Poemas · Unidad 31 de 50
Unidad 31 · SALVADOR DÍAZ MIRÓN 99
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SALVADOR DÍAZ MIRÓN 99
Por fiel a un noble amigo pierdo un tesoro. Tan abierta de brazos como de piernas, tocas el arpa y ludes madera y oro.
CANCIÓN MEDIOEVAL.
¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada, que caída en torrente barre las losas, y que volando incita las mariposas, porque así luce aspecto de llamarada!
Linajuda Regina que, por taimada, finges al viejo duque modelo a esposas, y de sus canas dices honestas cosas, más dignas de la espuma de una cascada!
Ven y place al que tiene la voz dorada, y perennes ortigas y eternas rosas, y en el talón espuela y al cinto espada!
No ignores que los himnos hacen las diosas ;oh tú la de crin rubia, luenga y rizada, que caída en torrente barre las losas!
MÚSICA DE SCHUBERT.
Crin que al aire te vuela, rizada y bruna, parece a mis ahogos humo en fogata; y del harpa desprendes la serenata divinamente triste, como la luna.
IOO CULTIRA
Y del celo ardoroso despides una fragancia de resina; y él te dilata ojo que resplandece con luz de plata, como en la sombra el vidrio de la laguna,
Mas tu marido llega, con su fortuna, nos dice dos lisonjas, va por su bata, y al dormido chicuelo besa en la cuna.
Y mientras que te tiñes en escarlata, crin que al aire te vuela, rizada y bruna, parece a mis ahogos humo en fogata.
MÚSICA FÚNEBRE.
Mi corazón percibe, sueña y presume. Y como envuelta en oro tejido en gasa, la tristeza de Verdi suspira y pasa en la cadencia fina como un perfume.
Y frío de alta zona hiela y entume; y luz de sol poniente colora y rasa, y fe de gloria empírea pugna y fracasa, como en ensayos torpes un ala implume!
El sublime concierto llena la casa; y en medio de la sorda y estulta masa, mi corazón percibe, sueña y presume.
Salvador Díaz Míron íoí
Y como envuelta en oro tejido en gasa, la tristeza de Verdi suspira y pasa en la cadencia fina como un perfume.
Diciembre de 1,899.
VIGILIA Y SUENO.
La moza lucha con el mancebo, — su prometido y hermoso efebo, — y vence a costa de un traje nuevo.
Y huye sin mancha ni deterioro en la pureza y en el decoro,
y es un gran lirio de nieve y oro.
Y entre la sombra solemne y bruna, yerra en el mate jardín, cual una visión compuesta de aroma y luna.
Y gana el cuarto y ante un espejo, y con orgullo de amargo dejo, cambia sonrisas con un reflejo.
Y echa cerrojos, y se desnuda,
y al catre asciende blanca y velluda, y aun desvestida se quema y suda.
Y a mal pabilo, tras corto ruego, sopla y apaga la flor de fuego,
y a la negrura pide sosiego.