Parnaso peruano · Capítulo real 2 de 2
ESCENA IV
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 15 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ESCENA IV.
DOftA RUFINA DOfTA JÜUA T BOKT ALEJO.
JuL. Mamita, ¿Usted me llamó?
RuF. ¡A buena hora te apareces! Te llamé por que el señor Ha preguntado por ti.
JuL. ¿Por mí?
RüF. ;Qué contOBtacion!
Por tí: ¿por quien ha de ser?
JuL. Como nadie me avisó.
EüF. i Jesús! ! Nunca has de ser jentel No só como no te doi Un pellizco que te aturdo! I Qué animal eres!
JuL. Por Dios,
Mamá....
RuF. Mamá ¡Sinvergüenza!
JüL. (¡Caramba!)
RüF. ¡Que condición I
Ale. Mddame, ne vous fachez pás; Todo eso lo hace el pudor: Yo a su edad era lo mismo. Mire usted: una ocasión Andaba tras una dama> Como gorgojo en arroz; Con él fin de que me diese Un rendeZ'Vous en su maiaon Y al verla, se me dormia La mandíbula inferior.
RuF. Mira.... el señor don Alejo Dice que te ama y....
ÁtÉ. IOh|
En cuanto a eso, ni Orosmaní Ni Orlando, ni Agamenón, Ni todos los que han sentido El aguijón del amor. Sufrieron el voraz fuego En que arde mi corazón.
JuL. (lAgua que este hombre se quema)
Ale. Todo por ese arrebol. Sí. Julieta, Tilia Julietta, Mas brillante está usted hoi, Que el lucero Atutino Antes de que salga el sol; Mas seductora que Venus, Mas robusta que Nembrod,
Y de mas precio y valia Que las minas del TiroL
BxTF. Contesta.
Ale. Déjela usted:
Harto dice su rubor. Quien calla otorga.
RuF. jAy, amigo!
¡Como esta niña no bai dos! Es uraña como un gato. I No se' a quen diablo salió!
Y ya se hace indispensable Desterrarle ese amargor; Usted que ha de ser su esposo Está en esa obligación. Púlala usted, descortésela. Repréndala usted, por Dios, Porqué su padre. ...
Ale. Su padre,
Es del tiempo de Quirior. ¡Usa capá.... I
— 748 —
Rot. íNí que entiende?
De gusto ni ilustración? Es tan... .pues....
Ale. Un banua vir,
RuF. Eso es; una alma de Dios.
Ale. jEh bien! queda a mi cuidado. Yo haré que lea a Rousseau, A.Volney, P{gu7ilt, Lebrun A Voltaire, Walter Scott, A Eloísa y Abelardo, A Ovidio, al Barón de Hwmholdt T a otros autores modemo% Que hablan sobre educación.
RuF. Muí bien. Y el canto, y el baile
Y otras cosas así.... Ale. ¡Ohl
Para eso me pinto solo. No hai coreógrafo cual yo. A Beimardelli y su esposa, A Magin y a la Mulot, Les apuesto a hacer piruetas Diez onzas contra un doblón. En el canto ¡ohl en el canto Es donde yo hago furor. No lo digo con jactancia, Pero tengo yo una voz. Que Mirándola a mi lado No es mas que un gallo capón,
Y Rossi Corsi no sabe Ni lo que es un eí bemol. El dúo del Belisario Será la primer lección
Que le dé a Julieta. Luego.... Pero acá para inter nos Atienda usté este trocito
— 749 —
Para que juzge mejor. iVeckb tu questo pugnaUt
(Canta.)
8e tifwgge UTia parola; ¡Vedi tu qaesta pistola, Caricata a doppia paZlet ¿Que tal?
EuF. Bien, perfectamente.
JüL. (¡Jesusl que hombre tan simplonl)
Ale. En seguida aprenderá Aquella aria del doctor Dulcamara ¿La ha oido usted?
RuF. No me 'acuerdo ahora.
Alk Pues voi
A darle una idea....
RuF. iQué....?
Ale. Eimove y....
(Queriendo cantar.)
RUF. ¡Superior!
Ale. y paraliticL,.,
RuF. Basta.
Ale. Siquiera este calderón
RuF. Es suficiente, no maa
JüL. (Mejor entona un perol.)
Ale. En fin yo lo ensenaré Cuanta aria, cuanta canción. Cuanto dúo y cuanto trio En el mundo se inventó.
RüF. Muí feliz va a ser Julieta Con tan sabio preceptor.
Ale. Con tal madre y tal esposa Nadie mas feliz que yo. En fin, Madama, me marcho. Tengo que ver a un deudor, Que me han diche que se embarca Luego para Copiapó;
-.tío-
t^ero despacho al instante.
RuF. Si hoi no es dia de vapor.
Ale. Se vá en otro buque... Conque... Divina Julieta, Adiós.
Jtjl. Adiós caballero.
iRrrr. ¡Niñal
Ale. Madama, tengo el honor....
RuF. ¿Hasta luego?
Ale. Si, hasta luego.
RuF. ¿Lo aguardo?
Ale. Antes de las dos.
Todite memoria vwa Sjdmpre, o ea/ra, eerveró.
NADIE ME LA PEGA.
ESCENA III.
DICHOS T DON HILABIO.
HiL. ¡Que diablo! siempre gruñendo. Y qué es lo que ocurre ahora? No pasa aquí un cuarto de hora Que ustedes no estén riñend%
Bul Eso es; muéstrame los dientes^ Porque riño a esta muñeca.: Conmigo no hay zamacueca,
HiL. iPero qué hay? Antecedentes. Bla. ¡Que ha de haber... I HiL. Extracta, extracta.
Bla. Que quiere lucir el talle Con saya i manto en la calle.
HlL. Pues que se ponga por acta.
Bla. Salgan con manta o basquinas, No paso por otro examen.
HiL. Yo reproduzco el dictamen. Que han emitido las niñas.
Bla ¿y en qué te fundas?
— 762 —
HiL. Me fundo;
Primero, en que soi limeño, T en que no hay, contra tp empeño. Traje mas lindo en el mundo. Segundo, pero esto sea Sin que te cause sonrojo, En que tapadita de ojo Ninguna mujer es fea.
Bla. Enfajínalas, eso es. Si, eso es la que las pierde; Simplezas de un viejo verde Que debe ir a San Andrés.
HiL. ¡Y luego ese patiteo....! jEse aire de taco....!;VayaI Me pt^onuncio por la saya; una rúbrica i laas Deo.
Bi4t. Calla la boca, animal No hables aquí de ese modo.
HiL. No hai remedio. Y, sobre todo, Estin traje nacional.
Bla. y también lleno de amaños. Que encubreltnil picardías.
I^. De aquellas que encubrirlas Ahora treinta o cuarenta años.
Pet, (¡Tómate esa!)
HiL. [No es así?
Bla. Despacio con esas bromas, Porque si por ahí las tomas Te vas a acordar de mí.
HiL. Dispense usted, doña Blasa, Yo no lo dije por tanto.
Bla. No se pondrán saya i manto Mientras yo mande en mi casa. Es mui indecente, mucho, Para ellas ese vestido.
