Principios de economía política con aplicación á la reforma de aranceles de aduana, á la situación de la industria fabril de Cataluña, y al mayor y mas rapido incremento de la riqueza nacional · Capítulo real 1 de 5

Principios de economía política con aplicación á la reforma de aranceles de aduana, á la situación de la industria fabril de Cataluña, y al mayor y mas rapido incremento de la riqueza nacional

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 78 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

Escrito y tenninado este libro durante la espatriacion que sufrió su autor de resultas de los sucesos de Octubre de 1841, no ha querido, aunque impreso después de su vuelta á España , alterar ni la fecha del prólogo, ni los párrafos que hacen referencia á la situación en que se encontraba al escribirlo, deseoso de que este trabajo sirva de testimonio de la solicitud que en pró de los intereses públicos, á cuyo servicio consagró el autor los mejores años de su vida, le aquejaba todavia en el destierro; y también para que no siendo alterado el texto sin embargo del cambio de las circunstancias y de la diferencia de los tiempos, pueda esto mismo senúr de prueba de si el asunto ha sido tratado en términos que ofrezcan una instrucción sólida, y un interés permanente.

PROLOGO.

En uno de los postrimeros números del periódico el Correo Nacional apareció bajo forma de introducción ó preámbulo , un artículo suscrito por el autor y fechado en Paris á H de abril de 1842 , en el que se ofrecía continuar tratando detenidamente en otros artículos , la importante materia de la reforma de nuestra legislación mercantil.

Tuvo principio aquel trabajo con ocasión de lo que suele llamarse un motivo de circunstancias, como aparecía del título que por epígrafe llevaba, referente á los rumores entonces esparcidos de un tratado de comercio próximo á celebrarse con Inglaterra, y aunque en los artículos que debieron seguir al ya publicado y no llegaron á ver la luz, observó la regla que en aquel me habia impuesto

de tratar el asunto sujetándolo al criterio de los principios científicos , únicos que cuadraban á materia enlazada con intereses públicos los mas vitales; hube de convencerme que siendo el objeto que me proponía sacar la cuestión de la reforma mercantil, del circulo y de la influencia de las cuestiones de partido , para darle la solución económica que de suyo le corresponde ; me esponia por un lado á privarme de los medios de dar á mi trabajo la ostensión debida , encerrándolo en los estrechos límites de un diario, y por otro iba ([uizás á comprometer el éxito de mi empeño , pues ligado como se ha hallado mi nombre á la política , amigos y adversarios podían ver en mi escrito otra cosa que lo que yo quería que significara , buscando en él la apología ó la impugnación de los sistemas cuyas esperanzas ó temores se. esconden bajo la capa de la cuestión de aranceles ; siendo asi que mi único propósito se dirigía á consignar los principios aplicables en todo tiempo y bajo todos los gobiernos, á la reforma de nuestro sistema de aduanas.

Esta reflexión y otros obstáculos que ademas se

opusieron á la primitiva idea de publicar mi opinión sobre este asunto , en la forma en que habia empezado á ejecutarlo, motivaron la supresión de los artículos (|ue formaban la continuación del que apareció en el Correo , y me indujeron á refundir del todo aquel trabajo , á despojarlo del carácter do circunstancias que podía tener , y á darle la forma de tratado especial bajo la cual hoy lo someto al juicio público.

Y aunque el objeto de una obra de esta naturaleza, mas bien se dirige á la esposicion de doctrinas de aplicación que á suministrar datos estadísticos, conveniente hubiera sido y mucho habría realzado el corto mérito de este escrito , la reunión de documentos relativos al estado de nuestra industria y á los efectos de la legislación que la rige. Pero escribiendo lejos de España la colección de sem.ejantes datos, hubiera sido escasa é imperfecta, y mas bien que ofrecer elementos incompletos de estudio, he preferido limitarme á la parte teórica que reduce este libro á una esposicion de principios, con aplicación á las cuestiones industriales y

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(le fomento, pendientes en nuestro pais del fallo de la opinión, (jue á su vez ha de influir en la legislatura para resolverlas de una manera que compruebe, no somos estraños ni á los sanos principios económicos, ni á los de buena y prudente administración á que las naciones cuyos adelantos queremos igualar, sujetan las reformas que afectan sus intereses materiales.

Pisa 50 (}e Mayo de 1843.

Lía común y universal costumbre de las naciones civilizadas antiguas y modernas, las condujo siempre á buscar en la elevada región de las ideas la esplicacion de los becbos que mas inmediatamente afectan la existencia del hombre y sus relaciones con sus semejantes.

A medida que se ha ido estendiendo la cultura del entendimiento, ha ido aumentándose la nomenclatura de ciencias que añadian una nueva joya al tesoro de nuestros conocimientos , y generalizándose la opinión de cuánto mas valemos, cuánta mejora y perfección logramos dar á nuestras tareas intelectuales y materiales, reduciéndolas á sistema, ó atestado de relación entre las causas y sus efectos.

No era posible que obligado, el hombre desde que existe á dedicar la mayor parte de su tiempo á procu.

INTHODUCCION.

rarse los objetos materiales de que necesita para su alimento , para vestirse, para albergarse, para su defensa , y en fin, para su comodidad y regalo, tardase en descubrir los métodos y reglas que mas ventajosos resultados daban á los trabajos dirigidos á alcanzar la posesión de aquellos objetos.

En el estado mas rudo de sociedad que podamos suponer, desde el punto en que renunciando á vivir de la caza, el primitivo poblador se dedicó al cultivo de la tierra , y reunido á otros , varias familias formaron una aldea; ya poseian conocimientos teóricos y un caudal de observación que dió principio á una ciencia, la agronomía , cuyos rudimentos practicaron en el mero hecho de conocer el fenómeno de la germinación , de saber la estación en que debian sembrar el grano, podar los árboles, cabar la tierra etc. En un estado mas adelantado los individuos como las familias , ocupados en adquirir objetos materiales , en aumentarlos , obedecen á reglas de conducta , á una teoría , que constituye la economía doméstica.

Asi como los individuos y las familias siguen principios conformes á su privado interés , el Estado , la nación , la colección de los individuos que mutuamente y por medio de operaciones que se enlazan y se ligan las unas á las otras , se proponen la abundancia de objetos materiales y el bienestar relativo que á los ciudadanos ha de resultar de una fácil circulación y equitativa distribución de aquellos objetos ; también

necesitan recurrir á principios y reglas , á una teoría que esplique las operaciones que el interés general recomienda ; las causas y efectos de los hechos constitutivos de la riqueza.

Estos principios y reglas hacen el objeto de la economía política.

Redamen bldtórlro de la ciencia.

Ha sido equivocación de varios ilustres filósofos y escritores modernos , suponer que los antiguos desconocieron la economía pública. Ha dado lugar á que asi se crea la diferente manifestación que atendida la organización de la sociedad griega y romana , tuvo en ellas el pensamiento social. La guerra, la esclavitud, la legislación política reasumieron en gran parte las funciones económicas que las sociedades modernas dejan á cargo de los individuos.

Los pueblos antiguos combatían para adquirir riquezas é imponer tributos. Los trabajos agrícolas y mecánicos estaban reservados á los esclavos. La ley civil proveía al mantenimiento de la plebe. Licurgo al promulgar sus célebres leyes y repartir el territorio de Laconia en suertes á los ciudadanos de Esparta , prac-

licaba principios de economía política , análogos á las ideas de su siglo.

La legislación romana intervino aun de una manera mas profunda en las condiciones económicas del pueblo, obedeciendo á las ideas filosólicas y religiosas predominantes en el período trascurrido desde la caida de Cartago basta la del Imperio de Occidente.

Cuando casi desapareció del mundo la sociedad civilizada con la irrupción de las naciones bárbaras que destruyeron el señorío de Roma; cuando la única ocupación de aquellos terribles conquistadores era la de saquear la hacienda , destruir los monumentos y consumir las subsistencias de los vencidos , no es dado hallar cuáles eran los principios económicos de una sociedad disuelta, yen la que no se conservó mas vínculo ni otro móvil de organización que el que ofrecia la religión cristiana , con cuyo ejemplo y enseñanza fueron calmándose los odios , templándose los rigores, estableciéndose la justicia, y volviendo los hombres á entregarse á las faenas productivas de sus goces y bienestar.

Nada prueba mas hasta que punto las necesidades económicas ocupan un lugar preferente en la existencia de las naciones , como el observar, que aun en medio de aquellos siglos de desolación y de barbarie, apenas un corto intervalo de paz ó el reinado de un príncipe humano daban treguas á las rapiñas ; la le-

INTRODUCCION. t

gislacion se ocupaba con solicitud en los intereses materiales de los pueblos y los Capilularios de Garlo-Magno y las pragmáticas de S. Luis , no menos que varios códigos de Castilla, ofrecen testimonio del interés con que los buenos príncipes miraban el incremento de la riqueza de sus vasallos.

Mas no es posible que la economía política y la buena administración siguiesen por entonces principios acertados y benéficos , cuando todos los derechos se - fundaban en privilegios, cuando el régimen feudal dejaba sin protección la propiedad y los individuos; cuando la ignorancia impedia que los príncipes conociesen los intereses de sus súbditos.

. La edad media no pudo tener economía pública, porque fueron aquellos siglos un caos , dcl que debia salir la sociedad moderna , cual de nueva y dolorosa matriz en que se engendrára el espíritu de la generación presente y aun de las venideras.

Por rápido que deba ser el informe bosquejo que aqui trazamos de la historia de la economía política, no es de omitir que la edad media se distinguió por la emancipación de los siervos ó vasallos feudales sucesores de los esclavos del paganismo , y que la Iglesia y las cruzadas realizaron este hecho inmenso, asi como el de la fecunda lucha entre las dos razas del norte y del mediodía , entre los dos principios , el espiritualista ó cristiano y el sensualista ó musulmán;

INTKODUCGlüN.

lucha de que resultó el comercio del Mediterráneo civilizador de la Italia, y el impulso hacia la investigación y las ciencias que condujo al gran movimiento intelectual y mercantil del siglo diez y seis.

Primera época de la economía política.

Las grandes riquezas que adquirieron las repúblicas de Italia, todas ellas comerciantes á la par que guerreras , la no menor opulencia á que desde el siglo quince habian llegado las ciudades libres de Alemania y las de Flandes, la importancia que por su población, instrucción y riquezas distinguia en Francia, en Inglaterra, en España á las ciudades que habian ido obteniendo de sus reyes y príncipes cartas , privilegios y fueros , en virtud de los cuales se administraban á sí mismas y cuidaban de su policía por medio de magistrados de elección popular, dieron á estas ciudades una grande importancia en los negocios públicos y en los consejos de los soberanos.

Como para huir de la omnipotencia y vasallage de los señores, que todavía conservaban un inmenso poder territorial y jurisdiccional , los vasallos que se sus- • traian de residir en las tierras de aquellos y los ciudadanos libres , establccian su domicilio en las grandes

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ciudades que gozaban de privilegios , la población de estas se aumentó ; y este aumento de vecindario , no menos que la seguridad de que en ellas se disfrutaba, y los caudales que se hablan reunido , favorecieron naturalmente la industria, las artes mecánicas, el comercio ; oficios á que son mas aptos los moradores de las ciudades, de que se siguió acrecentamiento de poder, de riqueza y de influencia política para las mismas.

Los príncipes estimaban, pues, en mucho la alianza de las ciudades libres, y trataban con consideración y mimo á las que se hallaban situadas dentro de sus estados. La incesante necesidad de dinero que atormentaba a los soberanos para sus guerras , no menos que para sus gastos personales , en tiempo en que todas las contribuciones por la escepcion de no pagarlas de que disfrutaban los nobles , y por la limitada estension del trabajo y de la riqueza, ascendían á poco, y en que era muy difícil obtener subsidios; ponían á aquellos príncipes harto frecuentemente en la necesidad de recurrir á las ciudades comerciantes en demanda de préstamos y de auxilios pecuniarios ; y como las mas veces no les era fácil reembolsar los adelantos que aquellas les hadan, con facilidad otorgaban á las mismas las mercedes y preeminencias, solicitadas unas veces en recompensa de los servicios prestados por las ciudades libres, otras veces para fomento de sus intereses materiales. Agréguese á esto que aquellas tenían representantes en las Córtes , Parlamentos y

Mil INTHODUCCIUN.

Estados generales , que por aquellos siglos se convocaban con regularidad en España , en Inglaterra y en Francia; y se alcanzará la facilidad con que, á nombre del interés público influyeron en la legislación , económica.

A esto debe atribuirse la prohibición general entonces de espertar granos (*) adoptada no tanto para remediar la escasez de alimentos , como para que los menestrales y jornaleros de las ciudades mercantiles pudiesen comprar baratas sus subsistencias ; la prohibición de estraer primeras materias y la de importar mercaderías y artefactos estrangeros ; todo con la mira de asegurar un monopolio á favor de las ciudades privilegiadas , monopolio que de hecho hacia decisivo la existencia dentro de las mismas de las corporaciones gremiales, que tenian facultad para prohibir el ejercicio de sus respectivas profesiones á cuantos no obtuviesen su beneplácito.

Este era en general y con pocas escepciones el espíritu de la legislación económica durante los siglos catorce, quince y diez y seis, cuando el descubrimiento del cabo de Buena Esperanza por los Portugueses, el del continente americano por los Españoles , el vigoroso impulso dado al espíritu humano por la refor-

(*) La opinión (|ue aquí emitimos sobre la influencia que las ciudades lilires del siglo quince ejercieron en la adopción de un sistema restrictivo de las relaciones comerciales no es onginal , hallándose largamente espuestas en el discurso preliminar de Mr. Macculloch á la grande obra de Adam .Smitb.

ma protestante , vinieron á despertar la ambición , la actividad , el esfuerzo y el ingenio de todas las naciones de Europa.

El inmenso campo que se abrió al espíritu de especulación , la viva y maravillosa sensación producida por las conquistas de los Españoles en América, las grandes cantidades de oro y plata que de el Nuevo Mundo vinieron á Europa , los preciosos frutos y producciones que de aquellas regiones y de la India trajo el comercio á Sevilla y á Lisboa , y que desde estos puertos se esparcieron por el mundo , presentando el ejemplo.de inmensas y rápidas fortunas, multiplicando los productos raros y de precio , dirigieron la atención de los particulares y de los gobiernos bacia el comercio esterior, que desde entonces se miró como la fuente privilegiada, el gran manantial de la riqueza.

Por una desgraciada coincidencia la Europa se vió entonces envuelta en guerras largas y dispendiosas, y los soberanos que para sostenerlas necesitaban dinero; y los pueblos que maravillados con el aumento de oro y plata que venia de América vieron en el mayor bienestar y opulencia de que participaban una consecuencia de la mayor cantidad de metales , en lugar de mirarlo como el resultado de la navegación aumentada y de la actividad y trabajos empleados en proporcionarse el oro y la plata , creyeron á una que la riqueza no consistia mas que en el dinero , y que el pueblo mas próspero y mas rico seria aquel que lograse reunir y atraer á sí mayor suma de numerario.

Üe esta creencia y del estado en que por las causas que hemos indicado se hallaba la legislación económica y mercantil de Europa al tiempo del descubrimiento de las Américas , nació el famoso sistema de economía pública conocido con el nombre de sistema mercantil , atribuido al ministro Colbcrt , pero que le fue muy anterior y que formuló de consuno la opinión de las diferentes naciones estraviadas é influidas pollas causas generales que solo podemos aqui apuntar.

Ef)ec(o« ecperlmentadoM en Eupaña.

Este sistema que durante los siglos diez y seis y diez y siete echó hondas raices en las naciones mas poderosas y pobladas , fué para España mas perjudicial que para ninguna otra , porque persuadido el Gobierno y los particulares de que dueños de las minas que surtian de numerario al mundo , bastarla para que fuésemos ricos prohibir la salida del reino de los metales venidos de América , no supimos aprovechar ni el importante ministerio que durante tres siglos ejercimos de ser la nación reguladora y distribuidora de la moneda en el 'mercado del universo , ni aumentar nuestra industria y comercio con la posesión de tan pingües y dilatadas colonias , ni aun emplear reproductivamente el capital adquirido por la conquista.

Asi lué que nuestro dinero sirvió para fomentar la industria y la navegación de otras naciones ; y á las malas consecuencias generales, hijas de la errónea noción sobre que estaba fundado el sistema mercantil, unimos para nuestro daño la decadencia de las instítu' cienes políticas, con lo que se estinguió el noble espíritu de nuestros mayores , la ruina de la libertad pública y de la del pensamiento ; doble causa que dejó sin remedio y sin freno las faltas sistemáticas de tres reinados, los de Felipe III, Felipe IV y Cárlos II; y por último, acabó con nosotros el funesto espíritu de monopolio llevado á un estremo que parecerá fabuloso á nuestros nietos cuando lean , que al mi§mo tiempo que la industria y la libertad del trabajo desaparecieron en el reino por el estanco y concesión á beneficio de cortesanos y favoritos del privilegio exclusivo de casi todos los artículos de consumo interior , estuvo prohibido á los Españoles comerciar libremente con nuestras colonias desde el reinado del emperador Cárlos V hasta el de Cárlos III. Durante un periodo de trescientos años solo un puerto de España , primero Sevilla y lueCádiz , pudieron hacer espediciones , y recibir retornos de América , y esto únicamente una ó dos veces al año cuando el gobierno fijaba la época de partida de os galeones !

PrwKrc«M>« <lc la doctrina de la balanu» del comercio.

I TI ^

El sistema mercantil , á que se ha dado el nombre de Colbertismo, porque identificada la teoría déla Balanza del Comercio con el fomento de las manufacturas indígenas á que tan señalada protección dispensó aquel gran ministro , se confundió este pensamiento ilustrado y eminentemente económico, con la teoría de que no hay mas riqueza que el oro y la plata , y que basta para poseerlos vender mucho, y solo vender á cambio de metálico , ha sido felizmente pintado por el conde Francisco Mengotti , escritor italiano del siglo pasado , y terminaremos lo que sobre la primera época nos resta que decir transcribiendo áus mismas palabras.

« En dos partes puede dividirse lodo el sistema. La primerj •comprende la doctrina de la Balama del Comercio. La segun- >da los principios sobre las manufacturas. Esta balanza es , se- •gun la opinión de los colberlistas , uno de los mas grandes y •maravillosos descubrimientos que los moderaos hemos hecho.

• Los egipcios, los griegos , los cartaginesiís, los porgamos, •los marselleses , los siracusanos , y últimamente los rodianos, •el pueblo mas hábil que ha existido en el comercio y en la •marina , no conocian el sistema de la balanza. Si estas nacio-

• nes se hicieron célebres y adquirieron con la industria una

INTRODVCCION.

•gran riqueza y poderío, esto (dicen los colbertistas ) debe •atribuirse á la casualidad y á la fortuna , siendo asi que sin •conocer el principio de la balanza no se puede -conseguir un •comercio activo y provechoso.

•Ahora el secreto para hacer que la balanza incline en nues- •tro provecho consiste en considerar todas las naciones ricas •como enemigas y rivales, ó intimarles una guerra de indus- •tria para despojarlas legitinianiente de todo su dinero. Esta •guerra tiene su disciplina particular , sus armas , sus estrata- •gemas , sus ataques , sus defensas , sus maniobras , sus evo- •lucíones , sus fortificaciones y sus circunvalaciones.

•Una de las reglas mas seguras para hacer la guerra con •éxito es vender siempre y no comprar jamás. Con esto augmenta incesantemente la masa del dinei-o en el estado, mien- •tras que las naciones rivales van empobreciéndose de masen •mas, y caminando hacia su ruina. De aqui resulta que nunca •se podría recomendar suficientemente la prohibición de los •géneros eslrangeros que puedan disminuir nuestro numera- •rio. Esta debe ser el arma principal y el escudo de la in- •dustria.

•La otra manera igualmente destructora de hacer la guerra •á las naciones, es el de hacerla á sus manufacturas. Es in- •concebible el daño que asi se les ocasiona. La materia mas •vil puede llegar á venderse á peso de oro. De aqui se sigue •precisamente que se debe prohibir la esiMrtacion de la pri- •inera materia con el rigor con que en tiempo de guerra se •prohíbe el llevar armas y municiones al estrangero

•Mas conociendo por la espericnicia el inconveniente de las •prohibiciones , se levantó otra secta de colbertistas, los cuatíes gritando al oido de todos los gobiernos , decían que se •había alterado la doctrina y la intención del maestro. Antes

»de él había sucedido lo mismo á Pitúgora , á Epicuro , á Aris- » tételes y á muchos otros filósofos de la antigüedad , cuyos •principios fueron groseramente desfigurados en lo sucesivo. •Propusieron , pues , el atraer el coibertismo á su primitiva •pureza y reformar el sistema. Esta secta de colberlistas refortmadoi hizo la mas rápida fortuna, y se adquirió en breve •tiempo un gran séquito y renombre en casi toda Europa. Los • fundadores de esta nueva escuela plantearon un principio •maravilloso , el de que los impuestos en Ingar de ser contra- •rios á la industria y al comercio son mas bien los que los pro- •tegen y favorecen. Tan preciosa doctrina ha sido sumamente •aplaudida por todas las ciudades industriales , y poco ha fal- •tado para que no hayan sido canonizada por los publicadnos. Se cree que á los rápidos progresos del mahometismo •había contribuido mucho la poligamia como combinando la •religión con la natural incontinencia de un clima caluroso y •voluptuoso. Asi ha sucedido quizás con el coibertismo refor- •mado: ha querido enseñar la manera de conciliar los inte- •reses de la industria con los del erario , y se ha hecho •muchos prosélitos.

Este sistema dominó en Europa y fue seguido con entusiasmo por todos los gobiernos, menos por los holandeses que de provincia emancipada de la monarquía española, llegaron, merced á la industriosa laboriosidad de sus habitantes y á la libertad política y mercantil de que disfrutaron, al mas alto grado de prosperidad á que ha alcanzado ningún pueblo moderno.

Kevanda «(poca de la economía política.

Pero á pesar de la general aceptación y preponderancia del sistema, mercantillos autores que acerca de él escribieron en el siglo diez y seis, en el diez y siete y á principios del diez y ocho , no acertaron á darle bases fundadas en la observación de hechos constantes, ni á esponerlo con aquel método y claridad que reuniera sus principios en cuerpo de doctrina.

El mérito de profundizar los fenómenos de la producción , de investigar con celo y convicción las causas que influyen en la riqueza y bienestar de los pueblos , y de reducir por último á doctrina la economía del Estado , estuvo reservado á un fdósofo francés, al doctor Quesnay , médico de Luis XV, que hijo de un labrador y testigo desde su infancia de la deplorable situación á que las guerras de Luis XIV y la mala administración de su sucesor, redujeron la agricultura en Francia á mediados del siglo pasado , tuvo la habilidad de despertar la solicitud del público en favor de las clases agrícolas, resucitando la doctrina de Sully* ministro de Henrique IV , que con grande afan las habia fomentado , diciendo que labonrage et pátvragn

sont les deux mamelles de l’Etat. (Ganadería y labranza son los dos pechos que dan de mamar al Estado.)

Pero el doctor Quesnay pudo hacer mas que el ministro Sully en favor de la agricultura , pues llamó en su ayuda el auxilio de las ideas ya poderosas en el vecino reino y en todas las naciones de Europa, donde la libertad de pensar habia prevalecido como solución á la lucha entre protestantes y católicos. Los escritos de Quesnay y de sus discípulos se dirigieron á probar que la prohibición de estraer granos , y la legislación esclusivamente favorable á las manufacturas , sacrificaban la agricultura é impedían sacar de la tierra los productos que sin aquella injusta preferencia podían esperarse de la fertilidad del suelo francés. No contento con defender los intereses de la agricultura Quesnay, fundándose en que solo ella , la ganadería y la pesca son ramos productivos de riqueza , desheredó la industria del hombre empleada en los demas trabajos , y sostuvo que las manufacturas y el comercio no son susceptibles de crear productos, pues como meras industrias asalariadas por la clase agrícola no hacen otra cosa sino transformar ó conducir lo que esta produce , recibiendo en cambio y recompensa de sus servicios el aumento de valor que las primeras materias adquieren en sus manos ; pero pretendió que este aumento no era otra cosa que el equivalente de lo que consumían los jornaleros y empresarios , y de los gastos en que incurrían elaborando los géneros ó llevándolos al mercado.

INTllOüUCCION.

Con arreglo á estos principios los fisiócratas (nombre dado á los discípulos de Qiiesnay) dividían la so. ciedad en tres clases. La primera, la productiva por escelencia, pues toda la ricjueza era debida á sus fatigas , se componía de los colonos agricultores y jornaleros, los cuales subsisten de aquella parte de los productos de la tierra que se reservan en recompensa de sus faenas y como utilidad del capital empleado. La segunda clase, los propietarios territoriales, reciben el producto neto ó sea el líquido después de deducidos los. gastos y utilidades del labrador ; y por último , en la tercera clase colocaban á los comerciantes , fabricantes, tenderos, navegantes, criados, y en suma á cuantos no son labradores ó propietarios , considerándolos á todos, si bien como personas útiles, incapaces de añadir cosa alguna á la riqueza nacional , pues viven á espensas de las otras dos clases. Seguíase de esta clasificación , que las contribuciones no podían recaer sino sobre los propietarios de tierras perceptores del producto neto, en que en último resultado consistía el verdadero aumento de riqueza. Pero los fisiócratas, no obstante la persuasión en que estaban de que solo la agricultura es la industria productiva , muy desemejantes en esto á los monopolistas á quienes sucedian, no pidieron privilegios esclusivos para aquella , y les cabe la gloria de haber sido los primeros en asentar que la mejor manera de jiromover los intereses de la clase agrícola, como de las demas del estado, era no ponerles trabas y dejar al trabajo y al comercio en completa libertad.

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1 Manténgase , decia Quosnay , la libertad del eomereio , scjguros de que no hay asi para el esterior , como para el inte- • rior , reglamento mejor , ni mas provechoso y conforme á >los intereses generales como el permitir la entera libertad de ♦competencia (lepleine liberté de la concurrence) .

Apoyábase esta opinión tan absoluta, en la creencia de que ínterin mas libres fuesen los servicios que las clases consideradas como agentes de la agricultura pudiesen prestar á esta , mejor partido sacaria de sus producciones, cuyo mayor beneficio depende de la estension del mercado. «Se ha visto , decia otro apóstol »de la misma doctrina , Mercier de la Riviere , que es de »la esencia del orden, que el Ínterin particular de nn solo in- ♦dividuo no pueda nunca ser separado del interés común de ♦todos , y de ello encontramos una prueba muy comincente ♦en los efectos que produce natural y necesariamente la ple- ♦nitud de libertad que debe reinar en el comercio, á fin de no ♦perjudicar á la propiedad. El interés pci-sonal alentado por ♦esta gran libertad estimula eficazmente y de continuo á cada ♦hombre en particular , á perfeccionar y á aumenUir los obje- ♦tos que elabora y espende , con lo que se aumenta la masa ♦de goces que los demas hombres pueden proporcionarle en ♦cambio. Entonces el mundo marcha de por si solo; el deseo y ♦la libertad de gozar , provocando sin cesar la multiplicación ♦de las producciones y el aumento de la industria , comuni- ♦can á toda la sociedad un movimiento que se convierte en ♦tendencia perpetua hacia el mejor estadoposible f).

La índole liberal de estas doctrinas no menos que

(*) L'ordre naturel et essentiel des sociétés politiqaes , tomo 4., página 444.

su novedad, contribuyó mas que otra cosa á la popularidad que obtuvieron , pues los trabajos de los fisiócratas ademas de económicos , participaron de la índole filosófica de la época y presentaron un sistema de administración pública, que parecia proponerse y de hecho anunciaba, que la justicia y la virtud iban á reinar sobre la tierra , y á desterrar de ella para siempre al despotismo yá la miseria. La pura fó, ardiente entusiasmo y convicción honrada de los fisiócratas, los hizo recurrir á preceptos morales , económicos y jurídicos , para elaborar su sistema , que como se ha visto era diametralmenle opuesto al llamado mercantil.

Por esclusiva que parezca la doctrina de Quesnay y de Turgot ; por erróneos que se reconozcan hoy sus principios, no puede negárseles á aquellos hombres singulares el mérito de haber sido los primeros que procuraron estudiar profundamente las materias económicas , forzando de resultas de ello á sus adversarios á hacer otro tanto y de haber abogado elocuentemente por los intereses de la agricultura , defendido la libertad de industria , y arrojado la primera piedra al ídolo hasta entonces respetado de la balanza de comercio.

