Pedagogía social · Unidad 70 de 85

Unidad 70 · PEDAGOGÍA 8OCIAI1 189

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PEDAGOGÍA 8OCIAI1 189

da: ruegos, ofrendas, respeto, sumisión, agradecimiento, amor y miedo.

Luego las necesidades económicas, las relaciones familiares y sociales, la interpretación embrionaria de los fenómenos — que engendrará más tarde el derecho, la sociología, la filosofía y las ciencias experimentales — se fueron cristalizando alrededor del terror que el despliegue de las fuerzas naturales inspira al hombre, y del deseo de conocerlas: así el egoísmo es la fuente del sentimiento religioso como lo es de todo lo esencialmente humano.

Y el miedo, la esperanza, el sentimiento de dependencia, la necesidad de protección, engendraron ensayos de explicación de lo creado, representaciones de orden intelectual alrededor de un núcleo afectivo. Y esa curiosidad, germen de la ciencia, llevó al hombre a interpretar, por analogía, asimilando esas fuerzas a voluntades externas al mundo.

Y la necesidad de comprender y la de vivir en sociedad, esencialmente humanos, vencieron el terror, engendrando la esperanza, la curiosidad y el deseo de dominar.

El hombre — ese animal que tiene sed de la realidad, que en su persecución es arrastrado fuera de él mismo — aspira, por intermedio de ella, a ser tan completo, tan íntimamente, como le sea posible, un ser humano. Por eso nada de lo que

es humano, nada de 1«> qu< deja d<

afanarlo.

Por el sentimiento y por La idea, efl hombre cora pleta e implica el universo todo.

Y i r de oiriveroalisarse, «!•' limitar

con la conciencia el todo <iu'' Ui formó, de irradiar centro hasta el universo entero, de obje tivarse con Bolo quererlo, de amar aniversalmente — base sobre la cual la imaginación edifica la liberación futura — ahí, en ese núcleo esencialmente humano, ¡terminan el sentimiento y la idea religii

La base de la religión, es, pues, más que os principio transcendente, un principio inmanente que enlaza el yo y el no yo en viviente reciprocidad de pasión y do acción.

E] progreso do la religión os un progreso del sentimiento que fusiona la causa interna con la causa externa. — Y el progreso de las ciencias es un progreso del conocimiento de esas causas.

Así entendidas, religión y ciencia, lejos do excluirse se complementan.

Pero religión y ciencia son antagónicas siempre <iue la religión no eleve el tipo humano exaltando su fuerza de voluntad, vivificando su confianza en él mismo, haciéndole desear el sentir sobre sí el peso de las grandes responsabilidades, desarrollando en él los instintos vigorosos de la vida de los que emerge la dicha por la expansión, por lá comunión de la energía íntima con la energía colectiva.