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HiL. Dices bien, es mas lucido Ese otro de cucurucho, Que usan ustedes hoi día, Que las hace semejantes A esas pobres vergonzantes Que andan por la compañia; Ese que l&s pone a todas Tan corcobadas tan rengas....
Bla. Mira, Hilario, no me vengas.... HiL. [Por cierto que hai lindas modasl Bien dice un amigo mió... Y no vayas a creer que es Un cualquiera, es un ingles. Bla. ¿y que dice ese judio? HiL. Que desde que ha decaído La saya en esta ciudad, Nuestra nacionalidad Casi, casi se ha perdido. Por último, te ficonsejo Que des a tus hijas gusto, . ..
Porque esto, Blasa, es mui justo. Bla. Antes les saco el pellejo. HiL. Mira: ni una bala roja Hace fuerza a las doncellas; Es necesario con ellas Un cierto tira i afíoja....
Bla. Nadie me la pega, no. Con disfuerzos, torciditos, Con pisotones, dichitos. ... No entiendo de trampas yo. No me ha hecho Dios tan intonsa Como usted cree, don H ilario. HiL. Esto es mui estraordinarío. Bla. ¿Te ríes? HiL. ¡Vaya una sonsal
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Bul Bien hecho, ríete pues.
HiL. Por supuesto que me río.
Pet. (Está de perlas mi tío. Ya lo veremos después.)
HiL. Oye, Blasa, las muchachas, Tapadas o descubiertas, Siempre nos ganan en puertas.
Bla. Las haria mil hilachas, Si lo llegara a saber. Hih, Y lo sabrás, si te embeñas: Las mozas hallan por señas, Y se dejan entender. ^No lo hicistes nunca asi. Allá en tus tiempos, hermana?
Bla. Yo hago lo que me dá gana.
HiL. Y yo estoi demás aquí.
UN JUGUETE. ^
ESCENA I.
D. CIRÍACO T J>. DISGO.
CiR. ¡Nada...! no me venga usted, Don Diego, con paro medio.,. Lo hace mejor sin remedio Un lego de la Merced.
DiE. Así como yo presumen Otros muchos...
CiR. ¡Disparate I Para empeñar uu combate Se necesita cacumen,
Y tener valor de sobra,
Y ademas gran tino táctico,
Y ser, amigo, mui práctico
Y mui ducho en la maniobra.
DiE. Dicen que el golpe era maestro
Y el plan mui bien meditado. CiR. Que lo diga el resultado.
DiE. Cuando el destino ál siniestro... CiB. |Eh...l No me vengan a mí Con destinos ni simplezas.
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Allí no ha habido cabezas.
DiE. No todos piensan así.
CiR. Pues yo, mi amigo, repito Que no ha habido plan, ni nada; Ha sido una chambonada, Un barullo, cabalitol
DiE. jJT usted, que medios hubiera Adoptado, Don Ciríaco?
CiR. Escúcheme usted. Yo ataco, Mi amigo, de esta manera. Me desembarco en Chorrillos, *
Vengo velando hasta aquí, Y, mientras maniobro así, Bombardeo los Castillos. En seguida mis guerrillas Ijas desplego en la Menacho. En Juan Simón, en el Acho, En Guia y en Maravillas: Tomo las portadas luego Pongo en cada una un obuz,
Y ante que aclare la luz Mando que rompan el fuego. En tanto que el bronce escupe Preyectiles y metralla,
La infantería en batalla Avanza por Guadalupe,
Y un escuadrón de Dragones Con tiradores a la anca, Desfila por la Barranca,
Al trote, desde Barbones; En este estado, concentro Mis fuerzas en Piñonate, Cambio de frent» sobre Ate
Y jzasl me soplo en el centro. Sin andarme, entonces, reacio
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Ni mover muchos rejistros, Les intimo a los Ministros Que desocupen Palacio. El Consejo sorprendido No sabe que resolver; Echa al instante a correr
Y hete el negocio concluido.
DiE. ¡Bravo...! Mui bien, Don Ciríaco! ¡Que estratejial ¡Que pericia...!
CiR. Ai amigo, la milicia Ha si<ib siempre mi flaco.
DiE. I Oh... I Se conoce.
CiR. No es broma,
Y a no ser por mi mujer Yo hubiera llegado a ser Jeneral como xma loma.
DiE. ¿Como es eso?
CiR. De este modo;
Porque cuando ella atizbaba Algún riesgo, me encerraba En su cuarto a piedra y lodo.
DiE. Bien se ve que la señora Es prudente y de talento
CiR. Nada de eso; es un jumento, Una furia, una habladora,
Y yo también soi un bruto Que conociendo ese vicho, En repeler su capricho Me he mostrado irresoluto.
Yo debí seguir de frente * Mi vocación primitiva, m
Y obrar como fuerza activa No como fuerza paciente. Yo no debí despreciar
Por llantos ni por simplezas,
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Los empleos, las riquezas Ni la fama militar. •
DiE. Pero eu cambio, el matrimonio Proporciona otros placeres.
CiR. ¡Reniego de las mujeresl La mejor es un demonio. Sin ellas ¡cuan alto puesto En mi patria habria alcanzado! Tal vez Ministro de Estado... jNo lo cree usted?
DiE. Por supuesto. ♦
CiR. Afortunado el mortal Que en libertad se conserva,
Y sus potencias no enerva El yugo matrimonial. Feliz quien sin sobresalto De doméstica reyerta, Entra y sale por su puerta Sin que nadie le diga ¡altol
DiE. Yo por ejemplo...
CiR. Verdad;
Ni esa idea usted revoque. Ni tenga mas rei ni Roque Que su propia voluntad.
DiE. Por lo dicho, usted no estima Que se case su hija pronto.
CiR. Pueda ser que haya algún tonto Que se eche esefardo encima.
Y no lo digo porque ella Tenga un filíft que no cuadre. Porque f3 pintada a su madre Cuando era niña doncella; Sino porque es, a mi ver.
La mayor de las locuras Ponerse un hombre ataduras
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Que nunca puede romper.
DiE: Pues s^un tengo entendido, Ademas de ser hermosa, Es Jacintita juiciosa
Y de alcances...
CiR. Concedido.
La chica no es torpe, no, Ni renga, ni sin nariz, * Pero es la causa motriz De que no figure yo. Cobarde como ella misma, Si oye rebentar un cohete Bajo la cama se mete Aunque se rompa la crisma.
Y si por la calle acierta A pasar una patrulla. Echa a correr, hace bulla
Y grita — ¡cierren Ub puerta! Cuando esto oye mi conyunta, Que sueña en revoluciones,
A pláticas y empellones Me aturde y me descoyunta,
Y aunque no puedo decir Que me hace ya prisionero, Pero me esconde el sombrero
Y no me deja salir.
DON JOSÉ MANUEL VALDEZ.
El 29 de julio de 1843 pasó a mejor vida el señor don José Manuel Valdez, protomédico jeneral del Peili, director i catedrático del Colejio de Medicina i cirujía de Lima, socio de la real Academia de medicina de Madrid.
El Perl entero se cubrió de luto.
