Paseo por Europa y América, en 1835 y 1836 · Capítulo real 1 de 1
Paseo por Europa y América, en 1835 y 1836
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 8 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
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PASEO
POR EUROPA
AMERICA
üN 1855 y 1836.
Un 2ovtn íjabaturfl,
MADRID:
Imprenta de h Sancha, 1858.
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Bos palabras.
1 escribir la relación de mi paseo por Europa y América, con las noticias y observaciones mas interesantes ó necesarias de las ciudades y objetos que lie visitado, no tengo otro fin que
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proporcionar estímulo á muchos jóvenes á quienes sobran medios para emprender un viage de que tantas ventajas se sacan , y ofrecerles un manual ó guia en español que actualmente no se encuentra y puede serles útil ; y al mismo tiempo y á los que no puedan hacerlo , dar idea aproximada y noticias curiosas, que sin salir de casa muchas veces tienen aplicación.
Mi plan no abraza describir minuciosamente los monumentos y edificios que he visto , ni profundizar su cronología y juicio artístico. Esto seria facilísimo, traduciendo ó copiando algunas de las infinitas guias que se han publicado en este siglo, y en particular la prolija y reciente de la Señora Mariana Stake , inglesa , cuyo libro original ó trasladado al francés, por el ingeniero Richard, anda en manos de todos los viageros ; y para mí tanto mas sencillo , cuanto que me ha acompañado en todas partes , ano-
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tando en ella las variaciones , inesao tiíudes ó novedades que lie advertido , y en que incurre fácilmente cualquiera escritor de esta clase.
Pero aunque por esta razón, y por la mas poderosa de que en castellano no ecsisteuna descripción moderna de Francia, Italia é Inglaterra , ni de la península española , debia prometerme aceptación y novedad , he preferí^ do compilar los datos necesarios sobre el modo y los medios de hacer un viage cómodamente y con pocos gastos ; es decir, una obra estadística y económica , mas bien que histórica y erudita ; porque de tal manera, calculando con entero conocimiento , se puede emprender un paseo que á causa de la distancia y del tiempo que se emplea , amedrenta por dispendioso , y retrae aun á muchos que poseen regular fortuna.
No obstante lo espuesto , como estos datos aisladamente serian cansa-
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dos y fastidiosos , me rha parecido lo mejor y mas propio del título de la obra, referir lo digno de saberse, 6 que baste para formar juicio y quitar la aridez con anécdotas y minuciosidades que, aun cuando parecen insignificantes, en muchas ocasiones se deben atender y aprovechar. Quizá para muchos no digo todo lo necesario , y para otros por la inversa , relato mas de lo que debiera ; pero en cumpliendo mi objeto poco me importan juicios particulares, tan difíciles de contentar cuanto es infinito su número. Aunque omita la descripción numerosa de todas las antigüedades y bellezas de Roma , que pueden estudiarse con despacio en la reciente guia del marques Melchiorre , las de Na'poles , Florencia , París , Londres y otras capitales , no por eso dejaré de esponer cuanto me parezca útil sobre ellas , con las observaciones que hubiere hecho , recomendando lo que mas ha llamado
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mi atención 6 considere que merece visitar, ó estudio y ecsámen especial. También he creído oportuno presentar un bosquejo de ]a situación política de España , y especialmente de los sucesos que han tenido lugar durante mi permanencia en este reino , como noticias indispensables para entender mejor algunos párrafos de la relación principal , que para hacerla indiferente á partidos y opiniones, he quitado todas las noticias de esta clase , reservándolas para el apéndice, donde he colocado Ja reseña. Esta es sin duda la tarea mas delicada de mi obra, y en la que desconfío, sobre todo en algunos juicios y comparaciones, en los que tal vez el deseo y escritos ágenos han vencido mi primera persuasión é imparcialidad ; pero descansando en que esta última y la buena fe han dirigido mi pluma, poco me importan las interpretación nes que se den á mis palabras.
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Este trabajo , debido únicamente á mis apuntaciones y cuentas , será para muchos miserable y sin interés; pero me basta con que pueda servir á alguno para dar por bien empleado el largo tiempo que he invertido en co-? Ordinario,
PASEO
POR EUROPA
AMERICA , en Í835 y 1836.
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Salida de la Habana. — Compañeros de viaje.— ^Navegación basta llegar á Cádiz. —
Acababan de sonar las seis y media de la mañana , en el reló de la Aduana , el jueves 9 de abril de i835 , cuando Ja fragata española Fama , su capitán don Melchor Vidal y Vilardebó , en la que pocos dias antes había tomado camarote para ir á Cádiz , fondeada frente de Casa-blanca, desplegando velas , enderezó la proa para salir del puerto de la Habana , como lo hizo por entre las fortalezas Morro y Punta , que lo guardan con seguro candado. La fragata llevaba un número escesivo
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de pasageros , pues pasaban de 4-° > lo que hacia que en la cámara estuviésemos molestísimos , especialmente por los equip^ges que todo lo ocupaban, obstruyendo el paso; y con los niños y señoras, que no son muy gratos en navegación.
La mudanza política verificada en el sistema de gobierno de España , desde la muerte del rey Fernando Vil en setiembre de 1 833 , y el plan mas lato del ministerio Martínez de la Rosa , causaron la emigración de muchas personas, avecindadas en la isla de Cuba desde la caida del sistema constitucional, y su viage á la Península. Unos que se prometían buen suceso en sus deseos ó pretensiones , con la amistad ó conocimiento de los nuevos empleados; otros que regresaban en busca de sus antiguos destinos , ó para disfrutar de las caricias de su familia y parientes, de quienes habían estado separados mas de diez anos: algunos que habiendo adquirido un mediano capital preferían retirarse á gozarlo al lugar de su nacimiento; ademas de los írmenos que van anualmente por agenciar empleos y honores, por conocer la España, pasear y divertirse , ó principiar por ella sus correrías y viages. Así fué queeuaque-
(3) Ha primavera todos los buques salían llenos de pasageros ; y el nuestro, cuya cámara por el estilo de los paquetes estrangeros ofrecía atractivos de comodidad , no pudo admitir todos los que quisieron viajaren ella.
La educación , los conocimientos y esperiencia de la mayor parte de mis companeros hacian su sociedad grata é interesante ; y es necesario confesar que fué lo único bueno que nos ofreció esta navegación, pues ademas del trato pésimo que tuvimos en la comida y modales del capitán f tardamos £2 dias, sin ver mas tierra que de lejos la isla de santa María , una de las Terceras y el cabo de san Vicente , la víspera de desembarcar en Cádiz , con el natural fastidio y el disgusto de ver contrariada nuestra esperanza, sin ser suficiente á distraerlo la simple farsa que nos representaron los marineros al paso del trópico , con la que reunieron algunos pesos.
El 20 de mayo , después de una noche malísima y tempestuosa, avistamos al medio» dia el deseado cabo de san Vicente, lo que hubiéramos conseguido horas antes , sin el empeño de la neblina en ocultárnoslo. Considérese nuestra alegria, que llegó al estremo la mañana siguiente que pasando por frente
á Rota y á Chipiona divisamos á las ocho la afamada Gades. Al estar delante de la primera recibimos el práctico que nos abordó en su falucho gótico, con su vela latina. El traje de los cinco hombres que lo tripulaban afectó agradablemente nuestra imaginación: el sombrero calanes , el cigarro manejado con gracia , la chaquetilla trenzada, la faja carmesí , donde nos figurábamos estaría la famosa navaja , y el tonillo de la pronunciación , confirmaban exactamente la idea que habíamos formado de los curros : era la Andalucía personificada.
Anclados en la bahía á las doce de la mañana no pudimos desembarcar hasta las tres de la tarde , hora en que pasaba su segunda visita la sanidad ; y nos la hizo tan escrupulosamente que todos, pasageros y marinería , tuvimos que presentarnos en las bordas para que desde el falucho nos examinara un viejo ridículo y pelma, después de haber revisado el diario de vitácora y de preguntar cuanto se le antojó. Sin duda fwe' tan rígida la visita porque el capitán no era allí conocido y solo entraba de paso. Ya antes nos habian puesto de vigilantes dos botes con carabineros, que á na-
die dejaban aproximar al buque, basla que concluyó la sanidad.
Desembarcamos á las cuatro de la tarde , entrando por la famosa puerta del mar no sin séquito de muchachos pordioseros y de mugeres necesitadas.
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Gádiz. — Vista de la ciudad. — Su estado presente.—» Comparación con el antiguo. — Descripciones -- Pordioseros — Chiclana.— Puerto de santa María.- Los toros.--
La perspectiva que presenta Cádiz por la parte del mar al que por primera vez arriba á ella , es de lo mas delicioso é interesante que puede desearse. Después de descubrir con gusto la punta de san Vicente , que alegra solo por ser la tierra, placer bien grande para quien navega, pues el convento de monjas y el fuerte, únicos objetos que se distinguen, en nada hermosean aquel terreno árido y escabroso; y preparada la imaginación en seguida con
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las pintorescas poblaciones de Chipiona y Rota, que se dejan á un lado, se descubre en una hondonada la ciudad de Dios , formando la armonía mas completa con la igualdad de sus edificios , y con la multitud de ventanas y balcones pequeños que en las fachadas blanquísimas mas aparecen como grandes establecimientos que casas particulares. La torre de Tavira sobresale entre ellos por la elevación y por su figura cuadrada ; el hospicio ó casa de beneficencia, por su frente y por estar situada á orilla del mar; los andamios y la torre de la catedral nueva , cuyo cimborrio ó media naranja , de mármol como toda la iglesia, está por concluirse ; los árboles de la alameda , que está también cerca del mar, el pabellón de ingenieros, la cárcel ; pero todo se distingue por detrás de la sucia y medio arruinada muralla que rodea á la ciudad. El castillo de san Sebastian, en el que se halla la farola ó fanal , como el del Morro de la Habana , para indicar el puerto á los que navegan de noche , es de lo primero que se presenta á la vista ; y lo mismo el de santa Catalina , que está cerca del anterior y en el mismo lado , mas por la batería que por su fachada, pues en na-
(7) da se diferencia del baluarte de muralla. A medida que uno se aprocsima , aclararse y lucen mejor los objetos , preséntanse otros nuevos y el placer llega al colmo ; aumentándolo , quizá, el espectáculo de las olas que se estrellan con toda fuerza en unas rocas que sobresalen al entrar en la bahía. El muelle es de piedra y se sube á él por escaleras que hay de trecho en trecho; pues para entrar en la población es necesario hacerlo por la puerta del mar, que está casi en el centro del muelle, bajo la muralla ; allí se encuentra la casa del resguardo , la oficina de policía , y un cuerpo de guardia , que entonces era de provinciales : el aspecto de esta puerta es feo y ridículo , aunque de solidez y grandes dimensiones. En la parte interior se baila la pescadería ó sitio donde por las tardes se vende la famosa pescadilla , puestos de frutas, almacenes de toda clase, tiendas ambulantes de quincalla , efectos navales, libros viejos ó usados, y casas donde cambian toda moneda de buena ley. La animación y alegría que reinan en las calles causan una impresión favorable del pais al forastero que llega por primera vez : el grande aseo , la multitud de tiendas, en
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que se anuncian cuantos objetos hay de venta , valiéndose de todos los medios que sugiere el capricho y el interés , como letreros , muestras , pregones , ruido; la algazara y alboroto de los vendedores ambulantes, los veloneros con su martilleo incesante, los gallegos con sus espuertas de bocas, brevas y fresones ; los montañeses llamando á los que pasan á entrar en sus ventorrillos de vino , frutas , yerbas y viandas ; los espendedores de agua , todo da una idea de comercio activo , de gana de trabajar y de obtener fruto del trabajo. Pero tan honroso concepto se desvanece en el momento que se pisa la tierra , especialmente por el sin número de pobres que asaltan y persiguen á todo el mundo : muchachos medio desnudos , ninas de la misma manera, ancianas indecentes y despilfarradas , hombres robustos , envueltos en una levita viejísima, petardistas sempiternos, investigadores de cuantos forasteros llegan , y pordioseros y méndigos de quienes nadie se ecsime , que aunque los despida con terminantes espresiones continúan refiriendo sus cuitas y desgracias hasta que les dan una peseta ó se cansan. Este es, sin duda, uno de los objetos en que mas detiene su
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consideración un víagero , no solo por ser termómetro infalible de la miseria de un pueblo , de su poca actividad y escasa industria, sino porque al poco tiempo se convence de que su origen eslá en la va^- gancia y el vicio. Un pais donde muchas artes ó no han nacido ó eslan en su principio, donde el comercio se halla tan limitado , que casi es insignificante , y en el que las personas prefieren estar de pie en las esquinas ó paseando en los toros á ocuparse en alguna industria útil y contribuir á su florecimiento , no puede causar la compasión que otro , donde se han agotado los recursos y no ofrece medios de trabajo. Es cierto que las bárbaras y descomedidas contribuciones que se exigen directa é indirectamente , y el sistema de opresión é intolerancia que por tantos anos ha oprimido y aniquilado á España , son inconvenientes, cuyas consecuencias aun se experimentan ; pero todo debe superarlo el deseo de hacerse provechoso y de no vivir mendigando el alimento.