INTHODUCCION.

Tercera «‘poca de la economía polltiea.

Interin qnc los escritores franceses , alemanes , é italianos acogian ó impugnaban los principios de los fisiócratas discutiendo y analizando su naturaleza y efectos, los ingleses, que no podían permanecer estraños al impulso que la ciencia económica había recibido , pues no es posible que ningún pais cuyas instituciones afianzan la libertad filosófica y del pensamiento , quede atrás de los demas, cuando no se adelante á ellos ; los ingleses, que habiendo entrado en lucha mercantil con los holandeses, se habian hecho navegadores, poseian colonias y adberian ademas vigorosamente al principio de la balanza de comercio, discutetian con la solidez y sagacidad que distingue á los naturales de aquella isla , las doctrinas económicas nidas todavia por infalibles, las analizaban, bacian ver sus errores, señalaban hechos importantes, se adelantaban á asentar principios luminosos, y preparaban los elementos sobre los cuales uno de sus compatriotas debia labrar otro sistema, que á la vez echará por tierra el de los fisiócratas y el que estos habian desacreditado.

Nos llevaría mucho mas allá de nuestro propósito enumerar aqui los escritores ingleses anteriores á

Smilh , que lijaron el verdadero carácter de la moneda , emitieron sobro la libertad de industria y de comercio principios idénticos á los que luego redujo á sistema el docto catedrático de Glascow, y atacaron con incontestable lógica los desvarios de la teoría de la balanza de comercio y los inconvenientes de las prohibiciones; pero las eruditas investigaciones de Mr. Mac-Culloch , dirigidas á disputar á los economistas italianos la gloria de haber precedido á los ingleses en el descubrimiento y publicación de los principales elementos de la ciencia , tal cual actualmente se profesa, han suministrado la prueba deque los principios fundamentales de la doctrina de Adam Smith so hallaban esparcidos y habian sido sacados á luz en varias obras, tratados y folletos impresos en Inglaterra desde 1651 , época en que escribía Ilobbes , hasta David Hume , contemporáneo y amigo del doctor Smith.

No puede empero negarse que este reuniese , examinase y clasificase los hechos económicos en que fundó el sistema industrial, del que por esta razón se le considera como creador, aunque tuviera presente los trabajos de los escritores ingleses y los de los autores italianos Galiani, Pagnini, Beccaria , Ortés, y Verri , en cuyas obras se hallan pensamientos profundos que se acercan mucho á las definiciones mas tarde adoptadas por la ciencia. De todos modos Smith fue el primero en reducir á sistema verdades sueltas, á poner en claro y á demostrar principios meramente anunciados , desnudos de pruebas antes que él , con

INTHODUCCION.

una erudición y sagacidad admirables , los elevase á cuerpo de doctrina.

Hé atjui los términos en que un célebre economista inglés , comentador de Smith , reasume su sistema.

•Separándose de los fisiócratas, dice Mr. Mac. Culloeh, el •doctor Smith hizo ver que el trabiyo es el verdadero maiiun- •tial de la riqueza privada y pública , siendo el deseo propio •en cada hombre desde que nace hasta que muere de aunien- •tar su hacienda y elevai’se en la sociedad, el móvil que nos •hace adquirir, ahorrar y acumular bienes. Probó que el tra- •bajo empleado en la fabricación ó en el comercio es tan pro- •ductivo , como puedo serlo cuando se dedica al cultivo de la •tierra ; demostró los diferentes medios de hacer que este •mismo trabajo sea nm provechoso; y analizó y espuso con ad- •mirable maestría que la repartición del trabajo entre diferen- •tes individuos y el empleo de capital, aumenta á las fuerzas •productivas en las diferentes empresas industriales. Contra la •Opinión general de los comerciantes y hombres públicos de su •tiempo, sostuvo que la riqueza no consiste en el oro, ni en la •plata , y si en la posesión de los objetos que satisfacen nues- •tras necesidades , deseos y goces ; que siempre es político y •conveniente dejar á los particulares en entera libertad de proamover sus propios intereses, con lo que es seguro se promue- •ven los de la sociedad del modo mas conveniente ; habiendo •ademas reducido á la nada con sus evidentes demostraciones •los pretendidos principios de la balanza de comercio, y hecho •palpable lo desacertado y perjudicial de la intervención del •gobierno en las tareas de los individuos , ó para dar una d¡- •reccion determinada al comercio de un país respecto á otro. »

El principal é incontestable mérito del doctor Smith consiste en haber formulado las opiniones ya esparci-

xxiri

(las en su tiempo respecto á las mas importantes cuestiones de economía pública ; en haber reunido , clasificado y ordenado los hechos sobre los que funda su teoría, y en haber dado á las funciones productivas del trabajo y de los capitales leyes deducidas de una sagaz observación de la naturaleza de las cosas. Los conocimientos generales que supone la creación de una ciencia existian ya ; las verdades aisladas las hablan proclamado varios escritores ingleses é italianos, pero el vasto cerebro de Smith fue el laboratorio intelectual en que tomaron cuerpo y forma; y su tratado la verdadera revelación científica de los progresos hechos para reducir á sistema los principios que regulan la formación , distribución y consumo de la riqueza, cuyo verdadero origen fijó Smith atribuyéndolo al trabajo del hombre , al ejercicio de sus facultades físicas y morales , empleadas en la adquisición de objetos materiales.

Nada prueba tanto la sólidez y verdad de la mayor parte de los principios sentados por el filósofo escocés, como la consideración del progresivo y universal ascendiente que ha obtenido su doctrina , siendo la piedra de toque de las verdades morales, el poder que estas tienen para apoderarse de las convicciones é imprimir á los hechos el sello de su influencia. Cuando Smith, oscuro profesor de una universidad de segundo orden , escribió su tratado de la Riqueza de las naciones, la balanza del comercio dominaba en ios gabinetes de los soberanos , inspiraba la política y el

INTHODUCCION.

genio mercantil de la Inglaterra ; y en Francia y en el continente prevalecia con la filosofía enciclopédica la doctrina de Quesnay y deTurgot. Sin embargo, veinte años después un escritor francés, Juan Bautista Say, traduciendo en su lengua la obra de Smithcon método mas scnsillo y ordenado y estilo mas popular, esparció la doctrina de este en ambos hemisferios y la hizo adoptar como el evangelio de la economía política.

Los compatriotas de Smith han pretendido mejorarlo y oponer en algunos puntos á sus definiciones y doctrinas , doctrinas que le son opuestas. David Ricardo y su escuela han asentado sobre el valor permutable de las cosas y sobre la renta de la tierra principios que dividen á los que se ocupan de esta ciencia ; y el célebre Malthus , promoviendo y tratando con incontestable maestría la cuestión de la población , cuyo aumento cree sobrepuja el de los medios de alimentar á todos los que nacen, ha añadido un término mas , un elemento inevitable, á cuantas cuestiones se enlazan con la riqueza y bienestar de los Estados.

Pero no obstante estas rectificaciones y adiciones hechas al sistema industrial, formulado por Smith, continúa este siendo el fundamento, el punto de partida de todos los trabajos ulteriores , y sobre su base, que sin ser ni falsa ni errada, muchos reconocen ya como incompleta, se agitan todas las cuestiones que

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la ciencia , la política y el interés privado están debatiendo para la mejora, conservación ó reforma de la actual organización económica de los pueblos civilizados.

Ademas de las diferencias que dividen á los autores acerca de ciertos puntos de teoría, existe otra mas importante aun, respecto á la manera de considerar la ciencia y el fin que esta se propone. Smith y sus discípulos la vieron bajo un aspecto enteramente crematistico , reduciéndola á la teoría de aumentar la suma de los productos, sin fijar demasiado la atención en cómo serian estos distribuidos. De esta particular dirección que tomaron los estudios económicos , y del error de Smith cuando asegura son improductivos los trabajos de los sabios, de los médicos, de los empleados y de todas aquellas clases que no producen objetos materiales permutables; error que agravó y estendió Juan Bautista Say inhabilitando ¡i los gobiernos para egercer función alguna económica útil, y declarando que su contacto en materias de industria era como la peste, contagioso y mortífero; ha resultado que la economía política en manos de los que asi la entienden , haya venido á ser la ciencia de la acumulación y de los capitales, en lugar de la de los medios de promover el bienestar relativo , la abundancia y general proveimiento de los objetos necesarios para hacer grata á todos los hombres reunidos en sociedad , la mejor y mas equitativa distribución de un trabajo activo y bien repartido.

Han querido dar los franceses oirá dirección mas humana y filantrópica á los estudios económicos , siguiendo las huellas de los autores italianos, que siempre los consideraron como teniendo por fin , no menos que el acrecentamiento de la riqueza . procurar la mejora y proporcional bienestar de todas las clases ó individuos ; sin que sin embargo pueda decirse que las obras mas recientes de los escritores franceses hayan hecho dar un solo paso á la ciencia, ni conseguido sacarla del estado á que la lian llevado los ingleses.

Escuela alemana.

Al paso que la doctrina de Smith constituye todavia el fondo común , suministra las bases generales y los principios fundamentales de la economía política ; la inteligencia de estos mismos principios, la creciente importancia de las cuestiones á que hay que aplicarlos , la variedad de los fenómenos que el desarrollo de la civilización y de la riqueza juntamente con el

aumento de la población van presentando, han ensanchado el campo de la especulación y acabado por establecer la íntima dependencia y conexión que existe entre los intereses del Estado y los de los ciudadanos, la competencia de la administración pública en ma-

rías de industria, la necesidad de que el gobierno delibere y obre para promover la abundancia y prosperidad entre sus súbditos.

A la pensadora Alemania estaba reservado el honor de este adelanto , y de suministrar un nuevo método para el estudio de la ciencia.

Hasta ahora los autores ingleses , franceses , italianos y aun españoles , unas veces considerando la economía meramente como la teoría de la producción, otras comprendiendo en ella como lo hace Smith, las materias que se rozan con la legislación y los sistemas económicos de los gobiernos, han abrazado en un mismo cuadro los principios reguladores del trabajo y de la formación de los capitales, de los cambios y permutaciones , con el exámen de las cuestiones de propiedad , los sistemas de contribuciones y los de crédito público. Sin embargo, la tarea á cargo del Estado es muy diversa de las que en materias económicas recaen sobre los particulares. Y aun en el sentir de los que niegan al gobierno su útil y legítima cooperación en las operaciones de la industria ; la necesidad de que intervenga en la fortuna pública , su iniciativa en las leyes concernientes á la propiedad y á las sucesiones , á la moneda , á trabajos públicos, á los sistemas de contribuciones y de aduanas , hacen ver no se puede caminar con acierto sin que los ministros y los diputados resuelvan acertadamente problemas de economía pública, de índole diversa de los

INTKODUCCION.

que conciernen á las tareas en que se ejercita la libre y espontánea actividad de los ciudadanos. Laeconomia política se divide pues naturalmente en dos ramos.

El primero , á que los alemanes dan el nombre de economía del pueblo ó nacional, abraza la teoría general de la crematística ó chrysologia fars qumstuariaj, y enseña:

\.° Cómo se forman las riquezas en la nación por medio del trabajo de sus habitantes combinado con los agentes naturales.

2. ” La manera como las riquezas creadas salen de manos de los productores para distribuirse entre las diferentes clases é individuos que componen la nación.

3. " Los diferentes modos en que son empleadas para satisfacer las necesidades de los hombres y cómo por último se consumen.

« La producción , la distribución y el consumo de las rique- »zas , dice el sabio profesor Ran de Heildelberg , debidos al «trabajo y á la econoniia del pueblo, son lieclios que existen y >se manifiestan sin necesidad de la cooperación del gobierno. »La ciencia de la economia del pueblo debe pues miseñariios »la naturaleza intima de la economia de las naciones , sin que •nos ocupemos , ni de su legislación , ni de sus instituciones •políticas.»

El segundo ramo de la ciencia , á que llaman los alemanes política económica , abraza los casos y cir-

cunstancias en que la legislación y actos del gobierno pueden influir en los resultados del trabajo y en la distribución de sus productos.

La misión del Estado con relación á la ciencia que nos ocupa, la circunscriben los economistas alemanes:

1 . “ A proteger , ayudar y favorecer las empresfis productivas de los ciudadanos.

2. ° A adquirir, á fin de atender con ellos á las necesidades públicas , los recursos de que necesita, los cuales saca del haber general de la nación por medio do las contribuciones.

De esta división se sigue que la economía política ó la crematística popular considerada en teoría , acomoda á principios fijos y permanentes la diversidad de los fenómenos y de los hechos considerados en general , y solo se ocupa de los hechos individuales para buscar lo que en ellos pueda haber de absoluto , de necesario y en cierto modo fatal ; al paso que la -poJú tica económica tiene por objeto adoptar según la diferencia de los casos, los medios conducentes para conseguir un fin dado. El descubrimiento de una verdad nueva es cosa secundaria para el hombre de Estado en materias de economía política, siendo la principal lograr un resultado satisfactorio, apoyándose en principios conocidos , en verdades ya demostradlas.

Puede decirse por consiguiente que la segunda parte de la economía política ó la concerniente al Estado, es la que ofrece aplicaciones mas frecuentes, la que presenta dificultades mas graves, y que por lo tanto es aquella que mas interesa tratar con conocimiento, con meditación, con estudio, con el auxilio de todos los dalos que la estadística, la historia y los viages suministran á la política filosófica ó á la ciencia social, de que emana la economía política , ya se la considere bajo el punto de vista en que ha sido tratada por los autores ingleses y franceses , ya se adopte la clasificación que acabamos de indicar siguiendo el sistema trazado por los autores alemanes (*).

(") Véase G. Sartorius (I828¡. Tratado de Economía ?íacional. Elementos de la riquesa nacional y de la Economía social ^1806).

Chretikn J. Kracs. Economía social. Ktenigsberg 1811. 5. tomos.

L. 11. Vos Jakob (1827). Principios de Economía nacional.

J. CoxDE DE Sadex (LeipEÍk 1805 á 1829). Economía nacional , 9 tomos.

J. F. C. Lotz (Coburgo 1811). Revisión de los principios fundamerUales de la Economía nacional , 1 tomos.

A W. Vos Leipzigen (Itcrlin 1815). Espíritu de la Economía nacional y de la Economía social , 2 tomos.

L. H. L. P.EL 1 TZ (Leipritz 1827). Economía del pueblo , Economía del Estado , las ciencias políticas puestas al nivel de los adelantos del siglo diez y nueve.

R. Steixxelx (Munich 1831). Manual de la ciencia de la Economía política.

R. F. SCHE.XK (Stuttgardo 1831). De los huecos de la Economía política.

K. S. Zacuariae (Heilde.llierg 1831). Economía social.

Cli. H. Rau (Heildelberg 1830). Economia del pueblo. Economía del Estado , 3 tomos.

De la eronomla política en Eirpaña.

Quisiéramos llegados á este punto de nuestra breve reseña de los progresos de la ciencia, poder dar lugar á los trabajos de autores españoles. Pero el deplorable abandono con que en la época de nuestra decadencia se ha mirado en España cuanto era del dominio de las ideas , no ha permitido desgraciadamente aprovechar la tolerancia que para tratar las materias económicas mostraron los gobiernos absolutos , como lo acreditan las obras de los autores Italianos, Alemanes y Rusos, y en particular las de los primeros, entre los que descuella el ilustre Romagnosi , cuyo vasto ingenio , engrandeciendo el estudio de la economía pública con un profundo espíritu filosófico, ha dejado páginas dignas de ser consultadas por cuantos cultivan esta ciencia.

Las traducciones hechas en nuestro idioma de las obras de Smith y de Say , el establecimiento de cátedras para la enseñanza de la Economía política, no han bastado á familiarizar á los españoles con un estudio en el que debiéramos mostrarnos mas interesados que otro pueblo alguno , en razón á las inmensas pérdidas de bienes materiales que ha esperimentado España

INTHOÜUCCION.

desde principios de este siglo , y á la necesidad en que se halla de apelar á esfuerzos reiterados de industria y de trabajo, para subsanar aquellos quebrantos y proveer al bienestar de sus naturales. Pero las cuestiones económicas solo so han agitado basta ahora en España en las aulas de los profesores y en sus certámenes; permaneciendo el públko y las clases interesadas en las deducciones que de su estudio emanan , estraños á la inteligencia de lo que tanto influye en la prosperidad general. Ningún escritor nacional, si se esceptúa el señor marqués de Vallesantoro en su corta é interesante memoria , ha hecho basta de presente de las eondiciones económicas peculiares á nuestro pais el objeto de una investigación dirigida á aplicar á nuestro estado los remedios científicos que reclama.

Hablamos de época muy posterior á las luminosas indicaciones de nuestro gran Saavedra en su célebre obra, titulada Empresas políticas, y á los escritos que á fines del pasado siglo produjeron Ustariz , Ulloa, Ward, Campomanes, Jovellanos y Cabarrus. A estos escritores se debe el haber despertado la atención del público sobre las causas de la decadencia de nuestra riqueza , y señalado la necesidad de reformas ; jiero en la época en que escribieron, no eran todavia conocidos los fenómenos de la industria que mas tarde han conducido al descubrimiento de verdades fundamentales; y la paralizagion de toda clase de investigación y de adelantos intelectuales que se esperimentó en España á consecuencia de las revoluciones , guerras y distur-

INTilOnUCCION.

XX\III

Itios que atlijieroii á la nación durante la primera mitad del presente siglo , interrumpieron el progreso de los estudios, cuya iniciativa honra la memoria de aquellos autores.

Asi durante la época en que mas adelantos ha hecho la Economía política en Europa, en el período transcurrido desde la caida de Napoleón hasta nuestros dias ; ya apurados por los sobresaltos y ruinas de la guerra de la Independencia , ya perseguidos por reacciones políticas, desterrados y proscritos, puede decirse que casi todos los hombres ilustrados de la nación se han visto por las circunstancias públicas del pais, distraídos de la serena investigación que pide el cultivo de las ciencias.

El estado y progresos de las económicas seria toda via desconocido para los españoles, á pesar de la ilustración de algunos de los profesores encargados de su enseñanza (*) por falta de versiones en nuestro idioma de las obras délos escritores estrangeros, que han fundado escuela y hecho descubrimientos de importancia ; si tamaño vacío nñ hubiera sido llenado por el escelente Tratado de Economía política de í). Alvaro Florez Estrada, justamente conocido y apreciado no

(’) Esciila ya esta inlrotluocion hemos leido el curso de Economía política escrito por D. Ensebio María del Valle , obra muy digna de aprecio, por hallarse recopiladas en ella las buenas doctrinas económicas , y por haber sido su autor el primero que entre nosotras á imitaiaon de los modernos escritores alemanes , han tratado la Economía política bajo su aspecto cientifico , y bajo el práctico ó de aplicación.

^\XIV

INTItODUCCION.

solo en España sino entro todos los economistas de Europa.

Este sabio español, dedicando al servicio de su patria los años transcurridos en su emigración á Inglaterra de resultas de la reacción política de 1823, se ocupó del estudio detenido y profundo de todos los autores que desde Smith acá han adquirido nombre y autoridad, y reasumiendo los adelantos hechos, encerró en su tratado la esposicion mas clara , metódica y bien digerida que á nuestro juicio existe , sobre el estado á que habia llegado la Economía política en el año 1830.

Pero el libro del Sr. Florez Estrada, escalente como esposicion teórica , resúmen de diferentes escuelas , y en que sobresale el espíritu industrial , la tendencia puramente crematística de Smith , de Ricardo , de Malthus , solo ha tocado por incidencia las cuestiones especiales que la ciencia se verá llamada á resolver en España ; y si de la aplicación de los principios generales que sienta el Sr. Florez Estrada , hubieran de sacarse consecuencias inmediatas, estas conducirian al establecimiento de la mas ámplia y absoluta libertad mercantil, sin género alguno de restricciones, de modificaciones, ni de trabas. Añádase á esto la carencia en que se halla el público de datos oficiales, de copia de observación y de hechos estadísticos de que necesitan los economistas para resolver con acierto las cuestiones de aplicación, y desde luego se alcanzan los

INTUOÜUCCION.

obstáculos que estos han debido encontrar para asociarse á los progresos hechos por los estrangeros.

Sin embargo , una árdua y gloriosa misión nos parece estar reservada á los que se propongan promover en España los adelantos del siglo en este importante * ramo del saber. De cuanto llevamos dicho y nos resta por esponer en este libro sobre el estado de las ideas económicas , se deduce que si bien Smilh y sus sucesores han sacado la ciencia del caos y dádole por fundamento aquella base común y universal en que tienen que descansar en lo sucesivo todas las tareas del hombre , la libertad , el desarrollo no comprimido de las facultades morales; esta libertad que es \a primera, no es la única condición de que necesita el trabajo ; y si en algún pais del mundo puede intentarse con fruto dar á la industria una dirección que reúna todas las ventajas de la mas completa aplicación teórica, ha de ser aquel donde acometiéndose por primera vez el empeño de promover la riqueza pública , se puede obrar con el conocimiento y auxilio de toda la verdad científica conocida, al mismo tiempo que no existen ni intereses contrapuestos de clases, ni una organización viciosa que se oponga á la adopción de un sistema que acreciente la riqueza general en proporciones apetecibles , haciéndola consistir en el bienestar relativo de todas las clases y no en la miseria y degradación de unas á beneficio de otras , como vemos sucede entre naciones de las que si bien tenemos mucho que aprender , debemos mostrarnos muy sóbrios en copiar.

INTRODUCaON.

La ciencia económica en lodos los paiscs del globo se ve llamada á resolver el siguiente problema.

Hacer efectiva la COMBINACION de las fuerzas productivas de TODOS LOS INDIVIDUOS, de manera que se siga la mayor suma posible de BIENESTAR GENERAL.

El mérito, como la dificultad déla solución que se encuentre , consiste en que para conseguirla no se destruyan las bases de la actual sociedad , ó saber :

La propiedad;

La familia ;

La libertad del trabajo ;

Entendida esta libertad en el sentido de no privar á ninguno de las mayores ventajas y goces que su industria pueda proporcionarle , con tal que estas ventajas no las obtenga causando perjuicio y daño á sus cooperadores y conciudadanos.

Objclo y limlteM del pre«ente libro.

Ningún pais , volvemos á repetirlo , se halla en mejor situación que España para concurrir á la solución de problema tan interesante , y si no hemos acertado á tratarlo con la apetecible estension , método y sabiduría ,

XXXVH

por lo menos la convicción que domina nuestras ¡deas sobre esta interesantísima cuestión , creemos , se hará sensiblemente notar en todo el curso de esta obra.

El sistema de aduanas que regula el comercio este* rior é influye en la producción interior , es quizás la parte de la legislación económica de un pueblo en contacto , como lo está España, por todas sus fronteras y dilatadas costas con las demas naciones , que mas influye en su prosperidad y en el desarrollo de su riqueza. Por esto nos ha parecido que cuestión de tan trascendental importancia mcrecia un examen detenido , y como al dedicarnos á él nos era imposible dejar de encontrarnos á cada paso frente á frente con los intereses de la agricultura , de la industria , de los capitalistas , de los jornaleros , intereses que se han de ver profundamente modificados á consecuencia de las condiciones que los aranceles impongan al trabajo, de la limitación ó franquicias que en ellos encuentre la industria , hemos debido estendernos á considerar la situación , necesidades y porvenir de estos grandes intereses nacionales , en medio de la transformación que sufre cuanto tiene asiento sobre el suelo español.

Pero al lado de los adelantos posibles de nuestra riqueza, se coloeaba naturalmente la consideración de los inconvenientes probables, que de imitar prácticas sobre las cuales habla elocuentemente la espcriencia de otras naciones podrian resultar para España, y hemos debido señalar los peligros de esponernos sin pre-

XXWlll

liN'IHüDUCCK».

caución, sin prudíMicia, sin moralidad, á los resultados amargos de recoger por fruto, la miseria de las clases inferiores , la monstruosa desigualdad de fortunas y de condiciones.

Mas no era fácil conciliar con una discusión sostenida sobre tan diversas é interesantes materias,' aquella metódica y completa esposicion de principios que generalmente se busca en un tratado de economía política. Y por lo mismo que la naturaleza del asunto que hace objeto de nuestra investigación, nos ha impedido reunir y coordinar á continuación unos de otros y formando cuerpo de doctrina los principios de la ciencia, no hemos querido empeñarnos en nuestra tarca sin examinar antes el valor científico de las verdades económicas , ni en nuestras conclusiones apoyarnos en principios cuya certidumbre no hubiéramos demostrado. Lo primero creemos haberlo conseguido dedicando un capitulo á la crítica analítica de la economía política. A lo segundo hemos satisfecho asentando y discutiendo en los capítulos 2.“, 3." y 4.° los principios fundamentales en que nos hemos apoyado para resolver la difícil y controvertida cuestión de la libertad de comercio esterior. Siempre que en los demas capítulos de la obra nos referimos á alguna verdad económica no espuesta en los especialmente reservados á la parte teórica , nos hemos detenido á esplicar la doctrina, ya en el testo, ya en las notas que forman el apéndice , las cuales al interés que quizás inspire su lectura, añaden dalos de incontestable utilidad.

XXX rx

Habiéndonos propuesto al escribir este libro un ob* jeto práctico , el de influir sobre las opiniones de buena le ; en la esperanza de poder contribuir á disipar las preocupaciones y añejos errores que impiden se dé á una materia de tanta gravedad como la de la reforma de nuestro sistema mercantil , su verdadero significado , he tenido que resignarme en el desempeño de mi trabajo á cierto aparente tono de contradicción y de duda, que no ha podido menos do perjudicar á la libertad y espontaneidad que sin esta circunstancia hubiera tenido la espresion de nuestras ideas.

Para ser leido por los hombres ilustrados, y que familiares á la ciencia económica saben distinguir los buenos principios , y solo prestan atención á ellos, necesitaba apoyarme constantemente en estos principios , cuando por otra parte para no ser tenido por demasiado propenso á teorías , quizás por enemigo de nuestra industria , en la opinión de los que todavía creen (y quizás no me equivoque suponiendo componen la mayoría de los españoles) que es un mal dejar entrar del estrangero los objetos que el pais produce ó puede producir ; me era forzoso colocarme en el punto de la duda y discutir con los que asi piensan la conveniencia y utilidad de las soluciones que doy , todas conformes al principio ( tal cual yo la entiendo y esplico ) de la libertad de comercio ó inmediata ó diferida , hasta que por efecto del sistema que propongo no puedan argüir contra ella ni sus mas declarados adversarios.

XI. INTHÜÜUCCION.

Esta embarazosa posición en cjiie me he encontrado ha podido dar á mis opiniones una tintura de ecleticismo , que está muy lejos de la índole de mis ideas como de las convicciones que me asisten , en todas las materias sobre que soy capaz de formar un juicio.

En cuanto á las ideas nuevas que este libro espone, á los méritos dcl sistema completo de reforma mercantil en él propuesto , los lectores versados en las materias económicas, aquellos que son jueces competentes de la dificultad y asperidades que ofrece dar un paso adelante en ciencia tan complicada, hallarán ademas de las importantes cuestiones provocadas en el capítulo l.°, dedicado al exámen crítico délos principios generales, una teoría sobre la intervención de los gobiernos en los trabajos de la industria , punto no resuelto hasta de presente por los autores, y cuya importancia 'se hacia sentir á medida que las naciones han ido progresando. Otra teoría , si no enteramente nueva , original en cuanto á los medios que propone , relativa á la libertad de comercio esterior, hace objeto del capitulo 4.°

Tampoco habia sido reducida á sistema la interesante materia de la formación de aranceles de aduana. El ensayo que el autor ha intentado , dando una teoría de la imposición de derechos , si no completo ni perfecto, puede sei-vir de muestra de la posibilidad de sujetar á principios un punto de economía pública, que por lo difícil y complicado habia quedado abandonado á arbitrarias interpretaciones.

INTUOUUCCIÜX.

Lo demas que encierra este libro , el público podrá juzgarlo sin otro auxiliar que su buen sentido.

Las consideraciones morales á que se estiende el capítulo 7.° , las reformas legislativas y las medidas económicas que hacen objeto de los capítulos 5.° y 6.°, abrazan los intereses mas vitales para el p'ais; y sin resolver convenientemente los puntos tratados en ellos, no será posible adelantar en las mejoras materiales porque anhelan los españoles , como compensación de los males que les cuestan treinta años de desastres y de revueltas.

