deeludo, i en el dia mismo se concibe o» férreos electores de Brandemburgo escojer tal sitio pura una capital mo-

les son anch'as, las casas estucadas i aei, pero sin elegancia ni elevación.

Hai puntos de mira sin embargo, de gpran belleza como desde la plaza de los Jendarmes donde uno podría creerse no mui lejos de la plaza de la Concordia de Paris?. El sitio mas hermoso de Berlin es sin embargo su famosa avenida de Ünter Lindan, Todas las capitales de Europa tienen su calle principal que forma en » misma como una pequeña capital de la ciudad. En P&ris son los Boulevarea, en Londres la Calle del Reyente, en Edimburgo la de la Princesa, en Dubliii Sacküille Si., en Marsella! i Canneviere, en Jénova la Via Balbi, en Turin la Avenida del Po, en Roma el Corzo, en Florencia el Lungo Amo, en Venecia el Canal grande, en Viena los Glcusis como Nu»»va York tiene su Broadway i Valparaíso, si se quiere, la Cueva del chivato', pero Berlin tiene su Unter Linden que como calle, es decir, como via de comunicación i de paseo no reconoce rival, aunque todas las otras citadas pudieran aventajarla en la belleza de los edificios que se levantan en sus veredas i en las tiendas i accesorios que las adornan porque en materia de vidrieras Berlín es una ciudad espartana. Pero la avenida de ünter Linden entre la puerta de Brandemburgo i la estatua de Federico II, bordada de tilos que forman una bóveda sobre la cabeza de los transeuntt s, es como un óajsis de verdura, como un soplo de ambiente lozano i vejetal en esta capital sin árboles de ladrillos estucados. Bajo los tilos como se llama esta calle, e^í una sombra rústica en el centro de la ciudad, «n pedazo de campo conservado aquí a la vista que necesita matices a los pulmones que aspiran aires frescos, a Iws músculos que buscan eiercicio. Su situación ademas es tan conveniente entre el grupo de palacios que se le van ti detras del Spree i los bosques de aspecto salvaje que conducen a Charlotemburg, que pudiera decirse que esta calle estando en el centro de la ciudad escomo un suburbio que la liga a )o4 campos.

La principal fisonomía de la arquitectura pública de Berlin es el agrupamiento en un solo punto de todos los edificios nacionales de interés. Al derredor del Palncio Real están en efecto, el Museo, la Universiilad, la Biblioteca, el Arsenal, el Cuerpo de Guardia, el Teatro, la Academia de Bellas .irtes, etc.

Un estilo simple pero vasto asemeja todos estos edificios entre sí. El Palacio real podría compararse n nuestra Moneda en su fachada, pero es tres veces mas grande i tal vez el mas considerable palacio de Europa después d*l Louvre i el Vaticano. Su riqueza interior e» mui valiosa sobre todo en los pavimentos de madera con embutidos i mosaicos, para andar

sobre los que nos hicieron pon^r en los pies dos enormes sapatillas de flanela que daban a las visitas un aspecto li^rto ridículo cuando presididas por un criado se avanzan como patinando. La sala blanca, amoblada últimamente, ha costado 750,00Q ])eeos. Su tapicería es de raao blanco, los muebles son plateados i hai muchos artículos de plata porqwe aquí todo es blanco. Le üala dtíl trono contiene una bajilla colosal de plata i una galería del mismo metal que ocupa la famijiu rea] en los^ días de recepción. La capilla protestante del palacio es quizá la mas rica que he visto después de la de los Mediéis en Florencia. Tiene una forma circular i es toda de mármoles decolores i frescos moderno» por Cornelius. El altar mayor es formado par una sola cruz de piedras preciosas que el sirvi^ute. que nos acompailaba nos dijo con j^ran desvergüenza valia un millón i medio de thalers,. esto es, mas de 1.200,000'pesosl £n el lar^o pasadiziTi que une la salí? blanca con la del trono nos detuvimos a admirar una interesante colección de retratos-modernos. El célebre '^Napoleon pasando los Alpes" de David está aquí, i a su frente los bustos de Wellington i Blucher. . . . Los tres soberanos ali»dos, Francisco II, Alejandro de Rusia i Federico Guillermo forman también otro grupo eu medio del que la amable Reina Luisa vestida con un traje bla;ico en toda la fascinación de su májica belleza parece reflejar un rayo de paz sobre

aquella reunión de implacables enemigos

En un rincón elevado del palacio está el Kunstammer, cuya traducción española debe ser enjívnbre, porque contiene una variedad estraña de objetos, como una colección de artículos de paciencia alemana, tallados de marfil, piezas de ámbar, curiosidades de los isleños del. Fací fleo, un cigarro.puro.de un pie de largo

''que fuman las señoras de Lima *' etc.

