Rosario de sonetos líricos · Unidad 22 de 31

Unidad 22 · DE NUEVO EN CASA

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DE NUEVO EN CASA

DOLOR COMÚN

Cállate, ci)ra/.(')ii, son tus pesares «le los (jue no deben decirse, deja SI! pudran en tu seno; si te aqueja un dolor de tí solo no acibares

á los demás la paz de sus liogares i'on importuno grit(^. Esa tu iiueja siendo egoísta como es refleja tu vanidad no más. Nunca sejiares

tu dolor del común dolor humano, l)nsca el íntimo aquel en que radica la hermandad que te liga con tu hernianti,

el que agranda la mente y no la ¡icliica; solitario y carnal es siempre vano; sólo el dolor común nos santifica.

S. 12 XI 10.

2(J6

AÜTHADEÍA

A ellos.

Dejadme solo que no quiero bandas; monos si de ellas me queréis caudillo, i)ues sé muy bien que empañareis mi brillo con vuestra sombra. Un potro son las andas

que me ofrécela, aun cuando IK ven randas <le oro y laurel. No quiero de artíiuulillo servir para el devane del ovillo <.le vuestras vilw pasioncillas l)land;is.

207,

Solo y señero, que este es mi castigo y en mi castigo busco mi consuelo; solo y señero y pongo por testigo

á Dios, que mientras pese aquí en el suelo á Él, que me aisla, quiero por amigo y os emplay.o á vosotros para el cielo.

S. 15 XI 10.

IRRESIGNACIÓN

Akistopanks. Piulo. 600.

No me resignaré, no, que mi lote l)regar es sin espera de victoria y sucumbir en busca de la gloria de palizas cual las de Don Quijote.

Mientras mi terco anhelo no se agote defenderé aun la absurda, la ilusoria creencia (jui: da vitla, y no a la noria del saber triste con esclavo trote

201> regar haré. Que esa agua Je la ciencia al ánimo nos mete cual calambre la desesperación, pues la creencia

vital borrando, nos amarga el hambre de no morir y seca la existencia desenterrando su inmortal raigambre.

S. l(i Xí K».

SIT PKG EATÍONE VOLUNTAS!

AU men thiuk all rúen mortal l)Ut themselvea. Youxo.

No la verdad, 8Í la verdad nos mata la esperanza de no morir, mi puerto de salvación en el camino incierto porque me arrastro. 8i nos arrebata

la ilusi(')n engañosa ([ue nos ata á nuestra vida — engaño siempre abierto!- mejor que estar desengañado y muerto vivir en el error que nos rescata.

Pero cómo sabiendo que es engaño TÍvir de su virtud? Por la pelea ■de que huye aquel de cerda vil rebaño

que bajo tierra su ideal hocea, pues desesperación es el escaño de la esperanza que su objeto crea.

S. 17 XI 10.