Rosas y sus opositores · Capítulo real 5 de 5

CAPITULO 9 .S

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 54 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO 9.S

D. JÍeklwp Pacheco. — Servicios que lia ñeclio. — Acusaciones que leluice Posas.

D. Melchor Pacheco y Obes. La Gaceta del 13 dice, que el Coronel Pacheco y Obes, por la parte " que tuvo en esa tran- " sacion de falsía (la famosa salva del Salto), y por sus degüellos " de inermes paisanos, se lia abierto camino al Ministerio de la " Guerra del Estado Oriental, donde se singulariza por los fusila- " mientos por la espalda de los desgraciados orientales, todo á u presencia y bajo los auspicios del Comodoro Purvis."

Después de lo que liemos escrito sobre la guerra civil del Rio Grande, y las causas que la harán prolongarse, seria insultar la sana razón de nuestros lectores, el ocuparnos en demostrar, que el haber mandado hacer una salva al General Bentos Gonzalvez en la villa del Salto, no puede haber sido motivo para que subiera á ministro el coronel Pacheco, por que este servicio, si es que lo fuese, no es sino un simple acto de cortesía, ni á los ojos del Sr. Bentos Gonzalvez podia valer tanto.

El Coronel Pacheco, hijo de un patriota soldado del año 10, sirve á su patria desde 1825, y se ha distinguido por su firmeza.

Después del desgraciado revés del Arroyo Grande en Diciembre del año pasado, como comandante general del departamento de Soriano y Mercedes, mostró toda su actividad, capacidad militar, y poniendo en armas, sin ningunos recursos, (pues ni un peso ni una arma se le habia enviado de la capital, apesar de haber pedido ambas cosas con urgencia,) mil y doscientos hombres, cuando hasta entonces Soriano y Mercedes habia dado apenas un contingente de doscientos cincuenta á trescientos hombres.

Mostró en ese departamento todo lo que puede en los grandes peligros una cabeza, valiente, audaz, revolucionaria.

Antes que en la capital se diese la declaración de emancipación de los negros, él la llevó á efecto en Mercedes bajo su responsabilidad, y con la autorización que le daba el peligro de la patria, y emancipó á los hombres de color completa y lealmente, y no como en la capital á medias con mezquindad y tram-

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pa, por lo que Montevideo no dio para la armas ni la mitad de los hombres de color que debió dar, y si el coronel Pacheco no emancipó también las mugeres, se debe á que recibió pocas horas después la ley que regla esa emancipación, y se halló con las manos atadas.

El degollador Rosas con aquella actividad que se le conoce para desorganizar, hacia sembrar por sus agentes en todo el territorio de la República el desaliento, la insubordinación, la deserción escandalosa.

El coronel Pacheco con imparcial inflexibilidad, con severas amenazas, y con pocos ejemplos de castigos á los que se hicieron culpables, sin atender á que clase social pertenecían, si eran ricos, pobres, negros, blancos, artesanos ó tendei-os, restableció el orden, la confianza, y creó su numerosa división pagada, vestida con recursos creados por él, y en medio de la desorganización, el entusiasmo necesario para salvar la patria. Hizo mas: dio media paga á todos los dispersos del ejército de la República que llegaron á Mercedes y Soriano después del revés del Arroyo Grande, y que provistos de lo mas necesario regresasen con el General Rivera.

El coronel Pacheco dio el grande ejemplo, en fin, de no desesperar, y de creer en la salvación de la patria en aquellos momentos aciagos: de mostrar como se levanta revolucionariamente un pais amenazado en su honor y existencia, y como se gobierna con vara igual al pobre y al rico.

Digna de recuerdo honorífico es la conducta que en esa época tuvo el valiente y hábil coronel D. Jacinto Estivao en el departamento de la Colonia, como gefe de ese distrito. En esos dias los nombres de Pacheco y Estivao resonaban en los labios de todos los patriotas, que pensaron en defender la República hasta sepultarse bajo sus ruinas.

Aquí conviene que recordemos los supuestos incendios de Paisandú por el General Rivera, al ordenar la retirada de los milicianos de la costa de la República al punto central donde se organizaba el ejército. Esos incendios son una nueva calumnia de Rosas. — En Paisandú el coronel Luna puso fuego á su propia casa, y algunos ranchos de la costa del rio que iban á servir de abrigo al enemigo ; pero no bien lo supo el General Rivera mandó apagar el incendio. — La prueba de que el General Rivera todo lo sacrifica á su incansable magnanimidad, es que debiendo y pudiendo convertir en un desierto todo el territorio que abandonaba, para que el enemigo no sacase de él recursos y pereciese en su marcha, por respetar los derechos del vecindario, ha dejado Pueblos llenos de habitantes v de valiosas propiedades y esíable-

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cimientos rurales, colmados de hacienda y hasta de caballos.

El General Rivera llamó al Coronel Pacheco al ministerio de la guerra con aprobación general, porque en el desempeño de la comandancia de Soriano y Mercedes habia acreditado su aptitud, y su capacidad para hacer frente al peligro de las circunstancias.

El Coronel Pacheco no ha degollado á inermes paisanos. En el Rio de la Plata nadie degüella sino Rosas, el Corta-Cabezas Oribe y sus subordinados. Hizo sufrir en Mercedes á ocho ó diez malévolos, desertores infames ó ladrones de caminos, la pena ordinaria de muerte ; y en la Capital ha hecho ejecutar á cinco desertores, en conformidad á un decreto vigente, y á las ordenanzas militares que disponen terminantemente que el militar que en tiempo de guerra se pase al enemigo, sea fusilado por la espalda.

Esta declaración era necesaria, porque acostumbrada la población á la magnanimidad del General Rivera, entendiese que lo grave déla situación y las intrigas incesantes del degollador Rosas y sus cómplices para desmoralizar la fuerza armada, hacia necesario aplicar con severidad las leyes penales de la milicia. — En esa declaración firmada por el Presidente de la República y por D. Melchor Pacheco y Obes como su ministro, se eseeptúa sin embargo, expresamente de la última pena á tocios los prisioneros tomados á Rosas, que no hayan incurrido en el crimen de traición, á los que se tratará con toda humanidad, pues que la mayor parte de los que componen el ejército de Rosas, están en él por fuerza.

Esa pena capital, sin embargo, no se ha aplicado sino á dos individuos en la Línea de Fortificación : cuatro en la Fortaleza del Cerro, y dos en Santa Lucía por el valiente coronel Esti vao ; siendo indultado otro individuo que habia incurrido en el crimen de traición por la humana interposición del Sr. Comodoro Purvis quien paga las injurias que le prodiga Rosas, interesándose polla vida de los traidores que se prostituyen á su tiranía.

Todos estos ejecutados lo han pido después de interrogados, juzgados sumariamente, y convictos de su crimen, su ejecución con sus motivos, se ha publicado en los diarios, y en la orden general del ejército.

Estos son los millares de degüellos y fusilamientos en masa, de que habla la Gaceta.

La conducta que ha observado Rosas y Oribe en las Provincias del Interior es horrenda. Allí han hecho la guerra de exterminio y desolación, y si se les hiciera guerra de desolación y exterminio, no tendrían motivo justo de queja.

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Después de la batalla del Arroyo Grande, ganada por el corta-cabezas Oribe el 6 del pasado Diciembre, hizo degollar del modo mas atroz á trescientos prisioneros. Esta ejecución bárbara está confesada por el coronel Gerónimo Costa, en carta al fraile Aldao, aunque dice que los asesinados después de prisioneros, solo fueron cincuenta oficiales.

Al pisar el territorio de esta República, Oribe hizo-circular con profusión una proclama, impresa en la imprenta del Sr. Pedro Angelis, en que condena á muerte y confiscación de bienes á todos los salvages unitarios, declarando tales todos los habitantes de esta República que sostienen el actual orden de cosas.

Sus soldados han cantado, en su entrada á los pueblos del Estado, una horrible canción, y ejemplares de ella se han distribuido con profusión. Poseemos un ejemplar de ella, impresa en la Imprenta del Estado de Buenos Aires, clirijida por Pedro Angelis; se titula Canción del Violin y del Violón, es decir, de cortar cabezas y degollar; pues con esas palabras designa la Mazhorca de Buenos Aires estas dos operaciones. — Una de sus estrofas dice:

" El que con salvages

Tenga relación,

La verga y degüello

Por esta traición :

Que el santo sistema

De federación,

Le dá á los salvages

Violin y Violón. " El 1. ° do Marzo fué degollado á sangre fría el antiguo vecino del Arroyo Seco, Zarate, natural del Paraguay. El asesino fué un Pelagay antiguo ordenanza de Oribe, y hoy capitán de sus tropas. Zarate no se habia mezclado en política, y había obedecido á las autoridades que habian mandado hasta su muerte, en el distrito de su residencia.

El 4 de Marzo mandó asesinar Manuel Melgar, á lanzadas, en la cercania del pueblo de Rocha, á D. Juan Manuel Acosta, D. Ángel y D. Pedro Clemente, después de insultarlos groseramente, haciendo q' á la fuerza sirviesen de verdugos compañeros y amigos de las víctimas que marchaban presos con ellas.

A mediados de Febrero, fué muerto á puñaladas y degollado en la casa de Wilson, cerca de la Colonia, el subdito ingles Emanuel Homar por el alférez de Oribe Florencio Mendoza, quien asesinó después á varios otros extrangeros. El comandante de la Colonia, á quien un blanquillo moderado le demostraba, que no se debia tolerar los asesinatos de Mendoza, contestó : " hasta aho-

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" ra solo ha muerto irnos pocos gringos. Ojalá fueran mas l" El asesino Mendoza ha sido ascendido por Oribe á teniente.

El 20 de Marzo fué degollado en el Cerro, á vista de los buques brasileros, el subdito brasilero Joaquin de los Santos, y el perpetrador fué el teniente de Oribe Manuel Dávila. La viuda, Da. Maria Gómez, con tres hijos menores recibió amparo y hospitalidad de el Sr. comandante del Cerro D. Tomas Rebollo.

En los últimos dias de Marzo fué asesinado por una partida de Oribe el subdito portugués Francisco González. Su viuda se halla en esta ciudad.

El 28 de Abril, ocho franceses pertenecientes al batallón Voluntarios de la Libertad, fueron tomados, desnudados, y cortadas las cabezas, con las que los soldados de Oribe jugaron á las bochas ; dejándolas después apiladas simétricamente.

El 1. ° de ese mismo mes habia pasado Oribe su célebre circular, en que conmina con muerte y confiscación de bienes á todos los extrangeros que hubiesen tomado parte ó influido en nuestro favor.

En los últimos dias de Abril, una partida de Oribe arrebató de nuestra playa siete infelices pescadores, - que fueron degollados en el acto por el crimen de estar pescando para los salvages.

En los primeros dias de Mayo, cayó prisionero el Sr. Gaona, oficial del batallón Libertad, con varios soldados que fueron en el acto degollados. Gaona consiguió que lo llevasen á presencia de Oribe, quien lo atropello con su caballo, pegándole dos latigazos, y gritando que le tocasen la resbalosa,. Al punto sus ordenanzas lo degollaron á su vista, desollándole la piel de la cara.

En esos mismos dias degollaron á un subdito portugués, cuyo cadáver estuvo cerca de una semana insepulto á espaldas de la quinta de Lapido.

En este mes de Junio fué quemado á fuego lento á presencia de nuestras avanzadas un soldado del batallón 5. ° de esta ciudad, tomado prisionero.

Fué degollado, castrado y quemado en su propia casa, por que se quejaba de los robos que le hacían los soldados de Oribe, el subdito sardo Juan Bta. Tirpo. El cadáver ha estado en esposicion en el cementerio de esta ciudad. El sepulturero le encontró su inscripción consular, en que las autoridades sardas de esta ciudad le garantían todas las escepciones y privilegios de un sardo.

Al dia siguiente fué también degollado, castrado y quemado el no menos inofensivo subdito sardo Vicente Rosello. Su viejo é infeliz padre, trajo sobre sus hombros el cadáver de su infeliz hijo, que estaba tirado en una zanja, y lo entró á vista de toda esta ciudad.

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Los dos hermanos Soliz, traídos en un carro cerca de la tienda de Antonio Diaz, titulado ministro de Oribe, fueron degollados por orden de aquel, y de la piel de sus cuerpos hicieron, maneas y fiador para el caballo de Diaz.

Casi todos los oficiales favoritos de Oribe, tienen maneas de piel humana, sacadas de los cadáveres de esforzados guerreros de la Independencia.

Las casas de los hermanos Sayagos, sitas en la población del Cerro, han sido incendiadas por orden de Oribe, que ha ordenado que se quemen las propiedades de los que están en nuestras filas.

La población del Cerro fué asaltada por tropas de Oribe el 10 del corriente, saqueadas horrorosamente y todas las mugeres violadas, inclusas ancianas de edad provecta y niñas de cuatro años, amarrando los blanquillos á los padres y maridos para que comtemplasen su repugnante inmoralidad.

El Sr. G-efe de Policía tiene en su poder una declaración de persona respetable, que no se publica íntegra por que Oribe no degüelle á las personas pertenecientes á la familia del declarante. La hemos visto y con autorización de S. S. hemos copiado el siguiente párrafo.

"Es imposible tener presente todas las atrocidades perpetradas por las hordas que encabeza Oribe. Son innumerables las victimas que ha sacrificado bárbaramente. Entre ellas el declarante recuerda por lo horrorosodel supliciola muerte del joven Emilio Dubroca, al que de tal modo lo atormentaban al degollarlo, que el valiente joven pedia con ánimo resuelto, sino: que lo degollasen con un cuchillo que cortase mas para no sufrir tanto. A otros los atan á un palo, y poniéndose á la distansia de la victima la sacrifican á lanzadas. Tienen otros varios suplicios para hacer gemir la humanidad, y últimamente han mandado construir unos clavos de fierro para clavará los franceses por la boca y por la nuca; suplicio que ya han hecho sufrir á algunos desgraciados de esta nación"

Nuestras descubiertas encuentran cadáveres colgados, y crucificados por los soldados de Oribe.

Oribe no dá cuartel á nuestros prisioneros, y ha introcido el suplicio horrible de la resbalosa. En este suplicio las víctimas son tomadas por el pelo, y los asesinos las van degollando al compás de la canción, de que hemos copiado una estrofa, y entre risas estrepitosas por las contorsiones de desesperación, que hacen los pacientes en su agonía desesperada.

Estamos informados que el Ilustre Comodoro Purvis, horrorizado de esta espantosa carnicería, y fiel á los ejemplos que en

—110- la última guerra civil de España lian dado los ajentes diplomáticos y militares de la Gran Bretaña, de interponer su mediación para regularizar y dulcificar los horrores de la guerra; se dirigió á nuestro gobierno y á Oribe ofreciéndose á mediar para que se estableciese un acuerdo en el modo de hacer la guerra, que ahorrase á la humanidad tan espantosos sufrimientos.

Nuestro gobierno manifestó que por su parte aceptaba gustoso tan respetable interposición, aunque su práctica constante había sido respetar los prisioneros del enemigo y que solo habia mandado castigar con pena capital unos pocos orientales desertores de las filas del ejército patrio, de línea ó de milicias, en lo que no se habia apartado un ápice de la legislación reconocida en tiempo de guerra por las naciones civilizadas.

El bárbaro corta-cabezas Oribe contestó con un insolente no, al ofrecimiento humano del Comodoro, y desde ese dia parece que ha tomado á pecho redoblar el horror de sus criminales escesos.

Que difererencia en este punto como en tantos otros no existe entre el Comodoro Purvis, y el amigo de Rosas, Mandeville! — Y Mandeville que cerró los ojos ante las matanzas de Octubre, y Abril, y las espantosas carnicerías de los cuarteles y cárceles de Buenos Ayres y provincias argentinas; que se tapó los oidos cuando á espalda de su quinta degollaban los agentes de Rosas á Linch, Oliden, Riglos y al ingles Maison, que bajo el puñal de los asesinos gritaba: — Socorro! Socorro! que soy ingles; y Mandeville que ni contestó á la generosa proposición del general Paz, que después de tener en su poder mas de cien oficiales rosines prisioneros, le ofició rogándole para que decidiese á Rosas á que regularizase la guerra según los principios de civilización; y Mandeville que comunicó esta nota á Rosas y toleró que este degollador hiciese fusilar, en contestación á esa oferta, á todos los prisioneros que tenia en el cuartel del Retiro, y campamento de los Santos Lugares— Oh! que diferencia entre Mandeville y Purvis!

Se vé, pues, que nuestro gobierno, y menos el señor ministro de la guerra, no han cometido degüellos ni fusilamientos por la < espalda de inermes paisanos, y aunque les asiste el derecho indisputable de hacer sufrir la muerte á todos los enemigos; conservanse en un depósito de esta ciudad, tratados con toda humanidad á los prisioneros del enemigo, que no son desertores de nuestras filas.

El Sr. Ministro de la Guerra, que se ha hecho acreedor á la estimación nacional por sus servicios y firmeza, no debe detenerse ante las censuras hipócritas del degollador Rosas, del infame y bárbaro asesino Rosas, y justo será que castigue con muerte sin conmiseración alguna, á todos los que se hagan acreedores á esa

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pena, y sobre todo á cuanto infame Rosin haya manchado sus manos en sangre de nuestros prisioneros ó de nuestros amigos los patriotas de las provincias argentinas del interior. Necesitamos una tremenda espiacion, y ojalá nuestro amigo Don Melchor Pacheco y Obes esté destinado por la Providencia para ordenarla grande, tremenda, memorable, proporcionada á los delitos de Rosas y de sus cómplices. Y deseamos que sea el coronel Pacheco y no otro el desagraviador de la infeliz humanidad, porque amamos mucho su fama.

CAPITULO 1©.©

General D. Juan Pablo Lopes — Cuiten — Sus relaciones con Rosas para la muerte de Quiroga — Motivos del enojo de Rosas con Cuiten — Muerte de Cuiten.

General D. Juan Pablo López: — En sus Gacetas habla Rosas de la defección de Mascarilla. Asi llama al general López. De las señales que ha dejado en su rostro la viruela, toma el degollador de Buenos Aires su inspiración para dar un sobrenombre al soldado valiente, sin cuya fuerte espada yacería hoy en el sepulcro del crimen ó comiendo el pan del ignominioso destierro. ¿Como ha de ser defección el pronunciamiento franco y noble del gobernador D. Juan Pablo López contra la política de sangre y embrutecimiento del degollador Rosas? ¿Rosas es acaso el soberano de la República Argentina? ¿Son sus vasallos los gobernadores de las otras provincias? ¿El Gobernador López le prestó alguna vez juramento de servidumbre ú obediencia, para que su patriótica separación de su sistema de iniquidad, pueda llamarse nunca con justicia traición ni defecciona

D. Juan Pablo López es hermano del general D. Estanislao López, benefactor de Rosas, y á quien este recompensó con negra ingratitud, disfrazada con los halagos de pérfida hipocresía; al mismo tiempo que maquinaba su caida de acuerdo con Echagüe, gobernador de Entre-Rios y criatura de D. Estanislao López; de Echagüe á quien Rosas ganó á fuerza de oro.

D. Juan Pablo López, entró á gobernar la provincia de Santa Fe, dividida por las intrigas de Rosas después de la muerte de I). Estanislao López. Llamado por el voto de sus compatriotas, determinó borrar las divisiones de los santafesinos, hacer de ellos una sola familia, no separarse de la política y sistema federal, que habían hecho ilustre á su hermano, y sobre todo llevar á cabo la constitución de la República Argentina, por la que D. Estanislao López luchó con Rosas hasta que una penosa enfermedad lo robó al afecto de los Argentinos.

Bajo estas bases entró en alianza con Rosas para combatir el poder de la Francia, que el astuto degollador le habia pintado como ominoso á la América y empeñado en humillar y aun conquistar la República Argentina.

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221 Gobernador D. Juan Pablo López, defendiendo engañado la bandera de Rosas, la sostuvo con esfuerzo en Santa -Fe, EntreRios y Corrientes y salvó á Rosas de una destrucción inevitable, cuando encerrándose cobardemente en los Santos Lugares, dentro de una muralla de cañones, abandonó la ciudad de Buenos Aires á la escuadra francesa y la campaña de Buenos Aires al ejército del general Lavalle. El general López marchó entonces con rapidez sobre la retaguardia del general Lavalle, y provocándole á que retrocediese lo sacó fuera de la provincia de Buenos Aires; dando asi lugar á Rosas á que se recobrase de su pavor é hiciera con ventaja su paz con la Francia.

Pero desde ese momento el general López aprendió en el libro del desengaño, que el único enemigo del pueblo Argentino era Rosas.

Sus servicios fueron desconocidos por este, quien empezó á recelar de ía influencia de Juan Pablo López en los ejércitos, y de la importancia que adquiría Santa Fé en la Confederación.

El general López fué pues, substituido por Oribe y la provincia de Santa Fé entregada á la rapacidad de las tropas Resinas, como si fuera pais de conquista.

El general López advirtió entonces que los intereses de su Provincia estaban en oposición con los del gobierno de Buenos Aires, y que Rosas, traicionando la causa Federal, y sirviéndose de su nombre sagrado á la mayoría de los argentinos para disfrazar su ambición y bárbaros crímenes, nada menos pretendía que reasumir en su persona el gobierno de la Confederación como lo había hecho con el de Buenos Aires; substituir el sistema federal que habia mentidamente proclamado por el personal unitario, de que hay solo ejemplos en algunos pnntos de África y de Asia.

Rosas ademas habia mancillado los templos con profanaciones inauditas, entregado en octubre de 18401a población de Buenos Aires al cuchillo de la maz-horca, que degolló por las calles centenares de ciudadanos, y empeñándose en un sistema de atroz división entre los argentinos, capaz de hacerlos caer en las tinieblas del mas torpe y sangriento embrutecimiento.

A esto se agregaban motivos de queja personal del general López: — Varios asesinatos perpetrados por Oribe habia hecho puplicar Rosas que eran obra de López, y para poner la corona á su iniquidad dio órdenes á Oribe de sorprender al general López á su regreso délas provincias del Interior, y fusilarlo, ganando para este plan á Jacinto Andrada, gefe santafesino, alucinándolo con la esperanza de hacerlo gobernador de Santa Fé, empico que reservaba para su siervo el ingrato y nulo Echagüe.

El gobernador D. Juan Pablo López, recordó los ejemplo»

'—lude su ilustre hermano, y se separó de la liga con Rosas; no de pronto sino gradualmente y á medida que su tenacidad en el crimen y en la usurpación se hacia mas visible é inequívoca. Y no desenvainó su espada de sorpresa, sino después que hizo notoria su resolución á todas las poblaciones del Rio de la Plata. Por esto, apesar de que le importaba libertar á los prisioneros tomados al general Madrid que enviaba Pacheco de Mendoza, é interceptar la persona del fraile Aldao, dejó pasar á unos y á otros por su territorio, porque aun no habia declarado la guerra á Rosas.

El pronunciamiento patriótico del Gobernador D. Juan Pable» López, no puede pues llamarse una defección, ni por razón de relaciones con Rosas, ni por la oportunidad en que tuvo lugar.

D. Domingo Cullen. — Parece que la Providencia ha inspirado á Rosas la resolución insensata de hacer escribir una defensa de sus crímenes, solo para que estos se muestren en una luz mas llena, y sean medio para descubrir iniquidades que yacían ceultas ó no suficientemente justificadas.

Con frecuencia en su Gaceta habla de la defección del salvaje unitario Cullen, de que Cullen traicionóla causa de la América, y en la de 17 de Junio dice textualmente. — "Cuando los "salvajes unitarios tramaban en 1834 el asesinato bárbaro contra "el general Quiroga, Cullen era el agente princiiml. — Francisco "Reinafé, uno de los asesinos del general Quiroga, con frecuencia "bajaba de Córdoba á Santa Fé á conferenciar con Cullen. Ha- "cia creer este al general López que venia á asuntos particulares "mientras que los Reinafés esparcían en las provincias la voz de "que ese asesinato habia de quedar impune porque se habia practicado de acuerdo con el general López."

Estas acusaciones de Rosas nos ponen en la necesidad de referir quien era Cullen, sus servicios á la independencia americana y á la causa federal, y de dar nuevas esplicaciones sobre el asesinato del general Quiroga y su comitiva, de las que resultará claro como la luz del medio dia que Rosas fué quien le mandó matar.

D. Domingo Cullen, de origen ingles nacido en Tenerife, isla de Canarias y perteneciente á una familia acomodada, vino á Montevideo al principio de la revolución con una espedicion de mercancías, de que era sobrecargo. Los patriotas sitiaban esta plaza, y él al momento se puso en conctato con ellos y abrazó con ardor la causa de la independencia americana. Entre muchos y buenos servicios que la prestó es uno el haber dado por bastante tiempo noticias circunstanciadas de las operaciones del ejército realista encerrado en la plaza, por medio de botellas que arrojaba al rio cuando la marea estaba alta, y que las comentes llevaban á

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las abanzadas patriotas. Por estos y otros servicios luego de tomado Montevideo fué nombrado por la autoridad nacional Contador de su aduana.

Cuando cayó el gobierno general dejó ese empleo, y se trasladó á Buenos Aires, donde se ocupó del comercio basta que pocos años después en sus viajes á Santa Fe tomó relación y emparentó en la familia de D. Estanislao López. Fué el alma de los consejos de este general y uno de los campeones contra la presidencia nacional y el sistema de unidad, figurando en la dirección del partido federal, cuando el degollador Rosas se ocupaba solo de comprar ganados robados á los indios, y de robarlos personalmente á sus vecinos.

En la Convención Nacional de 1828 en las ligas posteriores contra el general Paz, y en todos los actos mas solemnes de la provincia de Santa Fé basta fines de 1838, tuvo el primer lugar D. Domingo Cullen.

El mismo degollador Rosas lo consideraba como uno de los patriarcas de la Federación como lo prueba el recibimiento que hizo á Cullen, durante la permanencia de este en Buenos Aires en 1838, de la que pronto hablaremos.

Cullen pues era patriota y federal de categoría.

¿Tuvo parte en la muerte de Quiroga? Si en ella influyó ¿no fué de acuerdo y en unión con Rosas? Examinémoslo.

Tuvo conocimiento á nuestro juicio de la intención de los Reinafés de matar á Quiroga. Rosas hoy nos lo declara, y como después demostraremos, su testimonio en este asunto no es de despreciar. Pero Cullen que deseaba la muerte de Quiroga á la parque el General López, porque no podian soportarla altivez de Quiroga, y porque Rosas los exasperaba y azuzaba contra él, pintándoles con colores interesados los planes que formaba Quiroga para derrocarlo á él solo, no queria que fuese por un salteamiento y asesinato, sino por un procedimiento público, fundado en la conspiración que dirigía ese general, y en la parte que tuvo en la de Castillo. Y aquí es oportuno revelar un craso embuste de Rosas, sobre los motivos de diferencia entre Quiroga y los Reinafés. 1S o tuvo otro origen esta enemistad sino en la revolución de Castillo y en las intrigas de Rosas. Este degollador pretende que fué por una excomunión que lanzó el finado obispo Lascano contra los Reinafés y por la protección que dio al obispo el general Quiroga.

Esto no es cierto. El Obispo no escomulgó á los Reinafés sino á la Cámara de Justicia, que había fallado en su contra, en el recurso de fuerza entablado por el cura Tisera. El general Quiroga, tan lejos de hacer causa común con el Obispo, ordenó al

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Gobernador de la Rioja, Tello, que hiciese comparecer al Obispo y le notificase el auto de la Cámara de Justicia escomulgada, para lo que esta había librado exorto.- El general Quiroga tenía una razón natural muy despejada, y no era fácil que se dejase arrastrar de los indignos artificios del Obispo. Rosas sabe bien estas cosas, pero de intento quiere sembrar la confusión en este debate, que le vá á ser muy funesto.

Rosas por su parte prefería medios mas espeditos, y que no lo comprometiesen. Un francés Coré, su confidente, negociaba con Calixto María González, abogado de Córdoba, y consejero de los Reinafés, el asesinato de Quiroga á su tránsito por Córdoba. Así es que D. Rafael Cabanillas á quien los Reinafés comisionaron para que matase á Quiroga en su marcha para las provincias del interior, consultó el encargo con Calixto María González, y este le aconsejó que lo llevase á cabo, por que Buenos Aires y Santa Fé sostendrían el hecho. D. Rafael Cabanillas quiso referir esta circunstancia en su declaración, pero el Juez comisionado lo interrumpió, diciendo que el Restaurador de las Leyes le había prevenido que no escuchase nada que se digese relativamente á D. Calixto María González por considerarlo inconducente á los objetos de la causa. Cabanillas ha referido á todos los que han hablado con él sobre este negocio esa sorprendente interrupción, y podremos citar tantos testigos como personas han hablado con Cabanillas sobre ese negocio. Igual confianza que á Cabanillas hizo González á los Doctores Delgado y Al varez hoy emigrados en Chile.

¿Pero porqué los Reinafés no denunciaron uunca la participación de Rosas en el fatal suceso de Barranca Yaco?

José Vicente y Guillermo Reinafé, y el Dr. Aguirre, en las cárceles de Rosas, adoptaron como medio de defensa, negar su participación en el asesinato; y ese camino siguieron también todos los otros reos, á escepciou del capitán Pérez. Ya hemos dicho ademas que Rosas diestramente les hizo concebir la esperanza de salvarse, alhagando sus miras. Por otra parte, aunque hubieran declarado la verdad no se habría insertado en autos.

Nnnca se comunicaron con sus defensores sino ante un Comisario y el carcelero de Rosas. ¿Y cuál délos defensores se hubiera atrevido á escuchar una revelación difamante y perjudicial á Rosas? ¿Sabemos, por otra parte, lo que verdaderamente dijeron los Reinafés en sus declaraciones al Dr. Maza? ¿Este no repetía sin cesar : — esta causa de los Reinafés me ha de traer la muerte? ¿No murió en efecto asesinado por Rosas? Su escribiente Gutiérrez, de quien tenemos indicaciones importantes sobre este negocio, no espiró casi repentinamente, y con todas las presunciones

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de envenenado? ¿No ha dejado de existir también Escobar, escribano de la cansa?

¿Porqué, se dirá, no hizo esa revelación D. Francisco Reñíate, que escapó de manos de Rosas, que llegó á Montevideo en salvo y que pudo publicar esa declaración importante? Porqué D. Francisco Reinafé debía su salvación al Gobernador D. Estanislao López, y unas veces temió herir á este, otras á D. Domingo Cullen, que era con quien se habia entendido y que siempre permaneció su amigo, y como lo confiesa Rosas, fué bastante humano para empeñarse en salvar á los otros Remates. Por lo demás ¿quién no ha oiclo repetir con frecuencia á D. Francisco Reinafé que tenía que publicar un manifiesto importante? ¿No decía sin cesar que sus hermanos no eran culpables? ¿No nos vio á nosotros para escribir ese manifiesto? No nos llamaba con instancia desde Entre Rios, como lo prueba la correspondencia tomada en Cayastá, y que Rosas publicó en su Gaceta en 1839?

El l)r. Maza no pudo, sin embargo, prescindir de insertar fielmente la declaración del Capitán Santos Pérez. Este era un hombre animoso, que hubiera gritado á todo el mundo la violen - cia del Juez; y no convenía por otra parte matarlo de oculto, porque era el ege del proceso, y porque sin sus esplicaciones no se hubiera podido organizar.

El Capitán Santos Pérez declaró que los Reinafés le dijeron, que en la muerte de Quiroga estaban de acuerdo los Gobiernos de Éuenos Aires y Santa Fé. El defensor hizo valer esta circunstancia y le costó bien caro. A la una de la noche del di a que la presentó se apersonó el edecán Corvalan á su casa y le dijo el Restaurador está irritadísimo contra ti, y te envía á decir que eres un necio. Desde entonces dató la persecución bárbara al Sr. Defensor Marin. Rosas alega hoy que lo persiguió por conspirador, pero todos los que conocen al anciano y respetable Marin saben que es incapaz ele entrar en ningún complot, y desafiamos al degollador á que le pruebe ese cargo, seguros de que no lo podrá, porque esa suposición suya es una mentira solemne para salir del paso. ¡Qué cosa tan singular! El Sr. Marin se convirtió en conspirador desde el mismo instante que presentó su defensa haciendo valer la importante revelación del capitán Santos Pérez.

Tenemos pues, deponiendo contra Rosas directa ó indirectamente á Rafael Cabanillas, Santos Pérez, Calixto Maria González, y los Sres. Alvarez y Delgado. La confesión oficial de Rosas hará plena la semi-plena evidencia que de estas declaraciones resultan unidas á las palabras del Dr. Maza y al conocimiento de los planes del general Quiroga de que antes de su muerte estaba al cabo Rosas.

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Rosas declara en la Gaceta del 17 de Junio que Cullen tramó con los Reinafés la muerte de Quiroga, y desde que hace esta revelación confiesa implícitamente que tuvo parte en ella.

Rosas acusó ó hizo traer á la cárcel de Buenos Aires, á gobernadores, á ministros, á gefes y oficiales militares, á comerciantes, á abogados, á cuantos habian tenido la mas pequeña ingerencia en el suceso de Barranca Yaco, ó comprado prendas de ropa de los que cayeron allí asesinados.

Ni se respetó edad, servicios, ni categorías. ¿Cómo, pues, no acusó, prendió y juzgó también á D. Domingo Cullen, puesto que le constaba que había tenido parte principal en el asesinato de Quiroga- No se había hecho conceder por todas las Provincias de la República Argentina poderes omnímodos parajuzgar y sentenciar á todos los argentinos que hubiesen tenido parte en la muerte de Quiroga?

Pero tan lejos de proceder contra Cullen, en 1838, fusilados y enterrados los Reinales, víctimas de su necia credulidad, vino Cullen á Buenos Aires, y Rosas lo recibió con pompa inusitada.

Mandó que se embanderase toda la calle de la Federación por donde Cullen debía entrar, los principales funcionarios de la provincia rodeaban su coche, y músicas y fuegos artificiales resonaban por toda la ciudad. Cullen se alojó en el fuerte. Iba, al teatro acompañado de dos edecanes de Rosas y ocupaba el asiento del Gobierno. Recibía, en fin, los honores de gobernador de una de las provincias argentinas, los que se hubiesen tributado á un soberano estrangero. ¿Cómo, pues, Rosas no lo prendió y juzgó? ¿Cómo sabiendo que era uno de los asesinos de Quiroga, obligaba á la población á que le hiciese esos honores? ¿Cómo lo alojaba en el fuerte y le cedía hasta su mismo asiento de gefe de la provincia? ¿Cómo es que colgaba de una horca á los agentes del asesinato y hacía pasear en carro de triunfo al director de ese asesinato? El motivo de todo esto es bien claro. Cullen estuvo de acuerdo con él en esa muerte, y Rosas le profesaba íntimo afecto porque lo creia una columna de su tiranía.

Dirá Rosas tal vez, que este tratamiento extraordinario, que esta disimulación sorprendente de la ingerencia de Cullen en la muerte de Quiroga era arrancada por respetos al gobernador D. Estanislao López de quien Cullen era favorito? Pero si presentase esta disculpa, bien fútil y vacía de sentido común refiriéndose á un hombre del poder, de la investidura y de las pretensiones de Rosas, le contestaríamos que esos homenages continuaron y aunss aumentaron después de la muerte de D. Estanislao López, que supo Cullen estando en Buenos Aires. Así, pues, por confesión del mismo Rosas, él fué compañero con Cullen en la muer-

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te de Quiroga, y el proceso y fusilamiento de los Reinafés y las otras víctimas que les acompañaron al suplicio, fué ]a farsa mas atroz y sangrienta que ha discurrido cabeza de tirano.

No bien se supo en Buenos Aires la muerte de D. Estanislao López, cuando Rosas se empeñó con D. Domingo Cullen que según la Gaceta del 17 habia convenido la de Quiroga con los Reinafés, en que fuese nada menos que gobernador de Santa Fé, y sucesor del Ilustre Patriarca de la Federación argentina. Cullen se resistía á aceptar ese cargo y Rosas le rogaba que lo admitiese, ofreciéndole sustentarlo con todo su poder, siempre que cumpliera, cuando en posesión estuviese del gobierno de Santa Fé con las siguientes condiciones: —

1. ° Que le entregase la correspondencia secreta que habia mediado entre él y López. Las cartas de Rosas contenian calumnias de todo tamaño contra Dorrego, Quiroga, y otras personas notables de la República Argentina. Tenemos á la vista extractos de esas singulares cartas, monumento de la perfidia de Rosas y de su resolución de mantener la República Argentina acéfala, i n constituida, fraccionada en cacicazgos, cuya principal y absoluta cabeza sea él. "Qué es una constitución ? escribía Rosas, un "cuadernito de papel! — Y V. cree compañero López que un cua- "dernito de papel pueda hacer la felicidad de los pueblos? Los "que la haremos somos nosotros y otros paisanos, federales y hom- "bres de bien que la gobernemos según nuestra ciencia y conciencia."

En otra combatía la idea de López sobre una ley de olvido que reuniera á todos los argentinos en su patria. — "Compañero, "la Federación es como una linda y fina flor que crece perseguida "por las hormigas. Nunca se desarrollará sino que desaparecerá "si el jardinero se empeña en conservar los hormigueros en su "alrrededor. Si es prudente y quiere á su flor, debe matar todas "las hormiguitas sin dejar una."

La segunda condición puesta á Cullen fué que hiciese derogar la resolución de la Sala de Santa Fé, promulgada en vida de I). Estanislao López, para que se enviase un comisionado á Buenos Aires á negociar el desistimiento de Rosas en la cuestión con los franceses, para cesar el bloqueo tan fatal á los intereses de Santa Fé.

Galisteo que gobernó á Santa Fé por falta de López, sucedió el Sr. Leiva y aun antes de espirar López ya le anunciaron á Cullen su elección, y Cullen manifestó toda su correspondencia á Rosas que mostró suma alegría.

D. Domingo Cullen estaba dispuesto á uniformar la Provincia de Santa Fé á la política de Rosas sobre la cuestión francesa,

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ápesar de los manejos de su pariente Blas Desr>uy; pero una conferencia secreta que tuvo con el Sr. Ministro Mandeville, y de que dio cuenta al Gobierno de Santa Fé, ]o hizo cambiar enteramente de parecer.

Dos días antes de saberse en Buenos Aires el fallecimiento de D. Estanislao López, estuvo á ver á Cullen y le dijo que por amor al mismo Rosas, y para que el partido unitario no se entronizase en la República Argentina, debia trabajar para que la Provincia de Santa Fé amenazase á Rosas con retirarle el cargo de dirigir las Relaciones Exteriores de la República Argentina: que hiciese volar un chasque aconsejando esto al Sr. López y que era bueno que este en una carta confidencial, manifestase á Rosas esa resolución que iba á tomar Santa Fé,

D. Domingo Cullen nada dijo á Rosas del cambio de sus disposiciones, y se retiró de Buenos Aires con igual pompa regia, que habia entrado y vivido allí, el tiempo que duró su comisión cerca de Rosas para tratar de la cuestión francesa.

¿Cómo es que si Rosas no era cómplice de Cullen, y los Reinales, en el asesinato de Quiroga, y constándole según nos lo dice en su Gaceta de 17 de Junio que Cullen era el agente principal del asesinato bárbaro que los salvages unitarios tramaban contra el general Quiroga: y siendo gran juez para inquirir los autores de ese asesinato y castigarlos, como es que nunca lo acusó, que no lo hizo prender en Santa Fé, que no lo arrestó en Buenos Aires, y que le hizo rendir homenajes que solo se tributan á la virtud, y á una alta posición social? ¿Cómo es que se empeñó en hacerlo sucesor de López? Antes de la muerte del general, no debió temer su posición á la prisión y castigo de Cullen; porque en la misma Gaceta del 17 Rosas nos declara, que cuando venia D. Francisco Reinafé á conferenciar con Cullen, sobre la muerte de Quiroga, hacia creer Cullen á López que venia á tratar de asuntos particulares. ¿Por qué pues, Rosas, no rasgó el velo hipócrita con que se cubría Cullen para mantenerse en la confianza de López, y abusar de ella indigna y sangrientamente? ¿Podía dudar que López lanzaría lejos de si á un alevoso asesino? Pero sobre todo ¿por qué no lo acusó, capturó y juzgó, cuando lo tuvo en Buenos Aires? Por qué le daba mesa y asiento de Gobernador? Por qué se empeñaba en hacerlo gobernador de Santa Fé?

Y aqui se ocurre otra observación no menos abrumante para el asesino degollador Rosas. — Si él no es cómplice de Cullen y de los Reinafés ¿cómo supo que Cullen era el agente principal del asesinato de Quiroga2. — Indudablemente ó por documentos tomados á los Reinafés, ó por declaraciones de estos. — Pero el proceso de los Reinafés se ha impreso, y en todo él no hay ninguna pala-

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bra que acuse á Cullen.— Porqué era pues? Indudablemente ó por que no todo lo que dijeron los Reinales se escribió en ese proceso, ó porque los Reinafés como lo creemos lo declararon al juez comisionado, quienes los instigaron á la matanza de Barranca Yaco, porque estando en poder de Rosas que era el principal, creian y con razón quenada ganarían con ello y que perderían las pequeñas probabilidades de salvación, que podrían resultarles de la conmiseración de quien los habia empujado á ese atentado, y en aquel momento levantaba el haclia de la justicia en alarde de severo juez.

Acusamos pues á Rosas ante la República Argentina ante la América y ante la humanidad toda de estar convicto y confeso de haber mandado asesinar al General Quiroga, á su secretario el General Santo Ortiz y sus once infortunados compañeros en los des^ filaderos de Barranca Yaco ; lo acusamos de haber tenido la inconcebible crueldad de constituirse en acusador, juez y verdugo de sus mismos cómplices, lo acusamos de hipócrita embustero y de asesino feroz. Esperamos su castigo, y lo esperamos del brazo de Dios, si lo que no creemos nos fallase el del hombre.

Asegura Rosas finalmente que Cullen mató á veneno lento á 1). Estanislao López. Tomemos nota de este rasgo de ilustración del escritor de Rosas D.JPedro de Angelis, que nos habla de muertes á veneno lento en presencia de los adelantos que ha hecho la Química en la época actual. ¿Pero cuando envenó Cullen á López ? — indudablemente antes de venir á Buenos Aires, y entonces el médico de Rosas Lepper que asistió á López por encargo de Rosas ¿ como no nos reveló que López estaba enfermo de un veneno lento ? — Se habría perseguido al envenenador de un ilustre campeón de la federación, la química debería al Sr. Lepper el descubrimiento de un veneno lento que ella no ha podido encontrar, y que se ha perdido con el agua tofana en las tumbas de las Borjias, de las Benviliers, de los Santa Cruces, y Rosas habría podido disponer de un tosigo mas disimulado que el que ha hecho beber á Molina, á Sosa á los Rodríguez padre é hijo, y á los dos Fernandez.

Si el envenenamiento de López fué desde Buenos Aires ¿por qué Rosas lo consintió? ¿Por qué con su policía admirable no detuvo la mano del envenenador? ¿Por qué honró al envenenador sobre todos los dos otros argentinos?

Pero dejemos á un lado el veneno lento con que el sabio D. Pedro Angelis ha venido á auxiliar al degollador Rosas, y hagamos una indicación sobre la muerte del general D. Estanislao López, qne tiene probabilidad, y que es una creencia popular.

D. Estanislao López, murió de una aneurisma. Estaba de-

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sauciado de los médicos cuando vino á Buenos Aires, pero se conservaba aun con vigor. Entonces por consejo de Rosas se dejó asistir algunos días por el Sr. Lepper, quien le aplicó algunos medicamentos. Acto continuo dio Rosas á Lepper de regalo nada menos que la casa que cerca de la Iglesia de Monserrat dejó el piadoso presbítero González en beneficio de las Huérfanas. !Si como publicó el Grito Argentino Rosas con esos remedios aceleró la muerte de D. Estanislao López, homérica seria la carcajada del demonio el ver el destino que tenia la casa que el piadoso González dejó para socorro de las huérfanas, á quien Rosas ha mandado echar á la calle. El no puede distraer fondos para la manutención de esas infelices mujeres. Los tiene todos empleados en comprar vergas, fuelles, serruchos, pólvora y balas para trucidar y asesinar argentinos.

Ciego de rabia porque Cullen le faltó á las condiciones pactadas con él, á los pocos meses de haber comido en Buenos Aires en el mismo plato, ya lo declaró salvage unitario. Lo hizo arrojar del gobierno de Santa Fé, y empezó á trabajar con tesón incesante para que el gobernador en cuya casa estaba asilado Cullen, se lo entregase. Ibarra resistió por algún tiempo á mancharse con tan inhumana perfidia. Pero Rosas que habia conseguido dominar el alma de un perverso, de Adeodato Gondra, secretario de Ibarra, falsificó una supuesta carta de Cullen en que se hablaba de una revolución contra Ibarra. Tan mal formada estaba esa carta, que Rosas temió que si la enviaba orijinal, apesar del auxilio de Gondra, conoceria Ibarra la farsa, y le mandó solo una copia, asegurándole que en su poder quedaba el original. Esto fué de sobra para que Ibarra entregase engrillado á su amigo, á su com - padre, á su huésped?

La escena de la prisión de Cullen no debe olvidarse aquí. Es digna de un teniente de Rosas, y debe figurar entre las mas negras páginas de su historia de crímenes. Cullen comia en la misma mesa de Ibarra. Este leia una carta silencioso. Se alzaron los manteles é Ibarra con voz muy reposada dijo á Cullen: "Compadre, póngase unas medias de lana, porque ahora mismo le "voy á hacer remachar una barra de grillos y va á montar á caba- "11o para, marchar á Buenos Aires."

Se supo en Buenos Aires la captura de Cullen, y el Sr. Mandeville nada hizo por salvarlo, apesar de que su origen era ingles y de que á consecuencia de haber seguido sus indicaciones, se había enemistado con Rosas y abierto el precipicio de su ruina.

El Sr. Cullen fué traído hasta el Arroyo del Medio, hasta el término que divide á Santa Fé de Buenos Aires, y allí fusilado por una simple orden de Rosas á su edecán, el 22 de junio de 1839. — -

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Asi insultó Rosas á la provincia de Santa Fé, arrojándole lacabeza de su gobernador, salpicando con su sangre sus propios límites. ¿De quien habia recibido investidura para castigar con pena de muerte, sin juzgamiento de ningún género, hollando todas las formas protectoras de la humanidad, á un alto funcionario de la República Argentina que solo podia ser castigado por un tribunal de su misma provincia ó por una autoridad nacional de la República Argentina? ¿JNo importaba ese acto arrogarse el poder supremo de la nación y acabar de una patada con el sistema federal, que establece la independencia é igualdad de rango entre los gobernadores de las provincias que componen la nación? — ¿No era este un acto unitario de Sultán, que manda un mudo para que aboque al Bajá que ha perdido su gracia? Y el malvado hipócrita degollador Rosas írrita Federación/ /Federación!

CAPITULO 11.©

D. José Rivera Indarte. — Calumnias de Rosas. — Pruebas de aprecio que ha recibido de

D. José Rivera Indarte. — Nada nos es mas penoso que hablar de nuestra persona, y si alguna vez hemos sentido no tener compañeros en la redacción del Nacional, es en esta ocasión. Pero aunque nuestros amigos íntimos nos han aconsejado que menospreciemos las torpes calumnias de Pedro Angelis, Nicolás Marino y Juan Manuel Rosas, cuyas biografías vamos en seguida á escribir para ver si son tan invulnerables en sus reputaciones como nosotros, hemos recordado que todos los prohombres del partido liberal no solo de esta República, sino de la Argentina, Chilena y Boliviana,N nos honran con su amistad y aprecio, y que las voces que en esta capital han desparramado intrigantes vendidos á Rosas, han hecho alusión á los mismos inmundos cargos que hoy nos dispara Rosas. Desde entonces no hemos vacilado en dedicar algunas líneas á nuestro yo.

En la discusión que sostenemos en pro de la causa de la libertad, nunca nos dejamos llegar por simpatías ó antipatías hacia los hombres que figuran en la escena política. Les damos nuestro apoyo ó les lanzamos nuestra censura, por sus hechos actuales, interesantes á la victoria de la patria. Eh, bien! el degollador Rosas, irritado de no poder combatir los cargos que contra sus crímenes, estamos amontonando hace cinco años, y con los que le hemos sublevado gran parte de la humanidad, ha mandado á sus asesinos de reputaciones que nos arrojen lodo al rostro y que vayan á tomarlo no de nuestra vida responsable, no del tiempo que hace figuramos en la escena política, sino de cuando fuimos niños, y sus pruebas, las pruebas de su diario oficial, son chismes de escuela. No recuerda ese miserable, que si nosotros tomáramos desde su origen á los mas de los grandes funcionarios de su Confederación Argentina, los sacaríamos destilando inmundicia, y trazaríamos sus retratos, no con tinta de escribir, sino con carbón de cocina. No nos j>rovoque el infame degollador.

Pero, á Dios gracias, si nuestros amigos saben que nunca hemos dado ningún motivo para desmerecer de su aprecio, y que

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nuestra conducta ha sido regular y firme, aun en momentos muy difíciles de la vida, en cárceles, en pontones, en penosos destierros en que nos ha mantenido el degollador Rosas, por nuestro amor á la libertad; que allí donde hombres de valor probado y de obligaciones mas grandes que nosotros, combatian la desesperación, el tedio, el miedo, la miseria, con la embriaguez, el juego y otros vicios vergonzosos, nosotros incesantemente estudiábamos para ser útiles á nuestra patria, con la viva fé de que seriamos llamados á trabajar por ella, con esa misma fé santa con que ahora combatimos á su tirano, seguro de que ha de caer y que nuestros ojos han de ver el triunfo de la patria: sepan también que por nuestra cuna, que por nuestra educación, que por la conducta de nuestros primeros años, somos igualmente dignos de la confianza que en nosotros han depositado. El que hayamos sido perseguidos por un tirano que nada virtuoso ha respetado, aboga en favor de la rectitud de nuestros principios, y es para nosotros no tacha sino recomendación.

Pero si hemos cometido esos crímenes de que Rosas nos acusat ¿porqué no publica nuestro juzgamiento y el fallo de algún tribunal que haya entendido de ellos? — ¿Cómo es que él consintió que no se egecutasen las leyes en nuestra persona? ¿Cómo es que mandó nuestra libertad si esos crímenes no eran políticos sino civiles ?

Pero hay pruebas mas concluyentes aun: ¿cómo es que el Brithis Packet y la Gaceta Mercantil han registrado repetidas veces con elogio nuestro nombre? ¿Cómo es que los principales del partido de Rosas tenían relación con nosotros, nos proponían para empleos, nos escribían cartas tan lisonjeras como las que poseemos? ¿Cómo es que en 1835 Manuel Oribe escribía á Rosas con tanto elogio de nosotros? ¿Cómo es que sus Ministros y Generales cultivaban nuestra amistad? ¿Cómo no veía esos pecados que ahora advierte que son de tanta magnitud? Porqué creía que le pertenecíamos? — Hoy lo combatimos y le parecemos demonios aunque ayer nos proclamó ángeles!

Hemos de ir á Buenos Aires y nuestros compatriotas nos han de dar muestras de su aprecio. Veremos si hay algún Rosin escapado á la justicia nacional, que imprima lo que hoy nos dice Rosas, parapetado en sus bayonetas y rodeado de sus asesinos.

Pero el degollador Rosas que se atreve á atacar reputaciones intachables como las del Comodoro ingles Purvis, la del Cónsul de la misma nación, del General Rivera, del General Paz, del General Balcarce, del General Lavalle, de D. Bernardino Rivadavia, del General López, del General Las Heras, del General Madrid; que procura infamar á todos los patriotas del año 1810, y de las

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administraciones de la guerra de ]a Independencia, ¿es estraño que nos calumnie? ¿No llama á todos esos hombres eminentes salvajes, asesinos, traidores, ladrones? — Desgracia seria para nosotros si ese degollador nos olvidase, y no nos injuriase á la par de esos campeones eminentes del Rio de la Plata. Te damos gracias, Rosas, y te pedimos que redobles tu furor contra nuestra cabeza, porque tus calumnias y tus ofensas serán los grandes títulos de nuestro porvenir.

Pedro Angelis en su titulado Archivo Americano ó espíritu de la prensa del mundo, pregunta los títulos que tenemos para hacer parte del nuevo Instituto Histórico de esta capital. La respuesta no es difícil, aunque nos cueste el que salga de nuestra boca. Son muy pocos, porque en ese nombramiento no solicitado por nosotros ha habido mucha bondad de parte del gobierno nacional; pero esos muy pocos títulos que poseemos son verdaderos y no falsificados como los que ha hecho valer Pedro Angelis para escatimar una docena de títulos á las Academias Europeas, como se lo mostraremos muy pronto.

No escatimamos el apreciable elogio que de una producción nuestra, hizo en la Abeja el eminente autor de la "Historia de la Regencia Española," D. Joaquín Francisco Pacheco.

No escatimamos el que refiriéndose á otra memoria nuestra en el Español nos hizo el Sr. Diez Imbrehc, diplomático de reputación, y negociador del tratado de España con Portugal para la navegación del Duero.

No escatimamos el honorífico decreto que dio la reina Cristina en el ministerio del actual intendente de palacio de la reina Isabel D. Martin de los Heros, mandando reimprimir una de esas memorias en la Imprenta Real.

No escatimamos el nombramiento de socio Delegado, que hizo en nosotros la Sociedad de Abolicionistas de Estados Unidos dirigiéndonos su vice presidente el señor Guillermo Garrison, una carta sumamente lisonjera para nosotros.

No escatimamos la elegante memoria que sobre nuestra persona y producciones escribió el Dr. Thompson, y de la que nos permitirán nuestros lectores que tengamos la inmodestia de estractar aquí algunos pasages, para contrarrestar las infamias que derrama sobre nosotros el degollador Rosas, y porque será la última vez que hablemos de nuestra persona,

"Sus pocos años no lo eximieron de padecer en una cárcel los tormentos y las vejaciones de un criminal. Buenos Aires sentía sobre sí la mano de hierro que hoy la despedaza. Quien odia por inclinación la inteligencia y la persigue, quien se ha educado detestando las glorias nacionales, debia muy luego desplegar

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ese sistema de proscripción y duelo contra el saber y la bravura*

"Delatado por su imaginación el joven poeta, vióse pronto encerrado en un calabozo. Mas feliz que el ti le había or-

denado su prisión encontraba en el estudio y la refíeCcion el olvido desús pesares.

"Forzado á huir de la persecución partió pai Estados

Unidos 1 . , . , , » ........... . Ahí e -i ,; joven

en la patria de Pen y de "Whashington .....................

Conoció que estaba en un país donde podía cultivar su inteligencia con ventaja. Dedicóse á aprender la lengua id :' eia los economistas y familiarizóse mas después con los grandes poetas italianos consagrando muchas horas al estudio grave de la historia.

"Las páginas déla Biblia le inspiraron en esa época las nota- "bles melodías hebraieas que el público conoce Belzhazar y Ab- "salon, frutos de sus paseos solitarios desde la aldea en que moraba "hasta Salem. Ambas producciones bastan para admirar en su' "autor ios dotes incontestables de poetas."

"Visitó mas tarde Providencia, ciudad igualmente histórica, y de ahí pasó á New- York, donde se ocupó en escribir un folleto sobre la cuestión Tejana.

"Trasladóse entonces áesta capital, y al poco tiempo aceptó la redacción del Nacional, ariete poderoso que ha abierto anchas brechas en el edificio de la tiranía. ...... .El joven escritor la

desempeña solo tres años há con una fuerza de voluntad que le honra: y con una facilidad poco común ha ventilado cuestiones vitales de que ha sido teatro la prensa en la última época, manteniendo al mismo tiempo á titulo de colaborador, una correspondencia activa sobre las cuestiones del Plata, con el Jornal do Comercio del Rio de Janeiro en cuyas columnas aparecen sus cartas desde 1839.

"Ha ensayado con suceso todos los géneros de poesía sin excluir la sátira mas punzante."

Esto escribía el Dr. Thompson á principios de 1842; elDr. Thompson compatriota nuestro, que nos conoce desde la infancia, y á quien no se podia sorprender ni engañar en asuntos que tuviesen relación con nosotros con la misma facilidad con que el Sr. Angelis ha hecho tragar ruedas de molino á las respetables Academias Europeas, que no lo conocen y están á 2,000 leguas de Buenos- Aires.

