Parnaso peruano · Unidad 115 de 143

Unidad 115 · VERSO Y PROSA,

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

VERSO Y PROSA,

La musa, ayer, avasallaba el vuelo Del águila soberbia y majestuosa, Mientras inculta la villana prosa Surcos trazaba en el estéril suelo;

Pero la prosa^ con el áureo velo Que audaz le usurpa a su rival hermosa, Poética, inspirada, esplendorosa, Libre de la cadencia invade el cielo I

¡Llorad en vuestras harpas, trovadores, El pasado feliz!... el mundo avanza...! Derribar es la lei del universo...!

Ya para vuestras rimas no hai lectores: La bella prosa al porvenir se lanza, Y oscuro yace, destronado el verso!

EL AMOR Y LA BOTELLA.

«^>^^^^^M«#*MA^M^ta

Bompe el espejo ya que te alecciona En el disfraz de nuestro amor ardiente: Todo — el silencio mismo — ^nos desmiente. El corazón se escapa y nos traiciona.

El amor que las almas ilusiona Siempre desborda su escondida fuente, Como el licor de la Champaña hirviente El^ estrecho cristal que lo aprisiona.

En vano lo comprime im débil corcho Y en bóveda de vidrio lo encarcela, Porque no se evapore y se consuma;

Apenas sus alambres desentorcho.

Cuando el tapón estrepitoso vuela,

Y el vino salta en borbollón de espuma.

MI POEMA.

Tengo, como Colon, un nuevo mundo De seres que mi espíritu ha soñado; Un bosque vírjen que ninguno ha hollado, En el seno de América fecundo:

Es la gruta escondida en lo profundo De un piélago de flores ignorado; Con toda mi existencia la he creado, Y para darla a luz basta un segundó!

Ahí si creyera en tí, postuma gloria, Diérate el mundo que mi frenta quema Por un solo suspire a mi memoria!

Tu eres un sueño...! y cuando yo sucumba, Bajo el peso mortal de mi poema Escrito en iñi ahna bajará a la tumba!

A LA ESPERANZA

Yo sé que eres una ave fujitiva, Un pez dorado que en las ondas juega, . Una nube del alba que desplega Su miraje de rosa y me cautiva.

Sé que eres flor que la niñez cultiva Y el hombre con sus lágrimas la riega. Sombra del porvenir que nunca llega, Bella a los ojos, y a la mano esquiva!

Yo sé que eres la estrella de la tarde Que ve el anciano entre celajes de oro. Cual postrera ilusión de su alma, bella;

Y aimque tu luz para mis ojos no arde. Engáñame ¡oh mentira! yo te adoro, Ave o pez, sombra o flor, nube-- o estrella.

AL CELEBRE OCULISTA MAGNL

Tu ciencia^ como el alba^ es precursora De la luz que del cielo se destaca: Del triste ser el infortunio aplaca Que en honda cárcel de tinieblas mora:

Cual la mano del Cristo, redentora, Que el alma oscura de Jos limbos saca^ Basgando el velo a la pupila opaca^ Le dá la luz que el universo adora.

A tal prodijio del injenio humano. Mi frente respetuosa se doblega, Para ensalzar su gloria merecida;

Y de hinojos besara aquella mano. Si volviese también a mi alma ciega El sol de la niítez: — la fé perdida 1