Cádiz, hasta los primeros anos del siglo presente , punto de depósito de las ri-^ quezas y del comercio de las Américas , es boy una ciudad en esqueleto: el lujo y las
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comodidades , hijas de aquel manantial de fomento , casi puede asegurarse que no existen ; y desde la total interrupción de aquel comercio , data la época del abatimiento y miseria de la gran Gades. Para quien dejaba en el puerto de la Habana, cuya importancia mercantil es de ayer, un bosque de mástiles, de velas y de cables, ¿ qué sensación tan triste no causaría la presencia de los tristes restos de tan completo naufragio ?
Mas á pesar del abatimiento y de la escasez de dinero , no se conoce su estado en el humor y actividad de los gaditanos, en su alegría , fanfarronadas y larguezas; son los mismos de ahora tres siglos ; y j ojala que de las buenas prendas de muchas provincias pudiera decirse otro tanto ! A todas horas se les vé dispuestos á ganar dos pesetas, como no sea con gran fatiga, para gastarlas , antes de mucho tiempo i en la taberna, en los toros ó en cosas de mayor provecho. Desde las cinco de la mañana se vé la Puerta del mar > llena de los patronos , de faluchos , de cocheros y caleseros , de desocupados y vendedores convidando hasta fastidiar para que los ocupen.
Las calles son una de las cosas mejores
que tiene aquella población, á que contribuye principalmente la escasez ó carencia de carruages. Aunque la mayor parte son tan cortas y estrechas que parecen callejones, en todas hay aceras de losas muy limpias y aseadas 9 y en el centro empedrado igual y cómodo. Las principales son: la Ancha, que está en el centro de la ciudad y principia en la plaza de San Antonio ■, y en ella se Ven las tiendas de mas lujo , de modistas, imprentas, librerías, almacenes de música ■, fábricas de guantes y corbatines, y también la casa del gobernador militar» sin fachada notable ; la de San Francisco, del Rosario , de la Zanja , del Oleo y del Jardinillo (que es una sola con nombres divididos ) de la Amargura , de San José, del Sacramento, del Baluarte; pero son muy torcidas y desiguales. Las plazas y plazuelas no tienen gran estension , y la mayor parte de las segundas, solo están formadas por recodo de calle ó imperfección de alguna esquina , como la del Loreto, la de Gaspar del Pino y la del Canon ; pero en casi todas las plazas hay hileras de árboles que forman alamedas , y en algunas bancos de piedra entre aquellos : son de las mas grandes , la de la Cruz de la verdad,
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de los Descalzos , de San Francisco , de S. Juan de Dios , de Viudas , del Mercado, de Frajela , sin contar la de <Sa/z Antonio, que tienen por primera , tanto por ser el paseo diario , como por estar toda enlosada y formando círculo los muchos árboles que la rodean , abrigan en invierno .y refrescan en verano.
La muralla, que casi circunda la ciudad, es un bonito paseo de por la tarde , donde lucen sus gracias y lindo andar las desembarazadas gaditanas , afluyendo al oscurecer á la Alameda , que está en una eslre— midad , sitio de reunión y en el cual toman puesto desde temprano las personas de alguna edad ó amigas del descanso.
La noche de mi llegada me llevaron al teatro, donde la compañía italiana, que apenas llegaba á la medianía , representaba la ópera Ana Bolena , de Donizetti, que conocía y había visto en la Habana por pedazos. Yo quería mejor acostarme temprano , pero tuve que complacer , á pesar de que mi cabeza estaba atolondrada y los ecos de la música , que siempre me han sido gratos , producían en mi imaginación un efecto desagradable. Los que quieran obsequiar al forastero , el mayor
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gusto que pueden proporcionarle es dejar
que descanse y duerma la primera noche.
{En las siguientes, asistí varias veces á las funciones de verso, principalmente á la tragedia de los Templarios , cuyo primer papel desempeñó D. Andrés Prieto. Este autor que anos antes habia causado tan grande entusiasmo en la Habana , mas por 'las reminiscencias de lo que habia sido, que por la realidad de lo que era , no habiendo encontrado en Madrid la acogida que se habia prometido , retirábase á Cá— diz , ya para seguir en su carrera, o mas bien para hacerse cargo del teatro en clase de autor de compañía ó director de empresa: por su desgracia, el pueblo gaditano no lo recibió con transportes, y solo le dispensó uno que otro aplauso : el resto de la compañía no era gran cosa.
Como mi estancia en Cádiz solamente era de paso para Madrid, y carecía de toda clase de ocupación y de objeto que me distrajese, dediqué casi todo el tiempo á pasear las calles de la ciudad , dividiéndola por mitad diariamente , y á ver los pocos edificios y establecimientos que allí pueden llamar la atención , tales como la catedral nueva , toda de ricos mármoles , que está
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por concluir hace infinidad de anos ; la torre de Tavira , que sirve de vigía y desde cuya altura se domina toda la población , sus alrededores é inmediaciones ; el hospicio , el hospital de mugeres , muy bien sostenidos y con grande aseo ; la cárcel , la aduana , el castillo de santa Catalina , el oratorio rotundo de san Felipe , donde , ademas de las buenas pinturas que encierra , ofrece el recuerdo de las cortes constitucionales que allí se celebraron , dando origen al código político del ano de 12 ; el palacio del Ayuntamiento, las bonitas casas de Gargollo y de Lasqueti , y alguno que otro objeto mas.
Siento un verdadero placer en elogiar el carácter alegre y complaciente de las gaditauas : con razón se asegura que son las mugeres de mejor trato y mayor amabilidad de toda España: en cuantas he tratado, que han sido de todas las clases decentes, no he visto sino motivo para hacer este juicio mas favorable de lo que llevaba preparado. En cuanto á los hombres aunque no se muestran tan francos y amables, no por eso son menos apreciables por su amistad y buenas prendas.
Para ver las inmediaciones, fui á los
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pocos días á Chiclana , pueblo de campo distante 5 leguas de la ciudad , en otro tiempo tan celebrado como de temporada de todas las personas ricas y de comodidades. Chiclana, arruinado como está; es, sin embargo , un pueblo bonito y de risueña campiña, si bien contribuyen mucho á descomponer su apariencia las calles sin aseo y sus casas en ruinas ó maltratadas : tiene un buen paseo con árboles ; y las huertas donde en verano se comen riquísimas brevas , le dan mucho valor, tiasta la decadencia de Cádiz todas las familias iban de paseo á Chiclana , á pasar los calores , hoy son muy raras, y aun éstas lo hacen por tener allí casa cerrada todo el año, ó por tomar aires. La primera noche hubo función teatral por aficionados, cuyo producto era para equipar á los milicianos : espectáculo detestable, aunque no por ello careció de espectadores y palmadas. El teatro es chico , pero bonito y adornado ; y los concurrentes se sentaban en lunetas sin distinción de sexo , costumbre que antes no habia en otro teatro de España de que yo tuviera noticia. La ermita de santa Ana merece verse.
A mi regreso de Chiclana se anuncia-
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ron dos funciones de toros en el Puerto de santa María, los primeros de la Pascua de Pentecostés, destinándose su producto para el uniforme y sueldo de tambores y cornetas de la llamada entonces Milicia urbana. Con la fama de que gozan los toros del Puerto, y deseando presenciar la diversión clásica de los andaluces , resolví asistir á ella , como lo verifiqué.
Difícil es figurarse la escena de vida y animación que presenta el muelle de Cádiz en tales ocasiones. ¿Quién no va al puerto ün dia de toros ? Al puerto que está frente de Cádiz y que mediante una ó dos horas de viage se pone cualquiera allá : algunas molestias se pasan ; pero no es cosa, ni impiden el que sobre la gente por todas partes , sin que las lanchas y los faluchos con su vela latina mas fea que el desembarcadero del Puerto, puedan conducir á todos los que quieren entrar, no quedándose para los últimos ni el pordiosero sin piernas que asalta diariamente, atravesando con rapidez la plazuela del Correo , á los que por allí pasan , ni otros de su calaña.
Nos embarcamos en un falucho que estaba al desprenderse, cuyo patrón por
(■7) mas de un cuarto de hora estuvo llamando personas que lo llenaran ; pero como las lanchas preferian otros de menos pasageros, las llenaba de desvergüenzas y malas palabras. Por fortuna no eran muchos los que iban conmigo: cuatro ó seis señoras con su basquina y mantilla , su lazo en la cabeza y su poco provisto ridículo ; tres ó cuatro señores de seriedad , una docena de jóvenes que habían olvidado aquel día el uniforme y chacó de urbano , pero nó los bigotes y la pera , alborotando y riendo con cuanto ocurría; algunas mugerzuelas corretonas ó de medio pelo , que por lo menos tales parecían , tres pares de chulos que con sus calaneses de mota alternaban en chistes y vocería. Uno entre todos era notable por sus saladas ocurrencias , bien que mezcladas con frecuentes licencias que, en dias como estos , se disimulan : había nacido en Sevilla, en el barrio de Tríana, y abandonaba su cortijo para ver los toros del Puerto y tomar en compañía de sus hermanos dos canitas , ó dos docenas , del legítimo vino jerezano: éste tal la emprendió con dos frailes que , para completar el cargamento, nos introdujeron á media legua del muelle ; y aunque á veces pesado é
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imprudente , nos hizo reir , divirtiéndonos toda la navegación con sus impensadas agudezas.
Al cabo de sufrir tantas alusiones nada decentes y palabras mal sonantes, que causaban risa á las señoras , por estar acostumbradas á oirías, y salpicarlas con gracejo , llegamos felizmente al muelle transportándonos una vara antes á unos botecitos para atravesar aquella distancia, mediante cuatro cuartos. Otros tantos dimos para entrar por la puerta de la población , no sé con qué razón ó destino , pero juzgo que con ninguno que disculpe medida tan absurda para la concurrencia á el pueblo con esta contribución directa, aun cuando sea mezquina la cantidad, Lo primero que hicimos fué buscar alojamiento ; y aunque no lo había en la principal posada ( la de Rejas verdes ) , pudimos conseguir que el buen patrón nos proporcionara una salita alta, independiente, con su alcoba, que para aquella situación no era despreciable. Y de paso obsérvese que estos posaderos encuentran siempre recursos y proporciones para acomodará todos, solo que en el cobro no son muy humanos ni distribuyen bien la justicia , sobre todo no precediendo ajus-
(■9) te. Antes de instalarnos , enviamos por los asientos , pues según decían se corría riesgo de no encontrarlos dejándolo para la última hora, y no hubiera sido poco chasco después de realizado el viaje: por fortuna en esto sucede como en la mayor parte de tales exageraciones , y nos trajeron galerías cubiertas, que son de las mejores, costando 1 6 reales de vellón cada una.
A las dos y media de la tarde, después de habernos servido una mala comida, nos dirigimos á la plaza y ocupamos nuestros asientos, dos horas antes de principiarse la función; pero ya habia concurrencia escesiva ? increíble : todo estaba lleno , especialmente en los tendidos , lugar preferido por ser mas fácil aguijonear la fiera , insultar á los toreros , y arrojar á la arena el calapiés, el bastón y el asiento mismo si se puede. Fuera de la plaza se veia también mucha gente, sobre todo los vendedores que aturdían con sus pregoneros gritos; pero estos se hacían insoportables por la parte de dentro. Con una audacia y descaro increíble transitaban por encima de todos , pisando los ricos vestidos de las señoras , estrujando los de los caballeros y vertiendo encima de todos el blanquecino pol-
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vo de las avellanas , las conchas y desperdicios de las frescas bocas de la isla , las cascaras de naranjas y las sobras de cuanto vendían.
Lo interior de la plaza presentaba una vista lindísima y singular: las graciosas gaditanas con sus basquinas y mantillas blancas, su mona encarnada en la cabeza y su buena media de seda y zapato negro; escotado el pecho , los brazos al aire , terciada la mantilla con gracia y garbo, y el vestido á media pierna para lucirlas y el calzado, formaban característica armonía con los hombres, unos vestidos á lo chulo con el sombrero calanés ó de punta , la chaqueta de trencillas y el pañuelo ó cinta negro al cuello, y otros de majos con las polainas , la faja encarnada y la capa. La algazara era completa , el ruido insoportable; en medio de esto , pidieron á gritos se tocara el himno de Riego , lo que se verificó, y todos siguiéronlo entonando en altas voces y con general aplauso , vítores y ondulaciones de pañuelo , á pesar de estar prohibida entonces esta canción nacional.
Luego que llegó la autoridad que presidia, principiaron la corrida , que se compuso de ocho toros de muerte , tan fieros
que mataron veinticuatro caballos ; los picadores eran regulares , de las espadas la primera buena. La función gustó infinito y el pueblo salió satisfecho con las ocurrencias ordinarias de esta diversión, agregados los chistes de los andaluces y su impaciente exigencia cuando la plaza quedaba sin caballos, aunque siempre había tres picadores á un tiempo, que no bastaban; terminó el espectáculo á las seis , sin que hubiera desgracia alguna: á dicha hora nos retiramos á casa , oyendo las conversaciones de la multitud , que todas rodaban sobre cuanto habia pasado en la corrida , con ei mismo ó mayor interés que pudieran poner analizando el parte de una acción en Navarra.