A la ardua cuestión de la industria algodonera en Cataluña , creemos haber dado la solución que nos babiamos propuesto , y que nos ha movido , sin otro interés que el del público y el de la verdad , á escribir este libro; solución agena á las preocupaciones de los intereses privados , buscada con sinceridad y buena fé, dentro de la esfera de la ciencia y de una política nacional.

EXAMEN DEL VALOR CIENTIFICO DE LOS PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA POLITICA.

¿Es la Economía política una ciencia exacta como afirman algunos autores , dando á los dogmas que enseña el mismo grado de certidumbre que se atribuye á las proposiciones matemáticas , ó carecen sus definiciones , como pretenden otros , de la exactitud y consiguiente autoridad moral, que únicamente podria hacer aceptar con confianza y acatamiento los fallos de aquella ciencia ?

Los hombres instruidos y versados en las intrincadas cuestiones de filosofía social , distinguen lo que la Economía política ofrece de luminoso , de evidwitc y de demostrado , de las teorías , que si

cai*iti:lo i.

bien plausibles y fundadas , no presentan el misino grado de certidumbre.

La Economía política , ciencia esencialmente práctica , puesto que no es otra cosa sino la teoría de los principios que rigen las transacciones , objeto de la incesante ocupación y afan de los hombres dedicados á adquirir objetos materiales ; saca toda la importancia , que justamente se le atribuye , de la observación de los hechos , del análisis de los diferentes métodos, procederes y sistemas enqileados por la industria , y que dan lugar á los fenómenos en virtud de los cuales la riqueza se crea y se distribuye, deduciendo de esta observación las leyes que rigen aquellos hechos y les sinen de esplicacion.

Si pues los principios económicos no reconocen otra base que la de la observación y la esperiencia sobre que están fundados; claro es que cuando los hechos mejor observados , ú observados posteriormente , dan resultados diferentes á los que sirvieron de fundamento á la teoría , esta ha de modificarse , pues solo adquiere el carácter de verdad científica cuando la esperiencia, lejos de invalidar sus aforismos , los corrobora y fortifica.

Esto se comprueba hasta con ejemplos sacados

valor CIENTIFICO I)E LA ECONOMIA POLITICA.

(le Adam Smith , la primera y mas respetable autoridad en la materia.

Habiendo este célebre autor observado el bajo precio de los granos en Inglaterra durante la primera mitad del siglo pasado , dedujo (juc este articulo esfaria siempre mas barato en los paises ricos (pie en los paises pobres , asi como sentó que la cantidad de grano importado del estrangero nunca es suficiente para influir sobre la producción indígena ; fiado en la observación de la corta cantidad de grano que Inglaterra sacaba de otros paises aun en los años do cosecha mas escasa.

Sin embargo, esta teoría ha quedado invalidada, siendo los hechos observados por Smith accidentales y no permanentes ; pues el trigo ha subido y se mantiene caro en Inglaterra , no obstante que no ha disminuido sino aumentádose la riqueza del pais, del mismo modo que las cantidades de grano traidas del estrangero han llegado desde I/57I en que las calculó Smith, hasta la 10.* parle de toda la cosecha del Reino-Unido.

La mayor y mas importante verdad proclamada por Say , es en nuestro sentir la de que nada es absoluto en Economia politica ; principio al que añadi-

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OJVPITI'LO I.

remos como indispensable corolario , que las máximas fundadas en la esperiencia y la observación se rectifican en vista de becbos mas generales y constantes , elevándose únicamente al grado de demostración y de teorías fijas y valederas , cuando sirven á esplicar sin contradicción todos los fenómenos de la vida industrial de los pueblos.

Analizado asi el origen científico de la Economía política, descubierto el principio en que descansa, adquiere la importancia de una filosofía social , pues cuando no separa el incremento de la riqueza y goces materiales del hombre , del bien estar general, de la moralidad y de la justicia de los medios que promueven una acumulación rápida , requisitos todos propios de las leyes reguladoras de la creación , distribución y consumo de la riqueza ; esta ciencia es la guia mas segura , el objeto mas digno de las meditaciones del hombre de estado.

Al formular la teoría de la producción , abrazando en un cuadro las causas todas déla prosperidad material de las naciones , al elevar un cuerpo de doctrina que sirviera de esplicacion á todos los becbos que afectan aquella prosperidad ; Smith y sus sucesores han tenido la pretensión de dar reglas de conducta á los gobiernos y á los ciudadanos. De aqui el

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA.

dogmatismo de la Economía política y la generalización de los principios que enseña.

Para juzgar del grado de exactitud que estos encierran , y poder deducir de sus fundamentos y de la conformidad de las opiniones acerca de la esencia y circunstancias de unos mismos hechos , el valor que aquellos principios tienen; echemos una ojeada rápida , como únicamente nos es dado aqui hacerlo, sobre cuáles son las naturales divisiones de la ciencia económica y las materias que abraza.

Definiciones generales.

Las necesidades del hombre dan impulso á su deseo de adquirir bienes materiales , y su aptitud física ayudada por su inteligencia , obrando sobre la naturaleza y los dones de esta , le procura la posesión de aquellos bienes, á los que da luego estimación la opinión que nos formamos de la utilidad ó recreo de que podrán ser para los usos de la vida.

Riqueza , valor , utilidad , son tres ideas funda-

G CAPITIÜ.O I.

lucnlales de la ciencia , (jue han motivado intrincadas discusiones , y sobre cuya definición gira la parte nielaí’ísica de la Economía política.

Si la ri([ueza se compone de todas aquellas cosas de que necesitamos para nuestra existencia ó que sir\'cn para hacerla mas grata , ¿ el aire , el sol , el agua , entre los elementos naturales ; la salud , el saber, el arte, entre los dotes adquiridos, ¿entrarán en el número de las riquezas? Semejante estension dada á la ciencia económica la estraviaria y la sacaría de sus necesarios límites.

Los goces que el hombre debe á la cultura de su entendimiento , al desarrollo de sus facultades morales, y á que Storch llama bimes inlernos , como tampoco los dones ([uc la naturaleza nos concede gratuitamente no constituyen riqueza adquirida ; no siendo transmisibles no pueden ser evaluados en el haber ó capital de una nación , aunque los unos sean absolutamente necesarios para la existencia , y otros se consideren como elementos de una civilización adelantada. La riqueza de que se ocupa la Economía política es la que se compone de objetos materiales permutahUs y debidos al trabajo ó que el hombre ha podido apropiarse, y en todo caso útiles para satisfacer nuestras necesidades.

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA.

Estos objetos tienen un valor de utilidad , ó de uso , á que sin'e de medida el deseo ó menester que de ellos tenemos , distinto del valor permutable di; los mismos, el cual está sujeto á otras leyes. El tritio es un artículo mas precioso que los diamantes; el vino mas necesario que los tapices , y sin embarf^o no vale tanto en el mercado un pan como una alfombra. El valor de utilidad es enteramente distinto del valor en cambio. Este, al que también se llama valor permutable, consiste en la estimación de lo que un género vale con relación á otro. Si un sombrero , por ejemplo , se da en diez pesos , y un vestido en veinte pesos , claro es que este vale dos sombreros. Asi (pie siendo el dinero la mercadería empleada para los cambios , el precio de lodo artículo en dinero dice la estimación ó valor en que se le tiene relativamente á los demas objetos , incluso el mismo dinero contra el cual se cambia. Si un sombrero vale ahora dos duros y el año que viene treinta reales solamente, claro es que la estimación de los sombreros lia bajado respecto á la plata, ó (jue esta vale menos con relación á los demas géneros , si la baja proviene de abundaiu'ia de metales.

Los elementos del valor de un objeto resultan de la combinación de tres causas.

•I .“ De la necesidad (pie. de él tiene el conquador.

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ti.* De los costos de producción del objeto, o.* De la cantidad ofrecida del género , ó de su abundancia ó escasez.

Este principio no es aplicable al precio de los artioulos (jue pueden ser objeto de un monopolio natural ó artificial. El primero existe cuando una producción es peculiar á una sola localidad ó territorio y no puede ser aumentada aunque se quiera; el segundo se realiza por medio de privilegios ó leyes fiscales que impiden la libre producción ó conducción al mercado de ciertos géneros.

Fijado el sentido de las palabras que espresan las ideas fundamentales , el primer hecho moral que domina la Economía política es la propiedad. Sin ella y sin que las leyes la protejan , desaparece el principal estímulo de la actividad de las naciones.

De la producción de la* riqueza*»

Dirigido el trabajo por la inteligencia de los hombres , y ejecutado por sus manos , se ejercita sobre la tierra , sobre los productos de esta , y sobre los

VALOR CIENTIFICO DELA ECONOMIA POLITICA.

olemenlos naturales , y tiene por auxiliares en la obra (le la producción los capitales y los instrumentos empleados en las diferentes profesiones. La destreza del hombre se sirve de aquellos y del capital acumulado , para aumentar por medio de la división del trabajo sus facultades y poder productivo , y de aqui nacen las diferentes arten y oficios y sus ramiticaciones , asi como la invención y uso de la maquinaria.

Los procederes del trabajo se emplean.

En la agricultura.

En la minería.

En la pesca.

En la fabricación.

En el comercio esterior.

En el comercio interior.

En el de transporte.

En el comercio de por menor i) al menudo.

El resultado de las operaciones del trabajo empleado en estos diferentes ramos dá productos ú objetos propios para satisfacer necesidades , los cuales constituyen la riqueza creada que adquiere valor por nuidio de las ventas ó cambios.

Agentes productores.

Ademas lia de considerarse que la moneda por su oficio de instrumento de circulación , de medida para los cambios, de reguladora nominal de los precios, ejerce grandísima influencia en todas las operaciones de la industria , en los beneficios del capital y en los salarios ; por lo que :

El numerario.

El papel que suple al dinero cuando es reembolsable en efectivo á voluntad de los tenedores ó sean los billetes de banco , y Las instituciones de crédito representan un oficio muy principal en el mecanismo económico de los Estados.

Causas que favorecen los efectos del trabajo.

La instrucción general.

La instrucción tecnológica.

VALOr"cIENTIFICo"de"lA ECONOMIA POLITICA. H

La libertad de industria.

Un acertado sistema de labranza ó cultura de tierras.

La libertad política.

La facilidad de comunicaciones interiores.

La protección de la autoridad.

La proporción entre el trabajo y la población. La consecuencia para un pais que llene estas condiciones serán la posesión de mucha riqueza y el bienestar general y relativo de sus habitantes.

Causas que se oponen á los efectos del trabajo.

Los monopolios y prmlegios.

La falta de comunicaciones interiores.

La mala distribución de la propiedad territorial.

El despotismo.

El esceso de población.

Las pocas necesidades de los habitantes ó un consumo limitado.

La consecuencia de prevalecer estas causas es la

pobreza y iniscria en el pais y su menor prosperidad y rujueza.

niMtrlbuclon de lo« producto» creado».

Las riquezas debidas al trabajo se distribuyen entre los que han cooperado á producirlas.

Participan de ellas :

1. ” Los propietarios de tierras y edificios por el alquiler de las mismas.

2. “ Los de minas en igual concepto.

3. " Los capitalistas que prestan su dinero á los productores.

4. ” Los empresarios de los diferentes ramos é industrias.

5. ® Los empleados y jornaleros por sus salarios.

6. ” Los funcionarios públicos y los que ejercen profesiones útiles ó agradables á la sociedad.

La masa de productos ó la riqueza total creada por estas diferentes clases se llama el producto bruto , y la suma que cada una de ellas ha ahorra- ' do al fin del aúo , como diferencia entre lo (|ue le

VALOn CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 1 ó

ha correspondido y lo (|iic ha gastado , se llama producto neto. El importe de este es lo (|uc aumenta el capital de los individuos y el de la sociedad.

Del eon«amo de la« rlqnem»É

Aunque la satisfacción de sus necesidades es lo que lleva al hombre á producir , nuestra condición seria precaria, y pobres las naciones si consumieran todo lo que producen. La riqueza consiste en tener mas de lo necesario, en acumular toda la parte de valores producidos que no son precisos para nuestro sustento y comodidad , ó para mantener sin decadencia el trabajo ; pues tan poco prudente es el individuo que gasta toda su renta ó utilidades, como de miras estrechas y mal ciudadano, el que con el afan de guardar no emplea sus ahorros en hacer trabajar ó en consumir] para si con proporción á sus haberes.

Ademas, en el destino que se dá al capital no se mira como consumo lo empleado en algún ramo de industria con la mira de obtener nuevos pro-

l't

duelos. A estos j^aslos los llaman los economistas reproductivos, é improductivos á los invertidos en satisfacer nuestras necesidades.

Los consumos públicos que efectúa el Gobierno, f^aslando en las atenciones del Estado el importe de las contribuciones , deben ser considerados como altamente productivos y beneficiosamente empleados si se invierten en atender á la seguridad pública, á la administración de justicia, en recompensar á los sabios, en promover establecimientos e instituciones que favorezcan á los trabajadores y ,á la industria, y claro es que por el contrario serán gastos perdidos , y aun perjudiciales si sirven para sufragar pensiones á parasitas , para multiplicar empleados no necesarios ; sobre todo para sostener guerras injustas y proyectos desatinados.

Política económica.

A las materias que acabamos de enumerar , y que comprenden todos los fenómenos de las producción y distribución de las riquezas consideradas con relación á los individuos de un Estado, resta para

VALOn CIKNTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 15

■ coniplelar el cuadro abrazado por la ciencia, hacer mérito de otras materias de ijue se ocupan también los tratados de Economía política , las cuales por su naturaleza son peculiares á los gobiernos y comprenden , á saber :

Las contribuciones públicas y sus efectos según la diferente naturaleza de los impuestos.

Las aduanas y leyes que regulan el comercio esterior.

La intervención de la autoridad en materias industriales.

Las obras de utilidad pública ejecutadas por cuenta del Estado.

Los sistemas coloniales.

Los empréstitos y deudas públicas.

A mucho mas pudiera estenderse el epítome de la ciencia, si en él hiciéramos entrar todas las subdivisiones y deducciones de los factores ó términos componentes de la Economía política , á que los autores acostumbran cstender sus indagaciones. Pero luego se deja conocer que la nomenclatura una vez estendida mas allá de los puntos cardinales , es en cierto modo arbitraria , y dejaria aqui de ser conducente al objeto que nos proponemos.

Entre los principios que la observación y un estu-

(lio atento , repetido y general de los hechos , ha(;en reconocer como verdaderos y demostrados , y en tal concepto se hallan admitidos por todos los autores y confirmados por la esperiencia , podemos asentar como axiomas ostensivos á todo tiempo , circunstancias y lugar :

1 Que el trabajo nunca es tan productivo como cuando es enteramente libre, y (jue por consiguiente los reglamentos coercitivos y las medidas penales dirigidas á imponerle condiciones y á intervenir contra la voluntad de los particulares, es contrario al adelanto y desarrollo de la producción.

2. ® Que la división del trabajo entre los operarios y en las profesiones, es un medio poderoso de perfeccionar las industrias, de aumentar y abaratar sus productos.

3. ® Son perfectamente conocidos los fenómenos que constituyen la formación , acumulación y empleo de los capitales , y se han determinado con precisión las funciones de estos como agentes de la producción.

4. ® Del mismo modo se ha determinado con exactitud en qué manera se distribuye el producto total del trabajo, y los efectos de esta distribución.

5. ® Se ha asignado á la moneda su verdadero

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 17

carácter de medida del valor permutable ó de instrumeulo de los cambios , y defínidose la naturaleza y efectos del papel moneda.

6. “ Se ha rectificado la errada mocion que acerca del interés del dinero se tenia , y demostrádose la utilidad y justicia de abolir las leyes sobre la usura.

7. " Se han fijado las ideas sobre los efectos del consumo y del lujo , y sobre los gastos productivos é improductivos.

8. ® Se han reconocido los errores palpables del sistema de la balanza de comercio y demostrado hasta la evidencia no ser una pérdida para las naciones el esceso de las importaciones, como por largo tiempo se ha creido con grave daño de los intereses de los pueblos.

9. ® Se han fijado las ideas ^obre las deudas públicas y los empréstitos , desvaneciéndose los perjudiciales errores de ser ventajoso á la riqueza pública el incremento de la deuda del Estado, como se crcia en Inglaterra á fines del pasado siglo y principios del actual.

Sobre estas interesantes materias están de acuerdo los autores mas acreditados , y su conformidad y asentimiento respecto á cuestiones que tocan tan de cerca al bienestar de las naciones , es altamente

Útil y beneficioso , no menos que satisfactorio para la razón humana el que solo puedan oponerse sofismas de poco valor á las opiniones de los economistas.

No existe desgraciadamente la misma unanimidad respecto á otros puntos de relativa importancia , acerca de los cuales la opinión de los autores varía , dejando débiles los fundamentos de sus doctrinas.

1 . " Sobre la definición del valor absoluto y relativo de los objetos que constituyen la riqueza.

2. " Sobre la naturaleza y medida del valor en

cambio ó sea sobre las causas que determinan el precio de las mercaderías ; atribuyendo unos el principio regulador á la proporción entre la demanda y la oferta , ó sea la abundancia ó escasez de los géneros con relación á la necesidad que de ellos hay , y otros á los gastos de producción (*).

(*) Juan Bautista Say y su escuela sostienen que; el precio Oopende siíw/we de la oferta y de la demanda. Ricardo, Mili, Mac-Culloch , y con ellos nuestro sabio compatriota el Sr. Flore/, Estrada sientan por principio general que el precio de los artículos se regula por la cantidad de trabajo empleado en producirlos, ó sea por el costo de producción.

Rn las breves definiciones que hemos estampado al principio

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLICICA. 19

3. ” Sobre el origen , naturaleza y consecuencias

de la renta de la tierra.

4. ” Sobre los principios reguladores del precio de los salarios y de los beneficios del capital.

5. " Sobre las causas prácticas que limitan el progreso de las riquezas.

Acerca de estos problemas , cuya importancia es escusado encarecer, los autores varían y aun se combaten ; y la ciencia se halla por consiguiente en el caso de continuar sus obsenaciones para poder presentar á la razón de los pueblos elementos de solución no sujetos á contradicciones.

En cuanto llevamos espuesto sobre el valor de los principios económicos , nos liemos conformado con la creencia general y admitida por todos los que se ocupan de estas materias , sin haber añadido nada que deba parecer nuevo.

Pero al hablar de las verdades demostradas he-

dp este capitulo, atribuimos el valor en cambio de las mercaderías no á una causa ó principio único, sino á la influencia de tres circunstancias que se combinan; opinión que se dinniiestra con fundamentos sobrados , y esjtlica las vicisitud«?s y alteraciones de los precios inuciio mas satisfactoriamente que la doctrina escltisiva de Ricardo.

r.APITfl.O I.

inos omitido algunos puntos respecto á los cuales el sentimiento de los autores es casi unánime ; en lo que parecerá que ó restringimos y achicamos el patrimonio reconocido de la ciencia , ó quizás que hemos perdido de vista las doctrinas espuestas por escritores acreditados.

A esta categoría pertenecen ;

Las leyes que rigen á la producción de la riqueza:

La distribución de la propiedad territorial.

La libertad del comercio esterior y la competencia interior.

Las leyes de aduanas.

Los premios concedidos á la industria.

La teoría de los salarios

La influencia de las máquinas en la industria fabril.

El principio de la población ó sea el aumento de la especie humana, con relación al bienestar material de las naciones.

Sobre estos problemas de interés tan trascendental no creemos que las opiniones de los discípulos de Smith merezcan igual grado de confianza , y por mas que reconozcamos nuestra estremada insuficiencia para emitir dudas respecto á dogmas profesados por los maestros de la ciencia , la estrecha

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 21

(lopcndencia en que todo hombre se halla de su convencimiento y de su razón , no nos permite al examinar el valor de las doctrinas económicas el grado de fé que pueda depositarse en ellas , presentar como verdaderos principios que nos parecen dudosos, como admisibles los que creemos incompletos.

El plan de esta obra nos veda apartarnos de las especialidades que en ella tratamos , y entrar en la discusión de los fundamentos de una disidencia que por otra parte aparecerá csplicada, á medida que el lector vaya haciéndose cargo de cuanto espoliemos en los capítulos siguientes al trazar el cuadro de las reformas , é indicar las instituciones que creemos necesarias en España para promover en ella el adelanto de la agricultura , la creación de la industria, el desarrollo del comercio y de la navegación ; el establecimiento del crédito y cuantas medidas económicas recomendamos en este libro.

No obstante son de tanta gravedad los puntos en (|ue nos atrevemos á dudar de la esactitud de las conclusiones generales de los economistas , que no podremos cscusarnos de indicar aunque ligeramente los fundamentos de nuestra opinión. Al menos el público podrá juzgar asi de la sinceridad de nues-

CAl'lTUM) I.

tro senliniienlo , y no atribuirá á presunción el que nos aventuremos á manifestarlo.

Objerrione* A la teoría de la producción.

Enseña esta teoría, fundándose en los licelios, que el trabajo del hombre combinado con los agentes naturales (*), y con los agentes artificiales (**), es el origen de la riqueza , pues á la producción se deben todos los objetos necesarios , útiles y agradables al hombre. Como siempre que el trabajo crea un objeto permutable capaz de ser usado ó consumido, se aumenta la masa del capital nacional , es evidente que no puede nunca producirse! demasiado , aunque suceda que en algunos ramos la producción sea escesiva; mas cuando se calculan los consumos probables y la producción se varia y generaliza de unos países en otros ó entre las diferentes clases de un mismo estado , todos los individuos creando productos tienen objetos que cambiar y aumentan sus comodidades y goces; se hacen ricos en una palabra.

O 1.a tierra, el afilia, i'l fuego ele.

(**) Los capilales y las niáqiiiiias.

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 23

Hasta aquí la teoría de la producción aparece satisfactoria. Pero la esperiencia de todos los paises en que la industria ha tomado vuelo , ofrece cuando se observa atentamente su marcha y resultados un hecho digno de la mas séria atención. Donde quiera que la demanda llama capitales hácia un ramo , y lo propaga y engrandece , con tal que sus productos sean de un consumo general ó logren un mercado estenso, el incremento que adquiere esta industria es esccsivo; nuevos capitales afluyen á ella , se aumenta el número de sus operarios hasta que la abundancia de agentes productores hace bajar las utilidades. En los paises pobres donde la industria no ha progresado , y que ofrecen empleo lucrativo al dinero y á los brazos destinando estos á otros ramos, se verifica el correctivo que para semejantes casos señala Smith. Pero en los paises ricos donde la acumulación es grande , donde el dinero abunda , donde empiezan á faltar los medios de emplearlo útilmente , la diminución de las utilidades del tráfico no basta, bajo el régimen industrial que prevalece en Europa , á contener ó disminuir la producción.

El impulso dado á la industria no se contiene ínterin sus productos encuentran salida ; lo que sucede es que los precios de las mercaderías van bajando

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CAPITt'1.0 I.

hasla un limile inferior al toslo natural de produceion, sosteniéndose eomunmonte esta pérdida A eosta de las utilidades de los capitalistas , y de los salarios de los trabajadores , en términos de causar evidentes calamidades , antes que el remedio oportuno, la menor producción del artículo, levante los precios en el mercado.

Si se considera que en el estado de adelanto en que se halla la industria en Europa, sus empresas exigen grandes capitales, y la facilidad que hay de obtenerlos donde abunda el dinero, y se presenta un medio lucrativo de enqdearlo; se verá que no es fí'icil ni practicable realizar ni destinar á otros usos el capital invertido en edificios , máquinas é instrumentos propios para un determinado ramo de fabricación ; y que los empresarios antes que consentir en verse enteramente arruinados y fuera de situación de hacer frente á sus obligaciones, prefieren continuar trabajando con la esperanza de alcanzar mejores tiempos , resignándose á luchar con los perjuicios de un comercio que presenta pérdida, pues como observa muy bien Mr. de Sisínondi prefieren hacer el sacrificio de la mitad de su capital, realizando la otra mitad vendiendo á menos precios, que perderlo todo enteramente.

Esta pérdida empero no recae solo sobre el fa-

valor CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 25

bricantc; la soporta el capitalista cuyos fundos adelantados á la industria están sujetos á los riesgos y quebrantos de esta , y lo que es peor, mas aflictivo y de consecuencias mas funestas para la sociedad, recae en la clase trabajadora, cuyos salarios se disminuyen , cuando el precio corriente de los géneros es inferior á los costos naturales de producción, cuyos elementos son;

1. “ El reembolso proporcional del capital fijo y

circulante susceptible de consumirse en la elaboración del género.

2. ” El interés de los capitales invertidos en la

producción.

3. “ Las utilidades del empresario.

4. ® Una cuota de salarios que cubra las necesi-

dades y provea á la modesta pero desahogada existencia del jornalero.

Por consiguiente las ventajas que los economistas atribuyen á la baja general de precios , fundados en que con ella se estiende el consumo y se ponen al alcance de mayor número de individuos los artículos útiles y agradables , para no ser ilusorias ó caramente compradas, es menester que la baratura emane únicamente de la baja en el interés del dinero, en el coste de la primera materia , en el adelanto y economía de los instrumentos del trabajo , pero

sin por eslo disminuir ó abson er los beneficios hasta el estrcmo de obligar al fabricante á cercenar el salario del trabajador en un límite inferior al precio natural del mismo. Por consiguiente la abundancia de producción es un bien cuando los precios mantienen utilidades adecuadas para los agentes de la producción, y un mal estrcmo cuando disminuyen esocsivamente los salarios y absorven las utilidades del fabricante. Sinitli y los economistas han considerado que el interés individual era un correctivo suficiente , no suponiendo pueda existir permanentemente un tráfico que arruine á los que á él se dedican, pero el ejemplo que la industria presenta en el dia donde existe sujeta á las condiciones de que nos hemos hecho cargo , prueba que sucede y probablemente continuará sucediendo (ínterin la opinión y las instituciones no pongan remedio), que la producción sujeta al solo estímulo de la competencia y bajo la influencia del sistema de guerra entre los fabricantes degenera en daño de la riqueza y en perjuicio de la clase jornalera (*).

(■) Estas consideraciones aplicándose al estado de la industria en Europa y en el mundo, se’ fundan en la esperiencla de las naciones ([ue como la Inglaterra , la Francia , la Holanda y la Bélgica se hallan en circunstancias diametralmente opuestas á las de España, donde no es estraño que la industria no presente todavia resultados anált^os.

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 27

De aqui deducimos el corolario de que si el aumento indefinido de producción ha de ser beneficioso á la sociedad y contribuir al bienestar de la masa de la población , es menester que la baja de precios no proceda de un principio de guerra entre los productores ; ni se verifique en detrimento de la clase cuyo sudor, afanes y servicios, es el principal instrumento de la riqueza como lo es de la fuerza del Estado.

Este correctivo á la doctrina de Say y de otros autores respecto á la multiplicación de los productos, elocuentemente señalado por Simondi en sus Nuevos principios de la Economía política, nos parece esencial , no solo para esta ciencia sino para la moral pública ; é impone á los escritores la obligación de inculcar á los gobernantes , á los capitalistas , á los fabricantes , á los industriales y á cuantas personas puedan influir en la dirección del trabajo, que importa menos á k pública prosperidad aumentar la masa de los productos que hacerlo en términos que se sostenga el precio natural de los mismos y se mantengan las utilidades y los salarios.

CAPITL’LO I.

‘iS

Distribución de la propiedad territorial.

Siendo el sistema mas conveniente respecto á la división de las tierras y su cultivo , uno de los problemas de mayor interés que ofrece la Economía en razón á la influencia que tiene sobre la riqueza y la población , es muy de lamentar que la opinión de los autores se halle dividida en esta materia, pues solo cesando las dudas en punto de tanta trascendencia puede adoptarse un principio general, con la misma seguridad que existe respecto á las demas teorías elevadas al grado de satisfactoria demostración. Aunque considerada en sí misma la legislación relativa á la transmisión de la propiedad, mas bien pertenece al derecho civil que á la Economía política ; como es inseparable la conexión que existe entre la constitución de esta clase de propiedad y el cultivo de la tierra, corresponde á esta ciencia demostrar los resultados que respecto á la producción de la riqueza se siguen de los diferentes sistemas de cultivo.