CAPITULO 12. 9

Pedro Angélis— Recuerdos de Europa — Escritor en Buenos Aires — Sus transformaciones políticas — Sus trabajos históricos — Angélis literato — Angélis comerciante— Nicolás Marino — Lo que era, lo que ha sido y lo que es.

Vamos á entrar en una tarea de no pequeña utilidad para los que quieran conocer á Rosas. Trazaremos los antecedentes de sus escritor principal Pedro Angélis, su consejero en todo lo que concierne á las Relaciones Exteriores de la República Argentina, y el mismo que está hoy sembrando odio y descrédito contra la nación inglesa, como los desparramó contra la francesa en 1840 : — de Nicolás Marino Editor de la Gaceta y gefe de los serenos secciónanos tremendos de la mas-horca, y finalmente del mismo Juan Manuel Rosas. Es decir que empezaremos por ios personajes menos horribles, para preparar el ánimo de nuestros lectores á la contemplación del espantoso tirano y bárbaro asesino, que hoy empapa en sangre el Rio de la Plata.

Pedro Angélis. — ¿Se interesan nuestros lectores en que retratemos aquí la figura innoble y leprosa de este hombre? ¿Los rasgos que la Providencia ha estampado en su rostro, como para que precavan á sus semejantes de la inmundicia de sn corazón? — No, para que! — No queremos atentar contra la buena dijestion de nuestros lectores. ¿Levantaremos su techo doméstico? No, en nuestros principios no entra dar á luz crímenes privados cuando no es absolutamente necesario para el bien de la sociedad. Pero á veces ss llega hasta deplorar la falta de aquellos censores que velaban sobre las buenas costumbres, y sobre todo la decadencia de las creencias religiosas, mas poderosas para enfrenar al malo que esas viejas instituciones.

Estudiaremos solamente á Pedro Angélis como hombre público, como periodista, literato y comerciante, y por cierto que al encerrarnos en el círculo que describen estos puntos, le damos una prueba de que no le aborrecemos, y motivos p^ra que nos esté agradecido.

Pedro Angélis es de una buena familia de Ñapóles. Ha tenido regular educación literaria, pero en su juventud ha sido lo que se llama un mala cabeza. La invasión francesa no habia tenido lugar, y como por sus errores juveniles se atrajera mas de una

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vez el vijilante celo de la policía de Ñapóles, se lanzó con calor en las ideas liberales, sobre todo en favor del partido francés. Este era muy reducido, y cuando entró Mürat á ocupar el trono de Ñapóles, procuró á toda costa aumentar sus partidarios italianos, sin cuidarse muclio de sus antecedentes. Pedro Angelis, que como liemos dicho era de buena familia, travieso y de chispa, logró intrigar hasta lograr el puesto de ayo del hijo de Murat, Aquiles.

Cayó la dinastía francesa, y Pedro Angelis ocupó las antesalas de los antiguos nobles emigrados, en cuya gracia se puso, vendiéndoles los secretos de la familia de Murat, y suministrando anécdotas muy picantes al periódico Le Drapeau Blanc, órgano del partido legitimista exaltado.

Pero este favor pasó como un relámpago. Los legitimistas de Francia eran demasiado delicados para admitir á Angelis por mas tiempo que el que le durara el caudal de sus delaciones. Asi es que Angelis volvió á culebrear para reincorporarse al partido liberal, y abusó en grande de la noble candidez del general Lafayete, cuando tuvo lugar la revolución liberal de Ñapóles en 1822.

Todos los emigrados italianos de aquella época que residen en Paris hablan de Angelis como de un traidor obscuro y villano.

Entonces Angelis se echó en el campo de la literatura, pero con poca fortuna. Escribió catecismos y varios artículos en la Revue Europeene; favorecido con la protección del literato español D. José Joaquín de Mora, á quien después traicionó, y cuya reputación ha asesinado de palabra y por escrito. La producción mas notable que se conoce de Angelis es un artículo en esa Revista, titulado las Italianas, y por cierto que si no tnvieran otra apología las hermosas compatriotas del Petrarca y del Ariosto, tendrían que deplorar que sus gracias hubiesen encontrado, no una pluma que las realzase cual ellas merecen, sino una que proponiéndose copiar una linda fisonomía ha sacado una caricatura.

Pedro Angelis es insinuante y tiene conocimientos rudimentales, asi es que D. José Joaquín de Mora, lo propuso á D. Bernardino Rivadavia para traerlo á Buenos Aires, y darle un lugar en uno de los establecimientos de educación que el Sr. Rivadavia tenia el proyecto de establecer.

Llegó á Buenos Aires, y tuvimos el gusto de conocer al señor í). Pedro Angelis, como uno de los editores de la Crónica, periódico oficial de la presidencia, adulando al Sr. Rivadavia y á los hombres de su administración, levantando hasta las nubes los actos de su época sin escasear injurias ni calumnias á las personas que componían el partido federal.

Con el Sr. Mora abrió un establecimiento de educación á que se asoció el Sr. Curel. El programa del establecimiento escrito

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por Angelis, se encuentra en los periódicos de esa época, y es un modelo acabado de charlatanismo. Por supuesto, que los jóvenes que á él concurrieron, solo aprendieron palabras soeces y de camorra. Angelis peleó á los dos dias con sus compañeros, los desacreditó, sudaron las prensas inmundicias personales, y el Sr. Angelis y el Sr. Curel, sacándose alternativamente los cuentos al sol, dieron un bello egemplo de cultura y urbanidad al pueblo de Buenos Aires, á cuya juventud se ofrecían como mentores. En esta lucha encarnizada, Angelis triunfó, porque trampeó todos los provechos del establecimiento ásu compañero el Sr. Curel, y ásu benefactor el Sr. Mora, poniéndolos á ambos bonitamente en la calle.

Cayó la presidencia, subió ala magistratura el Sr. Dorrego, y Angelis fué uno de los opositores á esa administración, apesar de algunas intri guillas que de secreto manejó para tantear la liberalidad del señor Dorrego con los transfugas.

Pero la revolución del 1. ° de Diciembre sacó á Angelis de sus penosas dudas. Creyó asegurado el triunfo de sus amigos, y esa di a corrió de la plaza á San Roque, de esta casa á la otra, y no tardó en ofrecer al General Lavalle un manifestó justificativo de la revolución, que tuvo el sentimiento de que no fuese admitido por el General por su estrema virulencia contra el partido Federal. En él se decia, ¿si podría tolerar Buenos Aires el ser gobernado por el rebenque del brutal estanciero?

Sin desmayar Angelis por el desaire que le hizo el caudillo déla revolución, se hizo cargo de redactar la Gaceta Mercantil, para quitar, dijo, á los autores de la revolución, ese instrumento de la injluencia de los brutos federales. Mientras Lavalle marchó con fortuna la Gaceta publicó largos artículos en su elogio, y diatrivas contra los salvajes de la Pampa, y los aliados de los caciques bárbaros del desierto, las mas moderadas frases con que designaba al partido que combatía al General Lavalle.

Pero la estrella de este gefe comenzó á eclipsarse, y á entibiarse el entusiasmo de Angelis. Algunos agentes de Rosas le hicieron concebir esperanzas de hacer fortuna con el partido vencedor y Angelis empezó á ladearse hacia él de un modo tan poco hábil, que se atrajo la indignación de sus amigos, y una vez encontrándose con uno de los Editores del Pampero en los arcos de la Recova, que le dijo: — merece Vd. que todo hombre decente le escupa la cara, echó á correr apesar de su inmensa estatura con miedo tan espantoso, que atropello la puerta del Ministro de Hacienda, á quien le dijo casi llorando: — sálveme V. E. de N.qué está ahi afuera, y que me aguarda para pegarme.

Cayó Lavalle y entró una administración provisoria, presidí-

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da por el general Viamont. Su escritor oficial fué Angelis en el Lucero, periódico con que empezó su nueva campaña. Entretanto la Restauración se completó, y la Sala de Representantes disuelta por Lavalle mandó quemar por mano del verdugo todos los decretos y periódicos que hubiesen aparecido durante la administración de Lavalle, y que fuesen injuriosos á la memoria del Sr. Dorrego ó á la de las personas que habían combatido contra Lavalle. Como Angelis no había andado flojo en injuriar en la Gaceta á los federales, esta fué quemada en la plaza de la Victoria y Angelis imitando la mansedumbre de Fenelon, cuando Roma prohibió sus vidas de los Santos, hizo una humilde reverencia ante este auto de Fé de su prole.

Antes de que se separase de la redacción de la Gaceta como de costumbre, tuvo una camorra ruidosa con los propietarios de ella, sobre intereses y trampas. Por muchos dias el público de Buenos Aires olvidólos amargos recuerdos de la guerra civil para entretenerse con el debate escandaloso de Angelis y sus antiguos patrones.

En la administración del general Viamont, empezó á designarse una división importante en el partido federal vencedor. Por una parte se presentaron los hombres que querían aprovechar su victoria, organizando constitucionalmente el país, regularizando y reuniendo la familia argentina con oportuno y absoluto olvido de lo pasado, y por otra una facción feroz, dispuesta á hacer á Rosas magistrado absoluto de la provincia, para monopolizar ásu turno los empleos, las propiedades públicas, y mas tarde para apoderarse de los bienes de sus enemigos, teniendo por tales no solo á los que les hubiesen resistido en los campos de batalla y de la discusión, sino á cuantos no aplaudiesen su sistema de proscripción y de sangre: partido el uno compuesto de los amigos de Dorrego, de los verdaderos federales amantes del orden y de la civilización; pandilla la otra compaginada ,con desertores del partido unitario, y sobre todo con los amigos y dependientes de Rosas, casi todos ellos hipócritas partidarios del obscurantismo y de la barbarie.

Angelis combatió, pues, en su Lucero, por la administración del general Viamont y el verdadero partido federal, y combatió mientras esa administración tuvo probabilidades de sostenerse, y sobre todo, de pagarle un salario.

Cayó Viamont y entró Rosas al gobierno de la provincia, y Angelis imperturbable sacrificó los principios que había sostenido, para defender los opuestos de un absolutismo repugnante. Como se había cebado con los amigos de Rosas, atacó entonces á los federales que sostenían las buenas doctrinas de este partido, y una discusión hedionda tuvo lugar entre él y D. Pedro Feliciano Ca-

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via que defendió con brío la democracia federal. Angelis, como escritor absolutista de Rosas, defendió sus mas grandes iniquidades, el alevoso y traidor asesinato de Montero, la bárbara matanza de los oficiales tomados al general Paz, y sobre todo las facultades extraordinarias. Rosas en esa época le pagó bien, y Angelis le hizo el grande sacrificio de guardarle consecuencia por algunos meses mas que á sus patrones anteriores.

Con el forzado descenso de Rosas del gobierno, el Lucero cayó en una parálisis de muerte. No podia ser de otro modo. — No seriamos, empero, justos si no recordásemos aqui un servicio hecho por Angelis en el Lucero al decoro de los escritores Americanos. En uno de los números de ese periódico demostró que Antonio Diaz editor del Universal de Montevideo, y que gozaba de una reputación usurpada, era un miserable plagiario. En el Lucero publicó un capítulo entero de Vatell, que Diaz habia publicado en defensa de los unitarios, como de cosecha propia.

La administración del general Balcarce no dio entrada á Angelis apesar de sus bajas insinuaciones. Estaba tan desacreditado, que el general Balcarce y sus ministros creyeron, qué su auxilio les seria funesto y que les haria perder en la opinión. Angelis se mantuvo, pues, cesante hasta que vio á Rosas con ejército, y al partido de oposición á la administración del general Balcarce pujante y vigoroso. Entonces hizo aparecer el Restaurador de las Leyes. Pero incierto é incapaz de comprender una situación política, no se quiso hacer cargo de este periódico como redactor principal. Lo escribieron sucesivamente Irigoyen y Marino. En los primeros tiempos deesa publicación, Angelis negaba ala generalidad de sus relaciones que tuviese parte en su redacción; pero á la Encarnación y á las personas íntimas de la casa de Rosas decia en secreto, que él daba las ideas. Parece indudable, sin embargo, que poco escribió en ese papel, siendo aqui de recordar el debate sucio que entabló con el editor del Defensor de los derechos del Pueblo, al que calumnió de un modo horrendo é inusitado, lanzándose infamemente en interioridades de familia.

Antes de que cayese la administración de Balcarce, Angelis cometió dos atentados. El primero, el de hacer imprimir cartelones q' se fijaron en los arrabales y quintas en que se decia:— mañana acusan al Restaurador de las Leyes: — equívoco pérfido con el que hacia creer á la plebe, que Rosas que se da ese título, estaba acusado ante un tribunal, cuando lo era el inmoral periódico que con ese epígrafe, defendía el despotismo y la barbarie en el Rio de la Plata.

El segundo, el de dar un pernicioso ejemplo de evasión á la acción de las leyes. El Restaurador fue acusado por el Fiscal

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General, y presentándose Angelis como editor responsable, dijo que no podia presentar sus autores, hasta que se señalase cual era la línea acusada, "porque el periódico no tenia redactor ni redactores en el sentido conocido de esta palabra, y cada línea, y aun "cada palabra era de autor diferente." Esta desvergonzada esposicion tenia por objeto dar lugar para que se juntase la canalla de Rosas, puesta en movimiento por los cartelones de que hemos hablado y que debia asesinar al Fiscal. Pero el movimiento tomó diferente sesgo, y paró en la reunión armada de 1 1 de Octubre de 1833.

Seríamos inexactos cronistas de D. Pedro Angelis, si omitiéramos aqui su riña en ese año con D. Manuel Irigoyen, quien había sido su compañero en la redacción del Lucero. La disputa fué sobre los derechos de los estrangeros; pero de tal modo irritó Angelis al pueblo de Buenos Aires con sus desvergüenzas, que el juez de primera instancia, Baldomero García, tuvo que llamar en amparo de Angelis una compañía de infantería para salvarlo de algunos mogicones que habían ofrecido á Angelis y que el no quiso aceptar.

Una revolución echó por tierra al gobierno legítimo del general Balcarce, como una revolución habia derrocado al coronel Dorrego. Pero el movimiento de 11 de Octubre no fué completamente en sentido de Rosas, aunque habia sido promovido por él y se apoyaba en su ejército. Algunos hombres de corazón determinaron poner á la cabeza del gobierno al general Pinedo. No es del caso referir aquí porque no pudo tener lugar este buen pensamiento. El general Viamont organizó una administración conciliadora, que se mostró con apariencias de fuerte y estable. — Angelis se apresuró á ofrecerle el auxilio de su pluma para defender, dijo al ministro de Gobierno, los principios é impedir la vuelta de las facultades estraordinarias. La administración del General Viamont tuvo la debilidad de aceptar su cooperación, y Angelis dio á luz el Monitor. Este periódico era por supuesto hermano bastardo de la Crónica, de la Gaceta y del Lucero. — Angelis para herir á liosas de muerte, trató de probarle que era ladrón, y lo consiguió en una serie de artículos sobre hacienda, los que para que tuviesen mayor circulación en el estrangero se imprimieron en folleto suelto á costa del tesoro público. — Anchorena primo de Rosas contestó á Angelis de un modo virulento, y cuando en esa época se empezó á organizar la maz-horca, grandes fueron los sustos de Angelis.

Rosas hizo caer la segunda administración de Viamont con

un aviso desangre que le dio, haciendo asesinar al joven Badía

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cerca de la ventana del Ministro de Hacienda, á la cual los comisionados de Rosas hicieron una descarga.

Le sucedió la de Maza completamente en el sentido del movimiento de Rosas. Angelis* no pudo con su genio, j á pesar de que sabia que los partidarios de Rosas estaban á matar con su conducta como editor del Monitor, se presentó al Dr. Maza, ofreciéndose para el nuevo periódico oficial. El Dr. Maza le contestó que le agradecía la oferta, pero que pensaba dar ese destino al joven Marino.

Angelis hablaba ya de poner los pies en polvorosa, cuando los consejos de D. Felipe Arana, su compañero en el negocio de la imprenta de la Independencia, y que hacia pagar á Angelis largamente sus picardías con sus anteriores socios, haciéndole cuantas le convenian, lo detuvieron, y por ese influjo, y rehaciendo una biografía de Rosas, que había escrito falsa y aduladora, consiguió que Rosas prometiese uñatearlo. En las vacilaciones de Rosas para apoderarse en ese año de 1834 del poder absoluto, Angelis lo socorrió con su erudición, indicándole "que imitase á Napoleón é hiciese confirmar por el pueblo la elección de la Sala." Esta farsa plagiada agrado mucho á Rosas, y permitió á la Encarnación y á su hija la Manuela, que recibiesen á Angelis con agrado siempre que se les presentase.

Pero estaba muy fresco el recuerdo de la Memoria de Hacienda para que Rosas diese á su perdón mas latitud.

Perdidas fueron las indicaciones de Angelis para que se le permitiese publicar un nuevo periódico oficial. El degollador Rosas cerró los oidos; pero urgido durante el bloqueo francés de la rabia de suscitar enemigos á la Francia, permitió que Angelis publicase algunos libelos bastante mordaces contra esa nación. Consintió también en nombrarlo Archivero, empleo que solicitaba Angelis, con el obgeto que después se verá. En calidad de Archivero felicitó Angelis á Rosas, por su triunfo sobre los revolucionarios del Sud de Buenos Aires, y en esa felicitación, que corre impresa en la Gaceta Mercantil, llamó á los Franceses inmundos y piratas.

También para propiciarse á Rosas renunció el trage europeo y se presentó vestido en público de un grande poncho azul, usando el relox de su infeliz compatriota Félix Tiolá, asesinado por Rosas, relox comprado por poco valor á sus delatores y ladrones; mientras que ponía en la parte mas visible de su casa muebles robados al Dr. Montes de Oca, y comprados en remate á mashorqueros manchados de humana sangre.

Consideremos á Angelis después de estos antecedentes como político y diarista.

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En él no encontramos dote alguno de habilidad política. Lo vemos desnudo de previsión servirá la Presidencia por un salario, sin calcular su próxima caida. Atacar al Sr. Dorrego sin advertir su fuerza. Unirse á Lavalle sin pesar la importancia de la oposición que debía anonadarlo. Alistarse con Viamont en su primera administración, sin recordar que un Gobierno de transición, no tiene principio ele vida propio y que es derribado por el partido vencedor. Defender las iniquidades y el despotismo de Rosas sin reflexionar que su tiranía es sin porvenir. Traicionar á Rosas por recibir paga bajo la segunda administración de Viamont, sin comprender que el movimiento del 1 1 de Octubre había rehabilitado á Rosas en su popularidad entre la plebe, que venia marchando sobre Buenos Aires con un egército, y que la administración de Viamont solo le podia oponer argumentos y consideraciones de delicadeza y honor de que Rosas hace poco caso.

El principio político de Angelis no aparece otro sino el de venderse al mejor precio, aun con menos decoro que los antiguos condottiers y que los hombres del síiletto, en la edad media de la Italia.

Así las transiciones de Angelis son siempre inhábiles, siempre dejan manchada su frente, y hacen que sin cesar resuene á sus oidos el grito de cambia-colores y de vil camaleón; sin que él pueda oponer otro medio de defensa, sino una cara petrificada á la vergüenza, y estas palabras inmundas, que tatas veces han salido de sus labios: "escribo porque me pagan: mañana si Vds. me pagan escribiré en favor de Vds. del mismo modo."

Como escritor diarista, su estilo es superficial y falso. Un ligero oropel de dicción y un tono magistral oculta la mas crasa ignorancia. Su estilo es del siglo pasado, volteriano, pero no el estilo del gran maestro Voltaire, sino el de sus menguados imitadores. En ningún escrito de los de Angelis se siente el calor de la fé. Angelis se revela siempre como un escéptico en todas materias. Cuando quiere mostrarse erudito se descubre pedante, y que sus conocimientos no están en su cabeza, sino en algunos diccionarios enciclopédicos, como su inspiración no está en su corazón, sino en los villanos estímulos de una sórdida avaricia.

Como hacendista es siempre vulgar y somero. Sus cálculos son falsos, sus cotejos forzados. Nunca se le ha visto abrazar una situación económica y hacer de ella un pronóstico acertado.

Como defensor del despotismo, nada ha escrito que anuncie un hombre de talento. No se encuentra en él ninguno de aquellos rasgos profundos que nos sorprenden en Maquiavelo j Javier de Maistre,

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Como escritor liberal es vulgar palabrero, copista de los escritos de la oposición francesa á la rama mayor de los Borbones.

Estudiémoslo ahora como literato en sentido mas lato, como geógrafo ¡>or egemplo, para concluir por considerarlo como comerciante.

En el intervalo que le dejó ocioso su cesantía de escritor oficial, por haber sido suprimido el Monitor inventó y llevó á cabo la estafa mas atroz que puede concebir cabeza de pillo, y con tan buen éxito que hay pocos en Buenos Aires que no le hayan pagado su tributo, ya como prestamistas, donantes ó vendedores de documentos raros, ya como suscritores, y en el extrangero han sido víctimas del mas pueril engaño casi todas las sociedades históricas y geográficas, que han enviado á Angelis títulos de miembro corresponsal. Es cierto que, á que cayesen en este bochornoso error han contribuido en Londres el incansable agente de Rosas "VYoodbine Parish, en Francia Mackau y Dupotet; en Rio Janeiro Barrates, y en otras partes los cónsules, á tanto por ciento, que mantiene Rosas para cuidar del comercio argentino, y de publicarle en los periódicos artículos en su elogio; pero siempre acusará la incuria ó ignorancia de esas sociedades, por haber sentenciado en barbecho en favor de Angelis, sin leer quizá ó sin tener los conocimientos suficientes para leer con provecho la obra fundamento de la reputación literaria de Angelis, y que se titula Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las Provincias del Rio de la Plata ilustrados con notas y disertaciones por Pedro de Angelis. Esta compilación en que apenas hay unas pocas piezas que merezcan estudiarse, lleva ese título falso para alucinar la buena fé de los que la toman en la mano. Documentos de la historia moderna no se encuentran, y de la antigua, solo algunos manuscritos muy comunes en las provincias argentinas, y en los archivos de Chuquisaca, Lima y Madrid y de gusto tan indigesto es el compilador que mezcla la descripción del Potosí, con cansadas disertaciones sobre la fabulosa ciudad de los Césares, ó con memorias que han perdido toda su importancia, dejando aparte para empleos que después señalaremos, tesoros de geografía é historia.

Si no tuviéramos otra prueba de la nulidad intelectual de D. Pedro Angelis, que esa obra, ella sola bastaría para señalarle el puesto menguado que le asignamos en estos apuntes biográficos*

Cuando tomamos en las manos las sorprendentes investigaciones y resultados d'Orbigni y de los marinos de la Beagle, sobre estos paises y costas, donde permanecieron solo algunos mesas, sin tiempo para examinar los documentos históricos del pais

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sino de paso, y las comparamos con las de Angelis en su colección, y recordamos que Angelis lia residido en el Rio de la Plata 18 años, que ha estado en contacto personal con los hombres mas eminentes del país, que ha penetrado en todas las bibliotecas, que ha llevado á sus estantes los mas preciosos manuscritos, no podemos menos de suspirar dolorosamente por el infructuoso salteamiento que ha hecho Angelis en nuestras riquezas literarias. El valiente que se atreva á leer los indigestos tomos de Angelis, ¿qué fruto sacará de tan insoportable estudio? ¿Aprenderá algo de geografía, cuando en ellos no hay ni un miserable mapa que ilustre algunos de los derroteros, de los diarios, de las memorias de la colección, y nada mas que porque el compilador es incapaz de formarlo? Sacará algún jugo para su inteiigencia de lo que Angelis con arrojo de saltimbanqui llama notas y disertaciones ilustrativas? No: si no es instruido beberá errores de todo calibre; porque todo el caudal literario de que Angelis ha podido disponer para la fabricación de esas famosas notas y disertaciones han sido las palabras que ha tomado del Diccionario Guaraní, escrito é impreso por los Jesuítas. Esas notas solo revelan la torpe pereza y la ignorancia profunda de Angelis en las cosas del Rio de la Plata. Tomando al acaso su nota sobre la ciudad de Córdoba, que por referirse al pueblo de nuestro nacimiento podemos analizar r:eior, y para probar que si Angelis ha dicho disparates tan ganadles sobre la segunda ciudad de la República Argentina, cuantos enormísimos no habrá estampado sobre puntos geográficos mas distantes y obscuros.

En la página XXPV de su nota á la Argentina de Rui Diaz, tomo 1. ° de su colección, se lee: "El lugar que ocupa al prénsente (la ciudad de Córdoba) es bajo, reducido, sin ventilación "en el verano, y expuesto á las inundaciones en las crecientes, "mientras que el campo de la Tablada es alto, estenso y abierto, "desplegándose en anfiteatro hacia la sierra. Los caudales que "se han invertido en construir paredones y tajamares, parapo- "jier á la ciudad al abrigo de las crecientes del rio, se hubieran "ahorrado, ó hubieran servido á emprender obras mas provechosas."

Ahora bien, la muralla á que se refiere el geógrafo Angelis es para echar la agua de las barrancas de Córdoba al rio y no para defender de las aguas del rio á la Ciudad. La muralla está perpendicular al rio, en su lado opuesto.

En Córdoba no hay tampoco cosa que se llame Tajamar en el sentido que le dá Angelis. Lo que se designa en Córdoba con este nombre es una laguna artificial, que constituye la parte principal del p^eo público.

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. Sí Angelis, lo repetimos, dice disparos de este calibre sobre Córdoba, de cuya geografía podría informarle cualquier tropero, ¿qué luz podrá dar á nacionales ó estrangeros sobre los misterios geográficos de la República Argentina?

Pero el obgeto de Ángelis al emprender esa obra fué únicamente saquear las riquezas literarias de Buenos Aires, y realizar, como lo lia conseguido sumas considerables de dinero. Al anuncio de su empresa, del título pomposo de una obra que parecía iba á reunir docilítenlos de la mayor importancia, todos los literatos do £ s le abrieron sus bibliotecas; los archivos privados y públicos se lo pusieron de manifiesto. Angelis así pudo conocer todos los mineros que habia de saquear, y comenzó á formar una' vali ?cion, ya naciendo contratos de compras que no lia -: ya tomando prestado, lo que no ha devuelto, ya ofreciendo egemphires de su obra á cambio de manuscritos, alo q .ido, ya haciendo robar manuscritos preciosos con criados y niños; pero sobre todo saqueando con audao íito los archivos de la desgraciada Buenos Aires, y hací ;r los de las provincias del Interior. Las familias de Barquín y de Cabrer han sido estafadas por Angelis de todos los papeles pertenecientes á D. Pedro Cervino y I). José María Cabrer; manuscritos rarísimos y de gran valor.

Entre los documentos robados á los archivos de Buenos Aires por Angelis, se cuenta la Real cédula originaria de la fundación de la Buenos Aires por D. Juan Garay, monumento precioso, que quizá no esté ya en poder de Angelis, sino de algún rematador de Londres ó París, como otros raros manuscritos.

De los archivos de Cervino, de Cabrer, de la Biblioteca pública, principalmente del Ministerio de Gobierno de Buenos Aires, donde existían colecciones importantes reunidas por los cuidados de los Ministros del General Las Heras y de D. Bernardino Rivadavia, con motivo de la guerra contra el Imperio del Brasil, se lia robado Angelis gran porción de documentos y mapas autógrafos unos y otros no, entre ellos todos los documentos relativos á la cuestión de limites con el Brasil que favorecen derechos de la República Oriental ; los mismos que han sido vendidos en esta ciudad de Montevideo por cuenta de Angelis por su agente Zucen!, en la suma de tres mil patacones.

Se han rifado en cuatrocientos patacones otros preciosos manuscritos, remitidos por igual conducto.

El mismo Zucchi llegó al Janeiro por los meses de Octubre ó Noviembre del año pasado, y puso en venta por cuenta de Angelis un monetario, y una importantísima colección de documentos

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originales y de copias, en que están todos los que pueden favorecer los derechos del Brasil.

Así pues, el confidente de Rosas, su escritor oficial, se hizo nombrar archivero para acabar de robar los archivos de Buenos Aires, y vender los despojos que puedan interesar á cada uno de los contendentes en la cuestión del territorio Oriental y límites de la República Oriental, Argentina ó Imperio del Brasil.

Zucchi introdujo por contrabando á Rio Janeiro, como hemos dicho, la rica colección de medallas robadas por Angelis en Buenos Aires y de las que una gran porción pertenecen según relación de persona que las vio, al saqueado monetario de la Biblioteca de Buenos Aires; pero le sorprendieron al querer introducir después en la misma forma el mueblecito en que estaban colocadas, obra preciosa de caoba, forrada interiormente en terciopelo. A buen librar rescató el mueblecito, pagando los derechos de aduana, como si las medallas estuviesen en él.

Por las cuantiosas ganancias que ha sacado de la venta de manuscritos robados en Montevideo y Rio Janeiro, mercados poco á propósito, como lo sabe bien Angelis, para esta clase de negocios, se puede calcular las que habrá recibido de los vendidos en Londres y Paris, donde se pagan estas curiosidades á precio subido. Recuérdese solamente que D. José Maria Cabrer, por uno solo de los documentos que dejó á su muerte, había desechado la suma de tres mil libras esterlinas que le ofrecieron unos vi ageros ingleses. ¿Y porqué la desechó? Porque amaba á Buenos Aires, y no era advenedizo como Angelis. Y contestó á los viageros ingleses que debia ser preferido el Gobierno de Buenos Aires en esta venta, y la propuso á los Ministros Guido y García. No la realizó y murió en miseria para dejar el fruto de sus vigilias, no á su pobre viuda, sino al estafador Angelis.

¡Cuan rica colección de documentos no pudo haberse impreso en vez de la menguada é incompleta que ha dado á luz Angelis!— Sin esta publicación estafadora, estarían reunidos en Buenos Aires documentos de alto valor que corren hoy dispersos por el mundo, robados y vendidos por Angelis, y que tal vez hubieran caído en manos de algún americano, celoso de las glorias de su patria ó al menos de algún hombre generoso amante de los progresos y de la ciencia.

¡Qué gobierno el de Rosas tan villano y salvaje! Los tiranos mas atroces han oprimido á los pueblos, pero han cuidado de sus monumentos y de sus preciosidades. Pero he aquí á Rosas que ha dejado saquear y dispersar documentos de tamaña importancia, por un rapaz aventurero que no ha hecho á la Provincia de Buenos Aires sino males, con el vergonzoso egemplo de la versa-

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tilicUd y envilecimiento con que ha servido al temáticamente á todas las facciones é intereses que lo han asalariado. ¿Qué respondería Rosas y sus ministros, si un tribunal nacional, les pidiese esos documentos que Angelis está vendiendo al que mas le dá en las capitales de América y Europa?

Angelis, pues, no es geógrafo, ni historiador, ni cosa que se le parezca. Su Colección es una miseria literaria, publicada con el objeto de robarse manuscritos y documentos.

Como comerciante Angelis, es ún estafador. No hay uno solo que haya tenido contratos con él, incluso el dueño de la casa en que vive, que no haya sido trampeado, y haya tenido que sostener demanda judicial contra él. Esceptuamos al ministro Arana que se ha hecho respetar de Augelis en su compañi a, porque ha tenido la fuerza durante todo el tiempo que ella ha durado.

Omitimos los abusos de confianza, y los robos de Angelis de las alhajas de la viuda del ex-rey Murat, para recordar aqui de paso la negociación de Angelis con un fabricante de tules, y encerados, que vivía en Paris, calle de Richelieu. Cuando Angelis vino á América recibió del fabricante una factura de los productos de su fábrica, y de otros efectos para que se los vendiese por su cuenta en América. Angelis le escribió que por el bloqueo del Brasil no habla podido llegar á Buenos Aires, pero que vendería su factura muy bien en la Banda Oriental, y aun procuraría mandará Buenos Aires, concluyendo por pedirle nueva factura. El fabricante le hizo nueva remesa, pero hasta hoy ha visto un real de su producto. Aquí en Montevideo han existido poderes para perseguir á Angelis por esta estafa.

Pasaremos por alto todas las transaciones de Angelis y de Arana para quedarse con la Imprenta del Justado de Buenos Aires y refundirla en la de la Independencia su propiedad, pero por despedida mencionaremos la historia de la impresión de la Colección de Leyes y Decretos, cuyo manuscrito normal fué robado por Angelis á la testamentaria de D. Bartolomé Muñoz, y sus adelantos y mejoras á un abogado de Buenos Aires. No es menos curiosa la de la impresión de los Diarios del Congreso y Registro Nacional.

El Congreso Nacional nunca quizo votar una cantidad para su impresión, porque prefería aplicar esos fondos á la guerra del Brasil; pero vino la época de Rosas, y Angelis hizo con su socio Arana presidente de la Sala de Representantes y después ministro, contratos misteriosos y leoninos para esa impresión, que ha costado á la Provincia de Buenos Aires muchos millares de pesos.

He aquí con que facilidad se hacen ricos los hombres, que se prostituyen á Rosas?

Meólas Marino. — Lo que era, lo que lia sido y lo que es.

Nicolás Marino. — Este hombre que compagina la Gaceta Mercantil según los apuntes que le dá Rosas ó sus favoritos, sometiendo sus artículos á la corrección y aprobación del mismo degollador;— que es teniente coronel hecho de un soplo por Rosas, y que manda el cuerpo de Serenos, compuesto de famosos criminales:— tiene una vida privada poco recomendable, que aunque conocida de todos, y que por referirse á un funcionario público podríamos sacar á luz, conservaremos velada.

Basta con que se sepa que Marino ni con mucho tiene el respeto filial que Eneas por el viejo Anchises y que las divinidades de su hogar no son ni la Diosa de la abstinencia, ni la Venus púdica', que para él descendió Himeneo á encender su tea no en el templo de la Castidad sino en una hedionda antorcha de las cavernas de Mesalina, y baste en fin con que le recordemos que si es un desmérito tener mucha sangre africana en las venas, él es el menos apropósito para reprochar á nadie este casual accidente.

Nicolás Marino pertenece á una familia humilde. Hasta 1829 se educó en el colegio de Ciencias Morales, y mostró despejado ingenio, aplicación y buena conducta. No medió signo de vida política hasta el 1. ° de Diciembre 1828, en que daba entrañables abrazos de felicitación á todos los estudiantes, unidos con vínculos de parentesco á los revolucionarios:

Derrocado el gobierno del general Lavalle, Nicolás Marino, por empeños del respetable ciudadano D. Victorio García de Zúñiga, fué colocado en el ministerio de gobierno presidido por el general Guido, bajo la administración del general Viamont, de oficial meritorio, puesto que conservó hasta 1833. En esa época D. Manuel Irigoyen, que habia leido algunos artículos que Marino habia escrito en el Clasificador de D. Pedro Feliciano de Cavia, y que se distinguían por su calor y fuerza, lo propuso á la camarilla de Rosas para redactor del escandaloso Restaurador de las Leyes, que escribió Marino, pasando por algunas amargas pruebas personales, consecuencias de su mordacidad y flaqueza de brazo. Para calcular el temple de espíritu de Nicolás Marino bastará con que se sepa, que la sola noticia del nombramiento, que hizo la ad-

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ministracion del general Balcaree, en la persona del general Olazabal para gefe de policía, lo postró en cama con una violenta fiebre, inoculada por el miedo que tenia á la firmeza de ese general.

El contacto con malvados tan corrompidos como los que componianla camarilla revolucionaria de Rosas, y sobre todo sus visitas á la casa do este degollador, que ya era entonces sentina de vicios, desenvolvieron los malos principios de su alma que yacían adormecidos, pero que se revelaban demasiado en su vista torva y en su rostro repelente.

Un joven que por ambición vende su mano y su genio á un despotismo como el de Rosas, que empaña la virginidad de su alma con la defensa de la tiranía mas atroz, no puede haber sido sino de corazón perversamente dispuesto desde que vino al mundo.

En 1833 se hizo público un crimen que había cometido, y que para todo hombre honrado será mas aborrecible aun que el mismo asesinato. Cuando salió del colegio lo recogió de caridad el Juez de Paz, Tocornal, que lo mantuvo en su casa como hijo .... y Marino pagó .... (respetando un sepulcro, cubramos con su sudario un delito de Marino). Al poco tiempo después cayó malo Tocornal, y á la hora de su muerte, Marino en compañía de uno de sus vecinos, le arrancó, en un momento de delirio, la donación de una valiosa propiedad. Murió Tocornal, pero en 1834 se deseubrió la falsificación, y se travo un pleito ruidoso, entre D. Felipe Arana, hoy ministro de Rosas, y Marino, que D. Nicolás Anchorena se esforzó en vano por topar, porque cuando se trata de dinero D. Felipe Arana es inapeable en sus resoluciones.

Nicolás Marino, desde el advenimiento de Rosas al poder absoluto hasta el año de 1838, pasó su tiempo sirviendo á Rosas en las comisiones mas viles, y teniendo una conducta poco edificante para los devotos de la buena moral. Pero en estos pecadillos no se para Rosas ni su pandilla, siempre que se refieren á hombres suyos, á instrumentos de sus crímenes.

Pero la vida verdaderamente sangrienta y de foragido do Nicolás Marino data desde desde dos días antes del asesinato del Dr. Maza, Presidente de la Sala de Representante, y que había sido para Marino tan benéfico como un padre. Marino fué quien por comisión de Rosas dispuso la gritería contra Maza, el salteamiento de su quinta, , y quien arengó á los serenos, una hora después de asesinado Maza por el capitán Gaetan, insultando atrozmente la memoria de ese benerabie magistrado.

Desde entonces Marino fué el ejecutor principal de los asesinatos de Rosas. Muchos son los patriotas que hau perdido la vida á una señal suya, entre ellos el rico español D. Lucas Gon-

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zalez y el distinguido abogado D. Juan Antonio Sarrachaga.

Pero en lo que se ha distinguido Marino es en su furibunda propensión al robo. Ya en 1835 se le acusaba de participar de las depredaciones de su tio político Rodríguez capitán de gavilla, y conocido con el apodo de trabuco; á quien llosas como á todos sus cómplices puso en libertad, perdonándoles sus espantosos crímenes, con perjuicio de las personos que habían sido robadas ó enlutadas por la gavilla de trabuco.

En 1840, autorizado por Rosas, echó de la casa que habitaba y que era de su propiedad á la Sra. de Regules y su hija, despojándolas de cuanto tenían y echándolas á empujones á la calle con el vestido que llevaban puesto: Marino se apoderó del dinero, muebles, alhajas da estas damas que han desaparecido de Buenos Aires desde esa noche. El no ['saberse de ellas desde entonces dá realidad . al rumor que corrió en aquellos dias, que eran sus cadáveres los de dos mugares que se encontraron sin cabezas en una de las calles de Buenos Aires.

Marino se apoderó en la casa de D. Alejandro Molina de los mejores muebles y alhajas que en ella había, y á media noche los hizo conducir á su casa. — Los de menos valor únicamente se pusieron en remate, y se dieron á mas-horqueros por lo que quisieron pagar.

Saqueó poco mas ó menos de sus mejores muebles y alhajas las casas de D. Miguel Plaza Montero y de D. Tomas Rebollo.

Saqueó igualmente las casas del finado D. Lucas González, del General D. Eustaquio Diaz-Velez y de su yerno D.Juan Cano.

A D. Alejandro Martínez le quitó una caja y todo el oro y plata que tenia en el bolsillo, por que dijo que las monedas eran unitarias.

Cuando prendió á D. Francisco Elias, á quien condujo á la cárcel con la ropa puesta, sin permitirle tomar ni un poncho, le robó cuanto ese caballero tenia en su casa; muebles, alhajas, relojes, hasta los trastes de cocina.

Habiendo ido á prender á D. Manuel Reguera, y no encontrándolo, registró los muebles de su esposa, y hallando en ellos una cajita con alhajas dijo que se las llevaba, por que eran unitarias.

El Español Francisco García (relojero,) residente por muchos años en Montevideo, y que había fabricado media cuadra de casas en Buenos Aires cerca de San Nicolás, pidió su pasaporte para regresar á Montevideo en setiembre de 1840, y se le concedió, porque tan lejos de considerársele enemigo de Rosas se le reputaba su partidario. Pero esto no fué obstáculo para la rapacidad de Marino; que habiendo sabido que en una casa tenia una caja de fierro con mucho oro y alhajas, hizo echar abajo la puerta del cuarto

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en que estaba, romper la caja con una hacha sacando de ella 3 re- 1 ojes de oro, 4 de plata, 18 cucharas de ídem, 2 mates de idem, 1 par sarcillcs de brillantes, 3 anillos de idem, 1 2 mil pesos papel moneda, 47 onzas de oro, una letra de 40 mil pesos contra Mansilla, y todas las escrituras de las casas que poseia García. Por empeño de Errazquin con Arana consiguió García que Marino le devolviese las escrituras; pero no las alhajas ni dinero, ni los muebles que sacó Marino de la quinta que Gareia tiene cerca del Retiro, muebles que regaló á un sobrino de su muge*.

En otras muchas casas de Buenos Aires ha hecho Marino iguales salteamientos; y el que en 1832 vivia de limosna en casa del Juez de paz Tocornal hoy es propietario opulento.

Todos los muebles de su casa, es decir de la propiedad de la Señora de Regules y en que vive Marino, son los que tenia esa Señora. La muger de Marino se presenta adornada con las alhajas de esa misma Señora y con las de su hija. Hasta el hermoso crucifijo de plata, obra esquisita en su género, que la Sra. de Regules tenia en su devocionario, está en una de lasmesas de Marino que se descubren por las ventanas de la calle.

Tales son los rasgos biográficos de Nicolás Marino, testa férrea de la Gaceta Mercantil, diario oficial de Rosas; del que en compañía de Pedro Angelis, insulta á los estrangeros de Buenos Aires y Montevideo, á los primeros patriotas del Rio de la Plata, y muv principalmente á personaje de tan elevado rango como el Sr. Comodoro Purvis y los Sres. Ministros de Inglaterra Hamilton y Ellis.

CAPITU&© 14.©

Jfcivadavia. — Su sistema. — Canal de los Andes. — Canning. — Noria. — Mmm» — Pueblo de Ghorroarm^ — Pesquerías. — Banco. — Empréstito de Londres. — &a¿ bildos.

La presidencia y los actos del Sr. Rivadavia, han sido el campo á que con mas frecuencia nos ha llamado Rosas, y esto por motivos varios. Habrá sido el primero suponernos poco instruidos en la época de Ja presidencia, porque pasó en nuestra niñez, y el creer fácil embocar calumnias enormes que sorprendan á las nuevas generaciones, que de entonces acá han surgido, y que las supondrá en el mismo caso en un pais como el nuestro en que no hay historia escrita, y en donde el que no se dedica á hacer un estudio ímprobo de los monumentos contemporáneos contradictorios, apasionados y difusos, tiene que atenerse á tradiciones que no son mejores. Pero esa insistencia de nuestros enemigos, no sirve sino para decidirnos mas y mas á un estudio profundo y concienzudo de esa época, por el deber en que estamos de hablar con conocimiento de causa á nuestros amigos y contemporáneos, y á los extrangeros para quienes especialmente escribimos. Por que, ¿ qué argentino ú oriental no conoce al malvado degollador Rosas %

Otro de sus motivos para esta insistencia, es hacer creer que el partido que lo combate actualmente, es el mismo que sostenía á la presidencia. No quiere que se comprenda en el exterior que hoy los partidos todos de la República Argentina han formado Una coalición para atacar su sistema y castigar su persona, manchada con delitos atroces. Pero esto es lo cierto. El partido que hoy lucha con Rosas, no es sino la Nación Argentina. A su frente se hallan hombres de todas épocas. De la presidencia como del gobierno de Dorrego; déla administración de Balcaroe, como de la de Viamont. Todo lo que habia de puro y de patriota en el partido que encubrió á Rosas, está con nosotros ó conspira en Buenos Aires y en otros puntos de la República Argenta na para alzarse cuando sea tiempo.

Su disimulo actual como necesario para el bien común es útil y santo. Quiere Rosas en fin, que no se conozca, que haee

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diez y seis años que descendió del poder D. Bemardino Rivadavia, quince que sucumbió el infeliz Dorrego, catorce que Lavalie y su ejército fué disperso, diez que Balcarce desapareció por una revolución, nueve que los amigos de Viamont dejaron de existir como partido : que por consiguiente, tantos elementos dispersos y sin idea propia, por que ha desaparecido en el peligro y en la destrucción universal, han buscado por centro común la Patria; como enemigo común su tirano ; por sola esperanza la de vivir en la patria á la sombra de las leyes justas y democráticas, y que sobre todo, nuevas generaciones se han levantado, que no participan de la gloria ni de los errores de esas administraciones ; porque nunca tuvieron voz en ellas, y que no conservan ni sus afecciones ni sus odios.

Estas generaciones nuevas, sin que abriguen la pretensión inmodesta de ser mejores ni mas sabias que las que las han precedido, tienen derecho para reconocerse mas imparciales y justas, y para no ser juzgadas sino por sus actos. Así, aunque hubieran sido malas las administraciones de Rivadavia, la de Dorrego, la de Balcarce, la de Viamont; aunque los cargos de Rosas contra estas administraciones fueran verdaderos y justos, por ello no resultaría menoscabo á su imparcialidad, y ni sus acusaciones contra Rosas perderían nada de su fuerza. Así, cuando defendemos á Rivadavia y su administración, no lo hacemos porque en ello tengamos interés, sino ¡doi* consideraciones de equidad, y para probar á Rosas un hecho que es base de uno de nuestros mas poderosos cargos, para probarle que nada ha habido en América parecido á él, que muchas administraciones pueden haber existido inhábiles, flojas, apasionadas, culpables si se quiere ; pero que todas ellas han aumentado con alguna buena obra la gloria y la prosperidad de la patria ; y que solo la de Rosas ha sido criminal, ruinosa, estéril para el bien, feraz en infamia, en vicios, en horribles maldades. Los defensores de Rosas si aspiran á que el menosprecio con que se leen sus alegatos en favor del degollador Rosas, no degenere en asco, es preciso que no se hagan los sordos á esta protesta solemne, que la aborden si pueden, y que cuando se lisonjeen de haberla falsificado, recien entonces nos hagan responsables de los hechos de esas administraciones.

D. Bernardino Rivadavia, ese varón ilustre á quien persigue Rosas con bárbara tenacidad, á quien calumnia bajamente, á quien ha arruinado saqueándole sus bienes, apesar de que siempre ha permanecido distante de los países que son teatro de los combates contra él, es uno de los padres de la patria argentina. La historia le dará lugar escelso entre sus grandes hombres.

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Por eso Rosas se encarniza contra ese noble viejo que no lo ofende sino con sus recuerdos. Comprende que á su lado no es sino un miserable cubierto de sangre, y miente contra su superioridad inmensa, que lo abruma, y se desvive por morder su fama, pero con tan poca fortuna como el can rabioso que clava los dientes en piedra ó hierro.

D. Bernardino Rivadavia antes de la revolución de 1810, ya era distinguido por sus talentos y su ciencia. Reposado y grave sobresalía entre sus contemporáneos. Como capitán del cuerpo de gallegos, defendió bizarramente á su patria contra la invasión inglesa. Cuando los españoles se dividieron entre Liniers y Alzaga, Rivadavia se puso del lado del primero, porque la idea americana en ello ganaba, y su resolución fué de gran peso para hacer inclinar la balanza en favor de Liniers.

Tomó parte principal en la revolución de 1810, y su habilidad é incontrastable firmeza contribuyeron á descubrir y vencer la vasta y poderosa conjuración de Alzaga, amago el mas serio que ha puesto en peligro la independencia del Rio de la Plata, Marchó en seguida á Europa, y en las cortes de Londres, de París y de Madrid se mostró puro, firme, patriota. Tuvo la valentía de decir rostro á rostro á Fernando VII, que la independencia americana era ya una necesidad. El ministro Soler que entró con él en una discusión sobre este punto, salió de ella convencido, y la corte de Madrid alarmada del proselitismo que hacia el americano Rivadavia, ordenó que saliese de los dominios españoles. En Londres y Paris descubrió y deshizo los proyectos inicuos de D. Manuel Sarratea y del intrigante conde de Cabarrus, para traer á Buenos Aires á Carlos IV, á Maria Luisa, á Godoy, y á toda la corte disoluta é imbécil proscripta de España.

La primera administración de orden que existió después de los disturbios del año de 1820, fué la del general D. Martin Rodríguez, y á hacer parte de ella fué llamado D. Bernardino Rivadavia recien llegado de Europa. Sus grandes servicios le habían adquirido la completa confianza de sus compatriotas. En esa administración que puso las bases al orden administrativo de Buenos Aires en todos sus ramos, es rara la institución de que pueda vanagloriarse esa provincia, que no haya sido concebida por D. Bernardino Rivadavia ó realizada con su cooperación. No queremos fatigar á nuestros lectores con una nomenclatura de las instituciones de que es fundador el Sr. Rivadavia, y para ahorrar palabras diremos, que no llegaráu á tres las que no hayan tenido su origen en él, ó en su existencia misma, ó en las reformas que les han dado una nueva y mas útil existencia. La idea de progreso está unida en Buenos Aires al nombre de Riva*

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davia, y esta fama de bienhechor de que inmensamente goza, no ha costado torrentes de sangre, ruinas, destrucción, embrutecimiento, suplicios, proscripciones, sino que ha sido conquista pacífica del genio, tributo espontáneo que le ha rendido la conciencia pública, i Puede decir lo mismo de un año, de un mes, de un dia de sus administraciones el incestuoso degollador Rosas ?

D. Bernardino Rivadavia puso su popularidad y reputación á una prueba á que nunca ha de exponer Rosas su prestigio de ilusión y de miedo. Cuando concluido su periodo legal, entregó la administración del general Rodríguez á la del general Las-Heras el timón del Estado, partió para Europa, para donde casi al mismo tiempo recibió una comisión importante. Su objeto era paralizar la acción prepotente del absolutismo europeo, victorioso en España y Ñapóles, para que no pasase los mares á buscar á la democracia en el Continente Sud-Americano. También debia preparar á la Inglaterra á la gran lucha á que se disponia el pueblo argentino para la Libertad del territorio Oriental, ocupado militarmente por el Emperador del Brasil. Se desempeñó el Sr. Rivadavia con gloria en tan ardua misión, y si el Sr. Canning no lo reconoció en su carácter público, fué por consideraciones de política europea, que cohonestó con un defecto de la credencial del Sr. Rivadavia, que era común para los gobiernos de Inglaterra y Francia, defecto que no podia ser imputable al Sr. Rivadavia, sino en todo caso aí gobierno que le habia expedido esa credencial; pero el Sr. Canning hizo alta y merecida justicia á los talentos y á las eminentes cualidades personales del comisionado argentino.

Durante su permanencia en Europa, tuvo lugar el famoso negocio de las minas que tanto repite Rosas, cuidando de no explicarlo para que no se descubra la maliciosa superchería en que quiere envolverlo. Vamos á hacer su historia, y de ella se verá que en ese negocio como en todos los que han corrido bajo su dirección, D. Bernardino Rivadavia, si fué desgraciado, no por eso dejó de ser patriota y hombre de probidad.

En 1824, reinaba en Inglaterra una especie de furor para establecer compañías de explotación de las minas del Brasil, Colombia, Méjico y Perú. D. Bernardino Rivadavia, siempre solícito por el bien de su patria, comprendió cuan importante sería para la República Argentina, el atraer á su territorio los capitales, y los hombres de ciencia y arte, que una compañía europea para explotar minas traería consigo. Con este objeto, antes de dejar el ministerio, ya con el pensamiento de pasar á E:iropa, pidió á los gobiernos de las provincias argentinas, donde hay minas conocidas y ricas, informes sobre ellas, y sobre los territorios en que existen otras aun no explotadas. Cuando llegó á Londres

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publicó las noticias que había recibido á este respecto con una explicación de lo que la legislación española, vigente en la República Argentina dispone sobre minería.

En esta base única se formó en Londres una compañía para la explotación de minas en la República Argentina, que debían adquirirse en la forma acostumbrada de denuncias de las que no tuviesen poseedores, por adquisición de las de particulares, y arriendo de las del Estado. Los nuevos socios llamaron á su seno á D. Bernardino Rivadavia, para que les prestase la cooperación de sus luces é influencia, y título de socio, le dieron algunas acciones de la nueva sociedad ; que tenían un valor convencional, que no se fundaba ni en engaño, ni en menoscabo de tercero.

Para realizar su empresa, enviaron á la República Argentina comisionado al capitán Head, y éste á su llegada se encontró con un grande obstáculo no previsto por el Sr. Rivadavia, ni polla compañía de minas.

Varios individuos de Buenos Aires que se apercibieron también del partido que se podía sacar de la ardiente afición que se había apoderado de los capitalistas ingleses para la explotación de minas, se constituyeron en compañía nacional de minas, y procuraron adquirir las de mas fama que existían en la República Argentina, para explotarlas por sí y vender otras á los especuladores europeos. Para esto despacharon comisionados á todas las provincias Argentinas y al mismo Londres.

El capitán Head era un hombre completamente inadecuado para la comisión que se le había confiado. Debió vencer el obstáculo imprevisto con que tropezaba, negociando una fusión de intereses con la compañía americana, y procurando descubrir y denunciar las minas de que elia no se habia apoderado. Pero se limitó á declarar que él no compraba minas, y que se fijaría en las que descubriese, según los derechos que le daba la legislación española. Esta resolución no la ejecutó tampoco como debiera. Se dirijió á la ventura y visitó rápidamente territorios no explorados. Pero como no tenia ninguna clase de conocimientos en minería, tomó á salario á un peruano llamado Arroyo, que estaba en Mendoza, persona desnuda de toda instrucción fundamental, y que solo poseía algunos conocimientos prácticos de minería. Asociado de este hombre ignorante, hizo escursiones pollas provincias de Mendoza y San Luis, que no pasaron de diez y ocho días. Después de ella regresó inmediatamente á Londres, y escribió un libro de absurdos en que aseguraba que no habia minas en la República Argentina, y que en las Pampas de Buenos Aires nunca llovía. Las habia cruzado en tiempo de invierno, y como no encontró vegetación, y cuadró la casualidad de

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que un fuerte aguacero no le mojase los cascos, dedujo uno por lo otro, y se cubrió de ridículo ; causando sin embargo un mal pasagero á la reputación del Sr. Rivadavia, y dejando un libro de calumnias de que solo pueden servirse hombres tan perversos como el degollador Rosas, y tan sin conciencia como su venal escritor Pedro Angelis.

He aquí la autoridad en que se funda la Gaceta Mercantil para burlarse de las palabras rigorosamente exactas del Sr. Rivadavia, de que en la República Argentina hay mineros en que se harria el oro con escobas. En efecto, \ quien no conoce las ricas minas de oro en la provincia de Salta, llamadas de la Rinconada; las de plomo, plata y oro de la Rioja en San Isidro, Famatina, Chilesito y Guandecol, la de Guacbir, Guadilian, Pismante, Fuente de Oro en San Juan, las de Uspallata de plata en Mendoza, las de la Carolina de oro en San Luis, de barra y labadero, y donde su descubridor recogió en efecto el oro con escoba ; las ricas minas de Córdoba, y las de Aconquija de oro en la provincia de Tucuman? ¿Quién no sabe que en la República Argentina hay otra infinidad de minas no descubiertas ? Sin embargo, Rosas hace mofa de esta riqueza de su país, bajo la autoridad del capitán Head ! — Pero como los escritores de Rosas escriben por un salario y sin fé, se contradicen frecuentemente ; asi es que ese capitán Head, á quien Angelis ha citado en la Gaceta como hombre de pro y de valia, en el Archivo Americano ISÍo. 5 del mismo Angelis, ya es otra cosa enteramente opuesta; — "Head, (dice) " ha publicado sus observaciones sobre las Provincias del Rio de " la Plata sin conocerlas!" — Quién es capaz de tomar atadero á Rosas y sus defensores ! — Se vé, pues, que no hay ningún motivo justo para inculpar al Sr. Rivadavia por su negociación en Londres sobre explotación de minas de la República Argentina: que la idea que tuvo en ese proyecto fué alta y patriótica, y que nada dijo ni prometió á los empresarios de Londres que no fuera cierto y hacedero : que nada realizó que no fuera legítimo, y que si falló la empresa de ello, no tuvo la menor culpa el Sr. Rivadavia, sino un concurso de circunstancias imprevistas, y la ignorancia supina con que se condujo el comisionado de la compañía.