Bajo un fiuial de vidrio está el bu!»to en cera de Federico el Grande, vestido con el mismo raido triseque llevaba cuando sentado en sus jardines de Sans-Souei dio su último suspiro. El puño de su espada está remendado con laore por él mismo, i su pañuelo de naricea se ve cubierto de costuras, pues este grande hombre llevaba su simplicidad hasta la estravavancia. Vimos también la e9pada de Carlos XII, la ancha silla de campo de Gustavo Adolfo, un modelo de molino de viento, hecho por Pedro el Grande, i entr^ la misoeLinea de mil objetos que se. couservtin aquí, me llamó tumbien laatención, un espléndido traje de Murat, el elegante duque d# Berg, qye para ir a pelear se vestía con mas. cuidado que par» asistir a un baile jde Coi:te. Hfibia. también . dos balas de

cañón que se chocaron en el aire en el sitia «^ Magdemburgo i dos enormes cuerooi de eier^» embutidos, en el tronco úe un. árbol qnehei^i* crecido sobre ellos. En una pequeña c^ja. ^^ coni!eKyaQjoa«Mnlones de la principales ónf ^^ nes que la9.iCorte« de Europa habian eoneedl^^ a Napoleón como la de San Andrés de Riv&^r la de la Agalla negra de Pruaia i la de Sao S^- tpvau: de Austria. Esta^i fueroni tomudas |»ar. los. prusianos dentro del coche del Emperador en Wulerloo. Poca gloria habia sin embaFgo^A esta conquista, prenda de la humillación deL<K vencedores.. . . Ellos habian conferido esos IkfO" norei« a Napoleón cuando eran sus prí^ionero^lVi ritamos el Museo de pinturas de Berlín uv vasto i hermoso edificio que se levanta enfrente del Palacio real. £1 célebre grupo en bronce de Kiss, *Sa Amazona asaltada por un tigrv" está en el vestíbulo superior, i constituyó jMiTa mí el principal objeto de interés en esta colee* cion de arte. Los únicos cuadro» <|u«^ fijaron miBteuciun inexperta, pero un tanto adiestvadf ya mecánicamente por la vista fiecuente delM obras maestras del Mediodía, fueron lospeqae» ños fiero perfectos de **Io i la nube" i "Ledi sorprendida en el baño por los cisnes." Eitai dos figuras son. los tipos mas acabados que diseñó el voluptuoso pincel del Ticiano. £b el primero la sombra fie Júpiter aparece en It forma de una njjbe i envuelve el cuerpo desuudo de lo, cuyo rostro está einpapudo en el supremo goce de la materia. El cuadro de Leda tiene mucho mas animrkcion porque se ven a vanas ninfas perseguidas por los cisnes, mieatras Leda vencida se deja acariciar por la» alMde la ave enamorad-i. Pero estas alegorías paa» de decirse son pulcras i de buen gusto delante» de otros cuadros que alloman esta galería i eayhs. actitudes i lasciva desnuden solo en eslM climas de nieve ]>uede aparecer tolerable. Ett»< mi^ma peculiaridad del canuiter i del tempera^ mentó hahechoque las figuras desnu'ias qaeadoruan el puente sobre el Spree, por el que todos pasfin, ostentan sobre 1» cabexa misma de los transeúntes las formas- mas abultadas i materialistas. No quisimos penetrar en el Mmseo ejipcio porque, aunque bnjo los auspidoa^ del rei, que.es un gran anticuario, sa ha hecha el mas importante de Europa, no ofrece porea-. to otro interés que el de sus sarcófagos de ptoi* dra, Ídolo» de pórfiro negp^o i sus momias eni-

balsamadas Se ha hecho últimamente «»•

nególo tan bueno como caalquiem otro el ▼endQr estas.. momias a los boticarios para i cierto bálsamo precioso que contienen,! < la,iudustria erece,iya Chile, die.'ii, ha entrada •«• gmn prisa en el camiuo de. los progresos. oMÉn^ •

