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Unidad 194 · 208 LA VISITA DE MR. BACON A LA AMÉRICA DEL SUR
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208 LA VISITA DE MR. BACON A LA AMÉRICA DEL SUR
sin duda la opinión pública será tan insistente como ocurrió antes de la reunión de la Segunda Conferencia. De todos modos, es evidente que el Comité Preparatorio tiene un encargo muy difícil y que necesita toda la luz que pueda recibir de todas partes del mundo.
Ahora bien, es claro que una responsabilidad muy seria descansa sobre cada uno de los gobiernos que fueron invitados a la Segunda Conferencia y que sin duda serán invitados a la Tercera Conferencia, porque tanto el éxito de la Conferencia como la forma y el carácter del programa dependen de la cooperación de los gobiernos. Hay veintiuna Repúblicas americanas, y veinte de ellas son las que generalmente se llaman las Repúblicas latinoamericanas. Es decir, la América Latina constituye casi la mitad de las naciones invitadas o que realmente participan en la Conferencia, y como cada nación tiene un voto, salta a la vista que la América Latina por la mera fuerza de los números, y aparte de su importancia intelectual, puede hacer mucho para determinar la naturaleza y el contenido del programa. Este hecho impone una gran responsabilidad a los representantes americanos, porque el derecho y el deber son términos correlativos. t
Suponiendo que la Conferencia se celebre en 19 15 o 1916, y qu se forme un Comité Preparatorio de los Poderes unos dos años antes de la fecha de la reunión, los gobiernos que fueron invitados a la Segunda Conferencia debieran dar pasos para formular sus ideas y tenerlas listas para ser presentadas al Comité Preparatorio en cuanto éste sea constituido. ¿Cuál es la mejor manera de hacer preparaciones para la Tercera Conferencia ? Muchos gobiernos europeos han nombrado pequeños comités nacionales para considerar los asuntos que sus respectivos gobiernos quisieran ver incluidos en el programa, como también para formular y dar expresión a opiniones sobre los demás asuntos comprendidos en el acuerdo. El Sr. Elihu Root me ha encargado que haga la indicación de que cada país americano nombre un comité nacional para la consideración de posibles contribuciones al programa de la próxima Conferencia de La Haya, y que se trate también de que estos comités en toda la América se comuniquen entre sí. Esta indicación se hace en la esperanza de que la encuentren buena los distintos países que tengo el honor de visitar. No quiere decir que los países americanos deban ponerse de acuerdo sobre un programa común y que éste sea presentado al Comité Internacional como la opinión del Hemisferio Occidental ; sino que creemos que hoy como siempre hay acierto en una multitud de consejos.
Paso a la cuestión del nombramiento del Comité Preparatorio Internacional, porque es asunto de gran importancia en el cual debe oírse la voz de América. Si bien es verdad que el Comité Internacional presentará su informe a las naciones en general y que éstas en última instancia aceptarán o rechazarán el programa, sin embargo es muy probable que la recomendación de este Comité sea adoptada, de modo que el programa de la Tercera Conferencia en realidad no será redactado por los Poderes en consulta, sino por los miembros del Comité Preparatorio. ¿Cómo se compondrá este Comité Internacional? ¿Tendrá repre-