Grande debió ser el convencimiento público del mérito de D. Bernardino Rivadavia, cuando ni ausencia larga tan fatal en los países democráticos para los hombres de Estado, ni su no admisión en Londres como agente público, ni el éxito desgraciado de la empresa de minas, ni las calumnias del capitán Head, pudieron hacerle desmerecer del aprecio de sus conciudadanos, sino que este creció hasta el punto, que un Congreso de diputados elegidos por todas las Provincias Argentinas, lo nombró casi por

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unanimidad Presidente de la República. ¿Qué influencia empleó D. Bernardino Rivadavia, que no era rico, que no tenia ejércitos, ni dependientes numerosos, que volvia de un largo viage, y qtie no podía ser mirado con simpatía, por la administración que precedió á su presidencia, pues que su nombramiento á esta importaba el descenso de aquella, sino la influencia de sus servicios, de su genio, de sus conocimientos para reunir tan numerosos votos, y ser elevado por ellos á esa primera magistratura de la República ? Hechos de esta naturaleza, cuando vienen acompañados de circunstancias tan solemnes, no admiten tergiversación de ninguna especie ; se anuncian, y su presencia es un triunfo.

No nos toca aquí examinar detenidamente el sistema de D. Bernardino Rivadavia, sino en los actos que han sido atacados por Rosas ; pero aun confesando qué nuestras opiniones constitucionales, sociales y administrativas no están siempre en armonía con él; aunque la reforma del clero, los sistemas de crédito, el centralismo, y el filosofismo del siglo XVIII en la prensa y en la educación, grandes hechos y elementos de esa administración, nos cuentan entre sus adversarios ; no podemos negar que las ideas del Sr. Rivadavia eran las mas progresistas de su época; que grandes necesidades parecían reclamar su aplicación, y que anunciándose ellas por la libre discusión, y por los medios de la razón y de la publicidad, y habiendo triunfado en esta arena tan honrosa para el hombre, después de una discusión reñida, no podemos mirarla sino con la veneración que inspiran hechos históricos de alta trascendencia social. Pero aunque fuesen equivocadas las ideas del Sr. Rivadavia, sus formas eran santas; porque bajo de ellas los Argentinos gozaron del único periodo de paz y libertad democrática, que se cuenta en sus anales.

Rosas se burla de sus planes de colonización. Pero quien aleja á los extrangeros de su país, quien subleva contra ellos las preocupaciones del vulgo, no es extraño que mire con odio las pesquerías que proyectó establecer el Sr. Rivadavia en la costa del Sud, y cuya idea en embrión habia sido propuesta á la corte de España por los Viedmas en el siglo pasado. El Sr. Rivadavia quería que la Repóblica Argentina tuviese marina y población industriosa, que los desiertos y costas estériles é inhabitadas, se cubriesen de ciudades y de campiñas, y como no habia población nacional que realizase este hermoso plan, echó mano del único medio conocido entre los pueblos civilizados, promovió la emigración europea de gentes laboriosas y habituadas á habitar costas frías combatidas por mares tempestuosos.

Como en el plan del Sr. Rivadavia entraba el que la emigra-

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eíon fuese costeada por el Estado, nada mas natural y lógico que el que la señalase locales donde se estableciese como ha hecho el gobierno del Brasil con varias colonias- alemanas que ha llamado á su territorio, y no se concibe la crítica de Rosas sobre el pueblo de Chorroarin fundado por familias alemanas, bajo los auspicios del Sr. Rivadavia, sino se recuerda, como ya Hemos dicho, que el hombre que ia hace es uno que cree que no se puede gobernar un pais sino disminuyendo su población, hasta dejarla en una altura poco mayor que la que ocupan en la escala de los seres, los rebaños de carneros y obejas, que un pastor gobierna con su cayado.

Nosotros que estamos porque la religión y los intereses materiales sean los primeros elementos de sociabilidad; que miramos en los conventos de regulares instituciones, cuya supresión violenta ataca los derechos de propiedad y de libertad individual; que reputamos como fundamento de la paz del Estado, la armonía íntima de la religión dominante democrática, porque la iglesia católica es el foco de la verdadera y mas pura el e moer acia ; que opinamos por que las necesidades precedan alas leyes, y estas se reglen por los usos ; y somos opuestos también á la emigración costeada por el Estado, y preferimos la que viene espontá' neamente, atraída por la libertad y la feracidad de un pais; que opinamos en fin, que en materia de población, no se fuerce la marcha gradual de la naturaleza y de los impulsos individuales; no podemos ser sospechados de parcialidad cuando hacemos franca justicia al hombre de Estado, cuyo sistema en mucha parte no aceptamos, pero que miramos con respeto, y hasta con gratitud.

Las Gacetas de Buenos Aires escritas por Angelis que se precia de literato, hablan mucho y con risa de un socabon en una noria en que bajo la administración del Sr. Rivadavia, se insumieron muchos miles de pesos. Ya lo consideran como un proyecto impracticable y ridículo, ya como una mejora abalizada en desacuerdo con la civilización de Buenos Aires. Pero, \ qué era ese socabon que atrae las censuras sarcásticas de los literatos de la maz-horca ? — Un pozo artesiano ! He aquí la grande heregía, el crimen administrativo del Sr. Rivadavia, el haber pretendido suplir por pozos artesianos, la falta de aguas de regadío que se siente tan severamente en Buenos Aires. Como el origen, progresos y utilidad de los pozos artesianos, son ya cosas muy vulgares entre personas algo instruidas, no nos detendremos á explicar y defender la idea del Sr. Rivadavia; que llevada á cabo como hubiera podido serlo con tiempo y perseverancia, habría causado una revolución portentosa en el pastoreo y la agricultura de las provincias argentinas. Los ensayos del Sr. Rivadavia para abrir un

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pozo artesiano en la Recoleta, no fueron afortunados 6 no dieron resultado inmediato, ¿pero se ignora que es necesario repetir loe ensayos, y á veces perseverar muchos años para abrir im poso artesiano, que en recompensa asegura la vida y propagación de millares de generaciones, ofreciéndoles una fuente peremne y abundante de agua, en un sitio seco, estéril antes de que lo fecundasen las aguas del pozo artesiano? El último que seta abierto enPans, ¿no ha costado seis años de ensayos y trabajos conti*- nuados ?

He aquí los principales crímenes, por que Rosas ha fulminado contra la cabeza venerable de Rivadavia una proscripción de muerte y de descrédito. El degollador incestuoso que ha privado de la vida á mas de veinte y dos mil de sus compatriotas, que ha arruinado su pais, que ha robado sus teroros, que lo desnaturaliza, ensangrienta y despuebla, desde la capital de la República Argentina, sentado en el puesto supremo, con el orgullo de un demonio, hace confiscar los bienes y sentenciar á muerte al magistrado puro, hábil, de convicciones sinceras, que entre otros servicios á ese país degradado hoy bajo la esclavitud, quiso hacerle el inestimable de suplir las aguas que le faltan por el sabio sistema de pozos artesianos.

El Canal de los Andes, otra concepción de D. Bernardino Rivadavia, es para los defensores de Rosas tópico frecuente de burlas. La multitud ignorante hará coro á su chabacana risa con una inmensa carcajada, pero no por esto esa idea del Sr. Rivadavia será menos grande, ni dejará de ser prohijada por el primer gobierno general que rija h República Argentina,

En efecto la palabra Canal de los Andes expresada en su generalidad, exita muchas reflexiones sobre la dificultad de que pueblos, de recursos limitados, pudiesen realizar por el momento la gigantesca empresa de un canal que atravesase grandes distancias, cruzando por montañas, serranías y desiertos. Luego se ocurre esta reflexión: si hasta de aqui media centuria no se podria llevar acabo esta empresa, porqué gastar dinero y tiempo en pensar sobre cosa que aun es dudosa que la puedan emprender nuestro» nietos ? Este razonamiento parece á primera vista lógico, y sin embargo es falso, porque no se funda sobre una idea verdadera del proyecto del Sr. Rivadavia.

Para un gobierno que ama su pais, un suceso que puede tener lugar cincuenta años después no es ni indiferente ni lejano, y mucho mas si se considera que el plazo de su distancia se disminuirá en razón de los medios que se pongan para abreviarlo. Pero no solo guiaba al Sr. Rivadavia esta justa reflexión. Trataba de reunir datos para ese gigantesco canal, de axaminar su posibi-

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lidad y sus costos, para resolver con las investigaciones que en esto se empleasen otros problemas de solución inmediata; urgente para la prosperidad de los pueblos Argentinos.

Se sabe que la idea dominante de los españoles en su población de América, la de esplotar sus minas y exportar sus productos á España, hizo que se ocupasen solo en establecer cortas y rápidas vias de comunicación entre el mar y los cerros; descuidando todas las otras necesidades sociales que es preciso tener presente para fundar pueblos que habrán de vivir en nación. Así vemos que en esta parte de América está poblado el corazón de su territorio y desiertas sus costas, y de este grande error de nuestros antepasados nace en no pequeña parte la fuente de nuestras desdichas.

¿Cómo impulsar la importante navegación del Rio Paraná que llega hasta Salta, que une los dos estreñios de la República sin ocuparse en investigaciones geográficas y geológicas? ¿Cuando el vapor hacia tantos prodigios en Estados Unidos, no era previsor, necesario, promover el estudio concienzudo de las tierras y de las aguas que tendrá que surcar?

Algunas consideraciones geográficas sobre el mapa de las Provincias Argentinas basta para hacer comprender lo vasto y útil de este proyecto.

Desde los 30 grados de latitud, cordilleras de Coquimbo, hasta el grado 35, por donde sale el Diamante, todas las aguas de los Andes vienen á reunirse en Ihs llanuras tercearias, cuartanas, etc, que forman las gradas de la Cordillera. Las aguas de los Ríos Jachal, San Juan y Mendoza caen en las lagunas de San Miguel; las que reuniéndose por el Desaguadero con las del TumiHan forman las lagunas del Bebedero. Estas en las grandes crecientes desbordan y se reúnen con las del Rio 5. ° que se incorporan en las lagunas de Loboy con las aguas del Rio 4. c que vienen á introducirse en el Rio 3. ° (Provincia de Córdova;) que desagua en el Paraná. El Sr. Rivadavia se proponía hacer estudiar esta via de navegación tan marcada, hacer la estimación de esta multitud de aguas y de raudales concéntricos, buscar sus nivelaciones, y sacar todas las ventajas posibles, no solo para la navegación sino para la industria de las poblaciones, que se encuentran cerca de ellos, y para las que suelen ser una calamidad, pudiendo ser origen de inmensos bienes.

Supongamos que las observaciones de hombres científicos hubieran demostrado que el canal de los Andes era irrealizable; sus trabajos geográficos y geológicos hubieran sido de grandísimo provecho á las poblaciones Argentinas, en su industria, en su comercio, en su unidad, y hubiesen sido de incentivo para que capí-

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tales é inmigraciones de Europa hubieran atravesado los mares, en busca de esos territorios magníficos, que un velo espeso oculta á los ojos de la humanidad.

El antiguo adulador de D. Bernardino Rivadavia, Pedro Angelis, ese que por gratitud á los beneficios y distinciones que recibió do Rivadavia hoy le llama salvaje, ha pretendido también inculparle por la supresión de los cabildos de la provincia de Buenos Aires. Sorprende la facilidad con que ese infame ladrón público que está hoy al frente de la prensa argentina tergiversa los hechos mas solemnes de la historia del Rio de la Plata. Basta leer el preámbulo de la ley de supresionn de los cabildos para advertir que esta no era sino una medida provisoria. El artículo 1. ° de esa ley dice: — "'Quedan suprimidos los Cabildos hasta que la representación crea oportuno establecer la ley general de las mu- "nicipalidades" (Registro Oficial, de Buenos Aires á f . 1 p. 19.) El Si" Rivadavia no trató pues de abolir los cabildos sino de reformarlos y volverlos por leyes especiales al oficio de verdaderas municipalidades, privarles de que se convirtiesen en cuerpos legislativos, en poder ejecutivo, de foco de pasiones revolucionarias, usurpando funciones de los otros poderes del Estado, asumiendo la dictadura, hasta declarar el cadalso en permanencia como lo recuerda el mismo Angelis en el número 5 del Archivo: — "D. Francisco "Escalada, hizo plantar la horca delante de la casa capitular, diciendo á los circunstantes, para ellos ó para mí, manifestando su "heroica resolución de perecer, ó castigar á los rebeldes."

Era preciso disipar el error en que están los Cabildos de que representaban el pueblo, no para cuidar de su régimen doméstico, sino para empuñar el timón del Estado en las crisis y conjurar las tormentas políticas. Esto importaba una soberanía dentro de la soberanía del Estado. ¿Por qué no propuso el Sr. Rivadavia una ley de municipalidades, como se indicó en el preámbulo de la ley de supresión de cabildos? La razón es muy obvia; porque en 1823 partió para Europa, porque no volvió hasta 1825; porque siendo la ley de las municipalidades ley orgánica, no podía promulgarse con acierto hasta después de dada la ley fundamental, la Constitución de la República. ¿Pero por qué Rosas, que sostiene que no conviene dar una constitución á la República que dice que ya la tiene de hecho, por qué si eran tan buenos los Cabildos, no los ha restablecido en catorce años, que con pequeños intervalos gobierna, despótica y arbitrariamente, la provincia de Buenos Aires, y á veces, como hoy, toda la República Argentina? ¿Por que el que se hace titular Restaurador de las Leyes, no ha restaurado los Cabildos? ¿Por qué prosigue en la misma huella del Sr. Rivadaviv, si ella es falsa y perniciosa? — El tirano, contradictorio f

bárbaro, es enemigo acérrimo de todo cuerpo popular, y si reprocha al Sr. Rivadavía la muerte de los Cabildos, no levantando la losa de su sepulcro para que resuciten, sino remachándole un nuevo candado, es porque no encuentra como calumniar al hombre superior á quien detesta envidioso.

En ese artículo no solo Angelis injuria á su protector Rivadavia. Es ingrato también con otro benefactor suyo. D. Manuel J. Garcia ha hecho mucho por Angelis en Buenos Aires, le ha sido para él un padre, y sin embargo el infame robador de los Archivos de Buenos Aires, lo trata de brutal y de irónico; porque al transmitir la ley de supresión del estinguido Cabildo con fecha 28 de Diciembre de 1821, usó términos de comedimiento y justicia que n ó están por eso en contradicción con la idea que motivó la provisoria estincion.

Cuando D. Manuel J. Garcia era víctima en 1834 de las furibundas filípicas de Anchorena, por proteger á Angelis en la publicación de la Memoria de Ho.cienda tan fatal á la reputación de Rosas; cuando el violento 'primo de Rosas le decia en la Gaceta de 8 de Octubre de este año, "que había hecho partícipe (á Angelis) de las dilapidaciones del tesoro público;" no se imaginaria, el Sr. Garcia, que su ahijado Angelis le había de tratar por la prensa en 1843 de brutal, de contradictorio, de irritantemente irónico.

Al cerrar estas pocas palabras sobre los cabildos, haciendo votos fervientes porque una de las primeras medidas después de la caida de Rosas, sea su restauración en el rango y en los oficios que los pueblos modernos asignan á las municipalidades, creemos justo copiar las siguientes palabras de Angelis, que son un homenage merecido á los Cabildos, con muy pocas escepciones protectoras ardientes de los derechos del pueblo.

"Estos cuerpos, integrados por los vecinos de mas nota, se habían hecho recomendables por su amor al país, por la pureza con que administraban sus rentas, y sobre todo por la energía que desplegaban cuando se trataba de defender sus inmunidades y sus derechos. En su organización y sus debates, los Cabildos ofrecían aun en el sistema colonial de la España, el primer simulacro de las asambleas¿deliberantes en las formas mas perfectas de los gobiernos representativos, y llenaban desde entonces las funcione» benéficas de defensores del pueblo, no con la petulancia de un tribuno, sino con la circunspección y prudencia de un sabio administrador. A falta de otros funcionarios públicos, estos honrados vecinos los re emplazaban enlos varios ramos de la administración: los asuntos contenciosos, la protección de los pobres y los menor#s, el cuidado de las cárceles, délos hospitales, de los hospicios,

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de la higiene, del abasto, etc. todo entraba en sus atribuciones, y era verdaderamente admirable el celo con que las llenaban."

"Ademas de estos rasgos comunes con los demás Cabildos en América, el de Buenos Aires tenia recuerdos gloriosos que consagraban su existencia. Sus miembros habían encabezado la reconquista de la ciudad en 1806: habían cooperado eficazmente á su defensa el año siguiente: habían convocado el pueblo y presidido sus debates en los dias 22 y 23 de Mayo de 1810, en que se sentaron las bases de nuestra libertad; ellos por último se encargaron de proclamar, y hacer reconocer nuestra independencia. En todos los conflictos de la patria, en la aeefalia de los poderes públicos, el Cabildo de Buenos Aires empuñaba el timón del Estado, y salia á conjurar la tormenta, sin dejarse acobardar por los peligros."

No nos detendremos como quisiera Rosas, en laboriosas disertaciones sobre bancos y sistemas de créditos, porque nos falta espacio para enumerar sus delitos, tenemos ansia de denunciarlos, y no queremos distraernos en una discusión teórica que hoy no tiene ya aplicación. Nos propondremos, pues, solamente probar, aun á los que opinen como nosotros, contra ensayos estensos de sistemas de crédito, en países nuevos, poco instruidos y sujetos á revoluciones, que, considérese en el punto de vista que se quiera al sistema, habrá que confesar al Sr. Rivadavia gran talento, instrucción vasta, y pureza de conducta. De esto solo nos ocuparemos al hablar del empréstito de Londres y del Banco Nacional. Quede para los traviesos escritores de Rosas el esplicar como es que siendo tan malo para su amo el sistema de crédito del Sr. Rivadavia, lo ha exagerado espantosamente y ha emitido mas millones de papel moneda y de fondos públicos que las administraciones todas que han precedido á la suya, y si nos explica ademas como es que no pudiéndose según su opinión gobernar la Provincia de Buenos Aires con leyes, ni habiéndolas él nunca considerado para nada, se titula Restaurador de las Leyes, tendremos la medida completa para juzgar su buena fó en esta materia.

El gran papel que representan los sistemas de crédito en los países democráticos del mundo, la Inglaterra y los Estados Unidos; la unidad que dan á los intereses los vínculos que crean, las facilidades que resultan de ellos para el comercio y el Estado, debieron obrar poderosamente en las meditaciones del legislador de un pais democrático sacado de la anarquía, para enderezarlo por una senda de orden y de progreso constitucional.

Aunque las ideas fundamentales del sistema de crédito de Buenos Aires saliesen de la cabeza del Sr. Rivadavia, no se pue-

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de negar que á su creación concurrieron los hombres mas distinguidos del Rio de la Plata, de todos partidos, y muchos de los cuales han sido constantes adversarios del Sr. Rivadavia. El proceso que se fulminase en contra del sistema de crédito, los abrazaría á ellos también, y si se dejaba á los acusados libertad para defenderse, no habriamos hecho sino iniciar un debate interminable sobre doctrinas económicas, que con declamaciones ni esfuerzos de ingenio no han de pasar á ser axiomas, sino después que una experiencia larga, desnuda de las circunstancias que hoy enredan la ilación de sus resultados, nos ponga en el caso de juzgar como caso de conciencia lo que es hoy de mera opinión. Se negoció en Londres un empréstito de cinco millones de pesos, con el objeto de crear en Europa un crédito americano, de interesar al comercio en la independencia, en el progreso y relaciones imperfectamente comprendidos de las nuevas Repúblicas, y sobre todo de fomentar su industria naciente, y de promover en el Estado las mejoras morales y físicas que pudieran concurrir á su felicidad. D. Félix Castro fué encargado de negociarlo hasta al 72, sieudo de su cuenta los gastos. Los prestamistas tomaron los dividendos de seis meses, y el producto neto que tocó al gobierno fueron tres millones y pico de pesos. Estos no vinieron en dinero sino en letras que se fueron descontando á particulares en cantidad considerable, de lo q' resultaron menoscabos por las quiebras de varias casas inglesas. De estos una cantidad considerable tuvo unaaplicaciou nacional, votada por la legislatura y bien justificada.

Se compró con ella al gobierno de Chile la fragata Maria Isabel, las corbetas Chacabuco y Monte ndeana, con muchos artículos y enseres navales, y el directorio del Banco fué encargado de esta operación. La compra en Europa de estos mismos objetos sobre ser difícil y venido con grande retardo habría importado mas, sin dejar de correr los mismos peligros.

El reparto del empréstito á particulares por préstamo á interés no fué obra ni entraba en las ideas del Sr. Rivadavia. Fueron operaciones de D. Manuel García. El empréstito no habia sido proyectado en este concepto, ni en el de una guerra con el Brasil. Los empréstitos y el papel moneda tienen por lo general una aplicación bien distinta de la primitiva á que se les destinara. A esto contribuyen los tiempos revueltos en que vivimos; argúy ásele por este lado el Sr. Rivadavia, pero no por una distribución que no dirigió. El empréstito se insumió casi todo en la guerra, es decir que representó una cantidad que hubiera sido necesario sacar al pueblo por contribución ó préstamo, y en este sentido fué una anticipación que no se desperdició. Sobre todo no sirvió como las operaciones rentísticas y de hacienda de Rosas, para en-

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riquecer criminales que por cien modos diversos son pesados y fatales á la nación.

Entremos en la historia del banco Nacional. El banco Provincial no llenaba los obgetos de su institución. Tenia un capital pequeño como lo prueba la subida de sus acciones un 40 por ciento. Los beneficios se repartían, entre irnos pocos negociantes y el banco parecía mas á una compañía de comercio, que á una institución destinada á repartir ventajas en la sociedad. Por eso el Sr. Rivadavia se propuso crear un banco de mayor capital, y los accionistas del banco de Provincia, entraron en el Nacional con sus acciones, computándolas capital con el premio. Todos los ciudadanos de la República estaban llamados á formar ese banco, y como nacional era la autoridad que lo creaba, nacional debió llamarse y no se comprende la censura de Rosas contra esta denominación.

Todas las operaciones sucesivas del banco, fueron influidas por las leyes comunes á estos establecimientos, cuando el Gobierno urgido por un peligro grande busca en ellos apoyo. Era necesario pelear con una nación poderosa. Entrar inmediatamente á la lucha, cuando nada habia preparado para ella: cuando no había rentas ni capitales, y un bloqueo rigoroso venía á secar el único raudal pingüe del tesoro público. De aquí las emisiones de papel moneda, y la ley relevando al banco de la obligación de rescatar sus billetes, que fueron declarados moneda comente forzada. Nada sucedió en el banco Nacional, que no se hubiese visto en los otros bancos que antes habían existido bajo casos semejantes. Pero ninguna desús operaciones dejó de ser pura y de estar autorizada por la ley discutida y sancionada libremente, y al frente de la administración del banco estuvieron siempre los hombres de mas probidad de la República Argentina.

La historia bien conocida del banco ingles nos dá una luz cierta para juzgar de los actos del banco Nacional. El banco ingles, inmediatamente después de instalado, prestó al gobierno todo su capital, y no tuvo su circulación mas garantía que la del fondo público. Después recibió otro aumento en su capital y nueva recomposición en la forma, é hizo lo mismo. En Inglaterra no se han retenido los metales preciosos, porque en muchas épocas el banco no los ha tenido. El banco Ingles ha estado relevado de convertir sus notas en metálico casi las tres cuartas partes del tiempo que tiene de existencia. En Inglaterra hay inmenso patriotismo, espíritu verdaderamente nacional, y este ha sido el grande elemento que ha venido en ayuda del banco. Cuando ha convenido á la salvación de Inglaterra han dicho, el oro y la

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píata vale tanto como una tira de papel impreso, y tan potente querer lia hecho que así sea.

No entraremos á contestar una por una las razones de detalle que Rosas- ha aducido contra el banco. No merecen ocupar la atención pública. Sirvan por egemplo las siguientes: — El capital del banco, dice la Gaceta, fué ficticio, y después añade que tuvo cuatro millones bien cercenados. La Presidencia, agrega, dijo se enteraran diez millones de pesos, y no se enteraron. Se «abe que la Presidencia empezó á enterarlos, y que á este respecto marchó siempre en aumento su acción, y si hubieran continuado existiendo las mismas causas y el mismo orden, la serie hubiera llegado á su término.

La Presidencia nacional, ó mas exactamente, el hombre Rivadavia, se revela en la historia contemporánea por convicciones proufndas pero teóricas, por una superioridad sobre los hombres de su época, sin disfraz, y por consiguiente irritante. Es un continuo ensayo de sistemas sociales de altura eminente, casi siempre desgraciados, pero que han dejado profundos surcos en la sociedad Argentina de enseñanza y de progreso. Hay en ellas cosas que han caido por sí mismas. Otras tan útiles y santas, que hasta el mismo degollador Rosas ha tenido que respetarlas. Ha sido obra sublime del poder de la inteligencia sobre la fuerza bruta. Catorce años de guerra y de la tiranía mas espantosa, no han podido destruir los gérmenes que ella sembró y que se reproducen bajo los golpes incesantes de la hoz de la muerte.

CAPITULO 1 5. e

Juan Manuel Rosas — Su origen — Sus primeros años — Sus opiniones sobre la Revolución Americana — Papel que representó en 1820 — Defección á Borrego— Su comportamiento débil en el ataque á la plaza de Buenos Aires — Paz con Santa Fé — Expedición contra los salvages — Sublevación del Regimiento 5. ° — Negocio pacífico — Asonada de D. Hilarión Castro — Guerra del Brasil. — Deserciones promovidas por Rosas — Conspiración de Benitez — Comandancia general — Complots contra Borrego — Reelecciones sobre la elevación de Rosas— 1.° de Diciembre — Abandono de Borrego— Ofertas de sumisión á Lavalie — Espedicion ala Provincia de Buenos Aires — Convención preeUmmar — Rosas gobernador de Buenos Aires — Lágrimas sobre la tumba de Borrego, é injurias contra su, memoria en él gabinete — Asesinatos, prisiones, autos de fe. usurpaciones y guerra á la civilización — Bescenso forzudo de Rosas — Hostilidades á la administración del General Balear ce — Expedición al desierto — Morcas agenas — Bilapidaciones — Revolución de Octubre — Gobierno del General Viamont — Observaciones de Angelis sobre Ice Hacienda Pública — Expedición al Paraguay — La Mashorca — Cáela administración Viamont — Elecciones para Gobernador — Entra Maza al Gobierno — Asesinato de Quiroga y su comitiva — Asesinato de Latorre—Suma del Poder Públcio — Elecciones de Rosas para el Gobierno — Proceso de los Reina fes — Guerra á Sarita Cruz — Bloqueo Francés — Nueve años de sangre y de opresión — Muerte de la Encarnación— Ultrages á su padre moribundo — Asesinato de los Mazas — Incesto é impiedad— Revolución del Sud — Invasión del General Lavalle — Paz con la Francia — Matanzas de Octubre de 1840 — El furor popular — Victorias de los ejércitos de Rosas — Matanzas de Abril de 1842 — Consideraciones sobre Rosas y su actual administración — Comercio — Hacienda — Robos y dilapidaciones — Solaces de Rosas— Tablas desangre de las administraciones de Rosas.

Juan Manuel Rosas. — Rosas nació en Buenos Aires de una familia distinguida de hacendados. ISTo recibió de sus padres educación alguna, y entró de mozo de tienda en la de D. Ildefonso Paso, qne le dio algunas lecciones de escritura. A los 15 años por algunas faltas domésticas, su madre, que es una señora respetable, de costumbres patriarcales, le dio 25 azotes y lo mandó á su estancia, bajo las órdenes de un mulato, su capataz. Aunque mostró niucha actividad en los trabajos de pastoreo, como malgastase varias cantidades qne pertenecían á sus padres, pero de que él no podia disponer, estos le llamaron á la ciudad reconviniéndole con severidad por su licencia; pero Rosas que estuvo escuchando las quejas de sus padres á la puerta de la habitación que ellos ocupaban, en cuanto concluyeron, y por toda contestación, les dejó el poncho detras de la puerta, pieza de ropa que ellos le habían dado, y montando en su caballo se alejó como un relámpago, revelándose así contra la dependencia paternal.

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Echado, pues, Rosas por sus padres de su estancia, por malversador, pasó por los años de 1814 á 1815 á este pais, entonces provincia Oriental, protegido por D. Luciano Gaete, para acomodarse de mayordomo en una estancia. Rosas no pudo encontrar ocupación, y volvió á la campaña de Buenos Aires. Algún tiempo anduvo por la campaña errante, ó según la espresion local de nuestro Rio de la Plata, gauchando. En una de sus escursiones se encontró con el Dr. D. Luis Dorrego, hermano del desgraciado Gobernador de este nombre, que tenía relaciones de amistad con la casa paterna de Rosas. D. Luis Dorrego viendo á Rosas en estado tan infeliz, y compadecido de su situación, le propuso se vienese á uno de sus saladeros y trabajase en él partiéndose de las ganancias que diese el establecimiento. Rosas aceptó esta oferta, y se instaló en la estancia de D. Luis Dorrego, donde hizo conocimiento con el Dr. D. Manuel Vicente Maza, que le tomó cariño, y le dio lecciones de escritura y aritmética.

Asi los hombres que pusieron en carrera á Rosas, y que, como después se verá, lo protejieron constantemente, hasta elevarlo á puestos distinguidos en la Provincia de Buenos Aires, fueron Dorrego y Maza. Rosas les ha pagado tan grandes beneficios, á Maza haciéndolo matar á puñaladas después de haberle fusilado su hijo, y proscribiendo la cabeza de D. Luis Dorrego, que salvó milagrosamente de la mashorca, asilándose en esta ciudad de Montevideo, declarado por Rosas salvage unitario, y confiscados todos sus bienes. Tan cierto es que el que es mal hijo no puede ser ni amigo agradecido, ni fiel esposo, ni buen ciudadano.

Después de estar en casa de Dorrego, varió el apellido que tenia su familia, lo que en nuestras costumbres se mira justamente como una impiedad doméstica. El apellido de su padre y de sus antepasados era Ortiz de Rosas, y él se puso Juan Manuel de Rosas; para completar así el escándalo de su rebelión filial, y su desacato á sus honrados padres, de quienes se declaró encarnizado enemigo, hasta ahora muchos años. Nunca los visitaba y aprovechaba todas las ocasiones que se le presentaban para calumniarlos y menospreciarlos. En Rosas el instinto mas vigoroso es la venganza, y el que le haya hecho la mas ligera ofensa personal esté seguro de su eterno rencor.

En el establecimiento que corrió á su cargo estableció una especie de sistema militar, según las nociones confusas que tenia de la milicia, y fué poco á poco formando esas especias de feudos ó colonias militares, que han sido después la base de su poder* El único título para hacer parte de estas colonias, era ser afecto á Rosas ó estar en pugna con las autoridades, por crímenes civiles, ó por huir de la recluta ó del servicio militar. Rosas recibía,

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ocultaba y apadrinaba á todos los foragidos, poniendo en juego para ello sus relaciones personales, que no dejaban de ser poderosas, no solo por su numerosa parentela, en la que se contaba los Anchorenas, hombres demuclio prestigio en la Provincia, sino también por la amistad y compañia con D. Luis Dorrego, persona también de importancia por si misma y por su hermano el Coronel D. Manuel Dorrego que en esa época ya era uno de los primeros personajes políticos y militares.

Rosas se pronunció desde muy joven contra la revolución de 25 da Mayo de 1810, para abatir el dominio español. Así se vio extragero á todos los sacrificios que los patriotas hicieron en aquella época para asegurar la independencia americana. Rosas retirado en la estancia que administraba no concurrió para esa grande obra con nada, sino muy al contrario hacia votos ardientes por el triunfo del poder colonial, y aunque no se atrevía á combatir la revolución á cara descubierta, según podia cruzaba y desacreditaba sus medidas, principalmente trabando la recluta para los ejércitos que marchaban á la Banda Oriental y al Perú á combatir á los realistas, y apadrinando los soldados que venian á su estancia desertados. — Ño se reconcilió con la revolución hasta que empezó á hacer papel en la Provincia de Buenos Ayresf pero hasta hoy llega la ojeriza contra el dia de Mayo, que manifiesta ya despojando á su festividad de lo mas espléndido de sus recuerdos, ya pretendiendo que fué una pueblada para establecer una Junta de seguridad y defensa, como las que surgieron en España para defenderse contra la invasión de Napoleón, y que tan lejos de querer la independencia y libertad americana los patriotas de 1810 trabajaron únicamente para conservarla integridad de sus dominios al cautivo de Valencienes, Fernando VII de España, ya en fin ridiculizan do la fiesta deMayo, con danzas mímicas de negros africanos en derredor de la pirámide de la plaza de Buenos Ayres que aunque de pobre arqnitetucra, es monumento sagrado para los americanos, porque simboliza el pensamiento emancipador y regenerador de los Americanos.

Rosas permaneció obscuro hasta el año de 1820, periodo de trastornos y convulsiones para la provincia de Buenos Ayres; pero casi al pisar la escena política, perpetró una infame perfidia, precursora de las otras con que se ha puesto en zancos, á falta de servicios y virtudes civiles.

Hemos dicho que en 1820 fué un año de guerra civil y confusión para la provincia de Buenos Ayres. El gobernador de Santa-Fó D. Estanislao López habia llegado hasta San José de Flores con sus montoneras, con las que habia hecho la guerra al Directorio y á las administraciones sucesivas. El Coronel Pagóla,

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con ciento y tantos hombres, única fuerza que habia salvado de Gepeda, se habia posesionado de la fortaleza de Buenos Ayres, y se titulaba Gobernador. En este estado se reunió el cabildo de Buenos Ayres, única corporación que existia en la provincia, y nombró gobernador de ella al coronel D. Manuel Dorrego. Este tomó posesión de su puesto en el acto, haciendo cesar á Pagóla, que por la resistencia que opuso, estuvo arrestado unas pocas horas. Dorrego llamó porción de gefes militares que estaban en Buenos Ayres. Negoció un empréstito de 7,000 pesos, porque no habia un real en caja; y la misma noche de su nombramiento quedó ya la ciudad puesta á cubierto de los ataques que podian hacerle los señores López y Alvear, que mandaban las fuerzas invasoras. En seguida trató de expulsarlos de la provincia, y para ello organizó tropas. Como Rosas era dependiente de I). Luis Dorrego, su hermano el gobernador lo hizo capitán de la Milicia, formada con los peones de sus estancias y sucesivamente lo elevó hasta comandante de escuadrón de Milicias. Las fuerzas de Dorrego sufrieron un contraste, pero él resistía con ventaja á sus contrarios y aun habría triunfado sin la defección de varios de sus gefes que cedieron á sujestiones de la capital y entre ellos el que por gratitud debió haber sido mas leal á sus benefactores los Dorregos, el comandante Rosas.

La Sala de Representantes de la provincia de Buenos Ayres, elijió entonces Gobernador al general D. Martin Rodriguez. Pero como se negaron á reconocer este nombramiento las tropas que guarnecian la ciudad de Buenos Ayres, á las órdenes del general Quintana, el general Rodriguez salió á -campaña y reuniendo la fuerza pronunciada por él cayó sobre la ciudad. Rosas le acompañaba mandando el escuadrón de Colorados del Monte. Las tropas de Rodriguez envistieron bizarramente las calles de Buenos Ayres, y el general Rodriguez amarró su caballo en el atrio de San Francisco, es decir, á menos de medio tiro de fusil de la plaza principal, donde se encontraban atrincherados los soldados de Quintana. Los soldados del escuadrón de Colorados acometieron también con audacia, no asi el comandante Rosas, que en cuanto se rompió el fuego, pretestando un violento dolor demuelas dejó el mando de los Colorados al Capitán mas antiguo D. Hilarión Castro, y se fué á galope á una quinta de la Calle Larga de la Recoleta, es decir, cerca de una legua de donde tenia lugar el combate; y allí estuvo con vigías apostadas hasta que el Gobernador Rodriguez, el coronel Madrid y otros gefes vencieron en la plaza de Buenos- Ayres y tomaron prisioneros á sus defensores, entonces se le quitó el dolor de muelas al comandante Rosas, y se incorporó á su escuadrón.

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Después de esta imparcial y verdadera historia de la parte que tuvo Rosas en la ocupación de Buenos Ayres el 4 de Octubre de 1820, que es conocida de todos; no sabe uno como clasificar la audacia sin ejemplo con que Rosas se hace festejar en los aniversarios de ese dia como el héroe de él, cuando ni por su empleo en el ejército que triunfó, ni por su conducta pusilánime tuvo en ella parte.

Ei 4 de Octubre de 1820, dio Rosas la primera prueba pública de su cobardía, y de que la estatura colosal y la fuerza muscular, que le distinguen, están hermanadas en él con la ferocidad de un tigre y la timidez de un cordero.

Inmediatamente después de pacificada la capital marchó el gobernador Rodríguez hacia Santa Fé con un ejército numeroso y entusiasta. La provincia de Santa Fé estaba cansada de guerra, y manifestó deseos de hacer la paz con Buenos Ayres. Se nombraron comisionados para tratar de ella, por parte de Buenos Ayres á los Doctores Andrade y Patrón, y por Santa Fé al Dr. Seguí y al Sr. Larrechea. Entraron los comisionados en ajustes; pero no pudieron avenirse por la tenacidad que manifestó en las conferencias el Dr. Seguí. Sabido este tropiezo por el gobernador D. Estanislao López, escribió al gobernador Rodríguez pidiéndole una conferencia para arreglar personalmente entre los dos la paz. Transcribiremos aquí lo que dijimos sobre esta negociación en el "Nacional" de 30 de Mayo.

"El general Rodríguez que estaba cerca, al mando del ejército de Buenos Ayres, llegó en cuanto supo las disposiciones de López, acompañado de algunos de sus oficiales, entre los que estaba Rosas, comandante entonces del regimiento 5. ° de Milicias de Campaña. En la estancia de Vanegas cerca del Arroyo del Medio, se abrazaron López y Rodríguez. El primero dijo que quería arreglar la paz con el segundo en una conversación íntima, á la que nadie asistiese.

"Los dos generales se retiraron á una pieza inmediata, y López dijo á Rodríguez: "General, mientras Vd. sea gobernador de Buenos Ayres, Santa Fé no hará la guerra á esa provincia, y yo castigaré severamente á cualquiera de mis compatriotas que haga el menor daño ala propiedad ó á la persona de un ciudadano porteño."— "Siendo así, contestó Rodríguez, la paz está hecha, y escusémonos hablar de cosas pasadas, porque sería inútil ó ingrato." Acabadas estas palabras salieron los dos generales, dijeron á las personas que se hallaban en el salón: "Señores la paz está hecha!" Estas palabras dieron señal á una escena do sensibilidad, en que fraternizaron santafecinos y porteños.

"Entonces procedieron á estender los artículos de la paz,

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y López dijo: "Señor gobernador, Santa Fé está muy pobre y desolada por la guerra: será generoso por parte de su hermana Buenos Ayres, que es mas rica, si le dá un socorro de ganados." "Está bien, contestó Rodríguez, se apelará á la generosidad de los vecinos de la provincia, y no dudo que producirá este llamamiento un buen resultado; pero me opongo á que este socorro se ponga como una condición en el tratado de paz; porque ésta aparecería comprada por Buenos Ayres." Con este motivo se suscitó alguna discusión entre los dos generales, y Rosas con esa audacia y charlatanismo que le es tan característica, saliendo de entre los concurrentes, dijo: "Señores gobernadores, yo me comprometo á dar cincuenta mil cabezas de ganado á Santa Fó." Todos se admiraron de tamaña generosidad, y perdonaron al comandante Rosas su atrevimiento en obsequio de la magnitud y oportunidad de su donativo.

"Se retiró el gobernador Rodríguez para Buenos Ayres, y á los pocos d^as se le presentó Rosas en solicitud de que le diese una recomendación para los vecinos de la campaña interesados en la paz con Santa Fé, por estar en su frontera, para que se suscribiesen para la reunión de las cincuenta mil cabezas, ofrecidas por él. El gobierno accedió á esta petición, y Rosas sacó grandes porciones de ganado, principalmente de las estancias de los señores Pardo y Curro.

"Pero al poco tiempo volvió Rosas á solicitar del gobierno de Buenos Ayres, auxilios porque dijo que arruinaría su fortuna si no se le socorría, y se le obligaba á cumplir su promesa: que necesitaba veinte mil pesos fuertes para realizarla. El gobernador Rodríguez mandó dárselos.

"No tardó el generoso Rosas en pedir otros veinte y cinco mil pesos fuertes y el general Rodríguez se dirijió á la Sala, de la que con mucho trabajo consiguió ese nuevo subsidio; y fué censurado seriamente por aquel cuerpo, que entonces reunia todas las condiciones de las Cámaras representativas mas libres, por su facilidad en acceder á las peticiones de Rosas.

"Rosas pidió á Rodríguez ademas auxilios de hombres y caballos para facilitar la operación de la saca y transporte de ganados, y el general Rodríguez dio orden á todos los comandantes de los regimientos de campaña, para que hiciesen que los capitanes de los distritos de donde hiciese saca de ganado Rosas, lo auxiliasen hasta el Arroyo del Medio, con los hombres y caballos que necesitase, como se verificó,

"Sin embargo, muy pocas semanas se habian pasado cuando una comisión de los principales hacendados de la campaña, se apersonó al gobernador Rodríguez, quejándose de que Rosas ha-

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bia convertido en un negocio escandaloso la noble comisión de reunir ganados para un donativo para Santa Fó. Que habia sacado mas de cien mil cabezas, y que con los ganados, que no había entregado á la Provincia de Santa Fé compraba exelentes caballadas, que llevaba á su estancia.

"El general Rodríguez llamó á Rosas y le echó en rostro su descarado robo. El miserable que hoy se alza sobre la humanidad se inclinó bastante en ese momento para él de oprobio; pero desde entonces su pecho alimenta odio entrañable contra el hombre que le estampó en la frente la pabra : ladrón?

Véase pues la parte que Rosas tuvo en la paz con Santa Fé. Nada hay de esa negociación que pueda hacerle honor, y sin embargo es una de las acciones de su vida de que mas se alaba !

Su charlatanismo y rapacidad en esa circunstancia aumentó sin embargo su fortuna personal, y le adquirió influencia y amigos en la provincia de Santa Fé, cuyos habitantes poco instruidos de su inmundo nanejo, no recordaron sino que él hizo la oferta de los ganados.

Ajustada la paz con Santa Fé, marchó el General Rodríguez con su egército á combatir á los indios salvages, que depredaban la campaña de Buenos Aires. El General Rodríguez se cubrió de gloria venciendo á los indios salvages en los dos reñidos combates de Chapaleofú y Arroyo de los Huesos, y para completar la pacificación de la Provincia de Buenos Aires, y ponerla enteramente al abrigo de los ataques de los bárbaros, ordenó que la división de Hortiguera, compuesta de mas de dos mil hombres y en que estaba Rosas con su regimiento del 5. ° , se le reuniese en la Sierra de la Ventana, marchando por el camino de las Salinas. Pero Rosas que sacaba grandes provechos del estado de inseguridad en que mantenían los indios salvages á la Provincia de Buenos Aires, no solo por el comercio que de secreto con ellos hacia de efectos robados, sino también porque meditaba ya arrancar á la imprevisión de los futuros gobiernos de Buenos Aires el famoso negocio pacífico, que no podía tener lugar, si el general Rodriguez imponía á los indios la paz después de una completa victoria, ya también por la envidia que le causaba la popularidad que iba á dar á ese general la sujeción de las tribus del desierto, ¿me mas dañaban á la prosperidad interior de la provincia, concurrió y llevó á cabo el proyecto de estorbar la terminación de la campaña con una sublevación militar.

Para disponer á los soldados á ser instrumentos ciegos de sus planes, hizo caer en una emboscada de indios, y que con do» compañeros fuese asesinado el baqueano de la di visión, llamado por sobre-nombre el Niño Diablo, y que era famoso práctico d©

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la Sierra de la Ventana, de las Salinas, y de las comarcas circunvecinas. Después de muertos los baqueanos, sus agentes en el Regimiento 5. ° , peones y capataces suyos, hicieron correr entre la tropa que la división estaba perdida, y que si daban un paso adelante ivan á ser víctimas del hambre y de tribus numerosas de indios bárbaros que los esperaban en acecho para rodearlos y exterminarlos. La tropa empezó á insurreccionarse, y los soldados se negaron á pasar adelante, cuando se escucharon algunas detonaciones. Hortiguera, La-Madrid y los otros gefes y oficiales de honor que se hallaban en la división, dijeron á la tropa, como en efecto era, que esas detonaciones eran cañonazos de la división del gobernador Rodríguez, que estaba empeñado en algún combate contra los indios. Rosas que vio por este accidente imprevisto destruido su inicuo plan contestó á Hortiguera delante de la tropa: "que esta era muy criminal en no seguir adelante, como se lo "prescribía el honor, pero que eso que se oia no eran cañonazos ''-sino truenos/" Estas palabras fueron la Fseñal de una completa insurrección, y la división dio las espaldas á la Sierra y no paró hasta la guardia del Monte.

Entretanto el general Rodríguez con su pequeña división vencedora se dirigía á la Sierra de la Ventana; en la que hubiera sido exterminado por los indios, pues sus fuerza no pasaba de 500 hombres, sin el aviso que recibió por dos indios amigos de la retirada de la división Hortiguera. Pocas horas después recibió Rodríguez un chasque de Hortiguera y una carta del coronel LaMadrid, en que le referían lo que habia pasado, y señalaban como autor de este suceso á Rosas, apesar de sus protestas y aparente celo.

Cuando llegó Rosas á la guardia del Monte, en vez de ocuparse en prendrer á los cabecillas de la insurrecion, como era de su deber, á no haber sido su secreto instigador, se limitó á formar el regimiento, y arengarle probándole el paso impropio que habia dado. En seguida se desnudó su chaqueta colorada, y la tiró al suelo derramando hipócritas lágrimas, y diciendo que ya no quería ser comandante del 5. ° — Retiróse á un rancho inmediato, y todos sus agentes en la conspiración, y otros muchos que les habían seguido por miedo ó deseo de volverse á su casa, y que temían el castigo de su rebelión, recogieron la chaqueta de Rosas, y cortándola en pedazos, se adornaron con ellos los ojales de sus chaquetas, y se presentaron á Rosas pidiéndole que no los abandonase. Rosas se hizo algo de rogar, y concluyó por asegurles, que en efecto la espedicion á la Sierra habia sido una locura, y que probablemente hubieran perecido en ella á haber seguido adelante, pero que en el soldado la subordinación es primero que

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el amor á la vida: que él habia estado resuelto á dejarlos, pero como los amaba como á hijos tal vez continuaría en el mando del regimiento, para protegerlos; mas que ellos debian declarar á todo el mundo que él había reprobado la retirada, y sentido por ella tan grandísimo pesar, que quizá le costaria alguna grave enfermedad.

En la administración del general Las Heras, que sucedió á la deí general Rodríguez, Rosas moviendo el influjo de sus relaciones en la ciudad, principalmente el de sus primos los Anchorenas, el de Maza, y otros personages de aquella época, que crerían hacer de Rosas instrumento de su facción, logró que se le diese la comisión del Negocio Pacífico. Esta consiste en negociaciones para mantener á los indios en quietud, por mec^io de regalos que satifagan sus necesidades y fomenten sus vicios. Los hombres de la Administración del general Las Heras, poco prácticos en los asuntos de campaña, alucinados con las protestas de Rosas, con la pintora falsa de su laboriosidad. Durante el último periodo de la administración del general Las Heras, Rosas siguió en el Negocio Pacífico librando contra el tesoro cuantiosas sumas. Pero entró la presidencia Nacional, y el Ministro de Gobierno de ella, en la necesidad de decretar el pago de una suma de sesenta á setenta mil pesos, que Rosas reclamaba como invertida en el Negocio Pacífico, le llamó y le dijo que, respetando las disposiciones que había tomado su antecesor, mandaría abonar esa suma: pero que en adelante, si quería seguir en el desempeño del Negocio Pacifico, presentase un presupuesto de los gastos anuales que él demandaba, especificado y documentado: que siendo base de la administración de la Presidencia la publicidad de los gastos y de las cuentas, y que teniendo que acudir á la Legislatura con un presupuesto general para que votase el año financiero, llenar este requisito era de indispensable necesidad. La exigencia del Ministro de Gobierno de la Presidencia no podía ser mas justa y arreglada, ni menos ofensiva á Rosas, pues que no se le quitaba Ja comisión, sino se regularizaba como se había hecho con todos los otros ramos dé la administración; pero Rosas, q' no podia presentar presupuesto, ni documentar sus gastos, porque una gran parte de ellos tenia por objeto aumentar su fortuna privada, y adquirirse partidarios en la campaña, se dio por ofendido, y se retiró de la ciudad sin dar curso al Negocio Pacífico, que después que cesóla Presidencia, reasumió con la irresponsabilidad de siempre, y cuyas cuentas presentó y se hizo aprobar del modo que acostumbra, cuando se trata de administración de fondos, y que mas adelante examinaremos.

Rosas es inmensamente rico, pero ha tenido constantemente

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tantos raudales de riqueza personal á su disposición, y siempre los lia apurado con una impudencia y rapacidad tal, que asombra el que no sea doblemente poderoso en bienes de fortuna, y solo puede aplicarse esto por el despilfarro en que él y su familia lian vivido siempre, y por las grandes sumas que han invertido en sus vergonzosos vicios individuales, y en promover y fomentar á su alrededor gérmenes de anarquía.

Por esplicar el origen del negocio pacífico nos liemos adelantado en la época de esta biografía, dejando sin referir algunos hechos importantes.

En 1823 los descontentos con las reformas que habia hecho bajo la administración del general Rodríguez, su Ministro D. Bernardino Rivadavia, se compl otaron para derribarlo por una revolución. Rosas que habia sido humillado por el general Rodríguez, en el asunto de la fraudulenta colecta de ganados para Santa-Fé, y que no podia mirar sin odio el que se estableciese una administración regular, hizo prometer á los conspiradores que encabezaba en la ciudad el Doctor Tagle, qne contasen con él. Pero siguiendo su favorito principio de conducta no dio el menor paso que pudiera comprometerlo. Estuvo á ver venir el resultado de la revolución, y se retiró á Santa-Fé donde sin dar el menor signo de vida esporo las noticias del resultado.

D. Hilarión Castro, compadre y amigo íntimo de Rosas, tanto que no daba el menor paso en sus negocios sin consultarle" condujo los sublevados á la plaza de Buenos Ayres. Este mismo D4 Hilarión Castro, es el que hizo de segundo de Rosas el 4 de Octubre de 1820, cuando entraron los colorados del Monte á Buenos Ai/res. Prófugo Castro por haberse malogrado su tentativa, Rosas quedó encargado de la administración de sus intereses durante la emigración á Santa-Fé. Murió en ella Castro, y Rosas se apropió de casi todos sus bienes, dejando por puertas á su familia» Este es un nuevo rasgo que caracteriza al hombre.

Llegó la guerra del Brasil, y Rosas sepronunció contra ella, porque creyó que daría estabilidad al gobierno, por cuya ruina suspiraba, para sacar partido del trastorno que siguiese á su caida, por que es tan menguado en sus ideas económicas, que cree firmísiínamente que para que los extrangeros compren á buen precio los cueros de la Provincia de Buenos Ayres, ó mas propiamente de sus estancias, es necesario que el territorio Oriental esté en despoblación, en pillage, en miseria. Un hombre ambicioso, pero patriota y de ideas elevadas, se hubiera aprovechado de esa guerra, paja hacer alarde de grandes sacrificios de patriotismo que. le conquistasen el amor de la nación, ya consagrando sumas de dinero ai sosten de la guerra, ya marchando al ejército, y seña-

— aliándose por acciones de valor. El general Quiroga, que contribuyó tan poderosamente con sus victorias en las provincias del interior á la caida del Gobierno que declaró y sostuvo la guerra contra el Brasil, se ofreció antes de alzarse, á incorporarse con una división de Riojanos al ejército Nacional. El coronel Dorrego que hizo una oposición tan tenaz como feliz á la Presidencia, hizo servicios á la libertad del territorio Oriental ya como diputado, ya como escritor y hombre de influencia, y estuvo para marchar de gefe de estado mayor del general en gefe del Ejército Nacional D. Carlos María Alvear. Rosas sin ninguna alta previsión política, mezquino, y elevado por la casualidad, no salió de su estancia délos Cerrillos, don de pasaba una vida salvaje, consagrando los ocios que ella le dejaba á traicionar á su patria, mientras que el coronel Rauch al norte y oeste de la provincia de Buenos Ayres, era terror de los indios salvajes, y los empujaba con su espada hacia el Chaco y lo interior de la Pampa. Rosas le escribia aconsejándole que dejase el servicio porque el Gobierno habia de pagar mal sus hazañas, que no espusiese su vida, y que atendiese á su fortuna particular ala que él contribuiría con millares de cabezas de ganado que recogería entre sus amigos.

Se aprovechó de la llegada á Buenos Aires del general D. Fructuoso Rivera, en disidencia con el gobierno nacional, para hacerle indicaciones odiosas, que el general rechazó, y cuya aceptación hubiera sido fatal al triunfo de las armas nacionales, y á la independencia Oriental.

Trabajaba con audacia y tenacidad para disolver los Regimientos de caballería que se organizaban en Buenos Aires, para marchar á la campaña del Brasil.

Como egemplo citaremos su conducta con el Regimiento 17 de caballería, que el coronel D. Isidoro Suarez formaba en el Monte. El Regimiento sufría bajas tan considerables por deserción, que el coronel se vio obligado á establecer una comisión militar, que investigase, por todos los medios posibles la causa del mal. Esa comisión organizada de secreto, descubrió á satisfacción del coronel, que la deserción era promovida por Rosas, y que su agente en este criminal manejo era la dueña de una pulpería del Monte, llamada Da. Magdalena Diana, viuda del ingles Arnold, y que mucha parte de los desertores estaban aun vestidos con las chaquetas militares en la estancia de los Cerrillos, y en las chácaras de Chaves, establecimientos, el primero de la propiedad, y el segundo bajo la superintendencia de Rosas. El coronel estuvo ya para formar el regimiento, y marchar sobre los Cerrillos, pero el temor de que esto pudiese dar origen á una guerra civil, pues todos los que han tenido que entenderse con Rosas, se.

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ilán hecho ilusión sobre su influencia en la campaña de Buenos Aires, le decidió á abandonar resolución tan justa y acertada, y á contentarse con remitir á la Capital las averiguaciones, que duermen hasta hoy en el polvo de las oficinas.

Antes de que cayera la Presidencia en 1826 un agente suyo, Benitez, alzó el estandarte de la rebelión. El Coronel Izquierdo, oficial de orden, aunque amigo de Rosas, lo batió, y después de un juicio verbal, se apresuró á fusilarlo, porque el reo, creyendo salvarse de la pena capital revelando sus cómplices, se empeñaba en dar esclarecimientos. Algunas, sin embargo, constaban del proceso, pero Izquierdo lo avisó al coronel Dorrego, á quien también comprometía Benitez, y Dorrego logró que el escribano de la causa, su amigo personal, arrancase las hojas de la declaración de Benitez que hablaban de él y de Rosas.

Estamos ciertos, que si Rosas se atreve, lo que dudamos mucho, á emprender una refutación á su modo de esta biografía, es decir, combatiendo sin orden, por periodos sueltos, con documentos tan respetables como los discursos de Garrigós, las cartas de orden que las chancillerias circulan á los gobiernos con motivo délos sucesos domésticos de las familias reales ó délos cambios personales en los gobiernos; negará este hecho como los otros, y nos pedirá lo que él llama documentos; es decir, pruebas escritas. Algunas hemos de exhibir en el curso de esta biografía: pero si él se ha apoderado de los archivos públicos y privados de la provincia de Buenos Aires, ¿dónde están esas pruebas, cómo quiere que las exhibamos? Hombres nuevos y bajo la persecución de mnchos años que nos ha hecho Rasas, no hemos tenido tiempo para reunir una colección de documentos cualquiera, ni aun impresos, teniendo que consultar casi siempre en nuestros escritos, hasta para fechas, á nuestra sola memoria; pero los sucesos que referimos en esta biografía, ó son como el de Benitez, de pública notoriedad, ó nos han sido referidos por personas fidedignas, y están comprobados por el testimonio de los primeros hombres de la República Argentina, con quienes hemos conferenciado sobre estas materias en Buenos Aires, el Brasil y Montevideo.