Ilállansc los autores divididos en cuanto á las

VALOn CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 20

relativas ventajas de la cultura en grande ó en pequeño. El primer sistema supone la aglomeración de la tierra , el segundo su fácil distribución y división en pequeñas porciones. La solución de esta duda fuera menos interesante si de ella no dependiesen dos resultados vitales para la especie humana; el de la producción de las subsistencias, que puede ser mayor ó menor según el sistema de labranza que prevalezca, y el aumento de la población , este elemento indispensable para el bienestar, riqueza y poder de los estados cuando guarda proporción con el capital y los medios de trabajo; principio de ruina y de empobrecimiento , cuando el número de habitantes se aumenta en un pais pobre que carece de recursos y donde el trabajo escasea; resultados ambos en que influye de una manera muy indirecta el sistema de cultivo.

Sin entrar aqui de lleno en la grave cuestión de la distribución de la propiedad territorial, y reconociendo lo perjudicial que es la aglomeración de la tierra en pocas manos, el raciocinio y la esperiencia se reúnen en apoyo de cuanto importa, sin destruir en este como en los demas ramos de industria el principio de libertad, que la legislación ofrezca un correctivo natural, y conforme al derecho de propiedad, al inconveniente de la división indefinida de la

líerra en pequeños trozos, como tendremos ocasión de demostrarlo en el capítulo 6.“ de esta obra.

Comercio estertor y competencia interior.

Las teorías económicas que han establecido y elevado á dogma el principio de la libertad del trabajo, el desarrollo de la producción indefinida y la competencia y lucha de los intereses indhiduales, como el mas poderoso estímulo y segura guia de lo que mejor conviene á la sociedad; han sido concebidas y formuladas bajo la influencia de hechos contrarios ó los que prevalecen en la actualidad. Hallábanse las sociedades en la infancia de su desenvolvimiento industrial , en el período de la formación de los capitales y bajo el imperio de la demanda de trabajo. Regia todavia el sistema mercantil con sus restricciones y trabas, las corporaciones y gremios monopolizaban las artes y ahogaban sus adelantos; el espíritu de industria , el genio fabril y comercial acababa de despuntar , y lo que primero se ofrecia á la vista del filósofo observador eran los derechos de la libertad desconocidos, las leyes de la natura-

VALOR CIENTIFICO I)E LA ECONOMIA POLITICA. 31

leza violadas, el trabajo coartado, el interés individual oprimido y tenido por menos de lo que vale.

Natural y legítimo era que ante un obstáculo tan nocivo al desarrollo de las facultades productivas del hombre, la ciencia se preocupara de los derechos de la actividad y de la inteligencia humana , los espusiera, formulara sus leyes, y desembarazándolas de inoportunos andadores, elevara el cuerpo de doctrina bajo cuya influencia se han fortalecido aquellos derechos. La primera necesidad de la libertad industrial era la de existir. Pero esta existencia debe sujetarse á condiciones análogas á las que regulan la libertad moral, civil y política en las sociedades, esto es, al freno de instituciones que afiancen y coordinen los intereses de todos, á aquello que el uso de la libertad considerada en el individuo ó la clase pueda tener de perjudicial y nocivo para los intereses de los demas: que se sujete al correctivo de la equidad y de la razón respecto á la acción que la industria ha de ejercer sobre sí propia. Solo asi desaparecerán los desastrosos efectos de la competencia y del poder ilimitado que en la organización actual del trabajo humano donde este es libre, puede ejercer un solo individuo para perturbar las condiciones del mercado y trastornar sus naturales bases. Escusado es que digamos no ha de consistir el remedio

CAPITULO 1.

en hacer intervenir á los magistrados en las transacciones privadas de los productores entre sí, ó entre estos y el consumidor. Cuanto pudiera destruir ó afectar el pleno goce del derecho de disponer cada uno de su capital y de sus facultades morales y físicas como crea ser mas conveniente á sus intereses , seria contrario á los derechos naturales y aniquilaría las indisputables ventajas que proporciona la libertad de industria.

Pero entre la existencia de esta y la necesidad de que en su propio interes y para mejor protegerse á sí misma sepa la industria moderarse , regirse, darse leyes, poner un dique al espíritu de egoísmo que á veces la estravia, no hay ni puede haber contradicción, y el satisfacer á esta necesidad , llenar este vacío ha de ser el complemento , la sanción que corone y fortifique el principio de la libertad industrial.

Al interés individual tomado como estímulo de la competencia, como moderador de las exigencias de los mercados, es indispensable añadir garantías que limiten la injusta distribución de los productos creados , la destrucción de capital y la baja de los salarios por mero espíritu de rivalidad , como sucede y continuará sucediendo , si no so modilíca

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA.

la organización actual de la industria, reforma que antes de pedírsela á las leyes , cumple se realice en la opinión y que la promuevan y faciliten los escritores.

Afortunadamente esta necesidad generalmente sentida es actualmente objeto de meditación y estudio por parte de los hombres mas competentes , y á no persuadirnos que las admirables conquistas hechas por el entendimiento y la razón permanezcan estériles é incompletas, debemos abrigar la esperanza de que aquellas dudas se resuelvan á beneficio de la humanidad, de la riqueza y del bienestar de los pueblos.

Adnanan.

Los economistas, y en particular Juan lUa. Say y sus discípulos , han declamado mucho contra las aduanas considerándolas como una polilla para el comercio. Escusado es que nos detengamos en manifestar los puntos que nos separan de aquella Opinión, siendo el objeto de este libro esponer la inteligencia que damos al principo de la libertad del

comercio esterior, la manera que creemos conciliar los preceptos de la ciencia económica con la práctica y el interés positivo de las naciones.

Como quiera que sea, no es menos evidente que las condiciones á que conviene sujetar el comercio esterior, son y continuarán siendo uno de los problemas mas interesantes de la Economía , y esto basta para justificar la categoría de doctrina controvertible, en que colocamos la profesada en este punto por célebres autores.

Primas á la Industria. (■).

Los autores las condenan en general, considerándolas ademas de una pérdida para la fortuna pública

(') Aunque el uso ha introducido ya en nuestro idioma la palabra prima aplicada á cierta especie de contratos mercantiles , al emplearla en la acepción que precede, como equivalente de premio , recompensa ó sobreprecio , pues estos tres stmtidos encierra la idea espresada por la palabra inglesa bounty traducida por los franceses por la de prime , dejamos á salvo los derechos y competencia de la Academia de la lengua , bastándonos justiflca'r el uso que de la voz prima hemos hecho.

VAI-On CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 55

como un medio equivocado y perjudicial de favorecer la industria.

Nuestro sabio compatriota Don Alvaro Florez Estrada las proscribe sin cscepcion en todo caso y circunstancia.

Como medio permanente de fomentar el trabajo nacional y que pueda ser mirado de por sí como suficiente estimulo para que este tome en cada pais la dirección mas conveniente á sus circunstancias peculiares, á su clima, situación etc., el sistema de primas merece la reprobación de la ciencia, pues se reduce á sostener por medio de una contribución

en materia en la que lo principal era ser claros y hacemos entender.

Llamaremos pues prima la recompensa pecuniaria concedida á los fabricantes indigenas tanto en premio de sus adelantos como con objeto de nivelar el esceso existente entre sus gastos de producción y los menos elevados á que puede darlos la industria estrangera , cuyo premio consiste en un tanto por ciento sobre el valor de los productos mauiifacturados, ó una cantidad fija sobre cada pieza ó unidad equivalente del género ó articulo de que se trata , cuyo importe se abona por el gobierno al fabricante á manera de sobreprecio.

Los ingleses y los franceses bau sido los inventores de las primas industriales , pero las han aplicado casi siempre á la esporlacion , con ánimo de que su comercio esterior pudiese luchar mas vent.ajosamente con el estrangero.

r»0 CAPITULO I.

los ramos ile producción que sin este auxilio no podrían existir ó no llegarian á cierto estado de desarrollo. Pero empleadas atinadamente por los gobiernos como auxiliar de la esperiencia que debe senir de guia en la elección de la clase ó división de trabajo á que cada pais debe dedicarse , las primas pueden ser un escelente medio práctico , un resorte administrativo de gran poder. Considerándolas bajo este aspecto y en la íntima persuacion que para llegar lo mas pronto posible á gozar de los beneficios de un libre comercio entre todos los pueblos que cubren la superficie del globo, los países que se bailan empeñados mas ó menos estensamente en las disposiciones del régimen prohibitivo, necesitan ante todo dar completa satisfacción á los intereses del trabajo indígena, y llegar por medio de una palpable y general demostración á hacer evidente para todos, que en el libre comercio no hay ni puede haber sacrificio de ningún interés nacional permanente; hemos hecho de la oportuna concesión de primas en favor de determinadas industrias, el cimiento y la clave del sistema propuesto en esta obra para el arreglo de nuestras relaciones mercantiles con las naciones estrangeras. Esta circunstancia nos ha puesto en la obligación de consignar en el presente capítulo que juzgamos como apelable el fallo de los autores contra las primas, reservándonos

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 7(7

esponer en el capítulo 4.“ los fundamentos teóricos y las ilustraciones de hecho íjue sinen de apoyo á nuestra opinión.

KalarloM.

Nada habria hecho la ciencia económica atribuyendo bases naturales á la recompensa del trabajo, si en vista de las perturbaciones de la industria , de las oscilaciones de los mercados y de las frecuentes crisis que alteran aquellas bases y hacen descender los salarios á un límite insuficiente para cubrir las necesidades del jornalero , no encontrase el remedio á un mal tan grave , á una desproporción tan monstruosa. Después de haber dado leyes á la industria, analizado la manera como se produce , distribuye y consume la riqueza , la ciencia se declararia impotente si renunciase ó tan solo desconfiase de poner en claro, cuál sea la causa y cuál deba ser el correctivo de un estado de cosas que diariamente desmiente el precepto, de que el salario ha de bastar á cubrir las necesidades del jornalero y de su familia. En vista de que estas condiciones se llenan en los

7 ,»

países atrasados en industria y donde no abundan los capitales y el trabajo , y únicamente se desatienden y dejan de regir en los pueblos adelantados en civilización y en riquezas , ¿habría de sacarse la consecuencia que la prosperidad industrial es una calamidad social , pues en último resultado conduce al malestar de las dos terceras partes de los ciudadanos , que es la proporción en que existen las clases jornaleras y proletarias, comparativamente á las demas que componen el total de la población ?

Afortunadamente ni esto puede ser asi, ni la ciencia se muestra sorda á un grito tan apremiante, á la dolencia pública, que aqueja los Estados mas poblados y ricos del continente Europeo. El fenómeno de la baja progresiva de los salarios ocupa á todos los economistas dignos de este nombre, y aunque no se ha hallado se busca el remedio ; re- ' medio que un siglo tan ilustrado y en el que pesan tanto los intereses de la clase jornalera como el siglo en que vivimos , no es de temer deje de encontrar.

VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 59

IjM máquinas.

Las incontestables ventajas que el descubrimiento de las máquinas y su aplicación á los trabajos de la industria han procurado á la sociedad, pueden reasumirse en las siguientes proposiciones :

1. * Aumentan las máquinas la fuerza animal empleada como agente de producción.

2. * Ahorran á los hombres trabajos ímprobos y depresivos de las fuerzas y salud de los trabajadores.

3. * Economizan los gastos de producción , y por consiguiente abaratan los géneros.

4. * Ponen al alcance de los pobres mayor cantidad y variedad de productos con la reducción do precios.

5. * Contribuyen al aumento del capital nacional, haciendo necesaria menor suma de valores para los consumos del país.

6. * Estienden el mercado esterior y facilitan por este medio retornos lucrativos.

Baio la influencia de estas consideraciones han ■' 6

formulado los aulorcs la teoría relativa al empleo de las máquinas y sus consecuencias.

Escuchemos ahora la opinión de un hombre competente y que se refiere á hechos obsenados en el pais clásico de la industria , en la opulenta Inglaterra.

He aqui como se espresa ante la comisión del parlamento, encargada de investigar el estado de la fabricación y su influencia sobre la riqueza del pais y bienestar de los jornaleros, Mr. Burges profesor de Economía política en la universidad de Cambridge.

«Antes que se descubrieran las máquinas y se generali- »zara su uso en la forma que lo está actualmente, losliom- »bres que querían trabajar tenían la seguridad de poder •hacerlo; en eldia no siempre es asi.»

«Entonces las mugeres no se ocupaban fuera de sus •casas; ahora si quieren ganar algo, tienen que cerrarlas •y pasar el dia en las fábricas.»

«Los niños no trabajaban hasta la edad de doce ó ca- •torce años, ahora desde la de seis no descansan. •

«Antes el trabajo era llevadero, ahora muy penoso. Los •salarios guardaban proporción con las necesidades de la •vida, ahora no bastan para el alimento del trabajador.»

«Este á la vejez podía contar con algunas economías y •reposo, ahora tiene que trabajar siempre ó morir de •hambre.»

VALOR CIENTIFICO BE LA ECONOMIA POLITICA. A\

cLas especulaciones descansaban sobre bases sólidas, »abora sobre fundamentos quiméricos.»

*Los beneficios eran lentos, pero ciertos; hoy rápidos «pero dudosos.»

«Los malos pagadores eran una escepcion , hoy lo son »los buenos.»

«Antes las quiebras eran raras y por cortas sumas, hoy »son muchas y por cantidades inmensas.»

«El comercio concedia su confianza con prudencia, »pero no la retiraba con facilidad; abora la dá imprudente- »mente y la retira de improviso ; de aqui el origen de los •pánicos y la ruina de los bancos.»

«Antes prevalecía el comercio interior, abora el esterior.»

«Los negocios se aumentaban, según los beneficios que »se hadan, hoy , según los que se esperan.»

«I,as máquinas eran esclavas de los hombres, hoy estos »son esclavos de aquellas.»

«Vivíamos en la edad de oro, y hemos alcanzado la de sbierro.»

c Las máquinas arruinarán á la Inglaterra si no se pone «remedio.»

« Las ventajas que proporcionan son para los ricos so. •lamente, que por el mismo precio pueden comprar mas •cantidad de objetos; para el pobre un azote, pues le au- «mentan el trabajo y le bajan el salario.»

Establece el profesor cinco períodos en la historia del comercio inglés desde la introducción de las máquinas.

1 .“ Aumento de beneficios.

2. " Los capitales afluyen á los ramos que dan utilidades.

3. " Competencia escesiva.

4. ” Beneficios inciertos y variables.

5. " {al que dice se llega). En él desaparecerán lodos los beneficios y se perderá el capital.

« Las máquinas (añade) motores inanimados que no paBgan derechos, rivalizan con los motores animados que «pagan al fisco.*

«Los animales cuestan mas caros como motores, pero «producen el alimento, el vestido y los estiércoles.»

«¿Se permitirá, dice, que las máquinas que pueden ha- »cer desaparecer el trabajo animado, compitan ventajosa- «mente con este?»

Opina el profesor porque la ley regule la competencia entre las máquinas y los hombres; y añade :

«Si se quitan las contribuciones sobre los géneros de «primera necesidad, se disminuyen los ingresos del te- >soro; si se imponen á las máquinas se disminuye la fuervza productiva del pais, al paso que si no se contienen las Bmáquinas, la mano de obra cae mas y mas, la miseria »de los jornaleros aumenta y no podrán consumir los ar- «tículos sobre que recaen los impuestos ; que la sociedad «escoja.»

« Gravando con contribuciones los productos de la tier-

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VALOR CIENTIFICO DE LA ECONOMIA POLITICA. 4 ,"

»ra que son limiUtilos, y dejando libres los pf(MÍuclos de »las máquinas que son ilimitados, se invierte el orden de r<la naturaleza. Observa con admiración, que no se im- >ponen derechos á los wagons en los caminos de hierro, sy que (os pagan los coches arrastrados por caballos, que »son consumidores y contribuyentes.»

¿Habremos tle sacar en claro de esta tremenda filípica, que las máquinas son perjudiciales y su invento una causa de degradación y de miseria para la sociedad ?

Las máquinas producen incontestablemente todas las ventajas que mas arriba hemos enumerado , y la elocuente csclamacion de Sismondi , quien para anatematizar el sistema industrial inglés supone toda la fuerza productiva del pais concentrada en una sola máquina , movida por un solo hombre , el rey de la Gran Bretaña, que. viera alrededor suyo morir de hambre á sus súbditos ínterin él con su máquina llenaba la tierra de ricos productos ; esta imagen pintoresca es mas seductora que convincente; no podiendo jamás consistir el mal en que las máquinas proporcionen abundantes y baratos los objetos necesarios y útiles , sino en que la clase mas numerosa no pueda participar siempre y en justa proporción de esta abundancia y baratura.

El dia en que las utilidades ipie las máquinas die-

rail fueran bastante para indemnizar á los jornaleros , el maná del ciclo habria bajado sobre la tierra, y podriamos decir que la Providencia señalaba el término de los padecimientos y escasez de las clases pobres.

Asi que , únicamente bajo el punto de vista de la proporción entre la población y la demanda de trabajo, puede ofrecer dudas la cuestión. Fuera del caso de la competencia entre las máquinas y los trabajadores , el empleo y estension de aquellas , es el hecbo mas importante y provechoso de la industria humana.

Respecto á los medios de impedir ó subsanar los efectos de esta competencia , en otro lugar indicamos lo que subsidiariamente cabe decir sobre ello en la presente obra.

Principio de la población.

No creemos necesite de pruebas ni justificación el que hayamos colocado entre los problemas que

VALOR CIENTIFICO DELA ECONOMIA POLITICA.

la Economía política no ha resuello aun, de una inañera completa y satisfactoria, el principio que regula el aumento de la población; teniendo la célebre doctrina de Maltbus tantos partidarios como cuenta im* pugnadores , y siendo asunto todavía sujeto al exámen y observaciones de los sabios.

En el capítulo 7.® de este libro, que trata de los peligros que acarrea el desarrollo de la industria, apuntamos algunas ideas sobre esta importante materia, procurando colocar la cuestión bajo el aspecto en que según nuestro sentir interesa mas resolverla.

Espuesto en la forma sumaria que aqui nos cumple hacerlo, el juicio y apreciación del valor de la Economía considerada como ciencia, el lector podrá pesar el grado de confianza que merezcan nuestras aserciones. Los que conocen la importancia de las teorías y escluyen las deducciones que no se fundan en principios , podrán estimar si tratamos como empíricos las graves cuestiones promovidas en este libro.

Los hombres prácticos, los que solo se curan de

4r.

la esperiencia y no admiten como verdades sino las comprobadas por la observación y los hechos, decidirán si en este trabajo bemos descuidado tomar en cuenta, al mismo tiempo que los adelantos de la ciencia, el estado positivo en que se halla la sociedad.

TEORÍA DE LA INTERVENCION QÜE AL GODIERNO CORRESPONDE EN LAS OPERACIONES DE LA INDUSTRIA.

De propósito no hemos tratado en el capítulo que precede la importante materia que hace objeto del presente, á fin de ventilar con mayor detenimiento un punto de tanta trascendencia en economía pública, y en el que ademas hemos fundado la satisfactoria solución de la dificultad nacida del antagonismo de los dos sistemas internacionales, el restrictivo y el de libertad de comercio.

El fijar la verdadera doctrina respecto á la participación que al gobierno corresponde, en las tareas que tienen por objeto aumentar la riqueza y bienestar material de las naciones, ha estado sujeto como teoría esperimental á la misma incertidum-

i;ai'ITulü II.

bre y vacilación que sometió al influjo de contrarias opiniones y creencias los principios mas esenciales de la ciencia social.

Tomando por criterio de la conveniencia de asignar á la autoridad pública una parte en la obra de la producción y distribución de la riqueza el espíritu de la legislación económica del siglo diez y seis y diez y siete, en que todos los gobiernos de Europa y en particular los de España y Francia, haciéndose reguladores de la industria, promulgaban minuciosos reglamentos, permitiendo una suerte de trabajo y prohibiendo otras; fijando la forma, dimensión y calidades de las piezas de tejido; tasando el precio de los géneros y obrando en todo bajo la influencia del absurdo principio, de que la facultad de trabajar, de hacer el hombre uso de su capacidad y de sus fuerzas para mejorar su situación material , era una concesión inherente á la autoridad del Príncipe; vendriamos á parar al error de donde emanaron tantas leyes , unas opresoras, otras ridiculas, que esclavizaron el trabajo y abogaron la espontaneidad de los esfuerzos productivos del hombre. Y antes que admitir principios tan funestos , mas valdria dar cabida á la contraria y absoluta máxima de Juan Bta. Say, de dejad pasar dejad Juteer, que los economistas de su escuela han proclamado como

DE LA IMEnVENCION DEL GOBIERNO.

el credo de la ciencia, como la panacea universal; palabras que significaban que para convertir la tierra en un paraiso, bastaba quitar las aduams y dejar circular libremente de un pais en otro las productos del globo; abandonar al interés privado el fomento de la riqueza pública, cruzándose el gobierno de brazos, y limitando su acción á la mera guarda y vigilancia de los puertos , caminos y rios; á la policía de los mercados y calles.

El industrialismo de las naciones modernas inspirado por el principio del interés particular, tomado como único regulador de la producción y distribución de la riqueza, ha dado ya á conocer los resultados que del poder sin límites que le atribuyeron los economistas puede esperar la sociedad; y la desigualdad enorme y creciente de fortunas, las crisis comerciales, la degradación y miseria de la clase jornalera, son significativas advertencias del peligro que se corre, de la falsedad que encierra la deificación é infalibilidad atribuidas al interés personal, convertido en juez regulador y árbitro de las operaciones de la industria.

Adam Smith, de quien Say tomó toda su doctrina, testigo de la existencia en Inglaterra de las corporaciones y gremios de artesanos, que monopolizaban

las diferentes profesiones, impcdian los adelantos, hijos de una libre y fecunda emulación entre los trabajadores, elevábanlos precios de los géneros y sofocaban la producción; justo apreciador ademas de los inconvenientes y perjuicios de la legislación mercantil que en su tiempo regia en Inglaterra, legislación restrictiva de la libre comunicación y cambios de los productos de la industria; autor ademas del sistema que ha inmortalizado su nombre y cuyo mérito consistia en proclamar á favor del trabajo, los saludables efectos de la libertad humana reconocidos y apreciados por la filosofía; rechaza en principio la intervención del gobierno en los trabajos de la industria, y asentó que en ningún caso podría esta ser provechosa al interés general. Su discípulo y continuador Say, fortificado en estas ¡deas por el ejemplo del despotismo administrativo de Napoleón, que tuvo la pretensión de arreglar, dirigir y modificarla producción por medio de decretos imperiales, como dirigia y arreglaba la conscripción y los impuestos, irritado como todos los escritores liberales de su época con el gobierno de Luis XVIII, al que acusaban de convertir la prosperidad de la Francia en patrimonio y grangeria de las familias que siguieron á los Borbones en su espatriacion; añadió el mal humor y el espíritu de partido á las exageraciones de un principio errado, y propagó la doctrina

DE LA INTEDVENCION DEL GOBIERNO.

lie que cuanto exige el bienestar material de las naciones, se reduce á que los gobiernos se crucen de brazos y abandonen la industria á sus propios instintos, sin mezclarse para nada en sus operaciones.

El error de semejante principio salta á la vista en cuanto se para la consideración en el mecanismo de las sociedades cultas, pues no pudiendo existir estas sin gobiernos á cuyo cargo se bailan la protección de la propiedad , y de la seguridad de los ciudadanos, los medios de comunicaciones, las obras públicas, la moneda, la beneficencia, el sistema colonial y las contribuciones; aunque las atribuciones de la autoridad se limitasen á esto solo, de ello se sigue una intervención positiva y directa en la producción, acumulación y distribución de la riqueza , la cual impone al gobierno la obligación de estudiar y de conocer los buenos principios de cuya aplicación se halla encargado.

Pero no se limitan las funciones de la autoridad en materias económicas á la inteligencia y desempeño de la parte que vemos estarle reseñ ada, según la clasificación que de la ciencia hemos hecho en la Introducción de esta obra (*).

(I) Véase la Introducción, página xxix.

Fuera aparte de los deberes que la Política Económica asigna al gobierno , todavia le cabe tarea muy esencial en la Economía del pueblo ó crematística nacional , no solo en razón á la obligación general que le incumbe , de proteger en todos los actos civiles la libertad é igualdad de trabajos entre los ciudadanos; sino porque ademas no puede haber función económica en la que no entre como elemento componente la influencia del estado , ya por la parte que la legislación general tiene en todo hecho realizado bajo su imperio , ya por la inmediata intervención que la autoridad se ve llamada á ejercer, siempre que se perturba la armonía de los intereses que tiene misión de vigilar y proteger.

Sobre este importante principio , respecto al cual los errores acreditados por Say, pueden llegará ser tan trascendentales y sobre el que está aun por fijar la verdadera doctrina , son dignas del estudio y meditación de los sabios las siguientes máximas del célebre filósofo y jurisconsulto Romagnosi, uno de los mas esclarecidos pensadores de la Italia moderna.

»La libre competencia entre los productores depende originariamente de la manera como se halla establecido el temperamento económico de cada pais , del mismo modo que las funciones de la vida animal dependen en

DE LA I.NTEnVE.NCION DEL GOBIERNO.

»su origen de la manera como se halla constituido el tem- •peramento físico.

«Ahora se preguntará por qué ha sido admitido el prin- «cipio de libre competencia. De suyo se manifiesta que se «proclamó y sostuvo como dogma fundamental, en vista «del efecto medio de la acción de los poderes libres com- «petidores. Este efecto es la igualación respectiva de la utialidad, mediante el ejercicio no violado de la común libertad, «que constituye la única forma racional de toda legislación «civil. Los géneros son llevados al mercado donde el ven- «dedor pide diez y el comprador ofrece cinco , convinién- «dose ambos en el precio de siete , con lo cual cada uno «hace su negocio, y se cambian y distribuyen convenien- ;»lemente las cosas que nos son necesarias.

«Detengámonos por un momento en este hecho. ¿Cuándo «se realizará esta igual distribución? Cuando la compeBtencia sea enteramente libre. ¿Y cuándo podrá decirse «que lo es? ¿Lo será acaso dejando hacer á los con- «tratantes cuanto les dé la gana; ó mas bien ayudando «y protegiendo el ejercicio del mutuo y pleno conocimiento «de las cosas y de una recíproca libertad moral y física de «las acciones respectivas? Una cosa es en materias econó- «micas abandonar los hombres á sí mismos, de manera que «abusen ó con fraudes ó con predominio de su supe- «rioridad personal , y otra el dar lugar á la plena y libre «competencia. Considerando cuanto acerca de la materia «debe ser tomado en cuenta, se verá que el indicado aban- «dono lejos de constituir la apetecida competencia la «destruye al contrario. Asi es que la desenfrenada compe- «tencia económica viene á convertirse en una falta de «competencia absoluta. Se ha dicho con repetición, que la

B desbocada libertad de hacer el hombre cuanto se le anBtoja, produce la ninguna libertad de todos. Por consiBguiente el abandonar enteramente al arbitrio dol interés Bprivado el ejercicio de las funciones económicas, lejos »de producir la libre y universal competencia de que trata sla ciencia económica, al contrario la aherroja ó la soBÍoca con ruina y convulsiones universales. No puede imaBginarse un órden social de riquezas, sin que intervenga sla protección necesaria, para que los poderes económicos B funcionen y se asegure su igual ejercicio.

•‘Mas resta saber dónde y cuándo y hasta qué punto la B pública protección debe intervenir. La respuesta se deduce Bde la relación misma de las cosas. El instinto del interés Bprivado lleva al hombre á estender indefinidamente sus B pretensiones, y de aqui á usurpar; por lo que este insB tinto debe ser contenido dentro de los confines de la raBzon social (*).b

Asentado el principio de que la mano del gobierno ha de alcanzar en una prudente medida, á contener las demasías del egoismo y los escesos del interés privado, haciendo prevalecer el general del público en las grandes operaciones á que en beneficio común concurren los esfuerzos de todos los miembros de la sociedad ; en cuanto á la práctica , los economistas y los gobiernos deberán atender ante todo á las

(*) Bella libera é universale coneorrenza iwll ordhic sacióle dclle riqueze. (Articulo inserto en los Anales de Estadística de Milán.)

DE LA INTERVENCION DEL GOBIERNO.

ñrcumtancias de hecho del pueblo á que intenten aplicar sus teorías.

