Reflexiones sobre las causas morales de las convulsiones en los nuevos Estados americanos · Unidad 4 de 34

Unidad 4 · . . DEjL ORIGEN DE LAS SOCIEDADES.

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. . DEjL ORIGEN DE LAS SOCIEDADES.

íñ primera 80cíé<larfl que «existió en U tierra fué enire el hombre y la muyer ; Adán ciertt^iníi^nte no tuvo parte al., gima en la elección de su dompjíñerá; recibió de buen» gana la qué le presentó el autor de la naturaleza, sin que precedíeseh pactos' tíi condfoioiies de ninguna dase • y ja* hias pensó en separarse de ella : tal fué la piimer uoion tonyúgaC ' * : ' «

* Fieles en JeStS parte á gU locación, íós dos cónyuges s0 fe^íiítian enVre 'feMos eflin^i^ qiie les demandaba su subsi^ fcncia,en una época en que todo debian sac&rlo del fondo cfé su propio gehio. El bien esfáV de ambbs se aumenta* ba a)n sus esfuerzos- reunidos, y cada ilnó délos cónyo* ges se consideraba deudor ásu consorte, de losfcí^nsuelos que le proporcionaba en las necesidades déla vida*; lo q* aumeritúrido la'ternuní con que se amííban, estrechaba ca« tía dia nna^ los vínculos del amor conyugal . ^ No tardó este ert maWfestar su tfecuftdidad. ' Aiafiíy Eva padres dé uii l^ij^, espéciaientaréh gozes i satk^*

^jdtieé quo iit'Ktá etlt oktoes no cosoufaf». r Bos^pMtreb «t^len

neproAacidoft en sus 4fernQB. bíjii»»* yr laitenwmiqtiie. la «m*

téfal6t<i teB itwpirii por ^eHo^ e« aim paitétd^' ainor de afl¡

mismos; Lw» hiolei^tftft dc^ la preSoí:; > los irobáj «i^ *y ' cukkí

cloé de la Isictanofa, síipb rác«o»|KnfaBi^o8. K»natuittle2a qon

el placer que lerosnpa ^rtBF.erecm* jf^^eiurrollarse' el^£ru4

to'd^amdr isonyagad^eh ^qlt^a» pralan^la vida de hm

padrea*

La naturaleza misma ^nseña al niño á chupar el pecho de

la madre^pan^ extraer de é] un líquido que la misma naUi*

raleza segrega de esta, y modinca de modo que sea un üli«

mentó propio de la infancia; y caiin Jo las potencias del ní«

ño empiezan á desenrrollarse,' encuentra en el regazó de

su madre, el socorro ¿le todas sus necesidades, el alivio de

todas sus molestias, y en el carinó oficioso dé ella la com-

píacenciÉi á sus gustos ; la naturaleza inspiro al' ¡iiíTañté el

amor á la madre; quizas en su principio no fué mas que el

amor a sü propio bien estar, pues que solo en sus brazos

se enconfraba contento : las caricias del padre y las ins-

ti'uccíones^de.Ia madre, bíziéron extensivo el amor 6 el ib»

tere;^ del infante á su padre : asi pació el amor filial, que^

encontrándose con e] amor y ternura paternal, formaron

el segundo eslabón de la sociedad. . . -,

Adán y "Eva tuvieron nuevos hijos, emplearon en elloa

huevos c*üidádois? la mtsma ternura, las mismas caricias que pfítúeioi elexeinplode loa padres, sus instrucción* nes, inspiraron en cT hermano mayor el amoral menoh asi' nace el amor fraternal, qué después se fortifica con el trato y entretenimientos de los hermanos entre sí. *

. Entrád^»^ loé niflo» éÁ la ttdcíléoen'éia, empadre común empe2¿ 6 éiiereltarf^erit tosaÉ propópcfonadaS á su tierna eifadi y eflip«kflr¿tt^[)^ ftífó^ A coTlfribñir ron el cóntíngen,- té á^ú9 débifea^fa^^tat biétt festlitdie lü faiiiilía,

pr^pit, «efoMMirotiMilui cfttifiSavtrBbfe^ibeit Mfafaimiettp lee de sm frro^nítartf $ pef0 jpeM^naciti* «0 M «<tnla€tf uuneriialo fie eonttrtipttcfon y éerfrieíoii Aintuosi; las «ari^ ei^>de U»rtfbQtlot gr etexcni'ilQ de los |iadiieay'cngrei)dnw ' twníe^ ]m tiietm #1 «bncn* <jr tespeto .i|«e tríbutob»» 1 los pilitnéroft t de este «UMlq «scst^idi^h y riMBificsttfin kssiiit mílías.