Después de un rato de descanso y de haber cenado ligeramente , fuimos casi á las diez de la noche al teatro , donde habia baile de máscaras , pero estaba tan poco concurrido y desanimado que apenas nos demoramos una ó dos horas. El teatro aunque pequeño es bonito, si bien la mayor parte del ano carece de actores.
El dia siguiente dieron una comida ó refresco á mediodía á los milicianos del Puerto y á muchos que asistieron de otros
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puntos de la provincia : el sitio destinado para el efecto fue el Vergel, jardín público precioso , al estremo de la calle principal, al cual asistió concurrencia numerosa. Por la tarde volvimos á los toros , que no estuvieron tan buenos como los anteriores , es decir no mataron tantos caballos.
Por la mañana temprano regresamos á Cádiz , dejando al puerto con sus ricas y grandes bodegas ó almacenes ¡, sus feas y torcidas calles , sus bandos escritos en las paredes en grandes letreros , sus afamados vinos y sus graciosas concurrentas , que pueden compensar sobradamente las incomodidades del paso de la barra y todas las demas que se pasan por ver unos toros.
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Puerto-real- El gayumbo. — La Carraca. — La Isla» Salida de Cádiz. — Vapores. — Bonanza. — Sanlúcar de Barrameda. — Viage á Sevilla. — Navegación por el (Guadalquivir.— Cuadros que ofrece.— Arribo á Sevilla.
La víspera de san Juan (23 de junio) concurre mucha gente á Puerto-real , que dista 4 leguas de Cádiz , para asistir á una fiesta que se celebra allí en tal dia, reducida á correr un loro con cuerda por las calles , que llaman el gayumbo, y principia á las doce de la noche ; con el objeto de verla y de visitar el sitio, fui en compañía de unos amigos» Embarcados en Cádiz á las cuatro y media de la tarde llegamos á Puerto-real al oscurecer. Todas las calles estaban iluminadas con barriles de brea vacíos y montones de paja que formaban llamas, y con las candilejas de las mesas de turrones, y de los puestos de avellanas y bebidas que por todas partes estorbaban.
Después de haberlas paseado muchas veces, y cuando estábamos cenando mas á nuestras anchas, vinieron á interrumpirnos las voces y gritos que anunciaban el toro, y nos hicieron salir á la calle á participar y contribuirá la diversión general , subiéndonos á la primera ventana que encontrábamos á mano , ó dando alas á los pies cuando veíamos venir la fiera hacia nosotros; y los vendedores , que solo podían atender á su persona , dejaban sus mesas y puestos , que el toro echaba por ti-erra. Mientras tanto los muchachos traidoramente lo embravecían é incitaban , hasta que fatigado de las correrías y de lo mucho que lo aguijoneaban, se rindió casi moribundo á las dos de la mañana, concluyéndose la diversión.
Llevando el plan de seguir á Chiclana luego que finalizara la función , para pasar allí el dia siguiente , tuvimos la fortuna de que se proporcionara un baile de confianza en casa de unas conocidas , donde tuvimos el gusto de tratar con franqueza á muchas señoritas de Cádiz , y nos proporcionó ocupación hasta la hora en que podíamos tomar una lancha para la Isla , como lo hicimos á las cuatro y media. Al cabo de
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una hora de viage desembarcamos frente á la Carraca , arsenal arruinado, desprovisto y de miserable aspecto : media docena de artilleros que daban la guardia , íué todo lo que vimos , y algunos cañones sin cureñas. No encontrando calesas que nos condujesen hasta la isla de san Fernando, tuvimos que hacer á pié esta travesía de mas de un cuarto de hora , si bien \a mañana estaba apacible , fresca , y la compañía era grata al estremo de no advertir el cansancio y fastidio. Pasamos por delante de los cuarteles que ocuparon los valientes de 1820, que habitan hoy rezagos insignificantes de la brigada de artillería de marina, y á tal hora iban á misa ; y hasta la ciudad, antes isla, no encontramos mas que, solitario é inculto campo , si bien risueño como el de toda Andalucía. La Isla, pues este es el nombre que le dan generalmente, es una ciudad fea y arruinada, cuya población actual se encuentra muy reducida : las calles son de piso desigual é incómodo, y tan extensas que, siendo muchas y bastante recías, se pierden de vista á la mitad. A orilla del rio tomamos un bctecillo, en el que navegando por una especie de canal llegamos á los pocos minutos á
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las inmediaciones de Chiclana , donde pasamos el dia , regresando el siguiente bien de mañana á Cádiz.
A los pocos de permanecer allí, sin hacer otra cosa que ver objetos que ya conocia , pasear fuera de Puerta de tierra, á la caida de la tarde ; entretenerme unos ratos en el mezquino gabinete de lectura, leer papeles de Madrid y París en el café de la plaza de san Antonio , ó visitar la academia de dibujo, con su estudio al natural y de desfumino, una de las cosas que no debe escusar el que pase por allí, y está al lado de la torre de Tavira , que también es de recomendar como punto de perspectiva, tomé pasage en el buque de vapor Bétis , su capitán Ocboa , para salir para Sanlúcar , como lo hicimos el 26 de junio á las siete de la mañana.
Dos vapores hay de Cádiz á Sevilla que se emplean en viages diarios, empleando once ó doce horas , y haciendo escala en Bonanza : los precios son , 5 pesos hasta Sevilla , en la cámara principal ó de popa, y 75 reales de vellón, ó 3 pesos 6 reales de plata, en la de proa, ó segunda, y la mitad hasta Bonanza , en cuya travesía se tardan cinco horas , y por se-
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parado el almuerzo, comida ó refresco que se pide por lista , y cuesta los precios ordinarios.
A las once llegamos á Bonanza , que sirve de puerto á Sanliícar , y se reduce á la aduana, cuatro manzanas de casas para empleados y una gran posada , donde está la factoría ó despacho de los vapores: desde el establecimiento de estos , que tanto han facilitado la comunicación entre las dos poblaciones principales de la provincia de Sevilla , fecha la existencia de este desembarcadero, que en la desembocadura del rio Bétis ó Guadalquivir , en el limite del mar, es un sitio alegre, pintoresco y á propósito para un bonito pueblo. A la entrada se pagan dos cuartos, y otro tanto por el equipage , que apenas registran, aun cuando no se les gratifique. Allí tomé una calesa , mueble indecentísimo y desvencijado, por 8 ó i o reales vellón ( 2 pesetas ó medio peso), y por la orilla del mar, pisándolo muchas veces , me dirigí á Sanlúcar , adonde llegué al cabo de media hora, entrando por el costado de una alameda abandonada.
Sanlúcar de Barrameda, población antigua y arruinada, sila en terreno desigual,
en lo interior y con edificios caducos y de mal gusto , sin campiña florida ó cultivada, es desagradable á quién por primera vez va á verla. Dividida en parte alta y baja de la ciudad, y colocada aquella en la cima de elevadas montanas , apenas pueden subirse en calesas las encrespadas cuestas, y á pié no es paseo que conviene frecuentar. Su territorio es fértil y del mas vigoroso de la Andalucía ; y sus frutas, en particular las brevas, melocotones y peras (que eran las de la estación) sumamente delicadas. Lo único notable que vi fué una bonita, aunque pequeña plaza, á la que concurre poca gente por las tardes: los principales edificios son, como en casi toda España , los conventos y monasterios. Las huertas y los cortijos merecen visitarse.
A las diez y media de la mañana siguiente torné á Bonanza para continuar á Sevilla en el vapor Coriano. Eramos pocos los pasajeros , á causa de que el Coriano no habia continuado su viage hasta Cádiz el dia anterior , por hacer levante, viento peligroso, contrario y frecuente en aquella bahía. La navegación desde Bonanza á Sevilla es de lo mas delicioso que
puede figurarse , por el famoso rio Guadal* quívir, cuyas encantadoras márgenes, ofre« cen ía mas interesante vista : los pequeños y salpicados pueblecillos y barracas , los mansos rebaños paciendo en la escasa yerba que alíbmbrea la tierra , algunos pastores , labrándola ó cuidando de sus ovejas, dan á aquel cuadro una vida que solo aumenta la aproximación á san Juan de Alfarache, que tiene mas prosopopeya que sustancia , desde donde se descubre el lindo paseo de las Delicias , por el cual se entra en Sevilla. En todo el viage que dura seis ú ocho horas no se siente el menor movimiento , y la persona mas delicada puede estar segura de que no se mareará. Aunque ía cubierta del vapor carece del lujo y comodidades propias de estos paquetes de pasageros , y tan comunes en las demás naciones, especialmente en la inglesa y América del Norte $ su cámara está adornada con cómodos sillones, espejos, cuadros y mesas , y tienen cuatro cuartos ó camarotes para el que quiere pagarlos separadamente.
Desde cuatro leguas de distancia, antes de llegar á Sevilla , divisamos muy diminuta la celebrada Giralda ó torre de la
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catedral : á la hora y media pasamos por delante de las Delicias, y pocos minutos después , mirando á la izquierda del famoso barrio de Triana y en frente la Torre del Oro , arrimó el vapor á su muelle propio, al costado del lindo y enverjado paseo de Cristina : amarrado el buque y puesta la plancha , saltamos en tierra á las seis de la tarde ; delante de infinidad de curiosos que habian salido á ver y recibirnos.
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Sevilla. — Entrada. — Calles. — Casas. — Paseos. — Costumbres. — Catedral. — Lonja y archivo deludías— Alcázar. — Fábrica de tabacos. — De hilados de algodón. — Mendigos.
Sevilla, capital de la antigua Bélica y hoy de la provincia de su nombre , en que se convirtió el reino morisco cuando lo conquistáronlos españoles, con 100,000 habitantes, está situada en una hondonada, en la ribera izquierda del Guadalquivir, cuya mayor anchura hacia Sanlúcar , será
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de 5o varas. Tiene la entrada de esta parte , por medio del hermoso paseo de Cristina , el que está todo rodeado de verjas de madera , figurando hierro , y en su centro se eleva un salón con escelente piso y camapés de mármoles, que tiene cuatro entradas , en cada una de las cuales se ven dos leones, á los estreñios de las gradas, en diversas posiciones. Llégase á la puerta de Jerez , bastante buena , aunque nada nueva ni aseada. En frente de ella , de la parte interior de la ciudad , está la Posada de la Diligencia , que es una gran casa y la mejor de la ciudad cuyo coste es de 24 á 26 reales vellón diariamente.
Las calles son estrechas y torcidas, propiedad de población moruna, y por muchas apenas pueden pasar tres personas á un tiempo; sin embargo, la de la Sierpe, la de Francos (donde están las mejores tiendas), la de las Armas , que desemboca en la plazuela del Duque , la del Teatro y algunas mas, son anchas , aseadas y bonitas: el piso no es el mejor , escepto las aceras que tienen casi todas de losa. Las plazas poco espaciosas y en corto número : la del Duque, que es la principal y de moda para paseo, está á un eslremo de la ciudad , adornada
V ^2 ) de árboles , asientos de piedra y tiendecitas ridiculas de madera, donde venden agua y refrescos en verano. Las casas es de lo mas bonito que tiene Seviiía ; compónense por lo general de dos pisos solamente, habitadas por una sola familia ,.no como en Cádiz , que tienen cuatro ó cinco cuerpos y cada uno le ocupaban personas estrañas ó que no se conocen. En las de Sevilla las piezas altas se destinan para el invierno, que allí por rareza es crudo, y las bajas para el verano , en que se siente un calor seco, escesivo, que mitigan algún tanto los hermosos patios-jardines, entoldados, llenos de flores, con las fuentes de purísima agua que adornan su centro y alimentan pescadiííos de colores, y los cuadros, espejos , sofaes y ricas sillas que le dan el aspecto de sala de recibo , á cuyas funciones se destinan muchas veces. Las puertas principales son muy grandes y nunca se cierran de día; pero pasándose un patio, que sirve de portal ó zaguán y en el cual se ven emparrados, se llega á una reja de hierro cerrada con llave , á la que es necesario llamar con campanilla : frente de ella se ponen á hacer labor las señoritas ó en tertulia por las noches, para ver cuantos transitan, eos-
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tunibrc semejante á las de las habaneras, corno sucede con otras muchas.
La Alameda vieja es un paseo de tres calles de árboles y algunas fuentes j mas por hallarse demasiado retirado y por la rivalidad de la plaza del Buque , que está cerca , casi nadie se acuerda de pasearla, sino únicamente en las noches del 24. V 29 de junio , dias de San Juan y de San Podro. Es muy antigua la costumbre de estas dos fiestas en Sevilla : redúcense á que todos concurren á la alameda vieja, la mayor parte de los hombres que tienen amistades convenidas con muchachas , á las cuatíes se regalan dulces y avillanas; y está. permitido en tales noches hacerlo aun á las que no se trata. Los amantes tienen un decente desahogo, muchos, especialmente toda la gente de poco viso , se dan cita para la reja después de las diez ú once que permanecen en cí paseo; por ]o demás, en la alameda solo se ven reuniones de familias en conversaciones á dúo , ó paseando de bracero. Los que tienen conocimiento y conexiones en la ciudad , lo cual se consigue sin gran trabajo, se divierten y ríen mucho con las ocurrencias y conquistas , y gastan algunas pesetas en turrón,
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yemas y vizcochos. Yo llegue en víspera de san Pedro, y pude participar con gusto de una fiesta en que á cada momento se descubre todo el genio andaluz.