Cayó la Presidencia Nacional del Sr. Rivadavia, y después de la provisoria de D. Vicente López, el Sr. Dorrego subió en 1828 al mando de la Provincia de Buenos Aires como su gobernador. Rosas miró este nombramiento como un desaire á su persona, apesar de que los servicios que habia hecho al partido de oposición eran negativos ó rastreros é infames.

Cuando subió el coronel Dorrego al gobierno de la Provincia, ya Rosas era comandante general de las milicias de campaña y m> comandante general de campaña como después se tituló de

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autoridad propia. Este nombramiento imprudente fué hecho por el Sr. Presidente López, apesar de que en gobiernos constitucionales, ni aun en los absolutos son compatibles estos cargos con el orden público, la respetabilidad y fuerza de la autoridad y el buen servicio. Ordinariamente importan la creación de un segundo Gefe del Estado, que manda mas que el primero y que lo está amenazando constantemente. Después de la revolución de Francia en 1830, por algunos meses existió la comandancia general de las Guardias Nacionales de Francia, que desempeñó La'ayete, pero que fué suprimida muy luego. La prueba de lo perjudicial de instituciones semejantes, es que quienes las suprimen son los mismos que suben al primer puesto del Estado, después de haberlas desempeñado. Así ha sucedido con Rosas, que, se ha guardado bien de nombrar á nadie comandante general de milicias de campaña, ni comandante general de campaña.

El Coronel Dorrego se encontró con este obstáculo para la buena administración, y con la penetración que le era peculiar, repitió muchas veces, á los que hablaban déla mala disposición en que venia el egército nacional, que volvía á territorio argentino hecha la paz: "Tengo que combatir dos conspiraciones. La de la ciudad y la de la campaña, aludiendo con la palabra campaña á Rosas, á quien conocía bien.

Rosas, entre tanto, trabajaba activamente en una conspiración contra Dorrego. Sabiendo que habia llegado al Rio Salado una presa cargada de armas, se dirigió al gobierno pidiéndole que le diera orden para que le entregase el comandante del punto "algunas pocas armas que necesitaba. El Ministro de la Guerra de Dorrego, pasó una nota al comandante del Salado previniéndole "que entregase al comandante general de milicias las armas que necesitaba." Transcribió á Rosas esta orden, y Rosas abusando de la generalidad en que estaba concebida, hizo extraer del buque casi todo su cargamento, y armó casi todos sus partidarios en la campaña, procediendo de su orden á hacer las famosas reuniones de la Laguna del Sartén, que debían ser base de un egército rebelado que proclamase la caida de Dorrego.

Al mismo tiempo procuraba atraerse al egército Nacional, y para ello escribía al que era entonces su general, D. Juan Antonio Lavalleja: "que Dorrego era un loco indigno de presidir á la " Provincia de Buenos Aires, y que la obra mas meritoria del " Egército Nacional, después que hubiese terminado la campa- " ña del Brasil, seria echarlo á patadas; (que el general Lavalle- " ja) trabajase en ese sentido, y que contase con el apoyo de la "campaña." El general Lavalleja ha mostrado después esa carta ó hablado de ella á muchas personas y á casi todos sus amigos.

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Dorrego que conocía parte de estos manejos, llamó á Rosas y le reprochó fuertemente no solo el que se hubiese apoderado del armamento del buque que estaba en el Salado, sino el que hubiese hecho las reuniones de la Laguna del Sartén, cuyo objeto no se adivinaba. Rosas con imperturbable audacia le replicó: — u que el gobierno de Buenos Aires no iba acertado en su políti- " tica, y se dormía, cuando los unitarios amagaban con muy sé- " ríos peligros al pais." — Entonces Dorrego le contestó aquellas célebres palabras que hicieron mucho ruido en aquella época, que Dorrego repitió á sus amigos, y que confirmaron en Rosas el odio profundo que profesó desde entonces á Dorrego y á cuanto le pertenecía por los vínculos de parentesco ó amistad. ''Señor " D. Juan Manuel (le dijo Dorrego) que V. me quiera dar lec- " ciones de política, es tan avanzado, como si yo me propusiera " enseñar á V. como se gobierna una estancia."

Rosas se despidió de Dorrego, después de esta entrevista, enemigo mortal, y se retiró á la campaña á preparar los medios de tomar venganza cumplida.

Antes de que pasemos á historiar la época de la elevación de Rosas, antes que lleguemos al 1.° de Diciembre, de 1828, conviene que contestemos á algunas objecciones que han solido^ hacerse á los antecesores de Rosas, por la paciencia de los gobiernos que han tolerado los crímenes de Rosas, y lo han dejado en completa impunidad.

No refleccionan la diferencia de épocas, y que ellos juzgan hoy de la culpabilidad de Rosas, y de la tolerancia que se tuvo con ella por los frutos que ha dado.

Entonces no se procedía como hoy que la revolución ha conmovido profundamente la sociedad, que los partidos defienden á todo trance su vida, y que han adquirido la ciencia política con los reveses que han esperimentado en una larga y azarosa existencia.

Entonces los interesados, los acusadores, los testigos, no eran jueces de su mismo proceso, sino tribunales de justicia neutrales en las cuestiones políticas, y cuidadosos de no echarse responsabilidad alguna para con los hombres que hacían papel en la escena pública, y que no los hubiera condenado sino con pruebas mas claras que la luz de medio dia: las que pocas veces pueden proporcionarse en procesos políticos, aun en paises bien constituidos, como lo prueban casi todas las causas políticas que se han seguido en Ingloterra, Francia y Estados Unidos.

Cualquiera de los gobiernos que se sucedieron desde 1820 hasta 1828 que hubiera acusado á Rosas, y no lo hubiese convencido completamente en juicio, se hubiese espuesto á una grave

—Irresponsabilidad, y á los ataques de las oposiciones con que siempre tuvieron que luchar esas administraciones tanto en la tribuna, como en la prensa y comicios electorales.

El pueblo cansado de las arbitrariedades de los caudillos de la anarquía, no quería oír nada que oliese á vías de hecho, y las palabras salud pública, salvación del Justado habían caido completamente en descrédito.

Entonces se podían hacer, aun por funcionarios del Estado, actos de oposición política, que hoy se tomarían por actos sediciosos»

Se habían cubierto por una ley de olvido todos los estravios políticos y esas administraciones tenían empeño en que se conservase la paz y la seguridad de las familias, aun tolerando graves escesos.

Se procuraba realizar la importancia del ciudadano sobre la del militar, apesar de que esas administraciones se apoyaban en guarniciones veteranas, y llosas representaba á las milicias del pais, entre las que se había hecho de prestigio tolerando y fomentando la licencia contra la disciplina militar.

No se daba importancia á la campaña porque hasta entonces todas las conmociones civiles se habian urdido y desenvuelto en la ciudad. Lo que sucedía en la campaña tras de conocerse poco é imperfectamente, no se miraba como de suma importancia. La atención estaba vuelta á las cuestiones exteriores, y al brillo del progreso intelectual, y digamos así urbano.

Rosas tenia parientes numerosos en la ciudad, y amigos de prestigio que aumentaba sin cesar, dirigiéndose á todos los hombres que se distinguían, y ofreciéndoles su amistad y servicios. En esas épocas no había una sola persona algo visible que no tuviese media docena de cartas escritas por Rosas en el tono mas amistoso, franco y patriótico.

Rosas cuidaba, ademas, como en todas las épocas de su vida pública, de magnificar su prestigio y poder, sirviéndose de sus mentiras para aumentar los medios de engrandecerlo.

No se estrañe, pues, esa tolerancia, cuando personas inferiores á Rosas, cometieron en esas épocas impunemente escesos y abusos punibles, apesar de serle muy inferiores en capacidad e importancia.

La capacidad de Rosas, después de lo que hemos escrito, se designa distintamente. Sobra de audacia moral y de debilidad de corazón. Tenacidad en sus planes de engrandecimiento; acompañada de un sentimiento de malestar, que lo haría estar en pugna con su situación, y trabajar por levantarse sobre la esfera en que se aliaba. Profundo egoísmo, é inmoralidad inmensa para

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Sacar partido de todas las ocasiones favorables, que le presentaba una marcha de cosas regular en el interior, pero que sufría grandes modificaciones, por la resolución de cuestiones exteriores, en cuyo examen y estudio se gastan las repututaciones políti ticas y militares, mientras que Rosas que no se ponia á la prueba permanecía invulnerable.

Luego la casualidad fué siempre favorable á Rosas desde 1820 hasta 1828. — Siempre tuvo que entenderse con personas bien intencionadas y generosas, y con gefes de facción, que nunca sospecharon que Rosas aspirase al puesto Supremo, sino que creyeron que se contentaría con ser cacique militar ó civil de la campaña, y que tolerándole lo que se llama genialidades, les seria excelente auxiliar para su propio engrandecimiento; error que han pagado bien caro.

Rosas si hubiese tratado de hacer carrera en la época actual, hubiera parecida obscura y miseramente, porque no tiene valor de ni genio de hombre de Estado.

Si Rosas trabajaba activamente por derribar á Dorrego por una sediccion de las milicias de campaña, reunidas en la Laguna del Sartén, convinada con otra en el ejército Nacional, sus partidarios y deudos hacían oposición cruda á su administración y yadesde febrero de 1828 trabajaron por quitarle los medios de continar la guerra con el Brasil, y producir una espantosa disolución, en que el primer grande sacrificio hubiera sido la independencia Oriental. - -

Inminente era el peligro de Dorrego, y del círculo federal puro; pero Dorrego con su genio fecundo en recursos lo organizó rápidamente y venció á los partidarios de Rosas en la sala de representantes, en la cuestión de disolución del banco, como probaüHemente los hubiera vencido en la campaña si Rosas hubiese hecho estallar su conspiración.

En la sala de representantes de aquella época se pronunciaron por los diputados federales opuestos á Rosas, discursos vigorosos y de mucho mérito. Entonces el diputado federal D. Manuel Haedo encarándose á la pandilla de Rosas la clasificó del "modo siguiente: "Ese, dijo, es un círculo de egoístas que como "dijo muy bien un Sr. ministo [el Sr. García] está compuesto de "cuatro viejas murmuronas, que promoviendo el descrédito del "papel moneda, nervio de la guerra, quieren pagar con una puerta "una casa." Y el federal diputado general Alzaga esclamó: "Hombres que están relacionados con el enemigo sostienen esas "ideas, y aquí tengo los documentos de su traición."

La gloriosa Paz que el gobernador Dorrego celebró con el Imperio del Brasil, desconcertó momentáneamente á la facción de

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Rosas, que debia recuperar su brio, y establecer su ascendiente por un suceso nuevo, inesperado.

El di a 1. ° de Diciembre de 1828 el general Lavalle hizo una revolución en Buenos Ayres para derrocar á la administración de Dorrego, y lo consiguió. El coronel Dorrego el mismo día huyó para la campaña, y sereunió con Rosas Dorrego y Rosas formaron una reunión numerosa, pero fueron encontrados cerca de Navarro por Lavalle con una columna de caballería, y completamente derrotados, dando vuelta gurupas, entre los primeros, el comandante de Milicias, Rosas. Lavalle dio libertad á sus prisioneros, y habiéndole traído á un hijo adoptivo de Rosas que llevaba una cantidad de dinero de su padre, y casi habia sido asesinado por sus mismos compañeros, lo puso también en libertad. Recordamos este hecho, para que se compare con los que ennegrecen la conducta de Rosas, cuando tuvo en su poder á varios hombres del mismo color político del general Lavalle, á quienes con fria crueldad asesinó.

Rosas y Dorrego se retiraron hacia Areco á buscar las simpatías del Regimiento de Húsares. Dorrego iba solo con su hermano. Rosas acompañado por varios de sus peones y capataces que se desparramaron un momento entre los Húsares. Conferenciaron con Rosas, y este hizo decir á Dorrego, "que siguiese trabajando para traerse á los Húsares que él estaría por allí cerca." Rosas había presentido la disposición de los Húsares. Rosas se retiró á un pajonal distante del campamento de los Húsares, dejando espías que le avisaran lo que pasase. No habia corrido media hora después que los Húsares se pronunciasen por Lavalle y arrestaron á Dorrego, cuando ya Rosas habia metido espuelas á su caballo, y galopaba con la rapidez del miedo hacia Santa-Fé. En vano los alzados al dia siguiente buscaron á Rosas. Este, adivinando sus intenciones, habia con deliberación dejado á Dorrego en sus manos.

Rosas abandonó, pues la campaña de Buenos Ayres, rica de elementos de existencia, y fácil de moverla en masa contra una división del ejército Nacional, que, como después se vio, no habia conseguido sino un pasagero triunfo. No se internó á la Pampa en busca de las tribus indias, entre las que se alaba de tener tantas simpatías, ni hizo ningunas de las proezas, con que nos está amenzando todos los dias para el caso que la humanidad indignada vaya á buscarlo á Buenos Ayres. Emigró á Santa-Fé.

Se echó con desmayo profundo en los brazos de López y Cullen, y no hubo argumento, ni demostración que lo pudiese hacer volver en sí de su pavor. No bien pudo verse con el general Mancilla, que se hallaba allí á la sazón, le autorizó para que por me-

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dio de sus relaciones negociase su regreso á la provincia de Buenos A y res como un simple particular, ó al menos sele diese pasaporte para salir del pais, ofreciendo para ambos casos las fianzas que quisiesen elegir: Mancilla escribió en efecto, como Rosas se lo pedia, á una persona relacionada con la administración de Lavalle. El ministro Diaz-Velez tuvo en su poder la carta. Los Anchorenas hicieron varias diligencias con el mismo objeto, y el D. Nicolás se comprometió abocarse con Rosas, para inducirlo á tomar igual partido. Tanto ¡a carta original de Mancilla, comola proposición de los Anchorenas, se trasmitieron al general Lavalle, quien no les dio ninguna importancia. El Tiempo de 20 de Diciembre, periódico de la administración de Lavalle, decía con conocimiento y alucien á las humildes ofertas de Rosas:

"Parece y a indudable que I). Juan Manuel Rosas está en Santa-Fé ó su campaña. Dudamos que este hombre quiera comprometerse mas todavía, esponer de nuevo, no ya la tranquilidad de la campaña, pero la vida de algunos infelices. •'

Desatendida la oferta de su sumisión, no tomó la mas insignificante medida para reanimar el fuego de la resistencia en la provincia de Buenos Ayres, y pasaba el tiempo leyendo romances, porque decía u que su imaginación no estaba para ocuparse de cosas serias."

Varios federales como Miranda, Maestre, Borda, Valdez, Sosa [a] Pancho el Nato, Ibañez [a] Arbolito, Benavente, Rico, Molina, casi todos ellos fusilados en los años posteriores por Rosas, proscriptos como unitarios, ó envenenados alevemente; con indómita constancia alzaron el estandarte de la resistencia que Rosas habia abandonado, y triunfando en la Guardia del Monte, y en las Viscacheras, señalaron con terribles rasgos de sangre la caida de la administración del general Lavalle. Este que habia marchado audaz sobre la provincia de Santa-Fé, y que arrollaba á las fuerzas de D. Estanislao López, se volvió á sofocar el incendio que devoraba á su retaguardia.

Cuando Rosas supo estos sucesos inesperados para él, sacudió su vergonzoso estupor, y comenzó á cortejar asiduamente á los convencionales que se hallaban en Santa-Ké, para que luego de derribada la administración do Lavalle le hiciese nombrar gobernador; porque decia "que todos los que dirijian el movimiento de la campaña eran unos pobres hombres, y que ninguno de los federales que se hallaban en la ciudad valia nada, y ninguno eran como él (Rosas), para mantenerla en paz y amistad con sus otras hermanas las Provincias Argentinas, y principalmenteSanta-Fó." López y Cullen le contestaban que iío reproban su ambición, pero que trabajase algo para tener títulos para satisfa-

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ce ría, que marchase á la campaña qne iba á abrir el ejército de S anta-Fó, sobre la Provincia de Buenos- Ayres, y que se pusiese al frente de las montoneras. Rosas empalideció á esta indicación, y no pequeños esfuerzos emplearon López y Cullen para decidirlo á que marchase.

Antes de salir de Santa-Fé, tan incierto y confundido estaba Rosas en sus planes que decia al Sr. Leiva. — "No puedo admitir "la oferta que Vd. me hace de acompañarme en esta espedicion, "por que no sé lo que será de mí. Si me dirijiré al Norte ó al "Sur, si estaré entre cristianos ó indios; quédese Vd. en Santa-Fé, "y no deje de inculcar en el ánimo de los convencionales sobre la "necesidad de que si cae Lavalle me nombren Gobernador, y Vd. "será dueño de la mitad de mi fortuna."

Ninguno de los modestos pero valientes caudillos de la resistencia contra la administración del general Lavalle, pudo disputarle el mando de las fuerzas en armas, principalmente cuando venia apoyado en el ejército de Santa-Fé, y tenia en su favor el título de Comandante general de milicias de campaña, que él convirtió como hemos dicho en el de comandante General de campaña. Desde que Rosas dio dirección ala guerra, adquirió esta nu grado de ferocidad inaudita. El degüello, el robo y el estupro fueron los estímulos que prodigó entre sus secuases. Las cintas, los penachos de avestruz, todos los arreos con que entra en pelea el salvaje pampa, fueron los distintivos de su ejército. Incapaz de combatir con denuedo y audacia, no quiso permitir que otros se cubriesen de gloria, y con la aparición de Rosas en la provincia de Buenos-Ayres, se acabaron los empeñados combates que habían dado vida al movimiento de resistencia. Rosas dio orden que no se pelease sino seis contra dos, es decir que no se pelease sino con la seguridad de asesinar.

La campaña de Buenos Ayres gimió dolorosamente bajo el bárbaro terrorismo de Rosas; y este con hipocresía hacia circular en los distritos distantes, que esos desórdenes eran perpetrados por los soldados de Santa-Fé. D. Estanislao López indignado contra estos manejos y horrorizado por la sangre humana que vertía Rosas, porque D. Estanislao López era como valiente, generoso y humano, determinó entenderse con el general Lavalle para una paz, y retirarse á su provincia. Los ánimos estaban demasiado irritados para escuchar el frió lenguaje de la razón y de la conveniencia, y las proposiciones de López no tuvieron acogida. Entonces se resolvió por ambos partidos una batalla. Los ejércitos se buscaron en el Puente de Márquez. Se acometieron con Ímpetu, pero una carga feliz que dio D. Pascual Echagüe, gefe de la vanguardia de López, y una arrojada operación de D»

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Gervasio Rosas, que trajo por resultado la dispersión de las caballadas del general Lavalle forzaron á este á retirarse, y dejaron la campaña en poder de Rosas y López. Juan Manuel Rosas nada hizo en ese combate, pero sin embargo ha recogido sus frutos. López se retiró inmediatamente para su provincia, y Rosas le regaló de su orden inmensos rebaños de estancias situadas al Norte de la Provincia de Buenos Ayres, y pertenecientes á personas que alguna vez habinn figurado entre sus opositores ó causádole disgusto, y él escogió esa oportunidad para undirla en espantosa miseria.

Desde que se retiró el gobernador de Santa-Fé D. Estanislao López, la guerra se hizo de depredación, de asesinato, de penuria, y el único acto de Rosas notable, fué su negociación con el vizconde de Venancourt, que mandaba unos buques de guerra franceses al frente de Buenos Ayres. — Rosas por medio de sus agentes le hizo entender que había franceses oprimidos en las embarcaciones de la escuadra Nacional, vencedora de la guerra del Brasil, que esas embacraciones pertenecían á un usurpador, que no tenían patente y que podían ser considerados como cascos piratas, que él lo autorizaba para que los destruyese, y que le suplicaba rescatase los prisioneros suyos, que Lavalle tenia en ellos y que se los remitiese. Así lo hizo Venancourt. Sorprendió en la noche á un buque Nacional, lo entregó á las llamas, y sacó en sus botes cincuenta y tantos prisioneros que el coronel Olavarria había hecho á una fuerza mandada por Ramírez [a] macana, gefe de Rosas, los mismos que fueron desembarcados y entregados á Rosas en el puerto de la Ensenada. Rosas que hace alarde de nacionalismo, y de su repugnancia á entrar en convenios y alianzas con estrangeros, olvida ese pacto tan infame, que terminó por el incendio de naves que habían sembrado el terror entre los enemigos de la República Argentina.

Sobra de impaciencia en el general Lavalle y de sensibilidad para con los sufrimientos de la población de Buenos Aires, lo decidieron á ajustar una convención de paz con Rosas, que se llevó á efecto después de dilaciones é intrigas, porque Rosas hábil en las artes de la perfidia, lo cansó y venció. La convención era buena, prometía sanar las heridas que habia abierto la guerra civil, pero no reposaba sobre garantías, porque Lavalle que era un caballero, creía que su rival lo era también, y que no era capaz de faltar á su palabra. Pero Rosas, auu no bien seca la tinta con que había firmado esa convención, contestaba al Dr. Tagle, que le advertía que era demasiado ventajosa para Lavalle y sus amigos: — "Como yo no tengo intención de cumplirla. Calle Vd. hombre. ¿No vé que he engañado á los unitarios?"

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En efecto, la convención prometía olvido y Rosas hizo persecución exterminadora: proclamaba olvido, y Rosas escribió al frente de su programa venganza.

Se instaló un gobierno provisorio presidido por el general Viamont, y teniendo de ministros á los Sres, Guido, García y Escalada. La nueva administración se propuso cumplir los artículos de la convención y terminar la guerra del interior por negociaciones pacíficas, por compromisos y pactos, cuyos resultados fuese la constitución de la República y el que los partidos políticos suavisando sus pasiones enconadas, dejasen el campo de batalla por el de la discusión legal. Pero Rosas, arbitro déla campaña, y aun de la ciudad, contestó con la risa del menosprecio á los que le propusieron plan tan humano, y después de arrancar á la nueva administración un millón y medio para recompensar á sus tropas, y enriquecerse á sí mismo, le declaró una abierta oposición, principalmente sobre si la Sala de Representantes que debia entrar en funciones sería la que existia en la época de la revolución de 1 . ° de Diciembre ú otra nuevamente elegida, y para la que había ya nombrado la ciudad sus diputados, en conformidad á la convención de paz con Lavalle, que Rosas se empeñaba en despedazar, y con el fin de gpie la Legislatura no fuese de reacción sino de conciliación. Rosas obligó á que se declarase subsistente la Sala Vieja, é hizo que caducase una especie de Consejo de Estado ó de Notables, compuesto de personas de alta respetabilidad, y que ilustraba al gobierno provisorio en su marcha, en conformidad á la convención citada.

La Sala vieja se reunió, y procediendo al nombramiento de Gobernador de la Provincia, vacante por la muerte de Dorrego y la renuncia de Lavalle, que lo era de hecho, nombró para desempeñarlo al coronel Rosas, á quien elevó poco después al rango de general.

Tenemos á Rosas elegido gobernador en 1830, y antes de revistar los actos de su primera administración tomemos nota de sus bienes en esa época. Debían ser muchos por su rapacidad con sus vecinos y los pingües provechos del negocio pacífico, pero sus vicios y derroche los habían en esa época casi agotado, hasta el punto que D. Juan José Anchorena, hombre de probidad y bien instruido en sus negocios, dijo aquí en Montevideo á varias personas que existen aun y de quienes tenemos sus palabras : — " Juan Manuel es tan disipado que hoy no tiene como comprar ¥ la casa de su suegro que habita y que le convendría mucho te- " ner en propiedad." Rosas ha renunciado siempre á toda especie de sueldos y emolumentos por sus empleos y cargos, y desde

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1830 hasta hoy, no administra ni dirija por sí sus establecimientos de campo.

El primer acto de la administración de Rosas fueron los funerales de Dorrego. Vertió muchas lágrimas sobre su sepulcro, pero nuestros lectores decidirán si serian de pena ó de placer, cuando lean el importante documento que vamos á transcribir muy poco conocido y que recién hoy vé la luz pública. Es una especie de discurso confidencial que dirigió Rosas á los principales agentes estrangeros que se hallaban en Buenos Aires, y que por tan extraordinario, todos los remitieron ásus gobiernos. El, apesar del arte con que está hecho, confirma casi toda la parte que llevamos escrita. En él, en medio de las arteras alabanzas que se prodiga, de las falsas hazañas que se atribuye, como la de hacer él, primero que otro alguno, que los indios peleasen contra los indios, operación muy vieja, y sin la cual los españoles no hubieran conquistado la América, se encuentra la confesión de su constante anárquica oposición á todos los gobiernos que hasta entonces existieron, su sistema de seducción y pandillaje en la campaña, su odio á Dorrego, su cobardía después de Navarro, y su ninguna parte en la resistencia á Lavalle, su desapego á los federales y su deseo de ser caudillo del partido unitario, siempre que este renunciase á sus principios liberales y se hiciera siervo suyo.

"Aquí me tiene V., Señor, en el puesto de que me he creído siempre mas distante. Las circunstancias me han conducido, trataremos de hacer lo mejor que se pueda, de evitar los menos males: yo nunca crei que llegase este caso, ni lo deseaba porque no soy para ello, pero así lo han querido y acercado una época que yo hace mucho tiempo temía; porque yo, Sr. Ministro, he tenido mi sistema particular, y voy á manifestarle á Vd. francamente como lo he seguido desde que empecé á figurar. Conozco y respeto mucho los talentos de muchos de los señores que han gobernado el país y especialmente á los Sres. Rivadavia, Agüero y otros de su tiempo: pero á mi parecer todos cometían un grande error; porque yo considero en los hombres de este país dos cosas, lo físico y lo moral. Los gobiernos cuidaban mucho de este, pero descuidaban aquel; quiero decir que se conducían muy bien p^ra la gente ilustrada, que es lo que yo llamo moral: pero despreciaban lo físico, pues los hombres de las clases bajas los déla campaña, que son las gantes de acción. Yo noté esto desde el principio, y me pareció que en los lances de la revolución los mismos partidos habían de dar lugar á que esa clase se sobrepusiese, y causase los mayores males, porque Vd. sabe la disposición que hay siempre en el que no tiene contra el rico y su-

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perfores, me pareció pues desde entonces muy importante conseguir una influencia grande sobre esa clase para contenerla, ó para dirigirla; y me propuse adquirir'" hien >. á toda costa; para esto me fué preciso trabajar coi Lstaneia, con muchos sacrificios de comodidades y de din gmeko como ellos: hablar como ellos y hacei Uos hac an, protejerlos, hacerme su apode a iida¿ de suf i i ses; en fin no ahorrar trabajo ni medio para adquirir mas su concepto: esta conducta me atrajo los celos] iieioj s de los gobiernos en lo que no sabian.lo que se hacían. Asi i s que para seguir este sistema he sufrido muchos riesgos: yo conocía que hasta mi vida peligraba muchas veces; pero no era íacíl que Juan Manuel Rosas retrogradase de lo que se había propuesto; yo he observado en medio de estos riesgos la exactitud de mis ideas, porque he visto asomar por tres veces esa época que calculaba; una el año 1815, otra el año de 1820, y otra ahora; en ese año 20 nada se hubiera hecho sin mis esfuerzos: después aumentó mi influencia hasta donde puede aumentarse, porque Vd. no tendrá idea de que los indios se nos hayan unido nunca para hacer la guerra á los mismos indios; pues yo hice que acompañasen á Rauch 600 indios de pelea, ¿quién hizo eso sino Rosas? Sin embargo fui perseguido el año de 1820, lo fui por la presidencia de todos modos, y lo fui también en tiempo de Dorrego, que tenia la misma desconfianza que los otros: en tiempo de este renuncié la comandancia de campaña pero no me admitió la- renuncia: mi conducta siempre ha sido la misma. Muchos creen que soy federal, no señor, no soy de partido ninguno, sino de la patria, ni tampoco he deseado estas cosas muy al contrario. Es verdad que no podia gustarme ese movimiento de 1. ° de Diciembre, porque era un borrón en nuestra historia, yo no podia sufrir semejante escándalo por las instituciones; pero he hecho cuanto he podido por evitar la guerra civil, y sino vea Vd. Sr. Ministro, mi conducta. Dorrego sale á campaña y me manda que reúna las milicias ¿qué habia yo de hacer sino obedecer? El era la autoridad legitima: yo era comandante general ¿qué remedio tenía sino obedecer? Después de eso aquí, los Sres. que dirigieron eso no se quisieron en tender con Rosas: — en fin sale Lavalle á campaña, y envia á nuestro campo á mi compadre La-Madrid que traía una carta (que parecía papelito de pulpería) en que se nos ofrecía que nos iríamos á nuestras casas, me habló con tono fuerte, yo le respondí con mucha calma: —

" Compadre ustedes no saben en lo que se han metido, ustedes se pierden : sus tropas son buenas, pero nosotros no les hemos de dar batalla, y aunque les diésemos muchas y todas \m

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perdiésemos, nada habían ustedes de adelantar: la campaña es toda nuestra, los hemos de fatigar y concluir, en fin le hice muchas esplicaciones que le convencieron, y entonces ya en otro tono me preguntó, que podía hacerse para evitar tantos males, yo le respondí : diré á vd. lo que me ocurre de pronto : mire Compadre yo no tengo interés alguno en que mande Dorrego ó en que mande cualquiera, lo único que yo quiero es que quitemos el borrón que se ha echado á nuestras instituciones y á nuestra historia, y estoy pronto á todo en salvando el honoi del país y de las leyes; podemos convenir en que nosotros ocupemos la parte esterior del Salado, y ustedes la interior del rio de la Matanza, y nombremos cinco ciudadanos de talento de cada parte, que arreglen este negocio y nos propongan el modo de reparar el ultraje de las leyes; y si esto se hace prometo bajo mi palabra de honor, que todos nos retiraremos á nuestras casas y que mande cualquiera : — ¿ Sabe vd. cual fué la contestación de Lavalle? Atacarnos al dia siguiente. Yole habia dicho desde el principio á Dorrego el plan que debíamos seguir : si vd. quiere le dije destruir el ejército de Lavalle, esto es muy sencillo: vd. sublevará la campaña en masa por el Norte y yo haré lo mismo por el Sur. y dejaremos á Izquierdo en el centro de observación: si Lavalle vá al Norte, Izquierdo lo sigue á retaguardia, y yo me vengo sobre la Ciudad ; si Lavalle se vá al Sur, Izquierdo lo sigue del mismo modo y Vd. se viene sobre la ciudad: este era mi plan en que Dorrego convino: quedamos en que mandase un destacamento á observar al enemigo mientras yo reunía alguna gente: cuando volví me incomodó que no hubiese salido tal destacamento: jimté'cien hombres y salí con ellos, á las tres leguas y media encontré al egército; le hice mis escaramuzas para probarlo, y vi que Jas tropas eran buenas; pero que el general no lo entendía para esta guerra: él no salía de su formación, y sus maniobras eran todas de veterano; por consiguiente vi que nada tenía que temer: despaché un chasque á Dorrego diciéndole que había llegado el momento de realizar el plan, y que él se preparase á marchar para el Norte; mas cual fué mi asombro cuando al llegar al campo me encuentro á nuestra gente formada y en línea de batalla, y esperando al enemigo ! Este estaba ya encima, y como Dorrego tenia aquella cabeza. . . .yo no había de pelear con él, y no habia tiempo para reflexiones, aunque conocía que disparate era dar acción, por que era preciso Sr. Ministro que viese nuestra línea, por parte con armas blancas, por otras sin arma alguna, por otras las pocas de fuego casi todas descompuestas, vaya era desatino el pelear: sin embargo si Dorrego no fuera tan loco - .\¿''. si con tiempo me hubiera consultado para esto: porque

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hubiéramos formado la línea de gente armada y escogida, y los indios nos hubieran servido; porque ellos sepa vd. se batieron bien, enfin vd. sabe el resultado y que allí quedó todo concluido; porque fué una derrota completa luego Dorrego se fué á meter con la tropa de línea enfin en tales circunsu-i ] vía yo me

propuse hacer todo lo posible para cortar la guerra: y mi conducta fué en ese sentido, ¿porque qué hice yo? marchar para Santa-Fé, y que diga alguno si convidó á nadie para que me siguiese: á nadie escribí á la Ciudad ni á mi muger, porque no quería comprometer ámis amigos, lo tínico que hice fué escribir tres cartas al Sur. porque yo sabia que era preciso conservar mi nombre por lo que pudiera suceder: luego que llegué á Santa-Fé di muchos pasos para evitar la guerra, no por mí mismo, sino por medio de otras personas, y crea vd. Sr. Ministro, que yo me hubiera convenido por evitarla hasta en salir del país, y pasar á la Banda-Oriental ó al Entre— Ríos: me hubiera bastado salvar á las personas que se habían comprometido por mí: las de la campaña se entiende ¿por que las de la Ciudad que me importaban á mí? pero no quisieron nada con Rosas, ya dije á Vd. que los Sres. de aquí no querían nada conmigo, cuando podían conseguir todo, se entiende con decencia: porque Juan Manuel Rosas es incapaz de bajezas: sin embargo me canservé quieto, apesar de que de la campaña me llamaban con instancia, y yo nada; después me pidieron que les mandase un general, pero tampoco: no quise hacer nada, y me propuse también que conociesen que sin mí nada podían; porque yo sabia lo que les habia de suceder, que no se habían de poder desenvolver, como sucedió, y que no se entendían unos con otros; por fin Lavalle cometió el lütimo desatino; metiéndose en la Provincia de Santa Fé hasta el Carcarañá para hacer nada como Vd. sabe, y luego retirarse: ya entonces no podía yo contener á López, y viniendo él era preciso que yo viniese tanateen: bastante lo sentía y bastante hice por evitar males; por fin llegaron las cosas al estado que Vd. vé. y aquí me tiene Vd. empeñado en este lugar en circunstancias tan difíciles: todos dicen que soy federal y yo me rio : ya dije á Vd. que no soy federal; nunca he pertenecido á semejante partido, si hubiera pertenecido le hubiera dado dirección porque Vd. sabe nunca la ha tenido. Ese Dorrego....mire Vd. que cabeza! Nadie lo conocía mejor que yó, en fin todo lo que yo quiero es evitar males, y restablecer las instituciones: pero siento que me hayan traído á este puesto porque yo no soy para gobernar."

Este discurso no necesita comentarios: prosigamos nuestra historia.

Inmediatamente de recibido de la administración se empe-

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ño en destruir ia obra de pacificación de los Sres. Viamont, García y Guido y acabar á sangre y fuego con el poder del general Paz, sin pararse en que este general estaba reconocido ya corno Gobernador por la provincia de Buenos- Ayres, que habiendo fallecido su antecesor Bustos, no tenia ya el Gobierno de BuenosAyres deber de combatirlo, y que no habia como reemplazar los elementos de orden y sociabilidad con que contaba en las provincias del interior. Empezó esa guerra por violar el sagrado de las inmunidades diplomáticas de los enviados de Córdova, Fragueiro y Agüero, haciendo asaltar sus casas por una chusma feroz; y concluyó por matanzas de millares de argentinos, por destrucción inmensa de propiedades, de industria y de comercio, y por establecer en las provincias del interior cacicazgos, que las man - tienen en anarquia, en infortunio, en desolación permanente. Por lo que hace á Rosas nada hizo en esa guerra sino marchar hasta Pavón, cuando se combatía en la campaña de Córdova, es decir permanecer á ciento cincuenta leguas de donde se peleaba. Hacer después asesinar los oficiales prisioneros tomados al General Paz por capitulación, y trabajar con empeño bárbaro para que el Gobernador D. Estanislao López fusilase á ese gefe valiente y desgraciado, en lo que López receloso de los progresos de Quiroga y del mismo Rosas, no consintió, conservando á Paz para un caso apurado.

Rosas, de entrada al gobierno determinó acostumbrar á la ciudad á las escenas de sangre con que tenia aterrorizada la campaña. Mandó matar de su orden á Cox 3^ Molina, dos paisanos que habían sido baqueanos de las divisiones del General Lavalle. Poco después llamó al mayor Montero, oficial chileno, en servicio de la República y le dio una carta, que le dijo, era de recomendación para su hermano Prudencio. Llegó Montero á presencia de este. La carta era un plagio grosero de la famosa de Urías, y Montero fué asesinado en el acto, sin que se le permitiesen ni aun los auxilios espirituales del capellán de la Iglesia del Pilar, que estaba á pocos pasos del lugar de su ejecución.

En seguida de estas hazañas, fingiendo grandes peligros, con aquella torpe audacia, que caracteriza todos sus actos, hizo que los diputados de su facción pidieran que se le invistiese con facultades extraordinarias para gobernar según su ciencia y conciencia. Los diputados federales amigos de Borrego combatieron con constancia este poder brutal é innecesario. El Sr. García Vaklez pronunció discursos muy acertados, y se hará perdonar sus bajezas de ahora, siempre que cite sus alocuciones en defensa del régimen legal. Por supuesto que este sistema de facultades estraordinarias para gobernar según su ciencia y conciencia, no

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es ni la antigua dictadura romana ni la suspensión del habeas corpus de Inglaterra, ni la proclamación de la ley marcial de Estados Unidos, sino un despotismo puro hasta su última espresion, personal, irresponsable, indefinido. En. Inglaterra y Estados Unidos como en Roma ese poder limitado á pocos meses, no importa sino la abreviación de ciertas formas, no deroga los primeros derechos del hombre en sociedad, y nada hace el dictador, por lo que no deba dar cuenta y estar sometido á responsabilidad. Pero la dictadura de Rosas es otra cosa muy distinta: dura toda la vida, puede delegarse hasta en los hombres mas viles de la socie - dad, y como todo lo qne hace Rosas dice que es negocio de su ciencia y conciencia, y como cada cual tiene una ciencia y conciencia particular, la que Dios le ha dado es bien claro, que á nadie sino á Dios tiene que dar cuenta de lo que haga según ella. Así el gobierno de Rosas, que pretendía ser la restauración de las leyes, holladas por la revolución de 1. ° ele Diciembre, las ahogó todas y fué la tiranía de un hombre violento y sin principios.

Rosas abolió el Colegio de Ciencias Morales y el de Ciencias Eclesiásticas, semilleros de hombres distinguidos para la República Argentina. Dijo que estaban viciados; pero el verdadero motivo era porque creía desafectos á los que los componían, y porque empezaba su persecución á la ciencia. Las instituciones útiles que están viciadas se reforman pero no se aniquilan.

■ Al mismo tiempo que perseguía á sacerdotes virtuosos é instruidos, introducía en la religión prácticas supersticiosas, y promovía la ordenación de una turba de estólidos y hambrientos monigotes, que aspiraban á las sagradas órdenes nada mas que para vivir en holganza.

La libertad de imprenta desapareció para siempre de Buenos AyTes, y con un rigor tal, que según lo hemos hecho notar en el Nacional con un estracto del Diario de la Tarde de Buenos Ayres, en materia de publicaciones, aun el imprimir adulaciones y elogios á Rosas, se solicita y se obtiene y se agradece como gracia.

El Tribunal de la Inquisición resucitó. Se hizo lista de libros prohibidos, y dando un efecto retroactivo á esta institución se encarceló á los libreros que vendían libros y pinturas, antes *de que fuesen prohibidos. Los libreros y tapiceros que sufrieron tan injusta cárcel fueron los franceses Lontin y Lecerf. El verdugo hizo en la plaza pública de Buenos Ayres un auto defé, entre otras obras distinguidas con las del elocuente Volney; y el rudo martillo que remacha los grillos y cadenas del presidario despedazó dos hermosos cuadros representando las Gracias, nada mas

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que porque estas risueñas y leves amigas de Apolo, mostraban su túrgido seno velado á medias, y no arrastraban una veste talar.

Se inició la pretensión injusta y sobre todo dañosa á la prosperidad comercial de Buenos Aires, de querer someter á los estrangeros al servicio militar en la Provincia de Buenos Aires; pretensión que dio origen al último bloqueo en que la Francia ha mantenido las costas Argentinas.

Se estableció un ministerio de Gracia y Justicia, anacronismo vergonzoso en un gobierno civilizado de la época actual, y sobre todo en uno Republicano Representativo, en que no hay como en las antiguas monarquias de España y Portugal monarcas absolutos que dispensan gracias.

Pero lo que atraerá especialmente sobre la primera administración de Rosas las maldiciones de la posteridad, es que en ella tuvo origen una división profunda de la sociedad argentina en dos partidos que se han despedazado sangrientamente. No contento Rosas con que los odios civiles existieran en las almas, los simbolizó en los trages de sus compatriotas, forzándolos á traer una cinta escarlata con un viva la federación y un mueran los unitarios; este lema pasó á los documentos oficiales, á sus periódicos, á los avisos comerciales, y hasta á las íntimas cartas de familia. Es decir, desde que Rosas entró á gobernar la sociedad argentina, se halla esta continuamente, desde que el sol dá luz para distinguir los colores, insultando á la otra mitad é invocando sobre ella la muerte.

El espionage y la proscripción fueron las medidas salvadoras de Rosas. Desde su primera administración data esa emigración argentina, que cuenta trece años de existencia, y que despedaza con su miseria y sus dolores la sensibilidad de los pueblos Oriental, Brasilero, Chileno y Boliviano.

Antes de la primera administración de Rosas se conocian en la República Argentina facciones, la discordia civil habia empapado el suelo mas de una vez en sangre humana, pero ni habian dejado huellas eternas, ni atormentado y deshonrado las familias. ISTo habia tradición en las familias antiguas de Buenos Aires, que uno de sus miembros hubiese estado en la cárcel. Pero desde esa administración de Rosas, muy raro es el argentino que no haya vivido en ella y arrastrado cadenas. La cárcel ha sido desde 1830 hasta hoy la mansión de la virtud.

No satisfecha la cólera de Rosas con el destierro, y no siendo bastante capaces las cárceles y otras nuevas que instaló para encerrar lo mas florido de Busnos /Vires, convirtió los cascos de la escuadra vencedora en la g 7 Brasil, escapados á la

tea de Venancourt, en fétidos poiitv. i amontonó centena-

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res de argentinos. Inseguros y distantes de la playa amenazaban á cada instante sepultar en el seno de las aguas á sus prisioneros. El pueblo de Buenos Aires aun recuerda con aflicción el espectáculo de D. Santiago Costa, ahogado con su hijo y su amigo Gallino al regresar del Pontón en que lo tenia Rosas, por haberse quejado de que le hubiesen saqueado su estancia de cerca de San Nicolás ele los Arroyos.

El carácter porteño erguido y noble comenzó á perder su dignidad, Buenos Aires á pulular en delatores y viles cortesanos. Entraron los porteños á desconfiar unos de otros, y estas dudas vergonzosas, pero fundadas, llegaron á abrigarse hasta entre personas nacidas y que habitaban bajo un mismo techo.

Rosas, después de haber usurpado^audaz, funciones legislativas dio un golpe de muerte al poder judicial. Pidió al Presidente de la Cámara de Justicia la lista de diez y ocho presos, que mereciesen pena de muerte. El Presidente le pasó en efecto una nómina de diez y ocho individuos, presos por delitos poco graves y Rosas los mandó fusilar en San José de Flores por una simple orden suya. El Ministro de Relaciones Exteriores Dr. D. Vicente López tuvo la dignidad de renunciar su empleo, para no subscribir en el consejo de ministros (porque entonces aun Rosas consultaba sus ministros) la resolución de Rosas para ese espantoso asesinato. Poco después se abocó las otras causas criminales resolviéndolas por sí, aplicando penas arbitrarias y dando libertad á famosos criminales, nada mas que porque eran sus partidarios.

Entre las prisiones inicuas de esa época no es de olvidarse la de D. Francisco Alvarez, que sufrió un encarcelamiento de muchos meses, y que fué completamente arruinado por el delito. .

de haberse negado á vender á Rosas su valiosa propiedad

del Puente de Márquez; y entre las atroces iniquidades el no ha lugar que puso Rosas en la solicitud de la viuda del finado comisario Carocino, que imploraba permiso para sepultar los huesos de su marido, muerto en la Guardia del Monte peleando en favor del General Lavalle, y que yacían insepultos en el lugar del combate.

El sistema financiero de Buenos Aires se convirtió en esa administración en uno de escandaloso latrocinio. Seremos por ahora muy breves en este punto, porque algo tenemos que decir cuando tratemos del sistema rentístico en su actual administración. Las indemnizaciones decretadas por la Sala para los que hubiesen sufrido pérdidas en la guerra, fué para él una fuente de riqueza personal y para sus principales partidarios. Los menoscabos de sus adversarios habían sido inmensos, pero él los mandó avaluar muy bajo, é hizo de modo, que desesperados los tenedo-

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res de poder conseguir el pago de sus boletos ó liquidaciones, ios enagenaron á los agentes de Rosas.

Desde 1821 estaba regularizada la administración de Buenos Aires, todo pago se hacia á consecuencia de cuenta documentada y comprobada. Rosas le sostituyó uno de cuentas en que casi todas las partidas están concebidas con una generalidad maliciosa é indefinida, y lo que examinan los contadores no es ni la legitimidad, ni la verdad de la procedencia, sino si las sumas están bien beclias. Rosas cuando presenta sus cuentas á la Sala dice que se despojó de sus facultades extraordinarias, pero por supuesto nadie quiere aprovecharse de esta distinción magnánima é ingeniosa del hombre que consagra la inviolabilidad del Contador en el acto que hace sus operaciones, pero no responde de si conservará la cabeza sobre los hombros después que se retira á su casa. Por supuesto que hasta hoy ningún Contador ha encontrado defectuosa una cuenta de Rosas. Pero para que se vea como son estas, transcribiremos aqui una: —

"Estrado del presupuesto de gastos presentado á la Legislatura para el año de 1830.

N. 1. — Para pagar los indios que anduvieron en el ejército, que serán como mil, de los que solo se han pagado los que han venido á ésta, que

serán como cien, á 80 pesos 92,000

2. — 20 Caciques á 400 pesos 8,000

40 Capitanejos á 120 pesos 4,800

Por vestir 900 indios á 50 pesos 4,500

Vestuarios para 20 caciques 4,000

ídem para 40 Capitanejos á 150 pesos , 6,000

Regalo á 100 mugeres chinas é 200 pesos. . 20,000 Por 4,000 vestuarios para vestir 4,000 indios al año 200,000

4,000 chinas á 20 pesos 80,000

Por vestir 60 Caciques á 200 pesos cada uno. 12,000

ídem por 120 capitanejos 18,000

Regalo á 4,000 indios al año 20 pesos 80,000

ídem chinitas á 10 pesos 40,000

Caciques 60 á 400 al año de regalo 24,000

Capitanejos 120 á 200 24,000

Dos tercios de yerba para cada Capitanejo 3

para cada Cacique, son 420 á 670,000

Tabaco 420 rollos, 1,260 arrobas, á 30 pesos

arroba 378,000

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Azúcar para cada Capitanejo 2 arrb., para

cada Cacique 4 arrb., 480 arrobas 16,800

Maiz 4,000 fanegas 20,000

Sal 50 fanegas 1,200

79 Caciques á 100 yeguas son 6,000 36,000

120 Capitanejos á 150 yeguas son 6,000 . . . 36,000

60 Caciques á 300 ovejas 4 2 pesos 36,000

120 Capitanejos á 150 ovejas son 18,000.. . 36,000 Para cada Cacique al año 3 barriles aguardiente 180 á 130 23,400

Para 120 Capitanejos á barril y medio de dicho 180 23,400

Pasas en la misma proporción de arrobas á

20 pesos una, 840 . . , 18,800

Vino en la misma proporción para Caciques

y Capitanejos 360 21,600

Para gastos diferentes é imprevistos, 50,000

Para la manutención diaria de 3,000 personas que viven por los Cerrillos y contornos á razón de 100 vacas, que son 30 al

dia 108,000

Conducciones y gastos de jornales y compras. 50,300

1,211,080

Verdaderas cuentas del gran capitán, en ellas todo es indefinido, y hay partidas tan desvergonzadamente falsas, como las de las pasas para los indios, y para la manutención diaria para tres mil personas que viven en los Cerrillos y sus contornos, que no necesitan análisis ni comentarios, y mucho mas si se recuerda, que los Cerrillos es una grande estancia de Rosas, y que las que por allí viven son familias de los dependientes y peones de Rosas. Conduciones y gastos imprevistos, jornales y compras, sin mas espiicacion, importan nada menos que 208,000 pesos. Las chinas, los indios, los indiecillos, figuran en este presupuesto por inj entes sumas, que nadie por supuesto creerá que tienen la inversión que se anuncia.

Se acabó la guerra, y ya no hubo ni pretesto para mantener las facultades extraordinarias. La oposición de los amigos de Dorrego era vigorosa á este sistema tiránico, las provincias clamaban por constitución, militares de grande influencia murmuraban de que su sangre hubiese corrido en campos de batalla para dar un amo á su patria. En la Sala el sistema de Rosas fué ano-

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nadado por los discursos del Dr. Alcorta, del Dr. Martínez, D. Pedro Pablo y D. Mateo Vidal y otros, y Rosas fingió renunciar á la reelección que de él se hizo. Los diputados lo reeligieron por pura forma, pero sin concederle facultades extraordinarias, por que sabian de fijo que con esta distinción no admitiria. Se dirigieron entonces al general Pintos para ofrecerle el gobierno á condición de quehabia de gobernar según las leyes; el general Pintos rehusó esta distinción porque no se sentia capaz de luchar con Rosas. Llamaron entonces al general D. Juan Ramón Balcarce, y le propusieron por conducto del general D. Henrique Martínez el gobierno de la Provincia, según la legislación ordinaria, Balcarce vaciló algo pero admitió, y fué elegido, después de quedar de acuerdo con los principales diputados que se reunian en las casas de D. Pablo Vidal y D. Lorenzo López. Se hicieron elecciones libres: vinieron nuevos diputados, y el general Iriarte presentó una moción para que cesasen todas las leyes dadas en tiempo de la dictadura, y que no estuviesen de acuerdo con la legislación de la Provincia. El mismo Sr. Iriarte y el general Olazabal, hicieron á un tiempo moción para que se restableciese la libertad de Imprenta.

Rosas se sintió herido de muerte, y empezó á trabajar con actividad febril en su espedicion al Desierto, para la que ya habia preparado elementos, durante los últimos meses de su administración, haciendo marchar numeroso armamento y tren á la Guardia del Monte. Por supuesto que volvió al ejercicio de la funesta Comandancia general de campaña, empleo que habia estado suprimido mientras que estuvo de gobernador, y era necesario darlo á otro.

Disculpable en algún modo es el gobierno del general Balcarce por haber elevado á Rosas á esos dos destinos. JSTo contaba sino con agentes y hombres q' Rosas habia enriquecido, y no era prudente entrar en oposición abierta con un déspota poderoso, que aunque acusado por la opinión ilustrada tenia mucho prestigio entre la chusma que habia estraviado; cuando al gobierno solo apoyaban las leyes enmudecidas hacia mucho tiempo; y una parte del partido federal, porq' otra porción numerosa nocreia que fuese tiempo de romper con Rosas. Este por otra parte, aunque habia Cesado en el gobierno oficialmente, no creia que de hecho fuese así y seguía mandando la campaña á su antojo, así es que en el decoro del gobierno estaba darle un cargo que lo autorizase para tomar disposiciones y gobernar en la parte militar de ella. Así se lo decia al mismo Rosas uno de los ministros de Balcarce en carta confidencial de 21 de Marzo de 1833. "Pregúntesele "al Sr. gobernador si le molestaba continuamente, porque se ledie-

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"se á Vd. en la campana el titulo que quisiese, pero que sé "le diese, por que consideraba que después de haber descendido del "gobierno, no tenia vd. carácter alguno para espedirse y esto podia formar una confusión"

Comandante general de campaña y gefe del ejército espedicionario, cumplía solo aquellas órdenes que le convenían, las que no le gustaban ó no habían sido consultadas con él las hacia pedazos, como sucedió con el nombramiento de un señor Huertas para celador de la costa de la Ensenada, cuyo despacho dado por el gobierno fuá anulado por Rosas á protesto de que el nombrado era unitario. Trató el gobierno de demostrarle que esta conducta comprometía su fama, que debía cifrarse en haber restituido & su patria las leyes; que estas habían estado calladas por tres años, y que durante ellos los altos funcionarios del Estado lo fueran en el nombre, pues sus funciones habían sido absorvidas por él, y que era llegado el tiempo que cada empleado entrase en la órbita de su deber y no saliese de ella. Rosas á estas demostraciones hechas en el tono mas amigable contestaba acusando á los miembros del gobierno de que estaban complotados con sus enemigos así designaba á iodos los patriotas que se habían opuesto á que él gobernase con facultades estraordinarias, que habían censurado el asesinato de Montero y los robos de la hacienda pública, y vuelto á la provincia su régimen legal; y por que el gobierno vaciló en retrogradar en el asunto de Huerta, le envió lasiguiente descomedida, anárquica renuncia desde el Monte donde estaba rodeado de los principales y viejos corifeos de revueltas, y de algunas divisiones de indios, que lo creían siempre gefe de la Provincia.

"Monte, Marzo 15 de 1833. No estrañe V. E. mi renuncia. He leído recien la resolución superior que ha recaído en el asunto del miliciano Huertas, y me he acabado de convencer que mis servicios no pueden ser ya útiles al gobierno. Es sobre manera urgente y conveniente que no se me demore la admisión de aquella, y el nombramieto del gefe que haya de sucederme y reemplazarme.— Juan M. de Rosas.

El gobierno bajaba la cabeza ante la insolencia de Rosas, porque temia que se alzase y sumiese en sangre la provincia, que respiraba recien algunos momentos de paz y tranquilad. La espedicion al desierto estaba apoyada en la opinión pública alucinada por Rosas. Este había hecho acopiar documentos relativos á la topografía interior del pais, y los hombres ilustrados creían que una espedicion que iba á marchar á un punto concéntrico con otras de Córdoba, Mendoza y San Luis, daría por resultado grandes descubrimientos para la historia y la geografía; los hacendados de la campaña esperaban aumento de territorio v la destruc-

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cion completa de las tribus bárbaras que solían depredar sus establecimientos de las fronteras; los militares que empezaban á estar sin ocupación, y se aburrían en el ocio, miraron en esa empresa un campo de ascensos, de premios en ganados y haciendas, y ricos despojos de chafalonía y pieles délas vencidas tribus indias: los numerosos ahijados y partidarios de Rosas, y las infinitas sanguijuelas que á la sombra de su despotismo habian chupado la sangre del Estado, consideraban esta espedicicion, como que afirmábala reputación de Rosas muy dudosa, y como elemento poderoso para que el gobierno siguiese doblándose á sus caprichos, y de vuelta déla espedicion, circudando del esplendor que ella reflejase, trepara sin dificuliad al poder con facultades estraor diñarías, sin las que Rosas habia declarado que le era imposible gobernar.

La espedicion no tenia otro objeto sin embargo que reunir un ejército bien provisto y armado, compuesto de partidarios decididos, y de indios salvages, con que derribar al gobierno y proscribir á cuantos habian votado por la supresión de las facultades estráordinarias, y la vuelta del régimen legal. Y Rosas que hace marchar siempre del brazo su codicia con su ambición, se aprovechó de esta oportunidad para perpetrar el robo mas escandaloso de ganados, á pretesto de atender con regularidad el sostenimiento del ejército espedicionari o.