Las relaoÍ3ile8 de sangré» la ^dticsion & sos progenítOv res, ef amor al suelo en que habían nacido» la experiencia del bien (}fie les resiiltaba de vivir ei| una sociedad» man» tenía reunidas en upa misma regiotn muchas fumfliai^oríuñ*^ das de un padre común» á <|u¡en todas respetaban y obe« decían mientras vivía. La pueblada creei^ en número, la región no bastaba para el pastoreo de sus bestias, sus re*^ baSos se mesclaban f sobrevenían alg^unas incomodidades^ y el que deseaba evitarlas, emrs^raba del lograr, ILeyaba consigo todas sus propiedades y toda su descendeneiai cnRfiem imtsianliam suám^ H omnes amjnw gua9 fecerat^ y se establecían en el lugar. que les parecía bíei]^, dopde se formaba una nueva pueblada : de este modo se f(M^ron for. mando los pueblos y las nacíoneis sobre la tierra ; hasta quO'Con el tiempo el comercio y otras causas, fueron reu-' nietidoen un terreno hombres, i|ue no (e^tabao ligftdos en* tre si con parentesco, de diferentes regíales, y aun .de diferentes idiomas^ que formarop las grsimifeis .cuida4es*

Basta leer con atención la historia del i^acimiento y ,pro. pagacion del género humano, pi^ ^ad^ertír ^ne es en un^ of dea sen^^ que lian v^do.á f»wMée ImálfmMw^»' iiajp4Pne^ las ciud^(^4«erXfai^l^f^€ia «iiMipfrf h» m^ - ciedadesiKilHicas. . PffUoHW|Hie8pi^sf|DnlAr4a ieppi^¡li,áft estas a6oc«icioB|esfen.e)Md^Hiíg«Íei^^ iMsMb4a¿

wnypjf al i 2. ^ l^ de- lo« {)a4r^s coa aii^ U ijos ; • 3, ^ la 4^ Jo6 hijos fii;tre fii, y coa el p^dce coutan ; 4y ^ I» ii^^ l(« l{esc«ndieiite« de eiitos co(n «tt9 ^^clos» ttos^ fM^imos y de*- iliHí^ l^iiieiilQAii^qeadiQ^t^ y descendieuteoí ei^Huea rc^ct^ ^ transversal ; &» ^ la rc^io^i de persunus de diferentes fiíf lniUa^» 4e.d¿liir^iU^l$ P^i^^bl^ ¥^1 l<>ffil doude la cuuvtuiei^ ii;Uf artigar ncoa^ejat^a á ea<|$i uop eitabH^cerse^

Se AÍ|;r»tte de.aqui-r^)* ^ cjue liifi prioieras puebMas'ftie 4V¿ jBrfHítdes familias que ^ecQuocíuM uu padre ^imiun» <qaíen la^ gobernaba pafemalmesle y era rc^ieti^dp dtí ^ut 4ds*-^^ qtiereatasKeiiBionet se híe¡erQU4Ín.[ta^49s pce^ eedentes, sean tácitos ó explícitis ; á exepciojil q^e quiera tlainfir^ pacto^todpjot^iiello á que se somete el^ouüire bus cundas^ bí^Ol^^r^^^O ^^ QMf hay suma impropiedad — o * <|ii,e .hAbiend<> ^d<^ Ia JAnion de Adán . con E.va la primera .piedad» ^e \ii^p /^inprec^dentes^condiciones, sometiendo* fe limbos á ia suprema dísposiqion del Criadpr : est^ sociedad eA^pezó á rauu$carse,p9r ia dependencia en c^ueia nu« ttiralezajpusQ,álo6 hjjosde sus Padres, y ^)or la ternura ^ue ipspiró á estps para con sus hijos ; que el amor y res* peto filial entrelazados con^l cariño y ternura paternal, la experiencia del consuelo jr ^Uvio, que los j>adres ^entian de la asistencia de los bijos^ y es^os k sai vez de los coñse» JOS V esperienciade aqpelips, juntamente con el amoral suelo nutal^ la pasioi;! que tenemos por las cosas y trut^ de las personas con quienes; hemos vivido desde 1^ lac^tanri^v» fueron los .vehículos que.ramificaraf) y dieron incremento §t las asociiacíone^; porque todos sienten la violenc^ y pe* na.de separarse de lasper^oivas que $e aman, del símelo en (¡oe .nacierpn, y de Im demás ^osjis á que e^tan h^bituados^

