Rayos Finsen, rayos Röntgen, radio. Informe presentado a la Escuela de medicina · Unidad 35 de 44

Unidad 35 · CÁNCER PRIMITIVO DEL SENO

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CÁNCER PRIMITIVO DEL SENO

Esta cuestión del tratamiento del cáncer primitivo del seno por medio de los Rayos X, ha sido objeto de discusiones en las que se han mezclado las opiniones más contradictorias.

Sin embargo, á pesar de haber negado en absoluto el Doctor Labbé (1903) la existencia de un solo caso probatorio de curación de cáncer del pecho ; á pesar de haber incriminado Poirier á la Radioterapia de método peligroso, los casos de cáncer del seno curados son tan evidentes, que negarlo sería negar la luz del día. Ahí están, para demostrarlo, los casos de Williams Skinner y Morton. en América: los casos de Schiff, en Viena, y

de Mondain en Francia. El hecho positivo existe, pues, y la curación del cáncer es una realidad. La diversidad de opiniones depende, ámi modo de ver, de dos particulares importantes :

I? Que los casos, en su mayoría, que llegan á las Clínicas de Radioterapia, son los casos ya inoperables, generalizados, casi a los casos de desecho de los grandes cortadores í»^ para emplear la frase del Dr. Béclére.

2? Que la aplicación de los Rayos X necesita de una mesuración exquisita para llegar á obtener un buen resultado. ¿Son todos los médicos los que dirigen ellos personalmente el tratamiento de sus enfermos ? No hay tal, y el Dr. Skinner, en un interesante informe, hace resaltar que notabilidades médicas, al emplear los Rayos X, utilizan, á veces, un radiógrafo ; otros un simple enfermero para dirigir las aplicaciones, y sea cual fuere el resultado, su nombre y su firma garantizan aquella estadística, muy á menudo contraria á los datos obtenidos por verdaderos médicos expertos en Radioterapia y quienes personalmente han dirigido el tratamiento.

Separemos primeramente de los cánceres del pecho, el esquirro, tumor á desenvolvimiento muy lento y á larga duración ; separémoslos porque contra esa afección los Rayos X no tienen acción benéfica alguna, antes al contrario, parece agravarla. La observación por otra parte ha venido á demostrar que los tumores más embrionarios, los de marcha más rápida, son los más inñuenciados por los Rayos X, y esto tiene en apoyo el hecho de la electividad de los Rayos X por la célula embrionaria, electividad bien conocida de que goza igualmente el Radio. El tipo vulgar del cáncer del pecho es el carcinoma, y á él he de hacer referencia sobre todo.

Humanamente no se pueden pedir cosas sobrenaturales, y por ahora no nos es dable restablecer órganos nuevos; por consiguiente, en los casos de cáncer del pecho, de gran volumen, adherentes á la piel y con profundas adherencias, grandes adenopatias, tinte canceroso, edema del bazo, etc., esté ó no ulcerado el tumor, la curación no debe esperarse, aunque se citan casos muy avanzados curados. De todos modos, aun en casos de tal índole, los Rayos X es indudable que á menudo mejoran el estado general, hacen desaparecer el dolor y el olor y la supuración de los casos ulcerados cambian.

Además, la moral del enfermo se levanta, y hay, por de cirio así, un paréntesis en el oscuro horizonte del paciente.

Existe, en cambio, otro tipo alrededor del cual podrían agruparse los casos de carcinoma del pecho en su comienzo, en el que el tumor es pequeño, la adenopatia no existiría 6 existiría poco, y con esto un buen estado general. ¿Qué se hace hoy con esos casos? Pues, no hay que dudarlo : emplear el tratamiento Radio-quirúrgico; he ahí la última palabra de la ciencia, la que creo más racional.

Por consiguiente, operar, y aplicar los Rayos X después, es lo que da el mejor y más rápido resultado. Los Rayos X vendrían, por decirlo así, á hacer completa la extirpación de los tejidos enfermos, puesto que las pequeñas porciones de tejidos invadidos y que no han sido extirpados, serán destruidas por los Rayos X, los que á la vez ejercerán una acción profiláctica. Por consiguiente no se recomendará nunca bastante la radioterapia post-operatoria^ y los americanos, hombres eminentemente prácticos, llegan hasta á hacer la primera sesión de radioterapia antes de cerrar la herida, como si la aplicación de la luz Róntgen constituyese uno de los tiempos de la operación ; otros los aplican antes de estar la herida cicatrizada ; esta aplicación es cómoda, toda vez que no es necesario levantar la cura para hacer la aplicación. Las aplicaciones precoces son recomendables ; sobre todo, en los casos graves que han sido operados un poco tarde y es indudable que es tiempo que se gana.

En los casos operados precozmente se puede esperar la cicatrización y hacer entonces directamente las aplicaciones sobre la cicatriz y sobre los ganglios de la axila.

Tal es, en suma, lo que me parece hoy más recomendable, tanto más cuanto que en los casos de tumores, aun los más pequeños, la desaparición total no existe pues parece ser que el estroma conjuntivo queda. ¿No es esto lo que generalmente se admite? Además, ¿para qué someter á un enfermo á un tratamiento de larga duración y dudoso, cuando poseemos uno rápido y eficaz, el radio-quirtirgico ?

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