Si so tratase de una nación agrícola y comercial atrasada en luces , ia primera condición para preparar su adelanto será difundir en ella la instrucción general y tecnológica que haga conocer los mejores métodos de trabajo. Si escasease de capitales , promover establecimientos de crédito y un buen sistema de circulación de numerario. Si poseyese colonias y elementos de navegación , dirigir la actividad de los nacionales hácia las empresas marítimas; consultando siempre la oportunidad, que no es otra cosa que la ley de la necesidad en el tiempo y por el tiempo, y obrando ó dejando hacer según que la inteligencia y los medios de los ciudadanos se hallen en estado de ser estimulados , alentados, ó simplemente tolerados.

Pero si profesamos la doctrina de que á los gobiernos corresponde impedir los males que se siguen de la coalición de unos intereses contra otros, si les asignamos un lugar grande y privilegiado en la economía social que seguirá á la época de lucha y de agitación en que vivimos; no por eso han de confundirse las funciones protectoras é interventoras inherentes á la naturaleza del gobierno, con la especie de

5G CAPITULO II.

influencia que hasta de presente ha ejercido en las operaciones de la industria , y cuyas consecuencias, después de haber producido copia de males en los siglos pasado y en el presente, son en la actualidad un obstáculo á la general y completa aplicación del fecundo principio de libertad del trabajo.

En efecto, la principal dificultad que en el dia so opone á la reforma de las leyes mercantiles emanadas de la escuela de la Balanza de Comercio y otros errores do los siglos anteriores, nace del hecho casi general en Europa de haber la legislación dado existencia á industrias favorecidas, á ramos do producción que solo se sostienen á virtud de la protección que los aranceles les dispensan, pero que habiendo atraido asi capitales inmensos , y ocupando una parte muy considerable de la población en cada pais, hace imposible cambiar las condiciones del trabajo, para no esponerse á producir en las naciones mas prósperas revoluciones espantosas , una confusión y desórdenes, que con razón arredrarían al hombre de estado mas atrevido.

Pero los grandes adelantos hechos en todos los ramos del saber humano, el espíritu de investigación y de análisis (|uc caracteriza la época en que

DE LA INTERVENCION DEL GODIERNO.

vivimos, la superioridad de medios que los prof^resos de la civilización han puesto en manos de los gobiernos para observar los hechos, reunir Jos datos, y poner en claro todos los fenómenos á que da lugar la vida industrial de los pueblos, han abierto el camino del conocimiento exacto de la naturaleza de las cosas, y puesto en el caso de evitar los errores en que una falsa interpretación de hechos mal apreciados, precipitaban en otros tiempos á gobernantes y gobernados.

Estudiadas las cuestiones económicas con el auxilio de buenos métodos y la copia de datos que el gobierno es solo apto para reunir por sí, ó valiéndose de hombres competentes; la opinión se ilustra en términos que no es posible usurpen el lugar de la razón y de la evidencia , las preocupaciones ó intereses que antes influían en la resolución de los mas graves negocios concernientes á la industria.

A las prescripciones positivas que en nombre de la ley fijaban reglas determinadas, mandatos imperativos en favor de unas clases y en perjuicio de otras, ha de sustituirse por parte del gobierno el estudio é ilustración de las medidas económicas controvertidas , hasta aquel grado que produciendo la mas completa demostración de todos y de cada

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uno de los hechos que componen los elementos de la cuestión por resolver, conduzca á formar una opinión desapasionada, la cual siendo adoptada por el público, luego se convierte en medidas de aplicación con asentimiento y provecho universal.

Al gobierno corresponde pues servir de guia á la sociedad, investigando y difundiendo los datos variados que la administración pública posee y puede sola reunir, escitando y recompensando los trabajos de los sabios, ayudando los esfuerzos de individuos y corporaciones; no ya con la mira de imponer máximas mas ó menos plausibles y aventuradas, sino de que prevalezca la verdad, de que no se acrediten errores, de que los decretos y propuestas de ley sometidos á los cuerpos legisladores tocante á agricultura y comercio , sean resoluciones maduras de estudio y de esperiencia, ricas de comprobantes, soluciones que sean la espresion de toda la verdad social conocida; cumpliendo en ello el gobierno la alta misión que le corresponde de ver y juzgar las cosas desde privilegiada altura, á fin de sacar en beneficio público el provecho que la sociedad se propuso cuando desprendiéndose de ellos , puso en manos de los que la gobiernan los superiores medios de que estos disponen.

De la doctrina que acabo de sentar, muy agena de

DE L\ INTERVENCION DEL CüIlIERNO.

la pedagoyia (juhcrmliva á que prodiera conducir el abuso de una intervención, justificada por la esencia misma de las sociedades cultas, nacen para los gobiernos deberes definidos, claros, positivos, esenciales, indispensables, de que se deduce la conveniente intervención del estado en las funciones económicas de sus súbditos.

Resumiendo con la brevedad á que nos obliga el tener que tratar aqui como accesoria, la esposicion de un princijiio ipie |»or su novi'dad é importancia podria dar materia á las mas estensas ilustraciones; las consecuencias de la doctrina asentada darán por resultado, que aquella intervención para ejercerse dentro de los límites del interés público, de la conveniencia general , y llenar la participación cooperativa del estado en la obra de la producción y distribución de la riqueza, se estiende:

A promover la instrucción elemental y tecnológica de los súbditos, de manera que sean aptos y competentes para el desempeño de la producción mas abundante y perfecta.

2." A igualar las fuerzas productivas de los individuos en términos que todos puedan bacer un libre uso de las suyas propias , sin permitir usurpación, abuso ni monopolio por parle de individuos ni de clases.

O." A adaptar la legislación económica y civil al principio de la igualdad de derechos y de la libertad de las funciones productivas.

4. " A impedir que la inevitable desigualdad en la posesión de los medios ó instrumentos del trabajo, degenere en perjuicio de determinados individuos ó clases.

5. ” A adoptar cuantas medidas generales contribuyan á favorecer el trabajo y el bienestar de todos los súbditos, y dispensar en particular protección y ayuda á los individuos creadores de ideas, métodos ó procederes capaces de contribuir al mismo resultado.

0.“ A socorrer y amparar las inevitables calamidades y miserias que provienen de causas generales.

7.” A dirigir su constante y eficaz acción á poner en armonía los diferentes intereses sociales, coordinándolos de manera que se ayuden y modifiquen unos á otros, no permitiendo jamás que unos intereses predominen sobre otros, por efecto sea de las leyes sea de abusos á que dé lugar el mecanismo de la sociedad.

De cada una de estas proposiciones se deducen

I)E LA INTERVENCION DEL GOBIERNO.

leyes, que abrazan las operaciones del trabajo, el comercio estcrior, el crédito, la beneficencia pública, la competencia entre los productores, los salarios, la propiedad territorial, la policía y cuantos ramos de la ciencia social contribuyen á fomentar el bienestar y la civilización de los pueblos , .á establecer y conservar la armonía de que depende su prosperidad y su dicba.

Sentados estos principios, cuyo desenvolvimiento no corresponde á esta obra, nos cumple proseguir ocupándonos en ventilar las demas cuestiones inherentes á la solución de la que es objeto de nuestra investigación.

DE LOS DOS principios; el restrictivo y el de

LIBERTAD DE COMERCIO.

Después de profesadas en España por algunos años tranquila y sosegadamente las doctrinas de la Economía política, cuya inofensiva enseñanza hemos presenciado en los colegios y aulas; por primera vez aparecen hoy bastante fuertes aquellos principios , para llamar á golpes redoblados á la puerta de la gobernación y pedir á las leyes el reconocimiento y la sanción de sus dogmas.

El principio restrictivo, amo hasta de presente de cuanto entre nosotros se ha hecho en materia de industria y de comercio, aunque nominalmente

dueño todavía del campo , se ve reducido á defenderse. De dominador absoluto, de soberano y de juez que era se mira tratado como reo. No solo en la prensa y en la opinión encuentran abogados y defensores la libertad mercantil. En las Cortes de 1841, que parccian indiferentes y sordas á todo lo que no fuesen vehementes discusiones políticas, hemos visto que las teorías económicas han encontrado adeptos. No se nos oculta que la cuestión de aranceles esconde también intereses políticos , pero no es menos cierto que en las discusiones habidas en el Congreso en la legislatura de 1841, se presentaron en contra del sistema protector argumentos económicos de peso; y esta es la razón que nos hace decir que de las regiones de la teoría las dos escuelas rivales que se dividen la opinión del mundo , han tomado también posición en España y aspiran á resolver en la práctica un problema que j)or necesidad ha de afectar hondamente los intereses materiales de la nación.

Como nos hemos propuesto examinar bajo un aspecto meramente económico, y despojar de cuanto de estraño á su índole concierne á la cuestión de aranceles ; propio es de este lugar hacernos detenidamente cargo para ofrecerlos al público con claridad, los méritos del proceso que ha de fallarse.

SISTEMA PROHIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 65

Cuantas razones militan en pro de abandonar ó modificar el sistema seguido de muy atrás en España, en punto á la importación de mercaderías y artefactos estrangeros , cuanto se alega en defensa del sistema de protección de la industria indígena, se encuentra relatado y espueslo en las obras de los autores que respectivamente apoyan ó impugnan los dos principios, de cuyo análisis nos ocupamos.

Prescindiendo de beclios especiales ó de circunstancias peculiares á nuestro suelo , no es dable presentar un solo argumento nuevo fundado en principios, ya en favor ya en contra de la libertad comercial, que no se encuentre ampliamente dilucidado por los autores.

La libertad mercantil y de industria en su mas lata acepción se estiende á todas las funciones económicas de los hombres , á todas las transacciones de la vida que tienen por objeto la posesión y uso de bienes materiales , espresando aquella libertad la idea de que nunca debe intervenir en estas transacciones para modificar el curso y dirección que les diera la voluntad de los individuos , ninguna prescripción reglamentaria ni acto de la autoridad capaz de perturbar el pleno ejercicio de la libertad de

induslria. Mas el senlido en que al presente vamos á considerarla , vendrá limitado á los electos del comercio esterior, cuya amplitud ó restricción deciden los aranceles de aduana.

El objeto de nuestra investigación se dirige pues á apreciar la índole y consecuencias de los dos sistemas , el de la libertad del trabajo que favorecen los derechos módicos , el no prohibir las importaciones del estrangero; y el sistema protector, ó de industria creada por medio de prohibiciones y fuertes derechos de importación , con la mira de reservar á los productores indígenas el mercado interior.

Procurando reducir á las menos palabras posibles una controversia que ha ocupado centenares de volúmenes, reasumiremos en la siguiente proposición los argumentos empleados por los economistas modernos.

«Admitiendo la hipótesis de que todos los hombres que viven en sociedad compusieran un solo estado regido por un mismo gobierno , igualmente interesado en el bienestar de todos sus súbditos, nada seria tan ventajoso, ni otra cosa se practicaria, sino permitir que dividiendo los ciudadanos espontáneamente entre sí los trabajos creadores de la riqueza , unos se dedicaran al cultivo de la tierra y

sisTEM.v pnoniniTivo t de ubertad mercantil. 67

(le sus diferentes producciones, otros al laboreo de las minas y al beneficio de sus metales, otros á la fabricación de telas, utensilios y muebles , otros en fin á conducir de una parte á otra los productos creados. Prescribir á los individuos de una nación, interesados todos ellos en utilizar sus capitales y sus fuerzas, del modo y en la forma que reconozcan ser mas útil á sus intereses, que unos se ocupen forzosamente de un ramo de cultivo ó de producción , cuando libremente y de por sí se dedicarian á los que mas cuenta les tuviesen, é imponer á los demas la obligación de que consuman ó tomen en cambio lo que aquellos hayan producido, cuando dejándolos á todos en libertad cada cual eligirla la clase de trabajos mas análoga á su capacidad y afición, y cambiarían sus sobrantes por los sobrantes mejor acondicionados y mas baratos que otros productores libremente les ofreciesen; e(juivale no solamente á tiranizar las facultades de los hombres, sino que es ademas cambiar violentamente las condiciones naturales de la producción, y hacer que unos elaboren mal y caros , objetos que otros darían buenos y baratos, condenando al mismo tiempo á los consumidores á menores satisfacciones y goces y á la pérdida que deberá resultarles de pagar á mayor precio las mismas cosas, que con la libertad de industria y de comercio adquirían por menos trabajo . »

Ampliando la proposición añaden los economistas, «que la división geográflca y política que separa á las naciones en nada altera sus recíprocos intereses como productores y consumidores , y que por consiguiente á todos tendría cuenta usar libremente de su industria. »

La fuerza de este raciocinio descansa en el principio de la división del trabajo , que es uno de los mas luminosos y mas exactos de la ciencia económica.

Basta el buen sentido para conocer sin necesidad de meditación ni de estudio , que la riqueza tanto mas se multiplica cuanto mas se dividen entre los que se dedican á producirla los trabajos por cuyo medio se obtiene; y asi vemos que á este principio obedecen los hombres en el estado mas rudo de sociedad, repartiéndose entre sí las diferentes profesiones y oficios, de suerte que al mismo tiempo que el cerrajero por ejemplo recibe del panadero , del zapapatero y del carnicero los objetos de su consumo, suministra á estos los instrumentos de que necesitan, obteniéndose para todos por medio del cambio de los productos respectivos un surtido mas abundante y mejor acondicionado, que si cada familia tuviera que ser productora de todo lo que consume.

SISTEMA PROHIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 69

Jamás la fabricación de relojes hubiera podido multiplicarse en los términos que lo está, si un mismo operario fuera el que preparara todas las partes de que se compone la máquina de uno de estos útiles instrumentos. Pero en los cantones de Suiza, donde esta industria es objeto de un comercio estenso y lucrativo , cada una de las diferentes piezas de reloj se elabora separadamente, y se ven por los pueblos y casorios mugeres, viejos y niños, ocupados en confeccionar ó endorar piececitas de metal inconexas, que luego un solo hombre reúne y ordena con singular presteza, pudiendo dar rematadas en un dia varias docenas de relojes.

La división del trabajo dá por resultado el poder obtener mayor cantidad de productos en un tiempo dado-, aumenta la destreza del trabajador, le hace ahorrar tiempo, y le pone en situación de inventar instrumentos y métodos mas breves y perfectos.

El comercio entre dos naciones lo asimilan los economistas al que hacen entre si dos provincias de un mismo reino. Asi como en este el interés general exige, que cada provincia se dedique al género de producción mas análoga á su suelo , clima y disposición de sus habitantes ; asi y con mayor motivo dicen los economistas « aumentarán su riqueza y

bienestar los habitantes de aquel reino estendiendo á las provincias de otro pais la división del trabajo que el interés común estableció en las del propio. Si la variedad de terrenos y de temperatura propios á los diferentes distritos de un mismo estado , recomiendan que en cada uno de ellos se cultive un ramo de producción, cuyo escódente pueda cambiarse con el escódente de los demas , ¿ cuánto mas ventajosa no deberá ser la libre comunicación y división del trabajo entre los habitantes de diversas naciones , siendo mayores y mas variadas las diferencias que existen entre los elementos productivos con que la naturaleza dotó á los países se hallan distantes , que las que distinguen á las diferentes partes de un mismo suelo?»

Todavía cobran mayor fuerza estos argumentos si se considera que no es posible comerciar con una nación estrangera sin que el tráfico que con ella se haga deje utilidades al pais, pues no solo se reciben productos mas baratos que los que se obtendrían en el reino, sino que se dá salida á productos indígenas, no siendo posible comprar sin vender al mismo tiempo , ó sin dar dinero que sea producto de una venta anterior. En este sentido , ínterin mayor sea el comercio cstcrior que se haga tanto mayor será la salida ó colocación de productos indí-

SISTEMA PROHIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 71

gcnas , y por consiguiente el fomento que se dé á la producción nacional.

Debiendo ser considerados los hombres como mas ricos cuando con una misma cantidad de trabajo pueden adquirir objetos de riqueza en mayor cantidad ; arguyen los economistas que el jornalero, el empleado, el agricultor, serán mas prósperos y disfrutarán de mas goces cuando puedan con cien reales , por ejemplo , comprar mayor cantidad de productos estrangeros que pudieran hacerlo de productos nacionales ; y como por otro lado el capital reproductivo en cada pais se forma con la cantidad anualmente ahorrada por los particulares, la cual constituye la diferencia entre la suma á que ascienden las rentas , ganancias , ó jornales de cada individuo y lo que el mismo ha necesitado gastar para su subsistencia, deducen que el pais que mas caro tenga que pagar los objetos de su consumo será generalmente mas pobre.

Si suponemos que el lienzo necesario en España cuesta importado del estrangero veinte millones de reales, y por estar prohibida la lencería ó sobrecargada de derechos, cuesta treinta millones igual cantidad de dicho género; los consumidores que componen la generalidad de los habitantes habrán

gastado en lienzo diez millones mas que los habría

72 CAPITULO III.

costado en el otro caso. Estos diez millones ó habrían podido emplearse por los que los han necesitado para surtirse de lienzo en comprar otros objetos de consumo, ó los hubieran ahorrado y destinado á trabajos reproduelivos. En el primer caso la restricción impuesta por la ley sobre la introducción de lienzos ha sido causa de privaciones para una parte de la población; en el segundo se han arrebatado á la producción diez millones de reales; en uno y otro caso tan perdidos para la nación, como si consistieran en objetos perecederos y se echaran estos al fuego.

A los malos efectos de las restricciones sobre el comercio esterior , se añade , y es preciso convenir de cuanto peso es en España, un mal de la naturaleza del que indican los economistas, «el constante aliciente dado al contrabando por leyes fiscales, que ponen en abierta oposición y lucha la sociedad con el interés individual , corrompen los em.pleados, vician las costumbres, privan al erario de recursos que alivianan las cargas públicas , y ofrecen el ejemplo de los crímenes y miserias á que dan lugar las refriegas entre guardas y contrabandistas, no menos que el escandaloso ejemplo que á veces presenta de las fortunas elevadas en premio de hollar los preceptos de la sociedad.»

SISTEMA PROHIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 75

Tan grande es en este punto la brecha que recibe la moral, la justicia, los principios del derecho, que fácilmente pudiera el escritor dejarse arrastrar por la irritación que inspira la semilla de corrupción inoculada en España por la plaga del contrabando, y olvidar que no os esclusivamente moralista cuando trata una cuestión de interés material, para dar cabida antes que á otra consideración á las medidas cuyo resultado fuera la mas pronta y eficaz supresión de esta lamentable dolencia.

Habiendo presentado sin alterarlos, sin exagerarlos los argumentos en que se apoya la libertad mercantil, espongamos ahora los fundamentos de la doctrina contraria.

Asi como los economistas asimilan los diferentes paises del globo á las provincias de un mismo imperio en cuanto á los efectos de su libre coiriercio, pretenden los prohibicionistas «que con mas exactitud deben asimilarse las naciones á las familias de un mismo reino , y que asi como estas procuran concentrar en sí la riqueza y los medios de adquirirla, del mismo modo las naciones han de tener empeño en beneficiar por sí mismas los trabajos industriales , en la seguridad de que la elevación de precios que la prohibición trae consigo.

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no os mas que una anticipación de capital hecha en favor de los productores , los cuales emplean estos beneficios en fomentar el trabajo y la industria en el pais. ¿Qué importa, dicen, poder comprar barato á los estrangeros, si la falta de trabajo tiene á la nación pobre, y solo logra por aquel medio cambiar productos agrícolas contra artefactos; cuando si fuésemos productores de estos, nuestros labradores consumirían los objetos elaborados por nuestros fabricantes y estos los frutos de la tierra que aquellos recolectan, y habríamos producido asi dos valores en lugar de uno solo , y promovido una masa de trabajo que aumenta la de los productos brutos y la de los capitales?»

Alegan ademas que si se deja que los cstrangeros adquieran superioridad en la fabricación de productos manufacturados , la delantera que tomen impedirá á los pueblos que se hayan descuidado en perfeccionar sus fábricas , el que jamás logren competir con aquellos , pues la baratura á que podrán dar sus productos por la perfección y destreza que en elaborarlos habrán adquirido, ahogará los esfuerzos que mas tarde quieran hacer los perezosos para alcanzar á los que han obtenido sobre ellos una superioridad definitiva. En este caso la imprevisión de las naciones que dejen entrar libremente

SISTEMA l’HOlliniTIVO Y DE LIBEUTAD MERCANTIL. 75

011 SU suelo los productos de la industria eslrangera, será la causa de la prosperidad que esta ad- (juiera, pues sin el fomento que le diera el consumo de un mercado general abierto , no lograra superar en los ramos en que por este medio llegaria á hacerse esclusiva.

La superioridad fabril á que consigue elevarse un pueblo , la equiparan los prohibicionistas á un monopolio ejercido por él , en detrimento de los que compran los productos de su perfeccionada industria.

« Todo pais , dicen , está interesado en consumir lo que produce y en producir lo mas <pie pueda, porque el trabajo asi oscilado y multiplicado ocupa brazos y dá movimiento y vida á la nación. »

Apelando de la teoría á la csperiencia, los adversarios de la libertad mercantil citan el ejemplo de las naciones, que se han elevado á una grande altura de prosperidad , y la atribuyen á la perseverancia con que han aplicado el sistema restrictivo y de protección de la industria indígena. « Los pueblos que ahora abogan por el libre comercio , dicen , han sido los mas severos prohibicionistas. Todavia no se ha visto nación alguna antigua ni moderna que se haya hecho industriosa y próspera dando libre en-

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Irada en sus puertos á los artefactos mas perfeccionados y mas baratos producto de las manufacturas de otros pueblos. » « ¿ Cómo se hicieron dueños del comercio de Oriente Venecia y Génova?» «Monopolizando la navegación, protegiendo en su territorio las artes fabriles. ¿Qué sistema siguieron los holandeses en su lucrativo tráfico de la India? » Reservárselo para su pabellón y escluir de aquellos mares ínterin pudieron á los buques de las demas naciones. ¿A qué debe la Inglaterra de nuestres dias su gran superioridad manufacturera? Aun esclusivismo mercantil y fabril que ha durado desde Isabel de Tudor hasta Jorge IV de Brunswisk, cuando seguros ya los ingleses de no tener rivales que temer en la industria , y los productos de la suya siendo los mas baratos conocidos , tienen interés en persuadir á las demas naciones, que no les acomoda producir los mismos objetos , sino al contrario comprar los que ellos producen. » ¿La industria francesa, creación contemporánea, cómo se ha elevado á tan alto grado en tan poco tiempo?» «Al vasto sistema protector establecido por Napoleón y continuado por los Borbones , debe la Francia el haber casi igualado á la Inglaterra en riquezas y en crédito en pocos años.»

Lo mucho que pudiéramos añadir en abono de

SISTEMA l■ROI^BIT!VO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 77

las razones espiieslas en pro y en contra de los dos sistemas , no darla mas fiicraa á los principios que contienden , por cuanto hemos reasumido en este concreto cuadro los argumentos capiUdcs espueslos y debatidos en muchos volúmenes.

¿Mas (pié es lo (jue de aqui se deduce? ¿Qué conclusión deberá sacar el legislador, el hombre de estado? ¿A cuál de las dos balanzas deberá inclinarse el fallo de la opinión , llamada á resolver dudas que arrastran consigo los mas vitales intereses de la nación?

Empecemos por reconocer que en materia (pie envuelve la existencia y bienestar del hombre, podemos consultar con confianza una guia mas segura , que la falible verdad producto de nuestras varias , encontradas y mudables opiniones.

Donde quiera que nos es dado descubrir las leyes generales de la naturaleza, la mísera humanidad puede descansar en la inefable sabiduría del autor de las maravillas de la creación. El que colocó los planetas en el espacio , y arregló el curso de los astros y de las estaciones ; el que con su divino soplo comunicó vida á las criaturas y á los animales , destinándolos á alimentarse con los pro-

duelos de la tierra , dió á esta por rey al lioinbrc dolándolo de inteligencia al mismo tiempo que de necesidades.

El trabajo es la condición precisa del goce de los bienes prometidos por premio de nuestros sudores, pero la bienbecbora bondad del Criador no ba podido dejar á cargo de nuestra escasa sabiduría, el enmendar la repartición de los dotes productivos asignados á los diferentes climas y situaciones del globo , en términos que pueda ser conforme al interés de la bumanidad bacer producir por medios artificiales á un suelo los frutos que se dan abundantes en otro , cuando el recíproco cambio de los frutos de la tierra y del trabajo obtenidos allí donde se crian con mas facilidad , puede derramar la abundancia en los diferentes mercados y utilizar del mejor modo para lodos los esfuerzos productivos de las naciones , una vez que estas los empleen en las faenas que mejor se adapten á las condiciones naturales de cada una de ellas.

En principio pues, parece mas lógico y conforme á las leyes del ordenamiento físico del globo, que los diferentes pueblos que cubren su superficie se entreguen á trabajos variados, cuyos resultados llevados por el comercio á los diferentes mercados

SISTEMA PnOllIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 79

asocien á todas las naciones á los goces del común trabajo , procurando á los consumidores los medios de adquirir á los precios mas acomodados los objetos de que necesitan.

La doctrina general que sientan los economistas es pues verdadera considerada teóricamente ; pero de ella se abusa evidentemente cuando se pretende que nada hay que hacer para que la división del trabajo entre las naciones se reparta de por sí de la manera mas conveniente. Si fuera dado que todos los paises se poblasen y civilizasen á un mismo tiempo , nada seria tan ventajoso como que consultando sus elementos de producción, cada uno escogiera el orden de trabajos á que fuese mas propio. Los ingleses por ejemplo fabricarían hierro y metales ; los franceses sederías y objetos de lujo; los alemanes nos darían la quincalla; los belgas lienzos ; los españoles podríamos proveer de paños y de ricos vinos al universo entero. Pero cuando la distribución del trabajo no ha seguido este orden, cuando la civilización y la riqueza han marchado á pasos desiguales , ha podido suceder que la producción tome un giro contrario á su natural tendencia, y que el pais que con mas ventaja pudiera por ejemplo producir tejidos de lana por encontrarse poseedor de la primera materia con mas abundan-

cia y de mejor calidad ; en razón á carecer de capitales , de máquinas y de operarios hábiles, se vea reducido á vender sus lanas á otro pueblo , y que baya tenido que renunciar á las ventajas de una producción fabril mas económica que la que hace objeto de la industria agena.

Al dictar Cromwcl su célebre acta de navegación que reservó á los buques de la Gran Bretaña el comercio esclusivo de aquel reino y de sus colonias, no dió seguramente á su pais los elementos naturales de una navegación estensa, porque las leyes no alcanzan á crear una industria duradera donde esta carece de condiciones propias para su fomento ; pero discurrió con acierto aquel hombre estraordinario , cuando al ver en la Inglaterra una isla rodeada de seguros puertos , pobladas sus costas de habitantes ejercitados á las fatigas del mar, y poseyendo ademas lejanas colonias, pensó que el llamar la industria del pais hácia las empresas marítimas , aun á costa de gravar por de pronto al comercio con mas crecidos fletes , daria por resultado aminorar el poder naval de los holandeses y fomentar el de la Inglaterra hasta el punto á que ha llegado , y que le permite abrir hoy sus puertos á todos los pabellones, asimilando como lo ha hecho para el comercio entre el estran-

SISTEMA PROIIIDITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 81

gero y la Gran Bretaña , el pabellón de las demas naciones al suyo propio.

La industria no se esfuerza ó promueve artificialmente en ningún pais ; pero pueden prepararse las vias de su engrandecimiento , y en esta parte no fuera menos perjudicial empeñarse en aclimatar en un suelo producciones, que no son susceptibles de criarse favorablemente en él sino á mayor costo que en otros , que lo seria desatender los medios oportunos de dirigir el trabajo hacia los ramos que prometen un feliz desarrollo.

La teoría de la libertad mercantil descansa en dos hipótesis , de cuya exactitud depende la de los corolarios que de ellas se deducen. Estas dos hipótesis son: la primera, que los habitantes de todo pais se dedican siempre á la clase de producción que mas elementos de prosperidad cuenta dentro de él. La segunda', que los capitales abandonan necesariamente una industria menos productiva para abrazar otra que lo sea mas , y que por consiguiente basta el interés individual para determinar la elección de los trabajos mas productivos.

Estos dos principios, que los autores suelen tomar

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por inconcusos , presentan en la práctica evidentes escepciones.

