Romance de lobos, comedia barbara · Capítulo real 15 de 18

ESCENA SEGUNDA

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

_Una antesala en la casona. Andreíña hila y otros criados desgranan maíz, a la redonda de una cesta colmada de mazorcas. Hablan en voz baja, atentos a los pasos que vienen y van en la alcoba donde murió la señora ama. La puerta está cerrada, y de tiempo en tiempo alguno de los criados se acerca sin ruido y escucha. Los otros callan contemplándole, y cuando se les junta, otra vez comienza el cálido susurro de la conversación. Y el rumor de los pasos que vienen y van, parece marcar todos los gestos y todas las actitudes de aquellos criados que desgranan mazorcas en la antesala oscura_.

ANDREÍÑA

¡Tal como agora véis, de día y de noche!...

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡Por la noche se oían sus lamentos!...

LA RECOGIDA

¡Una voz de desespero que llenaba toda la casa!

ANDREÍÑA

¡La voz del enemigo que tenía en el cuerpo, y turraba por salir!...

LA REBOLA

¡Ave María!

DON GALÁN

¡Ahí lo tenéis arrepentido como un fraile, por lo mucho que hizo sufrir a la señora ama!

LA REBOLA

¿Y dejárase morir de hambre?

DON GALÁN

Antes rabiará.

LA REBOLA

¡Ni que fuera can!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡Tengo dolidas las manos! ¿Desgrana bien ese carozo, Rebola?

LA REBOLA

Hace él solo la labor.

EL RAPAZ DE LAS VACAS

Yo no atopo uno bueno.

LA REBOLA

Éste lo tuve en el lar, por mor que endureciese.

DON GALÁN

Si me lo regalas, te doy palabra de casamiento.

ANDREÍÑA

¿Y ha de ser ella quien te dé el carozo?

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡Nunca tal ví, ser la mujer quien lleve el carozo!

DON GALÁN

Así juntábamos dos. ¡No tenéis oído que cuanto más, más gracia de Dios!

ANDREÍÑA

¡Gran maricallo!

_Doña Moncha entra en la antesala, y los criados al verla, callan, aparecen graves, con algo de sombras en la vastedad de aquella antesala oscura. No se distinguen los rostros, son los ademanes de una rara lentitud y las figuras parecen vestir túnicas de niebla_.

DOÑA MONCHA

¿Se oyen sus pasos?

ANDREÍÑA

Sí, señora.

DOÑA MONCHA

¡No descansa!....

DON GALÁN

¡Tiene un verme que le roe y no le deja!

ANDREÍÑA

¡Como si estuviese ya difunto, róele un verme!

_Se acerca Doña Moncha a la puerta y escucha. Los pasos se alejan. Espera. Los pasos retornan ya. Doña Moncha pulsa tímidamente en la puerta. Todos callan y esperan_.

DOÑA MONCHA

¡Tío!... ¡Tío!... ¡Que se está matando... ¡Tío!... ¡Tío!... ¡Que es un pecado lo que hace! ¡Tío!... ¡Tío!....

ANDREÍÑA

¡No contestará!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡Hállase firme en dejarse morir de hambre!

DON GALÁN

¡Está adolecido!... ¡Tiene el alma ausente!....

_Sin ruido, lentamente, Doña Moncha se aparta de la puerta y se sienta entre los criados a desgranar espigas. Se oye alguna voz apagada, y el alarido del viento y las pisadas que vienen y van. Desgranada una cesta de mazorcas, traen otra. En la antesala vaga ahora una sombra negra, la sombra del capellán_.

EL CAPELLÁN

Los pasos no dejan de oírse ni de día ni de noche.

DOÑA MONCHA

¡Ni de día ni de noche!

EL CAPELLÁN

¡Concluirá por enloquecer!

DOÑA MONCHA

¡Enloquecido está ya!

EL CAPELLÁN

¡No debíamos dejarle!

DOÑA MONCHA

¡Pobres de nosotros, qué podremos hacer!... Yo tiemblo cuando me acerco a esa puerta.

DON GALÁN

¡Tiene un verme que le roe!

ANDREÍÑA

¡Como si estuviera ya difunto, cómele, cómele!....

_El capellán se acerca a la puerta y pulsa con los artejos. Espera un momento, y como ninguna voz responde, vuelve a pulsar. Les pasos vienen y van_.

EL CAPELLÁN

¡Señor Don Juan Manuel!... ¡Señor Don Juan Manuel!... ¡Dios nos manda tener valor! Debemos conservar la existencia como un dón precioso, y amarla a pesar de sus espinas....

ANDREÍÑA

¡No responderá!

LA RECOGIDA

¡Es como un rey, y a nadie escucha!

_La sombra del clérigo vuelve a vagar por la antesala. Los criados comentan en voz baja, graves, lentos, reunidos a la redonda de la cesta llena de mazorcas, y sus voces supersticiosas, parece que van en la oscuridad, de un misterio hacia otro misterio. Y los pasos vienen y van_.

ANDREIÑA

¡Y así día y noche!

LA RECOGIDA

¡No descansa!

DON GALÁN

¡Ya tendrá su descanso, y qué luengo será!

LA RECOGIDA

¡Para siempre!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡No escucha ninguna voz!

ANDREÍÑA

¡Ya escuchará la de Nuestro Señor!

LA RECOGIDA

¡Esa todos los nacidos la escuchamos!

ANDREÍÑA

¡Es más fuerte que el huracán!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

¡Y más que los truenos!

