Poemas viejos y nuevos · Unidad 57 de 211
Unidad 57 · 156 JOAQUIN CASTELLANOS
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156 JOAQUIN CASTELLANOS
Canto Sexto
¿Qué poderosos cánticos celestes
bajan del seno de dorada nube
mientras un coro a las alturas sube
de notas, ritmos y hálitos agrestes ?
¿Qué voz saluda los primeros lampos
del nuevo sol ardiendo como un ascua? Son los cantos de Pascua
que suenan en los valles y en los campos; cantos de regocijo
en cuyos sones la emoción palpita
al ver cambiado el triste crucifijo
en el hermoso Dios que resucita;
cantos de triunfo que la luz aclaman
y anuncian entre voces de consuelo
la alianza de la tierra con el cielo;
¡cantos de vida que a la vida llaman
al viejo Fausto a la hora en que vencido
por la aridez de sus anhelos sabios,
la copa de veneno con sus labios
tocaba ya, cuando llegó a su oído
la animadora voz de la campana;
y de su torre, gótica, desierta,
sintió y miró a través de la ventana
hálitos, luz, acordes... la mañana del mundo que despierta!
El mundo despertaba... viejo Fausto la humanidad escucha, siente y mira
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EL VIAJE ETERNO 157
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que sobre el cauce al parecer ya exhausto, el eterno raudal avanza y gira.
Y hubo un renacimiento en el que hacia la luz de otra existencia llamó el mundo latino al pensamiento, y el germánico mundo a la conciencia!
Dos profetas con alma de tribuno, vanguardias del espíritu del evo crepuscular, Savonarola y Bruno fueron dos arquetipos de héroe nuevo.
Lutero, lc posible de Mesías occidental. Maestro en experiencia de mala vida y de genial videncia, Bacón, muestra que son las heregías piedra en bruto del oro de la ciencia. Gutemberg, en la vida 'yenio opaco, pero el de más potencia irradiadora, en el hombre agrandó lo demoniaco y lc divino, haciendo de él la extraña modernísima esfinge voladora
que sobre toda esfera tiene un ala de Noche, otra de Aurora, y abajo garras de la antigua fiera.
Todos ellos y al par la hueste brava de los trabaja- [dores
que en altas psicológicas labores
obreros son cuyo fervor socaba
de las viejas iglesias el cimiento;
de su cárcel eterna subjetiva
ponen en libertad al pensamiento
como se suelta un águila cautiva.
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Espiritual hermano de Dante; Dante del pincel, y Dante
por el genio pujante;
pero menos humano que el de Alighieri, en tosca silueta, Miguel Angel destaca su estatura de vario artista, colosal poeta; que en su Juicio Final dejó completa una epopeya mística en pintura. En tanto el gran Leonardo cuyo nombre es de su sino, vencedor, emblema, tundió en su genio múltiple del hombre la imagen más cabal de la suprema expansión en las cumbres de la vida. Marca de Vinci, el númen, el esfuerzo más fuerte y alto, y la mayor medida de humana captación del Universo.
Cuando el humano espíritu alborea después de. sus periódicos eclipses
los "primeros fulgores de la idea :
son como luz que sus psíquicos elipses, antes de iluminar las muchedumbres del genio brillan en la excelsa frente. como al alzarse del sol en el Oriente
lo que dora primero, son las cumbres!
Los genios son los grandes emisarios que la naturaleza o Dios envían; embajadores de luz que guían al hombre en sus caminos solitarios; filtración en la vida transitoria
de la vida absoluta,
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marcando cada etapa de la ruta
se alzan como jalones de la historia. Galileo y Colón, con noble anhelo,
y con el torpe fanatismo en guerra por premio hallaron de su heróico celo, el uno, nuevos mundos en el cielo
y el otro un mundo vírgen en la tierra.
La España pirenaica y eskaulduna,
luz de la raza en la que un astro asoma; la España celta, bética y moruna;
la imperial que latina fué en su cuna, hija de Roma y émula de Roma;
la que a la sombra del pendón guerrero dando a su númen magistral estilo,
tuvo en Cervantes un rival de Homero
y en el gran Calderón un nuevo Esquilo; el pueblo que en romántica aventura hizo retroceder los horizontes.
Su colosal, quijótica estatura
de cumbre a valle fué, como los montes que dan más sombra desde más altura.
Volcánico cometa que en la historia dejó un reguero fúlgido a su paso; pero, que en su truncada trayectoria llegó al cenit del cielo de la gloria
y en el propio cenit halló su ocaso.
El hombre un tiempo en su soberbia dijo “Los cielos y la tierra
se han hecho para mí; yo soy el hijo
predilecto de Dios; yo soy su imágen!