Recuerdos de un viaje a Santiago de Galicia · Unidad 54 de 108

Unidad 54 · (4) -ÍCÍ., XI, 28-30.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

(4) -ÍCÍ., XI, 28-30.

(:>) llist., LX, 11.

(fi) «Xovcm vero in Oall.iccia, ilum adliiic viveret, Apostoliis elegisse dtcitur, quorum scptem, alus duobus in Gallaccia pi'aedicandi causa remancnlibus, cuní co Jerosolimas perri'xerunt; ojusque corpus post passinneni por maro (lallaeciam ileporlaverunt.» Códice de Calixlu, I, UI.

EL SEPULCRO DE SANTIAGO.

ñoles, ambicionaba restituir el trono á la casa de David. Un añocumph'ase ya entonces precisamente, que Julio At^rippa llerodcs reinaba en Judea por beneficio del emperador Claudio, como paga del favor insigne que al mismo Claudio prestó Herodes en Roma. El cual contribuyó á sentarle en el codiciado trono de Augusto, con ganarse y decidir á ello á los preteríanos y senadores, arengándoles diestramente el miércoles 24 de Enero de 41, en que fué asesinado Calígula 1). Ahora importábale á Julio Agrippa afianzarse en el reino de Judea, captándose la voluntad de los Jerosolimitanos: así que, dio fácil oído á la envidia y á la murmuración desatadas contra el hijo del Zebedeo; y le hizo degollar muy pocos días antes del 24 de Marzo, en que fué la Pascua.

Los siete discípulos consiguieron que se les entregase el inanimado cuerpo de su Maest;o: embalsamáronlo debidamente; lo transportaron á Joppe; y lo pusieron en una velera nave que había de partir luego con dirección á España. Rara, ó ninguna vez, fué negado á la familia ó á los amigos el cuerpo de la persona muerta por mandato judicial. José de Arimatéa pidió y obtuvo el sacratísimo cuerpo de nuestro redentor Jesucristo; Gamaliel asimismo, el de San Esteban, para sepultarlos en predios y monumentos de su propiedad particular; y años antes, los discípulos del Bautista habían llevado desde Peréa á Samaría el yerto cadáver del Precursor divino. De la propia manera los siete discípulos españoles hubieron de reclamar y obtener los santos despojos mortales del Apóstol que dio el primero su vida por la fe. Anhelaban tributarle honrosísima sepultura , en la provincia de su especial predicación y doctrina; y probablemente en finca, y aun en monumento quizá de alguno de estos egregios varones. Próspero el viento, serena la mar, rápido y animoso el bajel, cual si el timón se hallase fiado á un espíritu celeste, llegó el sagrado depósito al galaico puerto de Iría, cerca del confín de la tierra entonces conocida. Allí desembarcaron; y caminando como unas cuatro leguas hacia el septentrión, por la antigua y excelente vía romana de Iría i Brigantium (Betanzos), vinieron al predio que decían Liberodunum, y significa en lengu.i céltica «La Torre del camino.»

Veíase enclavada la finca en un pago iriense, que se denominaba «Los Hitos de mármol» (Arcae martnoricae\ por los que, al occidente de ella y sobre una montaña más alta, dividían del territorio de Amaea (hoy valle de la Mahía) la jurisdicción de Iría, ciudad de la región de los Caparos, en el convento jurídico de Lugo (Lucus Augusti). Después del siglo IX aparece el nombre de Compostela, para designar el venturoso campo, guardador de las sagradas reliquias. Urge esclarecer todo esto, si ha de

(I) Joscfo, .A/iíi.j<(¡í., 1. V, cap. (¡.

entenderse bien la parte geográfica en la carta del Papa San León III, en los diplomas del segundo y tercer Alfonso, de Ordoño II y de otros monarcas, y en gran número de escritur.is pertenecientes á los siglos IX y X, y relacionadas con el sepulcro de Santiago.

( Hallábase este monumento construido ya el año 42, ó se labró de nuevo y expresamente para el Apóstola

San León III en su epístola dice, que llegados los discípulos á la posesioncita de Libredon (1), encontraron allí cierto ídolo colosal; y cerca de él, en una cripta de picapedreros, muchos picos, martillos, alcotanas y demás herramientas de albañilería y cantería (2). Echaron mano de las que hubo necesidad para hacer añicos el simulacro pagano; y con las palas y azadones abrieron zanjas y construyeron cimientos firmísimos desde la dura roca. Sobre parte de ellos se alzo inmediatamente una reducida cámara, arqueada y subterránea, donde tuvo con peregrino arte digno sepulcro el venerado cuerpo del Apóstol; y sobre otia parte labraron una iglesia de cortas dimensiones, eniiquecida con marmóreo altar, y abierta para pueblo feliz, que allí oraba y asistía devoto al incruento sac:ificio (3). Puesto el santísimo cuerpo en el sarcófago, los Discípulos consagran el ara , y dedican la iglesia , entonando los himnos Davídicos propios de este rito y ceremonia; arrojan por aquellas cercanías el fecundo grano de santa predicación; y cogen pronto abundosa mies para gloria de Cristo. Con maduro acuerdo y sabia providencia, los discípulos Teodoro y Atanasio moran todcs los días de su vida en aquella casa divina, custodios del sagrado depósito; y á su muerte disponen, y se les cumple así por los cristianos, descansar en tan santa morada, sepultados el uno á la derecha y el otro á la izquierda de su maestro. Hasta aquí San León.