No es una mera liipótesis suponer que pueda existir un pais cuyos elementos naturales para la fabricación de géneros de algodón, por ejemplo, escodan á los que posee la Inglaterra. En este caso se hallan los Estados-Unidos de América, productores de la primera materia de calidad muy superior , y que al carbón de piedra inglés pueden oponer con ventaja el agua como motor. El dia en que los americanos posean capitales suficientes para poder tejer el millón y medio de sacas de algodón que envían á Liverpool , acabará precisamente el monopolio inglés; y por lo tanto no podrá menos de reconocerse que en sana razón económica , como en buenos principios de administración , cuantas medidas adoptaran los americanos para acelerar el curso natural de las cosas, conducirían directamente á realizar la distribución del trabajo en el sentido que sirve de fundamento al principio de la libertad comercial. En el mismo caso pueden encontrarse otros pueblos que aceptando las condiciones actuales de su industria, renunciarían al objeto económico que interesa á la mayor riqueza y prosperidad del género humano , el de reducir la producción de cada

SISTEMA PROHIBITIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 83

arliculo al menor costo , ó sea á ser obtenido con la menor suma posible de trabajo.

La segunda bipótesis de que los capitales se retiran siempre de una industria menos productiva para didicarse á otra que lo sea mas, tiene lugar en el periodo de desarrollo de la riqueza de un estado, cuando todas sus tierras no se hallan todavia en cultivo y su industria es naciente. Mas cuando la grande acumulación multiplica los capitales fijos, como edificios , máquinas y otros instrumentos de trabajo, aquella posibilidad cesa. Basta que un ramode producción ofrezca pérdidas permanentes y que haya quien se retire de él para que otros se abstengan de emprenderlo. A la verdad no acudirán nuevos capitales á engrandecerlo, pero los ya empeñados continúan forzosamente aun corriendo el riesgo de aminorarse, y esto lo confirma la csperiencia de todos los paises donde la riqueza se halla muy difundida. No es ademas tampoco exacto que el capital agrícola sea realizable y susceptible de ser invertido en otros ramos, cuando la agricultura se halla en decadencia; ni posible en los mas de los casos que la masa de la población criada en una clase de trabajos , pueda abandonarlos cuando las utilidades son menores para didicarse á otros, care-

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ciendo en general los operarios de una industria de los conocimientos y práctica necesarios para pasar á otra.

Mas si de un atento exáraen de la naturaleza de las cosas resulta que á los pueblos, y en particular á los gobiernos, representantes legítimos y los mas inteligentes y aptos de lo que al interés general conviene, corresponde adoptar los medios conducentes para que el trabajo nacional tome la dirección mas provechosa; no por eso ha de darse crédito á la perjudicial costumbre de favorecer parcialmente á una clase en perjuicio de las demas , como sucede cuando se recurre á las prohibiciones, teniéndolas por seguro y eficaz arbitrio para favorecer la industria del pais.

Los inconvenientes de semejante sistema son causa segura de perjuicios , de atrasos y de males sensibles cuanto duraderos. Los que pretenden que el método infalible de hacer prosperar la industria, es el de prohibir la importación de aquellos géneros que el interés privado escoge por objeto de especulación , sin otro criterio para acceder á tan marcada parcialidad, que los clamores de los mismos que se proponen fabricar dentro del reino los artículos que costarían mucho mas baratos traídos del

SISTEMA PROHIBITIVO V DE LIBERTAD COMERCIAL. 85

cslrangcro, preparan á su pais dias de estrechez y de miseria que supo caracterizar con grande exactitud Sismondi, en los siguientes renglones.

«El incremento de población, dice, creada por efecto de »la preferencia oficial dada á las manufacturas y la obli- » pación de proveer á la existencia de los jornaleros, ha •obligado á los gobiernos á cambiar el objeto de su legisla- »cion. Hablan estimulado las manufacturas en el verda- >dero espíritu del sistema mercantil, para vender á los

• estrangeros y enriquecerse á su costa. Mas ahora se

• aperciben que el sistema prohibitivo, ó está adoptado en

• todas partes ó pedido en ellas por los productores, y no •pudiendo contar con vender ya á los estraños, estudian •la manera de encontrar dentro del pais consumidores

• suficientes, es decir, procuran bastarse á sí mismos y

• aislarse. Este sistema de política, que sobre poco mas ó

• menos observan hoy todos los pueblos de Europa, des-

• truye las ventajas del comercio, é impide á cada nación

• sacar partido de las prerogativas que debe á su clima,

• á su suelo, á su situación, al genio de sus habitantes;

• arma al hombre contra el hombre, y rompe la armonía

• que debía calmar las prevenciones nacionales y apresurar

• la civilización del globo.»

Este peligro que señala Sismondi es tanto mas temible cuanto que el derecho de represalia, no ejer ciéndose nunca con justicia ni debida proporción, á la prohibición que un pais establece sobre uno ó varios artículos producto de la industria de otra

nación , sigue por parte de esta un arancel hostil que rechaza todas las producciones de la primera; y como los géneros que cada pais dá naturalmente y sin necesidad de derechos protectores, son en mayor número que los que sa hallan en el caso de necesitar estos derechos para ser producidos, el daño para la nación que adopta por sistema las prohibiciones es evidente, sucediendo que para favorecer determinadas industrias se paraliza la esportacion general de los productos indígenas. Esto ha sucedido á la F rancia , donde en beneficio de algunos ramos do fabricación como el hierro, los paños , la esplotacion de maderas , se mantiene un arancel subido, en detrimento de las manufacturas de seda de Lyon , de las de Paris y otros puntos , asi como de los cosecheros de vino , ramo quizás el mas importante del comercio esterior del vecino reino.

Supongamos por un momento que antes de existir la prohibición sobre los artículos siguientes : cristal, loza, espejos, quincallería y maquinaria, se importasen en España para consumo del pais por valor de ochenta millones de reales al año, y que una compañía de capitalistas, proponiéndose, según la frase consagrada, dolar al pais de estas industrias estableciese fábricas mediante la prohibición de los

SISTEMA rnOHiniTIVO Y DE LIBERTAD MERCANTIL. 80

productos cslrangeros ó una elevación de derechos de entrada sobre los mismos, equivalente á aquella.

A consecuencia de la prohibición, los objetos que antes se obtenían por ochenta millones, costarán cien millones; y los consumidores se verán gravados con una carga de veinte millones al año, al mismo tiempo que treinta millones, de vinos, lanas, aceites y otros productos del pais, que los estrangeros se llevaban en cambio de sus importaciones, y que no es seguro consuman los nacionales, quedarán sin salida en el mercado; resultando para el pais una pérdida anual de veinte millones gastados ademas para la compra de la maquinaria, quincalla, espejos, loza y cristal, y una estancación de productos, cuyo cscedente influirá en el precio de los de su clase y será otra pérdida para el pais.

Si generalizamos lo que sucederá con la prohibibicion de solo cinco artículos de comercio, á los infinitos que son producto de la industria estrangera, cuya prohibición pudiera pedirse y debiera concederse, siendo exacto el principio de que sea conveniente fabricar en el pais los mas artículos posibles sin reparar en el coste de la producción; y el medio de lograrlo, prohibir la entrada de los mismos del eslrangero ; tendriamos que la nación se veria

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obligada á pagar á un precio elevadisimo la mayor parle de los artefactos necesarios para su consumo, viendo asi cercenado su capital anualmente y elevado el importe de sus gastos improductivos, cuando por otro lado dejaría de dar salida á los productos del suelo ó de la industria que cambiaba con las naciones estrangeras.

Si esto pudiera hacerse de repente en un pais civilizado se le arruinaría, se le empobrecería, se le condenaria á privaciones infinitas, y los resultados producirían un disgusto tan señalado que puede asegurarse, que no babria gobierno bastante fuerte ó bastante ignorante para proceder de esta manera.

Pero el resultado será el mismo para el bienestar y la riqueza pública , si aunque no se prohíba de repente todo comercio esterior, los aranceles han operado lentamente efectos análogos prohibiendo ó sobrecargando poco á poco los artefactos estrangeros, por el principio de que cuando existen fábricas de un ramo de industria en el pais es necesario alejar de él la competencia estrangera.

La Economía política tiene pues razón cuando niega en principio general que la prohibición sea un medio acertado y provechoso de favorecer la

SISTEMA PROHIBITIVO Y BE UBERTAD MERCANTIL. 01

riqueza pública ; y por otro lado los que rechazan la infabilidad del interés privado para erigirse en juez absoluto é inapelable de la mas conveniente producción nacional , y oponen consideraciones de tiempo y de lu^ar á la máxima absoluta de una libertad de comercio sin límites; no contradicen la verdad científica , ni cuando limitan la protección á casos especiales , ni cuando se oponen á la ciega aplicación de verdades abstractas, que pudieran ocasionar la miseria de muchos pueblos y aun retardar las consecuencias del mismo principio de la libertad de comercio.

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TEORIA DE LOS MEDIOS DE DAR AL TRABAJO LA DIRECCION MAS PRODUCTIVA, Y DE ESTABLECER LA DIVISION DEL MISMO, MAS FÁCIL Y PROVECHOSA, ENTRE LAS NACIONES.

El fin económico que se proponen los Estados es el acrecentamiento de su riqueza , al cual se encaminan por los medios que juzgan ser los mas eficaces y los mas breves para obtenerlo.

La riqueza pública, que no es otra cosa sino el conjunto d& la riqueza poseida por los individuos que componen la sociedad , depende de la creación y acumulación de valores. Llámanse valores todos los productos creados por el trabajo délos hombres, y á los cuales la utilidad de que son para los di-

i)4 CAPITULO IV.

feiPiites usos de la vida , el tiempo y los gastos empleados en crearlos ó ponerlos al alcance de los consumidores , su abundancia ó escasez, atribuyen un precio en el mercado.

Rigorosamente hablando tres son los agentes esenciales de la producción ; la tierra y demas agentes naturales (*), los capitales y la mano de obra.

La feracidad del suelo , la riqueza mineral que este encierra , la actividad con que los hombres se dedican á su beneficio , la abundancia de los capitales que emplean , la perfección de los instrumentos de que se sirven, influyen mas ó menos en la cantidad y calidad de los productos que obtienen. Esto en cuanto dice relación á la agricultura y á la minería. Las manufacturas deben su prosperidad á la economía y perfección con que elaboran sus productos, esto es, á la buena calidad y gusto de los objetos que fabrican , asi como á la mayor baratura á que logran ponerlos al alcance de los consumidores. El comercio es mas

(') Ya liemos dicho en otro lugar (capilulo I, página O), en que manera el sol, el aire, el fuego, el mar y domas agentes iiatni'ales conli'ibiiyen tan elicazmeute como la tierra á la existencia del hombre, á la producción de los objetos que constituyen la riipieza, y átlar á estos valor, facilitando su conducción de un punto ú otro.

DIVISION DEL TDABAJO ENTRE LAS NACIONES.

llorccienlc en razón á la actividad y oportunidad con que acierta á ofrecer en los diferentes mercados, los objetos que transporta ó en que invierte sus capitales.

Pero para todas estas operaciones del trabajo el hombre necesita disponer de instrumentos propios para efectuarlos , tener edificios , buques , herramientas , primeras materias , que solo ha podido poseer ó produciéndolos él mismo ó adquiriéndolos de otros , á los que ha debido dar en cambio los objetos por él producidos.

Asi que no es posible entrar en ninguna clase de especulación, sin contar con un capital adquirido para emplearlo en los objetos que han de producirse, venderse ó transportarse; resultando que para todas las operaciones de la industria, para todos los trabajos á que el hombre se dedica , los capitales son un elemento sin el cual no puede darse paso. Ahora bien ; proviniendo el capital de la acumulación de valores , y siendo los valores el equivalente de los productos obtenidos por el trabajo , el capital disponible de un individuo como de una nación no es mas que el producto de trabajo acumulado , que ha quedado sobrante después (jue se ha invertido una parte de él en satisfacer á las necesidades y usos de la vida.

CAHITL'LO IV.

Supongamos un labrador, un fabricante y un especulador que empiezan con un capital dado , y que al cabo de cierto tiempo lo han acrecentado en términos de engrandecer sus operaciones, el primero labrando mas tierra , el segundo empleando mayor número de operarios y el tercero acometiendo empresas que exijan caudal mas crecido. ¿Cómo han aumentado estos productores sus haberes ? Los dos primeros bien sea trabajando con sus manos ellos y su familia, habrán logrado aumentar la suma de sus productos ú obtener por estos precios mas elevados ; bien tomando á salario mayor número de jornaleros ó construyendo ó adquiriendo máquinas que abrevien el trabajo manual han obtenido el mismo resultado. En cualquiera de los dos casos no han hecho mas que multiplicar su trabajo ó sacar de él mayor recompensa. Si la riqueza por ellos adquirida la hubiesen consumido en sus propias necesidades, nada les habria quedado y no hubieran podido destinarla á engrandecer su respetiva industria. Pero siendo parcos á la par que laboriosos, han ahorrado el escedente de sus productos y acumulado un capital , que como se ve no es otra cosa sino la representación de su industria , de su trabajo.

El especulador por su parte , ó ha conseguido

DIVISION DEL TRABAJO ENTRE LAS NACIONES. 07

vender en breve tiempo las mercancías en que invirtió sus fondos, y vuelto á comprar otros géneros para sacar de ellos nueva ganancia , ó habiendo comprado barato en un mercado y vendido caro en otro , ha asegurado beneficios crecidos. Como quiera que se imagine que el comerciante proceda, y por variadas que sean las fuentes de que emanen sus beneficios, estos representan lo que con su trabajo ha adquirido , lo que por medio de su industria y en cambio de ella, ha podido apropiarse del trabajo acumulado por los individuos con quienes ha traficado.

Dedúcense de lo espuesto dos consecuencias importantes : la primera que sin capital acumulado las empresas agrícolas é industriales no pueden desarrollarse, ni por consiguiente acrecentarse la riqueza; la segunda que este capital es el escedentc ahorrado de productos anteriormente obtenidos , ó sea de trabajo acumulado.

Por consiguiente , la nación donde abunden mas los capitales , donde el interés del dinero sea mas bajo , donde la ciencia y la maquinaria se hallen mas adelantadas, será la que con mas facilidad podrá acometer empresas agrícolas , entregarse á vastas operaciones mercantiles.

Partiendo de lo claro y sencillo de estos principios , y aun prescindiendo de las demostraciones de la Economía política respecto á las ventajas de la división del trabajo; demos por supuesto, conforme á la Opinión de los partidarios de las prohibiciones , que lo mas conveniente sea que un mismo pueblo se haga productor en lodos los ramos de industria, y que á los trabajos de la agricultura una las empresas fabriles y una navegación estensa.

No podrá esta nación acometer á la vez y simultáneamente tantos trabajos sin poseer de antemano el capital necesario para entregarse á ellos con éxito ; lo que supone una acumulación procedente de trabajo anterior. Si este capital lo obtiene prestado , sin haberlo antes adquirido de por sí, esto supondrá que la industria que se propone beneficiar por medio del préstamo es productiva, ofrece elementos naturales de prosperidad dentro del pais. En tal caso semejante industria no necesitará de prohibiciones para mantenerse y desarrollarse, ella sabrá vencer de por sí los obstáculos que le ofreciera la competencia.

Mas para las industrias que no se encuentren en este caso, para las empresas cuya perspectiva y esperanzas no permitan tomar prestado del mer-

DIVISIO.N DEL THAB.VJO ENTRE LAS NACIONES. 1)9

cado eslrangero el capital necesario á su planteamiento y beneGcio , el pais necesitará forzosamente de acumulación propia, de capital ahorrado y en cierto modo escódente.

Ahora hicn ; admitiendo que lo mas ventajoso para este pais sea que hrevemente llegue de agrícola y productor de primeras materias que era, á ser manufacturero y comerciante, el medio mas hreve, mas espedito de que lo consiga será sin duda el acelerar en él la acumulación , lo cual no podrá obtenerse por otro medio mas corto que el de promover y amparar aquellos trabajos á que el pais sea mas propio, la producción de los géneros que se den en su suelo de mejor calidad y á mas bajo precio.

Necesariamente el pueblo que se dedique con afan á la producción de los objetos á que su clima y su industria sean mas propios, y que obtenga asi un escedente de valores , llegará rápidamente á acumular capitales, los cuales quedarán disponibles para ser invertidos en nuevos ramos de produceion si los antiguos no ofrecen las mismas ventajas que antes. Este pais que se dedicó á la agricultura y descuidó las fábricas, podrá hacerse manufacturero en cuanto posea capital sobrante

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que poder invertir en edificios , máquinas y demás materias y agentes que exige la fabricación. Si suponemos que el pais de que se trata se dedica al comercio , y por su medio obtiene los capitales acumulados, con ellos podrá corregir las desventajas del suelo, apropiarse trabajos á que en otro caso no hubiera podido aspirar; como ha sucedido á la Holanda, que enriquecida por la navegación y el comercio de la India, dió al mundo el ejemplo de luchar y vencer los rigores de la naturaleza. En este pais la industria del hombre ha conquistado al mar la mitad del territorio que habita, cuya conservación es debida á la vigilancia y dispendios anualmente incurridos , en sostener y reparar los diques ó presas que contienen las irrupciones del Océano.

Es pues evidente que lo que mas conviene á las naciones es entregarse cada una al ramo de producción á que mas fácilmente y con mas ventaja son propios su suelo y sus habitantes, pues por este medio se pondrán mas pronto en estado de abrazar los demas ramos de industria que exigen crecidos capitales, sacrificios y habilidad. (*)

Si conforme á esta máxima hubiera sido la con-

(t) Véase d capitule VIH, sección II.

DIVISION DEI, TRABAJO ENTRE EAS NACIONES. lOi

(lucta (le las naciones y de sus gobiernos desde que empezaron las rivalidades mercantiles, el resultado seria hoy, que casi á un mismo tiempo todas las naciones civilizadas habrian logrado perfeccionarse en los diferentes ramos de industria, y poseerian ademas capitales acumulados que las pondrían en situación de dedicarse á nuevas empresas si estas escitaban la ambición, ó si dejaba de traerles cuenta seguir tomando en cambio de los suyos, los productos de sus vecinos. No serian en este caso tan de temer las rivalidades de la industria de pueblo á pueblo, puesto que entonces la lucha hubiera sido emprendida sujetos todos á iguales condiciones y operando con recursos escedentes; acometiendo lo accesorio después de haber asegurado lo necesario , teniendo adquirida la prosperidad material del estado antes de aventurar una parte de ella.

Verosimilmente empero, si tal hubiera sido la marcha seguida por los pueblos en sus empresas industriales, no habrian tenido motivo para arrepentirse , y es de creer que perseverando cada uno en los trabajos á que se dedicara , hubiera hallado que le tenia mas cuenta perfeccionarse en ellos , para surtir á los demas pueblos de quienes recibiera en cambio los productos de su suelo é industria.

r,\PlTCLO IV.

lO'i

. h-m hecho las naciones de con-

Mas lo que no han h jlesconocieron

simo y de común ^^^‘;'^^de^a nalum^^^

sus verdaderos intereses, y ^ ae las cosas -ulUba, n-

mas acertado J come , aspira a con-

queza no se encuent pcncditos.

seguirlo por los medios mas p

acertar á discernir los La dificultad consiste en cosas departe

elementos que la natura pJ\os \a industria

á cada nación, para ejercitar s^ esto con fado sus habitantes. A veces s ^ existencia de

cilidad de la abundancia o P® tiempo , al

ciertos hechos; otras está riqueza, á los

desarrollo de la civilización y j.gser-

progresos de las ciencias el se ^^^gcer que el vada á cada pueblo. o® J 'rnenso territorio incontinente americano con ®n m _jycciones indí-

c^nlto , su lozana vegetación , ®ns ¿e la agri-

genas privilegiadas , llegará por ^ materias y cultura y déla esportacion de P" jon de capita-

Producciones naturales,

que mas tarde pondrá á ^eros»

cante/en tuX^L^brev^ de

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DIVISION DEL TRABAJO ENTRE LAS NACIONES. 103

por medio de prohibiciones, que elevarian los precios de los artículos de su consumo y reslringirian la salida de sus productos naturales.

Es pues incontestable que el primer principio económico , la base del engrandecimiento de la fortuna de los estados , será en todo tiempo y en cualquier pais proceder por el camino mas corto á obtener la abundancia de capitales propios , fomentando á este propósito los ramos de producción cuyos elementos puedan desarrollar mas fácilmente dentro de él.

De aqui se deduce que la libertad mercantil para producir los saludables efectos anunciados por la ciencia , debe ser estudiada y observados los hechos de manera que las consecuencias que se deduzcan procedan de causas bien definidas , de fenómenos convenientemente esplicados.

Al gobierno, delegado supremo de la sociedad, que no ocioso espectador de las luchas y dificultades en que se esgrimen sus subordinados , vergonzoso papel á que han querido reducirlo algunos economistas , corresponde avivar , escitar la actividad de los ciudadanos, pero con imparcialidad y sin curarse de otra cosa que de miras generales.

í\c medidas que alcancen á todas las clases de la sociedad. A él loca remover los obstácnlos naturales que por todos lados surgen , y poner en armonía los diferentes agentes de la producción , á fin que en su ejercicio no se choquen unos y embaracen otros. A él pertenece la tarea de ilustrar á los que trabajan, de suministrarles medios estraños y propios para hacer mas fructíferas sus fuerzas, de modo que constantemente ayudados por el gobierno, su protector natural, puedan los súbditos hacer nuevos progresos.

La nación que ademas de un suelo feraz y de riquísimas producciones naturales posea dilatadas costas y una población marinera , minas de carbón de piedra y otros agentes naturales de igual ó superior fuerza , se halla en situación de aspirar al desarrollo de estos diversos elementos de riqueza, dirigiendo con preferencia su trabajo al mas productivo de estos ramos, y reservándose aspirar á los demas, cuando el incremento de su población y el de los capitales la conviden á ello.

Es ademas esencial que las naciones no dependan enteramente de otras respecto á los objetos de primera necesidad, y principalmente de aquellos que requiere su defensa. El fierro, por

DlV18I0.>i DEL TRABAJO E.NTRE LAS NACIO.NES. IOS

ejemplo , primera materia sin la cual ni la labranza, ni las arles , ni la milicia pueden existir , importa infinito obtener sus productos en el suelo mismo,

Y solo careciendo de este precioso metal ó no podiendo obtenerlo sino á costo escesivo y ruinoso, debe abandonarse su producción.

Nada es tan fácil sin embargo como abusar de este principio. De el uso al abuso de las precauciones indicadas , no hay mas que un paso , por desgracia harto frecuentemente trasgresado.

Ni la manera de fomentar un ramo de producción consiste en prohibir la entrada de productos análogos del estrangero, ni la protección que se debe dar á una industria particular ha de ser absoluta, indefinida, ni á espensas do los ramos de producción mas vastos é importantes , pues entonces sin conseguir el objeto de favorecer en términos convenientes la producción que se quiere fomentar, se perjudica á las demas y se grava al pais.

Lo mas esencial para fomentar un ramo de industria es escitar su consumo. Desacertado medio de proteger la fabricación de máquinas en cualquier pais, seria el de prohibir la introducción de las elaboradas en el estrangero. Al contrario , después que su uso se haya generalizado en razón

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á la facilidad de procurárselas, convendría si las arles ijue concurren á la construcción de estos útiles se multiplican y perfeccionan en el país , estimular á los que se dediquen á construir máquinas entre otros medios de que hablaremos , imponiendo á las estrangeras un derecho que, sin escluirlas del mercado , permita á la fabricación interior competir con ellas. Dispensada en términos convenientes y con parsimonia la protección, es útil ; pero limitada á los objetos que por consideraciones políticas importe que el pais produzca por sí mismo , ó á las industrias que por poseer la nación elementos favorables para su desarrollo , sea consideración de interés general el impulsar vigorosamente, á fin de que en un término dado lleguen aquellas industrias á ser ramos crecidos y fecundos de producción. Asi es como la defensa del territorio y de los intereses de la nación, exigiendo que esta posea fábricas de armas de donde poder surtirse , aun cuando por medio del comercio pudiera obtener los mismos objetos del estrangero , será conveniente que se imponga sacrificios para crear y perfeccionar establecimientos capaces de proveer á sus necesidades en tiempo de guerra , sin que las máximas económicas basten á ser obstáculo á medidas reclamadas por altas consideraciones de decoro nacional y seguridad pública.

DIVISION DEL TRABAJO ENTRE I.AS NACIONES. !07

Pero este caso es escepcional , y ademas sus consecuencias nunca llegarian á lastimar la riqueza de un pueblo por lo limitado del objeto bajo un punto de vista económico. No asi cuando se reconozca que los elementos naturales de un ramo de producción abundan en el pais , y que la legislación se vea llamada á protegerlo. Entonces entra el conflicto entre la teoría y la práctica , la oposición entre lo absoluto de las definiciones económicas y los resultados debidos á la espericncia de medidas positivas de administración. Hemos dicho que la ignorancia y el espíritu de rutina pueden empeñar á los habitantes de un pais en dedicarse á un ramo de producción menos favorable que pudiera serlo otro cuyos elementos posea en mayor grado ; y esto no solo tendrá lugar cuando por ejemplo cultive cereales en un terreno que los progresos de la ciencia agrónoma señalen mas propio á otra cultura, ó descubra que posee ricas minas de carbón y otros preciosos elementos fabriles ; sino que ya por carecer de capitales , de medios de comunicación , de población ó de la necesaria instrucción tecnológica, puede suceder que se vea reducido á continuar dedicándose al trabajo menos productivo , solo por no encontrarse todavia en estado de aspirar al mas provechoso. El gobierno que esto observe y conozca que abriendo caminos y canales , dando estimulo

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á la csplolocion de minas de carbón , atrayendo operarios esírangeros, procurándose máquinas y dando premios á los que se dediquen á la industria fabril, conseguirá en un tiempo dado por medio de sacrificios temporales que la nación cambie hasta cierto punto la dirección de sus trabajos, y sustituya una producción mas lucrativa á otra que lo era menos ; este gobierno obrara sábiamente y adelantará los intereses de sus administrados , si careciendo de medios para hacer estos adelantos contrae al efecto empréstitos ó levanta contribuciones, cuyo empleo reproductivo compensará ámpliamente el sacrificio impuesto. En casos semejantes la protección es un beneficio, la intervención del gobierno útil y necesaria.

La doctrina de la libertad absoluta de comercio no es pues infalible , y cuando claramente se percibe que un ramo de producción puede llegar á ser mas ventajoso que actualmente lo es otro , podrá ser conveniente abandonar este por aquel. Entonces en lugar de violarse se sigue el principio de producir los objetos que pueden obtenerse con menor costo , se obedece de hecho á la doctrina de escoger la producción mas análoga á las circunstancias del pais. Y como es á todas luces evidente, que tal producto ó tal ramo de fabricación que en su prin-

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cipio fuera imperfecto y se obtuviera caro , puede llegar á darse de calidad muy superior y muy barato, en todo caso en que sea fundado aspirar á este resultado la industria protegida será la mas conveniente al pais. Demos por supuesto que el consumo que en él se haga de paño fuese de diez millones de varas compradas al estrangero, y que se pagan á este con veinte millones de fanegas de trigo cuyos gastos de producción ascienden á quinientos millones de reales. Si el pais posee ó puede comprar la lana y reunir los demas elementos para la fabricación del paño , en términos que la misma cantidad de este artículo solo venga á costarle cuatrocientos millones, le convendrá mas fabricar paño que producir trigo , puesto que por este medio se ahorrará cien millones anuales. Pero si en este pais no hay máquinas , si no se sabe hilar bien y por medio de procedimientos económicos, si la química y demas ciencias y artes, auxiliares necesarios de la industria fabril , no son en él conocidas y practicadas , este pais no podrá de presente fabricar paño á tanta cuenta como le es dado producir trigo. Sin embargo aquella industria les seria mas lucrativa, y puede demostrarse hasta la evidencia que reunidas que fueran ciertas condiciones asequibles para el pais, este se encontrará en estado de hacer aquello á que no le es dado alcanzar en la actualidad. ¿Podria

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no CAPITUI.O IV.

decirse en circunstancias análogas á estas que el gobierno embarazaba la industria y perjudicaba á la prosperidad pública, adoptando cuantas medidas pudieran apresurar la introducción de máquinas y operarios , los adelantos en las artes y la dirección de los capitales hácia el ramo de fabricación que tan ventajosos resultados prometiera?

