Poesias escogidas de Ricardo Gutierrez. Poemas · Unidad 44 de 90

Unidad 44 · EL LIBRO DE LOS CANTOS 141

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EL LIBRO DE LOS CANTOS 141

que las cenizas de tu padre encierra, cubre tus hijos con su eterno abrazo !

Cuando las hordas bárbaras rugieron y á la sombra ds Ati^a se lanzaron y la espantada Europa sorprendieron, y entre sus propias ruinas la abismaron,

el Fraile moribundo, hasta en las Catacumbas perseguido, salvó en las Catacumbas escondido

el progreso del mundo. La ciencia, el arte, la verdad, la historia, la civilización, que alza en su huella

el hombre hasta la gloria, al surgir la Cruz renació en ella!

¿Qué fué en un tiempo tu mansión paterna, qué fué el hogar donde tu amor sonríe,

qué fué tu Patria entera donde hoy sus pasos el progreso estampa? . . . Antes de alzar mi Cruz, ¿ sabes lo que era ? ¡ el salvage desierto de la Pampa !

Yo caigo en él! Soy el primer cristiano

que recibe la bárbara flecha

y abre en sus hordas la primera brecha

al pensamiento humano ! Y sobre el rastro de la sangre mía con que el desierto indómito fecundo, tiende la libertad la férrea vía por donde cruza el porvenir del mundo !

Yo caigo en él! ¿Qué pierdo en la vida de glorias rodeada cuando la muerte mi pupila cierra?... ¿ Qué puede sollozar en mi recuerdo ? . . .

el pedazo de piedra

que me sirvió de almohada

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y el mendrugo de pan con que la tierra alimentó mi paso en mi jornada !

sobre la huesa mía en el mundo feliz, solo un lamento viene á llorar bajo la noche umbría . . .

el gemido del viento!

Caigo bajo la Cruz con que combato por la gloria del hombre eternamente : y ahora mundo ateo, mundo ingrato, escúpeme en la frente !

y A REL A

En la fúnebre noche del destierro partió el puñal la espalda de Várela para ahogar en su sangre la doctrina que iluminó en su patria la conciencia.

Y el infinito tiempo de los Orbes pasó en el haz de la argentina tierra, y de la tumba del proscrito ilustre hizo surgir la libertad eterna!

Y el palpitante seno de la patria como alma suya su ceniza encierra, y el podrido cadáver del tirano duerme bajo una lápida estrangera !

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Y allá en un dia que estremece el alma levantará el Señor á su presencia el miserable espíritu de Rosas y el alma luminosa de Várela!

Esa es la ley divina del progreso : la luz iluminando la tiniebla ! . . . No, no se mata la conciencia humana, imbéciles tiranos de la tierra!