JtS —

uie» nos ^amiitizftrúqiie con n'tiéstros los de rrtiestros hijos se establezca en d.id de nuestro Paiitedn nuia fábrica de efúrico... como ha sucefiidoúltirnalnen' n León íle Nrcaraguay cuyo caraarremiinenterio de la ciudad a timi compauia fcon €éte ulrjeto ,..,

üniversWad, cuyns espléitcfídas üalas deadas de jardines, me llutnó mucho la 1 el Museo Zoológico que es, 8Íno tan >m6el del British Muieum, de Londres, »8 mucho tnejor arreg'iado bajo la direcM. de Htimboltlt. Cada aninml tiene en «tu su descripción eoolójica iel color teespresa la parte del mundo a que aquel 10 pertenece. Vi tin cóndor de Chiíe i

diucas, loicat \ jUgiiéroa <Ae Chile, obqire el señor Segeth i el señor Filtppi, lijos de Berlín segiin entiencto, habían I Museo. El Museo de Mineríilojfa fcom.- soló cuatro salones, pero las muestras conservnn aqtii cícojidas e8(irupulosason tan ricas i de tamaños tan consideue puede aprenderse mas con »ü simplo Ion que con la lectura de muchos teétos. un troío de ámbar del Báltico que pesíibras i estaba taisjido eti 8,000 pesos; me Olí también un ]»cdazo de platina traido Vuera Granada por M. de Humboldt, i Jice es el trozt» nativo mas considerable metal que existe eti Europa, pues es saencuentra s(»lo en partículas muipettaeQoel oro, cuyo valor tiene en el dia. la ponderada joya de Borlin es la estatua ede Federico II que hacia un año se ha* ugurado en la estremidad orientol del Inden, Ea el primer monumento- moderSuropa, i difícilmente el arte de la esta- »rodu(nráen muchos año» un grupo mas i mejor acabado. En el pedestal de la

hai 34 figuras del tamaño natural que nfcan a los principales jen erales, sabios, tas i otros hombres eminentes que rodea- 'ederico II i se consideran como los pai la Prusia actual. La figura equestre de 30 II tiene 17 pies de elevación i auiique ud del contrahecho jinete tiene cierta a, si puede decirse asi, por la manera de ilsoaibrero tricornio i el caid(>|de la capa 09 hombrías, el atrevido jesto de su rostro m arre de majestad que ciertamente no quel rei ehtupendament?efeo.... fil caba- 8 una figura magnHica, inimitable, tñ lo } he visto en la materia inerte acércame la vida, pero n una vida pujante i briosa .Ipltai se nmcve.... Si Miguel A-njelo de- 1 eahallo de Marco Aurt lio, en el patio del

CstnitoHo: Marcha! se habría detenido pasmado delftnte de esta figura incmnparable die Ütatich, i golpeándole las manos i animándole con el . jésrto, -habría grítado shi dtida al noble bruto Carga!..,,

Berltn no nos ofrecía sin embargo muchos pasatiempos «icasionales, porque en verdad no es lacaintal mas alegre de EuropTa. Uiia noche asistimos al precioso i pequeño teatro real en que el actor DawUon, famoso en toda líi A)e- - inania debia representar el Fausto de Goethe. Nos fué imposible obtener un ablento i tan numerosa era la concuirencla, tan -grande te sofocación del cakw i la apretura, tan tnintelijible' para nosotros el leniruaje de los actores que hablabérn siempre «n soliloquios i tvn «figular i caprichosa la trama i la fnsitasmasroria de las decoraciones de bníjos i apariciones, que nos festidtamíos graiidememte con la gran maravilla del teatro liIenrmiA; pues ehúa pfns^ cada raza i cada época tiene sus gustos, i yo no tengo la cabeza llena de ne'blina para comprender todo aquel cuadro vaporoso tie majia i sorti^ lejíos....