Las costumbres sevillanas , lo mismo que las de toda Andalucía, tienen mucha semejanza con las habaneras, y con razón goza la fama de ser la provincia peninsular mas grata por el trato, jovialidad y gracia de sus naturales , si bien Cádiz obtiene la preferencia en todo el territorio : la sociedad ofrece las mismas ventajas de franqueza y amabilidad que la gaditana ; con mas, las de ser mas frecuentes las reuniones y tertulias , por su riqueza y población; en ellas se pasan muy buenos ratos , ya con la conversación general, que versa sobre las noticias políticas, sin reservas ni fingimientos; ó bien con los cantos y bailes en que lucen los jóvenes su gracia y despejo. Entre otras frecuenté la semanal de la señora de Samaniego , cuyo recuerdo como grata no quiero omitir.
Todos los que pasan por Sevilla ponen su primer cuidado en visitar la catedral y el Alcázar , edificios que con razón y por su fama incitan la curiosidad. Según opinión general la Catedral , que sucedió á la an-
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tigua mezquita , se construyó ó reedificó en 1 4.00 , acabándose en los primeros anos del siglo siguiente. Su gótica fachada , sus grandes dimensiones y la tan nombrada torre de la Giralda , contribuyen á dar una idea grandiosa del templo. En efecto, su interior es magnifico, si bien le priva de toda la elegancia el diámetro escesivo de las columnas , que en número de 28 , formando 5 naves , sostienen la gran mole de la fábrica y el cimborio. Las vidrieras con antiguase interesantes pinturas, recordando sucesos de la Escritura, embellecen el templo con su luz escasa y variada. El altar mayor , la sacristía , la sala capitular, la capilla del sagrario , las particulares, los cuadros y pinturas , las puertas de bronce con sus figuras en relieve , el pavimento de la iglesia ,B con sus Sepulcros é inscripciones , entre las cuales sobresale, delante de la puerta principal, el de Fernando Colon, que muchos han confundido con su padre , cuyas cenizas están en la Habana ; todo merece verse y visitarse con despacio y atención. También nos ensenaron las ricas alhajas , aunque disminuidas y deterioradas desde las guerras con los franceses: me gustaron mucho y parecieron
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de gran mérito la custodia ó amias para el dia de Corpus , el tcneblario y el frontis del monumento de la semana santa, y los ricos y numerosos ornamentos para todo el año, con la diferencia de telas , según la estación. Desde lo mas elevado de la Giralda , bajo de la veleta ó Giraldillo, á donde se sube por cómodas ramblas ó esplanadas que permiten hacerlo hasta á caballo , gozamos de la vista de la ciudad, que presenta hermosísimo panorama ; las casas , el campo , Triana , el Guadalquivir , la puerta de Carmona , donde principia la carretera de Madrid , los paseos, los hospitales , los cuarteles , ofrecen objetos deliciosos que contemplar.
A la espalda de la catedral se halla el notable edificio de la Lonja , en cuyo piso alto está el famoso archivo de Indias , donde se almacenaron desde el ano de 17 83 todos los papeles diseminados en las oficinas del reino que trataban sobre esta materia , y que solo pueden leerse con espre— so permiso espedido por el ministerio de la Gobernación. Este archivo encierra documentos preciosísimos, y por desgracia, á escepcion del Sr. Navarrete y del célebre Washington Irwing , casi ninguno de los
(37) escritores modernos han aprovechado sus riquezas ni trasmilídolas á quienes no han podido conseguir la entrada alli. Forastero y sin conexiones ni tiempo para solicitar ia real orden, de que solo tuve noticia á ani llegada á aquella ciudad , no pude saciar una de las curiosidades que llevaba en mi viage, y me conformé con ver la parte del edificio que no esti reservada al público. En el primer piso están las oficinas y tribunales del comercio ; la entrada es de elegante forma y proporciones ; pero su atrio está tan falto de aseo y decencia, que se pasa un ralo molesto al transitar por aquel lugar.
El Alcázar ó palacio de los reyes moros, se juzga edificado por Jalubí en i i8i, y ai presente está bastante deteriorado. Componese de infinidad de salas , aposentos y corredores, cuyas partes conservan restos de la elegancia y riqueza morisca. En la Sala de embajadores , que ocupa casi el centro y cuya altura es la de todo el edificio, están los retratos de los reyes de España ; y en el pavimento y muros se ven azulejos formando bonitos dibujos. Los arabescos, los cuadros y piezas antiguas, los baños de dona María Padilla, muger de don Pedro el
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Cruel, ofrecen interés ; pero principalmente los jardines , que se cuidan con esmero y presentan elegantes labrados con los arbustos y hortaliza que los cubren : ademas se mantienen juegos y saltadores de agua, cenadores, fuentes rústicas , estanques y un pequeño laberinto, lo que hace que la visita dure mas de una hora, que se pasa agradablemente y divertido. Por una azotea ó galería hay comunicación con la Torre del Oro, ó antigua real casa de contratación de Indias, depósito de las riquezas de America. Para visitar el Alcázar fue necesario conseguir papeleta del administrador, que se obtiene fácilmente; este requisito no exime que se gratifique á cada uno de los que van mostrando y refiriendo noticia de Jos objetos.
La fábrica de Tabacos se halla á la izquierda antes de salir por la puerta de Jerez ; sin ofrecer nada notable su fachada proporciona ocupación á mas de dos mil personas de ambos secsos : las mugeres están destinadas á llevar la hoja á secar y á torcer el habano y el brasileño , para lo cual están repartidas con separación en dos grandes salas del segundo piso ; los hombres son esclusivamente torcedores y
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cargadores. En la parte baja están las oficinas, y en las piezas interiores infinidad de molinos , movidos por muías y caballos, para hacer polvo y rapé: es tal el olor que en ellas se aspira que se sale mareado 6 estornudando. Todo el establecimiento está abandonado, sin aseo y con los demás alifafes que se advierten generalmente en propiedades del gobierno. Por escalera separada se sube á la sala de juntas y al archivo : en la primera solo hay que ver unos cuadros representando las famosas máscaras que le dieron los barceloneses á Carlos IV , cuando los visitó.
También fuimos una tarde á la Fábrica de tegidos é hilados de algodón , establecida en 1882 por los señores Giroult, Rasilla y Compañía , y dista media legua de la población. Emplea mas de boo personas, y las máquinas , impulsadas todas por la gran rueda de vapor, son tan buenas como las mejores de su clase de Inglaterra y Alemania. Poco vimos trabajar , por ser muy tarde ; pero es grandísima la utilidad que reporta toda la provincia de este establecimiento, que brinda trabajo á un gran numero de personas de ambos secsos. Inmediato está un edificio que , á ejemplo
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de las grano es fábricas, han hecho para comodidad de los operarios , tanto por la ir;--.-. mediación , como por el precio. Con establecimientos de esta clase, que son los que mas debe proteger y propagar el gobierno indirectamente , seria en España excesivamente menos la ignorancia , el espíritu de revoluciones y bajezas, y la miseria que á todo incita.
Por desgracia, en lo último quiza escede Sevilla á Cádiz, ó tal parece por su mayor población. Piedad é indignación á un tiempo me causaba ver á los muchachos por las calles desnudos y sin la menor decencia , otros durmiendo al abrasante sol de junio , y muchísimos en los portales y rejas interiores, que sin duda por ellos estan cerradas, pidiendo un pedazo de pan, las sobras de la comida ó una camisa vieja para cubrirse. Esta mendicidad escandalosa, que cualquiera atribuirá á poco amor al trabajo , tiene disculpa en cierto modo en el estado tan lamentable en que se encuentran las provincias de España, por consecuencia de las guerras y de un gobierno que en todos solo ha visto enemigos y mal-querientes. Así es que no existen fábricas , ni ramo alguno de industria en
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que puedan los laboriosos ganar lo preciso para vivir: esto es una mengua para cualquier pueblo, y yo lo mirare siempre como muestra de poco celo de la autoridad, local.
Otros muchos edificios notables visitamos , tales como la fundición de cañones , el hospital de la sangre, la universidad , por el estilo de todas las de España y no nías aventajada que la de la Habana, la Audiencia , en un antiguo palacio, la cárcel , esteriormente la casa de Pilatos, que es hoy habitación de una de las principales familias de allí : son dignos de verse también los acueductos de Carmona; pero la noticia descriptiva de estos objetos sería relación interminable.
<VVVt/VVVVVVVVVVVVVVV»iVVV^VVVVVVVVVVVVVV*A/V*A'VVV>íVVV*'VVV»
Triana. — Puente de barcas. — Fábricas. — Preocupaciones.— Noticias de Sevilla. — Salida para Madrid. — Camino. — Córdoba y su catedral. — Sierra morena. — La Mancba. — Anécdotas. — Aranjuez. — Itinerario. — Noticias de las Diligencias.
Del otro lado del Guadalquivir , frente á Sevilla, está el barrio de Triana famoso hace tiempo por habitarle en la mayor parte gitanos y gente no bien reputada en lo moral; y últimamente en i834? cuando la invasión del cólera-morbo , por los horrorosos estragos que allí causó esta epidemia. La población es fea , falta de aseo , y encerrará doce mil habitantes actualmente. Comunícase por la ciudad, saliendo por la tan nombrada puerta de Triana , antigua fortaleza de presidio para reos de estado, en cuyo balcón de la parte esterior s*e lee en una lápida su ancianidad y el destino de guardar á los ricos-ornes que lo mereciesen; atravesando por un puente famoso, ( pues
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en Sevilla , la tierra de María Santísima, como la llaman los andaluces para distinguirla de Cádiz que es la de Dios, todo así se califica ), formado de siete barcas, muy bien unidas y abarandadas , el cual en las crecientes se eleva á grande altura y afianza con cadenas á postes de canterías, fabricados al intento. El puente solo tiene de particular ser bastante indecente, aunque el bajo pueblo lo mira y aprecia como maravilla. Con uno sólido y elegante de piedra y arcos, no estaría interrumpida la comunicación de aquel rio , como boy sucede, y podría navegarse hacia lo interior; bien que para esto último seria preciso sacarle fango , pues está tan sucio y casi cegado que, por la parte de Sanlücar, hasta los buques de vapor se baran á menudo, á pesar de su poca cala y de la fuerza de la máquina. Una compañía , llamada del Guadalquivir , dueña del vapor Coriano, contrató limpiarlo ; pero ni lo ha hecho , ni lo piensa, y no es la vez primera que en estas empresas se ven semejantes faltas. Las márgenes del río son deliciosas por todas partes , aunque carecen del cultivo y trabajo que tendrían en una provincia mas industriosa y menos rica.
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Lo único que creo tiene Triana , son fábricas y fundiciones de calidad ordinaria, y aun eso mal trabajado , sobresaliendo las de loza y vidriado, que proveen á las personas de pocas proporciones , únicas que
usan públicamente tales vajillas. Pero
abundan allí, como en Sevilla, los altares y retablos en las calles, y es tal la devoción y santidad, que aun cuando sean unos foragidos , ó muestren en sus facbas ó espresiones querer matar á su padre , ni les falta el escapulario al ptcho, muchas veces viéndoseles , ni se acuestan sin rezar ó dejan de santiguarse al ver un relámpago. A propósito de esto , recuerdo que al regresar de Triana una tarde , encontramos una procesión ó rosario en la ciudad, por la calle de Cantarrana , la cual anunciaban con versículos ó letanías dos ó tres muchachos, acompañados por dos mal ballesíillados violines ; no iba mas cruz ó imagen que un pendón de cofradía y cuatro frailucos rezando á intervalos. Uno de los que me acompañaban advirtióme cuan útil nos seria apresurarnos á descubrir la cabeza, pues podia suceder que tardando en hacerlo algún devoto nos lo avisase derribando el sombrero de un garrotazo , sin que fuese
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cosa nueva : á pesar de faltar mas de cien pasos para que nos alcanzara la procesión, me di prisa á cumplir !a advertencia , que creo no será inútil consignarla aquí para evitar un disgusto.
En Sevilla hay un teatro , donde generalmente se representan comedias, y algunas temporadas van compañías de ópera italiana, ó rezados de las de Madrid y Cádiz : esta diversión , como en Cádiz , Málaga y otras ciudades, cuesta dos ó tres pesetas cada noche, según el asiento ó lugar. Durante mi permanencia en Sevilla no se verificó función alguna de toros , los que son tan famosos como los del Puerto , y la plaza no menos chica. Los paseos son deliciosos y generalmente están muy concurridos; por desgracia muchas señoritas van sustituyendo los sombreros de las francesas á las mantillas de su provincia , privándose de la mitad de la gracia: porque, digan lo que quieran, cada provincia debe tener su trage peculiar, y cierto no seria yo, quien trocara el de la alameda de Cádiz por uno de las Tullerías.