La vida del señor Valdez habia sido un continuo i acabado ejemplo de virtud, de puro civismo, de elevada ilustración.
Consagrado a las ciencias, desde sus primero^ años, llegó a ser su palabra autoridad, su vida un modelo.
En medio de los afanes de su carrera cousag^^a toda entera al servicio de la humanidad doliente, cultivó la poesía.
He aquí lo que dice sobre sus obras el conocido escritor don Hicardo Palma.
'^£1 médico don José Manuel Valdez, bajo el título de SalUrio peruano^ publicó una espléndida traducción de los salmos de David, ventajosamente juzgada ya por nuestro estudioso compatriota don José A. de Lavalle. Tanto en el SaHerio como en sus pocas composiciones sueltas, Valdez se muestra inspirado, fecundo para vencSr las dificultades de la rima i rico en corrección i buen gusto."
Sin haber conocido al señor Valdez creemos cumplir con el deber de ser verídicos, reproduciendo el artículo que publicó el "Comercio." del 31 de julio de 1843.
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Creemos que es su mejor elojio.
'^£1 doctor Yaldez, prestó a la patria servicios eminentes Qustrando con sus escritos el nombre del Perú, i dándole ñima i estimación aun en las naciones mas cultas de Europa. Como ciudadano fué obediente a las leyes i fiel observante de los deberes sociales. Como cristiano ha sido su vida entera un modelo de virtud i de santidad: la moderación, la humildad, la caridad, la piedad, hacian resaltar mas la profunda sabiduría de qua estaba adornado. Como médico poseia conocimientos eminentes en su facultad, i algunas disertaciones escritas por él sobre este ramo del saber, han sido acojidaa por los sabios de Europa con aplauso i admiración. Como literato encantajpii por la sublimidad de su elocuencia, por lo vasto de ñ% erudición, por su finura, por su gusto, i por el inmenso caudal de conocimientos científicos, que en su lai^ i estudiosa carrera habia atesorado. Dotado de un talento claro i penetrante, i de una aplicación inmensa logró sobresalir en casi todos los ramos de la bella literatura, mereciendo que algunas Academias de Europa, se honrasen de contarlo en el ftúmero de sus miembros. Como poeta puede decii'se sin exajeracion^ que era arbitro de los corazones por la dulzura de su lira .... Como hombre privado i como amigo, estaba dotado el señor YaldelK de las preudas mas distinguidas: un corazón noble i jeneroso, unos sentimientos llenos de lealtad i franqueza, una familiaridad moderada pero circunspecta; unido todo e^to a las gracias de un espíritu cultivado i lleno de poco comunes conocimientos, hacian sobremanera agradable su trato i comunicación."
A SAN MARTIN.
BN 1821.
Tú que pulsando la armoniosa lira, Los héroes cantas que la tierra admira,
Haz que por tu influencia A tí logre subir con raudo vuelo, O que a mi bajen desde el alto cielo
Tu numen y cadencia.
¿Ni cómo siff tu ausilií^xelsa Clio, Pudiera celebrar el plectro mió
A un jénio verdadero, A SAN MARTIN, el héroe cuya historia, * Entre cuantos recuerda la memoria,
Le designa el primero?
Cuando el mundo sensible al beneficio, Amaba la virtud y odiaba el vicio,
L]|imaron semi-dioses A patriotas valientes que purgaban De tiranos la tierra, y que mataban
A las bestias feroces.
— 764 —
Entronizado el crimen, celebraron A sanguinosos horñbres que asolaron
Populosas naciones:
Y en el bronce y el mármol esculpidas Se miran con horror sus atrevidas*
Y monstruosas acciones.
Y enjeste siglo cuantos a porfía Se entonaron con grata melodía
A un isleño ambicioso. Que de la humana sangre hizo torrentes,
Y ató reyes y pueblos diferentes
A un carro estrepitoso.
Y pues a Marte fiero y tremebundo Le alhaga solo despoblar el mundo.
Cual planetas aciagos Repútense los hijos de la guerra, Cuando llevan consigo por la tierra
La muerte y los estragos.
Que sean, por lo tanto, los que ^nten Contra su madre patria/ y la ensangrienten.
Odiados como Sil a;
Y cual monstruos horrendos e inhumanos. Los que v«h a destruir a los lejanos,
Como el furioso Atila.
jManes de Washington 1 de ningún modo Vuestro reposo turbo: el mundo todo
Os da justos loores. Sí, varón inmortal: tú libertaste Grandes pueblos del yugo, y renunciaste
Los mas altos honores.
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Pero a tu patria misma defendiste • Cumpliendo el voto que en su altar le hiciste:
Y si siempre la fama Hace el debido honor a Ib heroismo, Es porque de tu noble patriotismo
Fomentaste la llama.
Mas tú inflcto campeón, ¿por qué has surcado El Pacífico Sur? ¿Por qué has buscado
Tan prolongadas penas? Porque el triste Perú con tu invencible Poder, a los tiranos tan temible,
Rompiese sus cadenas.
Esto, dices, reputo por ventura;
Y hace gustar a mi alma la dulzura
Mas grata y estimable. Que las victorias, triunfos y trofeos; Pues solo satisface mis deseos
Ser bienhechor amable.
¡Mortales! prended: es pompa vana La que del mundo y del poder dimana:
Fascina su brillante
Y aparente grandeza, y queda en nada. Como el fantasma que en el sueño agAda,
Y dura un solo instante.
Mas a quien se arma para hacer felices,
Y redimir a miles de infelices
De un duro cautiverio. En su marcha frecede la victoria,
Y le dilata su esplendente gloria
Mas allá del imperio.
_ 766 —
Júralo I^ina así: que se difunda Por todo el orbe el gozo que te inunda
Al verte independiente Por tu propio querer y Ül justicia, Que quiso confundir a la malicia
Y al orgullo insolente.
Cubierta con las alas protectoras ^ Del que manda sus huestes vencedoras,
No temas la fiereza De los leones que quieren destrozarte,
Y en su anchuroso vientre sepultarte
Con la mayor presteza.
Témete sí a tí misma, si engolfada En el contento de que estás bañada,
En él te adormecieses; O si de tí arrojando a la concordia,
Y dando entrada a la fatal discordia.
Tu propio seno abrieses.
Mas no temas: el jénio a quien tu suerte El cielo encomendó, todo lo advierte,
Y con acierto rije, Hasta que el claro dia te amanezca, En que unffeliz gobierno se establezca
Que tus destinos fije.
Yé entre tanto la dicha que te espera: Bompióse por el jénio la barrera
Donde el Norte terrible Con implacable furia se estrellaba," Porque mezclar sus ondas anhelaba
Con el Sur apacible.
— 767 —
jQue de naves y j entes en tu puerto Al orbe todo para siempre abierto!
Kiquezas industriales, De Europa y Asia el mercader transporta A tu seno imperial, y en cambio exporta
Tus frutos y metales.
Las ciencias y las artes aparecen,
Y en tu tranquilo imperio se establecen.
Crece la agricultura;
Y a la industria y los útiles inventos Se someten los mismos elementos
De la madre natura.