Ale p^peiee f^t, lpdny8mo;"q' ^wdesfcit^i^ú de faad,aip^nt03 . liio{lÍDk>n;q' J«iiiA.Ja««l^ jft^t«^ w? %ti|r^ #liprf«nei:<v A

¿aber^que \hé tSocrmcIndes^ hunuitias estñtí t\ttíéxñ^áÁHeti lo q' 61 llamó pactó social: Esto es - un error : las sociedades faumatinsesUncimentadassobre In base solíd f «tima é indes^ tructible de la ley natural, qae poso 6 los hombres en mu* tua dependencia para mejorar su bien estar individual; Esta e& la gran rarta de la famiJia humana, de que á nía* gun hombre le es licito desviarser Los medios que pueden ddbptáráepara arribar á.este fin, pueden variar de mil ma« ñeras ; en laelo<rcion de estos, es donde empiezan los pac* tos humanos ; ^los serán tanto mejor consertados, cuanto, mejor eondueen á los fines de la haturaleza^á los que se It* gai^on con ellos.

ti filósofo ginebríno incurre aun en otro er^or : de un antecedente falso deduce una conclusión absurda ; ét sostiene que pueden los hombres asociarse bajo de partos cb. nocídamente perniciosos á ellos mismos,y que estarían obti gados a cumplirlos; si los hombres quieren hacerse mat y se lo hacen ¿quien tiene derecho át impedírselo? d!cé en su tratado del pacto social: esto choca al buen sentido. ¿Quien pix)hibe al hombre hacerse mal si quiere? la ley eterna déla naturaleza que nadie puede destruir ni mu. dar. La sabiduría infinita del Criador, que tantas mara« villas crio y enriqueció á la naturaleza para el bien det hombre, negándonos el poder de adquirirlas, y auit de perfeccionar^ nuestro ser, si no es por medio de loí^ esfuerzos de los hombres reunidos eii sociedad, ohlenó indudable*, mente las asociaciones humanas al mayor bfen de los so-: cios. La sociedad pues,en que los/ uiiehibros de ella hubie^ sen^hecho pactos perniciosos á ellos mismos, seria una infracción de la ley natural, fi cuyos fines se opoiiia ; "ellos por consiguiente serian cthníñales, y feu i^nmpliiníenti un nuevo eríipen : les pactos ^rí4k insobsíste^ie^ ; niogunif

^log soctos'contrahería obligación de camplirlos^ porque nadie tiene facultad de obligarse á ser criminal. Semejante» cónvenfos no formarían jamas una sociedad civil, sioo'üna rennion deforagidos^tin azote de la fauraaoidad, que todas las sociedad^ regulares estarían autorízadafi pa* ra destruir á mano armada.

En vano se pretendería destruir la fuerza de este racioci nio,n^*ando Isl existehria de la ley natural; la audacia para separarse del sentir común de los hombres de todos Ios-tiempos y de todas las nactones^ó la li jj^ereza para adpp* tar sistemas que se hacen espectables por su rareza,no son fundamentos sólidos para destruir verdades que han cautivado fft razón del género boma no. Tal es la existencia de lá'Iéy nafnrát, que dirije la razón del hombre y reprime sus estl-avios •' ella ha sido y es recom)cída9 ppcc]^ decirse por el género homano, sin masexepcioo q,ue ios anliguoa Epi¿uros,de qoienes son dicípiilo^ los materialistas de nuestros tiempos. ¿No hay ley natural que clasifique la honestidad 6 torpeza^ de las acciones humanas? jQue! La naturaleza que suget4 á leyes invariables é indestructibieti lod^s sos obra^y ¿irejaria solo el libre, alvedrio del hombre, sin prescribirle una regla de conducta? Cada paso quedamos, nos muestra la ley déla naturaleza impresa á tDdas las criaturas : nosotros mismos nos sentimos sugetos A ella' en nuestro físico; . ¿Seria lo parte moral,, la mas noble de nuestro ser, Iri mas. capaz de estraviarse^ la única de ^as obras á q^ieti ella hubiese esduido- de sus leyes?