Pero ya he dicho que lo principal que ha de procurar un forastero es el trato y las tertulias sevillanas : las señoritas son
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tan cariñosas y complacientes , tan sin desden ni esquivez , que es justa y exacta la fama de que gozan ; y sin duda contribuye mucho á esto el continuo roce con los despiertos , astutos y nada cavilosos estudiantes de la Universidad , que forman la flor de las sociedades. Yo tuve la fortuna de frecuentar algunas casas y de recibir sobradas atenciones , hasta el punto de llevarme á un concierto la última noche qne dormí en Sevilla , y que lo hicieron solamente porque oyera algunas de las señoritas que mejor cantaban. Sin embargo , confieso que algunas costumbres no son de mi entera aprobación , y casado allí no dejaría de estar atormentado de zelos , pasión que evita ó disminuye la publicidad de la vida y la franqueza en las acciones : no les niego á las mugeres toda la libertad compatible con su decoro, pero también les evitaría las ocasiones en que puedan comprometerse ó no ser suficiente su virtud: los que hayan visitado cualquier punto de Europa, y especialmente de España, conocerán á qué usos me dirijo.
Determinado á seguir el viage , y dispuesto todo para emprender la marcha, salí el 12 de julio en la diligencia para Ma-
^7; drid , á las cinco de la mañana , por la carretera que principia en la puerta de Carmona. Los viajeros erarnos nueve , de ellos siete militares , uno coronel , caballerizo del infante D. Francisco de Paula, los restantes un cura de Andújar , con quién la tomaron los otros , subtenientes y capitanes que iban á Navarra y Cataluña, y yo. Las diligencias , propiedad de una real compañía administrativa á estilo de oficina del gobierno, son carruages sólidos y decentes ; pero de mole pesada y trabajosa; tiranías por lo regular seis , ocho ó diez muías , conducidas por un postillón que va montado en una de la primera pareja , y se remuda con cada tiro ; por un mayoral ó conductor que ocupa el pescante , vestido como el anterior á la andaluza , y por un zagal , que es el guardador del ganado mular , y va al pié cuidando y arreándolo. En el techo , parte llamada la imperial, van dos ó tres carabineros , armados con escopetas y cananas , que muchas veces les han servido de embarazo. El cuerpo del carruage tiene tres divisiones , la primera con tres asientos es la preferible por irse viendo todo el camino , ésta es la berlina ; en el interior, que es la del centro, pueden
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ir seis personas, y otras tantas en la rotonda , que es el sitio mas molesto por el movimiento y por recojer todo el polvo.
La oscuridad y prisa nos privó de ver el campo sevillano , á Alcalá de Guadaira, nombrada por sus restos de antigüedades , y aun de Mairena , cuya feria es demasiado célebre y el pueblo bastante feo; pero en cambio salimos con el fresco de madrugada, que no fué poca ventaja en julio, mes en que es necesario estar en las casas para no sentir el calor, tan fuerte como el que mas de la zona tórrida.
A las diez de aquella mañana almorzamos en Carmona , ciudad cabeza de partido de diez y ocbo mil habitantes , donde hay algunas fábricas de panos , loza , cueros y sombreros : á las seis de la tarde cominos en Écija , que tiene cerca de cuarenta mil habitantes; que no ofrece otra cosa sino el recuerdo de los bandidos que con el nombre de los siete niños , hicieron tantas proezas de bandoleros; y atravesando villas y aldeas de poca atención fuimos á hacer noche á la Carlota , donde después de cenar nos permitieron un rato de sueno. Al dia siguiente almorzamos en Córdoba, ciudad de 46,700 habitantes, capital del an-
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tiguo reino moro , hoy provincia de España. Tuve tiempo y visité su rara catedral, antes mezquita, cuvo interior dividido en calles por mas de 4-oo columnas pequeñas, de lindos y esquisitos mármoles jaspeados, no parece á propósito para un templo cristiano : las capillas son muchas y casi todas con buenas pinturas ó ricas paredes. Entre otras cosas se vé el bustito de un cristiano á quién querían hacer renegar los moros ; y para mostrarles cuan firme estaba en la fé y la certeza del cristianismo, hizo una cruz con la uña en un mármol y quedó incisada cual si fuera en cera , valiéndole la muerte con que lo sacrificaron. De tales consejas y de estas leyendas sobran en todas partes Córdoba es ciudad sin hermosura ni limpieza , de malísimo piso y calles estrechas; con fábricas de sombreros, harinas, paños, papel y otros géneros. Su posición es agradable y pintoresca, y el hermoso puente sobre el Guadalquivir, que está á la entrada, llama la atención del viajero : sosteniéndolo i 6 arcos de buena piedra y de elegante arquitectura : también la plaza mayor (ahora de Isabel II) dónde está el mercado que no es muy abundante. El clima es mas templado que el
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de Sevilla en el verano , á que contribuyen las huertas , jardines y casas de campo. Sus caballos han gozado siempre merecida fama , por su estampa, brio y buen andar; y no es menos nombrado el punto, colmillo de elefante atravesado bajo la nave principal de la catedral , no sé con qué objeto. El camino de Sevilla á Córdoba es el mas interesante que se mira en esta carrera: afean un poco el cuadro los andrajosos habitantes, y los jornaleros que esperan ocupación en las plazas , y que aun en el corazón de julio necesitan sus desgarradas y burdas capas.
La segunda noche cenamos, por comida, y dormimos en Andújar, en el territorio de Jaén , que no ofrece cosa particular. La mañana siguiente almorzamos en la Carolina , capital de las nuevas poblaciones de Sierra— morena , pasando antes por el indecente y arruinado Bailen , memorable por la acción que allí se ganó á los franceses. El camino es una hermosa calzada, admirable por mirarse corladas las rocas de montanas , entre las que se ha formado: gracias á la ilustración de Olavide y al celo de Florida-Blanca que convirtieron estas guaridas de salteadores y asesinos,
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en sitios de protección y de industria; y lo mismo sucede con Despeñaperros , donde se halla una árida eminencia , llamada el Salto del fraile , cuya alusión ignoro. Para aligerar la diligencia y estirar las piernas á ratos, tuvimos que andar varios trechos á pie, especialmente á las subidas de las montañas. A las doce de la noche comimos en Valdepeñas, pueblo bastante celebrado por su vino blanco , tan bueno y común en toda España. Unos ciegos que festejan á todos los viandantes, con sus violines y canciones , para sacarles algunos cuartos, que por rareza pasan de dos pesetas, hicieron con nosotros lo mismo; á pesar de lo angustiado de la hora. Como entonces estaban en moda las canciones patrióticas, y mas en esta parte de España en que tienen menos simpatías los facciosos , nos cantaron una multitud , entre ellas el himno del héroe de las Cabezas; pero llamó nuestra atención una que tenia por estrivillo, el siguiente :
« Buena la hicimos , tía Mariquita ; Usted carlista , yo liberal. »
que nos divirtió é hizo reir bastante después de la cena.
Al amanecer del dia siguiente se nos
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presentó la Mancha con toda su aridez,
tristeza y soledad: una llanura inmensa; ni un árbol que varíe la apariencia de aquel campo sin yerba , que solo presenta á grandes trechos , molinos que recuerdan las aventuras de D. Quijote, y montones de trigo en pequeño número. A mediodía del cuarto , comimos en Manzanares , ya en el arzobispado de Toledo. Pasamos por Puerto Lápiche , sitio conocido por las aventuras del protagonista de Cervantes , y nos acaeció en Laguardia , mas adelante , una anécdota algo original. Como sucedía por cuantos pueblos pasábamos, nos salieron al encuentro ocho ó diez muchachos , casi desnudos, ademas de los que venden frutas, refrescos y helados, que seguían por mas de dos leguas el carruage á todo correr, pidiendo con súplicas y con ilanto un cuarto ó un ochavito : todos les arrojábamos algunos , con lo que mas los incitábamos ; pero el caballerizo del Infante , cansado de hacerlo les dijo, para darles la despedida, que les tiraría pnr la última vez como gritaran
« viva la Reina ; » pero no solo no quisieron hacerlo, sino que dieron la vuelta , encaminándose á sus casas : no puedo juzgar
si esta conducta nació del espíritu carlista
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que se atribuye á aquel pueblo, de sorpresa ó de desconfianza : todos mis compañeros lo atribuyeron á lo primero. Pasamos antes por la venta de Quesada , Santa Elena, ó Villaharta, todas insignificantes, haciendo noche en Madridejos , á diez y nueve leguas de la corte. En los pueblos, adonde llegábamos al oscurecer , nos vendían unos helados de naranja y limón , tan mal hechos , que solo el rigor de julio y la sed devoradora pudieran obligarnos á pasarlo?, y aun á beberlos con ansia : era el caldo de estas frutas con pedazos de hielo dentro. El quinto dia pasamos á las seis de la mañana por Aranjuez , el sitio mas bonito de los de temporada de los soberanos de España. Los jardines son hermosísimos, y no es inferior á ellos el puente figurando levadizo que se pasa sobre el Tajo , y demuestra solidez y buen gusto : las márgenes del rio estaban embellecidas por la verdura que proporcionaba el principio del estío. Un conviandante , refiriéndose á cierto habanero, en cuya compañía habia hecho otro viage , me dijo que aquellos terrenos bajos y riberizos eran tan á propósito para el cultivo del tabaco , como las orillas del Guyaguateje y del San Cristóbal
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en la isla de Cuba. Refirióme también infinidad de ocurrencias en aquellos lugares, las cazas que hacia diariamente el rey Carlos IV, los devaneos de su esposa, las vicisitudes de su favorito ; y en esta y otras agradables ó instructivas conversaciones pasamos lo restante del camino; distrayéndonos momentáneamente la vista de las casas de postas de Espartinas y Angeles , últimas paradas para mudar los tiros; la villa 6 lugar de Valdemoro, distante £ leguas de Madrid y la venta de Villaverde, casi á las puertas de esta capital.
El Itinerario de Sevilla á Madrid, distancia de 84^ leguas, que se andan en la Diligencia en cuatro y medio dias , es el siguiente:
Sevilla ; se sale á las cinco de la ma- / Baña Alcalá de Guadaira , pueblo de 5,ooo
habitantes 2
Mairena , villa de 3,5^5 vecinos. . . 2 Carmona, ciudad de 18,000 habitantes. 3 La Portuguesa, venta insignificante. 2 /a La Luisiana , población nueva de 760
habitantes 3/a
Ecija , ciudad de 34,727 vecinos Se come el primer dia 3
~7s
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/ La Carlota , cabeza de provincia , con
2,45o vecinos. ........ 4
Mangonegro, venta insignificante. . 3 Córdoba , ciudad de 46\°oo almas, Se
almuerza \ ..;. . . 3
Casa-blanca , casa de postas. ... 21/, Carpió, villa de 2,2;5 vecinos, sobre
un . cerro, 2 /a
Aldea del rio, villa de 3,23o habitantes. 2 /a
\ Santa Cecilia } casa de postas. . . . i /a Andújar, ciudad de 10,238 vecinos. Se
come el segundo dia. . * ... 2
Casa del Rey, parada de. postas. . . a^a
g I Bailen, villa de 9,o44 vecinos. . . a' a
Guarroman, aldea de 6oo personas. . 2
La Carolina, villa de 2,g85 habitantes, a
Santa Elena , aldea de 700 vecinos. . a
Venta de Cárdenas, población naciente. 2 Almuradiel ó el Viso, aldea de 58o
habitantes. a
Sta. Cruz de. Mu/iela , villa de 5,54o id. 2 Valdepeñas, villa de 9,870 id. Se come el tercer dia a
Consolación, venta insignificante. . . 2
Manzanares, villa de 9,100 vecinos* . 2
Venta de Quesada, parada de remuda. 2
ür¡\ Viüaharta , villa de 1,495 habitantes. 2
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Puerto Lápiche , aldehuela de mal aspecto a
Madridejos , villa de 6,900 vecinos. Se <£■"- I come el cuarto dia. . .. . . . . 2
Ciliada de la higuera, aldea insigni-
O O I r
^¡> I ficante l 2
<¿ §- I Tembleque, villa de 100 habitantes. . 2
Laguardia, aldehuela notada de carlista 2
^ I Ocaíla , villa alegre de 5, 000 vecinos.
Se duer me 3
JjJ-? I Aranjuez , sitio real , á orilla del Tajo. 2
U.t I E.«partinas , casa de postas. .... 2
Angeles, ídem 21
Madrid , se llega de 10 á 11 de la mañana. • 2
S41/*
Desde Espartinas se descubren los pueblos de Valdemoro , Pinto, Getafe , Yillaverde , Leganés y Carabancheles, distantes todos de una á tres leguas de Madrid , en su radio.
El asiento de la diligencia importa 3j pesos la berlina,— 3o el interior ,-20 la rotonda.