Ya las nevadas y ásperas montanas, En sus profundas y hórridas entrañas,
Los mas ricos veneros Que desde tiempo immemorable encubren, A la esperiencia y al saber descubren
De famosos mineros.
De tu reino las plantas. excelentes Estudian profesores eminentes
Con celo infatigable; No por el vano lujo de jardines, Sino aspirando a dilatar los ñnes
De su arte saludable.
¡Oh desgraciada Hesperial ¡Tus zozobras Serena la verdad ! Tu luz recobras,
jYa huye la oscura niebla Que tu cielo eclipsó, y al mal te indujo; Y del peruano sol el claro influjo.
Disipa tu tinieblal
_ 768 —
^- ¡Cuánto puede un gran jc<nio! ¿En qué consisteí Nadie lo sabe: pero quién resiste
Al poder qjie despliega Cuando a cautivos pueblos re.'.tituye Sus derechos, o bien si los destruye,
Y en sangre los aniegal
El cielo te escuchó, .devota Lima! ¡Tu fé constante y tu piedad estima!
Cual padre te previno Un jénio protector que te amparase,
Y en el mayor conflicto te librase
Con su prudencia y tino.
Dale gloria y honor: el dulce Apolo . Gratos himnos del uno al otro polo
Con su lira le entone:
Y con el lauro, su inmortal adorno, El coro de las musas en contorno.
Su cabeza corone.
Y pues él te levanta un monumento La gratitud le dé su complemento:
Tus hijos cu sus pechos Esta inscripción tendrán por distintivo: De SAN MARTIN LA LIBERTAD RECIBO, Y MIS JUSTOS DERECHOS.
SALMO 6.
Humillado, Señor, en tu presencia, Que no me juzgues con rigor te pido, Ni con enojo eterno me condenes A sufrir del infierno los suplicios.
Apiádate de mí, porque soi flaco: Las llagas mira que el pecado me hizo;
Y pues sanar no puedo sin tu gracia, Dame, Señor, un corazón contrito.
Conturbado me siento hasta en los huesos. Porque contemplo tu tremendo juicio;
Y horrorizada mi alma de sí misma, Consuelo no halla, ni en su pena alivio.
¿Hasta cuándo indignado me retardas El socorro que tanto te suplico?
Y pues del pecador la vida quieres. Descienda ya tu poderoso ausilio.
— 770 —
Convierte a mí tus compasivos ojos; A mi alma libra de tan gran peligro;
Y sálvala, Señor, para que alabe Tu gran misericordia eternos siglos.
Porque ni el pecador de tí se acuerda. Cuando le cortas de la vida el hilo. Ni menos cantará tus alabanzas El que ya te blasfema en los abismos.
Cuanto he jemido sabes, y que quiero Con triste llanto del dolor mas vivo Lavar mi humilde lecho cada noche,
Y el estrado en que a ratos me reclino.
Mas cuando como juez inexorable, De furor lleno en mi interior te miro, Se aumenta mi temor, porque los años En la culpa gasté con los inicuos.
Apartaos de mí, jénios malvados: Vuestros ataques con valor resisto: Oyó el Señor mi llanto, y en su seno La paz me ofrece y el mejor asilo.
Mis nuevos sentimientos me aseguran Que escuchó afable los clamores mios,
Y que aceptando mi oración sumisa Piadoso ha perdonado mis delirios.
Que se confundan pues, y con vehemencia Se conturben mis fieros enemigos; Conviértanse de pronto avergonzados,
Y a Dios entonces hallaren benigno.
SALMO 138.
Tú, Señor, me has probado y me conoces, Pues nada j^asa en mí que no lo sepas: Si reposando estoi, si me levanto, De todo tienes clara intelijencia.
Hasta mis mas ocultos pensamientos, Antes que los conciba los penetras: Mis caminos entiendes, y los fines ' A que todos mis pasos se enderezan.
Patentes a tí están mis intenciones. Aun las mas reservadas y secretas,
Y en lo íntimo do mi alma las descubres, Antes que las declare con mi lengua.
Cuanto hice y he de hacer mientras viviere, A tu divina luz se manifiesta: ¿Qué mucho, si tus manos me formaron,
Y tú me vivificas y conservas?
— 772 —
¡Qué grande es tu saber! ¡cuánto me exedes! Mi alma se humilla cuando te contempla:
Y como es infinito, no es posible
Que entendimiento humano te comprenda.
Siendo infinito tu conocimiento, ¿I qué lugar iré que no me veas? ¿Dónde podré esconderme de tu rostro, Si estás conmigo siempre, y tú me llevas?
Si subiera hasta el cielo, en él habitas^ Lleno de gloria y majestad suprema; Si bajase al infierno, te mirara En sus profundas y hórridas cavernas.
Si con alas volase de mañana,
Y hasta el estremo de la mar me fuera, Conducido seria por tu mano,
Sin poder nunca desasirme de ella.
Y seria un iluso, si creyese En la noche ocultarte mis ofensas; Pues por sus negras sombras te serian En el instante mismo descubiertas.
Nunca es oscura para tí la noche,
Y como el claro dia te se muestra, Porque eres pura luz que resplandece En medio de las lóbregas tinieblas.
Asi en el seno oscuro de mi madre. Diste a mi cuerpo forma tan perfecta,
Y a todo mi interior donde se escitan Afectos y pasiones tan diversas.
— 773 -
¡Oh, que admirables son, Señor, tus obras! Jamas me cansaré de conocerlas;
Y con humilde y rcsixítuoso afecto, Lo haré tu saber y *tu grandeza.
Mis huesos viste en ese oscuro sitio; An-eglaste su forma en la materia;
Y aun viste mi sustancia cuando oculta,
Y confundida estaba entre la tierra.
Apenas era embrión, y ya mis miembros Delineados según tu mente exelsa, Formabas poco a poco, sin que alguno A este obra falte para estar completa.
Hechuras tuvas son los hombres todos; Pero mas tu bondad mi Dios ostentas, Con los que elijos para tus amigos, Porque los honras con tu gloria misma.
Presumia contarlos, mas no puedo, Pues su número excede a las arenas; Y deseando gozar de su ventura, A tí se une mi amor y me desvela.
¡Qué desgraciados son los que se obstinan, Pues les harás sufrir muerte perpetual ¡Sanguinarios inicuos! yo no quiero Que conmigo tengáis unión estrecha.
En vuestro corazón decis: en vano; Señor, las jentes que te son afectas, Poblarán tus ciudades, pues nosotros Haremos breve que el derecho pierdan.
— 774 —
Tú sabes, oh Señor, cuanto me indignan Los impíos que te odian y detestan: De dolor me consumo contemplando Lo que esos enemigos te desprecian.
Aborrezco sus vicios cuanto puedo; Mas te pido, Señor, que no perezcan, Aunque son mis mortales enemigos. Porque guardo la luz que nos enseñas.
Mas tú que ves el interior, y sabes Si en las acciones vil pasión se mezcla^ Mi corazón sondea, y examina. Si en mi conducta el propio amor me ciega.
Y si por ignorancia o por malicia. Dejé sin advertirlo tu vereda, Tu verdad me ilumine y me conduzca Por el camino de la vida eterna.