. Pero esta exepcion debería probarse con suidos fu«iU« mentos; y los patronos de eí la se dispensan de este ck^beri quieren ser creídos sobre sit phlabrá. Los que mas altomente' declaman contríí la tirania de loa ministros del Evangelio, porque pretenden que Diosdebe ser. orei^lo sobre su palabw; édn les inris cddacerphra presentar par»-

¿ojns (lM>riint69 ftt «entido comuh^ preténdW»fÍ0iier emtkn sobré su pAln^f». ' . ' :

, ^ la mifra^itiad 4 íflinoralidnici cb tas nceícHieft hwoimiat v^o esuias que el resultado d^l dálcttto «Ompnr^itivM de la« cotlveiu«Rt*ia)3 6 disconvenieiicias qf.e resudan '<le una ac; cion dada al que la egecutaba^quisiem (|ite €¡1 Sf^ Jeremía* Beiithnn aos hubiese eticado, q' difei^eitcia hay en la mo- ^a>Hf{ld dó uii robo^ y la péi^didade todft m fi>rtuna,que ha-? ^ utíriMiiermutepererror de eáJcukN JiUadiun nieom te nlgitn jjrorecho dlrfrutaiido de la hacieuda robada j peto Incurre eti iiiferaia^ perseguido por las leyes y aborrecido por los hombres : teoemos pue^^ que el ladroa se hi% ¿o ?isí mismo un mal Hiiayor que el provecho qufe reportó : áu acqiotí fué torpe, itihuBenta» criminal. : Kl uegociant^ ^^fermiíió.por falta dé «álcuKrtaAa logra^ to<lo es jjara él pertlidn ^jum y neta: su fortuna, el bien eál^r pto^ pfo y de su feralli», su cr^Üitp, svs am^os, k cousidér^ ¿Ion que antes gozaba; es'nH)le$í»l«><í«s»*«cr6cl0re%peír* ¿é^tfido por las leyes, y á ^eees también tratado doSio «á criminal : todo ésto sin Wiétícte filguiwi de satisfaeifilm que cotitrabaíbAíée él rfiaf q^éspcrlmenita¿ Luego es fiw^cr^mi% nal q' el hídrón? ¿tin^Vlistincioln pondrá entre wi |iswíuííO j)fénied¡tacfoy únliortii^tdlo casua» segua la t ej^ia úhlS^. B^nttí*>^e*ia íimsinmornl y torpe el -homieidro ,cíw|ialí.q? 51 íi^sí^iato/v^luntai'iorésté Vé^ga una iiúari«y ocario* ha una ^rao «atirfacrion aHue lo comete, ó libra al asesUo de un cirtíctirreDte pelijji^osfty le abre e| pa^ á la oonse^ €vkioU detí^signio^ ^tjsfactprios, que balancean de algún modo luip rémprdittiieutos, la. persecución Üe la justicia &, Pero al homicida ^s\x%kw9 ^ resulta sino él dolor inespli. cable de haber hecho tapio mal i quien no le habia ofendí- ^ en cwa alfetina ; asi víepe á.ser unn cíesgracia en .pora pérdida del matodor : li|«ígp fué acción niw torpe ? t»as

¿Puede darse mayor absurdof

* No Í6 áigé iims tí wí^imííñ vofcmtario es.oa^ti^ftdo por léi' l^je^ con 1^ dé\^^f ídHkl tf^e no desphgf^n totitrte el bo* iñfeídh) cnmiaiy porqueta ntafy^ severídud^de htléy^vfpoJ ne mnyat crímrimfídad elt h acción f}ue se pfobH>e. Si tos feg'íslácfofes Juagaron c|ü^ él afseétrtato prietiiedft^do er# inascriiíiínáique el lioíniéitUo, Uii^ieróú ñ(^un^ te^\ñ Úé justicia ex¡stenté;á'Iá (jj* cfrocase itláiB ef tíotnirfdiVpri^ire* ditado qué el cas^afj ¿Y ctíal p\irfó ser esa regfl^ 'sitia e* la ley natural, g;ravad^ en el corazón del hombre desdé su Qacimienío?