Ademas bay que pagar 2 reales vellón por parada á un postilion , que hacen
al íín del viaje 75 rs. vn. , cerca de 4- pesos. En las posadas se paga por almuerzocomida , que es el que se sirve hasta las doce del dia , 2 pesetas ú 8 rs. vn.; por comida , 3 pesetas ú 12 rs. vn.; por cena 10 rs. vn.; y por la cania , cuando se usa 4, ó una peseta, precios baratos y fijos: el servicio es bueno y sin dilaciones , proporcionando, ademas, agua y panos para asearse. Las comidas son abundantes j bien condimentadas; á pesar de que las posadas de Carmona y de Ocana son las mejores. Todas tienen contrata con la compañía de Diligencias , siendo de las principales condiciones los precios inalterables , tener listos los servicios , procurar todo aseo , usar cubiertos de plata , y poner cierto número de platos en cada comida : las personas que no quieren tomar cosa alguna , deben pagar 4 reales veílon para resarcir los danos que causaría el preparativo. En todos los puntos donde se duerme ó hace noche , es indispensable refrendar el pasaporte, de lo que siempre se encarga á uno de los mozos de la posada, mediante uno ó dos reales vellón de propina.
Después del importe del asiento , los gastos del viage llegarán á i3 ó 14 pesos,
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con las comidas, las gratificaciones , compras y dádivas , pues en cada mudanza de tiros piden algo para echar un trago los zagales que se retiran, concluida su jornada, y se contentan con dos ó cuatro cuartos; también es costumbre al dejar en Madrid la Diligencia regalar lo menos un duro al mayoral.
La compañía solo conduce gratis una arroba de equipage, el esceso se paga á razón de 2 rs. vn. la libra.
Como los americanos no están generalmente muy al corriente de las diferentes monedas que corren en España , y muchos ni las conocen , no estará de mas advertirles aquí que el peso , ó duro , consta de 20 rs. de vn. ó 5 pesetas: las pesetas colunarias se llamau cinco reales ; y las de cruz , que valen 4- 1 son las verdaderas pesetas : el real de vellón tiene ocho cuartos , piezas de cobre del tamaño y peso de una peseta : un cuarto consta de dos ochavos , pieza del mismo metal. En lugar mas oportuno hablaré del valor y clases de las monedas.
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Madrid. — Entrada y descripción. — Puerta del sol.— - El Prado. — Los cafés. — Teatros. — Jardines públicos.— Calle de la Montera.— Escenas que pasan á todas horas.
A las diez y media de la mañana del jueves 1 6 de julio entramos en la coronada villa de Madrid , corte de España , por la puerta de Atocha , después de haber corrido en cuatro dias y medio , la parte de la alegre y pintoresca iVndalucia, de la árida y soturna Mancha , y de la despoblada Castilla por donde está la carretera de la diligencia de Sevilla. Llamaron mi atención las alamedas que adornan los afueras de Madrid, y el hermoso puente de Toledo, notable por su solidez y dimensiones , en el que se encuentran las estatuas de san Isidro labrador y santa María de la Cabeza , patronos de la villa. Por debajo corre en invierno el rio Manzanares , que es mas ridículo de lo que se pondera, y como dijo Tirso con gracia ;
«Tiene vacaciones en verano ,"
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pues en semejante estación está tan enjuto que puede atravesarse con paso cómodo sin mojarse un pié ; mas esto no impide que en todo tiempo haya doscientas lavanderas, metidas en cajones , sirviéndose arrodilladas de sus aguas para asear la ropa de todos los habitantes de la corte , y que se mantengan porción de barracas indecentes que sirven de baño al que quiera pagar dos reales vellón por cada uno , con la comodidad de recibir antes otro de sol , para que mas bien sepa el de agua. A la izquierda , algo distante se divisa la capilla ó ermita de san Isidro , á la cual concurre gentío inmenso el i5 de mayo, dia de su fiesta.
La Puerta de AtGcha , por donde entra y sale la Diligencia de Andalucía y Valencia, es de ladrillo, fabricada en 174B , y consta de tres arcos: su arquitectura es pésima , y á pesar de los retoques y reformas que la hizo Mariátegui en 1828, se conserva feísima; ptro lo son mucho mas las indecentes tapias que como murallas rodean á Madrid , interrumpidas á trechos por portillos ó Puertas de menor tamaño y elegancia. Apenas es creíble que en la corte de España se vean paredones
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semejantes , de piedra menuda ó ladrillo, la mayor parte sin cubrir ni blanquear. De la parte de adentro nos recogieron en la casilla de policía nuestros pasaportes, dándonos unas papeletas para acudir con ellas el dia siguiente á empadronarnos en casa del celador del barrio y tomar carta de seguridad ó permanencia , según el tiempo que pensáramos permanecer (i). Concluida la ceremonia , seguimos por medio del Prado, hasta la carrera de S. Gerónimo. Por la derecha veíamos las verjas y partes del jardin Botánico, el Establecimiento lito gráfico, el hermoso edificio del Museo de pinturas, cuya armoniosa fachada la adornan estatuas de blanco yeso que la dan vida y alegría. La fuente de la Alcachofa ; la poco elegante de Neptuno, con su imperfecto carro tirado por caballos marinos que aparentando nadar tienen el agua á grande distancia del cuerpo ; el famoso Salón del Prado, donde se reúne el lujo madrileño, con sus desvencijadas sillas ; todo va presentándose y desapareciendo sucesiva y rápidamente á las
(i) En noviembre de i835 se desterró este requisito, que solo servia para incomodar ai viagero y al vecino honrado.
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ansiosas miradas del recien llegado, hasta que tornando á la izquierda por la plaza del Estamento de procuradores aparece la población. Después de las grandes casas de los duques de Medinaceli y de Villahermosa , en la última de las cuales se alojó el duque de Angulema el año de 1823, está la del Congreso Nacional, cuya arqueada puerta la adornan en lo bajo dos leones de piedra blanca , y sobre el arco de entrada un grupo simbólico de lo mismo, con esta inscripción de letras doradas, en losa de mármol. Reinando dona Isabel II , dona Cristina de Borbon , su augusta madre , restableció las antiguas leyes de la monarquía. Año i834-«
Este edificio había sido iglesia del Espíritu-santo, de clérigos menores, hasta el ano de 1823 que se incendió, quedando desde entonces arruinada , hasta que con motivo de la promulgación del Estatuto real , se dispuso lo mejor que fue posible para reunión de los procuradores , que según aquel remedo de constitución , habian de discutir las leyes , en compañía de los proceres que formaban el otro estamento ó cámara. En medio de la plazoleta , delante de este edificio, estaban levantando la
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columna para colocar la estatua de Miguel Cervantes , cscultada en P\oma por Sola, tan bien como todas sus obras , aunque parece imperfecto el brazo izquierdo, cubierto hasta la mano con la capita : á los pocos meses quedó enteramente concluida, aunque el lugar que se le destinó no era el mas visible y á propósito.
En seguida éntrase por la Carrera de S, Gerónimo , que aunque no es la mejor para causar toda la impresión favorable que puede ofrecer Madrid , sobre todo en comparación á la calle de Alcalá , es preferible á las demás , por estar en el centro del movimiento y por adornarla buenas tiendas. El Hospitalillo de los italianos , que se encuentra en la primera esquina, es mas notable por su nombre y destino que por su apariencia, ridicula é indecente. Mas adelante se pasa por el nombrado Café de lafonta* na de oro , en cierta época tertulia y escuela de políticos de un partido j á cuyo lado está la iglesia de la Victoria, y frente de ésta la del Buen-suceso , con la principal entrada en la famosísima Puerta del Sol, punto de reunión de ociosos que buscan noticias.
La Puerta del Sol, de tanta celebridad
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como el Prado, y sitio .céntrico y el mas concurrido en Madrid á todas horas y en todos tiempos , es una plaza con figura de estrella, á la cual van á parar las calles mas anchas y frecuentadas, que son: de Alcalá , la Montera , el Carmen , Preciados, el Arenal, Mayor , Carretas y Carrera de S. Gerónimo, Parece que antiguamente era este el término de la población, y que había un castillo ó puerta en la que estaba pintado un sol , de donde le quedó el nombre que tiene. Delante de la fachada del Buen-suceso hay una fuente , demasiado indecente , llamada de Mariblanca , por una sucia y ennegrecida estatua de Venus que ocupa la columna central. En la torre de la iglesia hay un hermoso reló de campana , el cual aun de noche es de utilidad, alumbrado de manera que permite ver la hora continuamente : ¡ lástima que aquel campanario no le corresponda! — La iglesia del Buen-suceso goza de nombradla por las misas que hay hasta las dos de la tarde los dias de fiesta , y que son tan concurridas , particularmente de las criadas , gallegos , aguadores y mozos de cordel , vestidos con poco aseo y exhalando olores que no son aromas.
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Otro frente de la plaza ocupa la Casa de Correos , donde está la guardia principal, edificio notable, sin gusto ni armonía. Pasamos por delante de él y me recordó el suceso del 18 del último enero, que se apoderó del puesto el alférez Cardero, con un puñado de valientes, intentando derribar al ministerio de Martínez de la Rosa , concluyendo con la capitulación triunfante y la muerte de Canterac, capitán general de la provincia.
Por el costado de esta casa y del atrio ó gradas de San Felipe , el real , donde vimos infinidad de personas , en pie y descansadas , leyendo los periódicos del d'is, pagando dos cuartos, llegamos á la casa de Postas, donde paran las diligencias; y después de haber sufrido mi maleta un ligero registro, colocándosela á la espalda un robusto gallego, me encaminé con éste al cuarto que me tenían preparado.
Grande fue la impresión que me causó Madrid : la escesiva concurrencia de toda clase de personas ; las calles principales tan hermosas , y las demás estrechísimas y sucias; las casas de tantos pisos, con escaleras tan peligrosas y molestas , y cuyas indecentes entradas , ademas del sumidero ó
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lago de aguas sucias , ofrecen el espectáculo del zapatero de viejo , que para serial de que allí trabaja , cuelga una bota descosida y despedazada ; del memorialista y escribiente , con su mugriento cancel ó biombo; de la frutera con sus cajones y banastas, y de tantos que se ejercitan en los oficios menudos , y que son una continua atalaya, averiguadores de cuanto pasa en la casa y en el barrio: los coches á escape, sin consideración á los que encuentran ; los valencianos con sus zaragüelles y su orchata, las pasiegas con sus crias y sus vestidos de colorines; las manólas con su descaro y sus mantillas de ancha guarnición aterciopelada ; los ciegos con sus canciones y papeles nuevos : Vos lechuguinos con tan diferentes y extravagantes vestidos, con su pera y vigotes, y con corbatas de todas clases y figuras ; las señoras andando solas con la mayor libertad por todas partes y á cada instante ; y finalmente la Puerta del So!, que con el inmenso gentío estacionado , y atravesándola cuantos carruages entran y transitan por Madrid, es una algarabía para cualquiera. Difícil habría sido observar despacio tan variado panorama: los objetos se sucedían velozmente , dejándome
(67) apenas tiempo para mirarlos y preguntar alguna noticia á los amigos que me acompañaron y sirvieron de directores los primeros dias.
Lleváronme la primera tarde al Prado, paseo lindísimo, cuya entrada es por el fin dé las calles de Alcalá y Carrera de san Gerónimo. Con justicia goza de gran fama: el salón , parte mas espaciosa y despejada, donde concurre la gente de á pié , es hermoso y cómodo ; aunque comprendido en él se halla, limitado por postes, el espacio para los carruages y caballos. La entrada por la calle de Alcalá es la mejor , y la adornan la fuente de la Cibeles, que carece de hermosura y elegancia. En la calle central, de trecho en trecho , hay otras fuentes , como las de las Estaciones , de Neptuno , de la Alcachofa , no mas aventajadas en limpieza y gracia. Son impropias de aquel sitio las sillas sin pintura ni firmeza que se encuentran para los que quieren descansar , pagando dos cuartos por el uso : esto debia mejorarse , sustituyéndolas otras mas decorosas , como se ha hecho con los muchachos que hasta hace poco vendían la candela y el agua , quemando vestidos y aburriendo á todos , comisión que con
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acierto y utilidad tienen ahora los pobres de san Bernardino , vestidos con decencia y sin llevar por el servicio sino lo que quiera dar voluntariamente cada uno. El Prado, es el teatro del lucimiento; allí se pasan muy buenos ratos , ya con las conversaciones y tertulias de los amigos , ya con la vista y saludo de las damas conocidas, y con la infinidad de escenas francas y joviales , serias y de cumplimiento , de respeto y humillación que allí pasan incesantemente ; el forastero y el observador no puede menos de divertirse , riéndose del empeño con que en particular las señoras, ostentan sus caprichos y las mayores extravagancias ; especialmente en invierno no hay arlequinada que deje de presentarse. En esta estación por las mañanas y en verano por las tardes , lodo Madrid asiste á este lugar, para tomar el sol ó el fresco y sin mas fin que dar vueltas , buscar conversaciones y noticias , y con los planes interiores de conquistas ó seducción , que no escasean , y cada uno lleva.