La consecuencia de la aplicación de los principios económicos entendidos de la manera que acabamos de esponer, dá por regla general que la legislación no debe imponer trabas á la industria, ni prescribirle senda determinada , ni poner obstáculos al libre cambio de los productos del suelo, escepto en casos determinados y especiales y por un espacio de tiempo limitado.

Las prohibiciones impuestas de antemano y como medio de favorecer la industria naciente , la entorpecen y atrasan al contrario; hacen escasear los productos de su especie y cercenan el consumo. Un objeto mal hecho , feo y caro como lo son en general los primeros ensayos de fabricación , no escita la gana de adquirirlo , cuando la simple vista de otro de la misma especie , elegante y barato, hará nacer en muchos el deseo de comprarlo. Tampoco los fabricantes á quienes la ley concede un

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monopolio con la prohibición, no se dan jamás priesa en mejorar sus productos, porque ni los consumidores pueden compararlos con otros mas perfectos , ni hallan aquellos ventajas en incurrir en gastos y sacrificios para mejorar y abaratar objetos cuya salida tienen asegurada.

Un sistema de protección bien entendido debe principiar por estimular el consumo, dejando entrar con módicos derechos los productos estrangeros que no produce el pais en abundancia ; favorecer y recompensar á los que intentan los primeros ensayos de fabricación, permitir la libre entrada de máquinas , atraer operarios hábiles , conceder en ciertos casos pritms á la producción , y después que estos elementos se hallan reunidos y han dado resultados y hecho concebir la fundada esperanza de que la industria favorecida llegará á prosperar por sí sola, entonces yantes no, convendrá establecerun derecfto protector que nivele la diferencia de costo entre los productos de paises estraños y los del propio, cuidando empero que esto último solo tenga lugar respecto á aquellas industrias que, como hemos dicho, cuentan en el pais con elementos seguros de prosperidad , y que por consiguiente solo necesiten la protección por tiempo limitado. El que una industria deje de necesitar al cabo de cierto número

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de años la protección que la ley le dispensa , es la prueba que definitivamente ha de buscarse para distinguir las que verdaderamente merecen esta protección , de las que no podrían existir sino concediéndoseles un subsidio perpetuo , esto es , alimentándolos á costa de un tributo sacado del bolsillo de los contribuyentes.

A todas luces y sin necesidad de grandes investigaciones estadísticas ni administrativas , puede afirmarse que la fabricación de tejidos de seda es susceptible en España de grandes adelantos , y que para competir con Lyon solo necesitan Valencia y Granada, artistas, operarios y capitales. No seria pues desacertado ni estéril la protección que en su caso y á medida de los esfuerzos y adelantos que este ramo hiciese le concediera el arancel. Tampoco es dudoso que la fabricación de tejidos de lana solo aguarda en España el que máquinas y capitales se destinen á fomentarla, para que pueda competir y aun superar á la estrangera. Cuando estos elementos se encuentren reunidos y dispuestos á dar un im.pulso á esta industria , la legislación podrá venir en su ayuda, y lo mismo podríamos decir de otras industrias cuyas primeras materias poseemos , y cuyos (lemas agentes productores llegásemos á reunir.

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Al contrario es de todo punto absurdo , que solo porque no se tiene un producto manufacturado cualquiera que sea , y porque se presente un individuo ó una compañia alegando por mérito que han establecido ó quieren establecer fábricas del mismo, al momento se croa el gobierno en la obligación de mirar este débil ensayo como un serAÍcio público, y otorgue un monopolio en favor de aquellos y á costa de los consumidores que siendo el mayor número tienen derecho á que no se les grave en beneficio de los especuladores.

Cuando se sigue el errado principio de proteger la industria prohibiendo ó recargando los productos estrangeros , solo porque un corto número de nacionales se proponen fabricar objetos de la misma clase, el mal que de ello resulta se agrava sobre manera , pues de una en otra las prohibiciones y recargos se estienden á lo infinito, los consumidores que componen la mayoría de los habitantes esperimentan una pérdida, obligándoles á comprar mas caros aquellos artículos , y lo que es aun mas funesto se restringen los cambios , se embaraza el comercio esterior, y se disminuye la venta de los productos del país.

Por consiguiente la protección especial debe con-

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cederse iio por regla general sino por escepcion y con suma prudencia , sin estenderse jamás á la multitud de artículos á que se estiende bajo el régimen prohibitivo , el cual no inquiere si un ramo de fabricación es susceptible de pronto y útil desarrollo , sino que concede el monopolio en el instante que cualquiera se presenta y alega su intención de dotar al pais de lo que llaman una riqueza nueva, pidiendo la aplicación del derecho común, que no es otro que la prohibición donde prevalece aquel régimen.

Entre los medios de protección que hemos afirmado debe conceder el gobierno á las industrias ricas de porvenir, y cuyo mas pronto desarrollo conviene fomentar, hemos hecho mención de la concesión de primas; y como este arbitrio á favor de la industria ha sido objeto de severas críticas de parte de acreditados autores, y figura entre los reprobados abusos á que ha dado origen el sistema prohibitivo, conviene esplicar lo que son las primas, asi como el motivo y el fin que nos ha llevado á recomendar el recurrir á ellas dentro de ciertos límites.

Cuando el sistema mercantil estaba en todo su auge y se creia que consistía la ganancia en vender mucho á los estrangeros á fin de pillarles el oro y

DIVISION DEL TRABAJO ENTRE LAS NACIONES. 115

la plata . el gobierno inglés concedió una prima ó sobreprecio á la esportacion del trigo, por cuyo medio hizo subir la renta de la tierra , encareció los géneros todos con el recargo de la contritucion destinada á cubrir lapriina, y abarató el trigo en los mercados estrangeros á beneficio de los consumidores de los paises donde lo llevaban á vender. Basta esponer los efectos de semejante peregrina invención para conocer cuanto encerraba de absurdo y de gravoso para la Inglaterra.

Con otro fundamento y resultados aquel gobierno y el de Francia han estado y aun perseveran en la costumbre de devolver á los fabricantes á la esportacion de sus productos elaborados, el importe de los derechos pagados á la importación de las primeras materias empleadas en la confección de los mismos, asi como el de cualquier impuesto ó cargo que sobre dichos productos gravite á su consumo en el interior. El arancel francés, con el fin de que los clarificadores de azúcar puedan competir con los ingleses y alemanes en los mercados estrangeros, paga á los estractores de pilones de azúcar toda la cantidad que adeudó á su entrada el azúcar invertida en los mismos y ademas un diez por ciento. Por el mismo principio y con objeto de formar marineros favoreciendo la navegación, concede el arancel francés

MG CAPITULO VI.

una fuerte gratificación por tonelada á cada uno de los buques nacionales que se dedican á la pesca de la ballena ó del bacallao. Las primis en estos dos últimos casos obran de muy distinto modo que cuando se conceden á la esportacion , reduciéndose entonces como liemos dicho á imponerá los súbditos del estado una contribución á beneficio de los estrangeros , que son los que se aprovechan de la baja de precio que la prima ocasiona en el producto.

Pero ademas suele hacerse uso de otra especie de primas llamadas de producción , las cuales consisten en abonar á los fabricantes de ciertos productos, un premio ó sobreprecio sobre los géneros que elaboran , ya sea que los esporteo ó que se consuman en el pais, con tal que la calidad de aquellos llene las condiciones que dan derecho al referido premio. Sin negar que las primas en favor de la producción ofrecen el inconveniente de favorecer una clase determinada á espensas de las demas, se diferencian de las concedidas á la esportacion de los géneros , en que estas últimas arrastran una pérdida para el pais á beneficio del estrangero, mientras que con las primas á la producción , la nación ni pierde ni gana , pues la contribución impuesta para satisfacerlas, al paso que hace encarecer los productos de todas las industrias que la pagan

DIVISION DEL TRABAJO ENTRE LAS NACIONES. H7

abarata en la iiiisiiia proporción los productos en cuyo favor so imponen las primas, de que resulta que lo que los consumidores pierden por un lado lo ganan por otro.

Tratándose pues de luchar contra las prohibiciones y de hacerlas desaparecer de los aranceles de las naciones civilizadas , las primas á la producción como medio ya de indemnizar ciertas industrias destinadas á desaparecer , ya de acelerar el desarrollo de otras susceptibles de prosperidad y de vida propia , son preferibles á los derechos elevados , por cuanto estos encarecen los géneros en perjuicio del consumidor y son una recompensa concedida á la pereza de los fabricantes , que protegidos con derechos crecidos no se esmeran en mejorar y abaratar sus productos ; ínterin que la prima de producción, siendo una recompensa definida y que guarda proporción con el senicio en cuyo favor se halla establecida, no acarrea los incalculables males que arrastra la prohibición , la cual encarece los objetos de consumo no solo á beneficio del fabricante sino de los contrabandistas, que parten con aquel las ganancias del monopolio. Esto no puede suceder con las primas concedidas á la producción, las cuales no imponen ningún sacrificio real al pais , al paso que sirven poderosamente al esperimento de

1Í8 CAPITULO IV.

si la industria favorecida es susceptible ó no de vida propia.

La Francia ha hecho un uso oportuno de este sistema. Hace algunos años que este pais, como lodo el universo, se hallaba dependiente déla Inglaterra respecto á la construcción de máquinas de vapor. La estensa aplicación que en la industria tienen dichos útiles, hizo conocer la necesidad de que la Francia pudiese proveer de por sí á un objeto de tanta monta, mayormente en la eventualidad de futuras guerras, y tratándose de objetos á los que la navegación por vapor ha dado tanta importancia. El gobierno francés era demasiado ilustrado para recurrir á la prohibición como medio de favorecer el adelanto de la construcción de máquinas. Continuó permitiendo la libre entrada de las inglesas al mismo tiempo que impulsaba la creación de establecimientos de fundición, y una vez que la Francia tuvo medios de fabricar máquinas de vapor, el gobierno fijó una escala de premios que ha llegado hasta la suma de ochenta mil francos de prima por máquina para buques de la fuerza de cuatrocientos caballos. Á la sombra de esta protección se estableció entre otras la fundición de maquinaria existente en la Ciotat, junto á Marsella. En ella se han construido las máquinas de muchos de los buques de vapor que cru-

DIVISION DEl, THABAJO KNTRE I-AS NACIONES. H9

zan en todas direcciones el Mediterráneo , y que comparadas con las inglesas no desmerecen mucho de aquellas. Lo elevado de la prima ha estimulado á los fabricantes indemnizándolos de los sacrificios y pérdidas á que al principio hubieron de someterse, y en el dia la maquinaria francesa se halla tan adelantada que es de esperar deje de necesitar de la prima, la cual se va progresivamente disminuyendo hasta desaparecer.

Pero es preciso no perder de vista dos condiciones esenciales en el uso de este medio : la primera, no generalizarlo ciñendo su aplicación á casos determinados y á ramos de producción de primera importancia ; la segunda , establecer siempre la prima por tiempo limitado en escala descendente, á fin de impedir que la especulación dirija capitales al ramo favorecido , no ya con objeto de procurar su adelanto sino de embolsarse la recompensa ofrecida por el gobierno.

Por medios semejantes se estimulan y protegen eficazmente las industrias útiles sin perjudicar al consumo ; se logra establecer una justa proporción entre el auxilio prestado y los esfuerzos de los fabricantes, se ampara á estos sin empobrecer al pais. No hay industria en su infancia á la que concediendo

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una prima gradual de producción que vaya disminuyendo de año en año y á medida de sus adelantos , no pueda llegar de por sí sola á luchar con la cslrangcra, con tal que tenga regulares elementos de vida y prosperidad en el pais , y no sea una de aquellas industrias nocivas á que solo dá y consen a existencia el arancel.

Cuanto dejamos dicho se entiende respecto á la manera de proceder con las industrias que se crean de nuevo, y deja de todo punto á salvo lo que cada pais debe á la fabricación que dentro . de él se ha elevado y acrecentado bajo el influjo de la legislación.

En el capítulo X , reservado á tratar la cuestión de la fabricación de algodones en España , discutiremos los deberos impuestos al gobierno de la nación respecto á las industrias criadas á la sombra de nuestro antiguo sistema comercial.

Reasumiendo ahora cuanto hemos espuesto en este capitulo , se deducen de él los principios siguientes : . ■ '

1.” La legislación debe favorecer ante todo la producción de los ramos que no necesitan de derechos protectores ni de primas para su fomento.

mVISION DF.I. TRABAJO ENTRE I.AS NACIONES. i ‘21

2.” Conceder una protección especial , limitada y temporal á determinadas industrias, y en consideración á las circunstancias que asi lo recomienden.

o.” !No imponer derechos protectores á favor de la generalidad de las industrias, solo por satisfacer al prurito de que cada pais fabrique todos los objetos necesarios á su consumo.

'4." Combinar los derechos con las primas, en términos de gravar al consumo lo menos posible y de favorecer el ensanche del comercio esterior.

DK LA NATURALEZA V ELEMENTOS DE LA PRODUCCION NACIONAL.

Hemos visto ijue la tarea impuesta á las naciones para acelerar su prosperidad y desarrollo material consiste, en escitar el trabajo de sus habitantes dirigiéndolo hácia aquellos ramos que sean mas susceptibles de perfección , que mas favorezcan el clima , situación y demas elementos naturales del respectivo territorio. 0 lo que en otros términos viene á significar lo mismo, dedicándose con preferencia á producir aquellos objetos que por la misma suma de trabajo puedan obtenerse en mayor cantidad, de mejor calidad y á mas barato precio.

Si por ejemplo cien mil trabajadores en trescientos

(lias del afio logran, cullivando la tierra, mayor cantidad de productos, ó productos de mas valor, que los que obtuvieran ocupándose en la navegación ó en fabricar artefactos , es evidente que á la agricultura deberán dar la preferencia, puesto que dedicándose á ella adquirirán mas medios de proveer á sus necesidades y de acumular capitales reproductivos. Al contrario las manufacturas ó el transporte marítimo serán preferibles si logran consagrándose á estas tareas mayor recompensa por el mismo empleo de tiempo y de afanes.

Pero estos principios económicos , claros y sencillos en su esposicion, aceptables en teoría, no dejan de ofrecer dificultades cuando se trata de aplicarlos prácticamente á las necesidades de un pueblo.

¿Cómo discernir con esactitud en un pais que se halla atrasado en artes , escaso de capitales , en la infancia de su industria, á qué ramo deberá conceder la preferencia ? Porque su agricultura sea susceptible de grandes mejoras ¿habrán de descuidarse en él las artes mecánicas, para que solo son adecuados los habitantes de las grandes ciudades?

Rara vez puede decirse á priori cuáles serán los resultados de la industria del hombre dedicada á

DE L.V l’nODECCIO.> NACIONAL. 125

los (liferentos ramos de producción en un país cuyo territorio sea muy estenso , donde existan grandes centros de población , que tenga stas dilatadas y elementos propios al fomento de la marinería. Interin los habitantes de los campos y de las aldeas desmontan terrenos y mejoran las tierras ya puestas en cultivo, los de las ciudades pueden entregarse al laboreo de primeras materias indígenas, y echar las bases de la industria manufacturera; y la población del litoral dedicarse á la pesca y á la navegación.

Seria aventurado, antes que la esperiencia y el desarrollo del trabajo hayan dado á conocer la índole y poderío de las fuerzas productivas del pais, proclamar preferente un género de trabajo á costa de los demas , decidir que esta nación baya de ser manufacturera en vez de agrícola ó labradora con esclusion de los ramos de industria. Lo esencial es promover el trabajo interior , protegerlo , fomentarlo, cscitarlo; ayudar á todos los ciudadanos á todas las empresas que se propongan ocupar brazos , estender , variar y mejorar la producción nacional.

Pero esta protección no ha de ser csclusiva ni fundarse tampoco en prohibiciones ni en altos dc-

rechos protectores , escepto en los casos especificados en los capítulos IV y VIII , en que una industria presenta grandes probabilidades de arraigarse en el pais y de aventajar á las estrangeras; pues solo entonces fuera legítimo gravar al público con una carga cuyo objeto no puede ser otro que el de asegurarle un beneficio futuro; debiendo la industria favorecida indemnizar mas tarde los sacrificios que su creación haya costado.

Fuera de estos casos especiales la protección del gobierno ha de ser general y ejercitarse por medio de recompensas y de estímulos en el sentido que especificaremos en el capítulo siguiente: pero sin entorpecer, deprimir, ni perjudicar por medio de reglamentos ni de tributos, la libre acción de la industria en la diversidad de ramos á que puede llevarla la actividad del hombre , su inclinación y las circunstancias de cada pais.

Asi que antes que un maduro examen, corroborado por la esperiencia , no indique con alguna seguridad cuáles son los trabajos mas productivos, no debe darse la preferencia á la agricultura sobre la fabricación ó el comercio , ni á estas industrias con detrimento de aquella por efecto de precaución y de conjetura , sino ayudar igualmente

DE LA PRODUCCIO> NACIONAL. 127

al fomento y generalización del trabajo , dejando á los resultados de este el señalar cuál sea el sistema á que mas se presta la nación , el que mas crecidos y ricos productos le proporciona.

Estas consideraciones evidentes en principio, adquieren mayor grado de exactitud aplicadas á la situación topográfica y geológica de España , que parece destinada por la naturaleza á esceder en prosperidad y riqueza á las naciones , de quienes fue temida en dias para ella mas gloriosos, y que hoy se lamentan, si no desprecian nuestra pobreza; pues si para algo valen y por algo cuentan , según el sentir de los economistas , los elementos naturales peculiares de cada pais, España los posee, no ya solo para uno sino para diversos ramos de producción.

Nuestro territorio fértil , variado , suceptibles sus tierras de beneficio y de mejora , dá con ventaja los frutos y producciones de diferentes climas y latitudes. En agricultura podemos aspirar á proveer con abundancia no solo al consumo sino al regalo de los naturales , quedándonos aun considerables - sobrantes para cambiar con las producciones de los estrangeros.

Sin tomar en cuenta las exageraciones á que

CAPI'i'íJi-O V.

quizás haya dado lugar la reciente esplotacioii de metales preciosos; las dilatadas sierras que á España atraviesan esconden en sus entrañas depósitos de hierro , de plomo , de cobre, cuyo laboreo conducido con inteligencia y adecuados medios, podrá levantar las artes y la fabricación de materias metálicas á un grado que compita con la misma Inglaterra; al paso que la posesión de primeras materias de esquisita calidad debe darnos una decidida superioridad en tejidos de lana y otros artículos , superioridad que obtendremos tan luego como las artes hayan adelantado lo que han menester, se formen en el pais operarios hábiles, y tengamos capitales suficientes para dar á la industria lanera el fomento de que es susceptible.

la esperanza que aquí indicamos de que este lamo de fabricación llegue en España á poder sostener la competencia estrangera , podrá quizás opo- »l reparo do que como pueblo fabril nueslros ete'uemos nalurules no igualarán nunca á los de

«aciones , pues la carencia hustible comn ' cieiiipre a nuestra

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DE LA PRODUCCION NACIONAL.

debe este pais su ascendiente fabril. No pretendemos que en todos los ramos de fabricación podamos ni debamos entrar en competencia con los ingleses , que tan considerable delantera han tomado. Pero las ventajas que les proporcionan sus minas de carbón de piedra, que con razón báse dicho se han convertido para la Inglaterra en minas de oro, se neutralizará en muchos casos respecto á la industria española empleando esta como agente motor el agua, lo que podemos hacer con incomparable economía en varias localidades llamadas á ser centros fabriles de grande importancia ; al mismo tiempo que derivamos preciosos elementos de la posesión de primeras materias, base la mas importante de la industria manufacturera, y que de por si basta para hacerla próspera, siempre que á aquella ventaja se logren reunir los precisos aditamentos de ciencia y de capital.

Los partidarios de la mas amplia libertad de comercio no podrán atacar las esperanzas que abrigamos en favor de la industria española , puesto que como hemos dicho y encarecemos en el curso de este libro , no fiamos á las prohibiciones ni al monopolio el porvenir de nuestra riqueza fabril. Basta para no ahogarla el que no se arraigue ha-

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ciendo secuela á otras preocupaciones económicas ya desterradas , la nueva y perjudicial de que porque somos un pais agrícola , hayamos de renunciar á ser manufactureros de los artículos de que poseemos elementos y que podemos desenvolver y mejorar, privándonos asi del fruto del trabajo de aquella parte de nuestra población apta para desempeñarlo con preferencia á otra ocupación.

Nuestras ciudades de provincia , que en general esceden en vecindario é importancia á las ciudades de segundo orden de otras naciones mas ricas y pobladas (*) , encierran un número de jornaleros y millares de brazos útiles que solo la industria fabril y las artes mecánicas pueden ocupar ; y prescindir del impulso que á estos elementos de trabajo ha de procurar darse , fuera desconocer los de nuestra ri-

0 Quizás ninguna otra nación de las de la culta Europa, considerada aisladamente , cuenta tantas ciudades fuera de sus capitales, que igualen á Sevilla, Barcelona, Valencia , Málaga, Granada, Cádiz, Córdoba, Zaragoza, la Coruña, Valladolid y algunas mas de España , todas muy superiores en |M)blaciou y algunas en riqueza á las ciudades de provincia de Francia y á muchas de Inglaterra , no obstante que la aglomeradon de liabitantes en estas es debida al movimiento próspero de la industria , y que el vecindario de nuestras ciudades del interior se ha formado á pesar de la falta de estimulo en favor del trabiyo.

DE LA PRODUCCION NACIONAL.

qiieza , y no sacar el partido conveniente de los medios que las circunstancias del pais presentan para el restablecimiento de su prosperidad y el desarrollo de su civilización.

La falta de seguridad para las personas y propiedades inherente á los gobiernos absolutos , la influencia de instituciones bajo las cuales era tenido en poco el trabajo, y no se premiaba á los que eran capaces de promoverlo ; la falta de comunicaciones con las naciones estrangeras en que hemos estado hasta el año de 1808 ; la esclavitud del pensamiento, la postración y letargo que adormecían las facultades morales del pueblo español, juntamente con los vicios peculiares de nuestro antiguo sistema administrativo peninsular y colonial ; han sido las causas del atraso de la riqueza pública , el motivo de no haber sacado partido de la magnífica situación comercial de que estuvo España en posesión ínterin conservó á las Américas. Mas la larga y costosa revolución que hemos sufrido , cualquiera que sea el juicio que de ella y de sus consecuencias se forme , ha producido el inmenso é irrevocable resultado de cambiar las condiciones que regían la distribución de la riqueza, de haber transferido casi totalmente la propiedad territorial, de haber despertado la afición á la industria y la necesidad

(le cjercitarlá como medio de acrecentar los goces materiales, novedad (jue se liga con un hecho fdo* sólico de la mayor transcendencia, la sustitución del individualismo ó interés privado al principio de caridad que las instituciones piadosas habian inculcado en España , causas todas que nos han asociado al impulso civilizador que domina la sociedad europea.

Mas persuadidos al cabo los españoles de que la riqueza y bienestar del hombre están en su propia mano, pues bajo un gobierno libre la prosperidad de los ciudadanos depende de su industria y laboriosidad, de su aptitud para procurarse por medio del trabajo objetos útiles , cosas que podiendo ser empleadas en los usos de la vida para satisfacer nuestras crecientes necesidades , sirvan de materia de cambio contra otros objetos igualmente útiles ó agradables , deben esperarse los mas felices resultados del impulso dado á la pública actividad hacia la esplotacion y benefleio de los manantiales de riejueza que poseemos en la tierra , en las minas , en la fabricación y en el comercio.

Es un hecho evidenciado por la esperiencia de otras naciones, que la tierra devuelve siempre con usura al cultivador los afanes que le ha costado su

I>E LA rnODL'CCION NACIONAL.

i5r.

beneficio , que la agricultura paga con crecidos réditos el capital en ella invertido. Los buenos métodos de labranza , el adaptar los terrenos á variadas culturas, el cambiar su calidad y disposición acomodándolos para sementeras á las que no se prestarían sin los auxilios del arte ; las infinitas mejoras que por medio de beneficios y probados métodos enseña la ciencia agrónoma, harán que nuestra agricultura aumente sus rendimientos hasta el punto de derramar la abundancia en nuestras campiñas agrestes , convirtiendo nuestra clase labradora en una de las mas felices y ricas de la tierra.

Las primeras materias en que abundamos en muy importantes ramos de producción, como lanas, sedas, curtidos , tintes, minerales, utilizadas con el auxilio de capitales y los conocimientos y esperiencia que nos hará adquirir el estudio de los adelantos hechos por las naciones estrangeras, constituyen elementos de mucho precio para el desarrollo de nuestra industria fabril , la cual no solo en Cataluña es susceptible de vital incremento, sino también en otras provincias del reino donde abunda de preciosos auxiliares.

Una vez entrados en la senda de una producción activa , afiliados con denuedo y brio en la gran fa-

iTiilia de los pueblos industriosos , se abre para los españoles una perspectiva que debe alentar á sus hombres públicos , escitarlos á no descuidar medio de hacernos recuperar el tiempo perdido, y conducirnos brevemente á discernir con acierto los ramos hácia los que conviene dirigir con mayor ahinco el trabajo nacional.

Entonces , cuando este se encuentre promovido y en acción , cuando todos los que en la actualidad trabajan conozcan la manera de hacerlo con mayor fruto, empleando los métodos mas adelantados y perfectos , cuando los que se hallen ociosos arrastrados por el estímulo entren á ser productores, cuando la agricultura , la industria y el comercio se vean fecundados por establecimientos que pongan á su alcance los capitales que han menester , cuando hayamos adoptado las prácticas que en otros paises ayudan y favorecen el trabajo, entonces será llegado el momento de decidir cuáles son los objetos de riqueza en que poseemos mas elementos naturales de perfección; y esta esperiencia, corroborada por los frutos que de ella se saquen , enseñará la parte que la naturaleza y nuestro ingenio legítimamente nos deparan en la distribución de la obra de la producción ; cuál es el contingente que nos asignan en la de la división del trabajo , que es el prin-

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DE LA PRODUCCION NACIONAL.

cipio invocado por los abogados de la libertad mercantil, cuando sostienen que cada pais debe limitarse á ser productor de determinados objetos , pues escediendo en ellos á los demas pueblos , podiendo darlos mejores , mas abundantes y mas baratos, en su posesión encontrará los medios de proveer á sus necesidades y de acrecentar su riqueza interior, puesto que la permuta de aquellos objetos de producción especial y predilecta , deben acrecentar su beneficio y hacer mas ventajosa su posición en el mercado del universo.

MEDIOS DE DESARROLLAn EA PRODI'CCION NACIONAE.

Si por un lado anima y llena de confianza la abundancia de poderosos elementos de producción que encierra España , circunstancia que parece debería allanar la tarea de favorecer el desarrollo del trabajo por los eficaces medios que á este fin posee la sociedad; por otro lado el legislador no podrá menos de esperimentar cierta especie de perplegidad en la elección de los mas á propósito; y el economista no menos embarazo en recomendar medidas especiales , uno y otro nacido de que estando todo por hacer entre nosotros tocante á instituciones adaptadas al fomento de la riqueza pública , la variedad é importancia de las cuestiones por resol-

CAPITIILO VI.

ver , como que parece han de desvirtuar las recomendaciones por su misma multiplicidad.

Antes de ahora hemos tenido ocasión de consignar nuestra opinión sohre cuánto importaba no desperdiciar la coyuntura que ofrccia el paso de un estado de cosas tan diamctrahnente opuesto al que regia en España á principios del siglo , como el que la generación presente á costa de tantos sacrificios y titubeos está planteando ; coyuntura á propósito para haber asegurado en beneficio de lo presente y del porvenir las reformas consumadas por la revolución. No corresponde á la tarea que ahora nos hemos propuesto, tratar de la larga discusión que sostuvimos sobre cuestiones económicas de la mayor importancia en el primitivo Español y posteriormente en el Correo Nacional ; pero al impugnar con la perseverancia que lo hicimos el destino dado á los bienes nacionales , la supresión del diezmo en la manera que se ha efectuado , la completa abolición de las sustituciones , no podíamos ni haber cambiado de doctrinas después de haber sostenido desde nuestra infancia las de libertad política y de igualdad civil, consumiendo tristemente nuestra juventud al servicio de las ideas liberales , ni equivocarnos hasta el estremo de suponer que nuestros débiles esfuerzos contu-

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL, i 39

vieran el torrente de las necesidades del tiempo que en sn madurez reclamaba la completa desaparición de las instituciones feudales.