MANUELA VABELA DE VILDOZO,
Si para los escritores no hai en América un teaixo, ni un aplauso, ni una felicitación, pai*a las mujeres apenas hai algo mas que indiferencia.
Por eso no es raro apenas encontrar alguna, mui de tarde en tarde, que cultive las letras, que haya escrito una pajina. Sin embargo el Perú, que en muchas cosas es escepcional, lo es también en esta. El Parnaso Peruaru) es la confirmación.
Doña Manuela Várela de Vildozo nació en Lima. Desde sus primeros años se notó en ella una decidida afición a la poesía, que cultivó en el Colejio de Belén.
A los quince años, i en la edad en que las niñas empiezan a saborear los goces de la juventud, contrajo matrimonio.
En esa época compuso las pocas composiciones que publicamos a continuación, habiendo logrado arrancarlas a su autora que las habia condenado al olvido.
La señora Várela hace mucho tiempo que no escribe versos, probablamente porque toda la poesía la ha reasumido en sus hijos.
Este voluntario silencio es una verdadera desgracia para el público.
EL 14 DE ABRIL DE 1864.
Peruanos levantemos la adolorida frente Guerreros al combate ya es hora de pelear Varones y mujeres y niños igualmente Los unos a las armas, las otras al altar.
Levántate soldado y al castellano bruto Intímalo al combate con sin igual valor
Y lucha infatigable para quitar el luto De la patria que anhela mirarte vencedor.
Vuela guerrero osado a la isla pisoteada Por el infame ibero, cobarde y desleal Arranca su bandera vuélvesela arrancada
Y en su lugar que ondee la nuestra nacional.
Vuela por fin, recobra tu honor y tu derecho Que Dios desde su altura fuerza, valor te dá Tu tienes fuerte brazo, invulnerable pecho Tu causa es la justicia y Dios la salvará.
— 778 —
El Dios de los ejércitos te mira cuidadoso Te ofrece ser propicio te dá su bendición Apréstate al combate valiente y orgulloso Que tienes del Eterno la santa protección.
'Mi corazón palpita; se aglomera en mi frente La sangre americana que me hace repetir Peruanos al combate, porque el Omnipotente Os quiere siempre libres, o con honor morir.
JAMAS .
La noche lóbrega, oscura Y la luna macilenta
Siempre verás: Será eterna tu tristura No esperes vivir contenta
Jamas, jamas.
Creando en lecho de alva pluma Crefste dormir tu frente
Recordarás... Tu ilusión ha sido espuma Que no sueñe ya tu mente
Jamas, jamas.
Marchitas siempre las flores De tu existencia abatida
Contemplaras La gloria j)lacer y amores No te rodearán querida
Jamas, jamas.
A DIOS.
A tí en la voz del huracán furioso A tí en la luz de la rosada aurora. En el ruido del viento revoltoso,
Y en la voz inocente del que llora, En las olas del mar cuando impetuoso Encrespa su melena aterradora *
En todo a Dios mi corazón comprende
Hasta en la inspiración que en mi alma encienda
A tí Se^or en todas partes miro
Y a ti dirijo mi infeliz plegaria,
Te encuentro en el aliento que respiro En la aromosa flor, y pues precaria Es mi existencia, por tu amor suspiro
Y cual triste paloma solitaria Eleva al cielo su precioso canto
Te aclamo yo cantando santo, santo.
-^ 781 —
De la tarde te miro en la tibieza En el alegre dia te contemplo Te miro, ¡oh I gran Señor, en la grandeza Del adornado y majestuoso templo Cuando al mirar del cielo la belleza Mi lira de oro a tu recuerdo templo Brota Señor tan dulce tu armonía^ Que por otra jamas la trocarla.
Te elevan de los bosques la espesura Del cielo hermoso el májico santuario
Y la brillante estrella que fulgura Brillo te envia esplendoroso y vario; Te saluda el desierto y la llanura. El gorrión, el jilguero y el canario,
Y oigo una voz en todo que me dice Que la natura entera te bendice.
Y yo también al fin caigo postrada
Y de entusiasmo y de placer respiro
Y a tí Señor elevo enamorada Himnos de amor y por tu amor suspiro; Al aire doi mi queja aprisionada
Él la lleva hasta tí y yo deliro,
Porque es mui grande el júbilo que siente
Quien te alza una plegaria reverente.
AMARGURA.
Era una tarde, en el dolor sumida
Angustiosa lloraba Y al cielo y su fulgor enternecida
De inojos contemplaba
Me abandonaba en brazos del delirio
Y alivio no sentia
Y hastiada ya de tan tenaz martirio Suspirando decia:
De que vale a mi pena que haya un cielo
Que prometa ventura, Si entre él y mis dolores hai un velo
Y todo es amargura.
La brisa juguetea entre las hojas Si cesa el aquilón,
Para el alma cercada de congojas ¡Ai! todo es aflicción;
— 783 —
Por qué persigues, dime, al desgraciado
Tu recuerdo de ayer Si es tan triste mirar un bien pasado
Que ya no ha de volver.
Quien pudiera volver atrás un dia Para tornar en nada
Una historia infeliz, que bien podia Ser menos desgraciada;
De que vale a mi pena que haya un cielo Que prometa ventura
Si entre él y mis dolores hai vuelo
Y todo es amargura.
MANÜBLA VILLARAN DB PLAOSINOIA.
A la lista de los poetas pei-uanos debemos agregar el nombre de la poetisa doña Manuela Villaran de Placencia.
El Comercio, el Zéjiro i el Tiempo han. dado a luz en diversas épocas sus composiciones, en que resaltan la ternura i la pureza de una alma de esquisita sensibilidad.
La vida de esta poetisa debe rastrearse en el hogar, al lado de sus hijos, consagrada al culto de la simpática relijion del deber i de la famil^; i, por cierto, que no seremos nosotros quienes vamos a penetrar en ese santuario, ni a turbar con nuestras miradas sus puros goces.
Alguien ha dicho que los poetas no necesitan de otra biografía que sus mismas composiciones. En las que publicamos en el Parnaso Peruano de la señora Villaran de Placencia encontrarán su biografía los lectores.
A mas de un poeta hemos dado consejos, i le hemos recordado que debe cantar. A los hombres se les exije, a las mujeres se les ruega.
Nosotros lo hacemos encarecidamente con esta poetisa.
EL PESCADOR.
Ven pastora idolatrada Vente del mar a la orilla
Y tendrás en mi barquilla Mil delicias que gozar; Verás la esplendente luna Cuan hermosa se retrata Formando jaspes de plata En las espumas del mar.
Verás el inmenso océano
Y el cielo azul estrellado,
Y cuando hayas gontemplado Cuanto existe al rededor, Sabrás que mi triste pecho Se halla de tu amor sediento, Comprenderás mi tormento
Y aliviarás mi dolor.
— 788 ~
Ven que mi mente delira Con mil sueños de ventura, Ven, hermosa criatura No te separes de mí; Porque harto tiempo he sufrido
Y harto tiempo contemplado Que solo estoi destinado
A amarte con frenesí.
