Poemas · Unidad 28 de 50

Unidad 28 · A UN JORNALERO.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

A UN JORNALERO.

Lírica gracia exorna y ennoblece ¡oh proletario! tu mansión mezquina: el tiesto con la planta que florece, la jaula con el pájaro que trina.

Sospechoso el tugurio no parece, cuando hay en él como señal divina, el tiesto con la planta que florece, la jaula con el pájaro que trina.

¡Lúgubre la morada que guarece miseria que no luce, por mohína, el tiesto con la planta que florece, la jaula con el pájaro que trina!

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¡Siniestro el pobre que de hogar carece, o a su triste refugio no destina el tiesto con la planta que florece, la jaula con el pájaro que trina!

ENGARCE.

El misterio nocturno era divino. Eudora estaba como nunca bella, y tenía en los ojos la centella, la luz de un gozo conquistado al vino.

De alto balcón apostrofóme a tino; y rostro al cielo departí con ella tierno y audaz, como con una estrella. - . ¡Oh qué timbre de voz trémulo y fino!

¡Y aquel fruto vedado e indiscreto se puso el manto, se quitó el decoro, y fué conmigo a responder a un reto!

¡Aventura feliz! — La rememoro con inútil afán; y en un soneto monto un suspiro como perla en oro.

Veracruz. Julio de 1900.

SALVADOR DIA2 MIRÓN

PEPILLA.

Como viste ropaje tan leve, me da pesadumbres, pues él filtra y enseña vislumbres de la carne de rosa y de nieve. ¡Y qué andar! La mocita se mueve con garbo de chula. Viene y va, y en la marcha modula un canto de líneas; y en las formas, apenas virgíneas, una gracia de sierpe le undula.

Como el sándalo emite una esencia, la chica rebosa

acre aroma de opima y jugosa pubertad en febril abstinencia. Se revuelve con mucha violencia y a veces me humilla. Bien aprecia su gran pantorrilla; y así, no le importa que propulse la falda ya corta y eche a vuelo por alto la orilla.

Con sus ojos de ardiente demonio, que ven al soslayo, quebrantara de un golpe de rayo la virtud de cualquier San Antonio.

gi CULTURA

En la espuma del mar sacro al jonio,

deidad menos bella

sacudió, remedando una estrella,

el suelto y profuso

y dorado borlón, cuando impuso

con el iris al nácar la huella.

Si en celoso y colérico ensayo increpo y rezungo, por traer al misterio del hongo flor triunfal en su pompa de mayo, — la doncella me tira del sayo y a veces me aguisa; pero no sin mostrarse insumisa y osada y segura, y con timbre de plata murmura, entre granas y perlas de risa:

«Hembra linda no pierde la gloria por macho importuno: debe ser a los más, y no a uno, esplendor y delicia y memoria. La hermosura inhonesta y notoria contenta el Destino; que quien hace con mágico tino labor esmerada, no la tiene para una mirada y un placer en el breve camino».