Ordenó que cada juez de paz apartase de cada estancia las marcas agenas que hubiese, y que estas se confiscasen para el ejército. No hay estancia que no tenga gran número de marcas agenas, es decir, multitud de animales de vecinos mezclados entre los suyos, pero en recompensa, estos tienen una parte no peqneña de los de otros, y para esto son los apartes, que en cada estancia se hacen mutuamente cada año, los estancieros: es decir, la revista de los rebaños de vecino, para llevarse las que tienen su señal. Al sacar Rosas al vecino A. las marcas agenas que se encontraban en su estancia, incluso el terneraje ó animales pequeños sin marca, que siguen á sus madres marcadas; y al hacer igual operación en las de sus colindantes B. y C, no hacia sino quitar con disfraz á cada uno de ellos una cuarta ó quinta parte de su propiedad, y realizar un espolio universal, por lo que, con mucha justicia D. Pedro Feliciano Cariva, en el manifiesto que hizo al gobernador D. Juan Ramón Balcarce, y que lleva la fecha de 21 de Octubre, designó á la persona y sistema de Rosas con el nombre de anarquía espoliadora. Rosas después de proveer á sus divisiones, con ios grandes sobrantes aumentó sus estancias, poniendo sus marcas á los ganados secuestrados, y sus hijos y amigos poblaron otras, que sobre esa base de espoliacion han crecido al estado pingue en que se encuentran.

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Todos los propietarios de la campaña alzaron ün clamor uniforme contra este saqueo de sus propiedades, porque otro título no merece un secuestro ordenado por un gefe militar, sin estar autorizado por sentencia judicial, ni por un voto del cuerpo legislativo, promulgado por el poder ejecutivo. De todas partes recibió el gobierno representaciones, que quedaron archivadas porque no tenia fuerza para contrarrestar las usurpaciones del comandante general de campaña, y porque los partidarios de este le acusaban por la prensa de que trabajaba por desacreditar la opinión de Rosas. He aquí un estracto de la representación que elevaron al gobierno los principales vecinos del partido de la Magdalena, que está, concebida en términos aunque mesurados, por estar escrita ala vista délos seidesde Rosas, sobradamente esplícitos para ilustrar la materia.

"Magdalena Julio 1. ° de 1833.— 24 de la libertad, y 18 de la indepeadencia.— Al Sr. gobernador y capitán general de la provincia, brigadier D. Juan Ramón Balcarce. — Los que suscriben tienen el honor de informar a V. E. que el crédito que tan justamente se ha merecido en esta época el gobierno de esta provincia protegiendo el sagrado derecho de los hombres, asegurándolos en sus propiedades, y hoy se ve vulnerado por arbitrariedades de hombres, que al amparo de la autoridad quieren hacer un manejo impropio de la confianza qne se hace de ellos. — Instados por los clamores de este vecindario, que tantas pruebas ha dado de adhesión á V. E. se vé en la precisión de informar lo sucedido en Chascomus — Con fecha 21 de Abril el Sr. comisionado especial para auxiliar al ejército al mando del ilustre defensor de las Leyes comunicó que debia hacerce una corrida en el rincón de Navarro el 10 de Mayo para extraer las haciendas que se encontrase de marcas desconocidas, recaudando de este vecindario todo lo que fuese de su propiedad, lo que no tuvo efecto por lo cruel de la estación, y se dejó para mejor oportunidad, cuyo avisóse volvió á dar el 13 del mismo mayo, dia en que ya estaba yá reunido todo el partido con el motivo indicado. El motivo que se daba por el comisionado era poderoso cual todos lo advertimos de aguas, malos caminos, falta de corrales y ríos crecidos, y el que no podia detenerse porque el 17 debia prestar auxilio para el ejército; y el resultado fué dirijirse al partido de Chascomus con cuyas haciendas están en contacto las de éste, pues cuando se siente la seca ya rompen á las aguadas, y de cuyo lugar sin conocimiento de algunos de los propietarios donde se hallaban las haciendas de este, se han apartado algunas á pretesto de no ser conocidas sus marcas. ¿Y prodrá creerse, Exmo. Señor, que esta haya sido una orden emanada de V. E., ni meuos del invicto

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lrrigadier comandante general D. Juan Manuel de Rosas, que hoy hace tantos sacrificios públicos y personales por el engrandecimiento de esta provincia? Nadie lo juzgará así, y sí solo que es una arbitrariedad sin límites. Hacemos presente á V. E. y noticiamos que á mas de este suceso, aun hay otro peor, cual es el que se advierte por el adjunto informe, y es el de haber desternerado la hacienda, y manteniendo en pastoreo en la estancia de las Lagunas. Juzgamos que tal vez se crea una exageración nuestra lo espuesto, atendido al sentido del informe, pero estamos satisfechos que no, pues todos los vecinos de este partido, que se han dirijido hasta Dolores en seguimiento de las haciendas de su propiedad, justificarán en primera oportunidad, que iban de la propiedad de los vecinos D. Eladio Otamendi, D. Juan José de la Canal, del finado D. Silverio López de Osorio, D. Julián González, Salomón y otros muchos, y podrá ser cierto que estas marcas y señales eran desconocidas, y si lo eran ¿por qué no se comunicó al Partido de la Magdalena, que iba á hacer este aparte en el de Chascomus para que estos vecinos, que no distan mas que dias de pormedio, hubiesen apartado las suyas? Estamos ciertos que á la mas mínima insinuación, voluntariamente hubiera este vecindario cedido parte de ellas al Estado, y ho y el Superior Gobierno no tendría el sentimiento que debe causarle lo acaecido."

[Siguen las firmas.]

Como el objeto de Rosas no era espedicionar sobre los indios sino conspirar contra el gobierno establecido, acampó con el grueso de su ejército en el Colorado y no en un punto céntrico de la Provincia, cual eran las Salinas. — De allí despin dio su vanguardia que compuso de 800 hombres, que habían manifestado adhesión al orden, y que él desconfió que tan lejos de rebelarse contra la legitima autoridad, mas bien cooperarían á su favor, y la mandó á cargo de oficiales que como el general Pacheco, los coroneles Lagos y Flores, y los comandantes Costa, Julianes, Meneces y Susviela, tampoco le inspiraban confianza, y le convenia desterrarlos de la provincia mientras maduraba la levadura revolucionaria.— ;Esa vanguardia sin mas instrucciones ni datos, ni derroteros que como después se supo, una instrucción para batir indios donde se encontrasen, marchó hasta 14 leguas mas allá de Choelechel, 120 leguas del cuerpo principal del ejército, sin hallar tribus guerreras de indios, acometiendo unas pocas miserbales tolderías, que atacadas con ferocidad ni se defendían, pudiendo asegurarse que la división de vanguardia, que fué la verdadera espedicionaria no vio nunca trescientos indios reunidos; y la prueba ele esto es, el que esa misma vanguardia que marchaba á ;--:?.

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inmensa distancia de su cuerpo principal sin infantería, sin artillería, sin reserva, sin línea de comunicación, se atrevió á desprender una columna de 200 hombres al mando de Lagos, que acuchilló una menguada toldería matando, algunos hombres y varios niños y mugeres. ¿Si fuera cierto que existían esos enjanbres de indios de que Rosas se alaba de haber libertado la Provincia, esa división no hubiera sido esterminada á tan gran distancia de su cuerpo principal, y muy principalmente desde que desprendió 200 hombres con Lagos? En el .Hincón de ¡a India Muerta los gefes de la división de vanguardia viendo que esta marchaba á la ventura, que se hallaban en vísperas, como poco después sucedió de alimentarse con sus propios caballos, se reunieron en Junta de Guerra, y preguntaron á Pacheco cuales eran sus instrucciones; — en la reunión se manifestó cortado, y dijo: — "lo "único que me ha prevenido el general es de que busque indios "hasta que nos lo permitan nuestros caballos, y que los bata si los "encuentro." — Luego que se retiraron los oficiales de menos confianza dijo Pacheco al teniente coronel D. Gerónimo Costa, que era el que habia promovido la reunión. "Rosas no me ha dado "ningunas instrucciones, yo no estoy en los secretos de sus planes. "Es verdad que cuando vine al ejército se me hizo entender que "seria su Gefe de Estado Mayor; pero he hecho en él tanto como "un cabo de escuadra."

La división de Pacheco marchó hasta el punto quehemos dicho guiada por excelentes baqueanos que habían transitado muchas veces por esos parages, recorridos antes por D. Francisco Viedma, y descriptos estensamente en su memoria al Marques de Loreto el año de 1784, por el Coronel D. Estevan Hernández mandado á las Cordilleras por el Virrey Pino, por Zazueta, por el piloto Peña, por D. Pedro Zisur, por D. Juan A Gelíy que tuvo carneadas en la misma isla de Choelechuel, y por casi todos los vecinos de Patagones; así pues ella no descubrió territorio ni aumentó tierras á la Provincia de Buenos Aires, ni exterminó tribus belicosas porque no las había. Y como fué la columna espedicionaria, si exceptuamos 400 hombres que á las órdenes del coronel Delgado (a) JBalija, mandó Rosas hasta las puntas del Salado, en dirección al fuerte de San Carlos de Mendoza, para ver si sentía al fraile Aldao, que debía operar en esa dirección y arrojará los indios sobre las Salinas, lo que no hizo; encontrándose casualmente Delgado con una tribu india, que batió y á las que quitó algunas cautivas; tenemos razoii para concluir que el egórcito espedicionario de Rosas nada hizo de lo que prometió y que Rosas no dice verdad cuando asegura, que esa («pedición ha aumentado territorio á la Provincia cíe Buenos

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Aires, y destruido tribus indias, que la acosaban, y que la siguen invadiendo anualmente, como lo prueban los partes oficiales que Rosas publica continuamente en su Gaceta, y en que se dá cuenta de ataques de indios. Estos han sido repelidos al corazón de la Pampa por la civilización y la población que se ha doblado después de la revolución contra España, y que como en toda la América invade sin cesar los dominios del hombre de la naturaleza, pero en este acontecimiento poca parte han tenido los esfuerzos de Rosas. Ya lo hemos dicho. "Las victorias principales contra las tribus sal vages se deben por el Sudal general D. Martin Rodríguez, y por el Nortea! Coronel Rauch.

'•El general Rodríguez en 1821 después de perseguido tenazmente desde la Laguna de Caquel, los venció en Chapaleofú. En 1822 los venció en el arroyo de los Huesos, fundó la fortaleza del Tandil; y en 1823 los atacó en el Rio del Sauce, enviando al general Rondeau con una división á explorar Bahía Blanca, y á tomar datos para el establecimiento de poblaciones.

"Los triunfos del Coronel Rauch al oeste, y principalmente el del Arroyo de la Paja; no fueron menos espléndidos, y para convencernos de ello no hay sino leer lo que decía en su elogio en nombre de Rosas su apoderado D. Juan Nepomuceno Terrero en el año de 182'7, al dirigir al Ministerio de la Presidencia del Sr. Rivadavia, catorce mil pesos dos reales, para obsequiar al JSr. coronel Rauch. (Mensagero Argentino, núm. 228.)

"Después que Rosas se apoderó en 1835 del gobierno de Buenos Aires, la guerra con los indios, apesar de que según él concluyó en 1833, ha continuado defensivamente, y todos los gefes de fronteras que se han distinguido en ella como Sosa y Rodríguez, han sido envenenados como lo fué en 1830 Molina, para apaciguar sus temores y su envidia.

"Por su posición de gefe absoluto de la Provincia de Buenos Aires ha podido Rosas hacer un grande servicio á la humanidad y á su patria, trayendo por el cristianismo á la civilización, las principales y mas guerreras tribus pampas. Todos los hacendados de la campaña de Buenos Aires están acordes en desmentir la idea de que no son susceptibles de civilización, y que la rechazan. Según ellos, los indios nada mas desean que trabajar de peones en las estancias de Buenos Aires, y reunir capital para hacerse estancieros, pero Rosas por una política perversa y que se comprende, persigue á los estancieros que los toman de peones, y hace estudio de mantenerlos embrutecidos, pero armados y obedientes á su voz. Con la ciudad el degollador sugeta á la campaña, con la frontera á la campaña, y con los indios á la frontera.

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Ahora pues, ¿cual es la combinación militar de esa famosa espedicion al desierto en la que nada se vé sino que Rosas se queda conspirando en las márgenes del Rio Colorado, y lanza sin víveres, instrucciones, plan ni objeto, una división de 800 hombres de caballería, que llama su vanguardia, á distancia de 120 leguas, distancia de su real ? ¿Dónde está su previsión de lo que había de suceder en esa espedicion, que mientras el cuartel general nadaba en la abundancia, en el lujo, en la molicie, ella se comia sus caballos? ¿Dónde se hubiese rehecho en caso de una derrota? ¿Quién la hubiera socorrido en caso de que la hubiesen salido tribus guerreras por su frente y su espalda? Confiese Rosas que no es capaz de organizar y dirigir la mas insignificante espedicion militar, ó que sabía de antemano que lo único que tendría que hacer su vanguardia, era pasar penurias y transitar por desiertos inhabitados pero conocidos, y que solo trató de aparentar qUe hacía algo contra los indios en parages que no existían para disfrazar su bien conocido plan de rebelión.

Entretanto que la división de vanguardia hacia una correría inútil y fatigosa, Rosas con el cuerpo del ejército permanecía en el Colorado, en cómicos ensayos para probar si es navegable este rio, y en observaciones sobre las sustancias que él llamó barrilla, papas y cáñamo, y que fueron remitidas por Pacheco, á quienes las presentaron algunos de los oficiales, pretendidos descubrimientos de que nadie, ni el mismo descubridor se han vuelto á acordar. Lo que Rosas remitió como papas, no era sino una sustancia pulposa y enfermiza cuando cocida, que se conoce en la provincia de Buenos Aires con el nombre de macachines. La barrilla, una sustancia salina que Rosas no hizo analizar debidamente, y que se encontró del modo siguiente: — Al descargar sus recados los oficiales de la vanguardia en la ensenada de Choelechel, notaron que la paja sonaba de un modo estraño, y al investigar la causa encontraron algunos fragmentos carbonizados, y que se asemejaban á escoria de herrería, que ellos sospecharon que fuese barrilla, porque habían oído decir que en los terrenos de D. Marcos Balcarce en la Provincia de Buenos Aires la había, y presentaba esas apariencias. El pretendido cáñamo, descubierto no era sino una especie de junco fibroso, que se halla en muchas partes de la campaña de Buenos Aires, y en Martin García, en forma de tallos rectos, compactos y rojos. Estos son los descubrimientos de Rosas, y los grandes trofeos que mandó de su pretendida campaña al desierto, juntamente con un mal coselete de cuero de buey y un sable viejo, que bautizó con el título de coraza y espada del famoso cacique Chocori, con tan-

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io fundamento como el caballero de la Mancha llamó Yelmo de Mambrmo á la vacia de afeitar.

Después de repartir como esclavos á los niños indios, que hizo arrebatar de las pocas tolderías, que su vanguardia, para ungir hacer algo, destrozó, entregó las mugeres y doncellas pampas tomadas prisioneras, á la brutal lascivia de la tropa, en calidad de esclavas, y con derecho de azotarlas y darles muerte, si intentaban escapar como se egecutó con varias; se ocupó de formar una gran lista de cautivas, incluyendo las rescatadas porsus tropas, muchas que existian en Patagones y Babia Bjanca antes de la espedicion. Como estas mugeres, en su mayor parte, eran verdaderas indias salvages, y ni por la color ni el idioma, ni las costumbres pertenecian á la población -argentina, le fué necesario urdir para cada una de ellas una laboriosa genealogía, de la que resultaba que habían nacido todas cristianas ó hijas de cristianos; pero que habían sido robadas por los indios en su infancia, y para que el número no fuese escaso, la secretaria de Rosas escribió muchos nombres supuestos, que magnificasen los despojos del farsante conquistador. — El lector instruido al recorrer estos detalles, creerá que tiene á la vista una página de la historia de los imbéciles y atroces emperadores de Roma, cuando hacían fingir por sus esclavos boletines de conquistas, y remedaban los famosos triunfos de los capitanes romanos, trayendo despojos y cautivos que habían hecho comprar en los mercados do Italia, Grecia y Asia.

Cuando dejaba Rosas de la mano estos fraudes se ocupaba en divertirse con sus bufones, en componer santos del dia para su ejército, por lo general insulsos y necios, pero que sus aduladores han recogido y coordinado como máximas de sublime política, y hasta como profecías, y que tienen cuidado de citarlos con preferencia á máximas de autores famosos; pero sobre todo se ocupaba Rosas en proseguir la tela revolucionaria que urdían en Buenos Aires sus agentes, y en aumentar su fortuna con saqueos no menos escandalosos que el de las marcas agenas. Para el uso de su ejército hizo traer á su real todos los efectos que se encontraban en las tiendas y almacenes de Patagones y Bahía Blanca, y por los que dio letras contra el tesoro de Buenos Aires.— Hizo venir para el uso de su egército, telas ricas, dulces, sorbetes, azúcar de pilón, té y café, y hasta peinetas de carey! Se comprenderá que de estos efectos poca cantidad se consumiría en el egército, y la parte mas valiosa iba á depositarse en las estancias de Rosas, y de sus habilitados. — No puede ealcularse la inmensa suma que importarían en pesos fuertes estos robos y el de las marcas agenas, vacunas y caballares, en un año como

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el del 1833, que por ser de seca casi todos los estancieros no te* nian en sus establecimientos sino ganados de marcas agenas; pero no son pequeñas las cantidades qué arrancó al gobierno de Buenos Aires contra quien abiertamente conspiraba. De estados oficiales que tenernos á la vista sacamos que Rosas recibió desde el 17 de Diciembre de 1832 hasta el 24 de Setiembre de 1833, los siguientes valores para el consumo del egército espedicionario que todo él no pasaba de tres mil quinientos hombres, de ellos mil indios. En estos valores están incluidos solamente los que el tesoro de Buenos Aires desembolsó.

Valor de los artículos de Parque 157,591 3

ídem de los artículos de Marina 188,052 6

ídem de los artículos de Comisaría 560,354

ídem del ganado pagado para la expedición basta el 24 de Setiembre 789,198

ídem de los caballos comprados y pagados para la expedición basta el 24 de Setiembre.. . 350,766

ídem de las yeguas para la expedición pagadas

hasta el 24 de Setiembre 53,434

ídem de mas ganado vacuno, caballos y yeguas para la espedicion, que por ignorarse el número de cada especie, no se incluyen en sus respectivos casos 160,181 4-J

ídem de los fletes pagados hasta el 24 de Setiembre de buques y carretas al servicio de la expedición 121,756

Caudal en moneda corriente entregado al general D. Juan Manuel Rosas en este año de 1833 para gastos de la espedicion 356,000

Valor de las letras en moneda corriente libradas en este año de 1833 contra el Tesoro Público por el general D. Juan Manuel Rosas, y que van presentadas y pagadas por esta Tesorería 229,769 -§-

ídem de los sueldos y salarios que se han pagado por esta Tesorería 42,706

Asignaciones del egército, pagadas hasta fin de

Agosto 42,354

Gastos generales, pagados 102,670 5

Total^del resumen. . . . 3,154,751

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Resumen de los novillos, vacas, ganados en pié, bueyes, caballos y yeguas.

Novillos en pié 3,677

Vacas en pié 5,523

Cabezas de ganado en pié sin espresar su sexo.. 9,737

Bueyes 522

Caballos 7,978

Yeguas 2,676

"Nota — En este último resumen no se ha incluido la carne de 142 reses que también lleva consumidas en la espedicion. "A mas de 3,154,751 pesos que quedan demostrados, se llevan pagados por solo la espedicion de esta provincia en la presente campaña contra los Indios, sin incluir los créditos de ella que aun se ignoran, ni los sueldos y gastos del Regimiento de Auxiliares de los Andes, se demuestran las letras en metálico que se han presentado libradas por el general D. Juan Facundo Quiroga en la forma siguiente:

"Por 43,250 pesos, valor de cinco letras que el general D. Juan Facundo Quiroga ha librado en onzas de oro á favor de Da. Encarnación Ezcurra de Rosas, por igual cantidad y en la misma moneda que dice ha entregado en la Tesorería de Mendoza para gastos de la espedicion contra los Indios 43,250

"Por 456 pesos metálico que el general D. Juan Facunde Quiroga ha librado en una letra á favor de D. Vicente Puebla 456

"Por 150 pesos metálico que el general D. Juan Facundo Quiroga ha librado en una letra á favor de D. Pedro Molina 150

Metálico libradro por el general Quiroga 43,856

Bien caro precio costó por cierto la coraza de Chocori, las papas, el camaño, la barrilla y los santos del dial Entre tanto según sus instruciones á sus amigos de la ciudad, se hacia al gobierno establecido, por la prensa y la tribuna, la oposición mas anárquica é inmoral que jamás se ha conocido en la revolución argentina.

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Ni servicios, ni canas, representación oficial, ni honor de mugeres se respetó, confirmándose la observación de que los absolutistas enemigos de los derechos del hombre abusan de ellos, con licencia desenfrenada en perjuicio de sus enemigos, y reclaman tormentos y suplicios espantosos para castigar el uso moderado que hacen los otros de esos inalienables derechos. Pero cauto siempre para no soltar prendas, tenia solo por corresponsales á su mujer la Encarnación Ezcurra y el general D. Tomas Guido, y artículo espreso de sus instruciones á aquella y á éste, era que no comprometiesen su nombre, ni permitiesen que sus amigos, ó personas de la oposición al gobierno de Balcarce, lo derribasen por una revolución que él se reservaba hacer con el ejército de vuelta del desierto: que solamente lo ostigasen con oposición anárquica á tomar medidas violentas, para que el alzamiento tuviera pretesto: les encargaba ademas, que procurasen atraerse al partido unitario, lisonjeando á sus prohombres y estableciendo entre ellos la distinción de unitarios y decembristas. Según estas prevenciones, el Restaurador de las Leyes, órgano de la facción de Rosas, aseguraba que entre los unitarios habia personas muy respetables é instruidas, pero no asi entre los decembristas autores del motín de 1828, que habían comprometido alevemente á los unitarios. Muchos de los llamados unitarios cayeron en este lazo y todo el partido conocido por ese nombre, por ese artificio ó por desapego á las personas que ocupaban el gobierno, permaneció neutral en la cuestión. Los amigos del gobierno se dividieron en muchas fracciones, entre las cuales hubo una que tomó el título singular de Centro Patriota, con la pretencion de tener la balanza entre los beligerantes, y los pocos que sostenían la lucha contra Rosas, sin plan y sin elementos preparados para anonadar . á este infame rebelde, se deshacían en declamaciones contra el absolutismo, pero sin atreverse á atacar y proscribir al absolutista supremo, al tirano caudillo de los absolutistas, á Rosas que hasta figuraba como el primer personaje eu las listas electorales del partido del gobierno. Este orden de cosas era insostenible. Un juicio de imprenta promovido al Restaurador de las Leyes dio pie para que se reuniesen los hombres activos y audaces de la oposición que era organizada y compacta, y que conociendo su fuerza alcanzaron por su propia inspiración el grito de insurrección. Reunidos en el puente de Barracas, después de una lucha insignificante, forzaron al general Balcarce á descender del gobierno, y á salvar en el destierro sus cabezas y las de sus amigos proscriptas por Rosas.

Violento fué el pesar que tuvo Rosas al saber la revolución, pero era demasiado astuto para repudiar á los que la habían hecho en su nombre, asi es que ala nota que el Gobierno le dirigió.

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con fecha 31 de Octubre, en que le decía, después de darle cuenta del movimiento: — "que no pudiendo persuadirse de que al señor "general le sea indiferente la suerte de su patria amagada ck calamidades y desgracias incalculables, y penetrado de la influencia "que puede tener la franca y directa ingerencia del señor general "para poner un término al violento y extraordinario estado del "'pais, ha resuelto hacer el último sacrificio que está en la esfera de "su poder, para salir de la incertidumbre en que está, respecto á la "conducta que se haya propuesto seguir el señor general en las "actuales circunstancias, con este objeto se prepara para conservar ael pueblo por el término de veinte dias." — Contestó Rosas poniéndose en abierta rebelión, declarando que aunque él no habia dado la señal para ese movimiento, lo aprobaba de todo corazón, y para que no hubiese equivocación á este respecto, lo hizo segundar en toda la campaña.

Los revolucionarios de Octubre, á despecho de la Encarnación Ezcurra, que habia tomado mucha parte en el movimiento, lo que nunca la perdonó Rosas, trataron de poner un gobierno suyo, y en que no figuraba Rosas, nombrando al coronel Pinedo, y lo habrían conseguido si los enemigos de la administración derrocada se hubiesen prestado á ello; pero encontrando resistencia, se propusieron nombrar al general Pintos, que ya no era su candidato sino de una fracción moderada del partido federal, que como después _se vio quería que aunque Rosas y sus amigos gobernasen la provincia de Buenos Ayres, la rigiesen con leyes. Pero la candidatura del general Viamont prevaleció y los ministros que este nombró, general Guido y D. Manuel J. García, se propueieron á toda costa el que la provincia se gobernase con instituciones. Aquí se vé que no hubo habilidad ni por parte de Rosas ni délos amigos del general Balcarce. Rosas debió marchar con su ejército sobre la capital no bien supo el movimiento, seguro de ser elegido gobernador con facultades extraordinarias, ya se uniese abiertamente á los revolucionarios, ya mostrase hipócrito respecto á la autoridad legal. Así se había ahorrado los peligros que después corrió su ambición bajo la administración de Viamont. Los amigos de Balcarce debieron dejar paso franco á los revolucionarios de Octubre, y cuando se elevasen al poder, ayudarlos contra Rosas, para dividirlos y vencerlos unos por los otros, ó unos después del otro. Rosas detesta á esos revolucionarios, y simbolizando su desobediencia en el color verde, que era el de algunos de sus uniformes, lo proscribe á la par que el celeste. La esperiencia de los últimos años prueba que mucha parte del porvenir de la oposición á Rosas, estriba en los hombres ardientes y audaces que están bajo su bandera.

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El ministro Guido empleó toda su habilidad para reducir á Rosas á obedecer y reconocerla nueva administración. Rosas no contestaba sino sentándose en cuclillas cerca de una fogata, rodeado de sus oficiales, diciéndoles á estos, lanzando una escupida al fuego: "Miren vds., tanto ha de durar el gobierno, como esa escupida que he echado al fuego." Al mismo tiempo, por medio de su muger, fomentaba una oposición sorda y temible, y también otra abierta en publicaciones cortas y atrevidas, que concitaban las pasiones de la multitud, y contra las cuales el ministro Garcia pidió una ley represiva, que fué combatida como atentatoria al sagrado derecho de la Libertad de Imprenta, por los Anchorenas, Argerich, y otros diputados absolutistas.

La administración de Viamont despachó, para ganarse á Rosas, á su hermano D. Gervasio Rosas, vecino moderado y que no se le parece. I). Gervasio Rosas nada pudo conseguir. Envió entonces al general D. Juan Facundo Quiroga, que á la noticia del movimiento de Octubre habia volado con el escuadrón 'Auxiliares de los Andes" á sostener á Balcarce; pero que por haber llegado tarde, disimulaba su violento deseo de acabar con Rosas. No fué menos feliz que D. Gervasio, solo si fué mas franco. — "Miren ustedes, elijo aí gobierno: yo estoy acostumbrado á la san- "gre, y saben ustedes que no me asustan hombres hechos pedazos •'y casas por el suelo, pero ese Rosas me ha anunciado proyectos "tan horribles, que vengo espantado." Quiroga, que se entendía con los principales cabezas de todas las oposiciones á Rosas, animó at gobierno á la resistencia, y esta se resolvió, pero con aquella flojera é incertidumbre, que caracteriza en todos los paises al partido conocido por moderado, doctrinario, del justo medio, color político de que eran representantes los ministros del general Viamont.

Pero Rosas no se dormía: desde mucho tiempo atrás tenia prevenciones contra Quiroga, y su venida á Buenos Ayres, y la misión que aceptó, acabaron de disponerlo enteramente contra él. Así es que á su regreso con el ejército espedicionario, dijo las siguientes palabras á varios vecinos de la campaña, amigos suyos, que se presentaron á felicitarlo: — "Nada se ha hecho en esta es- "pedicion sino comer y gastar, pero se ha abierto el camino para "que otros hagan; porque ese Quiroga, ese hombre funesto, que "mientras viva nunca dejará á la República constituirse, ha "faltado á todo, y no ha segundado mis operaciones invadiendo á "los indios por San Juan y Mendoza."

La administración trató de minar el sistema personal de Rosas por sus cimientos. Una prensa fué organizada en este sentido. El Imparcial, en el que escribimos algún tiempo, se con-

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trajo á procurar la fusión con el partido llamado unitario, y atacar el régimen arbitrario; el Censor, que escribía Cavia, tenia los mismo objetos, pero muy principalmente el de reunir los partidarios de Balcarce (vulgo lomos negros) y los amigos de Dorrego; el Monitor, que era el papel oficial de la administración y que estaba escrito por D. Pedro Angelis, antiguo adulador y asalariado de la presidencia de Rivadavia, y uno de los que protestaron como ciudadano legal de Buenos Ayres, contra Dorrego en las célebres elecciones de 4 de Mayo de 1828, origen de la revolución de 1.° de Diciembre, cuyo manifiesto escribió después D. Pedro Angelis; descubría la corrupción personal de Rosas y su sistema de latrocinio y dilapidación. Angelis dio al crédito de Rosas golpes mortales: he aquí algunas muestras:

"La espedicion contra los indios enemigos, tan importante para la República, y tan gloriosa para las armas de la provincia. se emprendió con un proyecto de empréstito que nunca llegó á realizarse." (Memoria sobre la Hacienda Pública por Angelis.)

"La Prusia mantiene un ejército de 511,150 hombres. . . . Y este inmenso estado militar no absorve la mitad de las rentas de aquella monarquía. . . .Sus rentas son ordinariamente de 51 millones de pesos; de los cuales invierte 22 en la manutención del ejército. Multiplicando esta suma por 7, se obtiene un producto de 154 millones de una moneda igual á la que circula en el dia entre nosotros: y repartiendo esta suma entre los 511, 150 individuos, de que se compone el ejército pruso, les toca á cada uno de ellos poco mas de 301 pesos. Cada uno de los que mantenemos cuesta 1,263 pesos; resulta, pues, que la Provincia de Buenos Ayres gasta en un individuo de su ejército lo que bastaría á mantener cuatro en Prusia. Esta diferencia no debe atribuirse á la que pueda existir en los precios de los artículos de consumo para las tropas; porque, sino temiésemos distraernos del objeto principal de nuestro trabajo, probaríamos que el rancho, la remonta, el acuartelamiento y otras cosas costosísimas en Europa, valen muy poco entre nosotros." — (pág. 33 y 34.)

Angelis revela del modo siguiente los robos de Rosas en ganados.

"Por un cálculo bastante exacto sobre los gastos de manutención del egército, se deduce que cada individuo de los varios cuerpos acantonados en el territorio de la Provincia, ha consumido cerca de 14 reses en el espacio de ocho meses, desde el 1. ° de Noviembre último "hasta fines de Junio. Una res produce, término medio, 15 arrobas de carne, que multiplicadas por 14, dan un total de 210 arrobas, 3,250 libras, partiendo este último número por 244, cuantos son los días comprendidos en los ocho

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Ineses, se obtiene un cuociente de 21-f- libras, de que se compondría la ración diaria de un soldado ! ¿Quién no vé que esto es imposible? Contribuye también á anmentar los gastos de rancho la costumbre, casi generalmente adoptada, de alimentar á una multitud de gente que no pertenece á los cuerpos de línea, ni á

los de milicia en actividad de servicio A veces todo un

cantón vive de fondos del Estado; porque en realidad los primeros pobladores de estos puntos aislados de la campaña, forman una especie de Colonia Militar que se establece bajo los auspicios inmediatos del gobierno." (P. 35.)

En la página 49 demuestra que las administraciones de Rosas han perpetrado quince violaciones capitales contra las leyes de administración militar déla Provincia, y en la 31 dice: — '"La infracción, pues, de las leyes vigentes de la Provincia sobre la organización del egército, en 3a sola parte que concierne los grados militares, aumenta las erogaciones anuales del erario en 1,018,464

Eu la página 65, 66 y 67 dice Angelis que se propone dar la última pincelada sobre el cuadro lúgubre de la administración militar, y demuestra con operaciones aritméticas muy sencillas, y apoyadas en documentos auténticos que un solo escuadrón de caballería de los que estaban á las órdenes del comandante general Rosas costaba 500,000 pesos; es decir "que consumia todo el producto de la contribución directa de 1833 que fué 383,209 y todos los derechos de puerto y cabotage, que fueron de 130,001 pesos. — Y un escuadrón se compone de 160 soldados de línea con sus agregados de milicias. — "Invertirá, pues, (esclama) la Provincia 184,393 pesos en la Administración de Justicia: — 123,434 en el culto; 168,468 en los establecimientos de educación; y gastará un medio millón de pesos en un .Escuadrón de caballería con sus suplementos de milicias ! Su consumo total es de 6,465 reses, cuando tal vez no se encuentra en el departamento que ocupan. Este solo artículo, al precio de 32 pesos cada res, no importa menos de 388,388 pesos, suma superior al producto de todas las contribuciones directas del año anterior."

Estas demostraciones, en estilo oropelado, con frecuentes elogios y salvedades á Rosas y sus gefes, escritas en tono magistral de financiero, hicieron profunda impresión en Buenos Aires, y en valde los Anchorenas en la Gaceta Mercantil del 8 de Octubre de 1834, intentaron debilitarla, lanzando furibundos reproches á Angelis.

"Por defender á quien le ha hecho partícipe (decía Anchorena de Angelis) de la dilapidación, él no ha perdonado el patriotismo de este pueblo heroico, el augusto nombre de la Repre-

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seütacíou Provincial, los eminentes servicios del Restaurador ciclas leyes, ni las reputaciones mas clásicas del partido federal/'

Pero lo que mas le picaba á Ancliorena en la memoria de Angelis, era que en el número 233 del Monitor, de cuyos artículos se forma esa memoria, hubiese demostrado que la administración de Viamont habia entregado á Rosas la enorme suma 1.860,986 pesos para gastos extraordinarios de la expedición al desierto; que unida á las cantidades que le entregó la administración de Balcarce, dan la suma de 5,015,747 pesos papel que al cambio de 7 pesos papel por uno plata dan 716,335 2 pesos fuertes que costó el egército espedicionario de tres mil y tantos hombres; y en estas sumas no están inclusos 43,856 pesos librados al general Quiroga á consecuencia de esa espedicion, los ajustes y sueldos de los espedicionarios, ni Jos valores incógnitos de las marcas agenas. En razón del valor relativo de la plata acuñada en la República Argentina, esas cantidades pingadas por el tesoro de Buenos Aires, representan como dos millones y medio de pesos fuertes en Montevideo.

Por eso decia Anchorena á Angelis; — "Esa partida de 1,860,386 pesos aplicada para gastos Estraordinarios á la espedicion contra los indios es falsísima, en mi concepto y ofensiva al celo, pureza integridad del héroe que la ha mandado. . . . á quien por mil títulos debió respetar el osado Editor del Monitor (Angelis,) no estampando en un papel ministerial que circula por todas partes, que en la espedicion contra los indios en gastos estraordinarios se ha insumido la enorme cantidad de 1,860,386 pesos. No tengo documentos oficiales como desmentir esta falsedad; pero estoy bien cierto que el General Rosas oportunamente vindicará su honor . . . . Esa espedicion concluyó afines de Febrero, en que fué el ejército, disuelto completamente, y no es presumible que en cuatro meses haya hecho esos gastos estraordinarios, ademas de los gastos ordinarios y estraordinarios, que habia causado anteriormente y cuyo importe ya está incluido en la suma de 5,642,047 pesos, "deuda que encontró la Administración de Viamont."

Rosas nunca vindicó su honor vulnerado por el osado Angelis.

Angelis no decía en sus artículos Rosas roba: pero demostraba que la administración militar era absurda, mala, que devoraba las rentas de la Provincia desde que Rosas estaba al frente de ella; no acusaba á Rosas, de arrancar cuando menos un diezmo anual de todos los ganados de la Provincia para aumentar los de sus estancias, ó para poblar otras nuevas; pero al revelar los escandalosos consumos tan fabulosos como el hombre antidiluviano,

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son sus palabras, los ponía bien á la vista, y aunque los atribuía á consumo de las gentes no pertenecientes á los regimientos de campaña que vivían á costa del Estado; todos conocían que éste era un arbitrio oratorio, una escapatoria de lógica, para no herir de frente á Rosas; pues que se sabia en Buenos Ayres, que este nunca habia permitido que consumiesen ganado del Estado, sino por su mandado, personas que no fuesen de tropa, y que en una instrucción impresa en el establecimiento del mismo Angelis, ordenaba que, "para cincuenta hombres se diese solo una res diaria."

Los peligros en que se creyó en esa época Corrientes, por la ocupación de un territorio de las Misiones por tuerzas del Dictador Francia,' dio origen un famoso proyecto de espedicion al Paraguay, cnyo último resultado debía ser la destrucción completa de Éosas, y la Constitución de la República Argentina. El General Quiroga era el alma de esa empresa, y se ofreció á mandar la caballería; muchos de los oficiales de Línea del partido Lavallejista entraron en el secreto; y el entonces coronel D. Eugenio Garzón, bajo promesa de que el ejército vencedor en el Paraguay debia traer ulterioridades para el Estado Oriental, se convino en que "organizaría, y mandaría los cuerpos de infantería." El coronel Espora fué nombrado para mandar la escuadrilla que se preparó, y el General Alvear estaba designado para regir el todo del ejército.

Esta empresa era demasiado ardua y grande para que fuese llevada á cabo por hombres doctrinarios ó del justo medio. Fué combatida terriblemente por Rosas y toda su facción, y aun por algunos diputados liberales de la Sala, que tuvieron la poca feliz ocurrencia de acordarse que la Provincia de Buenos Aires habia sido pagada con ingratitud por sus otras hermanas del Rio .de la Plata, y que debia atender á sus mejoras interiores y dejar que Corrientes se desenvolviese como pudiera. — -Ciertos personajes de Corrientes entre ellos el finado Dr. Cosió trabajan impulsados por «•elos locales para evitar que atacase al Paraguay espedicion de Buenos Aires. Francia instruido de la tormenta que se preparaba sobre su cabeza, se apresuró á acomodarse con los Correntinos. Llegó á Buenos Aires la noticia del arreglo, y el proyecto tan combatido y tan débilmente sostenido vino por tierra.

La mujer de Rosas que era en política mas atrevida que su marido, determinó dar el golpe de gracia á la administración de Viamont, y propuso á Rosas hacer una pequeña asonada que asustase á los hombres de la administración. Rosas aprobó el pensamiento, y el comisario Parra, Santa Coloma y otros, entraron una noche corriendo á caballo por las calles. Llegaron á las ventanas del ministro García v le dispararon dos tiros, v á los

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pocos pasos de su casa, hirieron mortalmente de una descarga, á un joven inofensivo que le preguntó ¿qué habia? y que al diá siguiente espiró. Esta sangre derramada para abrir camino á Rosas al poder supremo, fué la del Sr. Badián, sobrino de D. Manuel Moreno, actual ministro de Rosas en Londres.

Un D. Tiburcio Ochoteco que estaba agradecido á la Encarnación, porque le habia asilado en su casa, con motivo de un asesinato que perpetró en un vecino de la campaña, la propuso organizar una especie de club, en que entraría solo lo mas brutal y ciegamente decidido del partido de Rosas. La ponderó la influencia que esta institución tendria para la elevación de Rosas, y para aterrorizar á sus enemigos, citándole ejemplos de'los que habia visto en Cádiz, donde Ochoteco habia vivido durante la revolución española de 1820. La Encarnación después de consultado su marido, aprobó el proyecto, y el club se organizó bajo el nombre de Sociedad Popular Restauradora. Fué nombrado su presidente un D. Pedro Burgos, compadre de Rosas; su Vice-Presidente un Julián González Salomón, cuyo hermano fué fusilado el año de 1820, por voto é influencia de Rosas, tesorero Ochoteco y secretario J. María Boneo. Muy pocas personas decentes se inscribieron como socios de la sociedad. Esta se reunia todos los dias en una casa alquilada al efecto. El clubista quequeria estar durante las sesiones sentado, hacia traer una silla de su casa, que á nadie cedia. Los trabajos de los miembros se reducían á comer un puchero ó un asado, que se costeaba á prorrata. El carnicero Pablo Alegre, antiguo guerrillero de Lavalle, que aspiraba á ser admitido en la facción de Rosas, costeaba el vino que se traía en uñetas de pulpería, y se bebia con jarros de lata. Acabado este almuerzo ó comida salian los socios medio ebrios, y pronunciando juramentos de exterminio contra los que no opinasen que se debia elegir á Rosas Gobernador con facultades extraordinarias. Recorrían las calles, tabernas, cafés y se reunían en las tribunas de la Sala de Representantes, desde donde dirigían miradas y ademanes amenazadores contra los diputados, que no opinaban en conformidad á los intereses de Rosas.

D. Nicolás Anchorena fué insultado por algunos miembros de la sociedad, y como no podia imaginarse que esa reunión de borrachos fuese fomentada por Rosas, lanzó contra ellas un furibundo manifiesto impreso, en que después de pintarla con negros y merecidos colores decia: "Qué padre de familia no armará su brazo para combatir esta reunión infame?" En seguida atacaba sin consideración á Ochoteco, promovedor de la sociedad, y le decia <jue sus títulos para estar en ella era haber asesinado á un honrado paisano. La sociedad con mucha calma contestó á ese mani-

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fiesto con otro. Y Rosas como prueba ele su aprecio al envió con misterio una enorme maz-horca de maiz, cosechada en su estancia del Azul. Tan valioso presente adornado de cintas celestes, en menosprecio de este color, por el uso inmundo á que era destinado ese símbolo, fué entregado por su hija Manuela al ex-fraile franciscano Ravelo con esta arenga: "Una persona que se interesa mucho por la sociedad envia á Vds. esa maz-horca para que la metan á los unitarios-" La sociedad recibió con aplauso este esplendido blasón, lo paseó por las calles en triunfo, y ademas de los bigotes, el chaleco colorado, el puñal y la verga, fue él uno de los distintivos, de los que desde entonces se llamaron maz-hor queros. La administración del general Viamont sucumbió bajo la maz-horca. Los partidos moderados cuando son amenazados por grandes peligros, enriquesen la Historia con pocos ejemplos de constancia. Este credo político enumera en todos los países, poquísimos mártires y es semillero fecundo de tránsfugas y traidores. Así se disipó la reunión política que representaba la administración del leal y honrado general Viamont; Crecida parte de los que la componían se disputaron el honor de adular á Rosas.

La sala dominada y aterrada eligió á Rosas, pero éste renunció, porque el nombramiento no venia acompañado de facultades extraordinarias. La sala lo reeligió porción de veces, lo colmó de adulaciones, le envió comisiones que fuesen á implorar que aceptase el gobierno. Rosas recibió á una de ellas, después de tenerla muchas horas á su puerta. Otras tuvieron que viajar por la campaña buscándolo, por no encontrarlo en su casa ni tener noticia de su paradero: Rosas se habia escondido. Al fin, después de que la sala esperó mucho, recibió dos notas datadas en un misterioso y desconocido sitio que llamaba Rosas del Alto Redondo, que después se supo que era un altillo de su misma casa, sita frente de la de Representantes, desde donde veia los afanes de los diputados y se burlaba de su degradación. La comisión lo halló al fin y volvió á la sala despedazada de dolor, porque el Restaurador habia sido una roca á sus humildes súplicas, y no quería aceptar el gobierno. Se procedió en seguida á nombrar otro y como no se sabia á quien elejir que no disgustase á Rosas, se determinó ir eligiendo por su orden á los amigos de Rosas, hasta hallar uno que aceptase, que seria señal que era su candidato, y que tenia orden para admitir provisoriamente el puesto, pues que según decia la maz-horca, Rosas no solo no quería aceptar el gobierno sin facultades extraordinarias, sino también recibirlo de manos del general Viamont. Nombraron primero al socio y compadre de Rosas D. Juan Nepomuceno Terrero, quien renunció el cargo porque dijo, que no había recibido indicación alguna de su compadre; eligieron en se-

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guída al primo de Rosas D. Tomas Manuel de Anchores a, pero este también reusó porque el primo nada le había dicho sobre el particular, y los unitarios eran muy malos; nombraron al general D. Ángel Pacheco, pero este se apresuró á resignar comisión tan espinosa sobre la que no habia recibido ninguna indicación, al fin eligieron al Dr. D. Manuel Vicente de Maza, quien aceptó el carago, porque en ello era gustoso Rosas, y pudieron los diputados de Buenos Aires felicitarse de haber adivinado el pensamiento de Rosas, después de tres laboriosos ó infructuosos ensayos.

El Dr. Maza entró á reemplazar provisoriamente al general Viamont. En el momento que se recibia del mando, un hombre se despeñó de la torre de San Francisco y se hizo pedazos, y el vulgo no dejó de reputar esta catástrofe de mal agüero para la elevación del nuevo magistrado de la provincia.

La administración de Maza hizo muchas reformas en la lista militar, y dio entrada en los negocios á varias personas de las que estaban en los'secretos de Rosas. La maz-horca regularizó y estendió su influencia, afiliando otras secciones en la campaña, pero sin que nunca tuviese reglamento escrito, aunque Boneo propuso uno, que D. Pedro Burgos amortizó; porque Rosas- no quería que tuviese ese club otra regla que la que é] le quisiese dar verbalmente cada dia, y cada momento.

Durante la administración de Maza en 1834 tuvo lugar la guerra civil entre Latorre y Heredia, aquel gobernador de Salta, éste de Tucuman. Heredia pretendía que Latorre apoyaba las empresas de D. Javier López para derribarlo del gobierno; Latorre que Heredia quería colocar en el gobierno de Salta á su hermano D. Alejandro Heredia. Hubo junta en casa de Anchorena sobre que partido tomaría la Provincia de Buenos Aires, y se decidió que se auxiliase con armas y dinero á Heredia, pero al dia siguiente reformaron esta resolución por un aviso que recibieron de que Rosas prefería, que se despachase al general D. Juan Facundo Quiroga como ministro mediador en las diferencias entre Tucuman y Salta. A todos sorprendió este nombramiento, y el que se hubiese adoptado medio tan desusado en la política de Rosas para cortar diferencias; pues constantemente en casos semejantes, se ha puesto del lado de una facción para oprimir á la otra, conservando relaciones con algunos miembros déla que queda vencida y dispersada para hacerla servir en la ocasión.

Quiroga que no sabia que hacer en Buenos Aires, que anhelaba por derribar á Rosas, que le habia usurpado todos los trofeos de su gloria, cuando todos sus servicios bélicos á la causa de. la federación habían sido, según palabras de Quiroga "enlazar "en la acción del Puente de Márquez él y su hermano Prudencio,

"caballos para que mudasen los que los tenian cansados, y dos "años después galopar hasta Pavón para fusilar prisioneros, aceptó con entusiasmo la comisión, proyectanda ponerse de acuerdo con los gobernadores de las provincias del interior, casi todos sus criaturas y amigos, y levantar una cruzada contra Rosas. Quizá confiaba Quiroga demasiado en su indómito aliento, y en el poder de su nombre; por qne su físico muy trabajado por enfermedades crónicas, no estaba á propósito para una campaña laboriosa al mismo tiempo que violenta y penosa. Entre tanto Quiroga y Rosas se engañaban mutuamente. Rosas hacia por medio de un francés llamado Corét, que tenia relaciones en Córdova con el Dr. Calixto María González, consejero del gobernador Reinafé, que aconsejase á éste que matase á Quiroga á su tránsito para Tucuman; porque en su muerte ganaría mucho la Confederación, y él se aseguraría en el gobierno de Córdova.

Los Reinafés que profesaban odio profundo á Quiroga, por creerlo y con razón promotor, por conducto del general Huidobro de una revolución que contra ellos encabezaron en 1833 los comandantes Arredondo y Castillo, escuchaban con agrado estas indicaciones. Entre tanto D. Francisco Reinafé, hermano de D. Manuel Vicente el Gobernador, con pretesto de la guerra con los i ndios fronterizos, venia á Santa-Fé, y tenia conferencias con D. Domingo Cuyen ministro, de Estanislao D. López, y en estas conferencias de que Rosas fué instruido al momento, se le hacia entender la utilidad déla muerte dé Quiroga. Rosas en la Gaceta Mercantil de 13 de Junio, confiesa los manejos de Cullen: — "Cuando los salvages unitarios tramaban en 1834 el asesi- "nato bárbaro contra el general Quiroga, Cullen era el agente "principal. Francisco Reinafé, uno de los asesinos del general "Quiroga, con frecuencia bajaba de Córdova á Santa Fé, á conferenciar con Cullen. Hacia creer éste al ilustre general López "que venía á asuntosparticulares, mientras que los Reinafées, esparcían en las provincias la voz de que ese asesinato había de "quedar impune porque se había practicado de acuerdo con el "general López."

De viage Quiroga para su misión, fué acompañado por Rosas algunas, leguas y los dos se apresuraron á darse mentidas pruebas de afecto y confianza. Quiroga dijo á dios á Rosas, diciéndose volveré con un ejército para derribarte. Rosas le dijo á dios repitiendo interiormente volverás cadáver, para ocupar un sitio en el cementerio de Dorrego.

De ida Quiroga para Santiago, en su paso por Córdoba debió ser asesinado por el capitán D. Rafael Cabanillas comisionado al efecto. Cabanillas consultó con Calixto María González el encargo que habia recibido de los Reinafées, y González le contestó

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que hiciese lo que quisiera, pero "que no tuviese duda de que los gobiernos de la confederación estaban de acuerdo en la muerte de Quiroga." Cabanillas retrogradó ante lo audaz y horrible del acto, y dejó pasar en salvo á Quiroga. Pero és¿e á su vuelta no fué tan feliz con el nuevo comisionado Santos Pérez, y pereció con toda su comitiva en Barranca Yaco el 22 de Febrero de 1835.

Mientras que esto pasaba, la maz-horca mantenía en verdadera anarquia administrativa á la ciudad de Buenos Aires. Por una parte Maza recibía indicaciones de Prosas, y por otra ]a mazhorca otras del mismo origen, en sentido contrario, y todos sus agentes trabajaban con tesón por todos los medios del terror, de la discordia y de la sedición en preparar su exaltación al poder absoluto.

Cuando se supo en Buenos Aires la catástrofe de Barranca Yaco, Rosas desplegó toda su actividad, para apoderarse de este suceso, que él habia preparado y explotado en su provecho, sin descuidarse de borrar todos los vestigios que pudiesen acusarlo.

Casi al mismo tiempo se supo en Buenos Aires la muerte del Gobernador Latorre y de su edecán Aguilar. Las tropas del general D. Alejandro Heredia penetraron á Salta é hicieron prisioneros á Latorre y Aguilar, que fueron puestos en un calabozo de la cárcel de Salta. A las pocas horas de estar en su prisión algunos soldados de Heredia enviados de propósito dispararon algunos tiros de tercerola en las entradas de la plaza: esta señal fué entendida por el oficial que custodiaba á Latorre y Aguilar, y pretestando, que venían á sacar á los presos los hizo matar á bayonetazos y lanzadas según las órdenes que para ello tenia.

Estos sucesos dieron la señal para la usurpación del poder supremo de la provincia. La maz-horca empezó á rugir con desusado furor. Carteles atroces y alarmantes, respirando sangre y exterminio contra los unitarios, designando con este título á todos los que eran enemigos de Rosas, ó noornnaban que se le hiciese gobernador con facultades extraordinarias, se fijaban en las esquinas ó en las calles y plazas. Rosas dirijió una carta á Ibarra en el mismo lenguaje, acusando á los unitarios de las muertes de Quiroga y su comitiva, de Latorre y su edecán, pintando la República en los mas grandes peligros, y próxima á hundirse en la desolación si no se tomaban grandes medidas. Rosas establecía en esa carta la célebre máxima que le hemos visto seguir después con tanta tenacidad el que no está conmigo está en mi contra.

La Sala bajo el puñal de la maz-horca, incompleta, y depurada de muchos miembros enérgicos, á quienes habia obligado á hacer renuncia de este puesto, admitió la devolución que hizo el

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Dr. Maea del gobierno, y nombró á Rosas de Gobernador de la Provincia, no ya con facultades extraordinarias, sino con la suma del poder publicó, término nuevo en el diccionario del despotismo, pero sinónimo con el de amo absoluto de vidas y haciendas. Durante la discusión que lia tenido lugar en Francia después de la muerte del Duque de Orleans, para establecerla ley de Regencia, se ha negado por los doctrinarios, la idea de un poder constituyentes, y se ha sostenido que lo tiene el poder público, siempre que es necesario para la salvación ó seguridad del Estado. Esta doctrina ha sido combatida por todos los demócratas de Francia, pero sea cual fuere la parte de poder constituyente que se quiera conceder al poder público existente, nadie admitirá que tenga derecho para cambiar enterameute la forma del gobierno, y con los poderes que recibió para legislar bajo la constitución establecida, pueda decidir por una simple votación, no solo que el absolutismo mas puro, simple y personal substituya al gobierno republicano representativo, sino que aun le sea dado despojar á los hombres de sus derechos sociales, de los que protejen su honor, su seguridad, su vida. Todo contrato de esta especie, por el derecho civil y político de todos los paises, está colocado entre los inmorales y bochornosos, que son declarados nulos, y punibles.

Rosas y sus amigos conocieron la ilegalidad absurda de esta inaudita investidura, y por consejo de Ahgelis, exigió Rosas á la degradada y oprimida Sala de Representantes, que ella se confirmase poruña votación nominal de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires; pero exigiendo á cada uno de ellos que su voto fuese sobre el siguiente, forzoso dilema de cuyos términos no podría separarse el votante: '"¿Aprueba el nombramiento que ha hecho la Sala ó no?" — La maz-horca se encargó de hacer votar á ía. ciudad: se dividió por cuarteles, y fué de casa en casa compeliendo á los ciudadanos y no ciudadanos, porque Rosas dijo que quería que estos también dieran su opinión, con la intención sin duda de privarlos en lo futuro de sus derechos de hombre co mo á los hijos del país. — ¿Quién era tan valiente en Buenos Aires para decir soy de opinión que Rosas no sea gobernador, en una mesa electoral rodeada por asesinos ávidos de sangre y alentados con la impunidad?— La votación de la ciudad fué unánime, aprobando la resolución de la Sala con escepcion de cuatro votos. Uno de ellos agente y espiade Rosas, otros dos que votaron y se apresuraron á fugar del pais en el acto, y el tercero que fué después proscripto por Rosas. En una ciudad que es en su mayoría enemiga de Rosas, cuyos habitantes por esa razón fueron después por millares encarcelados, proscriptos y degollados, ¿puede creerse que no hubiera sino esos cuatro hombres, que se negasen á suscribir á la renun-

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da vergonzosa de los derechos civiles y políticos del hombre en sociedad? — Toda votación canónica en un pais dividido en facciones, en provecho de la exaltación del gefe de una de ellas, y de la opresión y la ruina délas otras, trae en su misma espresion el sello de la nulidad y de la violencia.

Pero porque la ciudad renunciase á sus libertades, ¿podría entenderse que la campaña renunciaba también á ellas?

Solo después que Rosas estuvo sentado en la silla del gobierno con la suma del poder público, se acordó de resolver esta cuestión, y ordenó que los comandantes y jueces de Paz de los distritos de campaña, fuesen recogiendo los votos de sus habitantes, y ¡prodigio estupendo! esa campaña que en 1839 y 1849, ha lanzado mas de cuatro mil guerreros contra Rosas, no tuvo entonces un solo hombre que votase en contra de su gobierno absoluto.

¿Pero estando constituida la República Argentina, bajo la forma democrático administrativa, puede una de esas Provincias cambiar esa forma por el régimen despótico absoluto, sin previo acuerdo con las otras y sin separarse por el hecho de esa asociación? ¿Las otras no tienen derecho á intervenir en ese cambio que influye en sus relaciones internas y externas, y que pesa sobre todos sus hijos que habitan en la provincia que ha aniquilado su constitución, y echádose una cadena al cuello, y que por pertenecer á la misma nación tienen en ella los derechos y las cargas de ciudadanos naturales?

Rosas nunca emprendió resolver estas cuestiones sino procurando primero asimilar los otros gobiernos de la República Argentina al suyo, convirtiéndolos en dictaduras ó mas propiamente en brutales y sangrientos cacicazgos, y procurando después someter á todos esos caciques bajo su vara de hierro, y reducirlos á simples comisionados suyos, nombrados con su consentimiento, y amovibles á su voluntad.