No se oponian á las reformas en sí mismas los que hemos pugnado porque en ellas se siguiese otro sistema que el que ha prevalecido al cabo. Ademas de las consideraciones morales que siempre nos hicieron pensar y sostener, que el patrimonio de las corporaciones moncísticas debía en gran parte haberse destinado al material alivio y dotación de las clases menesterosas, en cuyo beneficio se instituyeron ; en la masa de los bienes que poseía el clero regular haciamos consistir las bases de la dotación de los establecimientos de pública utilidad como bancos locales , escuelas de labranza y otros que la moderna civilización debe á la sociedad en lugar de los que la antigua destinó bajo otra forma y obedeciendo á otros principios , á objetos de general conveniencia.

A mas del despojo consumado en detrimento de las clases pobres por otras mas afortunadas , vimos en la disposición de que los bienes nacionales se vendiesen á papel (en lo que se mostraba una indiferencia hacia el desvalimiento de aquellas bien agena de los principios bajo cuyos auspicios se ve-

rificaban las reformas) el inconveniente de tener que privarse el gobierno de los recursos con que hubiera podido atender á los mismos acreedores del Estado siguiendo otro sistema de enagenacion; de los medios con que podia haber favorecido el planteamiento y dotación de los establecimientos reclamados por las necesidades de la sociedad reformada , de que se veia llamado á echar los cimientos. Entre la variedad de útiles combinaciones que abraza el sistema de organización económica que hubiera podido salir de la aplicación de los bienes nacionales á objetos de pública utilidad, á la creación de tanto establecimiento como está haciendo falta. ¿Cuán benéficos efectos no se habrían seguido de consignar en cada provincia una parte de entre los mas pingües bienes ralees de la nación para dotar bancos de circulación, destinados á auxiliará la agricultura y al comercio?

La iniciativa tomada en este caso por el gobierno hubiera sido el mayor y mas eficaz estímulo para la creación de estos útiles establecimientos, el público hubiera seguido el ejemplo y ayudado á la formación del capital necesario á cada uno de ellos , la dotación en bienes, sirviendo de aliciente y de garantía á los capitalistas nacionales y estrangeros para que mas fácilmente se interesasen en los

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. Hf

bancos. Mas adelante cuando la existencia de estos se hubiera encontrado asegurada, y el favor, crédito y popularidad de que gozaran bastara para sostenerlos ; cuando la propiedad territorial en parte por el influjo benéfico de los bancos hubiese aumentado de valor, las dotaciones territoriales de estos habrían podido enagenarse con ventaja, quedando siempre disponibles á beneficio de los acreedores del Estado las acciones lomadas por el gobierno en cada banco en representación del capital de los bienes nacionales dados en dotación, cuyas acciones, que entonces valdrían á la par, dieran por resultado haber vendido á dinero contante dichos bienes, no solo por todo su valor nominal , sino au mentado este por las mejoras adquiridas por las tierras durante el tiempo que como propiedad de los bancos las hubieran dado estos en arriendo.

La secularización del diezmo si se hubiera dispuesto la redención por los propietarios de este gravámen , en lugar de su abolición pura y simple, habría dado con qué atender durante cuarenta años al pago de los intereses de toda la deuda pública nacional y estrangera , á cuyo término era de esperar que el aumento de la riqueza pública , el de las rentas del Estado , proporcionase los medios de continuar con regularidad el pago de aquellos in-

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tercses, aun cuando para entonces cesáran los ingresos procedentes de la redención del dieznao.

La teoría de esta operación es en estremo sencilla. Gravadas uniformemente todas las tierras del Estado con la carga del diezmo ú otra permanente sobre sus productos brutos, producen menos en renta toda la cantidad á que asciende aquel tributo (*), siendo evidente que el colono que toma en alquiler una tierra sujeta á la obligación de desfalcar á la cosecha una parte de sus rendimientos, paga menos por el uso de dicha tierra que si todos los productos que esta le rindiese quedasen libremente á su disposición. Asi es que entre dos tierras de igual calidad , una sujeta al pago del diezmo y otra exenta de él , ésta dará mas renta al propietario que aquella.

Del mismo modo y por igual principio la abolición del diezmo en un pais , produce entre otros, el inevitable resultado de elevar el precio de la renta ó sea el alquiler de las tierras. Este resultado que el periódico el Español anunció y predijo en

(') Véase el apéndice , nota sobre los vEnnADEBos pbinci-

PIOS BEGULADORES DE LA RENTA DE LA TIERRA , JUSTIFICACION DE LA DOCTRI.NA SOSTENIDA POR EL AUTOR SOBRE EL IMPUESTO DECIMAL.

DEL DE8AUR0LL0 DE LA PRODUCCION NACIONAL. 147)

1830 cuando por primera vez .se agitó la cuestión de suprimir la contribución decimal , se está realizando ya en España , y cada dia irá completándose á medida que espiren y vayan renovándose los antiguos contratos de arrendamiento.

La abolición del impuesto decimal produce por consiguiente un aumento progresivo en el importe que como renta perciben los propietarios de España , aumento que redundando en provecho de estos daba derecho á la sociedad para haber exigido alguna compensación de la clase favorecida , á fin de no perjudicar á las demas sobre las que recaian en desigual proporción las obligaciones y cargas que el diezmo cubria , y otras á que con sus rendimientos hubiera podido atenderse. En este sentido , y habiéndose la opinión declarado por la supresión del diezmo , al decretar su abolición debió prescribirse que relevada la propiedad territorial de un impuesto cuyo importe iba á ceder en su provecho, adquiriese esta á título oneroso tan importante concesión, lo cual se hubiera logrado estableciendo á título de redención el pago de cierto número de anualidades, que fijadas por ejemplo á cuarenta, y siendo cada una igual con rebaja de veinte y cinco por ciento al importe á que ascendia según quinquenio el tributo decimal sobre todas y cada una

de las heredades que la hubiesen satisfecho, diera por resultado aliviar definitivamente á los propietarios territoriales , haber hecho desaparecer finalmente el diezmo; pero sacando el Estado la compensación á que en buenos principios tenia derecho. El importe de esta redención que no nos detendremos á calcular , pero que nunca habria bajado de doscientos cincuenta millones anuales , hubiera servido para levantar el crédito de España , y beneficiar la suerte de los acreedores del Estado, mucho mas eficazmente, con mas regularidad y de una manera mas equitativa é igual, que lo ha sido con el sistema de enagenacion de bienes nacionales , cuyos vicios no entra en el cuadro de esta obra el examinar.

El desaprovechamiento del diezmo (*), el error

O Si esta critica de la abolición del diezmo hecha btyo el solo aspecto de las ventajas que en favor de la nación se hubieran podido obtener siguiendo otro sistema , hiciera suponer á algunos lectores que miramos con indiferencia la suerte del clero secular y el despojo que la iglesia española ha sufrido en sus derechos y en sus bienes, bastaranos recordar (aunque no creemos que se haya borrado de la memoria de muchos , en particular de la de los sacerdotes españoles) la perseverancia y zelo con que durante años , sustuvo el autor los legítimos intereses de la iglesia en cuya defensa ha hecho gustosamente el sacrificio de incurrir en gran parte de su imiwpularidad. El sistema de redención del diezmo, de que hemos hablado, suponía

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. 145

de haber decretado su abolición pura y sencilla, sin acompañarla de las medidas correspondientes, sin haber tomado en cuenta la naturaleza y consecuencias económicas de su supresión, ha privado á los acreedores del Estado del único arbitrio disponible que tenia la España para evitar la bancarrota de hecho, ó la indefinida postergación, que viene á ser lo mismo, del arreglo de la deuda pública; cuya consolidación y mejora no podria salir de otro arbitrio que no diera por resultado asegurar el pago de los réditos anuales de toda la suma de obligaciones de cualquier procedencia , que está debiendo el Estado.

Hemos insinuado que la completa abolición de las sustituciones encerraba un perjuicio público , y seguramente no nace esta opinión de exagerada creencia en cuanto á las ventajas de conservar en

según nuestra muñera de considerar el conjunto de las reformas políticas y económicas exigidas |X)r el estado de la nación, la consmacion de los bienes de las mitras y catedrales, medida (jue si hubiera prevalecido como lo decretaron las Corles de 1 840 , ein la base de una equitativa transacion entre los que reclamaban el incontestable derecho de la iglesia española á conservar todo su patrimonio y las necesidades de la nación, que tomando sobre sí muchas de las cargas y atenciones públicas de qne antes cnidaba el clero, podía y debía obtener el abandono de parle de las tem|)oral¡dades eclesiásticas.

14C

el Estado una aristocracia hereditaria , reforzada y guarecida por el ascendiente de la posesión del suelo. Interin la Europa estuvo sujeta á las consecuencias de la legislación feudal y su territorio poseido casi en totalidad por la nobleza y las corporaciones eclesiásticas , se atribuyó á la aglomeración de tierras , á la propiedad de manos muertas, la miseria de la clase labradora , la despoblación y otros males nacidos de distintas causas que ó no se conocieron ó cuya verdadera influencia no supo apreciarse. A la vista de la campiña de Roma insalubre , inculta y desierta , de los dilatados campos que en tantas provincias de España aguardan vanamente hace siglos la mano del hombre para fecundarlos , natural era que la amortización civil y eclesiástica se mirase como funesta; y el inmortal autor de la ley agraria se hacia eco de la ilustración al mismo tiempo que un sentimiento popular , cuando lamentaba la existencia de los mayorazgos generalizados hasta el punto que entre nosotros lo estaban, y de las demás trabas que deprimían la propiedad territorial .

Pero los paises que nos precedieron en las reformas políticas y que han abolido los privilegios de la nobleza creyeron oponer un dique al restablecimiento del ascendiente de esta , al mismo tiempo

UEL DESARHOLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. 147

que dar una nueva garantía al principio de igualdad civil y á los intereses de las generaciones venideras, imponiendo á los testadores la obligación de una igual partición de sus bienes entre sus herederos. Mas no liabian previsto los legisladores de la revolución francesa cuáles serian las consecuencias de este sistema al cabo de algunos años. Los inconvenientes de la estremada división de la propiedad territorial que esperimenta la Francia se hacen sentir vivamente en ella, no obstante que apenas hay medio siglo que el código civil ha empezado á operar sus efectos (*). La población se aumenta escesivamente, ya sea en comparación del trabajo en que puede ser empleada , ya de los medios de subsistencia que el suelo produce. El capital se retira de los campos con lo que decae la agricultura. El rendimiento ó utilidades de la propiedad territorial va aminorándose al paso que se aumenta el número de los que viven sobre sus productos.

La esperiencia ha disipado en esta parte las preocupaciones de la escuela liberal, y sus hombres públicos que hace cincuenta años se oponian al dictámen de Napoleón, entonces primer cónsul , cuando

O Véase el apéndice , nota relativa al estado de la agricultura E.N FRANCIA.

discutiéndose el código francés quería reservar á los padres la facultad de disponer de la mitad de sus bienes en favor de uno de los hijos , hoy se muestran asustados de los efectos de la igual partición de la tierra y ven en ella, muy á su pesar, un principio de miseria y de debilidad para el Estado.

Sin hacernos apologistas csclusivos de la cultura en grande , como único sistema compatible con la prosperidad de la agricultura , pues si bien es cierto que la producción de granos y otros frutos se obtiene con mucha mas abundancia y economía en las heredades de grande estension, tampoco ha de perderse de vista que las huertas , los olivares , acaso las viñas , dan mayores rendimientos cultivadas en pequeño ó sea por medio del empleo de mayor suma de trabajo ; al examinar atentamente los elementos esenciales de la prosperidad agrícola luego se viene en conocimiento, que esta no puede existir ó solo encuentra garantías de duración, cuando se pone un límite al desmenuzamiento de la tierra , se hace prevalecer el cultivo por heredades de media cabida , y no se imposibilita dentro de ciertas proporciones la aglomeración de la tierra en estension mayor , estreñios que no podrán realizarse bajo la influencia del principio del código civil francés.

DKL nE8.\nnOLLO DE LA PRODL’CCION NACIONAL. 1 49

Los inconvenientes cienlíficainenle reconocidos, como consecuencia de la eslremada subdivisión de la propiedad territorial , la cual conduce á hacer prevalecer la cultura en pequeño, son los siguientes.

1. " La tierra dá menos cantidad de productos, por no poderse adaptar tos suelos á diferentes cosechas, ni beneficiarse estos convenientemente, como acontece cultivada por heredades ó haciendas de grande y mediana estension.

2. ” Se imposibilita y dificulta el que los labradores puedan disfrutar de las ventajas del crédito, no siendo posible que ni establecimientos públicos como los bancos , ni especuladores particulares, adelanten los capitales de que necesita la agricultura para su fomento , á propietarios ó colonos que solo labren partículas de tierra, y cuyas empresas no pueden ofrecer garantia para las anticipaciones que se les hagan.

3. “ La población se acrecienta en mayor proporción que lo que fuera de desear; el colono pobre que logra un pedazo de terreno , alentado por la subsistencia que de él saca y espera, pronto se establece y procrea hijos compañeros de su miseria, cuyo aumento de familia es mayor que la correspondiente producción de subsistencias por los mismos.

A.° Con la cultura en pequeño estendida sobre toda la superficie de un Estado no se pueden mul-

üplicar los ganados cuanto es de desear para el fomento de la agricultura y mayor utilidad del pais; proveyendo la abundancia de ganados al saludable mantenimiento de los habitantes y á su vestido, y contribuyendo ademas poderosamente al enriquecimiento de la clase labradora (*).

He señalado los errores económicos incurridos al verificar las grandes reformas consumadas en España, por la íntima analogía que existe entre los principios que hubiera sido conveniente seguir , y algunos de los medios que deberemos indicar, cuyos efectos se verán obstruidos ó retardados á consecuencia del desacertado uso hecho de los recursos del pais.

Deteniéndonos ahora á considerar la naturaleza de las medidas que reclama el fomento de la’ producción nacional , es preciso reconocer que varían mucho en su esencia , y que no todas dependen del gobierno ; ni conocidas y adoptadas que fueran podrían dar resultados inmediatos. En tres distintas categorías pueden dividirse estos medios. A la primera pertenecen los que se hallan al alcance de la

f) Véase el aptíndicc, ñola relativa al estado de agricll-

TERA EM INGLATERRA.

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. 151

logislalura y del gobierno , la segunda comprende los adelantos intelectuales que el pais vaya haciendo, la Ostensión que adquieran los conocimientos generales y especiales en las ciencias y artes aplicables á la agricultura y á la industria , la adopción de buenos métodos en las operaciones del trabajo; por último , es indispensable asignar al tiempo su precisa acción , no siendo posible que de repente el pais se posesione de la instrucción de que carece, ni que se planteen y fructifiquen en él las instituciones industriales que han de crearse, ni que las medidas legislativas produzcan inmediatamente los efectos apetecidos.

Debiendo esto último ser la consecuencia del empleo de aquellos medios , solo nos ocuparemos aqui del exámen de las disposiciones que se hallan en la esfera de las atribuciones del gobierno , de las que emanan de la dirección que en la sociedad se dé al trabajo y á los medios de perfeccionarlo. Si hemos de evitar el inconveniente de que la propiedad territorial se fraccione en mínimas partículas, de que nuestra ganadería se destruya , de tener que emplear mayor número de brazos y por consiguiente mayor cantidad de trabajo para obtener la misma de productos, si no queremos encontrarnos á la vuelta de cincuenta años con un acrecentamiento

(le población miserable y una agricullura atrasada, es preciso que al formar el código civil se tenga presente la necesidad de poner algún dique previsor á la futura multiplicación de propietarios mendigos que aflije á la Francia, al ducado de Lúea y algunos estados de Alemania

El mayor mal que respecto á la distribución de la propiedad territorial se sigue de las leyes que regulan las herencias, proviene de la coacción que aquellas ejercen sobre la voluntad del testador, cuando la intervención del derecho deberia limitarse á disposiciones protectoras de la familia , á la previsión de los casos en que, como por ejemplo en las sucesiones ah-inteslato, un principio general, una re. gla de moralidad y de justicia , proveen al acaso y al conflicto de los intereses domésticos. Siendo la transmisión de la propiedad por herencia la base del derecho común de las sociedades cultas, los derechos de la familia no pueden ser defraudados: pero la ley deberia limitarse ó protegerlos , á estipular en favor déla viuda y de las hijas; á asignar á los hijos varones cierta parte en el patrimonio común de que no pudiera privárseles, principalmente en las herencias que lleguen á suma de alguna importancia; evitando asi el hacer de la primogenitura del mismo modo que de la igual distribución una obligación forzosa.

DEL DESAHHOLLO DE LA PnODl CCION NAOIO.'VAL. i 5ñ

pues dejando á los testadores una prudente y racional libertad, se conseguiría mejor el deseado fin de no aglomerar en demasia la propiedad, ni de pulverizar el suelo en términos que se sigan los inconvenientes enumerados.

Nuestra legislación sobre mayorazgos era de todo punto esclusiva y perjudicial porque perpetuaba las sustituciones y las bacia irrevocables. Pero si al principio de irrevocabilidad de los mayorazgos se sustituyera la facultad de fundarlos solo por tres generaciones , esto es , durante la vida del fundador y de sus dos próximos herederos , terminando el vínculo de derecho con la vida del tercer poseedor, y no podiendo renovarse la sustitución sin consentimiento y beneplácito de este y de su inmediato heredero, entonces el sucesor del último á su mayor edad podría disponer de la propiedad como quisiera, y desaparecían enteramente los inconvenientes justamente atribuidos á nuestro sistema de mayorazgos, y ademas no se ofendería el espíritu de familia y los hábitos seculares en lo que de moral y respetables tienen en sí. Nada tan fácil ademas como el poner coto al abuso de la facultad de fundar mayorazgos , ya sea disponiendo que durante las tres generaciones en que de derecho subsistieran las vinculaciones tuviesen sus poseedores la

facultad de hipotecar hasta cierta suma para dotar á las hijas ú otras atenciones de familia ; ya limitando la libertad de sustituir á un minimum y á un maximum de renta, ó determinando la ostensión del territorio que podria ser amayorazgado.

Pero estas indicaciones únicamente dirigidas á probar que las sustituciones de por sí no son económicamente perjudiciales , y que existen medios adecuados de hacer desaparecer sus inconvenientes, no envuelven la conclusión de que sin los mayorazgos no pueda lograrse el fin de impedir la división desmedida de la tierra y los males de la cultura en pequeño generalizada con esceso. Relativamente al derecho civil , la ámplia libertad de testar es el mas eficaz remedio ; y respetada que sea por la ley la voluntad del poseedor , esto bastará para asegurar todas las ventajas económicas de la aglomeración de la propiedad territorial dentro de ciertos límites , y de la no menos conveniente subdivisión de aquella , por medio de la cual coexista la cultura en pequeño y las clases inferiores tengan acceso á las garantías y á los goces que emanan de la posesión de la tierra.

Pero consideramos mas importante aun para el fomento de la agricultura la reforma de nuestra ley

DEL DESARROLIX) DE LA PRODI CCION .NACIONAL. 155

de arriendo de tierras, pues á escepcion de Galicia y Asturias donde costumbres tradicionales han modificado el derecho común, este prescribe los arrendamientos por corto término , tres , seis , ocho ó cuando mas diez años; plazo insuficiente ya para que el colono que posea capital lo invierta en mejorar la tierra que cultiva, en hacerle adquirir mas valor con su beneficio ; ya para que los arrendadores que carezcan de capital propio , puedan obtenerle prestado y alcanzar con su auxilio los mismos resultados.

La mayor prueba de atraso en la agricultura de un pais , es que los arriendos se verifiquen por corto tiempo. Cuando prevalece esta costumbre, puede asegurarse que escepto en los casos en que los mismos propietarios labran sus tierras , no hay capitales destinados á la agricultura, sin lo cual esta no sale de su infancia ni puede levantarse á la prosperidad de que es susceptible.

Reformada la ley y establecido el que puedan efectuarse arriendos por término de veinte y cinco años á cien años , la medida de efecto mas inmediato para ayudar al incremento de la cultura, ha de ser la de poner capitales al alcance de los arrendadores que presenten garantías de solvencia. Estas se ha-

liarán casi siempre en la honradisima clase de labriegos en España , desde luego que las heredades tengan cierta estension , siendo esta la razón que nos hace encarecer la imposición de restricciones al fraccionamiento de la tierra llevado muy allá, y recomendar que la duración de los contratos sea suficiente para que el colono recoja los frutos del capital invertido ; pues es un principio acreditado por la esperiencia que la tierra paga , como hemos dicho , el capital empleado en ella ; sin que invalide la exactitud de este axioma la consideración de la pérdida de las cosechas en un año malo, pues ademas de que una heredad cultivada con inteligencia y celo no debe dar solamente una clase de frutos, basta que el arrendador permanezca al frente de ella y tenga medios de seguir cultivándola, para que repare con creces en los años siguientes las pérdidas que en los anteriores haya podido incurrir. El crédito aplicado al fomento de la agricultura por medio de bancos de circulación y descuento, establecidos y ramificados en cada una de nuestras provincias, es el gran resorte á que ha de acudirse como complemento de las medidas indicadas para el adelanto de la agricultura, acrecentamiento de productos, y obtener un aumento de bienestar, que dirigido á promover el trabajo interior y á proporcionar objetos de recíproco cambio y consumo , aumentará la

DEL DESABROLLO DE LA PRODUCCION .NACIONAL. 157

riqueza y goces de los habitantes del pais , sin peligro de incurrir en el esceso de producción fabril que aqueja á otras naciones (*).

Planteadas estas mejoras en beneficio de la agricultura , restan por introducir otras con aplicación á las artes ; no podiendo la industria fabril cobrar el desarrollo apetecible sin que sus directores y principales operarios adquieran la instrucción científica por medio de la cual nos pongamos primero al nivel de los demas pueblos , y en seguida emprendamos hacer por nosotros mismos descubrimientos y adelantos , para lo cual es preciso que la iniciativa intelectual deje de venir de afuera y empecemos á nutrirnos de nuestro propio espíritu y genio, como en los siglos en que para estar al nivel de los demas pueblos no necesitábamos imitar sus métodos y procedimientos.

A esto debe contribuir mas que nada la organización de un sistema general de instrucción tecnológica , la formación de profesores aventajados , el esmero en no dejar escapar adelanto científico ó industrial hecho por los estrangeros sin procurar

O Véase el Apéndice , nota relativa á las causas del incremento DE LA AGRICULTURA EN LNGLATERRA Á FINES DEL SIGLO PASADO.

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apropiárnoslo, á cuyo fm y para poder recompensar generosamente á los que descuellen como inventores ó emprendedores de medios adecuados para obtener productos perfeccionados , y ademas para que el gobierno pueda sufragar los gastos que ocasiona el fomento de la industria y del trabajo, el presupuesto deberá señalar la suma suficiente á fin de atender sin mezquindad á estos objetos, los mas productivos en que pueden invertirse los fondos públicos.

Los conocimientos , la vigilancia y constante estudio que reclama la eficaz protección de los intereses materiales , mayormente en un pais donde como en España hay que reparar tantos males y atraso , y acelerar la obra de su restauración y adelanto económico, no podrían ser ejercitados por el gobierno bajo la forma que actualmente tiene nuestra administración pública. Los dos ó tres ministerios á cuyo cargo corren los asuntos concernientes á los diferentes ramos que afectan la riqueza del pais , ni pueden proceder con sistema cual se necesitaría , para que la acción y medidas emanadas del gobierno produjesen saludables efectos, ni los muchos negocios que tienen á su cargo los Ministros de Hacienda, Gobernación y Marina les dejan libertad ni tiempo , suponiendo que reúnan la capacidad especial que se necesita, para atender

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. 15',l

debidamente á los intereses de la agricultura, de la fabricación y del comercio.

Vistas las circunstancias peculiares á España, su estado y las necesidades que imperiosamente la aquejan , no hay que recurrir á otro pais ni citar agenos ejemplos para convencerse que es en ella una verdadera exigencia de su situación económica, la formación de una administración central que reuna en una mano y bajo un mismo impulso, cuanto pertenece al fomento de la producción nacional. Asi es que aun cuando no viéramos que las naciones que nos aventajan en buena administración como en riquezas , y á las que queremos igualar, han puesto al cuidado de administraciones ó ministerios especiales su agricultura y su industria, bastan las circunstancias en que nos hallamos para sugerir la idea de crear como ramo separado del servicio público un ministerio consagrado á la protección -y fomento de los intereses materiales.

En Inglaterra no hay ministerio de agricultura porque la cámara de los Comunes , compuesta siempre en su mayoría de propietarios territoriales, está constituida en comité agrícola permanente , y sabe protegerse á sí misma quizás en demasía. El Board of Tradc tiene las atribuciones y llena el

íin de un ministerio de comercio, y no creemos ponga nadie en duda la habilidad con que lo hace.

En España no es conveniente separar los intereses de la agricultura de los del comercio , y la creación de un ministerio á cuyo cargo corriesen los generales de la producción , es una medida tan indispensable que sin ella ni podrá plantearse un sistema que corresponda al deseo inherente á todo gobierno, de promover la prosperidad de sus administrados, ni menos surtir buenos resultados el sistema que se adopte , por escelente que fuera en sí.

Pero ademas de lo que corresponde al gobierno adaptando las medidas legislativas á las necesidades déla industria, siempre quedará inmensamente que hacer á la nación por sí misma, no podiendo nunca alcanzar los esfuerzos ni el celo de la autoridad pública , á lo que solo puede conseguirse en fuerza del impulso colectivo de los ciudadanos , del movimiento progresivo y vivificador del espíritu nacional, estimulado á entrar con brio en la carrera de los adelantos, en las vias fecundas de la civilización.

Asi que á una prudente y acertada constitución de la propiedad territorial, á una buena ley de arriendos , al establecimiento de bancos y de escuc-

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. i61

las especiales de agronomía, de manufacturas y de artes , deberá añadirse por parte de nuestros agricultores y comerciantes aquel celo y afan que los familiarice con los conocimientos de que necesitan para entregarse con éxito á los trabajos de sus respectivos ramos ; y en ninguno tanto como en la agricultura influyen los adelantos de la ciencia , pues llega esta á quintuplicar las fuerzas de la naturaleza , y á inspirar á los labradores mas conGanza en sus esfuerzos que en la bondad de las estaciones. Mientras mas se adelanta mas bay que aprender en agricultura. Esta noble profesión se alimenta con los auxilios de todas las ciencias .

De la geología aprende los medios de descubrir la naturaleza de los terrenos y la manera de alterar y de modificar sus calidades y propiedades vegetativas.

La mineralogia hace conocer las sustancias propias á operar aquellas alteraciones é indica las calidades del suelo.

La física y la meterologia suministran datos in- ‘ dispensables para las buenas sementeras y la elección de la esposicion de los terrenos.

La química enseña la naturaleza intima de los cuerpos y los fenómenos de la vegetación , la composición de las plantas , la índole y efectos de los beneficios ó estercóleos.

La historia natural dice cuáles son las plantas que convienen al clima , al suelo y á la esposicion en que están situados los terrenos.

Por medio de la geometría se aprende con exactitud el grado de fertilidad de cada especie de tierra.

La medicina, veterinaria y la anatomía comparada dan los medios de conservar y perfeccionar la cria de ganados.

Imagínese la inmensa superioridad que un labrador instruido, cual puede un colono llegar á serlo con facilidad y sin pedantería, en pocos años, con solo asistir algunas horas á una escuela práctica de labranza, podrá ejercer sobre sus convecinos y en su provincia, cuando á esta suma de conocimientos únalas ventajas déla legislación invocada, y la facilidad de obtener capitales para aplicarlos á sus esplotaciones y empresas. Otro tanto debe inferirse relativamente al auxilio de los conocimientos aplicables á la industria fabril , á las artes y al

DEL DESARROLLO DE LA PRODUCCION NACIONAL. 465

comercio , por lo que se formará cabal ¡dea del inmenso impulso que en España puede darse á la riqueza pública dedicándose á utilizar con ilustración , laboriosidad y empeño , los fecundos elementos de producción que el pais encierra.

En el estado á que ha llegado la industria en el mundo , si hemos de entrar á competir con las demas naciones en el mercado universal, á cualquiera ramo que las facultades de trabajo que los españoles poseen puedan ser dirigidas , es indispensable que reunamos las calidades de aptitud, conocimientos, esperiemia, actividad y capital, faltando una de las cuales las demas pierden su eficacia.

Fuera de estas precisas condiciones, los resultados del trabajo serán de hoy en adelante eventuales.