Del Prado lo mas general es ir al café, al principio de la noche. Los cafés de Madrid á estas horas también ofrecen ancho campo para la diversión. Todos son muv
(G9) concurridos ; pero en verano el principal es el de las cuatro Estaciones , en el Prado, y en invierno el Nuevo , en la calle de Alcalá , frente á la Aduana , y el de Lorencini , en la Puerta del Sol , al lado de la Victoria. En el primero no bastan los mozos para el servicio , y por lo regular ni se encuentran mesas donde refrescar : los porrazos y gritos para llamar , el murmullo de las conversaciones, las disputas y altercados, el harpa del piamontés que divierte rasgueando el trágala y el himno de Riego , y mas que todo el continuo entrar y salir de las señoras , colocadas delante de uno , al lado ó de frente , hace que se pasen las horas sin sentirlo. Ailí se observan escenas interesantes y contrastes muy singulares. Vése en una mesa al indiferente marido con su mitad que aun le es cara, y el fruto de su unión, tomando leche helada ó agraz frió , cuyo importe satisface con desprecio , después de haber apurado el último sorbo; mientras ocupan la del frente dos jóvenes que han llevado á refrescar á dos amigas encontradas casual-» mente en el Prado: con impaciencia cada uno por ser el pagano , no dan tiempo al mozo para dejar la bandeja con las cuatro
copas de sorbetes de distintos colores y el cestito de barquillos. Esta doble pareja procura pasar allí el mayor rato posible : intermedian las cucharadas con gustosas conversaciones , cuyo interés no pasa de aquel círculo ; y aun agotada la copa, permanecen en sus puestos largo rato Al lado de estos , ocupan otra mesa tres señores de edad : uno con su vaso de orchata, otro con el de naranjada y el tercero con un arlequín ó sorbete mezclado de frambuesa y flor de naranja : demuestran grande interés en su conversación diaria , que ahora renuevan, sobre cambio ó recomposición del ministerio , éxito de la guerra , ventajas de la última acción , resultados de otras que podian darse , y cuestiones de esta naturaleza , en cuya discusión invierten hora y media , tiempo que tardan en apurar sus grandes vasos.— Como si lo dispusiera estudiada intención quédanles al lado dos jóvenes de vigotes , pera y cerrada patilla, descansando en la mesa sus aludos sombreros y los pies en tercera silla , que se preparan fumando un cigarro , que allí mismo compran y componen, á tomar un par de vasos de cerveza con limón : fácil es considerar de lo que hablan , cuando no de
(7i) conquistas y mugeres , materias á* que no dan en Madrid la mayor importancia, tal vez con razón , tratan del teatro, de algún paseo á caballo, ó se acuerdan de los amigos para obsequiarlos con sus sátiras y murmuraciones. Sería nunca concluir , relatar los infinitos cuadros que se ofrecen. A las nueve , la escena queda desierta: desde antes la han abandonado los que se van á visitas , tertulias <5 diversiones : á tal hora , por rareza entra alguno que no pudo refrescar á prima noche»
Dos teatros existen actualmente en la corte; pero ambos son de mal aspecto, y de interior reducido , molesto é indecente, el de la Cruz mucho mas que el del Príncipe-, el de Oriente , que ha remplazado al antiguo de los Canos del Peral , ni está concluido ni se sabe cuando lo estará ; como en la catedral de Cádiz , lo grandioso del plano y lo esquisito de los materiales , hará irrealizable la obra , mientras no haya dinero en mas abundancia. Prescindo de la elección del sitio en que se ha fabricado el teatro y de su mérito arquitectónico, tampoco puedo juzgar del todo estando á medias ; pero sí me ha parecido que no tiene la forma mas propia de su destino, y que
en la plaza de Oriente, sin resguardo y en hondonada , es fácil que los concurrentes tomen una pulmonía ó un resfriado. Otro teatro hay en la ralle ó callejuela de la Sartén , que no vale cosa. La compañía de opera italiana de iS35, era malísima : la señora Manzocchi , prima donna , joven de muchas esperanzas, era lo único regular que hahia ; el señor Ronzi , primer tenor, hombre de barriga y niofletí-s , desagrada y fastidia , su voz de cabeza es insufrible : de los demás no se puede ni hablar, y tampoco de la orquesta. Sin embargo, esto no impidió el que viese las óperas de I Montecchi e Capuletti, Norma,, 11 B ardiere 9 la Mutta di Portici y otras, ejecutadas á cual peor. La compañía de verso tenia algunas buenas partes, como la dama joven Matilde Diez , la Concepción Rodríguez, Latorre , los Romeas, García Luna, y para muchos el gracioso Guzman , que para mi gusto es pesado. La tan afamada Pata de cabra , es de cuantas comedias de magia he visto , la mas sin gracia y sin moral; á pesar de esto en sus representaciones el teatro estaba siempre lleno. El Arte de conspirar, también fue muy celebrada ; pero la mayor parle de las
funciones componíanse de piezas traducidas del francés por Vega , Espronceda , Bretón y Larra, eí chistoso Fígaro $ y de vez en cuando alguna original de estos escritores periodistas. — En los teatros se paga la entrada en el valor del asiento , que según el puesto importa una, dos ó tres pesetas, con el agregado de dos cuartos para la casa de Misericordia.
Las tardes y noches de verano son muy concurridos los jardines públicos, dónde por una peseta se goza de música , bailes, títeres , fuegos artificiales, juego de sortija, columpio, paloma y otros ; y se pasa un rato divertido desde las cinco de la tarde hasta las once de la noche. Habia entonces tres: el de Apolo , el mas concurrido , junto á la puerta de san Fernando ó Fuencarral; Pórtici , en el Soto de Migas-calientes, á la salida de la puerta de san Vicente ; y las Delicias , en la parte del Prado que llaman paseo de Recoletos. En todos hay cafe's y neverías á los precios ordinarios, y en el primero y último rifan prendas entre todos los concurrentes, que compran la suerte en la entrada. Por lo general asisten muchas personas de todas clases ; y se vé mezclada con la señorita de sombrero v chai » á la
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(74) criada de grande , ó* á la hija del menestral con su aseada mantilla ; y el caballerete de brazo ó* haciendo figura con el ortera ó dependiente : en el baile no es tan frecuente esta mezcla, á no ser que el porte fino y el vestido de los últimos los confundan con los primeros : las mazurcas , galops y rigodón, alternan con el vals, la danza española ó la greca.
Una de las cosas que mas proporciona pasatiempo y diversión es la calle de la Montera , quizá la de mayor tránsito del comercio , de la elegancia , del paseo y de la ociosidad en que viven por lo menos dos terceras partes de la población de la corte. Desde la fuente de la antigua Red de san Luü , á continuación de la calle de Fuencarral 9 donde principia , hasta la esquina de la Puerta del Sol, en que concluye , se encuentra á todas horas concurrencia de sobra. En las primeras horas de la mañana ocúpanla los vendedores de pan , que atraviesan sus caballos en las aceras para despachar á los marchantes : los aguadores al rededor de la fuente presentan todo el dia escenas de holganza , ó por lo menos de descansada ocupación; los valencianos con sus garrafas de leche ó agua fresca , pre-
(75) gonando con retintínados gritos para que les compren medio cuartillo ; los embarazosos carros tirados por cinco ó siete muías, que por todas partes se meten , atolondran* do con sus campanillas ; las indecentes ca^ lesas ; los precipitados coches ; los vivarachos carteros , repartidores del correo por un cuarto de retribución , con sus uniformes y aseados cajones ; la guardia del principal que con tambor batiente aumenta el ruido que destroza las cabezas de los que viven en aquel cuarteh Mas tarde , los grupos de curiosos y desocupados que se forman delante de las tiendas , pasando el tiempo en ver los retratos de los reyes católicos , el de la Manzochi , el del torero Montes , que alternan con los de los procuradores á Cortes y médicos de cámara; algunas caricaturas francesas , la escena de Fieschi , el rejicida , y la multitud de objetos todos los dias nuevos que ponen en las vidrieras de Scropp , de Monier , de la Gallarde y otros , y detienen á la doncella que vá ai mandado, al ordenanza que lleva el oficio , á la señora que por salir de casa vá á comprar dos varas de cinta ó un poco de gró para hacer una bolsa, al caballero que buscando en que entretenerse eíije aquel
(76) sitio, y hasta el empleado que por hacer falta en su oficina y darse importancia, como los demás , procura llegar lo mas tarde posible , aunque á costa de la paciencia de cuantos tienen la desgracia de necesitarlo. De una á tres se llenan las hermosas aceras inmediatas á la Puerta del Sol , con los que van á buscar noticias : la mayor parte salen de sus casas á esas horas con ese fin ; otros que lo han hecho mas temprano por costumbre ó necesidad van á contar cuanto saben ó han oído. Por la tarde , á pesar de dormir todos la siesta , especialmente en verano , tampoco escasea la gente ; y desde el oscurecer hasta tarde de la noche, aunque todos van de paso, encuéntranse pequeños grupos de hombres, y otros de mugeres ; y muchísimas solas que esperan lance , que á ratos dan paseos ó se colocan en los portales : fácil es comprender á qué clase pertenecen y lo mucho que
se arriesga en hacerles caso La calle de
la Montera , aunque de poca estension , es hermosa : alguno la ha comparado á la rué Vwienne de Paris, para mí es preferible la primera, y lo seria mas quitándoles las asquerosas ventas y posadas , las fruteras de las aceras y portales , los carros y aguado-
(77) res y los cacharros y cacb ¡baches de la feria ; á mi juicio estas no son cosas indispensables en una calle, y menos en la principal y de paseo.
Toques para llamar en las puertas.— Contrastes provinciales. — Ayudas de cámara. — Pasiegas. — Maragatos. — Manolas. — Fruteras. — Traperos.
Hacia años que sabia la costumbre que hay en Londres , de tener cada persona según su clase, un modo de llamar en las casas con los aldabones de la puerta de la calle 9 que está siempre cerrada : en Madrid necesítase también cierto estudio para lo mismo, particularmente larde de la noche, y en muchas desde el oscurecer; no por tener cada individuo diferente toque , como entre los ingleses , sino que como una casa se compone de seis ú ocho cuartos, que ocupan otras tantas familias, es preciso saber cuales son y la manera peculiar de llamar á ellos , tanto para que baje el criado
(78) á abrir la puerta , de la cual tiene llave cada vecino, como para que alumbre la escalera , pues es muy probable deshacerse la cara : aunque á pesar de este riesgo , no se dá al alumbrado de la escalera la importancia que se juzgara indispensable en Otra parte, por la sencilla razón deque en muchas hay tanta claridad á las doce del dia , como á media noche en un dormitorio sin vela, y están ya acostumbrados á subir á tientas y por inferencias. No exagero. El forastero que sin advertencia ni reflexión vaya una noche de visita á cualquiera de estas casas donde al oscurecer cierran la puerta , es probable que ó no le abran, ó* si lo hace el criado de otro cuarto, á que llamó con sus golpes , sea con mal modo y gruñendo por la equivocación. Porque es necesario saber y no olvidar que las casas de Madrid se componen de entresuelos, cuartos principales , cuartos segundos , terceros y guardillas , que generalmente cada división de éstas, que es cada piso , tiene de la izquierda y de la derecha, y muchos en el medio que llaman interior ; por esta razón hay los diversos toques. Un simple golpe con aldabón corresponde al entresuelo , cuando lo hay ; dos al cuarto principal;
(79) tres al segundo, y cuatro al tercero, ó* á la guardilla sino hubiere aquel; pero como según he dicho cada piso tiene dos ó tres cuartos , para distinguirlos, después de la señal espuesta, se agrega un repique de cuatro ó seis golpes precipitados para indicar los de la derecha, quedando los de la izquierda con los simples de la llamada: los interiores son pocos , y su distinción dos repiques. Mas siempre es indispensable estar cierto del cuarto, lo que solo es fácil los primeros dias, visitando á varias personas , apuntándolo en cartera de memoria.