Aceptó el mando absoluto de Buenos Aires, después de haber exijido á Maza desde su quinta, y mientras el pueblo se ocupaha libremente en votar sobre la resolución de la Sala, el arresto d<¿ varios individuos; y enelmismo diadela toma de posesión del gobierno expidió una proclama y una circular anunciando muerte y proscripción, y la necesidad de que los hijos sacrificasen á sus padres, y los padres á sus hijos si así él lo exigía. La emigración que no había sido pequeña á consecuencia de la revolución de octubre fué espantosa é incesante con motivo de la exaltación de Rosas al poder.

Sus primeros actos gubernativos fueron la destitución de multitud de empleados civiles, militares, judiciales y eclesiásticos. que habiaa encanecido en el servicio público, ó contribuido pode-

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rosamente ala libertad americana, ó que tenían sus empleos por título oneroso, por oposición ó compra de oficio. A muchos de ellos puso Rosas la cláusula quedan destituidos para siempre, ni mas ni menos que si hubiera de gobernar la tierra toda la vida, ó si sus determinaciones hubiesen de imperar como leyes sagradas aun después de su muerte. Al recibirse del gobierno, el presidente de la Sala tuvo bastante coraje patriótico para recordarle, que el nombramiento que de él hacia la Representación tenia por objeto apresurar la época de la Constitución de la Provincia, y que esperaba que él tuviese la gloria de dársela. Rosas contestó con altivez, desentendiéndose de esta indicación, y al dia siguiente hizo escribir en la Gaceta contra el Presidente de la Sala, "que se había atrevido á emitir la idea anárquica y unitaria de que se debia dar una Constitución á la provincia, para cuya manifestación no lo habia autorizado la Sala."

Las primeras semanas del gobierno de Rosas se pasaron en fiestas ruinosas para el vecindario, en celebridad de su exaltación al mando absoluto. La maz-horca forzó á los vecinos de dos principales parroquias, á que hiciesen fiestas por este suceso, y después los de las otras, con la emulación del miedo fueron festejándolo, siguiéndolos los departamentos y pueblos de campaña. Sumas cuantiosas se invirtieron en esas vergonzosas demostraciones, en que la adulación agotó sus perfumes de infamia para incensar al tirano. Todos los que vivieron en esa época en Buenos Aires se degradaron.

Las guardias de honor se multiplicaron. No hubo corporación que no ofreciese una á Rosas, y con ella orgias en que las prostitutas alternaban con las damas mas recomendables, y los asesinos y los ladrones con los honrados ciudadanos.

A cada una de esta guardias de honor, dirigía Rosas un discurso contra los unitarios, y contra los que vestían frac y tenian el cuello de la camisa limpio; concluyendo el acto por obligar á cada uno de los que componían esas guardias, á pintarse bigotes con tizne de carbón de corcho: sopeña si no lo hacia de incurrir en su indignación. Comenzó por mofarse de sus compatriotas, para degradarlos, y esclavizarlos.

Poco después tuvieron lugar las ejecuciones arbitrarias y de inocentes entre ellas la del coronel D. Paulino Rojas, valiente soldado de la guerra de la independencia, del teniente coronel Miranda y sargento Gatica. Miranda habia hecho grandes servicios á la oposición armada contra el general Lavalle, mientras Rosas asilado en Santa Fó pedia indulto á los amigos de Lavalle.

Mandó hacer funerales á Latorre y á Quiroga, y proclamó la necesidad de castigar á los asesinos del uno y del otro; pero solo

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se hicieron pesquisas sobre el de Quiroga, respecto de los de Latorre, se guardó profundo silencio, reservándose interrumpirlo para que cuando los Heredias les diesen motivo de queja ó hubiese sonado la hora de deshacerse de ellos.

Hablando de D. Domingo Cullen, hemos dicho lo bastante sobre el proceso de los Reinafées. Interesado Rosas y el Gobierno de Santa Fé en la captura de esos desgraciados, y de cuantos podían dar luz sobre el motor de la matanza de Barranca- Yaco; se violaron las reglas mas inconcusas de moral y justicia. Rosas fué acusador fiscal, juez, carcelero y verdugo de esos desgraciados. Vinieron á la cárcel de Buenos Aires cuantos tuvieron la mas ligera injerencia en este negocio ó sus incidencias á escepcion de Cullen y de Calixto María González, quien aun presos los Reinafées, aseguraba al Dr. Mahran en Córdova, que no morirían por que la muerte de Quiroga habia sido de acuerdo con los Gobiernos de Buenos Aires y Santa Fé.

Arrastrados los Reinafées y sus amigos á la cárcel, el juez comisionado se encerró con cada uno de ellos aparte, antes de entrar á tomarles declaraciones, y cuando se empezaron estas, ya estaban los infelices completamente alucinados y extraviados. En la historia que del proceso se publicó, el juez comisionado no tuvo embarazo en confesar, que habiendo querido declarar los reos cosas inútiles para averiguación del crimen, les interrumpió y no les dejó seguir adelante. Hoy existen en el sepulcro euvenenados ó asesinados por Rosas todos los que podian iluminar los misterios de Barranca Yaco y de la causa seguida á los actores de ese drama: los Reinafées y todos sus amigos perecieron, Cullen fué fusilado, murió D. Estanislao López, el Juez Comisionado fué asesinado, envenenado su secretario Gutiérrez, y sucumbieron á enfermedades sospechosas el comisario Insua que asistía á la apertura diaria de los calabozos de los Reinafées y el escribano de la cámara Escobar. Calixto María González y el Alcaide de la cárcel aun viven pero están estrechamente vigilados.

Tal es la evidencia que hay sobre la participación directa de Rosas en la muerte de Quiroga, que el hijo mayor de éste, en cuanto se presentó el general Lavalle en la campaña de Buenos Aires, se unió á él con todos los peones de su estancia y peleó denodadamente en varios combates para vengar, decía, la muerte de su padre.

Rosas resuelto á establecer una rigurosa unidad en su despotismo, suprimió el ministerio de la Guerra, y estableció relaciones directas no solo con sus generales y gefes de cuerpos, sino aun con los subalternos de ellos, organizando un espionaje mutuo, destructor de toda confianza, pero favorable á su despotismo.

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Las cárceles, pontones y cuarteles, se llenaron de presos políticos,

En esa época estrechó relaciones con agentes de los republicanos del Rio Grande; habia entre ellos y Rosas vínculos y pactos desde principios de 1838, y en ese año mientras que Rosas pasaba una circular al gobierno de Salta para que no permitiese que se .auxiliase á los alzados del Rio-Grande, el agente de ellos Paulino Fontana, visita y relación favorita de la casa de Rosas, sacaba pertrechos y armas de Buenos Aires, una imprenta suministrada por Angelis, y orden terminante para que Echagüe auxiliase k los marinos republicanos que se hallaban en Entre-Rios para donde se dirijió Paulino Fontana, después de haber tenido una conferencia en Montevideo con el Presidente Oribe.

A mediados de 1835 se iniciaron pactos entre Oribe y Rosas para sostenerse mutuamente. Oribe empezó á egecutar sus compromisos espiando á los argentinos emigrados, y prohibiendo que se escribiese contra la política de Rosas.

En Buenos Aires, desde el dia que el general Viamont resignó forzado el gobierno de la provincia, desapareció absolutamente la libertad de Imprenta, que habia sido severamente restringida por la revolución de Octubre. Pero el usurpador Rosas le dio redoblados golpes de muerte: hizo del ejercicio de impresor un monopolio de sus agentes, y no solo fué prohibido discurrirsobre ningún asunto político, sino hablar de ciencias, de artes, de cuestiones particulares, y aun en elogio de Rosas, sin previo acuerdo y orden de éste.

Dispuso que no obtuviesen grados de doctor en medicina ó leyes, ni egerciesen empleo alguno público, los que no probasen que eran federales, es decir adictos á su persona; y por estas disposiciones, jo principal de la población de Buenos Aires quedó excluida de ejercicios honrosos y lucrativos, ó tuvo que fingir adhesión á Rosas, perjurando sus creencias, y comprando falsos testimonios de los maz-horqueros, que de esto, como de otras muchas cosas, hicieron bajo el patrocinio de Rosas un tráfico escandaloso.

Todos los habitantes fueron obligados á traer cintas rojas con inscripciones de vivas al Restaurador, vivas á la Federación y mueras á los unitarios ; los hombres en el pecho las mugeres en la cabeza. Esos lemas adornaron los frontis de las oficinas publicas, de los documentos oficiales, de los periódicos, y hasta de los anuncios de ventas y compras y aun las cartas particulares., Y quedaron proscriptos los colores verde y celeste, los trajes europeos, y se les substituyó la chaqueta y el poncho. Meses después el bigote y el chaleco colorado era uniforme obligatorio de todo ciudadano de Buenos Ayres.

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A pretesto de la causa de los Reynafées y después de la guerra contra el General Santa-Cruz, Rosas fué introduciéndose gradualmente en el régimen interior de las provincias, aboliendo el imperfecto sistema de federación. Exigia no solo la prisión y envió de individuos de Buenos Ayres que se hubiesen asilado en las otras provincias, y que nunca estuvo en uso entregar sino la de ciudadanos de esas mismas provincias, que no habian cometido la menor ofensa contra Buenos Ayres. Traídos esos desgraciados á las cárceles de Rosas eran fusilados en el acto. Asi es que desde que entró al Gobierno en 1835 basta boy no lia pasado un solo dia, en que no baya becbo correr sangre inocente por mano del verdugo.

El Banco fué suprimido. Los jesuítas 3^ otras congregaciones religiosas restablecidas. No por el principio que sostendremos sin cesar de que en todo pais verdaderamente libre, el gobierno no puede prohibir que baya corporaciones religiosas, siempre que no se pruebe que conspiran contra el Estado; sino para explotar el resentimiento contra los que los espulsaron, y la gratitud contra el que los restauraba, y hacer de cada fraile un apóstol de su tiranía. Se organizaron misiones para que recorriesen los pueblos de campaña; pero prohibió espresamente á los misioneros que llevasen la palabra divina, donde, mas se necesitaba, donde con mas fruto podía derramarse, en las tolderías de los indios. Bajo graves penas inhibió también á esos misioneros que predicasen á los indios del desierto y á los que él mantiene organizados militarmente en los fuertes y poblaciones de frontera.

En 1835, 1836 y los años que han seguido hasta hoy, no han cesado los indios de invadir la campaña de Buenos Ayres; apesar de que en los almanaques de esa ciudad se data desde 1833, año de la espedicion de Rosas al desierto, la era del extermio de los salvajes; y de que en el mensaje de 183 Y aseguró á la titulada Sala de Representantes "que por aquella espedicion, y golpes que en "su consecuencia sufrieron han perdido, mas de 20,000 de sus me- "jores guerreros, y conocemos ya los campos del desierto." Los que han ieido en estos apuntes biografieos lo que se hizo y se descubrió en esa espedicion al desierto, no podrían menos que asombrarse al descaro del degollador de los Argentinos. En el de 1838, como nopodia obscurecer la terrible evidencia, que en la campaña imprimían los indios salvajes de su existencia, fué mas modesto en su recuerdo de esa espedicion diciendo; "el gobierno "se lisonjea que los trabajos espedicionarios, contra los salvajes en "lósanos de 1833 y 34 no hayan sido estériles."

En 1836, ordenó para atemorizar á !a provincia de Buenos Ayres !a atroz matanza de centenares de indios indefensos, de todo

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sexo y edad, arrancados á sus tolderías. En Córdova se degollaron trescientos en un parlamento y en la provincia de Buenos Ayres, según el cómputo que hace Rosas en suMensagede 1837 mas de mil. En la sola ciudad se fusilaron 110 en la plaza del Retiro, y unos veinte en el cuartel de Cuitiño. Esa carnicería nunca se olvidará en Buenos Ayres. Se trajeron las víctimas embarcadas de Bahía Blanca, y á los dos dias las sacaron á la plaza en bandas dea 10y20y fueron fusiladas con un fuego de pelotón, por el batallón de Maza, de manera tan brutal, que muchos de ellos se alzaron vivos en los carros en que se conducían al cementerio á sus destrozados hermanos, y otros en el borde de una zanja que se abrió cerca de la iglesia de la Recoleta, para sepultarlos, y allí se disputaron comisarios de Policía y edecanes de Rosas el placer de matarlos á piztoletazos. Entre los muertos habia niños de ocho y diez años (1). Solo perdonó Rosas al hijo del cacique Garran é, que después de haber sido obligado á presenciar el suplicio horrendo de su padre, y de sus compatriotas, fué arrastrado llorando á gritos, á la casa de Rosas para que diera á éste gracias por su clemencia, y se comprometiese á servirle como esclavo por el resto de su vida. '

El Obispo de Buenos Ayres solicitó de Rosas, antes de la ejecución, que se le permitiese convertirlos al cristianismo y bautizarlos, para que esas almas pudiesen salvarse. Rosas le dio por toda contestación; — "quesera un viejo sonso, y que se dejase de chocheses."

Rosas pretende que esos indios eran rebeldes y habían cometido horribles delitos. No dice cuales son, ni que jueces sentenciaron las causas de mas de mil seres humanos, que no eran subditos de la provincia de Buenos Ayres. Rebeldes! Quemas hubieran podido decir los conquistadores que seguían á Pizarro y Cortez! Rosas que se llama americano por excelencia, olvida que el sistema de los conquistadores europeos era la ocupación de la América á saangre y fuego, exterminando; que los americanos envían misiones para reducir á los indios por el convencimiento

(1) Algunos de estos indios se escaparon antes de llegar á Buenos Ayres. liosas dio orden á los comandantes de campaña, que conforme fuesen tomados los fusilasen en el acto. En Bahía, Tapalquen, Azul así se ejecutó; en el Tandil se presentaron dos, uno de ellos niño de ocho años, el comandante consultó á liosas si debía, ó no ser fusilado; y contestó: uque lo fusilase imnediaiamenute, y que en adelante se cumplieran sus órdenes sin demora al- "(/imabajo la mas seria responsabilidad."

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y la religión á la vida social, y á formar un nuevo pueblo con los americanos de raza europea; que no arrebatan como él á los indios sus propiedades, y los arrojan de sus tierras que tienen agua dulce y animales silvestres, para lanzarlos á morir de frió y de hambre en las ásperas y elevadas cordilleras, sino que negocian con ellos y les compran por un precio sus tierras, que son suyas, porque tan sido sus primeros ocupantes, y en ellos reposan los huesos ele sus generaciones pasadas. Pero suponiendo que esos indios hubiesen cometido crímenes horribles, si estos no se publicaban, y si el castigo tenia lugar á doscientas leguas del paraje en que los cometieron, donde habia espectadores que escarmentasen en ellos, y solo corazones que sufriesen horriblemente por su desapiadada matanza, ¿dejará esta de ser condenada como un ultraje de sangre hecho á ia civilización y á la humanidad?

En 1886 se perfeccionaron los pactos entre Oribe y Rosas, que constituyeron al primero en un teniente de esté, y que llamando al Estado Oriental la influencia Argentina, forzó á sus habitantes á emprender la lucha que dura hasta hoy, para defender no solo sus libertades sino también su independencia. Oribe se declaró carcelero y proscriptor de los Argentinos que habian escapado de la cuchilla de Rosas, asilándose en el Estado Oriental. Rosas publicó dos decretos prohibiendo bajo pena capital toda relación entre los Argentinos y los valientes Orientales, que encabezados por el General Rivera combatían en armas al opresor Gobierno de Oribe, y declaraba que cualquiera de estos que llegase á territorio Argentino seria tratado como enemigo público.

Su deseo vehemente era entablar una guerra para dar pretestová su sistema arbitrario, adquirir fama barata, y disponer de grandes sumas de dinero. — Sus relaciones con Oribe le dieron ocasión para alzar un hipócrito clamor sobre los peligros que amenazaban á la Federación, organizar tropas en Entre— Ríos, armar buques y arrastrar á sus cárceles mas Argentinos.

Pero como esto no le bastaba, se apresuró á asociarse á Chile para hacer la guerra al General Santa-Cruz. Supuso que este General estaba de acuerdo con los unitarios, cuando nunca habia tenido relaciones con los patriotas designados con ese título, y tuvo la inpavidez de suponer escrita, primero por el General Lavalle y después por D. Bernardino Rivadavia, una carta que seencontró sin firma abordo de la goleta Yanacocha, y que después se ha sabido que habia sido escrita en Buenos Ayres, y dictada por uno de los altos funcionarios del gobierno de Rosas. En esa guerra contra Santa Cruz las glorias fueron para Chile, la ignominia para Rosas. Por la primera ves un ejército Argentino fué

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derrotado por fuerzas inferiores y se vio á un general argentino enfrenando con el pavor á su caballo por la cola! Rosas faltó á todos sus compromisos, y Chile quedó solo en la estacada con todo el poder de Santa Cruz. A éste le bastó destacar una columna de mil hombres para mantener á raya dentro de su territorio á los ejércitos de Rosas.

Mientras alumbraban estos dias de ignominia, la Sala decretaba á Rosas títulos, honores, medallas, territorios enteros en premio de haber ahogado la libertad de su patria y pisado sus leyes. El que era coronel en 1829, sin haber tomada el olor á la pólvora desde ese año hasta hoy, es brigadier general, ilustre Restaurador de las leyes, héroe del desierto, defensor heroico de la libertad americana y padre déla patria; tiene una espada, una banda y un escudo de honor guarnecido de brillantes.

Desairado completamente en las fronteras de Bolivia, emprendió una lucha injustificada con los agentes de la Francia. Desde 1830, perseguidor declarado de la civilización europea, no contento con combatirla por medios indirectos, trató de disminuirla haciendo sufrir á los europeos, y especialmente á los franceses vejámenes de todo género, para aburrirlos, alejarlos, y poner dique á la emigración extrangera. Se empeñó en someterlos á sus facultades extraordinarias, y por leves pretestos encarceló y despojó á muchos franceses, entre ellos al desgraciado Bacle, que á consecuencia de las torturas con que lo abrumaron sus carceleros, espiró dos dias después de estar en su casa por los efuerzos enérgicos del více-consul francés Don Amado Roger. Se empeñó en que habian de servir como los naturales del paisen la milicia, cuando esta es opresiva, é importa el servicio militar de línea en campaña, por el estado permanente de guerra civil en que se encuentra la República Argentina. En vauo los Representantes y casi todas las Provincias Argentinas se opusieron á esa guerra injusta.

Rosas tenia necesidad de pelear con alguien para continuar en su sistema. La Sala de Representantes tuvo que bajar la cabeza, que se habia atrevido á alzar, bajo el puñal de la maz-horca, suprimida por Rosas durante los años de 1836 y 183 1; y que hizo surgir de nuevo para que le auxiliase en sus crímenes; y Jas otras provincias Argentinas no subscribieron á esa guerra impolítica, que tantos males ha traído á la República Argentina, sino después de haberse anegado en sangre y sepultádose en ruinas.—-Ninguna acción heroica ha ilustrado ía resistencia de Rosas al ataque negativo de los franceses. — Sus hostilidades hacia estos se han reducido á asesinatos individuales, á una predicación á la plebe de odio contra los extranjeros y un diluvio de sarcasmos he-

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diondos contra la nación francesa, su marina y su Rey, publicados diariamente en los periódicos oficiales de Buenos Ayres. El Gobierno Francés hizo, es cierto, una paz indecorosa, porque abandonó sus aliados y se contentó con promesas en vez de garantías; pero Rosas concedió lo que habia negado á Roger, aunque con el firme propósito, como se está viendo, de proseguir en su persecución contra los extranjeros, lo que en su lenguage se llama sis teína americano. Los franceses fueros eceptuados del servicio militar, y Rosas se comprometió á dar dinero como indemnizaciou de sus crimenes.— Como hemos escrito tanto sobre esta cuestión, como se sabe bien que los que han intervenido por parte de Rosas y del gobierno francés en el ajuste ignominioso para ambas partes de 29 de Octubre de 1840, han quedado como los antiguos sacerdotes manchados á la par con la sangre de la víctima del sacrificio, se nos dispensará, si nada mas decimos sobre ella.

En este periodo comienza la época verdaderamente horrible de la vida de Rosas. Como es muy conocida la trazaremos á grandes rasgos.

El coronel D. Juan Zelarayan marchó en 1838 para el Sud de la campaña de Buenos Ayres, resuelto á alzar el estandarte de libertad. Delatado por un vil, alcanzado por una partida de Rosas, fué degollado y su cabeza traída á Rosas, quien la insultó pateándola, escupiéndola y entregándola á la befa salvaje de sus adulad ores. Estos no anduvieron escasos por complacerle, en demostraciones de canibalismo. Dos amigos de Zelarayan, á quienes Rosas supuso complicados en su generoso intento, obtuvieron el perdón de la vida, permaneciendo de rodillas por muchas horas con los ojos clavados en la fétida cabeza de Zelarayan. Un general de Rosas estaba de centinela para observar si esos dos desgraciados presos bajaban la vista ó la volvían hacia otra parte, y para hacerlos en ese caso inmediatamente fusilar.

El gobernador de Santa Fé, D. Domingo Cullen que no quiso entregar á Rosas el archivo secreto del finado D. Estanislao López, que contenían cartas que comprometían á Rosas, ni subscribir á la impolítica guerra con los franceses, fué lanzado del gobierno por una espedicion de Buenos Ayres.

En la provincia de Córdova por orden de Rosas fusilaron sin forma alguna de proceso á D. Pedro Nolasco Rodríguez y otros cordoveses distinguidos,

Las cárceles y pontones se llenaron de presos políticos, y nunca la emigración inundó en tan gran porción los países vecinos.

Las cárceles se hicieron lugares de horrible sufrimiento. Amontonados los presos en calabozos fétidos y húmedos, privados

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de toda comunicación con sus familias, y hasta de la luz del dia, sino era en las horas en que ellos personalmente tenian que haeer la linpieza, cargando enormes barriles de inmundicias; obligados á alimentarse con dos pequeños pedazos de mala carne cocida en agua inmunda y sufriendo verdadera hambre; privados de toda asistencia en sus enfermedades y de todo consuelo en sus últimos momentos; cubiertos de andrajos, de gusanos y de miserias; eran y son con frecuencia diezmados por el verdugo, y todo esto sin notificación de la causa de tales padecimientos, y sin que les sea permitido decir nada en su favor. Jóvenes, viejos, comerciantes, eclesiásticos, abogados, literatos, pertenecientes todos á !a primera clase de la sociedad, arrastran en esas horribles cloacas pesados grillos. Casi diariamente uno ó dos de ellos eran llevados á la muerte, y no pocas veces fusilados á pocos pasos del calabozo común, sin que le hubiera sido permitido arreglar sus negocios, dar sus últimas disposiciones, dejar una palabra á su familia. Los perros de la cárcel, únicos encargados de limpiar el suelo enrojecido por las víctimas, lamían la sangre que vertieran. Sus cadáveres arrastrados con escarnio hasta la puerta de la cárcel, se llevaban en un carro sucio y se lanzaban á una zanja del cementerio, sin que fuese permitido á las familias de los ejecutados consagrarles un sepulcro, marcar con una cruz el sitio de su última morada. El vestir luto, el llorar por los asesinados por Rosas es crimen. Mas respetados eran sinembargo esos cadáveres, que los de los centenares degollados en la campaña. A estos se les desuella, se les castra, se les descabeza, se hace maneas de su piel, se come su carne por diversión, y se dejan insepultos, pasto de las fieras y juguete de los vientos. Tiene pena de muerte el hombre piadoso que se atreve á cubrir con un poco de tierra uno de esos cadáveres.

Por las endijas de sus calabozos ven los presos estas horribles escenas, y siempre que oyen sonar las llaves de su carcelero se preguntan, "¿cuál de nosotros irá á morir?"

Cienfuegos joven de Buenos Aires, que ronda las ventanas de su prometida, y que ha pasado dos veces por delante de la puerta de Rosas, es asaltado por los esbirros de este tirano, maniatado, y fusilado brutalmente después de espantosas torturas, apesar de que su confesor demuestra con documentos escritos, la inocencia de la víctima.

En 1838, después de una larga dolencia agravada por excesos de ebriedad, espiró la inquieta y audaz muger de Rosas, superior á su marido, autora de su elevación, y que se atrajo sin embargo su odio, por la parte que sin su permiso tomó en la revolución de Octubre de 183 Y. Rosas la castigó por esa falta hasta en sus últimos momentos. En ellos se viórodeada no de profesores que ali-

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viasen los dolores punzantes de su cuerpo, no de la amistad ni de la religión que vertiesen su bálsamo sobre los remordimientos de su alma, que al acercarse al trono de sucriador? se volvía con espanto hacia su vida pasada; sino de una profunda y desesperante soledad, interrumpida por las risas y obcenidades de los bufones de Rosas. Ellos le aplicaban algunas medicinas, y muchas veces desgarraba los oidos de la pobre enferma la voz satírica de su marido, que gritaba á uno de los locos: "ea! acuéstate con Encarnación si ella quiere, y consuélala un poco." La infeliz se sintió morir y empezó á pedir con llanto doloroso que llamasen á un sacerdote para que escuchando la confesión de sus culpas le diese su bendición. — Su hija, la Manuela, se echó á los pies de su padre, pidiéndole la gracia de que su madre tuviese un confesor: — jNo, dijo Rosas, en presencia de sus domésticos. Encarnación sabe muchas cosas de la Federación, y los frailes cuentan después todo lo que les dicen los sonsos que se van á confesar con ellos. Lo mismo es que se confiese que no se confiese. Después que se muera haremos entrar un fraile, y diremos que se ha confesado, y todo el mundo lo creerá.

Cuando le avisaron que habia espirado su desgraciada cómplice, mandó venir un sacerdote que le pusiese la estremauncion, y para que éste no creyese que el oleo santo se derramaba sobre un cadáver, y si sobre una persona moribunda, uno de los locos de Rosas, puesto debajo de la cama en que estaba el cuerpo difunto, le hacia hacer movimientos, pero contal torpeza, que el sacerdote, después de haber fingido que nada comprendía, salió espantado de aquella caverna de impiedad, y reveló la escena infernal en que habia sido involuntario actor á un eclesiástico venerable, de cuyos labios tenemos esta relación.

Muerta la Encarnación, Rosas le mandó hacer funerales espléndidos, y la adulación no vierte sobre las tumbas de los Reyes, tantas demostraciones de fingido pesar y profundo respeto como las que amontonó la esclava población de Buenos Aires aguijoneada por el puñal déla maz-horca. Su cuerpo estuvo espuesto como el de las Reinas. Se hicieron misas, salvas, funerales, como si la soberana del pueblo hubiese dejado de existir. Toda la población fué obligada á llevar luto por un año, y durante él, los despachos espedidos por las oficinas de la administración de Buenos Aires, llevaron en los bordes fajas negras. Las provincias sometidas á Rosas repitieron estas farsas de dolor, y éste se manifestó poseído de la mas profunda pena. ~No hay documento suyo desde 1838 hasta hoy en que no concluya recordando el dolor intenso que sufre su alma por la pérdida irreparable de su muy amada Encarnación.

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La religión, el pudor, la razón pública, las leyes de la provincia de Buenos Aires y de la República Argentina, lian sido insultadas torpemente por esta comedia de pesar fúnebre. No liabia uno en Buenos Aires que no supiese la aversión de Rosas p or su difunta esposa, y que esta muger violenta no era digna sino del menosprecio público. Hasta entonces, ninguna dama, y muy respetables y muy ilustres las ha tenido Buenos Aires, liabia merecido este honor; porque las leyes argentinas, las afecciones domésticas de los magistrados se consuman y se devoran bajo el techo doméstico, y el pueblo nunca sabe oficialmente que los que rigen, sus destinos, son felices ó desgraciados, se han casado, enviudado, ó cumplido años. Al tirano de Buenos Aires que se dá aire de Monarca, estaba reservado hacer de sus sucesos de familia festividades públicas.

Tenaz en su empeño de dominar la República Oriental con menosprecio de la convención preliminar de paz de 1828, hizo invadir por tropas argentinas 'el departamento de Paisandú, y fijar en él su bandera, mientras una escuadrilla hostilizaba las fuerzas libertadoras del general Rivera. Pero apesar de su empeño por anular la independencia de la República Oriental, y mantener en el gobierno de ella á su degradado teniente Oribe, éste se vio forzado á renunciar solemnemente la presidencia de la República, y á pedir pasaporte para fuera de su pais.

Mas felices los seides del degollador Rosas en Corrientes, lograron dispersar un ejército de cuatro mil correntinos, y pasaron á cuchillo á mas de mil y quinientos prisioneros. De las espaldas del gobernador Astrada, sacaron una lonja, y con ese sangriento despojo humano trenzaron una manea para el caballo de Rosas.

Otra escena horrible se representaba entre tanto bajo el techo paterno de Rosas. Su padre D. León Ortiz de Rosas, antiguo capitán del fijo, y vecino respetable de Buenos Aires, y acia espirante en su lecho de dolor. Llamó á un escribano y ordenó su testamento, nombrando por su albacea á su hijo Gervasio Rosas. Lo supo Rosas, y fuera de si salió de su casa para entrar á la de su padre, de la que había estado alejado muellísimos años. Se acercó irrespetuosamente á la cama del viejo, y lanzándole violentas miradas, sin informarse del estado de su mal, le preguntó, "¿por qué ha nombrado Vd. de albacea á Gervasio? ¿No sabe que soy de mas edad que él, de mas capacidad y de mas representación?"

I). León Ortiz de Rosas, incorporándose contrabajo le hizo el siguiente discurso, que aterró al parricida Degollador.

"Juan Manuel, ¿vienes á asustar á tu padre? Piensas que "puedes imponerme miedo como al Pueblo? — He nombrado á

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"Gervasio porque es mas buen hijo. — Me fuerzas á que te recuer- "de cosas amargas. — Cuando tu madre te envió á la estancia por "tu mala conducta, yo me empeñé en que ganases algo, y después "de algún tiempo te interesé en las ganancias. ¿Qué hiciste? — "Cuando se acercaba el término del contrato cuereaste sin medi- "da, malbarataste mis intereses y te apropiastes sumas de consi- "deraciou. Después, en vez de arrepentirte, viniste á mi casa, y "tirándome la ropa que te habia dado tu madre, te fuiste en calzoncillos de mi casa, y después no solo hablabas mal de mí, sino "que me volvias la espalda cuando me descubrias desde media "cuadra, sin acercarte nunca á esta casa á saber de la salud de tus "padres ni á pedirles su bendición. Faltaría yo á mis deberes de "cristiano si confiase los intereses de tu madre y de tus hermanos "en las manos de un hijo que me ha sido infiel é irrespetuoso." — Rosas no lo dejó concluir y le dio la espalda.

El padre de Rosas sobrevivió pocos dias á esta escena de violento pesar. Rosas tuvo la satisfacción de haber derramado hiél en sus últimas horas; pero no bien hubo fallecido, le mando hacer suntuosos funerales, ordenando que la degradada Sala le decretase honores de General, y en su mensage de ese año, destinado como todos los otros por su forma, por su lenguaje estrambótico, y por los embustes que contiene, á burlarse, de la esclavitud y vilipendio de los Argentinos, insertó algunas frases sobre la muerte de su muy amado padre\ pero, tal era su aborrecimiento contra él, que aunque en la primera edición de ese Mensage se encuentra ese recuerdo á su memoria, en la segunda edición ya no se halla.

En 1838 tuvo lugar el asesinato del Gobernador de Tucuman D. Alejandro Heredia, contra cuya influencia en las Provincias Argentinas, se habia precavido Rosas, trayendo á Buenos Aires al General D. José María Paz y al General Araoz de La-Madrid; contando con vencer su patriotismo y hacerlos servir á sus miras. — En el Nacional del 3 Junio dijimos sobre esta muerte lo siguiente :

"Este general que se habia hecho muy impopular en Tucuman por la guerra con Bolivia, en que los ejércitos de su mando fueron bochornosamente vencidos, se entregó á deplorables escesos de embriaguez, y en ellos cometía actos sumamente reprensibles."

"Un dia perdida la razón agarró por los cabellos en presencia de todo el ejército tucumanoal teniente coronel Robles, y después de pegarle de bofetadas en la cara, le hizo remachar una barra de grillos. Cuando volvió en sí reconoció su injusticia y mandó poner en libertad á Robles. Pero éste le había jurado horrible venganza! — Se conjuró con tres oficiales que habían también sido

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maltratados por Heredia, y lo esperó en el camino de los Lules, cuando Heredia iba en su coche á su quinta. Se acercó á él y Heredia en cuanto lo descubrió, completamente turbado le gritó:— "Robles ¿qué quiere? quiere Vd. caña? quiere alguna gracia?"— Tu vida tirano le respondió Robles, atravesándolo con su espada. — Robles recorrió las calles de Tucuman con la espada sangrienta gritando ya murió el Tirano! Tal era el aburrimiento de los tucumanos contra el dominio de Heredia, la indignación que liabia causado su brutal tropelia con Robles, y el estupor que imprimió la atrevida acciou de éste, que los parciales de Heredia, quedaron confundidos, y los matadores pudieron retirarse tranquilamente á Bolivia.

"Una prueba evidente de que ninguno de los partidos de oposición á Rosas, tuvo parte en el desgraciado fin de Heredia, es que su hijo está sirviendo en nuestro ejército, y no es natural suponer, que si nos creyera matadores de su padre pelease por nosotros."

A esto agregaremos lo que resulta de nuevos datos que hemos recojido. Ibarra, Gobernador de Santiago y enemigo de Here- "dia, fué el promotor del asesinato de éste, sirviéndose para ello de su ministro Gondra, que nacido en Tucuman tenia relaciones en esa provincia. Agentes suyos esplotaron el justo encono de Robles y le asociaron áNeyrot y Casas. Después de perpetrada la muerte de Heredia, sus autores se dirigieron á Santiago donde estuvieron asilados, y hasta comieron con Ibarra en su propia mesa. Pasados algunos dias, éste les aconsejó que se retirasen á Bolivia por algún tiempo, mientras se olvidaba el suceso. Rosas se ha guardado bien de hacer investigaciones judiciales sobre este asesinato; y solo se ha acordado de él para declamar contra los unitarios, á quienes achaca este hecho, como todo lo que puede ennegrecerlos. Pero Gondra ha estado en Buenos Aires, y lejos de ser molestado, ha recibido como Cullen en 1838 altas distinciones.

Aquí corresponde colocar los dos espantosos asesinatos de Rosas, perpetrados en 1839 en las personas del señor Gobernador D. Domingo Cullen y del Presidente de la Sala de Representantes Dr. D. Manuel Vicente Maza, y de su hijo el teniente coronel D. Ramón Maza.

Nos detendremos poce sobre el Sr . Cullen, porque en el artículoque hemos escrito consagrado á él especialmente, nada hemos dejado por decir en esa~ materia, hasta el punto que han enmudecido los periódicos de Rosas, y nos limitaremos á transcribir dos cartas de Rosas en que se habla de Cullen. Ellas al mismo tiempo que son una muestra del sistema de intriga y desunión en que

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mantiene Rosas á los pueblos de la República Argentina, demuestran que para capturar y matar á Cullen no alegó ni con Ibarra ni con el Sr. Gobernador de Santa Fé Brigadier General D. Juan Pablo López, que Cullen hubiese tenido parte en la muerte del G'ral Quíroga. Este cargo lo lia desenterrado recien este año, y como el delito es siempre torpe en sus disculpas, no lia hecho sino enredarse con él y poner mas clara su propia complicidad en ese asesinato. Las cartas de Rosas que transcribiremos existen originiles en nuestro poder, y fueron tomadas por el señor general -D. Juan Lavalle en Santa Fé, en la casa de Gobierno. Si niega Rosas su autenticidad las pondremos eu exhibición en un paraje público.

Fusilado Cullen, no le quedaba á Rosas sino que matar otro hombre, para que las sombras del sepulcro cubriesen los secretos del proceso levantado á los Reinafécs. Grandes eran los que guardaba Maza sobre él; por eso muchas veces se le oyó decir: — Esta causa de los Reinqfées me ha de quitar la vida. — Buscaba Rosas un pretesto para deshacerse de Maza, y lo encontró en la generosa conspiración, que por la delación de Martínez Fontes, sospechó que tramaba su hijo D. Ramón Maza, conspiración que sin embargo nunca ha descubierto en su origen ramificaciones y estension. Cuando puso preso á éste se encontró en la disyuntiva, ó ele perdonarlo en obsequio de los grandes servicios del padre, á lo que se ha llamado Federación, y muy especialmente á él mismo, pues fué su maestro, después su protector, y cuando estuvo en alta fortuna su amigo y consejero: ó de matarlo y envolverlo en la pretendida culpa de su joven hijo. Pero esta calumnia estaba tan desnuda de documentos, tan falta de apariencias, que era necesario buscarle colorido, porque tan pública era la amistad ciega del Dr. Maza por Rosas, que el vulgo en los primeros momentos de la prisión de D. Ramón Maza creyó que su mismo padre hubiese descubierto á Rosas los pasos en que andaba. Rosas, pues, mandó á la maz-horca que asaltase su casa, y á la policia que le siguiese los pasos, por si aterrado queria huir para que lo alcanzase y asesinase como reo que intenta escapar á la justicia, pero Maza permaneció impasible. Determinó entonces tenderle otro lazo. Maza estuvo á verlo, y Rosas se negó á recibirlo, haciéndole contestar que si algo tenia que decirle, se lo escribiese. Rosas esperaba que tratando un padre y un abogado de defender y disculpar su hijo, soltaría alguna palabra que lo comprometiera. Maza se resolvió á escribir, y después de haber roto varios borradores, le pareció bueno uno, que consultó conlos señores Guido y Mansilla, y en el que entre otras cosas que no daban el menor asidero á la calumnia, decia estas palabras, que por ser lacónicas se prestaban al equívoco: — "que esperaba que no se le exigiría lo que repugnase

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á la naturaleza" — Rosas creyó que con estas palabras tenia ya todo lo que necesitaba, y Garrigos con quien Rosas habló del asunto, decia: — "Esto quiere decir que no se le forzará á acusar á "su hijo, luego sabia la conjuración, y no la lia delatado, luego es "cómplice."

Rosas no trató ya sino de asegurar el golpe, y se decidió por un medio conforme á ¡sus inclinaciones. Mandó decir á Maza que se estuviese en la Sala de Representantes, que no saliese de ella porque iría á verlo un amigo. — Maza creyó que era Rosas, porque asi se lo hizo entender el mensagero, y mandó traer buena yerba y preparar mates, para obsequiar á su amigo Rosas. Al mismo tiempo se puso á escribir la renuncia de todos sus empleos ¡Dará conmover mas á Rosas, y la estaba leyendo á un amigo suyo, cuando se presentaron dos emponchados en la puerta de la secretaria, y un tercero envuelto en una capa. Uno de ellos se descubrió y corrió hacia el amigo de Maza, que aterrado huyó por una de las puertas que daban al Salón de las Sesiones y se ocultó en uno de los palcos. Maza se tapó la cara, y el capitán Gaetan, que traia en la mano una daga asiéndole por el cuello se la undió dos veces en el pecho, limpiándola en seguida apresuradamente en un pliego de papel que estaba sobre la mesa. — A los pocos momentos entraron gentes, y con ellos la policia que se apoderó de los dos mates, de la yerba y de todo lo que tenia relación con el Dr. Maza. Un agente de Rosas dijo: — UE1 Dr. Maza se ha suicidado!"'— Pero varios concurrentes señalaron el papel sangriento en que el asesino habia limpiado el instrumento de muerte, y sobre todo la posición y dirección de las heridas, y se abandonó hasta el dia de hoy ese medio de defensa. — Entretanto, media hora después del crimen todavia los asesinos andaban trémulos buscando al testigo que huyó al verlos, y que se escapó á Gaetan. Uno de ellos pidió el fuego á un respetable vecino de Buenos Aires. Era Maestre, el embozado en la capa. Esa misma noche dieron con el amigo de Maza, y apesar de que no estaban ciertos que fuese realmente el que estaba con Maza lo arrastraban á asesinar, cuando la milagrosa aparición de un ciudadano honrado y valiente, los forzó á desasirse del testigo ocular de su crimen; aun que lo mismo se habría sabido si el no lo hubiese presenciado ó hubiera sido asesinado por los alevosos matadores de Maza.

Rosas mandó horas después de asesinado «al Dr. Maza, que fusilasen á su hijo D. Ramón; teniendo la crueldad de acibarar los últimos atroces momentos del esforzado mancebo, con la relación insolente que uno de sus edecanes le hizo del fin horrendo de su padre. . . .que tendido en un carro esperaba á que trajesen el cadáver de su hijo para descender juntos á la zanja dónde Ro~

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sas sepulta y confunde sus víctimas. — En vano la familia del Dr. Maza imploró los restos de ese infeliz magistrado: se los negaron c*on ferocidad. ¿Por qué si Rosas no fué su asesino no los entregó? ¿Por qué prohibió que se le hiciesen funerales? En toda la provincia de Buenos Aires lamaz-horca forzó á la población á hacer regocijos por la muerte de los Mazas. Las iglesias fueron profanadas con sacrilegas acciones de gracias al ser supremo por ese infame asesinato y respecto al Presidente Maza, al principio dijo Rosas que lo habían muerto los unitarios, después que los federales irritados, otras veces que el furor popular, y en la Gaceta del 3 de Junio ha dicho: — "El execrable asesinato del salvaje unitario Dr. Maza, en momentos de profunda é inmensa irritación "popular, que tanto repite el Nacional, fué un esceso de atroz licencia." ¿Quién no vé en estas contradictorias esplicaciones la confusión del delito?

He aquí las dos cartas de Rosas á que nos referimos. En ellas no se habla de que Cullen tuviese parte en la muerte de Quiroga, y se dice, que los federales mataron á Maza. Se dispone del modo mas pérfido y alevoso el ánimo del Gobernador de Santa Fé para que se ensangriente en las personas distinguidas de su provincia á quienes calumnia Rosas, y al mismo tiempo que finge reprobar los empeños de la María Josefa y de su hija, por lo que esas mugeres se hacen pagar mucho dinero, declara que ha hallado inocente, al que ellas prohijan. Sobre todo se vé que la conspiración de Maza fué dirijida por el Gobierno francés, y pagada con su oro inmundo. Ahora que el Gobierno francés está en paz con Rosas no seria ocasión que sus ministros desmintiesen esta aserción escandalosa y falsa, que lanza Rosas sobre el sepulcro de dos patriotas ilustres?

"Sr. D. Juan Pablo López. — Buenos Aires, Marzo 25 de 1839. — Mi apreciado compatriota.— Contrayéndome á la contestación de suapreciable correspondencia pendiente desde el 15 de Enero último, hasta la última de 22 del corriente, doy principio por manifestarle que al fin pude despachar el Correo de la carrera de Santiago y Perú, el que llevó toda la correspondencia atrasada, de mas de seis meses, pues con motivo del fallecimiento de mi amante compañera Encarnación, á consecuencia del dolor de mi corazón, solo me había podido contraer á lo mas urgente y vital en los graves negocios del Estado y no es estraño que en este largo periodo, los unitarios que tienen poco que hacer, hubiesen logrado con las armas de su intriga engañar en algunos de los pueblos de la República."

"He empezado ya, pues, á escribir al Sr. Ibarra, y al dirigirle la Circular sobre el reclamo del facineroso Cullen, en el ha-

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blo sobre el positivo mal que hace al crédito del Pais con su retención, y al de el mismo Señor Ibarra en particular, y agregándole razones de sólido poder, le indico que si Cullen sigue así, no dude que en aquellos pueblos vana desatarse sordamente las pasiones, y á recobrar su funesto imperio la anarquía.

"Pero como aun no he contestado á lo principal de la correspondencia de aquel amigo, he dejado acá un chasque suyo, para que le lleve la contestación principal y detenida sobre el mismo asunto, de que me estoy ya ocupando, y que espero dejar concluida del 2 al 3 del entrante Abril. En ella le hablo con toda la extensión necesaria sobre el mismo for agido Cullen, tratando el asunto desde su origen, y ^combatiéndole los argumentos en que funda su resistencia á entregarlo á Vd., (según la carta que le escribió) con razones de tanto poder que deben llamar mucho, y muy seriamente su atención. Espero, pues, que esta correspondencia sino llena en el todo su objeto, algo ha de remediar, y que ha de ser importante al bien general.

"Por lo que á vd. respecta, es necesario insista en su reclamación.— Pero es preciso que no le amontone las razones como yo he hecho. Al efecto y para que vayamos muy acordes en este importante asunto, luego que despache el chasque del Sr. Ibarra, le he de mandar á vd. un borrador de lo que á mi juicio es conveniente que vd. le escriba en contestación. Entre tanto como el oficio en que lo reconoce á vd. en el carácter de Gobernador de esa Provincia está bueno, lo he hecho publicar en los diarios de esta Ciudad.

"Deseando á vd. la mejor salud y acierto, quedo suyo afectísimo atento amigo. — Juan Manuel de Rosas.

"Señor D. Juan Pablo López. — Santa Fé — Buenos Aires, Julio Y de 1839. — Mi apreciable compatriota. — Tengo el gusto de avisarle el recibo de sus apreciables, fechas á 21 de Marzo, — 5, — 11,— 13,— 17,— 19,— y 30 de Abril,— 2,— y 11 de Mayo— 25 — y 27 de Junio últimos. —

"El Señor Ibarra remitió, como vd. sabe, al foragido unitario Cullen, y en esto ha hecho un servicio de alta importancia á la República, y con especialidad á esa benemérita Provincia, cuyo sosiego era imposible mientras viviese semejante hombre logista, tan funesto como perverso. — Como el proceso ya estaba publicado en lo que ha visto la luz en la Gaceta de esta Ciudad, luego que supe que venia en marcha lo mandé fusilar donde fuese alcanzado, como se verificó. — Entregó al coronel Ramos algunas prendas con unos apuntes ó cartas de que aun no he tenido tiempo de imponerme. — Asi que pueda, pasaré á vd. un oficio, para que disponga de todo ello, y lo entregue á la señora viuda, ó haga lo

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que guste. — Este hombre feroz estaba haciendo á vd. una guerra muy astuta. — Cuando vd. mas generoso se portaba con los presos, yo sabia con documentos todas sus maniobras, y el horrendo asesinato que le proyectaba. — El Alvarez, que he dejado en la cárcel, era uno de los instrumentos con que se entendía; y con todos los presos que vd. mandó poner en libertad estaba en inteligencia últimamente. — El único que me parece que no tiene en esto pecado es Bayo. Áhi mismo tenia vd. algunos hombres de copete, de los que se llaman decentes, que estaban en completa inteligencia con él, trabajando en el sentido del exterminio de vd."

"Puesto que ya no debe vd. necesitar las copias de mis cartas al señor Ibarra, le he de estimar que el duplicado de ellas me lo mande, quedándose con el principal si quiere tenerlo en su poder.

"Grande fué mi sentimiento cuando vd. me mandó la carta firmada por mi cuñada Da. Maria Josefa, y la señora Da. Mauricia de Arguibel, empeñándose por la libertad de Bayo. — Por supuesto que bastaba que vd. me dijese que por ese empeño se veia forzado á decirme que lo largara, para que no lo hiciese entonces, v ;que no podia yo permitir que nadie de mi familia le fuese á vd. con semejante empeño por hombres á quienes vd. habia remitido presos por traidores renegados y pasados al asqueroso bando unitario. — A la quinta de Palermo fueron á rogar empeños fuertes á Manuelita mi hija, para que firmara esa carta; y como era consiguiente no quiso hacerlo. — Es pues, necesario, que si alguna otra vez le van á vd. con empeños parecidos, no los crea, aun cuando lleven la firma de cualquiera persona de mi familia, por inmediata que ella sea. — Y tanto mas me desagradó que le fuesen á vd. con ese empeño, cuando yo mismo al no querer se prestasen á semejante paso, les dije que en atención á las glorias de la América que se celebraban, lo mas que haria seria hacer yo el borrador de una presentación que podian dirigir á vd. los deudos de Bayo — Dos objetos tuve en abrir esta idea, y prestarme á este servicio privado. — El primero fué dar á'vd. y al Gobierno de su administración, toda la robustez moral qne siempre he procurado darle; y el otro, abrir á Vd. por ese medio un camino honroso para que, si era gustoso y creia conveniente usar de esa equidad con Bayo, á quien yo nada le habia descubierto durante su prisión en contra de vd. por mas que le armé trampas, tuviera ocasión de hacerlo sin ninguna violencia ni compromiso de empeños, que tanto debilitan la fuerza moral de la primera autoridad. Le mando copia de dicha presentación, para que vea si es la misma que le presentaron.

"También sentí que el coronel Ramos lo incomodase á vd.

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con el otro empeño por el Correo, y por esto no los largué hasta que vd. me previno que lo hiciera con todos, en cuyo caso dejó al alférez, porque por el segundo delito cometido por este malvado unitario, ya es á mi á quien corresponde juzgarlo.

"Los impresos que halló vd. en el correo, son délos redactados en Montevideo por los unitarios, y ya debe vd. hacerse cargo lo que serán. — Es conveniente que encargue vd. al administrador de correos la vigilancia sobre ellos, porque los unitarios trabajan cuanto pueden por hacerlos circular en esa y demás provincias del interior —

"No se olvide vd. de lo conveniente que es hacer generalizar en las mugeres y en los hombres el uso de la divisa federal: los hombres al pecho en el costado izquierdo, y las mugeres al lado izquierdo de la cabeza —

"La Gaceta del 8 del corriente ha de estar también bastante interesante, por lo que en ella se registrará en favor de nuestra santa causa de la libertad y honor del Continente Americano —

"Se me olvidaba decirle, que hacía también algún tiempo que yo sabia que los parricidas Dr. Maza, y el hijo Ramón comprados por el asqueroso oro francés, trabajaban acordes con el salvaje unitario Cullen. — Todos los federales á quienes vieron, y repartieron dinero, me lo comunicaron y entregaron. — Al fin, habiendo ellos maliciado, llegó el caso de prender al hijo. — Con este golpe, esta gente federal, á quien no se le engaña en el celo de su santa causa, empezaron á gritar contra el padre. — Esa noche le avanzaron y escalaron la casa en diversos grupos, buscándolo para degollarlo por traidor. — Al amanecer circularon multitud de ejemplares de una representación de los mismos federales, en que usando del derecho de petición republicano, pedian á la Junta de Representantes su deposición, etc. — Pero ni esto alcanzó: tal era la ardorosa irritación de los federales. — Esa noche á las siete y media fué asesinado en la misma casa de Representantes. — Ai hijo lo mandé fusilar al amanecer, y se juntó su cadáver con el del padre, porque los representantes temiendo la irritación pública, lo mandaron esa misma noche al cementerio. — Asi acabaron trágicamente estos malvados; porque asi castiga Dios una ferocidad sin cuento, y asi solamente pudo quedar desagraviada la justicia. — El plan era asesinarme de sorpresa con los hombres que pudieran comprar y tener listos para el día que pensaban desembarcarse Lavalle con algunos franceses por algún punto de la costa de esta provincia. — Este ahora ha salido ya de Montevideo, y ha llegado con la Cruzada, que será de doscientos á trescientos hombres, á Martin García. — El objeto es el mismo: probar fortuna por acá, auxiliado de las tropas francesas — Este tal Lavalle sin duda en

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cuenta de loco, con la cabeza embriagada, anda buscando su tumba en Navarro.

"Deseando á vd. la mejor salud, y acierto, quedo suyo afectísimo atento amigo — Juan M. de Rosas"

Vamos á tratar del crimen de Rosas que mas hondamente lia afectado la moral del pueblo de Buenos Aires. Mal que le pese al degollador de los argentinos, denunciaremos ese su delito público á la indignación de la humanidad. Al hacerlo no atacamos como el dice la vida privida, ni el decoro del bello sexo. La Encarnación, la Manuela, sus otras cortesanas, no son el bello sexo de Buenos Aires, sino sus dolorosas escepciones. ]S"o son ni la matrona ni la virgen que no traspasan el umbral doméstico. A estas todo hombre debe mirar como á divinidades del hogar. Si son puras y santas apartar el velo de su modestia y presentarlas á la veneración del pueblo, si manchadas por la pasión cubrirlas con un manto para esconderlas de la luz. Pero ¿por donde las mugeres que voluntariamente se hacen personas públicas, que escandalizan . la sociedad y derraman sangre humana, pueden pretender el que la censura no las llame ante su tribunal? Las cortesanas de Luis XIV y Luis XV de Francia, las Borjias y las otras envenenadoras de Italia ¿no son acaso del dominio del orador, del cronista, del poeta, del dramaturgo? ¿Por ventura al habar de la Dubarry ó de Lucrecia de Boijia, se ataca al bello sexo de Francia ó de Italia? — Esta pretensión de Rosas sobre la Encarnación y la Manuela es tanto mas injustificada, cuanto que la primera ha sido declarada Heroína de la Federación, con honor de Capitán General por el titulado cuerpo legislativo de Buenos Aires, y la segunda generala de brigada, y en una circular de Rosas pasada á los jueces de paz de campaña después del asesinato de los Mazas indicada como capaz de sucederle á la par de su hijo Juan, si acaso los unitarios lo asesiyiahan. ¿Y no tendrán los argentinos derecho para examinar los títulos de la Encarnación para ser Heroína y Capitán General? ¿Para saber cuales son los méritos de su hija Manuela para haber sido elevada al rango de generala de brigada? Rosas y Oribe que degüellan mugeres en sus campos militares, no tienen derecho para quejarse de que se deploren los estravios de los marimachos que usurpan los oficios mas arduos del hombre.

La España por mas de veinte años ha tenido que ruborizarse y que sufrir las terribles consecuencias del reinado impúdico y escandaloso del adúltero Godoy. La Europa se ha estremecido con asco, y los ultrages del tálamo de Carlos IV, han llamado sobre la España treinta años de sangrienta espiacion. La prensa, el pulpito, la tribuna han maldecido á ese infame favorito y á su

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desvergonzada real concubina. Y Buenos Aires lavará con anchos arroyos de sangre el torpe incesto que la mancha. No, esa herida que ha abierto Rosas al pudor de su pais can el ejemplo ignominioso y triunfante con que lo abate, no se curará ni en pocos dias, ni sin dolores ni lágrimas.

Su hija Manuela era hace pocos años una joven que no se recomendaba por su belleza, pero sí por su recogimiento y dulzura. Pero el destino le dio un demonio por padre y la virgen candida es hoy un marimacho sanguinario, que lleva en la freute la mancha de asquerosa perdición. Parece indudable que esa muger tiene el honor de la resistencia, y que no cedió sino á ataques meditados, continuados é incesantes del monstruoso Rosas. Primero trabajó para hacerle perder la timidez de su sexo esponiéndola á peligros y haciéndola cabalgar potros briosos, presentándola en reuniones numerosas, embriagándola en orgias, explotando hasta su misma piedad. Le rogó un dia por la vida de un desgraciado, y la forzó para salvarlo á entrar en su habitación gineteando sobre uno de sus locos que marchaba en cuatro pies. Otra vez la obligó con pérfida astucia á desnudarse delante de un pescador. Cuantos jóvenes se aficionaban de Manuela eran víctimas de la mas atroz persecución. El coronel Puirredon debió á esa desgracia su prolongado y penoso encarcelamiento. El coronel Ramiro fué blanco de torpes desaires y obligado á dejar de visitar la casa de Rosas, hasta que se casó con una dama de Buenos Aires. Otro joven que servia á Rosas éntrelos caballerizos de su coche fué por la misma sospecha amarrado al potro de la cárcel de Buenos Aires, y allí le dio el verdugo cincuenta azotes, en presencia del edecán Corbalan, que estuvo observando si se los descargaban con brazo vigoroso. Mariano Maza, conocido hoy por el nombre de Violin, huía de su casa siempre que sabia que la hija de Rosas debia venir á ella.

La manchó en fin, y cuando estuvo cubierta de lodo, la encumbró á la primer altura social, y ha dicho con el puñal en la mano á las demás mugeres: "Arrodillaos ante esta muger manchada, porque es mas bella, mas perfecta, mejor que vosotras."

