Poesías completas de Rodulfo Figueroa · Unidad 17 de 61

Unidad 17 · A JPA MARTINEZ

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

A JPA MARTINEZ

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¡Qué radiosa eres tú, cuando te esmalta Tu cabellera tan profusa y suelta! ¡Qué gallardo y magnífico resalta Cada perfil de tu silueta esbelta!

Ni en el armiño, ni en la cresta dura Del nevado volcán que no se abate, He encontrado jamás una blancura Que se parezca a tu blancura mate.

¡Cómo conservas en tus labios rojos Toda la miel de la amapola en broche, Y en lo profundo de tus negros ojos Todas las tempestades de la noche!

Nunca olvido la vez que silenciosa Y pensativa junto a mí pasaste, En que al mirar tu esplendidez de diosa Quise besar las huellas que dejaste.

Ornada siempre de intangibles galas Tú perteneces a escojidos seres; Eres espiritual y tienes alas Y vives con nosotros porque quieres.

Y por eso es que a veces te consume Infinita nostalgia abrumadora:

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Eres ráfasa errante de perfume Y solitario resplandor de aurora. |

Cuando contemplo tu belleza abstracta Un pensamiento sin cesar me abruma: ¿Cómo te has conservado tan intacta Si eres más delicada que la espuma ?

Toda tu historia, por consuelo mío, La he adivinado en tu mirada triste: Sé que en un lirio se cuajó el rocío Y que en su cáliz virginal naciste. Sé que no eres de aquí, que hiciste el viaje Desde otro nido que tu amor encierra, Que trajiste los ecos del boscaje Que has escuchado en la hondureña tierra.

Que las palomas dormitar te vieron A la sombra de espesos platanares, Que tus pies diminutos oprimieron Blanquísimas alfombras de azahares.

Que tienes golondrinas mensajeras | A quienes cuentas tus tristezas hondas, | Que las garzas, tus pobres compañeras, | Esperándote están bajo las frondas. |

Que has sabido guardar en tus pupilas 3 Los resplandores de tu cielo ardiente, | Que tus únicas lágrimas tranquilas Las bas vertido por la patria ausente.

Todo, todo lo sé: que eres muy buena, Que por doquier la admiración arrancas, Que tendrán el candor de la azucena Mis pobres versos en tus manos blancas.

Y sé también, para consuelo mío,

Que encontrarán en tu mirada triste Condensadas las gotas de rocío Del cáliz virginal en que naciste!

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EL NUMERO 339

(HISTORIA ABSURDA)

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Estudiando una vez Histología Del anfiteatro en el salón de Una historia encontré, grave y sombría En la substancia alta] de un muerto.

¿Cómo la descifré? Yo la atribuyo A extraña aberración del microscopio; Dejo al lector con el criterio suyo,

La someto a su juicio y se la copio:

¿Sabes el nombre que sin pompa y gala Usé muy poco en la existencia breve; Tanto, que me llamaban en tu sala

El número trescientos treinta. y nueve.

Mi profesión, mi edad, mi patria hermosa, Todo lo viste en el cartel estrecho Que colocó la hermana cuidadosa * Bajo el número negro de mi lecho.

Me llevó al hospital la dura suerte Que en ser adversa al infeliz se aferra; No lo creerás, pero encontré la muerte Por enfermarme en extranjera tierra.

Por orden del Doctor me examinaste Con esa falsa gravedad que ensayas; Y en tu libro de errores anotaste La enfermedad que en mi cerebro no hallas,

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Lo recuerdo muy bien: no hubo ninguno Que no inquiriese por mis males fieros, Y ante mí desfilaron uno a uno Con orden singular tus compañeros.

Me tomaron el pulso, me auscultaron, Me oprimieron el cuerpo dolorido, Y todos con afan me interrogaron Cosas que ha tiempo relegué al olvido.

Y a pesar de que tanto martiriza Ese cuadro tan triste y tan doliente, Siempre hallaba mi labio una sonrisa Para cada pregunta impertinente.

¡Qué quieres! fuí con mis verdugos bueno Por no morir con la esperanza en guerra; ¡La caridad me recogió en su seno Y así es la caridad aquí en la tierra.

¡Desgraciado de aquél que sin consuelo Llegue a buscar sus descarnados brazos! ¡Hay que pasar, para llegar al cielo,

Por la sala anatómica en pedazos!....