Madrid, como la corte, contiene infinidad de habitantes de todas las provincias, y es el refugio y esperanza de los necesitados é ignorantes , tanto o mas que de los ricos y sabios, pues todos ven un alhago á sus deseos : allí se encuentran á cada paso los contrastes provinciales mas curiosos, y no quiero privarme del gusto de trazar algunos. El valenciano y el gallego ofrecen una diferencia singular : vestido el primero todo el ano tan ligeramente cual si nunca variara el rigoroso verano o sea siempre agradable primavera ; representa el segundo , aun en el corazón de la canícula,
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la imagen del invierno en toda su fuerza. Aquel con su camisa y zaragüelles, con medias azules que no bajan del tobillo y dejando descubierto todo el pie' , para que tome fresco por el trenzado de sus sandalias;' el gallego , por el contrario , como sino bastara á cubrir su cuerpo calzón y chaleco de pesado paño burdo , se le hace lijera la chaqueta que no se desabrocha , el sombrero gacho y los zapatones que parecen sólidas planchas de hierro. Esta diferencia del vestido indica la de su genio, ideas , inclinaciones , en una palabra lo que llamamos el carácter. Ocupase el valenciano en lo que sin gran fatiga le proporcione ganancia moderada , y se creería que aparenta trabajo mas por honor que por afición á la utilidad, como lo demuestra la garrafa de orchata y leche, con que recorre diariamente las calles, convidando y deteniéndose á cada paso por descanso ó curiosidad ; el despacho de melones y otras frutas, que son sus ejercicios preferentes. Por la inversa el gallego, aficionado por costumbre á duros trabajos , solo está contento cuando en estos se emplea : el cargar agua en pesados barriles , el transporte de voluminosos equipages de fardos extraordi-
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«parios que lo abruman y encorvan; ei irresistible peso do un escaparate , de un piano y otros muebles que requiriendo por lome* nos dos personas nerviosas para su conducion , uno de ellos los lleva cómodamente al sitio mas distante ; y los mozos de cordel que se ven preparados en las esquinas , no desean otra cosa sino ocupación y ganancia. El valenciano se conforma con la recompensa ó salario ; el gallego nunca queda contento y siempre refunfuña al retirarse: menos interesado el primero satisface sus necesidades y gustos; avaro el segundo hasta lo sumo , ni come ni se viste ; desconoce los placeres , las comodidades; no tiene mas goces que trabajar, juntar algunos reales y dormir sobre un mal jergón. La facilidad para espresarse del uno , su despejo y penetración , la viveza y alegría genial, contrastan notablemente con la torpeza del otro, con sus trocadas y estrambóticas palabras, sus descabelladas concordancias, con su taciturnidad y poco sufrimiento. Véanse, por otra parte sus juegos , sus conversaciones y á lo que se inclinan : el uno habla de cuanto sabe y todo le interesa , requiebra á la que por junto le pasa, se divierte en ligera broma con su paisano ; el otro
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si juega es á pescozones y porrazos , solo piensa en ganar dinero hasta en sueños, sin que le interese ni agrade otra materia , cuyo mayor gusto es acostarse temprano para levantarse con el dia. Alli está Valencia con sus manas y propiedades : aquí Galicia personificada.
¿ Y qué diremos del andaluz y del castellano viejo ? Caracterizado aquel de jovial chistoso y ligero , de falso, zalamero y charlador, es enteramente contrario al otro que por orgullo tiene constancia, formalidad y circunspección: el ser consecuente, seco y taciturno : los genios son tan opuestos y no es mayor la concordancia en lo demás , incluso lo material del vestido. El primero no está en su esfera sino se halla en jarana y diversión , si el cuartillo de Valdepeñas no* remplaza la canita de Jerez, y alegra su poco asentada cabeza : requiebra hasta su abuela, y cualquiera á quien encuentra si se libra de chistosa agudeza, lleva por lo menos una burlona mirada: no así el castellano ; echa un trago , va á las diversiones, enamora como de por fuerza : nada lo despoja de su seriedad y honradez , y hasta el carino que dispensa á su hijo va acompañado del ceno y de la se-
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quedad. Vengamos á los trages. En el sombrero calanes ó de pirámide , con su mota en la punta, en la chaquetilla corta y trenzada , la corbata al descuido , la ligereza del centro , sin los calzones hasta las rodillas del valenciano , los de bayetón del gallego , ni el poco aliño del catalán de gorro encarnado ; su pantalón largo y ajustado y su zapato bien hecho, está diciendo que es la imagen de la Andalucía, aun sin llevar la característica capa. Difícil es ronfundir al otro: vestido como sino estuviera en este siglo y en la corte , muestra ignorancia de las modas y del gusto. Chaquetón largo y poco ajustado , sombrero redondo de todas épocas , anchos y fuertes pantalones oscuros, corbata perenne y ajustada , zapatos ordinarios y un bastón poco pulido : hé aquí un castellano, — Sucede otro tanto entre el estrerneno y el asturiano ; el aragonés y el catalán; el navarro y el maragato.
Lo primero que hacen estos provincia» les cuando llegan á Madrid , muchos fugándose de la casa paterna , no pocos á la mitad de sus estudios, y otros para seguir su carrera concluidos aquellos, es buscar destino tí ocupación. Entre los muchos me-
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dios de que se valen para ofrecer sus servicios, uno de los mas graciosos y de menos costo es fijar avisos en las columnas del patio del Correo , persuadidos de que entre las infinitas personas que continuamente transitan ó van allí , habrá muchas que puedan aceptarlos ó necesitar. Escríbenlos ellos mismos en una cuartilla ó menos de papel , por lo regular con mala letra , pésima construcción y peor ortografía , como se vé en los siguientes que copié por curiosidad :
« El que forma esta clase de letra se encarga de copiar cuantos documentos le encarguen con muy buena ortografía , dará razón el memorialista frente á esta casa, la persona que quiera servirse de su inutilidad ponga al pie las senas de Calle
Número Suplica no se le rompan. »
Cuarto Sr. D,
« El sugueto qe forma la presente se ofrese para servir , enaljuna ocupazion dezente , tiene vuena conduta y ezcribe con hotografya. y tiene vuena letra, y zave afitar y domar, y curar cavalloz por haver
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zido furrier en usi rregimiento. Pide lo de
cozturnbre. y la manutención.
£ajje Suplica no ze lerrompan,
-, , nuez ez el tezcero £¡e pone, y
Número * á , .b t J
el otro ze le rrompieroncuan-
Cuarto ¿0 j{a tenia pueztas lazzenaz.»
Al pié estaba colocado este otro, cerno de la misma persona , refiriéndose á las serías que le habian escrito llenando los blancos , como es costumbre , el cual me hizo reír bastante :
« El cavayero ge dize llamarze D. Santiajo Ramos, y bibe calle de Hita, número 23 , cuarto tercero, ze ha equibocado, puez el joben ha hestado en la calle de Hita, y por la parte ge da á la plazuela de Moliana no llegua al número 28. y en la que da á la calle de Tuedezcoz si pero no tiene maz ge cuarto zejundo.
Suplica ge no le engañen.»
Leyendo estos anuncios me coloqué un dia casualmente detrás de dos oficiales y de dos paisanos que se entretenian en descifrar tales geroglíficos , y luego que se cansaron dijo uno de los militares :» — Eso
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no sirve para nada : cuando yo estoy de guardia me divierto en poner senas á todos ó arrancarlos.» De tal manera es patente su inutilidad; mas á pesar de semejantes contratiempos , quizá encuentran algunos de esta manera colocación ó lo que desean : yo lo dudo , y paréceme que en todo caso mas convendría á ellos mismos colocarlos bien escritos , con orden y decencia, en lugar mas seguro y adecuado
Por lo regular , los que pueden se anuncian por el Diario de Aoisos , ó les encargan colocaciones á los memorialistas , especialmente á los de las calles de la Montera y Carretas, ó al valenciano de la Puerta del Sol , que son los principales y de mas relaciones.
De las personas que mas rara impresión causan por su vestido y movimientos son las pasiegas : dase este nombre á las naturales de Paso , en las inmediaciones de Santander , que sirven en la corte de amas de leche ó crianderas , siendo preferidas por su robustez , buena salud , genio pacífico y cariñoso. El vestido que usan es original: trage de color oscuro, y en vez de monillo ó corpino una chaquetita algo abierta por delante j cinturon de cua-
(87) tro dedos de ancho , con lazo detrás y las puntas sueltas hasta tocar las corbas ; algunas llevan pañuelo pintado en la cabeza, otras lucen su buena peineta , ó peine de concha , como allí la llaman , ó sus trenzas de pelo sobre la espalda; zapatos de becerro negro con orejas ; y algunas llevan delantal , pero no es lo común. Todas las amas de cria se visten como pasiegas, aunque no lo sean , y las señoras tienen como lujo el que las acompañe una de ellas: por esto se las vé en el Prado , en el teatro, en la iglesia, en visitas, en el vidrio del coche , en el café , en la plaza de Oriente las noches de verano , y en todas partes.
No menos llaman la atención los maragatos por su raro trage : consiste en calzones anchos como sacos , hasta las pantorillas , donde ajustan , de género negro ú oscuro ; chaquetas del mismo , con mangas demasiado anchas hasta el codo , y cayendo al rededor del cuerpo como camisa de pliegues ; largas melenas y sombreros de pastor. Son traficantes y generalmente les que trasladan el dinero por su crédito y formalidad. Encuéntranse siempre en los mesones de la puerta de Segovia , sobretodo en
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uno que tiene su nombre. Algunos de estos traficantes suelen helarse en el rigor del invierno en los caminos , pues no los detiene el frió , ni llevan otro abrigo sino una ligera y mala manta.
Desde tiempo inmemorial gozan de fama las manólas de Madrid , por su desfachatez, atrevimiento y desvergüenza: casi en parangón con las gitanas en las astucias y raterías , las esceden en hablar mal, en revoltosas y vengativas: con dificultad se entiende su enrevesado idioma, alterando y trasponiendo las sílabas y detrás de las palabras; es. necesario oirías para formar idea. Su vestido está algún tanto corregido , y desterrada la castaña 6 mono que usaban antiguamente; el principal distintivo es la mantilla de tafetán negro, con ancho ribete ó guarnición de- terciopelo; las puntas cortas y cruzadas por el pecho, y enlazadas en los brazos, puestos en jarras, que les dan el aire que las caracteriza. Trage de percal oscuro con florones de colores vivos, que apenas llega á mitad de la pierna, para dejarla ver y la media negra dibujada, y el zapato de tabinete o becerro con cintas atadas al tobillo : delantal negro , y en el pecho pañuelo bien unido aparentando re-
(»9) cato. Son muy aficionadas á los hombres; pero asi como no les escasean cariños sin reserva , ni les guardan consecuencia , son temibles por sus venganzas cuando las abandonan ó posponen : generalmente se unen al ignorante populacho , y en las revueltas y conmociones causan mas daño que los hombres mas ilusos y los partidarios mas obcecados.
Las fruteras ó verduleras forman también una clase numerosa: se las encuentra á docenas en las plazas , en muchas calles y esquinas , embarazando el paso con sus cestas y aturdiendo con sus continuos y retumbantes pregones. Su vestido solo tiene de particular el poco aseo y decencia , y en sus acciones se nota la misma desfachatez que en las manólas, insultándose en sus riñas de cada momento con las desvergüenzas mas inmundas , que detienen , sin embargo, á cuantos por allí transitan. Tampoco suelen pasarlo bien los que van á comprarles , pues sino lo hacen á la primera donde llegan , ó les dicen tres desahogos, ó les advierten que para preguntar y saber se vá á Salamanca. Sus pregones que por la novedad parecen la primera vez agradables y graciosos , carecen de ambas cir-
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cunstaucias : hé aquí algunos de los términos con que anuncian lo que venden: «Peras de Aragón á seis cuartos libra. " — «A cuatro peras, ¡y qué peras !" — «Camuesas (una clase de manzanas) y melocotones !" — «Albulo ( uva blanca ) y melaresl (higos pequeños.)*' — «A tres , melares!" — «Avellanas como leche", vende una en la feria. — «La piñonera !" — «Peras de don Guindo!" — «Vendo almivar por sandia, grita uno , mientras otro con una navaja y un melón en las manos , lo ofrece « ¡ á la caíala la cala!" — «Granadas y naranjas de san Felipe de Játiva ! — «Melocotones de Aragón !" ; y todos llaman , incitan y por lo regular logran vender cuanto mercan, aunque con un tercio de rebaja del precio que piden primero.
Desde las diez y media ó las once de la noche ocupan la vista de cuantos transitan las calles los traperos de ambos sexos, anunciando con asqueroso equipo su desaseada ocupación. Con su linterna sorda en la mano izquierda , y en la diestra el gancho para escrudinar y recoger los pedazos de trapo y de papel , se ven en medio de la calle revolviendo los montones de basura con escrupulosidad , separándose al cabo de
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un cuarto de hora, para dejar libre el campo al que con igual objeto viene en pos de él, y sigue á otro cuatro pasos mas adelante ; pues en Madrid es costumbre , y por cierto de las mas detestables , que cada vecino deposite las basuras al oscurecer en medio de la calle , al frente de su casa ; y por esta causa es necesario atravesar de una acera á otra con el mayor cuidado para no desgraciar el vestido ó pasar un mal rato. Estos fantasmas nocturnos repasan la mañana siguiente su recolección , separan 6 espurgan los trapos , que les compran en los almacenes de papel , por 6 tí 8 cuartos la libra para enviarlos á las fábricas de papel.
Ademas de estos hay otros que buscan la vida tan arrastradamente , como los que recogen zapatos viejos , pedazos de losas, de hierro , de suela , de metales , que venden á fabricantes y remendones , pues de todos procuran sacar partido y utilidad, hasta de los pedacitos de tabaco ó cigarro que se arrojan y recogen con ansia increíble: bien que esto último sucede también en todas las provincias , por ser tan caro y estimado ; hasta en Cádiz,, donde se hace contrabando exorbitante y escandaloso.
Í9»)
Adelante'se'ofrecerá ocasión mas oportuna de hablar de otros provinciales asalariados y ocupados que lo merecen y omito por ahora.