Un incestuoso no podia ser sino sacrilego é impio. Cuando se ultraja la santidad déla familia, es preciso para ahogar el grito de la conciencia, negar á Dios y profanar su templo. En 1839 y los años siguientes el retrato de Rosas, colocado en carros de triunfo, que tiraban con cordones de seda las esposas de los empleados públicos, recorríalas calles de Buenos Aires, y lo detenia en el pórtico de cada templo; el clero vestido de sobrepelliz, sonando el órgano é iluminado el templo, recibía bajo palio el retrato de Rosas, y colocándolo en el altar mayor le tributaban cul-

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to bestial. Los padres Jesuítas deben su proscripción á haber resistido noble y cristianamente esa monstruosidad. Las gacetas oficiales de Rosas están llenas con las relaciones de esas impiedades, y el señor diputado Mermilliod leyó una de ellas, teniendo en la mano el papel oficial de Rosas, ante la Cámara de diputados de Francia, que interrumpió al orador con estrepitosos clamores de horror.

El asesinato de los Mazas tuvo eco en la provincia de Buenos Aires. A fines de Octubre se alzó en armas lo mas respetable de la campaña del Sud, encabezando la revolución hacendados pertenecientes al partido federal, amigos y hasta parientes de Rosas, que no pudieron tolerar la continuación de su tirania inmoral, absurda y sangrienta. Rosas se encontró tomado de improviso, y confundido y aterrado solo pensó en los primeros momentos en escaparse por mar, para lo que hizo aprontar baúles, en los que encerró oro y alhajas. Sus cómplices los maz-horqueros no estaban menos asustados, y depuesta su altanería y ferocidad se dirigían á las personas que suponían relación con los gefes conspicuos de la oposición para disculparse de sus crímenes, y hacer protestas de su odio á la tirania de Rosas. Este, pasado el primer estupor y convencido de que los revolucionarios no venían á atacarlo y con la noticia de que algunas fuerzas de línea le permanecían fieles, se ocupó de hacer frente á la insurrección; pero tan ignorante estaba de sus caudillos y de sus ramificaciones, que publicó una carta de su digno hermano Prudencio en que se señalaba como gefe del movimiento á D. Gervasio Rosas, que en nada se habia mezclado, y que estaba arrestado con los revolucionarios, y un capataz de Anchorena llamado Morillo, que servia en las fuerzas fieles á Rosas. Esto probaba que la revolución era popular pues que Prudencio Rosas después de recorrer gran estension de territorio no habia podido recoger de los habitantes noticias ciertas de lo que sucedía. — Entonces se le ocurrió á Rosas la idea abominable de deshonrar la bien fundada fama de su infel iz y respetable madre, que yacía enferma en cama. El que habia deshonrado á su hija determinó asesinar la fama de la que lo tuvo en su vientre. Acusó por escrito ante la maz-horca, que lo repetió á gritos por las calles, que su hermano Gervasio era nacido de adulterio; calumnia atroz desmentida por la honestidad proverbial de Ja Sra. Da. Agustina López Ortiz-de Rosas. El incestuoso fué parricida, y Buenos Aires gimió asombrado ante un nuevo crimen contra la naturaleza, perpetrado por su bárbaro opresor en las personas que debían ser para él sagradas de su herno y de su madre.

La impetuosidad de los revolucionarios, y la defección del

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Coronel Granado, con quien contaban, les trajo una derrota completa en Chascomus, emigrando los que escaparon de esos reveses en número de mas de mil y doscientos hacendados para esta República, apesar del fingido indulto que les envió Prudencio. Sofocada la revolución, Rosas recobró toda su energía. El general Castelli fué degollado y su cabeza clavada en un palo en medio de la plaza de Chascomus, y derramados los prevostes de la mashorca por toda la estension de la campaña de Buenos Aires, degollaron á cuantos habian tenido parte en la revolución, y se habían acogido al indulto, y á otros muchos, que aunque no se complicaron en ella, tampoco se armaron para sofocarla. Los agentes de Rosas lancearon muchos millares de cabezas de ganado lanar merino, fruto, del pais, que como después se verá, ha nacido y progresado á despecho de Rosas. Las cárceles se llenaron de presos y tan débil como habia sido el tirano en los momentos del conflicto, así se mostró cruel cuando le sonriyó la fortuna. Pero como la revolución del Sud habia sido muy popular, perdonó la vidaá los que escaparon de las matanzas de la campaña, y vinieron presos á la cárcel, poniendo en libertad á algunos de ellos semanas después, para entregarlos mas tarde al puñal alevoso de sus bandas de asesinos.

En Noviembre tuvo lugar la espantosa carnicería del guardia marina francés Wenzal, y de cinco marineros de la misma nación, que fueron sorprendidos por tropas de Rosas en el Rio de Santa Lucía en este Estado. Descuartizados vivos, sus cabezas clavadas en lanzas divirtieron la ferocidad canival del campo Rosin, que estaba cerca de Montevideo.

El 30 de Diciembre, quedó completamente derrotado Echagüe, que habia invadido el Estado Oriental con tropas de Rosas. Lo venció el general Rivera en los campos de Cagancha, arrojando sus restos al Entre-Rios; pero Rosas, con imperturbable mala fé, publicó un fingido parte-oficial, en que Echagüe se daba por victorioso, é hizo que Bnenos Aires se embanderase, que se repicase y se hiciesen otros festejos como si así hubiera sucedido; ordenando á Oribe que se lanzase con un cuerpo de tropas al pueblo de Belén, y pasase á cuchillo la población , oriental que se encontrase, como se verificó, degollando á muchas madres con sus hijos en los brazos, según parte del general D. Ángel Mari a ISTuñez que perseguía á los dispersos de Echagüe, y se encontró con los cadáveres que en el pueblo de Belén habia dejado Oribe.

Después de varias acciones de resultado dudoso que batalló en Entre Rios D. Juan Lavalle se lanzó éste á la campaña norte de Buenos Aires, con una división de tres mil hombres convoyados y transportados por la escuadra francesa, derrotando á Pa-

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checo que intentó hacerle frente. Los habitantes lo recibieron con los brazos abiertos y le proporcionaron abundantes caballadas. Rosas volvió á sentirse poseido de miedo cerval, y se metió en un campo fortificado llamado Santos Lugares, que hizo circundar de cañones de grueso calibre, y guarnecerlo por infanteria y por todos los hombres, que por haber participado de sus crímenes tenian que serles fieles hasta la última extremidad. Dejó la campaña enteramente abandonada al general Lavalle, y la ciudad á la escuadra francesa, y cuidó solamente de mantener una línea de comunicación por agua con los buques de guerra ingleses para asilarse en ellos, en cnanto lo atacase Lavalle. Sin las operaciones audaces, que á retaguardia de este general hizo el gobernador de Santa Fé Brigadier D. Juan Pablo López con las divisiones santa-fecinas, segundado por fuerzas que trajo Oribe de Entre Rios, y sin la protección que le prestaba el Almirante francés Dupotet,- Rasas habría tenido que refugiarse abordo del buque de guerra inglés que le tenía preparado el ministro británico Mandeville, y la provincia alzada en masa habría arrojado de su seno hasta el último de sus cómplices; pero retrogradó el general Lavalle en persecución de López, y Rosas, saliendo de su trinchera volvió á erguirse mas horrendo que nunca.

A fines de Setiembre de 1840 apareció el menguado Almirante Mackau en el Rio de la Plata, revestido de los dobles poderes de gefe militar de las fuerzas francesas y de negociador. Ya hemos dicho cual fué el resultado bien conocido y nunca suficientemente deplorado del ajuste celebrado por ese hombre tan ignorante como débil, qne pudo cubrir de gloria las armas francesas y hacer un gran servicio al comercio y la civilización del Rio de la Plata. Ahora solamente llamaremos la atención de nuestros lectores sobre la usurpación de Rosas de los poderes de la Confederación para hacer un tratado con el extrangero.

"En la Confederación Argentina, (dijimos en esa época) (1) no hay un pacto escrito de unión, sino solo una costumbre, una tradición. Cada Estado retiene la suma de su soberanía, que á voluntad puede delegar ó egercer. Es costumbre que la persona del Gobernador de Buenos Aires, por el periodo legal de su gobierno, sea investido por todas y cada uua de las provincias con el cargo de entretener las relaciones exteriores. Si en este punto hay algo grave que hacer, el encargado inicia, propone, ajusta interinamente; y cada Estado consultado por separado, dá su aprobación ó la niega, cuando el Gobernador de Buenos Aires cesa ó concluye superiódo gubernativo; el nuevo mandatario, ó el anti-

(1) Epítome de la cuestión francesa.

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guo si ha sido reelegido, se dirige á todos y cada uno de los Estados, noticiándoles su advenimiento para que estos le continúen la investidura de las relaciones exteriores"

Cuando Rosas celebró la convención no solo no lo hizo provisoriamente, y hasta recabar la aprobación de las otras provincias, sino que careciendo de toda representación nacional, pues que habian concluido hacia seis meses los cinco años de su gobierno, y la mayoria de las provincias le habian retirado expresamente su autorización para entender en las relaciones exteriores, se presentó y trató como si fuera poder nacional constituido; y desde entonces abolió la costumbre de la autorización periódica para entretener las relaciones exteriores, prosiguiendo de hecho en la representación de la Confederación, como si ella fuera inherente al gobierno de la provincia de Buenos Aires, ó á su persona como gefe nacional. Asi es que los escritores europeos le dan el titulo de presidente. Esta usnrpacion de los poderes nacionales, esta violación de la única costumbre, uso ó constitución federal que existia fué no menos violenta, que la destrucción que habia hecho de las leyes de la provincia de Buenos Aires, y costó también torrentes de sangre argentina.

Hemos dicho que dejó abandonada la ciudad á las fuerzas navales francesas, y la campaña al ejército libertador del General Lavalle; pero ¿qué hacia mientras López y Oribe forzaban á Lavalle á volver sobre Santa-Fé, y el Ministro Británico Mandeville ponia en juego todos sus recursos para decidir á Makau á un acomodamiento. ¡Parece increíble! dirijir y ejecutar un degüello universal en todas las personas que creía, ó le informaron que le eran desafectas y que vivian en la ciudad de Buenos Aires. La mas-horca, los empleados de Policia y los de Estado Mayor, se dividieron en pequeñas bandas armados de puñales y vergas. Penetraban en las casas á pretesto de buscar en ellas muebles ó ropas que fuesen de color verde ó celeste, y después de robar los objetos mas preciosos, azotaban y tuzaban á las matronas y doncellas, y degollaban bárbaramente á los hombres en las calles y las plazas. El gobierno de Rosas solo se ocupaba de recojer porla mañana los cadáveres que amontonaban durante la noche sus operarios de crimen, lanzad oíos á una fosa del Cementerio de la Recoleta. Sobre trescientas víctimas cayeron inmoladas bajo el puñal de la mashorca. Después del degüello de Herodes en los niños de Jerusalen, no se encuentra en la Historia atentados mas violento y bestial que el de las matanzas de la mas-horca. El francés Varangot, portugués Nobrega, Gándara, subdito ingles, porción de españoles pacíficos, perecieron en esa carnicería, que duró ocho dias, y que cesaba y se renovaba á ciertas horas de la

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noche. Los cadáveres eran mutilados horriblemente, y la mashorca puso una cabeza enla pirámide de Buenos Ayres, paseando otras triunfalmente. Ya no se mataba por opiniones políticas, sino á todo el que era rico y no era mas-horquero, al que poseía una esposa ó una hija bella. El viejo é inofensivo español Cladellas, porque tenia algunas alhajas, fué ahogado en un baúl. Rosas por su parte ensangrentaba el cuartel del Retiro, el de Cuitiño, la cárcel y su campo de Santos-Lugares con numerosas y arbitrarias ejecuciones, que se hacian con la mayor precipitación, sucediendo que se quitó la vida á dementes y á locos como Calviño y Ballesteros.

Las bandas de degolladores se esparcieron por todos los pueblos de la campaña y cada aldea tuvo su mas-horca y su degüello, y no hubo camino en que la garganta de un hombre no vertiese su sangre. Los despojos, salteamientos en dinero y objetos preciosos fueron inmensos. Una gran parte se repartió entre los degolladores: otra pequeña pasó á manos de Rosas, quien regaló muchas joyas de las robadas á su hija Manuela, y esta las mandó á joyeros para que les dieran otra forma y no se reconociesen á primera vista. Por mas de cinco meses estuvieron trabajando artífices de Buenos Ayres en estas vergonzosas desfiguraciones.

Rosas que nunca tiene la valentía de confesar sus crímenes dice cuando se le recuerdan estas carnicerías, que él no tuvo parte en ellas, fueron obra del furor popular, exasperado por la conducta política de los unitarios.

El furor popular de Rosas es como lo que se llamaba la máquina en los dramas de la escuela clásica. Una invención fría y forzada que suplía la verdad de la inspiración. El sueño, la fantasma, el confidente sobrenatural que sacaba al autor de sus apuros para desenvolver ó esplicar una situación. Los anales de Francia y España están manchados con exesos de furor popular, pero cuya nobleza brilla en medio de la mismas ferocidad. Los autores de esas asonadas de sangre han muerto á los objetos de su cólera^ han destruido sus habitaciones, echado al mar ó al fuego sus muebles, sus vestidos, sus joyas, pero han ahorcado al primer villano que ha querido robarse uno de esos objetos. En Buenos Ayres el furor popular se ha escondido para robar ó asesinar, y los muebles, los vestidos y las joyas no han ardido ni se han sepultado en las aguas sino q' adornan las casas y las personas de los asesinos y la parte principal de los robos ha pasado á manos del gobernador de la Provincia, que los guarda en sus arcas deplorando la violencia de ese furor popular que no puede reprimir. El furor popular de los países civilizados, esa erupción espantosa de la pasión reconcentrada de un pueblo, se estrella contra los poderosos, los

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desmenuza y anonada, pero respeta al viejo, á la matrona, á la virgen. El furor popular de Rosas es mas quieto y cauto. No ataca á los que pueden defenderse, y cuando se muestra mas valiente es cuando tiene que habérselas con el sexo débil, con la infancia ó con la senectud.

Ese furor popular es una producción moderna del reinado de Rosas. Antes que este malvado rigiese á los argentinos nunca apareció en Buenos Ayres, ni en ninguna de las otras provincias de la República Argentina; aun en épocas de efervescencia popular y de peligros. Jamás el pueblo se hizo justicia por si mismo, y esta consideración dio motivo á que los estrangeros dijesen con admiración en este pais no hay plebe.

Rosas no deja de vanagloriarse de su influencia en el pueblo y de haber moralizado las costumbres de los argentinos. ¿Como es, pues, que el pueblo después de tantos años que lo está educando, muestra sus adelantamientos, soltándose como tigre feroz, degollando, mutilando á personas inocentes, y como un salteador inmundo robando hasta las camisas y los trastos de cocina de sus víctimas y de sus infelices familias? Donde está la fortaleza del G-obierno de Rosas, y su influencia q' no impide estas catástrofes?

No prosigamos: Buenos Ayres y todas las Provincias Argentinas están libres de ese borrón. En ellas el pueblo nunca degüella ni recorre las calles, ni visita los hogares, precedido por la depredación y el asesinato Esa es una calumnia con que en vano el degollador Rosas quiere afrentarlo. Esas matanzas son obra suya, la ejecución oficial de sus órdenes, por empleados que reciben sueldo del tesoro de Buenos Ayres. Nunca el Pueblo Argentino ha conocido esa demencia que se llama furor popular, nunca há arrebatado á la ley ningún culpable, para bañarse arbitrariamente en su sangre. El furor popular es una mentira impudente de Rosas para disculparse con los estrangeros de sus espantosos delitos.

La confiscación de bienes, esa institución de otra edad, que la civilización habia enterrado hacia mas de medio siglo; resucitó á la voz de Rosas y se cebó de nuevo en los bienes de las inocentes familias para castigar las culpas de sus padres. Hé aquí el uso que ha hecho Rosas de las facultades estraordinarias; establecer matanzas periódicas de seres humanos, quitar la vida á inocentes, azotar mujeres, robar las casas de la ciudad de sus menages y por último confiscar los bienes de los que no opinan en Buenos Ayres que son estas cosas buenas y santas, que el perverso tirano que las ejecuta es un grande hombre. Las Gacetas de Buenos-Ayres contienen estados oficiales en que hay partidas de dinero ¡cagadas por el tesoro de la provincia á tres asesinos que alcanzaron en el

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campo á un proscripto, le cortaron la cabeza y la presentaron á Rosas, (1) y entradas al tesoro de la venta de alfileres de pecho, botones, dedales, y basta cunas de niño, despojos de personas asesinadas ó que vagan en pais estrangero en dolorosa miseria para escapar de la muerte arbitraria y horrenda, que el degollador Rosas les prepara en su desgraciada patria.

1841 fué año de victorias para Rosas. Sus ejércitos numerosos, azuzados con el olor de la sangre y el robo, y compactos por un espíritu universal de desconfianza y terror, invadieron las provincias de Córdova, Tucuman, Catamarca, la Rioja y Mendoza, armadas revolucionariamente en defensa de sus libertades, y después de destruir sus ejércitos en combates fáciles, pasaron á degüello á todos los prisioneros, á todos los hombres pudientes, á todos los hombres capaces de pensar algo en beneficio de la patria. Oribe, Pacheco, Maza, se hicieron célebres por sus saqueos, sus estupros, castraciones, decapitaciones, descuartizamientos, y hasta por el antropofaganismo con que comieron carne humana. Cubrieron los caminos y plazas de esas provincias con estacas sosteniendo las sangrientas cabezas de generales, diputados, ministros, gobernadores. — Esos caribes después de la victoria no enviaban á Rosas banderas ni otros trofeos de gloria que el guerrero de honor recoje en el campo de batalla sino maneas, lonjas y orejas de los valientes muertos en la pelea ó degollados después de prisioneros. Las "orejas" del coronel Borda, asesinado en seguida de la batalla del Monte-Grande fueron remitidas como un presente á la hija y manceba de Rosas, la Manuela, que las presentó con sonrisa de demonio á su tertulia. Puestas en un plato sobre su piano, cuando el noble capitán de la marina británica Flankland, llamado por esa fiera á gozarse en aquellos infectos humanos, la dio la espalda horrorizado y con indignación pro muda se alejó de Buenos Ayres.

Los desatres sufridos en las provincias Argentinas del interior por los ejércitos patriotas, se repararon espléndidamente en Caa-guazú, el 28 de Noviembre de 1841. El General Paz tomó cerca de cien oficiales prisioneros, y en vez de ejecutar en ellos una represalia, provocada por las matanzas de Rosas, propuso á este por conducto del Sr. Ministro Británico Mandeville, que se regularizase la guerra y se canjeasen los prisioneros. La respuesta de Rcsas fué fusilar cuantos conservaba en su poder y qne hacia mas de un año que yacian cautivos en hediondas mazmorras.

Amenazado por el egército victorioso desplegó una actividad

[1] El ex-juez de paz Gralindez.

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asombrosa en perseguir á las señoras que no usaban un moño punzó en la cabeza, ó que no lo traían muy visible, como lasmugeres de la mas-horca. Se ha visto que el chaleco punzó, el bigote, la cinta en el pecho con el retrato de Rosas, y en las mugeres el moño en la cabeza, con esclusion del color verde y celeste en sus vestidos, han sido las grandes medidas de salud pública de que ademas de los degüellos ha hecho uso Rosas, cuando se ha visto amenazado de serios peligros, y las que ha aconsejado ú ordenado á sus tenientes en las otras provincias Argentinas. Cuadrillas de mashorqueros espiaban en las puertas de los templos á las Señoras que entraban sin moño bien grande en la cabeza, y se arrojaban sobre ellas desgarrándoles sus vestidos, azotándolas con verga, y pegándoles en la cabeza con brea hirviendo grandes moños de grana colorada. Esta violencia impía no se paraba ni en las gradas del altar á que se abrazaban las perseguidas.

Llegó el mes de Abril, y como el general Paz con marcha de victoria ocupaba la provincia de Entre Rios, mandó fijar Rosas grandes carteles impresos, anunciando que se admitían propuestas para la matanza de perros. Esta fué la señal de quince dias de degüello continuo y metódico. El número de victimas fué doble que en las matanzas de 1840. Los asesinos desplegaron mas fría crueldad. Ya no degollaban con puñales, sino con sierras da carpintero desafiladas. A cierta hora se repartían por las calles y hacían visitas domiciliarias en las casas, arrancando de los brazos de su familia á las personas designadas por Rosas. Las llevaban á un arrabal de la ciudad y cuando habían degollado ocho ó diez hombres que eran los que podía contener un carro, disparaban un cohete volador, señal convenida con la Policía que enviaba el carro á recoger los muertos. Cuando este llegaba al sitio de la carnicería los asesinos echaban en él los cadáveres, y lo seguían tocando cuernos, violines destemplados, formando una orquesta burlesca, y gritando en cada boca calle : — quien compra duraznos ! quien compra melones ! — En los últimos dias este cortejo horrible, no buscaba ya las sombras para su marcha, sino que la hacía aun en la mitad del día. D. Juan Benito Blanco, emigrado de esta ciudad, encontró uno de estos carros, creyendo que realmente conducía duraznos se acercó á comprarlos, y tocó cabezas humanas en vez de las frutas que quería hallar. Le hizo tanta impresión esta satánica mistificación que perdió el juicio. Por la mañana varios carnicaros, miembros de la mashorca, ponían entre las cabezas de carnero, cabezas humanas de los que habían degollado por la noche, y proponían su venta á los que venían á comprar al mercado. Nunca se borrará de

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la memoria de los infelices habitantes de Buenos Aires aquellos alaridos que lanzaban las víctimas, al sentir en el cuello la atroz sierra de carpintero, que sus verdugos les rozaban lentamente en medio de carcajadas y burlas espantosas, pudiendo decirse con Byron :

"Que resonó aquel ay! tan lastimero

Que todo el que suspenso le escuchaba

Deseó por piedad fuese el postrero

De la boca mortal que le lanzaba."

La obra se trabajó tan espantosamente bien, que Rosas mismo se asustó de su progreso, y mandó suspenderla, y Pedro Angelis en el British Packet se encargó de tranquilizar á la población extrangera convidándola á no inquietarse, 'porque todos los que habían caído eran hijos del país. Esta abominable disculpa era sin embargo una mentira. Muchos estrangeros perecieron, principalmente españoles, y el Sr. Martínez Eguilas, medio degollado, fué quemado aun vivo sobre una barrica de alquitrán á pocas varas de la casa habitación de Maria Josefa Ezcurra, cuñada y favorita de Rosas.

A consecuencia de estas carnicerías la emigración no tuvo medida, y son dignos de elogio y gratitud los marinos franceses por la valentía con que salvaron de la muerte á centenares de desgraciados.

Para completar este cuadro de sangre, Rosas mandó fusilar por Marino á uno de los asesinos llamado Moreira, que se había atrevido á degollar un barbero muy partidario de Rosas, y compadre de Maestre, para vengarse de una injuria particular que le había hecho. En el registro que hizo Marino de la casa de Moreira para sscuestrarle los muebles, encontró en un pozo de valde veinte cadáveres degollados. Rosas después de la egecucion de Moreira anunció pomposamente que los perpetradores de los escesos del mes de abril, habían sido castigados: como si en Buenos Aires no fuese pública la causa del suplicio de Moreira, y como si Moreira solo hubiese podido estar degollando en la ciudad, en los partidos de la campaña, en las provincias del interior en 1840, y después en 1842, por semanas enteras.

Mandó regresar su egército expedicionario á las provincias del Interior. Derrotado el gobernador López en la campaña de Santa Fé, y el Presidente Rivera en Entre-Rios, estas dos Provincias se convirtieron en mataderos de seres humanos. Todos los prisioneros fueron degollados y despedazados, y suerte igual sufrieron cuantos vecinos se habían mostrado opuestos al sistema de Rosas ó tenido alguna relación con sus enemigos.

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En Mayo de ese mismo año dio Rosas el primer egemplo de menosprecio bárbaro al sacerdocio. Fusiló en los Santos lugares con quince ciudadanos respetables de las Provincias del interior, á cuatro ancianos y venerables curas, haciéndolos desollar antes de matarlos en la cabeza y en las palmas de la mano, bajo el pretexto salvaje y brutal de degradarlos de su dignidad sacerdotal.

En ese año espulsó también á los Padres Jesuítas, después de haberlos hecho insultar por la mashorca, que invadió su convento é iglesia, vociferando gritos de muerte. Tuvo la impavidez de defender esta supresión, en que los padres eran unitarios, y que eran unos haraganes que fomentaban el beaterío, después que en su mensaje de 1836 y en los decretos referentes al restablecimiento de la Compañía los habia colmado de elogios. El motivo de este cambio de lenguaje era porqué los Jesuitas sehabian mostrado varones dignos de servir en la casa de Dios. Se opusieron á que en su templo se adorase el retrato de Rosas, educaban la juventud según las doctrinas del Cristianismo y de la sana moral, y auxiliaban á los muribundosy condenados á muerte por Rosas con amor de cristianos, y sin hablarles de federación ni de unidad como los sacrilegos frailes que sirven á Rosas. ¿Qué les importa á los Jesuitas las injurias de Rosas, ni su persecusion bárbara, si Buenos Aires los bendice y la cristiandad aplaude su firmeza? — Cuando él caiga, los Jesuitas volverán á Buenos Ayres y serán recibidos en brazos de las personas piadosas de quienes han sido dulce consuelo, y déla juventud numerosa que han educado. Hace pocos meses que el Sr. Pacheco, distinguido orador, decia en la Cámara de Diputados Brasileros hablando de esta ilustre compañía, mal comprendida, juzgada con rigor y hasta calumniada : — "Vino el sublime instituto católico de los Jesuitas, el primero que ha mostrado al mundo ¿'cuanto pueden los principios cardinales de orden y prosperidad, ¿'la jerarquía y la autoridad. La orden de los Jesuitas disemi- 'nó la instrucción por todo el mundo, la llevó al Japón, procuró introducirla en la China, la trajo hasta los bosques de Améri- '"ca, y no hay estudio tan árido en que los Jesuitas no procuraSen saber y profundizar, para después enceñarlo, lengua que no "estudiasen, que no procurasen regularizar, para después instruir "á la juventud de la nación ó de la tribu que la hablaba. Desenvolvióse, empero el elemento filosófico que estaba encargado ' de destruir " la sociedad antigua; y lo primero que atacó fué la '"sociedad de los Jesuitas, pues que reconoció que ella era su "primera enemiga, y los Estados católicos la proscribieron."

El egército de Rosas penetró á principios de este año á esta

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República. Su marcha hacia las puertas de esta ciudad ha sido un inmenso reguero de sangre inocente. Con él se ha introducido la confiscación de bienes, las comisiones clasificadoras de opiniones políticas*, los moños para las mugeres, las cintas para los hombres, los degüellos, la "resbalosa" que es el degüello á pausas, y al compás de una canción brutal, el trucidamiento de los cuerpos humanos, el crusificarlos, el castrarlos, empalarlos, hacer lonjas y maneas de su piel, y por último hasta comer su carne. Esta República que era un paraíso de felicidad es como la República Argentina, un cementerio, en que todos sufren, en que todos lloran, en que la violencia de la guerra civil pisa y destruye las relaciones mas santas de la sociedad.

Hemos llegado al término de la rápida narración de los principales sucesos de la vida de Rosas, y sin pensarlo no hemos hecho sino trazar una cadena de perfidias y horrores. No es un malvado que merezca el nombre de grande, por algunas virtudes que hagan olvidar sus delitos. Vemos solamente un déspota audaz, perseverante y afortunado que ha sabido aprovecharse de la debilidad de Gobiernos, que proponiéndose marchar en la via legal de los principios representativos, y reunir en una sola familia á los Argentinos, sufrían en paciencia aun el crimen mismo, no sea que exasperado produjese una explosión funesta al vacilante orden social. La comparación mas cabal que podría hacerse de Rosas, sería con un sepulturero bastante impío é inmundo para vestirse con las mortajas de los cadáveres, que se enterrasen en su cementerio, y que habiéndole tocado abrir algunas tumbas de personas opulentas, llegase á rico con la porción de sudarios costosos que en ella hubiese depredado. Con la muerte de Leal, Rauch, de Molina y de otros lo vemos escatimar prestigio entre las tribus indias, hacer pedestal de la tumba de Borrego para trepar al puesto donde nunca soñó alzarse; con la muerte de Quiroga, de López y de Heredia, encumbrarse señor de los Argentinos. Siempre ha tenido delante de sus pasos un hombre de talento y de valor que haya aglomerado una fortuna, con la esperanza de gozarla por mucho tiempo y que ha muerto derrepente sin imaginarse que pudiese tocar á Rosas á falta de mas próximo heredero.

Después de tanta sangre derramada en las épocas de Rosas por él y para él, ni la nación ha ganado ni él mismo ha conquistado sólida fortuna.

La gloria exterior de la nación ha sufrido mengua. Antes de que él empuñase el timón de los negocios, la bandera argentina flotaba en las Islas Malvinas. Hoy flamean en ella los Leopardos de Albion. — Antes de que él usurpase los poderes públi-

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eos, los guerreros Argentinos habían recogido laureles en sus mismas derrotas. Y él mandaba los Argentinos cuando un ejército de ellos dio la espalda al honor, sufriendo el azote de la ignominia; cuando unas pocas compañías de bolivianos dispersaron en pocas horas el egército presuntuoso que invocando á Rosas pretendía derrocar á Santa-Cruz. Su oposición anti-social y salvage provocó la indignación de la Francia, y sin poder envanecerse con una sola victoria sobre los franceses, después de decirles denuestos de verdulera, concluyó por estrecharles la mano y concederles cuanto les habia negado, y que habia dado lugar á la guerra. Sus invasiones bárbaras á la República Oriental no han servido sino para enlutar madres Argentinas. Por la primera vez la intervención europea se ha pedido como un beneficio, porque tan acerbos han sido los sufrimientos á que ha sugetado los pueblos, tales sus ultrages á la humadidad que se ha reconocido llegado el caso en que la humanidad toda debe olvidar las divisiones que ha establecido en ella la naturaleza, y reunirse en falange para combatir á un monstruo que la escarnece ó la devora. Todos los Estados limítrofes están inquietos y temerosos de su perverso vecino, las naciones remotas temen por la suerte de sus navieros y de sus mercaderes que viajan enagua ó por tierra donde manda Rosas. Antes, en fin, Buenos Aires llamaba la atención de América y Europa por las victorias de sus egércitos y por su precoz civilización; hoy se nombra solo á Buenos Aires para recordar que es el reino en que impera el tirano mas atroz que en muchos siglos ha afligido la cristiandad.

Si consideramos á la nación Argentina en su unidad política observamos que no se ha centralizado mas, porque tenga en su opulenta ciudad un déspota terrible, que ha avasallado y sugetado el resto de la tierra argentina á sangre y á fuego. La obediencia á Buenos Aires es momentánea y comprada periódicamente ó con torrentes de sangre ó de oro. No bien Rosas ahoga una revolución cuando revienta otra con mas violencia. El gefe que hoy le hace la guerra suele ser el mismo que hizo saltar la cabeza del último que había desenvainado la espada para dar libertad á la nación. Todos conocen á Rosas, y porque lo conocen lo desprecian y abominan, y no respiran con satisfacción sino cuando pueden arrancarse la máscara que les pone la necesidad ó el miedo y declararse abiertamente contra él.

El pueblo está dividido en razas, las razas en castss, la sociedad en verdugos y víctimas. Estos odios tienen su eco oficial en el gobierno quien les ha dado colores que los representen.

La ciencia ha huido de la tierra que ensangrienta Rosas. La religión no es ya ni una forma. Los que oprimen ya ni au n

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eludan. Niegan á la faz del Cielo la verdad. Si quiera fueran escépticos! Son ateistas.

El tirano vive en guerra continua. Cuando concluye una, busca arbitrio para entrar en otra. Asi baila pretexto para sil despotismo. Sabe que la paz lo rnataria y huye de ella como el marinero del escollo. Los unitarios nunca se acaban ni se acabarán basta que él deje de mandar. Después de una carnicería aparece una nueva falange, que Rosas bautiza de unitaria, y repitiendo su grito da mueran los unitarios, vuelve á agitar el suelo el fragor de guerra y á circular entre los argentinos bárbaro furor de matanza.

El comercio ba decrecido asombrosamente. Esto se prueba no solo por la observación práctica de los negociantes en el Rio de la Plata, por la conciencia de todos, obstáculo que nunca podrán vencer los sofismas de Rosas, por los documentos mismos publicados por los panegiristas de Rosas, y por la comparación con el aumento del comercio de Montevideo, bajo la administración benéfica del General Rivera.

Se ba mostrado (1) con la misma obra del interesado abogado de Rosas, Woodbine Parisb, que durante los años de la dictadura de Rosas las importaciones han sido un tercio menos que en los años que han existido en Buenos Aires Gobiernos que regian al pueblo según los principios de civilización; que la introducción de telas de algodón y tegidos groseros para vestir las clases pobres se ha doblado bajo el gobierno de Rosas, y se ha disminuido en casi la misma proporción la importación de sedas, lanas, y paños costosos que consumen las personas acomodadas y ricas, y que desde que entró á mandar hasta el dia ha aumentado el valor de la importación de armas y 'municiones de guerra de 1 á 60. — En igual proporción ha decrecido el valor de la importación de libros y de instrumentos de ciencias y artes.

El año 1842 puede decirse que entró Buenos Ayres y Montevideo al estado regular de comercio que les permiten sus instituciones y sus gobiernes respectivos. Pues bien, constantemente Monte vido ha tenido en su puerto fondeados dos tercios mas de buques estranjeros que los que han existido en el puerto de Buenos Ayres, y esta properidad la reconoce Parish diciendo en su obra: — "Montevideo ha venido á ser una especie de emporio "para la provisión de las provincias Argentinas."

Rosas en su Gaceta de 28 de Junio ha pretendido negar estos resultados que prueban á los ojos del estranjero tan poderosamente contra su sistema de degüello y barbarie, y como con-

(1) Sucesos del Rio de la Plata,

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viene consignarlos con fundamentos indestructibles de verdad, vamos á analizar lo mas brevemente que podamos los sofismas de la Gaceta.

"En la primera administración del general Rosas, años 30, 31 y 32, entraron al puerto de Buenos Ayres seiscientos setenta y siete Buques mercantes estranjeros. El bloqueo francés subsistió desde el 28 de Marzo de 1838 hasta el primero de Noviembre de 1840. Desde esa última fecha hasta el 31 de Diciembre de 1841 entraron 662 buques, y 1842 cuatrocientos seis. La entrada de buques mercantes estranjeros en la primera administración del general Rosas, apesar de las funestas consecuencias del motin de Diciembre de 1828, apesar del estado de guerra contra los salvajes unitarios en las provincias del interior en 1830 y 31; apesar de la invasión de Lavalle lanzada sobre el Entre-Rios por el pardejón Rivera, equiparó la de 1821, 1822 y 1823, en que el pais gozaba de profunda paz. En estos últimos tres años entraron seiscieu bas noventa y seis buques mercantes estranjeros. La diferencia es solo de diez y nueve buques. La entrada de buques mercantes estranjeros en 1824 hasta 1829 inclusive, época en que el pais sufrió el bloqueo brasilero y la guerra esterminadora suscitada por Lavalle, consistió en novecientos sesenta y nueve. La de 1834 año de paz, en docientos sesenta y uno. Ambas suman mil doscientas treinta. La entrada de los mismos en un periodo igual de siete años de la administración del general Rosas desde 1835 hasta 1841 inclusive, todos de guerra, en que la sostúvola Confederación contra Santa-Cruz, contra Rivera, y demás salvajes unitrarios en todas las Provincias de la República, y resistió el bloqueo francés, ascendió á mil trescientos y sesenta y tres, es decir, que superó, apesar de tantas desventajas, en ciento cuarenta y tres buques mas la entrada de los siete años desde 1824 hasta 1829, incluso también el de 1834. Esta diferencia elocuente á favor de la administración del general Rosas resalta todavia mas, y mas le honrra, si se advierte que los años de 1824, 1825yl834 fueron de paz."

Toda esta confusa y fatigante comparación de números solo ha podido dar por resultado á favor de Rosas 143 buques.

Nada mas fácil que esplicar esta diferencia.

Antes de todo nótese la superchería con que Rosas evita el cargo que contra su gobierno resulta de la comparación entre las tablas marítimas de Montevideo y ias de Buenos Ayres, y se ocupa de la prosperidad que ha surgido en progreso; apesar de la tenacidad con que ha estado lanzando en este Estado elementos de guerra, sino de establecer una comparación entre las tablas ma-

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rítimas de los gobiernos de orden y civilización, que le han precedido y los siete años de su despotismo.

Lo buscaremos sin embargo en el mismo campo que él se ha

Si prueban algo los 143 buques es en contra suya, y el estado de guerra con que pretende disculpar el estado de decadencia comercial, no es sino un nuevo y poderoso cargo contra él, pues ninguna de las guerras que ha sostenido como lo hemos demostrado, ha tenido objeto nacional, sino que se han hecho en pro de sus intereses personales, y han sido promovidas abiertamente por él, apelando á las palabras Federación, Unitarios, Sistema Americano, y otras que no tienen significación alguna bajo el sistema de llosas. Después déla guerra con Paz, la entabló con los indios, después con Santa Cruz, después con la Francia y la República Oriental: si saliese bien de esta última, invadiría al Paraguay y Rio Grande, haría atacar después á Chile para castigarlo por la hospitalidad que dispensa á los emigrados argentinos, y enderezaría á Bolivia á recuperar con fuerza de armas á Tarija, y por último á incorporar á Bolivia á la República Argentina. ¿Se pararía en Bolivia? No, que seguiría al Perú. Y no es esta una suposición gratuita, porque hemos publicado la correspondencia del gobernador de Salta Otero, en que hace á Rosas una cuenta minuciosa de lo que debe Bolivia y el Perú ala República Argentina que no se pagaría capital é intereses, ni vendiendo el cerro de Potosí, y le propone que espedicione sobre esas dos Repúblicas.

Pero á dos causas hay que atribuir esa pequeña diferencia que encuentra Rosas á su favor en la tabla marítima de la época de su mando.

El bloqueo francés, las confiscaciones, las matanzas de ganado acumularon una masa de producto esplotable, fuera del orden común, y que ha mandado una cantidad extraordinaria de buques. El alzamiento del bloqueo francés hizo creer ademas en los mercados de Europa, que necesitaría Buenos Ayres una cantidad extraordinaria de productos importables, cálculo que por la miseria en que ha mantenido Rosas al pais, las proscripciones, confiscaciones é inseguridad general ha resultado fallido, y ha dado grandes pérdidas al comercio estrangero.

Los inmensos y desordenados consumos, los robos que han hecho los Ejércitos y reuniones de gente armada, han amontonado frutos exportables. Pero sobre todo el temor del saqueo y de la confiscación. El que no tiene embargados sus bienes, y vé el peligro en que está á cada momento de que lo sean, procura á toda costa realizar en dinero lo que pueda sacar de sus estancias. El que pueda ser calificado de unitario por miedo de Rosas y de

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la mas- horca; el rocin, el mashorquero por miedo de una revolución que los sugete á represalias en sus bienes, por la parte que ha tenido en las confiscaciones. Todo esto que figura como riqueza en el cuadro de esportacion, no es sino ruina y aniquilamiento de su producción. En los tiempos venideros ya no darán nada los establecimientos destruidos. Los almacenes están llenos de efectos ultramarinos, que no encuentran despacho apesar de la baja délos frutos del pais. La mejora del cambio, la baja del metálico, la cesación provisoria de los degüellos, no anima á esta sociedad de cadáveres galvanizados, ron apariencias de una vitalidad de que carecen. En este momento tiene muchos ingresos la aduana de Buenos Ayres, por los buques que venian á Montevideo, y encontrándolo sitiado se dirijen á Buenos Ayres para aguardar que mejore, para abandonar el pais infecto y esterilizado por el despotismo; donde no hay seguridad para las personas; donde se persiguen por sospechas, por presunciones, por el silencio mismo; donde escasea la población porque, no hay justicia ni orden; donde faltan brazos para todas las ocupaciones y ejercicios; donde no hay pan para el pobre, donde hasta el agua es escasa y mala, porque no hay hombres que vayan á sacarla del magestuoso Rio de la Plata, ni bueyes que la cargen y la repartan en la grande ciudad.

En segundo lugar ha influido para ese aumento aparente de entrada marítima, la creación en el pais de un nuevo producto, que no existia en tiempo de las administraciones anteriores á la de Rosas. Hablamos de la lana y cueros de carnero. Esta producción ha crecido á despecho de la oposición tenaz de Rosas y sus amigos, y es un ejemplo de los prodigios que es capaz de realizar el interés individual. Esta persecución á esta producción es pública y notoria. El encono de Rosas llegó al estremo después de la insurrección del Sud y de la invasión de Lavalle, de ordenar á sus gefes de confianza como Vicente González, Antonio Ramirez, y otros miserables de este jaez, que destruyesen como lo hicieron las principales crias de sajones y majadas de carneros finos. Después con el pretesto de los embargos mataron los carneros padres, que habian costado sumas injentes á sus dueños y muchas majadas de ovejas finas hasta casi confundir con la primitiva cria de lanas ordinarias, la fina que se iba fomentando en en el pais.

Los siguientes datos comprueban la importancia de este nuevo fruto del pais contrariado, y el número de bajeles que ha debido emplear para su conducción.

En la Gaceta del 4 de febrero de 1836 se halla un estado

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de exportaciou de ambos artículos en que se demuestra que la de cueros y lana de carnero fué: en —

Docenas cueros. Arrobas lana.

En el número 5. ° Registro Oficial, Libro 16 continúa semestre y la exportación, docenas cueros de carnero 37065 — Lana arb. 40320

En el número 10 del mismo Libro 16 primer semestre de 1837:

Cueros de carnero, docenas, 31024

Lana arb. 127857

Número 5, Libro 17, segundo semestre de 1837, cueros carnero 25164

Lana arb. 36849

Número 3, Libro 18, primer semestre de 1838, cueros carnero docenas 57825 Lana arb. 167741

El siguiente es un estado de la exportación lanar en los años que se expresa, y muy principalmente á los que siguieron al bloqueo francés en que hubo para forzar la exportación las causas de que ya hemos hecho mención.

Años Arrrb. lana Cueros doc. Sebo y grasa arb.

1839 75062 16804 407392

1840 96611 10351 375475

1841 959067 211694 1222086

1842 516798 102424 511735

Ahora bien, si rebajamos de la tabla marítima que Rosas presenta en su defensa, el número de buques que se han empleado en la exportación de este producto que no existia en las épocas de la administración de orden y civilización con cuyas tablas marítimas ha puesto en parangón la suya, resultará que esta es inferior en casi la mitad, y mucho mas si se rebajase déla de Rosas

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la entrada marítima por las causas que hemos indicado de depredaciones, confiscaciones, inseguridad y terror pánico.

Pero^ aunque fuera cierto, lo que no es, que su tabla marítima tuviese la superioridad que él le dá, esto nada tendría que hacer para combatir la superiorid ad que ha alcanzado Montevideo, regido por el general Rivera y por sus principios de humanidad, sobre Buenos Aires regido por Rosas y su atroz sistema de opresión y canibalismo.

Dejemos hablar sobre este punto al actual escritor de la Gacela, y de los otros libelos infamatorios que hace publicar Rosas; escuchemos lo que decia Pedro Angelis, en una época en que ni habia tenido lugar el bloqueo francés, ni la guerra con Santa-Cruz, ni los otros acaecimientos con que Rosas procura parapetarse, cuando son otros tantos cargos contra él.

"El estado de agitación (es decir el estado en que ha vivido el pais desde que liosas lo gobierna) en que se halla el pais y la progresión siempre creciente de los derechos de Aduana nos ha creado una competencia que no solo no teníamos sino que tampoco creíamos que se formase tan pronto. Los buques de ultramar, que en los años anteriores pasaban sin pararse delante de Montevideo, empiezan á mirarlo como el término natural de su viaje. Allí descargan sus mercaderías, allí realizan sus ventas, y solo cuando no encuentran compradores ó les faltan retornos, vienen á buscarlos en nuestra rada. El Gobierno Oriental nada omite para hacer de su puerto un foco de actividad y de especulaciones lucrativas. Hablaremos mas adelante de algunas modificaciones importantes que ha hecho en sus leyes de Aduana, y cuyo efecto será tan favorable á su giro mercantil cuanto es perjudicial al quedeben producirnos las disposiciones contrarias." {Memoria de Hacienda pág. 129, 130 y 131 escrita por Pedro Angelis á principios de 1834.)

, "La situación que presenta en este momento (el comercio) es amenazante para nuestro porvenir; porque solo ofrece pérdidas, cuyo resultado inmancable será debilitar nuestras relaciones en el exterior, y contribuir á estender las de Montevideo. Las últimas disposiciones legislativas del Gobierno Oriental encubren miraambiciosas de rivalidad y engrandecimiento. Los depósitos, temporáneos y condicionales entre nosotros, son indefinidos en aquel puerto, en donde los comerciantes pueden introducir sus mercaderías, sin recelo de que se les impida la salida, después de espirado el término de un semestre. Otra ventaja es la notable diferencia en los gastos de carga y descarga. Los buques de un regular calado pueden ponerse en comunicación con el muelle que, aunque tosco, es mas que suficiente para ahorrar gastos é impe-

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dír el robo de los artículos que se introducen, ó se extraeu. Esa diferencia es incalculable, y solo suele valorarla el que ha sufrido la desgracia de ver mermar en el puerto la propiedad que conservó intacta en una larga navegación. Tenemos pues, que contrabalancear la ventaja natural de un puerto mas abrigado que nuestro fondeadero; la artificial de un muelle, que no tenemos, y todos los ahorros y facilitaciones que procuran al comercio estas ventajas; por último, la de una legislación mas liberal, que empieza á transformar en puerto franco la rada de Montevideo. Para que no obren contra nosotros todos estos elementos de atracción, es preciso neutralizarlos, marchando en la misma senda para alcanzar el mismo objeto." (Id 21*7.)

Qué Gobierno era el que promulgaba en Montevideo legislación tan favorable al comercio, y que elogia tan justamente Angelis? El Gobierno del General Eivera que regia la República Oriental desde 1830, "años en que los buques pasaban sin pararse en Montevideo" hasta ese año de 1834 en que escribía Angelis esas palabras. ¿Qué Gobierno era el que mantenía á Buenos Aires bajo esas reglas fiscales opresoras, que habian mermado la entrada marítima hasta el puntó que los buques no se dirigen á Buenos Aires sino cuando no encuentran compradores ó les faltan retornos en Montevideo? El Gobierno de Rosas que desde 1829 mandaba á Buenos Aires con facultades extraordinarias y del modo mas torpe y brutal que puede imajinarse.

Es cierto, pues, por el testimonio mismo del escritor oficial de Rosas, Angelis, que es incuestionable verdad "que la prosperidad de Montevideo no ha sido casual sino efecto de la política conciliadora y liberal de Rivera. Y esto se prueba bien, porque los pueblos de la banda occidental del Rio de la Plata dominados por el degollador Rosas, han decrecido en industria, población y fortuna, porque en ellos se han seguido principios opuestos á los de Rosas.

La cuenta lo repetimos que debía hacer Rosas no es de buques sino de valores. No hay una sola persona en Buenos Aires que no sepa que los cargamentos en las épocas anteriores á su gobierno, así como también que la tabla marítima de Montevideo durante las épocas administrativas del General Rivera no solo es superior ala de Buenos Aires bajo los gobiernos de Rosasen el número de buques sino lo que importa mas, en los valores que han conducido á Montevideo. Una parte considerable de los buques que están en el puerto de Buenos Aires ó han dejado la mitad de su carga en Montevideo ó han conducido solo los resagos de lo que no han podido vender en esta ciudad, y ' lo llevan para no ir de vacio y costear el flete, y exportar la gran masa estancada de pro -

>s del país que ha amontonado el saqueo, la- conílscaclon yl& desconfianza de loa ;. "Oj trios.

La liaciend bli d i) B id en esfo £ tüíbra; el papel m'o-

neda. circulante i y que éonflr-

ma la muy sal 3';gobiéfii sóráa ó injus-

tos, sobreseí ios íecedo res dé Ja-diof nidad l 'son' ios

mas carc • d - rí ■ itiif \\m ñ - ¡o lio sea ni

tan este'nsó ¡i I ia : Pero escril irnos

en un pais.dis . '■ c ir¡ «i nuestra

pluma, doiido i ..'■ :■ •■' ■ i '■•.• esde

los periódicos le lio- testa ad qu r cuálql :! i.te fati-

gas ab un ■• ■ - e: Lon'qn : le: teíi lerse el

que los ant iduanay < 3 jsíarian

en estado íe da; mea ínplei en Bue-

nos Ai es al io ..."

mente, notan ¡ 1 i'néli

cidad y de p .

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con resi ,eados de-]

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sus ofieir. leda.

La ádn i ion del Sr. Kivaí ;

niza Rosa ¡ tant r [uá tuvo qiu at rior, á la ere ¡ ta escuadra min

llevó la ban 1 ¡ ¡itóii a is vi "ia cion qu:.- a] /.'":

te, y de un : de teta . i ■ ;

ingresos del e ,;:6 la cienfcii

ciudad con ídiü ;i a y mejoras import, da. —

Empréstito de Londres. .......... .

Fondos pú61 3 leí 4r:y6 p § según la nota oñeial de 3 de Setiembre pasa*!;* por el Sr - orrego á 3a Sala de Representantes, Gaeeta del 11 del ñiismo

mes iflína. 1,152 ...'.... . 5,900,900

Moneda corriente del banco en circulación en Julio de 1823 según el estado publicado por una comisión del banco con fecha 22 de Enero de 1828 ............. . 8,274,000

ni iátl'ósá-

■• ia de capa-

poro úé uo sai--

>en la bposi7

>y y r< "■■:■

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ide y preferen-

■.. inténtelos

il i tedió la

•,-.,.; ,-,<-,} Ar>„

■ 1 2 ... jIj te ÜOU-

Total. . . . ., ,..,.... 14,1 '74,900

—258—

La administración del Ilustre Gobernador Dorrego, que prosiguió la guerra para la Independencia de la República Oriental con no menor vigor que la Presidencia, y que alcanzó una paz gloriosa, unida á la transitoria del infeliz y virtuoso general Lavalle, dejaron la deuda siguiente según el resumen publicado en el Lucero núm. 3 de 10 de Setiembre de 1829. Deuda líquida en Buenos Aires, que son

los fondos públicos en aquella época 10,817,541

ídem en Londres 4,885,000

ídem en el banco 14,846,464

Total 30,549,005

Veamos la situación de la hacienda pública: bajó Prosas «» el presente año de 1843: Fondos públicos de] 4 y 6 p % según el

British Packet de 8 de Julio, habia en

circulación en esa fecha 28,593,000

La moneda corriente del banco según los

estados mensuales que se han publicado, incluyendo los billetes que se suponen perdidos, porque esta es una torpe

mentira, suman ambas la friolera de 51,664,394

¿Como numeraremos las emisiones clandestinas, ocultas y no acordadas? (D.

Bernabé Escalada ha dicho una vez

con mucha gracia, "que el gobierno de

Rosas era muy pobre, que su riqueza

estaba reducida á las dos bombas que

tenia, que con la una tras. . . .lanzaba

un diluvio de papel moneda, y con la

otra tras. . . .otro de fondos públicos.

¡ No se yo como vivo ! . . . .Fusilaron á

Fieuri porque falsificaba unos pocos

billetes de á peso, y á mi no me hacen

nada que falsifico millones. ...; que

Gobierno tan injusto!") Marcaremos

esta incógnita con una hilera de 000000000

Deuda particular exigible según el Men-

sage de 1842 a la Legislatura de

1843 19,916,425

Volveremos á marcar con una hilera de

ceros la deuda que no está calculada

ni conocida, inclusos los sueldos r

—259—

ajustes del ejército de Oribe, al que se

deben veinte meses . > 00000000

Billetes de tesorería según la cuenta presentada en ese mismo mensage» 4,385,600

Empréstito de Londres»

Importe de las confiscaciones, los saqueos, de las contribuciones extraordinarias de guerra, donativos subscripciones esto es inmenso!

Es necesario para valorar debidamente los estados precedentes recordar que en lo que figura en el estado que se na sacado del Lucero de 10 de setiembre como deuda del Banco están los intereses que éste acumulaba á la deuda del gobierno y por esto es mucho menor, y debe bajarse los tres millones de sus acciones. La presidencia no dejó mas deuda que la que queda manifestada, y esto se prueba con el dictamen de la comisión de hacienda de la Sala de Representantes, su fecha 13 de Noviembre de 1827, y firmada por Anchorena, Maza y Senillosa. En ella se dice que el gobierno debe al Banco 12, 336, 56*7 pesos, y si de esta suma se rebajan los 3,000,000, los intereses acumulados, y lo que el Banco dio ai prisidente López y á Dorrego hasta eldia á que la comisión se refiere, es evidente que no pasa de la que ha dicho.

Desde fines de 1829, es decir desde que Rosas ha influido «n ios destinos del pais y gobernádolo por sí mismo ó por los hombres de su partido, el tesoro de Buenos Aires ha. tenido una entrada mas considerable que en épocas anteriores, por los derechos adicionales impuestos por la administración del general Viamont.

Las siguientes partidas de fondos públicos amortizados que se encuentran en el estado que registra el British Packet de 8 de Julio, firmados por Juan Alsina, Miguel Riglos, Juan Bautista Peña, Bonifacio Huergo, Simón R. Mier y Agustin José de Lúea, á saben 505,6771- de fondos del 4 p % , 23,526,233 7£ mas 746,123 4 de fondos del 6 p § ; se refiere noá Una amortización de deuda que existiese antes de que gobernase Rosas el pais sino á deuda creada y malgastada por él.

Esa amortización de una deuda contraida para oprimir y embrutecer al pueblo, no es sino un recuerdo de contribuciones, de extorciones y violencias. Mejor habría sido que hubiera existido intacta la deuda, porque esos millones que se han amortizado no son sino una nueva deuda que ha pesado sobre la sociedad, y que debe sumarse á esas tremendas partidas, cuyo resultado total es una incógnita espantosa.

„_280~~

La hacienda ha marchado en ruina najo las administrado Bies de Rosas no solo en las épocas en que ha tenido que sostener guerras ominosas, interiores y exteriores, sino en los años de paz octaviana, El signo mas inequívoco de su administración esgastar mas de lo que recibe;

Angelas en su memoria de hacienda, decía á este respecto con mucha razón en \k página 23 — "Resulta, pues, la falta de equilibrio entre las salidas, y los ingresos que obliga al gobierno á insumir en descuentos una suma de 2,000 pesos al año

para proporcionarse k> que no le proporciona:} todos sus ingresos, ''Este desorden (prosigue en la página 24) no debe imputarse a la administración actual; poique es . reexisier¡ te á su instalación. Tiene de antemano."

En la página 27 — "Corí esta prácti íciosá y tan con-

traria á ios principios de un .. lona], nc \

haber ni regula: toen el presuj

iíi re-non le la administra-

ción de ros cánd; ¡i todos ios cálculos,

todas las medidas se Alastran, y la " risic burla-

da en sus mas acertadas combir

; añ( icion de Rosast cxcla-

•o 1 . ° do 1837: — El defia

En la memoria de h ! :.s de la Sala de Re-

lonócín sí rales de la pro-

vincia i tes á los años d 1828 á 1 83 2, se lee en la

página 14 lo siguió: '

"Dé si oto total que se de-

■•a en el estad» : c le reí

otos se vendrá en ! ! gasto neto, ya

en las at i riás, ya en las inárí¡ s entre las

que se comprenden en lósanos de 1828 y 182S i ■ }bjeto¡

ío se hace <] :>ueicm de- "... a, viene á importar. —

" En 1828. ....... 8,020,990

ie-29.:.: .... 8 "

....... S 1

Í831........;12;C

1882 11,530./ "

Asi la ádmítíist?í '

ladera aun en las épocas regulares, y cada año ha aumentí suma de su presupuso, y .. i i - a

, Los que la componían alzaron en el año de 1833 y 1834

— 261--

una grita descomunal contra los desórdenes de la hacienda y alimento de la deuda; cuando ambas cosas procedían de ellos mismos, y entonces como boy echaban sobre otros sus propias culpas.

Esto se halla probado leyendo la memoria de hacienda de Angélis, oue arranca todas sus demostraciones áe^de el primer día del gobierno de liosas, y para completar ía evidencia no hay sino hacer unalijera revista de los hechos : ñaneieros.