Rodeada de tus ovejas Te miré tan hechicera Que si siempre así te viera Fuera mi felicidad; No te muestres desdeñosa Indiferente, ni fria, Pues por tí, pastora mia, P^di mi tranquilidad.
Me enajenó tu sonrisa Me trastornó tu mirada
Y por lo tanto, adorada. Sé consecuente a mi amor, Deja pues, ál fin, el bosque, El ganado y la pradera. Deja todo placentera
Por seguir al pescador.
Que allá en las noches serenas En el silencio, apartados. Dichosos, Aunque ignorados Para siempre hemos de ser,
Y en aquellas gratas horas Que merezca tus caricias Me colmarás de delicias. Incomparable mujer.
£a pastora.
^V>iW|»^<^>^^VS»^
Pescador «namoradoi Al escuchar tu qutrella Deploro tu mala estrella Mas no te podré seguir. Que aquí en mi cabana humilde Existe mi madre anciana Y estando a su fin cercana No he de hacerla sucumbir.
A esa mujer cariñosa Que solo mi bien procura Lanzarla en la sepultura Resiste mi corazón, ¡Jamasl gamasl yo no puedo Romper los mas tiernos lazos Para arrojarme en tus brazos A impulsos de una pasión.
— 790 —
Renuncia, pescador mió, Al amor que asi te inflama Cuya ardiente y voraz llama También mi pecho abrazó:
Y si renunciar no puedes, Si olvidarme es imposible A mis ruegos sé sensible Házte pastor como yo.
Vente a la vida campestre; Serás feliz a mi lado
Y esa fé que me haz jurado Repite al pié del altar; Que el ánjel de-Ios amores A vuestro cariño santo
Le dará todo el encanto Que se pueda ambicionar.
Cuando a orillas del arroyo Un árbol nos preste sombra .
Y en florida y verde alfombra Hablemos de nuestrp amor, Cruzarán las avecillas, Cantarán los ruiseñores Darán perfume las flores Para su nuevo pastor.
Y aunque usurpaste el cariño A mis mansos corderílloiP Siempre humildes y sencillos Acariciarte (Querrán;
Y viéndonos asi unidos Alegres pasar las horas. Todas las demás pastoras Mi ventura envidiarán.
LETRILLA.
Yo te he mirado Mujer hermosa Tan candorosa Tai* sin igual, Que tus encantos Son mi locura ¡Oh criatura Anjelical!
Siempre a tu lado Yo viviría Respiraría Felicidad; Si tal delicia ¡Ai! consiguiera Con gusto diera Mi libertad.
— 79a —
Que ser tu esclavo Porque te adoro Es lo que imploro Sin vacilar,
Y asi me niega Tu pecho ingrato El bien mas grato Que puedo hallar.
En tu presencia No envidio, nada, Solo me agrada Mirarte a ti,
Y es mi delirio
Y mi recreo Cuando te veo Cerca de mi.
Cuando esos ojos Tan hechiceros, Cual dos luceros Veo brillar, Puesto de hinojos, Hermosa mia, Tu voz querría Tierno escuchar.
Si una sonrisa Me prqdigaras Con que aliviaras Mi corazón. En el instante Te descubriera Que es lastimera Mi situaron.
— 793 —
Tan lastimera Tu amor la ha hecho Que siento el pecho . Como un volcan;
Y no hai quien calme Por un momento
Mi gran tormento Mi triste afán.
S¿ ^(itnpasiya Como eres bella
Y mi querella Trata de oir; No me rechaces, Dulce hechicera, Que bien pudiera Por tí morir,
jPor qué no escuchas Mi pobre acento Triste lamento De un trovador,
Y desdeñosa Siempre te alejas Sin oir mis quejas Ni mi clamor?
Tiende una mano Al peregrino Que tu camino Siguiendo vá; Tiéndele presto, De ella su suerte, Su vida o muerte Dependerá.
ACISCLO VILLABAN.
Nació en Lima el 17 de diciembre de 1841.
Dominado por su afición innata a la poesía se entregó a 8u cultivo con preferencia a los estudios históricos i filosóficos.
£n 1860 se representó en el teatro principal de Lima una alegoría patriótica titulada el Triunfo del Perú, debida a la pluma de este poeta, que fué recibida con aplausos, i saludada con entusiasmo por el conocido escritor doctor UUoa.
El buen éxito de la alegoría mereció que en el periódico oficial, por decreto supremo, se dispusiera su impresión, por cuenta del Estado.
Poco mas tarde pasó a ocupar un puesto entre los redactores del diai'io IjidejjendienU.
Después, siendo aun mui joven, colaboró en el Mercurio, el Tiempo, el Peruano i el Nacional,
Victoriosa la revolución encabezada por el coronel Prado fué nombrado oficial primero de la Mimicipalidad de Lima.
En 1870 el gobienio del señor coronel Balta le encargó la formación del Margesi de los Bienes Nacionales.
Hasta baco mui poco ha formado parte de la redacción de la Sociedad con el mismo feliz éxito que en los otros di»- rioB.
A CASTILLA.
Lloras patria infeliz, víctima triste Del egoísmo y la ambición insana, Inmenso es tu pesar porque no existe El héroe de quien triunfos recibiste Preludiando el clarin la primer diana.
Al ronco son del tambor guerrero
Tu libertad, valiente, defendía:
Fué siempre en los combates el primero
Y la victoria le ciñó ese acero
Que para darte libertad, blandía.
A^ranzando entre el fuego y la nietralla^ Cubrió de gloria el pabellón peruano Que coronado de sus lauros se halla T tiene por saludo en la batalla La salva del cañón republicano.
— 798 —
De la historia en la pájiua mas bella Su nombre ilustro eternamente brilla, Cual en tu cielo azul luce una estrella: A donde el sol de libertad destella Un recuerdo inmortal tiene Castilla.
Al frente de sus ínclitos soldados, A la vanguardia/djcíItA^ lí^(>^^desf. Por él, para salvarte convocados, Fué por sendero que dejó regados De inmarcesibles flores y laureles.
•V.
Con sin igual arrojo y í'az serena
En las sangrientas lides, siempre bravo,
Mostraba su alma de heroísmo llena:
De la opresión rompiaiftioádeiia . - T
Por trans&orzoar euí'Uombre m1 que eia eeolarv^.
r,' i >'• i *" >
¡Su refuljente ae^ro ya.no esgrinjel ¡Y se alzará otra vez el despotijsmol Mostrando íjIejííjAloccleí valor sublime. ¿De la abyección al indio, quien redime? ¿Quién lo puede librar del «ervilismí>? . i
De fúnebre cresppíi, (Je negro velo . . . ;
Ves cubie;rt,o t{vi sim}>olo ¡de gloiii; :
La enseña bicolor está dp duelo:
¡Oh patria! ¡^h,patriívl,;5e eclipsíó.^UL tu.ci^lo.
El astro precursor de la victoria.
'I ,' 'u'« Ti
En tu imenso pesar embellecida,
Velas del héroe la invencible espada, " .,
Llorando sin cesar, patria xiiieridá,
y ante su tumba a tu dolor uuida r
También la'fibertacl jime poslrada.' / ~^ '"-"^
^ ftol —
•'•■. 1 'I'.. '.'I,
— «M^^MMMXXM^^»»^
Ester, aquella gloría Que concediste al trovador peruano Por que auguró a tu patria la victoria^ Con la fé del leal republicano, Es tuya: — todavía Mas gloria pretendí: — ^tu simpatía.
