Poesías · Unidad 24 de 48

Unidad 24 · NUBES DE MISTEEIO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

NUBES DE MISTEEIO

Al cielo soberano del Espíritu ténue vapor se eleva desde mi alma, en ondulantes nubes se recoje á que el Sol increado en su luz baña, y de mi mente en la laguna quieta cuando se aduerme en otoñal bonanza sin que rompa su tersa superficie el viento que del mundo se levanta, con sus nubes la bóveda celeste á retratarse en los cristales baja sin dejar sus alturas, de tal modo que finge repetirse so las aguas. A ellas desciende en plácido sosiego, del abismo evocando en las entrañas el azul celestial que allí dormita, el soterraño cielo en que descansan, y en su tersura mórbidas las nubes en idénticas formas se retríitan. Entonces me rodean los misterios

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haciéndome soñar nubes fantásticas, quimeras sin contornos definidos, de ondulante perfil, figuras vagas, visiones fugitivas de otros mundos que se hacen y deshacen sin parada, sin dejarme su imagen, ni me quede estela ó nimbo alguno de su marcha La procesión de vagarosas nubes, del lago en la tersura sosegada sucédese cual números melódicos de alguna sinfonía honda y callada, en suave ritmo de ondulantes líneas, de tornasoles y matices, aria de cambiantes sutiles, himo alado que en silencio profundo la luz alza. Y el himno silencioso me despierta inestinguibles y entrañables ansias de una vida mental pura y sencilla, sin conceptos ni ideas, abismática; de espirituales linfas que circulen sin cuajarones, en ñúida savia, que vivifica fluya, en libre jugo antes de que en celdillas se reparta y en la prisión de vasos y de brotes pierda su libertad el protoplasma; de etéreo concebir que se difunde por los celestes ámbitos del alma, pensamiento no esclavo de discurso que á la raíz de la vida ávido abraza con tan mtimo abrazo y tal deseo

que á confundirse llegan.

La batalla con el tenaz misterio al fin me rinde; al pensamiento la quietud me gana; y á favor del reposo en que la mente de su continuo forcejear descansa, del corazón resurgen los anhelos, me late lleno de amorosas ansias, pide su parte en el oficio, quiere comulgar del misterio en las entrañas. Rendidas al amor las nubes leves, en suave lluvia entonces se desatan, 7 al pobre corazón riegan, sediento, que se entreabre á beber sus vivas aguas, las que me nutren del pensar el lago, las que forman la fuente sosegada de que fluye mi eterno y mi infinito manantial de que excelsa vida mana, vida de eternidad y de misterio que jamás empezó y que nunca acaba.