Rosario de sonetos líricos · Unidad 20 de 31

Unidad 20 · RIMA DESCEIPTIYA

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RIMA DESCEIPTIYA

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Es á la sombra del silencio santo bajo el silencio de la sombra augusta, lánguidamente va volando el canto do una campana sobre la robusta

rocosa serranía á la que el llanto reviste de las nubes; en la adusta cima la tierra ciñe el negro manto que cuando muere el sol al pecho ajusta.

En la Húinhra la lluvia .se diluyo y eu el silencio el hou de la campana, nocturno el río de las horas Huye

desde su manantial, (lue es el mañana eterno, y en sus negras aguas huye aquella mi ilusi('>n harto temprana.

S. X 10.

A MEKCÜRIO CRISTIANO

Esquilo. Prometeo 983.

Oh crif^tiano Mercurio, de tí iinpctro una patria feliz, puet? de ti Marte dependiendo yu espada ha de ofrendarte; ese que enipuñaí*, formidable cetro

el de lira y alloja sutil nictm rige á la tierra; ¡sobre tu baluarte brilla la cruz en el áureo estandarte de esa tu religión de pacto retro.

Tú (^ue en heroicos tiempos de alcahuete á los dioses serviste, dios espurio, luego los subastaste cual vil flete,

te hiciste bautizar bajo perjurio y hecho cristiano asi en un periquete sobre ellos reinas hoy, oh vil Mercurio!

S. 28 X 10,

ASTURIAS Y LEÓN

(léneais XXXII 24-30.

Señor, no me desprecies y conmigo lucha; que sienta al quebrantar tu mano la mía, que me tratas como á hermnuo. Padre, pues beligerancia consigo

de tu parte; cs;i lucha es la testigo del origen divino de lo humano. Luchando así comprendo que el arcano de tu poder es di; mi te el abrigo.

Diin(% S(m"ioi-, tu nombre pues la brega toda esta iioebe de la vida dura, y del albor la Iiora luego llega;

uie has desarmado ya da nú ¡irmadura y el alma, así vencida, no sosiega hasta que salga de esta senda oscura.

Oviedo 6 XI 10.

MURALLA DE NUBES

Oh pardas nubes, almas dv los montes, que recuerdos traéis aquí á la nava de aquel rincón en donde el alma esclava vivía de vosotras; cual bisontes

en rebaño pasáis, los horizontes encrespando en fingida sierra brava que no á la tierra sino al cielo grava con su mole. Por mucho ((ue remontes

tu vuel(^ mi alrna, esa encrespada sierra de nubes nunca franquearás, muralla será de tus anhelos; de la tierra

no la tierra, las nubes de que se halla ceñida hacen la cerca que te encierra en el estrecho campo de batalla.

J)e Oviedo á León 7 XI 10.