Por nuestros ojos mismos hemos podido comprobar tan exacta descripción del monumento , merced

(I) (iQuotldam prediolum, vocitatum nomine Lilernm ilanmn.n Ya dijinios que en el idioma del país de Gales don significa eminencia 6 torre, y U\>:yhr camino. Y á esto responden á maravilla las palabras del Libro de los Caballeros Cambeadores, citado más adelante: (El sepulcro del Apóstol se halló) «no meu do Monte Burge de Libredon, abaixo do Castro de Son Fiz de Solobio, e termos de Bonaval, donde está outro castelo, chamado do Cammho.i

(í) «Quo in loco invenerunt vastissimum idolura a paganis constructum; ibi vero circunispicientes invenerunt cryptam, in qua erant férrea instrumenta, cum quibus artifices lapidum erant assueti agere domorum aedificia.»

(:l) oDeinde cavantes in altum , posuerunt firmissimum fundamentum, ibique desuper fecerunt parvam arcuatam domum... Superaedificatur ecclesia quantitate minima , quae altari ornata divino, felicem devoto pandit aditum populo.»

á las cxcavaciüiics recien llevadas á término feliz en la capilla mayor del templo compostclano. Apréciela como nosotros el lector advertido y atento, lijando la consideración en los muchos grabados, hechos avista de buenas fotografías , que le damos en este capítulo, y son los siguientes: I." Plano y alzado de los cimientos del edificio, hasta el piso de la cripta, según los han venido á poner de manifiesto las últimas excavaciones. 2." Restauración conjetural de todo el edificio, guiándonos por otros semejantes de Italia y Palestina. 3.° La cámara santa , cual nos la ofrece pieciosísima miniatura del año 1 129, en el tumbo A de este archivo. 4." La misma cámara, conforme á otra miniatura del siglo xni, en el ejemplar más antiguo de la Historia C'ompostelaiij, que posee la Biblioteca Real de Madrid, donde quizá figuró el artífice una restauración ú orna mentación de la cripta hecha por San Fernando. Y S.^Cróquis, tomado muy á li ligera y que nos ha facilitado el Señor D. Antonio López Ferreiro, del fragmento del mosaico romano , encontrado ahora en el que fue pavimento de la iglesia subterránea. Dirá todo esto

;l#"

A b

1:1. SEPULCRO DE SANTrACO. = Pi.ANrA.— .7. Andilo.ógaloiiasubtcnánca.— /". Sepulturas Je los discipulos Teodoro y Atauasio. abiertas en el s lelo. — c. Lugar sobre que descansaba el sarcófagodel Apóstol. — ./. Sitio de doiide arrancaba el arco de entrada á la cimara sep.ikrat.— í. Antecámara ó iglesia sublerráciea.— /". Sitio de donde arrancib.! el arco de entrada ¡i esla iglesita por el ánJito o galería OMterior.— A', l.ugar correspondiente al del piso principal, en q'.ie aparecía la p.iei-ta de entrada al edilicio, la cual miraba hacia el Oriente.—/!. Lóculo ó repositorio donde se han hallado las reliquias, hacia el extremo oriental del ábside.

Las lineas de punios, que se acerca á las letras i", a, h, corresponden á la plan- .ta del altar mayor, lab.ado entre los años i6!)() y l6iÍQ.

Sección i.oNciTroiN.\i,, por la linea A R =1. Pavimcn'u antiguo de losas de barro, por bajo de otro posterior y general de mármol.— 2. Havimento romano de mosaico, por bajo del niarm.-ireo.- 3. Pared de ladi illo román.) en el sepulcro de Ataiiasio, compuesta de nueve hiladas con diez ladrillos cada una.— 4. Capa de cascajo de granito y mirmol.—v Capa de polvo lino y ligero, com) de una mina.— y. Escombros con que se rellenó esta parte en el siglo .wil.

Sección i,.\titi^diN4I.. por la linea Cn.=i, i, 5. Véanse en la sección longitudinal.—6. Tierra, escombros V hue;oshim.inos diseminados, arrojados aquí en el siglo xvii. — 7. Rollo de antigua columna echada a.iui entre los escombros.—S. Pared de ladrillo de los sepulcros de Teodoro y Atanasio.— 10. Tierra con que muy de antiguo se rellenó la sepultura de Atanasio.

m as q u e c Li a n t o pudiéramos no.s- (jtros decir, ala imaginación y entendimiento del hombre ■.studioso; pues ménos perezosamente llegan los objetos á la comprensión del alma por los ojos, queporlosoidos. No queremos sin embargo, renunciar al placer de patentizar de qué suerte, cinéndonos á las palabras de San León III, se ajust'in á ellas todos estos datos, de sumo valor é importancia. La roca viva sobre que descansan los primitivos cimientos, hállase en la ladera occidental del otero á cuyos pies se tienden amenísimos v.iUes , bañados por las coirientes del Sar y delSarela. La planta del edificio escuadrada; y los muros, de gruesos y valientes sillares, labrados y unidos ala usanza romana, miden ocho metros por cada frente. Rácese den tro como un paraleló - gramo de seis metros de largo y cinco de ancho, que arranca desde el testero piincipal ; corre por sus tres lados exteriores un pasillo ó galería; y lo interior se divide en do.s compartimentos (1).

(I) .V cada cual de cUns servía de entrada un arco: «(J cin-po de Santiago eslava escondido nu.i cova labrada con duiís arcos depedra, del'aixn il.-i Ierra, nnin