Poemas · Unidad 10 de 50

Unidad 10 · SALVADOR DÍAZ MIRÓN 2Q.

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SALVADOR DÍAZ MIRÓN 2Q.

La fe se encoge ¿oh duelo! como ave a punto de emprender el vuelo.

La prestigiosa orilla esplende allá como fulgor que brota;

mas la frágil barquilla

que la tormenta azota, no llegará sino desierta y rota:

No vertáis ¡oh perversos! de irrisorio dolor estéril jugo.

¿No ayer fuisteis adversos

al vivo como os plugo? {Plañe acaso a la víctima el verdugo?

No para tal asiento compre el cincel fastuosa cantería,

tardo remordimiento.

Esa corona fría no fuera gloria, no, sino ironía!

¡A qué serán honores las que en ónice y mármol sobre huesas

fija el arte labores.?

¿A qué a vanas pavesas en triste soledad ricas empresas?

¡Oh tímido y profundo espíritu, que siempre huíste el ruido y la pompa del mundo!

30 CULTURA

Logres lo que has querido; no eterna fama, sino eterno olvido.

A tí fuera desdoro lo que es presea en nuestros circos fieros:

lo que obtienen del coro,

triunfantes y altaneros, los más audaces y los más arteros!

«Piedad» fué tu divisa, «Amor sin esperanza» fué tu emblema; pasaste cual la brisa que sobre el mar que trema viene a la costa cuando el sol más quema.

¡Sabio quien busca y halle a la sombra del árbol, paz cumplida

en apartado valle,

cabe limpia y dormida corriente, imagen de su nueva vida.

No cultivéis ¡oh buenos!

más tierra que la tierra. El barro humano vale a vosotros menos que el que nutre el gusano

y da una planta a quien le arroja un grano!

SALVADOR DÍAZ MIRÓN XI

RIMAS.

El día con su manto

de vividos colores, inspira cosas dulces:

la risa y la ilusión. Entonces la mirada

se inclina hacia las flores... ¡Las flores son los versos

que el prado canta al sol!

La noche con su sombra

que deja ardientes rastros, inspira cosas graves:

la angustia y la oración... Entonces la mirada

se eleva hacia los astros... ¡Los astros son los versos

que el cielo canta a Dios!

¡Que pliegue su ala de oro

la tarde en el vacío! ¡Que pasen por mi mente

las ondas del Cedrón! ¡Que caiga de la nube

la gota de rocío! ¡Que radien ks estrellas!

¡Que trine el ruiseñor!

32 CULTURA

PRELUDIOS.

Los árboles, al sentir la ráfaga, se doblegan, y tal parece que bregan por desprenderse y huir! Caos de plata y zafir que la vaga niebla esfuma, — las olas entre la bruma hierven, se encrespan, batallan, y son volcanes que estallan en explosiones de espuma.

Fulgurante culebreo que rasga el negro capuz, — trémula grieta de luz que simula un parpadeo; - repentino centelleo que fascina y amedrenta, — el relámpago revienta, y, a los ojos del pavor, es un gesto de furor en la paz de la tormenta.

Desde el fondo del follaje plañidera algarabía