Reseña biográfica de los doctores en medicina mas notables de la República mejicana · Unidad 54 de 70
Unidad 54 · DOCTO R ES N O' r A B L ES .
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aliviar á nuestros soldados de un peso excesivo en el equipo, lo que les permitiría llenar una condición altamente higiénica, como es la de conservar el libre movimiento de los músculos y facilitar así la circulación de la sangre, sin la cual no es posible conser-
var la vida.
La higiene es, innegablemente, un poderoso auxiliar para la propia conservación del individuo, y deben por lo mismo propagarse las reglas que de ella emanan.
El Dr. Juan Cabello y Siller, de quien vamos á tratar en estas líneas, ha sido uno de los más abnegados y fervientes sostenedores de las prácticas médicas en el Ejército y en los hospitales, y la asiduidad y certeza en el desempeño de su profesión, le han valido distinguirse y hacerse respetar.
Veamos los puntos más culminantes de su vida.
Nació en el Saltillo, Estado de Coahuila, el ióde Mayo de 1859, siendo heredero de dos nombres vinculados por un amor legítimo, de dos idealidades fundidas en un solo sentimiento.
Pasó su infancia alegrando el hogar paterno en la ciudad de su nacimiento. Permaneció en Monterrey tres años, haciendo sus estudios profesionales, y el resto del tiempo prescrito para la carrera profesional, en Méjico, como alumno de la Escuela Nacional de Medicina, donde obtuvo título de Médico Cirujano el año de 1887.
El Dr. Cabello y Siller tiene la gloria de haber sido un estudiante pobre, es decir, batallador con las
dificultades de una vida precaria y vencedor constante de ellas. Para seguir sus estudios en Monterrey, estuvo como dependiente en una Botica, y para continuarlos en esta Capital de la República, fu 6 \
practicante de los hospitales Juárez, San Andrés y j San Juan de Dios, sargento 2- de caballería en co- ] misión y practicante de la 5? Inspección de Policía, j
Así, con los recursos que el trabajo le proporcionaba y dándose tiempo para adquirir nuevos conocimientos científicos, llegó á poseer el título profesional que tanto ambicionaba.
Perteneció á la Logia “José M. Aguirre,” y en ella obtuvo el grado 18-; fué miembro de la Sociedad Filoiátrica, del “Ateneo Nacional Mejicano/’ “Círculo Central de Coahuila,” la “Universal de Obreros," “Sociedad Zarco,” “Sociedad Mutualista D. C.” y del “Club Cinegético,” y tanto en el seno de la augusta y sublime Masonería, como en las j agrupaciones profanas, se le vio siempre llevar el contingente de unión, fraternidad y progreso.
Como militar, prestó sus servicios en el 25? Batallón con el grado de Capitán 1?, asistiendo á la campaña contra los indios yaquis; fué ascendido á Mayor Médico Cirujano del Ejército en San Luis Potosí, pasando á prestar sus servicios en el 4? Regimiento y en el Hospital Militar de aquella ciudad.
En el laboratorio anti-rábico del Dr. Pasteur, desempeñó el cargo de Ayudante del Coronel Otero, y estuvo entendiéndose con los epidemiados de grippa, que en aquel tiempo visitó al Ejército. Después
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