Ciuiiii4o<y«f»inató á sq bernaauo ^Ahelí nohabia ley aU gmm poattíva q4ie prohibi^^ el homicidio. Si no hubiera eiiisiidi» eaé ley que l^abla sin^ cesaír ai corazón hum^no^ Caá» matandé á Abei bübria h^cbo una acción inocente^ p&rque sol» son cnl^bfea laa occjofieg prohibidas por ai* guna ley 3 mncegñiwi^ p^eaium, nm per le^em. Espliques pií^s; de'dortde nadéi^ii^ Idé reiil<^rdímteiilo9 de éon. tíénch que cdn tntttáam^i^^ra^ expresaba el d^radad^ Oaíii. ¿Conque ;fns>tiVfa¡hk*repaba él Scílor una ttttíoñ que ni> h^bbt pí-ohflWdo «4 nítaírtof Eu la bipóté^i^ d« n^ íftbér tah ikté^ó aattiral, el hecho de Caiñ podi^ ser uh ct-fo*-, no dii'crfth^, y d miéitao Curtí mas digno decom^^ «ion qué dé casti^b i iwgo faábri»fcido una injusticia gra vhrwbi%¿ufhéFtteel céHo dehí mhhiUt^ú y dfel >mof queauíar^ó^tadé^et r^élu óésm áim. Concluyamos pues que Im aóríédMes hürÜaháií^fiMéb subiHié en Ja ley^ini^lte^ ttWc dé'hí natttfráfle^a,qiie ms f(^rlli4dtf t^d «Ut^^t^qu^ d<w í^rtdi^sehM»^ UROS de dftf^ partí mej^ar HueMrft «Mdreü. on indWMuál y perífei-ciónaíf nüMM«^!ftf^ul«ád«<s fMrus f morales, tbfpüiíftlelí é' mtlélfefcttialefii; y qiie los p#mte éé

Io0 «06)0$ bftbíiai deptreíerir para iirribar á los f pes déla naturaleza. ,. 11

Nos Baleii aqui al eocáeDtro o^rm 61Ó3ofos modernos, qne 'lando por seutailo el pacto .8a<,ial. coim> lo entiende Roas9eaa,8upiikiea i^ljionibRe^li^age errai^e en Im boRqucsn TÍviendOidejIos frutos espontáneos de una tierra inculta j aalv age contó ^Ijasocj^odose coniiignHos desús semejantes queia casualidad le pre^nto^y formando sus convenios para defenderse de.^as bestias feroces y de la violencíi^ de otros hombres. Veamos como disponen su sistema-

Li liomüre dicen, fué en su principio errante en los bos

ques, viviendo como las bestias de los frutos espontáneos de la tierra y de raices que arrancaba : la casualidad lo reunió ron algunos de láus semejantes; se ligó ¿on eHos para defenderse délas bestias feroces, y continua su iridn errante ; mas sintiendo la fuerza que habia adquirido can ia reunión de otros sns semejantes, tomó la ofeflsir»^ y empezó k perseguir á los otros animales, se alimentó de la carne de los que mataba y se cubrió con sus pieles, * . Algunos de estos individuos se dedicaron á doinesíj^^r ^algunas de las presas que hacian en jas béstii^s, cuya docíliili)d esperimentaban ; cuidaron de hacerlas mulliplicari conocieron el proveí ho,y c(inhagrf\rí)ii á f steobjetosu priujíipal atención ; aqui eiupezó U vida pastoril: fué dicen estos filósofos, el primer paso que los hombres dieron á la ípiviliz^cion. Se acresentó la tribu> los frutos espontáneos dt la tierra no piuveiau suficieiiteusieiite a la nece8Ídad;| la persecución habia auyeirtado la .< aza de la couiarca; les cqs labattuchQ proveer á su mantención y algunos que discur. rieronserabrar y ayudar á In tierra con su trabajo,tubieion buen suceso: litros siguieron «1 exemplo, multiplicaron las sem^riteras, necesitaro» cuidarlas» se fijaron cerca, de ellas, .formaron sus chozas y coi^vinioron en algunos puntos que tubieron & bien^ arralar, pí^ra conservar ia pa*. entre M