DON GALÁN

¡Y más que el broar de la mar! LA RECOGIDA

Esta noche no dejó de oírse la mar de Corrubedo.

LA REBOLA

¡Dicen que se oye en la redondez de quince leguas!

ANDREÍÑA

¡En toda la redondez del mundo óyese la voz de Nuestro Señor!

_Cesa de pronto la glosa de los criados que hacen rueda desgranando mazorcas. Artemisa la del Casal, moza blanca y rubia, briosa y rozagante, con manteo cercado de velludo y capotillo mariñán, acaba de aparecer en el umbral de la antesala. Se la tiene por hija bastarda del Caballero. Trae de la mano a un niño de ojos picarescos, que se tambalea sobre los zuecos blancos, que muestran no haber pisado la tierra. Un tirante amarillo cruza el pecho del rapaz con la prosapia de una banda, y sujeta el calzón de pana, que no llega a los zuecos. En una mano sostiene el gorro catalán, que aún tocaba su cabeza al parecer en la antesala, y en la otra estruja una rana viva_.

ARTEMISA

¡Santas y buenas noches! Saluda, Floriano.

EL NIÑO

¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!....

ARTEMISA

Besa la mano al señor capellán. Besa también la mano a Doña Moncha.

DOÑA MONCHA

¿Qué os trae?

ARTEMISA

Saber si ha tenido mudanza el señor.

EL CAPELLÁN

Parece resuelto a dejarse morir.

ARTEMISA

¡La Santísima Virgen de Gundarín no lo permitirá!

ANDREÍÑA

¿Y si lo quiere así la Santísima Virgen?

DON GALÁN

¡Tópanse con gana de pleitos en el Cielo!

ARTEMISA

Todo el día estuve con cuidado, y el pequeño, como sentíame suspirar, habían de ver qué consuelos me daba. ¿Y sigue de la misma conformidad el señor?

DOÑA MONCHA

De la misma.

ARTEMISA

¿Por qué le dejan así? Acabará por subírsele toda la sangre a la cabeza.

DOÑA MONCHA

Háblale tú a ver si te responde. ¡Yo tiemblo de acercarme a esa puerta!

_Artemisa la del Casal, se acerca a la puerta con el niño de la mano. En la alcoba los pasos vienen y van obstinados y extraños como el pensamiento de los locos. Artemisa atiende algunos momentos_.

ARTEMISA

¡Pasea en la oscuridad!

EL CAPELLÁN

Al entrar en la alcoba, mandó clavar las ventanas.

ARTEMISA

¡Señor!... ¡Señor!... ¿Ya no me conoce? ¡Soy Artemisa!... ¡Señor, franquee la puerta! ¡Por el alma de aquella santa! ¡Señor, que soy Artemisa!

_Las pisadas que vienen y van dejan de oírse y la puerta se abre con estrépito. En el umbral, sobre el fondo oscuro de la alcoba, aparece la figura de Don Juan Manuel Montenegro. Tiene un fulgor de cólera en las pupilas, en las manos de marfil añoso la escopeta, y su barba se derrama sobre el pecho, trémula y blanca_.

EL CABALLERO

¡Será preciso que mate a uno! ¡No me dejaréis morir en paz!... ¡Malditos todos, que llegáis a esta puerta y no respetáis mi dolor! ¡Yo también seré maldito, porque vosotros no me dejáis morir arrepentido! ¡Mis horas están contadas!... ¡Tengo ya la sepultura abierta! ¡Dejadme! ¡Toda la noche han aullado los perros!... ¡Cierro los ojos para morir, y vuestras voces me despiertan!... ¡Sois como las hienas, que desentierran a los cadáveres!... ¡Tendré que mataros!... ¡Dejadme, hienas y lobos y escorpiones!... ¡Dejadme que muera y que la tierra caiga a puñados sobre mis ojos!...

_El viejo linajudo atraviesa la antesala y huye por el largo corredor lleno de resonancias. Todos se miran en silencio, con ojos de susto, y se acercan, uno a uno, al umbral de la alcoba que hiede a muerte. Allí agrupados dudan de entrar, como si continuasen oyendo aquellos pasos obsesos y viesen la sombra, en la sombra ir y venir_.

ARTEMISA

¡Espanto en el alma me pusieron sus palabras!

DOÑA MONCHA

¡Son bien de espantar!

LA RECOGIDA

¡Quiere morir!

ANDREÍÑA

¡Y buscará la muerte!

ARTEMISA

¡Y condenará su alma!

LA RECOGIDA

¡Adonde irá!

DON GALÁN

¡Si no le temiere, iría tras él!

El CAPELLÁN

¡No acosemos al león!... Si nuestros ojos no pueden seguirle, que le sigan nuestras oraciones.

_El capellán pasea la estancia de uno a otro testero, con un murmullo de rezo, y los criados, reunidos a la redonda de la cesta colmada de mazorcas, hablan en voz baja. De pronto se oyen pisadas de caballos refrenados ante el portón_.

DOÑA MONCHA

¿Qué será en tal hora?

EL CAPELLÁN

Los lobos que bajan del monte. ¿Quiénes pueden ser sino los hijos?....

DON GALÁN

Llegan para repartirse la herencia.

ARTEMISA

¡Pronto tuvieron noticia!....

DON GALÁN

¡Alguna bruja!....

ANDREÍÑA

¡De hoy son nuestros amos.

[Ilustración]