Inspirada cantora, Esbelta mas que el iris que en los cielos Espléndidos fulgores atesora, De la patria de Hidalgo y de Morelos, Tan pura como bella, Siempre serás la luminosa estrella.
Sublime poetisa, Si te entusiasmas tanto
Y si vaga en tus labios la sonrisa
Y renace en tu pecho la esperanza Leyendo con placer mi pobre canto> tTan espléndido triunfo quién alcanza?
ffi
A I
I ' 1
Ester, tu iijfa de oro ' \
Loa la libertad, el dan mas LqUo, ., De la iuíuiita Luz rayo ^ue adoro, .. . De la aureola de Dios, santo destello. .:i
La corona imperial no f^e sostiene - Én la serviz del déspota estraiyerp, ^ < Pues hoi Méjico tiene En los bordones del laúd gu^^r^erot (¿ue vibras convocando a I^ pelea» Un reto al invasor Será la tumj^ar . / No pl ívcono qiie incesante bíftabolea ;
Y que en breve verás que se derrumba. Premio de su ambición casi postrada De un pueblo libre ante la libre espada.
No bien ha resonado El eco de tus notas, Ve (pie en liéioe transfórmase el soldado
Y por cada traidor hai mil patriotas, Valientes sucesores
De los que un dia en Vera-Cruz retaban Al español que audaces derrotaban En.Puebla> en Guanajufi*' / en Dolores.
— 801 —
Ni oprobio ni mancilla Ha (le sufrir tu' patria que altanera Al despotismo y la opresión humilla»
Y que jamas la esclavitud tolera, . ■ Pues siempre a nuevas lides se prepara, Por sacudir el ominoso yugo
Que arrojar en pedazos a la cara
Del tirano le plugo,
A fuer de independiente,
Con arrojo que asombre al continente.
En vano te entristeces Porque tenaz el invasor domina La nación que embelleces Como astro matinal que la ilumina: En vano ya te angustias; La libertad aguarda por instantes
Y asi no pienses que dobleguen mustias Tus hermanas sus pétalos fragantes.
Inmensa dicha el porvenir abona Al pueblo que alza el pabellón de Iguala» A ese pueblo que en ti tiene su gala
Y su orgullo y su prez y su corona.
^ü 1
AMBICIÓN.
'^^^^^^^^0m0^tm^
No deseo tener de bellas flores Ni de" herniosos laureles la corona Que ciñeii inspirados trovadores, Y mas y mas aguardo; Mi espíritu ambiciona Mas que los triunfos que codicia el bardo.
.▼•
No es ya mi pretencion ni mi desvelo Conquistar d«;l saber la hermosa palma Pues vá mas alto mi ferviente anhelo: El triunfo de la ciencia ' No satisface mi alma; - Yol mas allá con sin igual vehemencia.
No pido a la fortuna su tesoro, Que indifierente en^mi pobreza veo, Ni busco aplausos ni codicio el oro Y jigantezca y loca . Es mi ambición:... deseo, Alma de mi alma»... un beso de tu bocal
BELDAD SUPREMA.
\0»0^0^f*^»^t^^^im'n0t0m^^^
Sin empezar aun, concluyo en suma Que son a lu existencia los amoreSj Lo que es al mar la espuma, A la tierra las flores, Al cielo las estrellas, A la tarde la brisa, Al sol las luces bellas Y a la mujer hermosa la sonrisa
Pero ni el sol que entre las nubes arde. Ni el estrellado cielo, „ ,
Ni con su suaine céfiro la tarde. Ni la fragante flor gala del suelo» Ni el mar con sus espumas atesara La espléndida hermosura De la mujer que adora, Cuando espresa, sonriendo, su taráural
A UNOS NECIOS.
^»^»^^i^»^^^i»i^»*^'«i^
Tal escarnio no hagáis de la desgracia, No insultéis al patriota verdadero, Al cantor de la augusta democracia! Quiroz es la virtud y la venero Envuelta en el say^d del pordiosero.
Si pensáis que deshonra la indijencia Al instruido poeta y leal amigo, iQné vale la Ic^iltad y qué la ciencia? Al bardo y al filósofo bendigo Sin mirar los harapos del mendigo.
CONCIERTO.
#«^«tf«^N^h^k^«^N^*^
Muí. ári4a,. mui triste La creaqion, ííer¡*% Si acaso aquellos seres Que alivian el pesar, Cesaran de alegrarla Con dulce melodía; ... Si el ave y el po^ta - /
Cesaran de cantar.
> ■ .
Por que hermanados tienen Idéntico destino, Porque se les señala Magntfica misión; El ave vueja errante, Va el bardo peregrino Y pueblan .de armonía La esférica estension.
I N ü I C E .
PAMASO FEEÜAIO.
CLEMENTE ALTHAUS 1
Ala felicidad 3
A Magdalena, mi nodriza....^ 6
A Ignacio Gómez 11
Democrito i Heraclito 15
Imitado del quichua 17
Canto de amor 19
A.. ', 21
A mi madre 24
A un cóndor enjaulado 26
Didoa Eneas 27
JOSÉ CAMILO ÁNGULO 29
Fotografía de la vida 31
¡Voi a partir! 37
A 40
A un pájaro de la costa ^ 43
JUAN ARÜUEDAS PRADA 45
Mi ambición 47
A Moquegua 62
Tristes memorias •. 59
En un libro de memorias 62
Decepción 64
— aw—
BENITO BONIFA? 06
AI pueblo arequipeño . 67
A una mujer 72
CONSTANTINO CARRASCO 77
A BU retrato 79
La belleza •. 81
A mi esposa 82
La oontemplacion 63"
MANUEL CASTILLO 85
Al dos de mayo 87
Al Paraguai .*.,... 106
A Juana M. Gorriti 115
A Arequipa 117
A tí ^ *.... 119
Yaraví i 121
En memoria de mis hijas 123
En la tumba de M. A. Paiüete 125
A , ,. 126. .
LUIS BENJAMÍN CISNEROS 127
Al Perú 129
De mi álbum íntimo 135
A Lenalah 133
El triunfo del dos de mayo . 141, . /
MANUEL NICOLÁS OORPANCHO 143
Magallanes 145
Pensamientos 156
Armonios del trópico 164
La hamaca del jardín 171
A Castilla „ , 173 •,
A una niñita 174
MARÍA NATIVIDAD CORTES 175
A un poeta 177
A una amiga ., 180
A una niña ¿. .183
A María T. de Qaroia...-. í 185
ABELDÉ LA E. DELGADO.. ,^,^.,..., 187 ^^
Consejos .^^^^.-.TrTrT. 188
' r
■ - . ',
— ^809 —
liSa hojas secas » 191
Mis ilusiones 193
JElla 196
Celos ^ 197
PEDRO ELERA 199
A Maria Josefa Mujia « 201
En la tumba de mi esposa 205
*Ami estrella ; ,...,» 210
Lamento • 213
Los Andes 216
TRINIDAD FERNANDEZ 217
Ausencia «. * 219 .