Este diceH estbs ülósofo», fué' el sc^iindo pato de lós bom. bres acia la civilización, y el nacimiento de las asociacío* . ue» p(»lttiea8.

Todo este tejida tiene mas y ¡so de^im rpnífance, ó cnen-v ta forjado para entretei^er Qjfioi.^eo Us noches de iaviqrno, que de un sistema sérip ; nadfi es mas fidículo que discur.. rir por conjeturas en ms^^rias de 4anta lentidad, cuando, I^eehos históricos digaos de fé las contradicen. Sería en vano bqscar en elsalyag^e de los Rosques de la oaturaleta, ni en las tribus errante»Jas primeras asociaciones políticas; l« historia de la creación del universo y propagación del ^nero humano, nos presentan nn onlen todo inverso.

A lan fué el primer hombre y el progenitor del género humano, y Adán ni fué hombre salvage, ni fué errante^ Ño fué sal vage : el testo sagrado nos dice que el Señor plantó en la tierra de Edén un huerto en que reunió todo cuanto la naturaleza puede tributar paralas delirias del* hombre inocente: plantaveraf (Deus) horüm vofuptafis: en él puso á Adán para que lo curtí irase y conservase • ut operáretur.et ciiftV^dtret ittnm. Habría sido una torpeza indigna de la sabiduría infinita del criador y moderador def ontrerso, confiar á un salvagf^ el culttro y conservad, on de tan hermoso jardi.n ; torpeza en que no incurriría lin Hombre de mediana razón, teniendo medios de encargarlo & un jardinero' esperto. L'iego es muy bien funda, do persuadirse, que tubo todos los conocimientos necesaríos para cumplir bien el encargo que se le hacia. Cualquiera persona medianamente instruida sabe,que para poder dirigir bien la cultura do un jardín, son necesario^ c6. Iiocimientos físicos bastante éstensos. Sí á esWse añaden' los conocimientos en otro¿ rUmos de indu.stría,de qur pue^ de tíarecr un jardinero én nuestrosdias, porqne puede ad. ^teirir las eosas preparadas por la íhdu^ria de otro, pero q^ AdM loil ttec€fti(6 tener él tahimo, ju:^uese después

g«^el que es^ 4^^M^ 4i^ tunjtpscanoeimieDtQfi reuMÍdos^r

Alian por su infiJelidad fué arrojado del ParigsQ» priV vadcy ttioiliten'de Idd dones sobrenutliraUs de que había si* dó adoriwdd ; pero no* tenemos el ttirendr fondaitienio para sospechar d^ que fuese privado* de los dones naturales con ijue fue criadb. lo que reí^ta que decir para justificar esta conjetura, pí>ndrá en mayor evidencia la verdad. Hemos visto qae Adán no fué un salvage ; veremos loe^o que no tivió errante.

El Señor dijo ít Adán : por tu infidelidad, la tierra que

cultives «em maldita, ni sacarás de ella tu alimento sino k expensas de grandes trab \jos : in laboríbmr'comedes ex ea; y tu alimento serft recado coa tu su íor : in sudqre vultus. tiii comedes panem. Condenado pues Adán á vivir á ex^ pensas de un trabajo duro, (i\é «rrojado del Paraíso, dice el testo sagrado, para que trabaja^^e la tierra de que babia ¿do formado ; y no hay el menor fundamento' para creer Que él no se hubiese somotido con humildad a| nuíívo orden de cosas que le habja acarreado su precedente desoldé* dienoia : luego fué un Q^griqqltar y no na vaj^amu^da ó,

errante. , /. i^ t