Romances Populares y Vulgares; recogidos de la tradicion oral chilena · Unidad 15 de 180
Unidad 15 · 10 BIBLIOTECA DE ESCRITORES DE CHILE
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20 y amenázanos tomar
las tierras de vuestro padre, que en gloria tal vez está.
1. Ei por ahí. La a seguida de ¿ en hiato se cambia ene y lleva el aoento, produciéndose el diptongo: Valparéiso, Larréin, méi, por Valparaíso, Lar rain, maíz.
Bernardo del Carpió. S
(Recitador: Luis Magaña, de cincuenta y cinco años; lo aprendió en Goihueco, provincia de Nuble, donde reside.)
Paseana e! del Carpió
por las fronteras francesas,
buscando al gran rey Mauno l 4 pa presentarle pelea.
y librar á sus paisanos
de la muerte traicionera,
que 'onde menos piensan se halla, 8 y se va con hombre á cuesta
para irse y no volver.
La muerte, que es enemiga
de todo ser que aquí vive, 12 amiga d' él siempre es
en el último momento
del desgraciado que llora
y sus piedades reclama.
1. En las combinaciones ag, eg, og, \&g se vocaliza en u: maunífico, impreunar, douma, por magnífico, impregnar, dogma. Esto mismo ocurre en las combinaciones a -, ec, oc: intauto, rento, douto, por intacto, rect>, docto.
ROMANCES , 11
Comentamo. — He aquí dos versiones del principio de un mismo romance, tan estragado, que apenas puede juzgarse que lo es, por el tono de la narración y los rastros del asonante que muestra una de ellas. Cuanto al asunto, hay que suponer que tan viciado está el fondo como la forma, pues no permite precisar á qué suceso de la vida del héroe caballeresco pudo el romance referirse.
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Bernardo del Carpió.
¡Altas y soberbias torres questais a orilla de Francia, funestos y altos sipreses que siñen buestras murallas, donde estáis puesta en prisión, mi señora doña Blanca, la que me crio a sus pechos por haser me hijo dEspaña! Por traidora la guardáis, torres, muros, fuertes tapias, sin que la pobre señora tenga culpa o sea culpada. Bernardo del Carpió soy, que pues mis bos nos ablanda, sabré con mi fuerte braso derribaros y bengarla. No me llaméis español si de buestras fuertes casas no la libro, pues [me] libro de matarme v de matalla.
Comentario. — No es éste, precisamente, un romance narrativo, á menos que se le considere sólo como principio ó parte de otro. Tampoco es popular; pero creo que merece transcribirse por su gallarda entonación, por ser tal vez des-
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conocido, y aún por la disconformidad que muestra con la tradición. Según ésta, la madre del famoso guerrero leonés se llamaba doña Jimena, no doña Blanca, como aparece en el romance, sin que pueda pensarse eñ una substitución de palabras, pues el nombre está asegurado por el asonante. La tradición no dice tampoco que á doña Jimena se le haya puesto en prisión, en una torre ó fortaleza situada «á orilla de Francia», sino que el rey su hermano la obligó á profesar en un monasterio, cuando supo que estaba casada con el conde deSaldaña *.
Hay otra tradición, muy remota, que hace á Bernardo hijo de doña Thiber ó doña Timbor, hermana de Cario Mag- • no, seducida por el conde de Saldaña durante una peregrinación á Santiago de la princesa carolingia 2. Ahora bien, en el romance transcripto, Bernardo no dice que doña Blanca sea su madre, sino «que lo crió á sus pechos para hacerlo hijo de España»; lo que parece significar que Bernardo no era, por su sangre sin duda, enteramente español, aunque adquirió en la cuna esta calidad, por haberlo amamantado con su leche la española doña Blanca.
¿Sería esta señora su .nodriza, y madre adoptiva suya á un mismo tiempo?... Los romances nombran Elvira Sánchez á el aya de Bernardo.
Luego dice:
«Por traidora la guardáis, torres, muros, fuertes tapias, sin que la pobre señora tenga culpa ó sea culpada».
¿Qué traición es ésta de que ella no tiene la culpa? . . . Si doña Blanca es la madre de Bernardo y su traición consiste en haber casado secretamente con el conde de Saldaña, que de otra cosa no ha sido acusada, ¿cómo puede decir Bernardo que está exenta de culpa?
He de confesar que no entiendo este romance, y que, si trato de explicármelo imaginando diversas soluciones, ninguna hipótesis me satisface.
Sobre la procedencia de esta versión, véase el comentario al romance 3.
1. Primara Crónica General, p. 350.
2. Id. p.3M.
El conde Marcos.
(Recitadora: Carmen Olivares, de cuarenta años; lo aprendió en Atelcura, provincia de Coquimbo, donde reside.)
Retirada está la infanta,
que no está como solía ,
porque el rey no la casaba \ ni tal cuidado tenía.
Atinó á llamar al rey,
como otras veces solía;
vino el rey á su llamado 8 á ver pa qué lo quería.
— ¿Qué tienes, hija, le dice,
qué tiene la vida mía?
Dame cuenta de tu enojo, 12 no tengas melancolía,
que en sabiendo yo la causa
todo se remediaría.
— Menester será, señor, 16 remedio del alma mía.
A vos quedé encomendada
de la madre que tenía,
y déme estado, señor,