Romances Populares y Vulgares; recogidos de la tradicion oral chilena · Unidad 71 de 180

Unidad 71 · 184 BIBLIOTECA DE ESCBITOBES DE CHILE

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

184 BIBLIOTECA DE ESCBITOBES DE CHILE

corona de espinas lleva, 20 todo ensangrentado va.

Comentabio. — El señor Menéndez Pidal, que publicó este romance en Cultura Española, dice de él: — «Es uno de esos romances religiosos tan del gusto del siglo XVI y XVI I , que tomaban el comienzo de un romance profano famoso, viniese ó no viniese á cuento. Este de la Magdalena toma sus dos primeros versos del conde Arnaldos:

¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar, como la hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan!

«Por no haber publicada ninguna versión peninsular de este «Conde Arnaldos á lo adivino», daré aquí una que tengo de Sepúlveda (provincia de Segovia), que difiere bastante de la chilena, pero que aclara alguno de sus versos:

¡Quién tuviese tal fortuna, tal fortuna y tal bondad, como Magdalena tuvo cuando á Cristo fué á buscar! Lo buscaba en huerto en huerto, de rosalito en rosal; á la orilla 'una gran huerta vio un hortolanito estar: — Hortolanito, hortolano, ¿has visto á Cristo pasar? — Sí, señora, que le he visto, antes del gallo cantar, con una cruz á sus hombros que le hacía arrodillar. A la pasada de un río que le llaman Solazar, allí arrodilló Cristo, no se pudo levantar. Pasó por allí un sayón, de esta manera fué á hablar: — Levántate de ahí, villano, si te quieres levantar;

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mira las sogas de esparto, con ellas te han de arrastrar; mira las sogas de nudos, con ellas te han de azotar; mira la hiél y el vinagre que te han de dar á gustar; mira la cruz de madera, que en ella te han de clavar*.

(Cultura Española, pp. 89-90.)

Andrés Ortiz imitó el principio del Conde Amalaos en su romance de Floriseoy la reina de Bohemia:

¡Quién hubiese tal ventura . en haberse de casar, como la hubo Floriseo cuando se fué á desposar!

(Duran, Romancero, 1. 1, p. 153.)

Comienzo muy parecido tiene también el romance portugués de Dona Branca:

Déos me dera ter a graca além das ondas do mar, que teve Flores e Ventos n* urna noite de Natal.

(Hardung, Romanceiro, t. I, p. 246.)

En la versión chilena de La Magdalena, así como en la española de Sepúlveda, la imitación del Conde Arnaldos no va más allá tampoco de los cuatro primeros versos. Lo que viene en seguida, está hecho en buena parte con versos de un romance devoto muy popular, que á veces anda solo, con distinto principio, haciendo el papel de oración ó cosa parecida, y otras ingerido en algún romance de tema religioso también. La versión asturiana de La Magdalena recogida por don Juan Menéndez Pidal, se diferencia bastante de la chilena y de la española de Sepúlveda, hasta en el asonante, pero coincide con ellas en los siguientes versos, que son á los que me he referido: