Poesías · Unidad 8 de 23

Unidad 8 · , SERENATA

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, SERENATA

A calle está desierta ; la noche fría ;

i ^ velada por las nubes pasa la luna ; arriba está cerrada la celosía, y las notas vibrantes, una por una, suenan cuando los dedos fuertes iy ágiles, mientras la voz que canta, ternuras narra, hacen que vibren las cuerdas frágiles

La calle está desierta ; la noche fría ; una nube borrosa tapó la luna ; arriba está cerrada la ¡celosía y se apagan las notas una por una. Tal vez la serenata con su ruido busca un alma de niña que ama y espera, como buscan alares donde hacer nido las golondrinas pardas de primavera.

La calle está desierta ; la noche fría ; en un espacio claro brilló la luna ; arriba ya está abierta la celosía y ise apagan las notas una por una. El cantor con los dedos fuertes y lágiles, de la vieja ventana ^e asió á la barra y dan como un gemido las cuerdas frágileis

de la guitarra

de la guitarra.

TALLER MODERNO

POR el aire del cuarto, saturado de un olor de vejeces [peregrino, del crepúsculo el rayo vespertino va á desteñir los imuebles de brocado.

El piano está del caballete al lado ^ y de un busto del Dante el perfil fíno. Del arabesco azul de un jarrón chino medio oculta el dibujo complicado.

Junto al rojizo orín de una arniadura, fr^'"" hay un viejo retablo, donde inquieta brilla la luz del marco en la moldura.

Y parecen clamar por .un poeta

que improvise del cuarto la pintura

las manchas del color de la pajeta,

UN POEMA

\^ de arte nervioso y nuevo, obra audaz y suprema. Escogí entre un asunto grotesco y¡ otro trágico, llamé á todos los ritmos con ^n conjuro mágico,

y los ritmos indóciles vinieron acercándose, juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose

ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,

unos cual choque de armas, otros cual canto de aves ;

de Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte de toe tros y de formas se presentó la corte.

Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles cruzaron los tercetos, como corceles ágiles; ^^^^^

abriéndose ancho paso por entre aquella g^iy, 4"*"* vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,

y, allí cantaron todos... Entre la algarabía tX^^^^^^^ toe fascinó el espíritu por pu coquetería,

alguna estrofa aguda, que excitó toi deseo, con el retintín claro de su campanilleo.

OÑABA en ese entonces en forjar un poema.

Y la escogí entre todas... Por regalo nupcial 1« di unas rimas ricas, de plata y de cristal.

En ella conté un cuento, que huyendo lo servil, tomó un carácter trágico, fantástico y. sutil ;

era la historia triste, desprestigiada y cierta de una mujer hermosa, idolatra:da y, muerta ;

y para que sintieran la amargura, exprofeso, junté sílabas dulces, como el sabor de un beso,

bordé las frases de oro, les di música extraña, como de mandolinas que un laúd acompaña ;

dejé en una luz vaga las hondas lejanías llenas de nieblas húmedas y de melancoljías,

y por el fondo oscuro, como en mun.dana fiesta, cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,

envueltas en palabras que ocultan como un velo, y con caretas negras de raso y terciopelo ;

cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones... de sentimientos místicos y humanas tentaciones...

Complacido en mis versos, con orgullo de artista^ les di olor de heliotropos y color deí amatista...

Le mostré mi poema á ;un crítico estupendo... y, lo leyó seis veces, y me dijo... |No entiendo I