Siempre niños .'.'. 223
Placeres caros..., 225
Ayes que espantan 327
A unclavel 228
Vejeces ; 229
CAROLINA FREIRÉ DE JxUMES 231
Arica » .233
. A mi esposo 238
A Clorinda 241
Sobre la tumba de mi hijo 253
ARMANDO DE LA FUENTE 247
A Trinidad Fernandez ^249 , *
A Chile * ^252
Himno Nacional 254
. Fé 257
El Poeta 258
MANUEL ATANASIO FUENTES 259
La espada de mi papá 261
¿Qué esun'Ministro?., ..^.« 263
La lil)ertad 267
Canción Nacional 270
Aforismo peruano 272
A Juana 273
Partes militares ." 276
JUSTA garcía ROBLEDO ,. 279
El amor único .*. ,.... 281
— 81tf —
El desierto de Piara 264
A Manuela Armas de Agüero , 287
A Clemente Althaus 289
Ala lana 291
CAROLINA garcía DE RAMEAREN 293
La mendiga .' , 295
La choza 298
MANUEL ADOLFO GARCÍA 301
El Poeta 303
A ^Rolívar ; 311
Mis recuerdos 316
A Napoleón 321
MANUEL GONZALES PRADA 323
Soledad 325
Ia dicha 329
La noche i el dia 331
Placeres do la soledad 333
A Ismena 334
Al amor 335
Ala naturaleza 336
A 1 337
JOSÉ JOAQUIlf*E LARRIVA 333
La Angulada 341
Las Profecías del cojo Prieto 346
Fábula 355
JUAN FRANCISCO DE LARRIVA 359
Al vapor 361*
A la marina peruana 365
Lo que era i lo que no era '. 368
A Sauta Teresa de Jesús 371
NUMA POMPILIOLLONA ^.. 373
Dame tu lira ., 375
ten la aurora 377
La Resurrección ^^.. 379
A la artista A. F, 382
A un Poeta ^ 384
La dicha humana 385
— 8U —
A los treinta años 386
A.Juan Ar8:uedas 387
Al artista F. Lazo 388
A A D 389
JOSÉ TORIBIO MANSILLA 391
El batallón Lima 393
La piedra filosofal 397
La bella flor de Ayacucho 398
Un piropo a las limeñaa 401-
MANUELA ANTONIA MÁRQUEZ Í03
Al salto delFraile ,. 405
A un jefe 407
Contestación 409
A Clemente Althaua 410
JOSÉ ABNALDO MÁRQUEZ •41I
Mi poesia 415
La humanidad 424
A Li memoria de Lincoln 433
A Solaa 438
A Felipe Pardo Aliaga : A 442
Recuerdo...: 447
¡Madre! .*. 449
Opinión < 462
Ea el álbum de L. M. de R 454
LUIS ENRIQUE MÁRQUEZ ." 457
Viaje al Parnaso !. 459
Amor ant'iJuíO i.. ...... .?,.... 466
La diiifesion 470
Coüas del mando.. 473
Carta amorosa ^ 475
A Anjela Dono... 479
MARIANO MELGAR 481
Primera elección 483.
Rimas provenzales 489
Canciones» !, 493
Yaravi'. 497
MODESTO MOLINA 499
A mi esposa 501
— glí —
Céiidad , , ,' ; .804.
XJua madre 506
Tumba ignorada 509
ERNESTO NOVOA 511
A Valparaíso 613
Ella 517
A 6á0
A Zulima 52^
Estoicismo ;,*, 623
RICARDO PALMA 526
Romance 527
La gran Doticia i 629
Hostia i 631
Duende 532
La ooncieticia 534
Vanecia 637
Julio Arboleda 640
Oriental 642
Las ánimas 544
Flor de los cielos 545
FELIPE PARDO ALIAGA 649
A mi hija Francisca 663
A Peim en su duelo '567
La entrada del año....^...... 560
la¡ despedida ...,* 5^
Aunpoetastro 668
El rei nuestro Señor 667
A mi hijo en sus dias , 668
Qde guapo chico 669
El Hambre 573
Eldia délos elojios 678
JOSÉ PARDO ALIAGA 683
Contestación 586
Soneto ' 686
A Rosa 687
A un amigo 689
Política de mi tierra 691
A la Independencia de Amé^ca.... «.... 696
1 1
— 81^ —
PEDBO "PAZ-SOLDAN I UNANUE C06
La diadema de las niñas 609
Seguidillas 611
La belleza de tus ojos 616
La mujer fea 618
' Devolución , 623
La costil 624
La comadrona 4 el sepulturero ». 633
El velocípedo : 634
Los diasturbios .* 636
Todos trabajan '. 639
Las luciérnagas 643
ANJEL FERNANDO QUIROS ^ 645
A F. de P. Quiroi 649
Al aspecto déla luna 652
A ía aeche a 663
Despedida 654
Memoríasdemi infancia : 655
Himno al amor 656
La vida del hombre ola mia 656
CARLOS AUGUSTO ÍALAVERRI 669
Verso i prosa !.... 661
El amor i la botella 662
Mi poema 663
A la esperanza. , 664
Al célebre Magui ;..... 666
Belleza i desventura.^, 666
Contemplando el retrato 687
íFelipe Pardo! '. ". '. 668
j Acuérdatede mí! , ! 671
Arrullo . 674
A la señorita J. C ;. * 676
El sol de Junin..... 678
JESÚS SÁNCHEZ DE BARRETO 685
A mi hermano.... ; 687
Auna amiga „ 690
Patria i Ubertad 692
JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ BARRA 699
i La muerte del mendigo ..,••••%•• ^1
— 814 —
El Presidente Pollino 706
Antonio i Julio 7ü3
Lucio Sergio Catilina 710
• La muía i el tábano .' 711
«El.Lisandro 713
LEONOR SAÜRI , 717
A una Alondra^ ....C*. 719
Mi llanto ;.;;;:..,\\.\':;>íi..:. , 721
Jamaste olvidaré.^.:... 724
ff ^ •
JOSÉ MARÍA SÉGÜIN....; 727
A una mujer..? ;. 729
MANUEL A. SEGURA 733
La saya i manto...... ,^. .......>,ir-737
Ña Catita., \ .'.' .*.. \...,:\ 741^
Nadie me la pega......^. 161
Un juguete í ^,...' 755
JOSÉ MANUEL VALD?S ! .'. 761
A San Martin ; 763
*^ * Salmo 6. ; 769
Salmo 138 t. 771
MANUELA VÁRELA DE VILDOZO 776
El 14 de abril de 1864 777
Jamas , 779
A Dios 7tO
Amargura 782
MANUELA TILLARAN DE PLASENCIA 786
El Pescador 787
La Pastt)ra 789
Letrilla 791
ACISCLO VILLARAN 795
A Castilla .*. 797
A E«t<ir Tapia .* 799
Ambición ^ 802
Beldad euprema 803
A unos necios 804
Concierto 8o5
■y^
LP 1 9 1950