Poesías completas : con doscientas diez composiciones inéditas · Unidad 22 de 196
Unidad 22 · LOS ESQUELETOS.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
LOS ESQUELETOS.
En mudo silencio que solo interrumpe el toque lejano de un triste esquilón, marchando camina sobre árabes potros, aquel de Cruzados nocturno escuadrón. Ya que cinco millas habían traspasado, uno, envuelto en manto de blanco algodón á Tristan se acerca riyendo, y le dice: — »¿Ibas tú á las bodas del rey Salomón? Vente con nosotros á Belén, amigo; ¡allá...! cenaremos; ¡verás que función! verás malas madres, y pésimos hijos que al cielo no temen, ni su maldición.—* A Belén llegaron, de cenar pidiendo donde un renegado tuviera un mesón; sentáronse todos, las caras cubiertas con dadas viseras de negro pavón. Sirviéronle en platos de extraña figura asados menudos de ingrato sabor, y en jarros informes, hendidos, verdosos, un fétido amargo purpúreo licor.
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—«Entrañas son éstas de pérfidos hijos,»— le dice un judío de gesto feroz: y al ver que los jarros son cráneos humanos y el vino era sangre, se hiela de horror. Vestida una vieja de inmundos andrajos y el rostro velado de oscuro mantón, á Tristan suplica le dé una limosna con eco tan flébil que inspira aflicción. Él no vé ni oye, la empuja, la pisa: recobra al instante su muerta razón, ¡conoce á su madre...! Los cruzados mira.... ¡Cuarenta esqueletos los cruzados son! —«¡Hijo ingrato, tiembla! soy tu padre (dice aquel de la capa de blanco algodón) que aqui te abandono purgando tus culpas y vóime á las bodas del rey Salomón.» —
Cual volcan que estremece los montes tembló el suelo con tal explosión, como el trueno que rueda en las nubes retumbando en la etérea región. Cae la venda, Tristan con su espada se atraviesa el fatal corazón, y una voz aterrante, en el aire siete veces gritó ¡Maldición!!!
VIII.
EL ENTIERRO.
Más de treinta adalides esforzados defensores del Templo y de San Juan, de fino acero relumbrante armados tras él lijeros por salvarle van. Tancredo ilustre, que ante todos vuela aguija presto un súbito alazán, y al «¿quién vive?» del turco centinela, — «Somos, dicen, sectarios del Koran.» — Encontraron al alba los guerreros yerto el cuerpo del mísero Tristan; cargáronle enlutados caballeros, y enterráronle orillas del Jordán. Los reptiles sus miembros desgarraban, temblar hizo á la tierra el huracán, y de gozo infernal, al verlo, ahullaban .os horrendos ministros de Satán.