Poesías · Unidad 10 de 23
Unidad 10 · ESTRELLAS FIJAS
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ESTRELLAS FIJAS
UANDO ya de la vida
PAISAJE TROPICAL
JL la calma monótona del viaje, cuando borra los lejos del paisaje la sombra que se extiende en el vacío.
Oculta en sus negruras al bohío la ¡maraña tupida, y, el follaje semeja los calados de un encaje al caer del crepúsculo sombrío.
Venus Be enciende en el espacio puro. La corriente dorímida, una piragua rompe en su viaje rápido y seguro,
y con sus nubes el poniente fragua otro cielo rosado y verde -oscuro en los espejos húmedos del agua.
AGIA adormecedora vierte el río
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sus DOS MESAS
DE SOLTERA
EN los tallados frascos guardados los olores de las esencias diáfanas, dignas de alguna hurí un vaso raro y frágil do expiran unas flores, el iris de un diamante, la sangre de un rubí cuyas facetas tiemblan con vivos resplandores entre el lujoso estuche de iseda carmesí, y frente del espejo la epístola de amores que ial irse para el baile dejó olvidada allí...
DE CASADA
Un biberón que guarda mezcladas dos terceras partes ide leche hervida y una de agua de cal, la vela que reclama las despaviladeras desde la palmatoria verdosa de metal ; en rotulado frasco, cerca de las tijeras, doscientos gramos de una loción medicinal, un libro de oraciones, dos cucharas dulceras, un reverbero viejo y un chupo y un pañaL
LA VENTANA
(Oh temps evanouis! Oh splendeurs eclipsées. Oh sokils descendus derriére l'horizonl
L frente de un balcón, blanco y dorado,
Jl obra de nuestro siglo diez y nueve... hay fen la estrecha calle una muy vieja ventana colonial. Bendita ra'ma adorna la gran reja de barrotes de hierro colosales, que tiene en lo más alto un monograma hecho de incomprensibles iniciales.
A la lumbre postrera del sol en Occidente, ¿quién no espera mirar allí, sombría, medio perdida en la rizada gola, la cabeza severa
de algún oidor, p los oscuros ojos
de una dama española
de nacarada tez y labios rojos,
que al venir de la hermosa Andalucía
á la colonia nueva
el germen de letal melancolía
por el recuerdo de la patria lleva ?
VÍCTOR Hugo).
|Pero no, ni las sombras le han quedado
de los que vió perderse en el pasado ! ;
loca turba infantil la invade ahora ;
uno ríe, otro llora.
A la palma bendita
la niña arranca retejida trama,
y 'mientras uno al compañero llama
con incansable afán, el otro grita.
No guarda ¡su (memoria de la ventana la vetusta historia, y sólo en ella fija la atención el poeta, para quien tienen una voz secreta los liqúenes grisosos que al nacer en la estatua alabastrina, del beso de los siglos son señales, y á quien narran poemas 'misteriosos las sombras de las viejas catedrales. Hoy hace más de un siglo, ha muchos años, ella escuchó la cántiga española que tristes desengaños ó desventuras amorosas narra de la alta noche en la quietud serena, acompañada en la gentil guitarra por noble caballero, á quien tornara con la estrofa grata el recuerdo de alegre serenata dada en la aristocrática Sevilla, cabe el Guadalquivir, do en claras noches la calada Giralda se retrata y la luz de la luna limpia brilla.
La brisa, dulce y leve como las vagas formas del deseo, llevó al pasar por los barrotes duros