Tres años Labia durado ,.■ ación despótica de Ro-

sas. Sus hombres mandaron el pais 1 rñes'és tío los dics que duró la administración de Bale-arce. Ellos dirrjiéron en la administración de Viamont todas las operaciones de Hacienda. La de Maza eme tuvo por misión preparar ía subida de Rosas al poder, pagó gran parte de la deuda oue dejó el ; á i i rio García para ¡o que pidió medios á la Sala, presentando o ■ i : de la deu-

da oue existia e! 2 '7 de Octubre de 1 1 1 orean-

la! del U taíe-de que resalí . e su total era

de 9y783, : c¿ 2 -; os . o láledió 5.000,60'C tic os públicos,

rio a' otra ] o Le de ía misma deuda como

verificó, — Así, apegar de que dijo en su mensago ce 31 de Dicierne 35;-^— "un atrasado enorme; x i ¡a .. d bul conside-

lsrablo de billetes dé Receptoría y letras en ijij ■ n: dos nue-

"vas creaciones de ion dos públicos í - 3 a una mul-

"tíiud de créditos que no . . b i séí el lados, y q iq aun aparecen todos ios días, forn . . i una deuda "'mayor df once mili c>1 ra' 3eu da á su ingreso al gobierno que la le í . , domo se démuesti con mas evidencia por - ! I i al bola Ha-

>'e ■: ■ ■ ' . d\ anti] l'él > < Fi ib é 1.8. ! Ambos documentos qué tan : tiene* entre sí en

cuanto al tiempo de sn publicación, b osas; y

ellos ■■ o los que o . . . d . . . . ;nda Üé

Buenos Arres, domi en b- i ■ b ' uda

leficitj que d [el Gobierno

Y de í • ■■ •'.

moneda (emisiones c i x d ' „ d Rosas sob o

íiós Ayrés, ¿algún bi moral ha reportado € ta pro-

a los hechos, ni tiene n bosr.

de expósitos, ni escuchas, pues ¡o qué d blecimiu o

tos queda ó se mantiene con ios esfuerzos " públi<

no merece ese nombre. Todos ios ■: Provincia están

en deterioro, y de esta clase ] érdidas es inmensa la que ha suírido Buenos Ayres. Eí hospital está caído, el puente du Galvez se ha hecho pedazos, y nadie ha cuidado de compon erlo, el edificio de Temporalidades y la Biblioteca se llueven y están en

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ruma, en el mismo estado se hallan el Cabildo, el Fuerte, la Car» éel, varios cuarteles y otros edificios. Las calles empedradas bajo las administraciones de orden, están inútiles. No hablemos de la casas particulares. Se arruinan y nadie las repara, porque sus dueños no les tienen amordesde que la confiscación de bienes puede arrebatárselas de un momento á otro,, hace cinco años que no se edifica una nueva.

En la campaña es aun mas espantoso el deterioro de los edificios públicos y privados, por que allí la arbitrariedad y rapacidad de Rosas campean mas á sus anchas. Casi todos sus corrales de las estancias han sido destruidosy sus maderas quemadas. Pero nada menos se necesita para que exista un gobierno absoluto y satírico, y que los que lo componen levanten fortunas gigantescas, fabulosas con relación al pais y á sus medios de prosperidadad.

Rosas que acusa al general Rivera de lo que él llama 95 robos, comete diariamente tantos robos cuantas son las horas del dia. Para dilapidar y robar ha convertido su casa en tesoreria, y el dinero de las emisiones del banco tío pasa al tesoro por órdenes del gobernador y suministro, intervenidas en contaduria, para de allí distribuirse según sea necesario al servicio público, sino que tle las prensas en que se sellan los billetes, caminan directamente á manos de Rosas, en fuerza de una orden que lleva uno de sus edecanes. Después que Rosas ha gastado el dinero, entran las operaciones de intervención ect., y figuran los fondos como trasladados á tesoreria. Esto tiene por objeto el imprimir estados de entradas y salidas en regla, que engañan al público. ¿ Y cómo se confeccionan estos estados? Cada mes se publica una de las entradas y salidas. En él figuran las partidas mas insignificantes que se han gastado con una minuciosidad tan cansada como admirable; pero el haber se llena con estas cómodas y gruesas denominaciones: Negocio pacífico: servicio público: gastos eventuales: gastos no previstos: gastos discrecionales: servicios extraordinarios: al edecán D. JV. iV. ó al administrador de correos para el objeto secreto que le encomendó S. E.: para gratificar partidas: por importes de ganados: por idem de caballos y lleguas ect. ect. Estas partidas misteriosas, vestidas con el negro capuz de la mala fé absorven la mayor parte de las salidas. Si la tesoreria fuese depositaría del dinero, podría conocerse siquiera por los libramientos, sus distribución, á que manos habia pasado, pero haciéndose todo en la casa de Rosas esto es imposible.

El vestuario de la tropa ha sido una fuente pingüe de robos ó indebidos provechos. Nadie sabe cuanto cuesta el vestido del soldado, cuanto vestuario consume el ejército, á quienes viste ei

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Estado. Antes se hacia esta provisión por remate público. Hoj se hace por monopolio de D. Simón Pereira, pariente de Rosas. Cuando entró al gobierno éste era aquel un pobre ropero, hoy es un millonario. Su prosperidad repentina, mágica, inmensa, acusa al gobierno que le dá su monopolio. Los 35 millones de fondos del 6 por ciento, que Rosas ha emitido, con escepcion de una pequeña parte, han pasado todos á manos de D. Simón Pereira, quien tiene siempre en su cartera una inscripción que nunca baja de 10 millones de pesos. D. Simón Pereira además posee 50 casas en la ciudad, vastos establecimientos rurales, y negocios valiosos en todos los puntos de la campaña. Este hombre es rico, pero no toda esta fortuna se la ha de haber dado Rosas sin reserva, y no hay quien no lo acuse de dividirse con él esos inmensos provechos y de ser depositario de una parte de sus cuantiosos y mal adquiridos bienes.

Desde que existe gobierno independiente, á ninguno de los hombres distinguidos que han presidido el Estado, se han acordado premios extraordinarios por ello; pero Rosas se hizo dar acabada la guerra con La val le 725 mil pesos, que reducidos á plata importaron 130 mil patacones por los perjuicios que había recibido en la guerra. ¿Cuales eran estos perjuicios? Tres ó cuatro mil cabezas que de su estancia sacó el General Lavalle para abastecer el pueblo de Buenos-Ayres y que se vendieron por una comisión al mas alto postor, depositando el producto en el Banco donde lo encontró Rosas.

Cuando hemos tratado de la vergonzosa espedicion al desierto en 1833 hemos demostrado los robos de Rosas en ganado, efectos y en millones que arrancó al tesoro y de que nunca ha dado cuenta. Pero su rapacidad no se satisfizo. Por mociones sucesivas de su rufián Garrigós se hizo adjudicar 16 leguas que se dijo tenia de superficie la isla de Choelechuel, que tuvo la impavidez, como ya lo hemos demostrado, de pretender haber ganado á la Provincia, cuando hacia medio siglo que habia sido descubierta, esplorada y habitada. Rosas hizo rubicar ese modesto regalo republicano, En la guardia del Monte abrazando un inmenso, territorio que en el mapa de la provincia está marcado con un grande cuadro que dice en el centro liosas! — El Cincinato de la maz-horca no tuvo empacho en ser el primer violador de laley que prohibe la enagenacion de tierras del Estado hipoteca de la deuda pública, y la violó en su favor."

Pero esto no bastaba á la codicia de Rosas. Trató de com picar esa hacienda con la hermosa estancia del señor Dorna, que pertenecía á los nietos de este señor, hijo de Da. Sandalia Dorna. Lr tenia su marido D. Zenon Videla, y Rosas se la embargó, ocu-

pandóla con pói ■.--■■■:* • . : ' i ~l 307, hasta qité consiguió

de D. Zenos Válela que » [iese par la terco* a parte de su

valor, Pero D0 /te:... o cí a,au. ¡dü¡ 3 Las . biaaosnaW

ees. de los. meaoí)es ."..'..■ :aío lo sabia bien

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Lo mas bien iv y obra de oro y p\

robaban, i i;- a ios

que se ponían á reír

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currentes pors;^;.- ■ . aeesa

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judique;" y al ae : eu el rayo,

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para b. - .: . . 1 . r¿ó »¿ t

mente espj . . .a : c< - ía propiedad

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deuda pi3 < .• su - ■

mejor 1 ■ .. ■ ■ ion oonsumíida

mala fó, que L a tareau, que

cuando se acordó el premio, ni sabia aun qu< h¡ . a habido tal revolución, tu vo sus 1 . y estopees no hubo caria'

dQOdepeiidiente.de bol eto de propiedad

por cuatro ó qí.iicq Jqguas de terrenos púfolicos* Es escusado advertir que los va ode : manees que votaron. ,io tuvieron en él una parte pin

Así como en ¡a ciad id tiene compañía 3013 D. Simón Perene parala provisión de ve. ¡ai ,r,i©s, : aa ue i.,p. Roque aamrixea la campaña parala po ■ . ;- . •' ¡ las gu ardías. Baiidrixqueeri cua* tro años de po.mpañia con Ro fya hecdio ima fqpttiria imnema, es el famoso cueread -.v- que ti< q ¡ liosas empleado vara destruir las estancias de los que llama imitarlos, y los producios de la mena los recibe otro agente de pQ^as, que también soba hecho muy rico.

Mientras Rosas negocia en grande con sus capataces y comisionados, la Manada, sa hija ímaaba y su cunada, la María Josefa, y su demás lamina mantienen otro negocio no menosfácily lucrativo; el de empeñarse con laceas para sacar unitarios de la' cárcel, lo que produce joyas, cadenas tragas de gran precio; y la

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de empeñarse para desembargo de propiedades, lo que hace llover «artuchos de onzas, carteras atestadas de billetes de banco, y por Jo genera! envia á ]&caja de la familia la mitad 6 la tercera parte de la propiedad librada, según tarifa ya establecida y conocida.

Rosas también recibe presentes directos, que suelen venir guarnecidos en rubies ó brillantes, sus piedras favoritas. Generalmente se le anuncia con anticipación esta clase de obsequios, y el cuida de dar instrucciones para que vengan á su gusto. Así sucedió con la gran medalla y espada de oro que se hizo decretar por la sala de Buenos Ayres en honor de su espedicion al desierto. Rosas desde la silla del gobierno fijaba el número de diamantes, »u costo, su clase, sn origen, y la forma costosa que había de tener.

Todo esto no ha podido menos de dar un gran resultado. En 1837 6 1 838 concluyó su sociedad con su compadreD. J. Nepomuceno Terreros, y resultaron á favor de Rosas veinte mil cabezas de ganado, lie aquí la base legítima de su fortuna que apesar ¿& que según publica en la Gaceta:

Xunca ha recibido sueldo del Estado:

Hace como quince años que no atiende á su fortuna privada, ai dirige sus establecimientos, ocupado únicamente en el servicio público:

Ha hecho inmensos sacrificios de fortuna para tener contentos á los indios y favorecer y servirá los que lo han ocupado:

Ha dado gruesas cantidades para todas las empresas patrióticas:

Los indios y los unitarios le han destruido sus establecimientos rurales muchas veces;

Apesar de que los tres años que duró el bloqueo trances arruinaron á casi todos los estancieros;

Resulta que tiene hoy después de él la casa que habita y todas las contiguas en la que ha hecho edificios tan extravagantes como costosos, entre ellos subterráneos, escaleras y puertas «¿cultas para escapar á la justicia del pueblo: quintas magnifica» y chácaras valiosas que pasan de sesenta: multitud de estancias: un maneje de príncepe: coches, trajes, joyas de inmenso valor: sumas de consideración en los bancos de Europa: un gasto de familia diario que no baja de trescientos duros: despilfarro y prostitución, en fin, que absorven sumas cuantiosas. — Por cierto quo se convendrá con nosotros en que la América nunca ha sido manchada por un tan gran ladrón público como Rosas.

Los siervos de Rosas han imitado á su desvergonzado amo «a t icios y rapacidad.

Su ministro de relacione» exteriores era Arana, un nobre

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cuando entró al ministerio. La fortuna que lo nabia mirado con esquivez una gran parte de su vida, ha aguardado á que esté en el gabinete para regalarle una suntuosa casa con espléndidos muebles, y una estancia pingue, que entró á poblar Arana con doce mil cabezas de ganado. El modesto premio de cinco año» de ministerio!

El General Pacheco vivia en suma eseacés. Sus complacencias para con Rosas le han valido su palacio en la ciudad de Buenos Ayres, su opulento establecimiento en el Salto con mas de diez mil cabezas de ganado y grandes terrenos en las Conchas y el Pilar. Por haber votado como representante Ja ley premiando con terrenos de la propiedad pública á los que han permanecido fieles á la tiranía é ingratos á la patria, ubicó el terreno que formaba la estancia de IJ. Xavier Fuentes en el partido de Arrecifes, y. de que Fuentes fué clesposeido por haberse descuidado de pagar el canon. Fuentes siguió al General Lava] le, y cayó prisionero en el Quebrachito, Pacheco lo hizo fusilar en el acto y se desembarazo del opositor que podia incomodarlo en su posesión de las tierras de Uncalizo.

El coronel Ramírez celebró un contrato vergonzoso con algunos jueces de Buenos Ayres, por medio de su agente Fernando Üyuela, y desposeyendo á una porción de huérfanos hasta del nombre de su padre, y colocándolo en la cabeza de un falso heredero, se hizo dueño de los valiosos terrenos del Puente de Márquez, y. bajo el patrocinio de Rosas amontonó una fortuna con el robo y la dilapidación mas escandalosa.

Garreton en San Nicolás se ha hecho rico llevando á su casa cuanto había de valor en las casas de las familias patriotas de San Nicolás cuyos bienes confiscó.

El Comandante Arana se ha dado á si mismo el monopolio de tener tiendas y almacenes en Chascomuf, y es el impune comprador de los cueros robados á las estancias de los llamados unitarios.

El Dr. Laitte pobrísimo abogado y oscuro Editor de un diario, que vivia con su familia en una pieza redonda antes de 1828, en cinco años de favor es tan rico propietario que ha gastado cincuenta mil duros en alhajar su casa.

Marino es rico cuando en 1832 era poco menos que mendigo. Es propietario de la casa de Ja Sis. Regules proscripta por Rosas. Se ha creado una renta secura y fácil j dirigiendo cartas ~* Remanda de, dinero á los llamados Unitarios, que para no ser oiegoi lados dan cuanto en ellas se les pide, sin murmuración ni tardanza.

El General Corvalan atros fiscal de. ios ilustres Carrera?,

— 20*7 —

y edecán íntimo de Rosas, vivía hace pocos años de prestamos: hoy está rico y posee por regalo de Rosas la quinta confiscada de Da. Mercedes Marcó.

Julián Salomón posee varias pulperías perfectamente abastecidas, y ocupa en propiedad una de las casas del desgraciado español D. Lucas González, asesinado por Rosas y cuyos bienes han sido confiscados.

El Dr. Lepper por sus honorarios de médico de Rosas ha recibido la casa del Estado cerca de Monserrat, que el benéfico Dr. Gonzales dejó á su muerte para la susistencia del colegio de huérfanas. Este regalo al Dr. Lepper tuvo lugar á los pocos dias después que dejó de asistir en su enfermedad al gobernador de Santa-Fó D. Estanislao López, quien murió á los pocos meses después.

Garrigos, misero oficinista, con un sueldo en su mejor época de ocho mil pesos papel, ostenta hoy una fortuna escandalosa. Sus fincas son muchas y de crecido valor. La casa en que vive ricamente amueblada, con parte del menage robado al Dr. Montesdeoca, está acusando sus infames latrocinios, y la corrupción del tirano que ios tolera.

Prudencio, hermano de Rosas se ocupaba en 1828 en cultivar como su único medio de subsistencia una pequeña quinta en los Santos Lugares. Hoy es general y poseedor de 50 leguas de terreno, de 40.000 cabezas de ganado que tienen sus estancias del Azul y Chascomus, que dominan valiosos edificios. Tiene también muchas propiedades en la ciudad de Buenos Ayres.

Pero suspendamos la inacabable crónica de les ladrones de Buenos Ayres para recordar brevemente la mengua que ha sufrido la fé pública y privada bajo la administracian de Rosas.

Ya hemos hablado de la violación escandalosa de la Convención de Paz con el General Lavalle en 1829. Este pacto solemne que prometia paz y olvido fué hecho pedazos, y una atroz persecución i^eemplazó á los bienes que de él se esperaban. Rosas dá al mayor Montero una carta asegurándole que contenia una especial recomendación en su favor, y. era una orden de muerte que fué portador ese mismo infeliz. En 1835 por un decreto solemne dio nuevo vigor á la abolición de la pena de confiscación de bienes, que hacia muchos años que no existia, y en bu mensaje de 31 de Diciembre de 1835 alabándose de este decreto, que no era sino un lazo para que sus enemigos manifestasen francamente las propiedades q1 tenian en los dominios de Rosas dijo: — "Tanto por colocarse al nivel de la opinión pública, como por hacer sentir, "todo el respeto que se le debe á la opinión de un pais libre, desfogó las leyes que imponian la pena de confiscación de bienes,*

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Burlándose de promesa tan solemne, en 1840 hizo confiscar todoa los bienes no 6olode sus enemigos,sino de los hombres pacíficos que no le habian prostituido su honor y dignidad.

El respetable cura de San Miguel D. Bernardo Ocampo, emigró á esta ciudad de resultas de los sucesos políticos ocurridos en Buenos Ayres el año de 1829. El obispo Medrano le escribió una carta para que regresase á su curato, pues que Rosas le habia asegurado que no habia ningún antecedente contra él. El cura Ocampo volvió á Buenos Aires, y en cuanto puso el pió en tierra, fué encerrado en el convento de San Francisco y desterrado con otros á Camarones. Cuando se le habló en favor de este respetable eclesiástico, contestó: "las garantías, los tratados y las procesas que se hacen á los unitarios, no son sino trampas para "agarrarlos."

En 1829, después de hacer clavar la cabeza del infeliz Castelli en la plaza de Dolores, mandó indulto á las fuerzas que procuraban embarcarse con el coronel Rico, y los que se acogieron á él, fueron presos y remitidos á la carcei de Buenos Aires con un cinto de cuero.

En su Mensage a la Sala de Representantes de 1. ° de Enerade 1837, dijo: "El papel moneda se estableció con ardid para "sostener la guerra del Brasil, cuando la República en su ardiente "entusiasmo estaba pronta a suscribir cualquiera otro sacrificio "por la libertad de la provincia Oriental. Sin papel moneda li- "bertó áBolivia, á Chile y al Perú, afianzando al mismo tiempo ''su propia independencia. . . .ha formado el público y el gobier-

"no la conciencia de que seria un crimen aumentar la. emisión "

Este hombre que decía estas cosas urgido por sus vicios y las guerras civiles que ha encendido en el pais, ha emitido mas de cincuenta millones de papel moneda, (emisiones conocidas) y continua perpetrando el crimen de emitirlo.

En 1840 dio un indulto general á los emigrados por causa» políticas. Pocos se acogieron á ól, y de estos los mas fueron degollados en las horribles matanzas que ordenó en Abril de 1842. La infantería del general Lavalle se rindió en el Quebrachito por capitulación y bajo garantía de que se respetarían las vidas de lo* que la componían, y casi todos sus oficiales han sido fusilados.

El 16 de Setiembre hizo degollar con no menor perfidia al bravo general D. Mariano Acha, que se habia rendido prisionero en San Juan bajo capitulación escrita de que se respetaría su vida y las de sus compañeros; capitulación que se imprimió en Cordova, y que Rosas republicó en su Gaceta, suprimiendo villanamente esta cláusula.

El 1 de Julio fueron degollados igualmente en la Rioja D.

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Ciríaco La-Madrid y D. Manuel Julián Fría», incluidos tambiea en esa capitulación, y el protesto oficial para esta infame muerte que publicó la Gaceta fué: "que el padre del primero (general "La-Madrid) habia escrito cartas promoviendo una insurrección.'

Tan repetidos y públicos desaires á la fé privada y pública, han viciado inmensamente la moral del pueblo argentino, sujeto á Rosas. Todos viven engañándose, armándose tramp as, 5 allí ol hombre no cree en la palabra de otro hombre, ni en el gobierno, ni en la ley, ni en la expresión del voto público.

Las palabras han perdido su significación natural. Tienen otra que les ha dado el tirano. Los periódicos mienten con impudencia, y desafian á que pruebe la mentira el mismo pueblo testigo de ella. Se llama al picaro honrado, y ladrón, asestTw. perverso al hombre de bien.

Se falsifican los documentos mas clásicos de la revolución, se adulteran otros, y se arroja lodo sobre las reputaciones mas esclarecidas.

Nunca la impudencia se ha presentado con mas desembozo. Trata de probar que tiene la misma fuerza que la verdad, y se pone en lucha contra ella, desdeñando todo artificio y diciendo Siy JVo con insolencia desesperante contraía evidencia mas reconocida ó irresistible. El gobierno de Rosas es el ensayo del gobierno de la mentira y de la fuerza. Se provoca á discusión sobre lo que ven los ojos y cree la conciencia, y el alma vencida por tan estupendo arrojo, por una frente inaccesible como el bronce á las impresiones del pudor, se dobla bajo el peso del ruido infernal de palabras falsas, huecas y calumniosas, y duda de todo, de la justicia, de la sociedad, del porvenir, de Dios, y solo cree en el tirano que es omnipotente, eterno, y hasta santo y glorioso, porque no se conmueve ante las maldiciones de la humanidad. Aspira á vejetar, á morir bajo el techo doméstico, manchado ó inseguro. Egoísta, su móvil de acción es el miedo, su culto una estúpida hipocresía, su divinidad el tirano que puede derramar su sangre. El sistema de Rosas es capaz de falsificar los monumentos contemporáneos, y de hacer imposible la historia.

Otro resultado de la administración de Rosas lia sido el embrutecimiento de las costumbres y de los usos. Es inmenso lo que en este punto ha retrogradado el pueblo Argentino. Las costumbres y modales groseros de su tirano habían de traer necesariamente esa consecuencia. Escuchemos á un escritor contemporáneo sobre los solaces de Rosas, y no podremos sino admirarnos de que el pueblo Argentino no sea ya un pueblo de salvages ó de imbéciles.

"La actividad febril con que trabaja, degenera en una estra-

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vagancia loca y feroz en sus momentos de descanso y distracción, y en estos accesos mantea á los locos que tiene siempre en su compañía, ó les hace montar pidudon.zs. Sienta á un infeliz encima de los hormigueros venenosos, desnuda la parte inferior del cuerpo. Hincha á otro por un mecanismo tan brutal como indecente, para hacer arrojar por medio de una comprensión violenta y repentina el aire con que ha sido inñado. Amarra á un vivo que teme á las ánimas contra un cadáver haciéndolo permanecer asi solo por toda una noche en un sitio apartado. Hace que dé el hermano de misereres á su infeliz hermano imbécil ó ejercita sobre alguno su destreza, en aquella operación por la cual, empleando la torsión, se destruye en ciertos animales la facultad de propagarse. Así D. Juan Manuel Rosas, medita, combina y resuelve aplicar seriamente él \v:::¿o del verdugo, el puñal del asesino ó el veneno, con la serenidad con que se resuelven los actos mas indiferentes de la vida; y en muchos casos los azotes, las mutilaciones de individuos humanos, son la única diversión y pasatiempo en que halla placer y satisfacción.

"Las diversiones de Rosas tienen su nomenclatura particular, y necesitan un glosario. Peludon, significa un potro de dos años hasta cuatro que no haya sido domado ó amansado. Cuando Rosas quiere darse la diversión de hacer montar un peludon á alguno de los desdichados que elige para paciente, tiene cuidado de destinarle uno de los mas indómitos y bravos animales de esta clase. Pero cuando no hay á la mano ninguna de estas cualidades, Rosas provee á esta necesidad de una manera que asustará á nuestros lectores. Hace ensillar y enfrenar alguno de aquellos infelices, cuyo destino es distraerle, y que lo monte con espuelas el sentenciado á montar el peludon. El peludon humano está obligado á emplear contra su carga todos los esfuerzos que emplea el potro contra el gaucho que lo doma; y el ginete por su parte ha de ejercitar también sobre aquel desgraciado todos los golpes, violencias y tormentos con que alli se aoruma á un caballo para domarlo. No es esto todo: asi como los bojeadores tienen su táctica y sus reglas artísticas, así Rosas ha creado un arte para el hombre á quien se ensilla. Este último debe imitar Ior corcovos de un caballo, y encabritándose sobre lo que llamaremos patas traseras, debe arrojarse de espaldas con su adversario consistiendo la perfección de esta operación en que golpee la cabeza del último contra la tierra con gran peligro de que muera. Pedimos á nuestros lectores que no nos reusen su fó ligeramente, cuando afirmamos que Rosas mismo se ha hecho en Lujan Peludon, y ha desempeñado con tal destreza esta bárbara operación, qua ha dejado por tierra desmayado al triste imbécil llamado

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«1 Padre Vigucí, su esclavo. La risa nos ahogaría sino nos sofocara la indignación. De todo esto hay que sacar en limpio un hecho muy serio y muy importante,}7- es este: en el idioma de Rosas la voz peludon designa indiferentemente un hombre 6 una bestia. ¿Será que en las ideas de Rosas, sean también iguales un hombre y una bestia? Ello es que ks palabras solo sirven para espresar las ideas.

"Para esplicar la voz misereres con la que significan comunmente las flagelaciones que solían aplicarse en las casas del clero regulará individuos incorregibles, tenemos que dar noticia de otro rasgo estravagante de Rosas. Tiene Rosas la manía de considerar para sus diversiones á todos los fatuos y locos que reúne á su rededor como un convento. Dá entre los supuestos frailes lugar á personas de su servidumbre que tienen la razón sana; y aun introduce en esta burlezca comunidad personas dignas de consideración, de aquellas que rarísimas veces admite á su trato familiar. Rosas está investido de la dignidad de Padre Guardian, el infortunado Dr. Maza era llamado el Padre Obispo; de dos criados hermanos que Rosas tenia el uno era imbécil (razón por la que Rosas compró á ambos) y era llamado el Padre Viguá; el otro hermano íiguraba en esta comunidad con el título del hermano lego Miguel. Dados estos antecedentes fácil es hallar la analogía entre los misereres de los conventos, y los azotes que este hombre inhumano hacia aplicar á aquel infeliz por quebrantamiento imaginario de reglas y constituciones que no existían. Convirtiendo en delito cualquiera acción, }T hallando motivos de alegría en los despropósitos que en sus conflictos profería el desdichado para disculparse y no recibir el temido miserere; prolongaba sus angustias y concluía siempre por mandarlo á la habitación inmediata en donde debía recibir diez ó doce latigazos de mano de su hermano el Lego Miguel. Y era circunstancia indispensable que saliese del cuarto del suplicio con alegre y risueño semblante; poique de lo contrario un nuevo miserere castigaba en el acto lo que Rosas llamaba su soberbia. El contraste de la c¿»ra festiva con las lágrimas que bañaban sus mejillas, escitaba de un modo indecible la alegría y la risa de Rosas, que entonces lo premiaba de este modo. Por lo común las escenas deque hablamos se representaban en la hora en que Rosas comía; y tomando una parte de ias viandas de su plato, la introducía por su propia mano en la boca del Padre Viguéi. Este sin acción en las manos ni en las quijadas porque le era prohibido bajo -santa obediencia, permanecía inmóvil, hasta que otros de los circunstantes inducidos por Rosas le llamaban y repetian la operación. Cuando la boca del infeliz no era ya capaz de mas expansión, y sobresalía de sus lá-

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l»io» su contenido, el Padre Guardian le permitía mnscnr,con condición de no dejar escapar ni una sola migaja de los manjares. Rosas ha, regalado con estas indecentes y repugnantes farsas á personages de alta distinción que se han visto obligados á aceptar sus convites. Por fin, el desgraciado Padre Viguá terminó •u existencia dolorosa en una de las brutales diversiones de sa verdugo.

"La histori a de los locos y fatuos que siempre tiene Rosa» eonsigo durante su permanencia con él, es un verdadero martirologio. El interés que inspiraria su lectura seria muy grande. Mas las crueldades que ha perpetrado sobre las personas de tantos hombres cuerdos son en número tan grande y tan enormes por *n naturaleza, que se pasa sin reparo por sobre los ultrages inferidos á la humanidad en las personas de estos desvalidos.

"Cuando hemos señalado algunos de los medios que emplea Rosas con los locos, ó los cuerdos que le rodean para divertirse, hemos citado solo los mas conspicuos y propios para demostrar la fecundidad de su cabeza en recursos para atormentar á lo* hombres. La materia es iuagotable porque también es su facultad de inventar. Añadiremos dos otras anécdotas que justificarán esta proposición. El ejército que hizo la campaña contra Cordova al mando del General López, habia vuelto y se encontraba acampado á las inmediaciones del arroyo de Pavón, confines de la Provincia deSanta-Fó con la de Buenos Aires. Allí estaba el cuartel del general Rosas. Este hizo traer en esas circunstancias desde Buenos Aires hasta San Nicolás, punto que dista cuatro ó seis leguas del que fué campamento del ejército, un loco que tenia la mania de llamarse Gobernador de Buenos Aires. Asi que aupo su llegada envió -en su busca á su primer edecán, ahora general D. Manuel Corvalan, le remitió con él un vestido militar «stravagautemente compuesto, un gran sombrero de general, la banda emblema del poder Supremo, un caballo y un mensage honorífico para que pasase hasta el campamento á revistar el ejército. Corvalan llevaba la orden de ceñirle la espada á la derecha, de hacerle montar el caballo del obsequio media legua antes de llegar al campamento, y Rosas quedó preparándose para la función con que iba á recibir su colega. El loco vino: el Gobernador de Buenos Aires con todo su estado mayor y con varios piquetes de infantería, salió á recibirle á diez ó doce cuadras de su <*uartel general; después de los abrazos que dio á su compañero, los piquetes hicieron una descarga en honor suyo encima de la <aabeza del caballo del loco, este animal escogido á, propósito para el caso, se desatinó á términos que corría desaforado por loa eampo3; el pobre loeo azorado á nada mas atinaba que agarrar-

se en sa montura é implorar favor á gritos mientras el caballo corria, Rosas que le seguía arrojaba sobre el infeliz bolas hechas de carne. Los piquetes entretanto corrían y cargaban sus armas, y cuando el caballo parecía querer aquietarse, nuevas descargas le hacían precipitarse de nuevo, hasta que por fin el loco perdió el equilibrio y cayó por tierra estropeándose cruelmente. Rosas entonces procurando persuadirle que las descargas habían sido honores y lo demás un accidente casual, le llevó para consolarle al ejército, del cual recibid los honores de Capitán General por orden de Rosas.

"Por aquella época Rosas comía á las dos deja mañana: uno de sus comensales era su compañero. Este tenia la pretencion de casarse con Da. Manuelita Rosas, hija de D. Juan Manuel Rosas, había regalado una caja de rapó con una pintura que había hecho creer al loco que era el retrato de su hija. Al sentarse á la mesa pidió un polvo á su compañero, y éste se encontró sin su caja porque Rosas se la habia hecho robar. En el momento se manifestó sumamente quejoso de que se hubiese descuidado el retrato de su futura hasta el punto de perderlo. Y para quedar satisfecho introdujo al loco en su tienda de campaña y aplicó sobre su cuerpo desnudo, y con sns hercúleas fuerzas dos azotes que sacaron dos regueros de sangre. En el acto volvieron á la mesa, ycuando las lágimas de aquel infortunado le impedían comer, Rosas le consolaba diciéndole estas palabras: no se aflija compañero, que de gobernador á gobernador no va nada.

"Citaremos otro hecho ejercido no ya sobre un infeliz de razón estraviada, sino sobre el coronel Garreton, edecán entonces de Rosas y Gobernador de San Nicolás de los Arroyos. Marchaba con toda su comitiva de Lujan á Buenos Aires, y propuso una carrera de cuatro ó cinco caballos á la vez. El Coronel Garreton considerándose poco firme en la silla quiso escusarse, mas Rosas no lo consintió y fué preciso ceder. Ya estaban preparados dos gauchos para la maniobra que llaman pialar, y que consiste en tomar con el lazo las manos de un animal que corre, obligándole ácaer con suma violencia y rodando de cabeza.

"La carrera empezó: los dos gauchos pialaron el caballo del coronel Garreton, el cual estrelló su cabeza y espaldas aplastando á su desventurado ginete. Rosas siguió para Buenos Aires y el coronel Garreton fué conducido á Lujan á curarse, por incapacidad absoluta de soportarla marcha hasta la capital."

Estos hechos son de pública notoriedad, y hemos omitido otros no menos extraordinarios y repugnantes por ser breves.

Hemos calculado la pérdida que en. riqueza y civilización ha hecho la República Argentina bajo las administraciones de Ro-

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sas; el aumento de su deuda y la disminución de su prosperidad. Pero dejaríamos notable vacio en nuestro trabajo, sino demostráramos las pérdidas que ha sufrido en sangre humana.

Hemos formado, pues, tablas alfabéticas de la sangre derramada por orden de Rosas, comprendiendo en ellas solo víctimas muertas a hierro ó á fuego, cuyos sacrificios constan de documentos oficiales ó de relación dada por testigos dignos de fé. Muchísimas serán las que omitiremos y que no hemos podido averiguar en la incomunicación en que estamos con el interior de Buenos Aires y las otras Provincias Argentinas. Algún di a con nuevos y mejores ciatos mejoraremos nuestras Tablas, como hoy mejoramos las Efemérides que publicamos de las carnicerías de ■ Eosas. ~No comprendemos los muertos por miseria, destierros, cárcel, sufrimientos morales: esto es inmenso é inaveriguable. Inscribimos en estas Tablas solo los nombres de los que han muerto por opiniones políticas ó inicuamente: Que á la faz de Dios y de los hombres son inocentes. Están designadas por guarismos las víctimas en las 4*7 batallas y combates principales que se han lidiado en las guerras civiles promovidas por Rosas: Hemos omitido las de poca importancia y nombradia. Para nuestros cálculos nos hemos valido de datos directos y precisos: si hubiésemos hecho nuestro cálculo por los partes oficiales, casi siempre exagerados, los guarismos serian triplemente mayores.

Hablando de los suplicios y matanzas ordenadas por Rosas, dijimos en otra ocasión lo siguiente, que conviene tener muy en vista.

"Durante toda la guerra de la independencia el gobierno de Buenos Aires no hizo ejecutar sino cuarenta individuos, en diversos territorios y en distintas épocas. De estos solo ocho fueron muertos sin previo juzgamiento; pero los otros treinta y dos sufrieron la última pena solo después de probada su culpa, después de oidos y juzgados. Pero aquellos y estos murieron rodeados de cuantos consuelos son compatibles con tan triste situación.

"En las luchas intestinas que agitaron la República Argentina desde 1810 hasta 1829, fueron ejecutados en Buenos Aires dos individuos sin ser juzgados y nueve después de ua preceso regular. Las ejecuciones políticas que en esos mismos años tuvieron lugar en las Provincias del interior no alcanzan á veinte y nueve.

"En Entre-Rios y Banda Oriental donde las oscilaciones políticas fueron mas prolongadas, no pasaron ele cincuenta las ejecuciones en ese dilatado periodo de 19 años.

"En esas ejecuciones, justas ó injustas, las víctimas perdieron

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la vida por un medio pronto, sin tortura, recibieron en sus últimas horas los auxilios de la religión, legaron sus bienes á sus herederos, sus deudos no tuvieron mas que sufrir por la culpa que á ellos les hacia perder la vida, podían vestir luto, honrar su memoria, consagrar un sepulcro á sus cenizas. En las ejecuciones de Rosas todas sus víctimas han espirado entre tormentos atroces, privadas de todo consuelo, haciendo descender sobre las cabezas de sus amigos y parientes la miseria y tuda clase de infortunios, y vivos y cadáveres han sido ultrajados del modo mas espantoso.

"Las ejecuciones de las épocas anteriores á Rosas han sido provocadas, ó por conspiraciones probadas, ó por represalia bélica.

"Las ejecuciones de la época de Rosas han sido y son completamente improvocadas. — En su mayor parte han recaído sobre personas inocentes, y como nunca ha precedido juzgamiento á su suplicio, no está probado que ellas mereciesen su desgracia."

"Como los que han hecho la guerra á Rosas á mano armada siempre han guardado las leyes de la guerra, y respetado la vida de los que han tomado prisioneros, las numerosísimas matanzas que ha hecho Rosas de prisioneros, no se han fundado en el principio de legítima represalia, y han sido por consiguiente improvocadas."

9&Q&&& ®ü £&|fiQ&JÉ¿ (i)

' Be las admiiitstracioites ele I&osas, desde 18^9 hasta 31 de ©efafere de 1S4S*

LETRA A.

Abad (D. N.): Es fusilado el 4 de abril de 1842, por orden de Rosas, en Buenos Aires.

(1) No se estrañará que en estas tablas que siguen á continuación, no se encuentren los nombres de algunas nobles victimas sacrificadas por la tiranía de Rosas, ó el de algunos de ellos cambiados por otros, aunque podemos asegurar conservan su verdadero apellido. Algunos también han pretendido que se encuentra equivocado el lugar donde fueron sacrificadas. Pero esto importa bien poco, lo que se quiere mostrar es el sacrificio de esas personas y la verdad de los hechos. ¿Ni cómo tampoco ser tan exacto á cuarenta leg uas de distancia del teatro sangriento de estos horrorosos sucesos, máxime cuando el autor tenia que luchar con los imposibles de su averiguación? Se

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Abril. El 13 de este mes del año de 1835, se apodera Rosas por el terror del gobierno de Buenos Aires, conculca las leyes divinas y humanas, quita vidas y haciendas, y obliga á los habitantes de Buenos Aires á celebrar su ominoso advenimiento con dos meses de costosas públicas festividades.

Del 10 al 20 de dicho mesen el año de 1842, son fusilados en el cuartel del Retiro y campamento de los Santos Lugares, 13 hombres prisioneros de guerra.

Del 1. ° al 30 la mas-horca y los empleados de Rosas, en bandas recorren dia y noche las calles de Buenos Aires, degollando á los individuos cuyos nombres Rosas les ha dado. Cuando habian degollado 10 ó 20 disparaban un cohete volador, señal á la policía para que mandase carros que llevasen al cementerio los cadáveres, tras de ellos iban los asesinos tocando una música de farsa y gritando ¿quién compra duraznos? Las cabezas de las víctimas eran puestas en el mercado público adornadas con cintas celestes. Los degüellos se hacían á cuchillo; pero si los pacientes eran distinguidos por el odio de Rosas, eran degollados con sierras de carpintero desafiladas. Los proscriptos eran sacados de sus casas ó tomados en las calles, y horriblemente maniatados. No hay habitante de Buenos Aires que no haya oido el aterrante grito que lanzaban los degollados.

La señal que dio Rosas para que comenzasen las matanzas grandes, fué fijar carteles sacando á remátela matanza de perros remate desconocido en Buenos Aires.

Acosta (D. Juan Manuel) oriental, muerto á lanzadas por Manuel Melgar, en las cercanias del pueblo de Rocha el 4 de Marzo de 1843, por orden de Manuel Oribe. Este asesinato ha recibido aprobación oficial de Rosas impresa en la Gaceta de Buenos Aires.

Acosta (teniente) degollado por orden de Oribe el *7 de diciembre de 1842.

Acha (General D. Mariano) es degollado el 16 de Setiembre de 1841, por orden de Ángel Pacheco, teniente de Rosas, fué tomado prisionero por capitulación en San Juan, bajo una capitulación en que se espresaba que su vida y la de los valientes que lo acompañaban serian respetadas: asi es como se espresa Benavides en el parte pasado á JRosas de San Juan, y éste con osadía borró unos párrafos y aumentó otros, en dicho documento. Su,

nos advierte también la falta de los nombres de víctimas de los años posteriores á la publicación de esta obra, pero habiendo ella sido impresa en el año de 1843, mal puede contener los de las personas inmoladas después de aqueja época, ni nosotros hemos querido agregar ni quitar nada.

El Editor.

—encabeza fué clavada en un parage cerca de Mendoza nombrado Hepresa de la Cabra.

Acuña (teniente coronel D. Valentín) es fusilado el 26 de Enero de 1841: V. Santos Lugares.

Adames (D. Manuel) español fusilado en la cárcel de Buenos Aires. Recien llegado de Europa, entró de piloto en im buque Oriental, que fué entregado por su tripulación en Zarate. Lo tuvo el degollador Rosas mas de un año con una barra de grillos, y cuando la paz con los franceses se los hizo quitar. Tres meses y medio después lo hizo fusilar con cuatro compañeros mas, y pasados dos meses, mandó burlescamente ponerlo en libertad!

Aldao (D. José). Degollado en Santa Fé á mediados de Junio de 1842.

Alvarez (D. Juan) santafecino, es muerto á lanzadas en Cordova el 12 de octubre de 1840.

Alen (D. N.) santafecino, muerto á lanzadas por orden de Oribe, teniente de Rosas, el 11 de diciembre de 1842.

Alonso (Mayor D, Estanislao) muerto á palos de orden de Oribe el 7 de diciembre de 1842.

Almiron (teniente D. Ramón) Cordoves declaró ante la Comisión encargada ele averiguar los crímenes de Rosas: que vio matar en la batalla del Quebrachito al parlamentario D. Rufino Várela por orden de Oribe; que vio pocos días después degollar al teniente Coronel Mons porque no podia caminar; que degollaron en Cordova dos hombres porque habían representado una comedia patriótica; que en la persecución que hicieron las tropas de Rosas á las del General Madrid, les tomaron como cien prisioneros, pue fueron degollados en el parage llamado Macha, como á veinteicinco leo-uas de Cordova, y sus cadáveres quedaron insepultos á términos de que los Rocines mudaron el campamento por la putrefacción; que en la pampa del Gato fué fusilado el teniente coronel Jijena y 21 oficial mas tomados prisioneros á la división del coronel Vilela: que cuando iban á Mendoza, de este lado del rio Desaguadero, encontraron en el mismo camino la cabeza del General Acha clavada en un palo, y el cuerpo tirado á la izquierda del camino como á distancia de media cuadra: que después de la acción del Rodeo del Medio entraron á la ciudad de Mendoza, y que al dia siguiente por la noche vio siete cadáveres tirados por las calles: que á losaos dias un oficial del cuerpo de Granada entró con soldados á una casa é hizo matar al dueño de ella, á su mugery una niña pequeña, saqueando en seguida lo que en ella se hallaba: que muchos de los patriotas que se dispersaron en la acción del Rodeo del Medio, y que trataron de refugiarse á Chile, fueron alcanzados en la persecución por la caballería de

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Pacheco y degollados, á escepcion de unos pocos que fueron remitidos á Buenos Aires y después fusilados; que en la Bajada se perpetraron dos degüellos; que en uno la víctima fué un comandante santafesino al servicio de Oribe, y la otra un oficial tomado prisionero al General Rivera; que después de la acción del xlrroyo Grande, fueron degollados todos los oficiales y casi la totalidad de los sargentos y cabos; que en el Cerrito sufrieron igual suplicio tres individuos; que las víctimas antes de ser degolladas suelen ser castradas; que los cadáveres no reciben sepultura; que siete franceses cayeron prisioneros en un encuentro con la guarnición de Montevideo y fueron degollados, poniendo sus cabezas simétricamente á distancia de. los troncos.

Altamarino', teniente Coronel D. Angel)es fusilado en San Nicolás de los Arroyos con otros compañeros el 16 de octubre de 1831. Este individuo como todos sus compañeros estaban ga^ rantidos por una capitulación.

Allanarás: (ciudadano) es fusilado en Salta con 16 individuos mas, el 9 de Agosto de 1839.

Aldao: (teniente del degollador Rosas, Fray Félix) dá un decreto el 31 de mayo de 1842 declarando que todos los unitarios son locos y que asi sean tratados, que los mas notables de entre ellos que residen en Mendoza, sean llevados á un hospital y curados como locos: que ninguno de ellos pueda contratar, testar, ser testigo, tener personeria civil ni política, ni poder disponer de mas de diez pesos; que aun cuando sea absolutamente necesaria la declaración de un unitario, lo reconozca previamente un médico, y certifique sobre el estado de su razón.

Desde el 15 al 25 de Setiembre fueron asesinados en Mendoza por su orden D. José Maria y D. Joaquín Villanueva, Jarami- 11o, Marcos González, D. Placido Sosa, D. José Maria Salinas, D. José Narciso Laprida, D. Luis Infante y 12 sargentos, y 200 cívicos é individuos de tropa en el campo del Pilar. De una obra histórica de esos escesos, Memoria sobre los acontecimientos mas notables de la provincia de Mendoza en 1829 y 1830) sacamos los siguientes extractos que darán una idea aproximada de las horribles matanzas perpetradas por Fray Félix Aldao en esos dias.

Dia 26 — de dicho mes y año: Son fusilados diez sargentos y cabos por orden de Aldao.

El día 21 — En la noche de este dia, es asesinado por orden de Aldao, D. José M. Salinas, distinguido literato de Bolivia, secretario de su Congreso Constituyente y editor de los periódicos el Verdadero amigo del pais, el Feniz y Eco de los Andes. "El infortunado Salinas [dice la memoria citada] fué arrastrado por

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sus infames verdugos la noche del 27 á una calle escusada de sus arrabales [de Mendoza]. Allí se complacieron en manifestar la mas afinada barbarie. Después de arrancarle los ojos, y cortarle los brazos, le separaron la lengua, le abrieron el pecho y le arrancaron el corazón. El 28 amaneció su cadáver á la espectacion pública.

El dia 29 — y siguiente [prosigue] aparecieron cadáveres mutilados, desfigurados totalmente en su fisonomía, para hacer imposible su reconocimiento. Entre estos aparece el de un joven cuya anciana madre le reconoció por algunas señas particulares." Villafañe segundo de Aldao, escribía al Dr. Bustos, ministro de San Juan al remitirle prisioneros para que fusilase. "Te remito dos corderos, y me mandarás recibo, pide cuantos quieras, que no me he de asustar, aun cuando lleves toda la majada que tengo en Mendoza."

El dia 8 de Octubre: Promulga Aldao un bando ofreciendo indulto á los del partido opuesto al suyo, que se le presenten, y los asesinan á todos. "El cuartel de los Auxiliares (dicela memoria citada) era el campo de ejecución, donde se sacrificaba á esos infelices sin forma ole proceso y en medio de las tinieblas. Para hacer mas horrible estos actos, se les despedazaba á sablazos con el doble objeto de hacer silenciosa esta operación!

El 27 de este mismo mes y año hace fusilar Aldao á D. "N. Eehegaray, sanjuanino y á seis individuos mas de la misma provincia. Villafañe segundo de Aldao escribía al Dr. Bustos, Ministro de San Juan, con fecha 29. "Ignoro quienes son los fusilados en estos dias, pero sospecho que son todos de los de cogote. D. Félix se tira dos ó tres todas las noches, pero no los conozco." Aldao habia remitido á San Juan á pié los prisioneros hechos en el Pilar. El destino á que los dirigía era el Guandacol, con orden á la escolta de que los fuesen ejecutando uno por uno para disminuir su número. El gobierno de San Juan los destinó á las obras públicas en clase de presidarios, y Aldao irritado por este castigo en su concepto moderado, se dirijió al Gobernador de San Juan quejándose de su condescendencia." Memoria Histórica. ¡Félix Aldao es un Sacerdote Franciscano!

En 1.° de Octnbre de 1839 hizo poner á la vergüenza una señorita de Mendoza, por haber hablado mal de su conducta. La infeliz se solvió loca.

"El Coronel D. Feliz Aldao, después de haber tomado algunos prisioneros y desarmádolos, tuvo la babarie de ejercitar su vigor despedazando personalmente á cuantos de entre ellos trataban de hacer valer el carácter sagrado de prisioneros. Aldao ordenó á sus soldados que asesinasen sin excepción á todos los dispersos

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que cayesen en sus manos, y tuvo la crueldad de escoger algunos jóvenes pertenecientes al batallón del Orden, y reuniendo á los' oficiales y sargentos que habian hecho prisioneros,mandó ásu vista despedazarlos á lanzadas, siendo él el primero perpetrador de tan horrible atentado. El benemérito y desgraciado capitán Don Joaquin Villanueva, evitó desarmado los primeros golpes de su lanza, pero ayudado él de sus clientes lo cubrió de heridas mortales hasta verlo es] i rar. El mayor graduado D. Plácido Sosa, después de rendido recibió una una muerte cruel, ordenada por aquella fiera; últimamente, después de cubrirse con la sangre de tanta víctima indefensa, ordenó la ejecución de los cabos y sargentos prisioneros, los cuales fueron asesinados de un moclo bárbaro por una chusma desenfrenada."

Alian (D. Pedro) Orienta,l declaró en 15 de Julio ante la Comisión Pública establecida en Montevideo para recoger testimonios sobre las atrocidades del ejercito de Rosas en la república Oriental.

"Que ha visto el degüello de cuatro individuos, un canario, tomado en el Cerro prisionero, un compañero de su cuerpo que fué tomado en el acto de pasarse á esta plaza, natural de este Estado, y dosfranezses, que según oyó decir, fueron tomados prisioneros el dia 5 del mes de Agosto; que las circunstancias crueles de estas muertes son del modo siguiente; que luego que es asegurada la persona oue debe ser muerta, la conducen al puuto en donde se ha de sacrificar, y por el camino van los asesinos pinchando con los cuchillos á la víctima y ultrajándola con las pa~ labras mas obcenas que se pueden imaginar: que cuando llegan al lugar del suplicio, antes de quitarle la vida suelen castrarlos vivos: como el declárentelo ha visto practicar en los dos franceses de que ha hecho mension; y que después de todas estas operaciones concluyen con degollarlos hasta dividirles las carnes de su cuerpo, y que esto que el declarante ha visto y presenciado, está cansado de oir que se repite con mucha frecuencia en el campo de Oribe en el Cerrito; y el cual abunda por todas partes de cadáveres insepultos, no precisamente por falta de compasión, sino de temor de la pena establecida contra los que tal intentaren; que los ejecutores de estas maldades son tan inmorales y desalmados, que hacen ostentación de la animosidad y furor con que han sacrificado á la víctima, suelen lamer el cuchillo ensangrentado conque la han sacrificado, tomar sangre en sus manos y bebería, y que esto de lamer el cuchillo ensangrentado y beber la sangre, lo ha visto con sus propios ojos en los dos franceses últimamente degollados; que aunque el declarante no ha visto, ha oido decir, que de una de las víctimas sacrificadas en el campo del Cerrito, lo»

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asesinos sacaron del costado una lonja de la piel, que tiene entendido que los hombres destinados para los degüellos son dos venidos del otro lado, ya acostumbrados á estas matanzas; y que según ha oido, los mas de los gefes tienen sus degolladores, así es que unos se llaman los degolladores de Maza, de Rincón, de Barcena, de Oribe."

Ayala (D. Higinio) declaró el 19 Julio de 1843 ante la mencionada Comisión conforme con los anteriorss testigos, sobre las matanzas en las Provincias Argentinas del Interior, y carnicería de los prisioneros en el Arroyo Grande; agregando, que en Santa Fé fué muerto á bayonetazos un Correntino asistente del general Lavalle: que en las Conchitas fueron degollados el ayudante Vergara, el alférez Martínez y dos soldados mas, todos Correntinos; que después de la carnicería del Arroyo Grande tomaron prisioneros seis soldados de la división del general D. Juan Pablo López, que fueron en el acto degollados. En el Cerrito ha visto muchos cadáveres degollados, castrados algunos y á otros sacadas lonjas de la piel. Que el cabo Rojas degolló una muger de orden del Coronel Rincón, y el cadáver desnudo fué tirado al campo. El declarante confirma la deposición de los anteriores testigos sobre el trucidamiento y degeüllo de nueve franceses prisioneros.

Amarillas (D. Martin), degollado en Buenos Ayres el 2 de Octubre de 1840 por el mazhorquero Leandros Alien.

Angaco (combate de) mueren 55 patriotas, y 95 soldados de Rosas. Total 149.

Andes (Cordillera de los) En la persecución al General La Madrid mueren quemados y degollados 28.

Animal (combate del) mueren 25 patriotas y 5 soldados de Rosas. Total 30.

Anchada (sargento mayor D. Rafael) fusilado en el Cerrito por orden de Manuel Oribe, el 30 de Septiembre de 1843; este oficial y otros tres mas fueron sacados de abordo de un buque, en el que navegaban bajo la salvaguardia del derecho de gentes.

Andrada (D. Juan), hermano del anterior, y tomado con él, fué degollado el Y de Octubre de 1843, á la vista de las avanzadas de la guarnición de Montevideo, después de sufrir horribles torturas.

Añapirí (combate del) mueren 50 patriotas.

Añese (Bartolo) subdito sardo patrón de la ballenera Dazorí, degollado en el Arroyo de la China en Marzo de 1843, con dos marineros suyos, por Bonifacio, comandante de Rosas.

Aquino (D. Andrés): degollado el 12 de abril de 1842 en

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Buenos Apes por los maz-horqueros, Vicente Parra y Manuel Paleta.

Aquino (D. Martin) teniente porteño, es fusilado el 1 8 xde Julio de 1836 en el pontón Sarandí, al Frente de Buenos Ayres.

Arias (D. Dámaso) catamarqueño, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza, con quince compañeros mas, el 4 de noviembre de 1841.

Araujo (D. Pedro) porteño, es degollado el 4 de Noviembre de 1841 en la plaza de Catamarca con 15 compañeros mas, por orden de Mariano Maza teniente del degollador Rosas.

Artigas (D. Félix) degollado por orden de Oribe á pocas cuadras del Pastoreo de Pereira, donde resídia. Este asesinato acompañado de circunstancias espantosas tuvo lugar á mediados de Junio de 1843.

Areco: El 22 de Enero de 1829 hace marchar Rosas una división de 200 hombres y degollar á cincuenta hombres indefensos con su comandante Vázquez Novoa.

Arellano (D. José Dámaso) cordoves, declaró ante la dicha Comisión el 17 de de Julio de 1843, y ratificó lo que habia declarado D. ' Ramón Almiron sobre las matanzas, de Pampa del Gato, Mendoza, Bajada, Arroyo del Medio, muerte de los siete franceses tomados prisioneros; agregando las siguientes particularidades: "que el coronel D. Manuel Rico, tomado prisionero en San Cala fué muerto á ballonetazos por orden de Pacheco, y que a su cadáver, después de castrarlo y de cortarle una oreja, le quitaron la piel de los dos costillares para hacer maneas; que D. Juan Campi vecino de la Bajada del Paraná á quien se le tuvo preso algún tiempo, era obligado por fuerza á ahullar como gato y como perro, sufriendo tratamientos muy duros cuandos e reusaba á hacerlo, pero que en víspera de embarcarse el declarante vio el cadáver del desgraciado Campi, degollado y tirado en la isla; que en el campo que tenia Oribe en las Conchitas fueron degollados dos oficiales y un soldado, todos tresCorrentinos, y poco después un jó ven, tomado prisionero al General Rivera, el que degollaron á pocos pasos de la tienda de Oribe; que en el Cerrito degollaron á una mujer frente á la tienda de D. Ángel Pacheco, y el cadáver quedó allí desnudo y abandonado; por que no se permite dar sepultura á ningún ejecutado.

Ar güero (D. Plácido) porteño, es fusilado el 26 de Enero de 1841 v. Santos Lugares.

Arismendy (teniente) degollado de orden de Oribe el 7 de Diciembre de 1842, después de castrarlo vivo.

Arraiga (temerte coronel D. Fermín,) cordoves degollado por orden de Rosas el 28 de Enero de 1829.

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Arriágas: (Los hermanos) son degollados en las calles con otros muchos, del 15 al 30 de Septiembre de 1 840.

Arraigada (D. Pedro): cordoves fusilado el 14 de Abril de 1842 por orden de Rosas en el cuartel del Retiro.

Arrandeaga [D. Ignacio]: Viscaino, fusilado en el pueblo de Areco el 26 de Septiembre de 1840. ■

Arriar/a [_D. Patricio]: Porteño fusilado con un hijo de 15 años en el pueblo de Areco el 26 de Septiembre de 1840.

Arroyo Grande (batalla del) mueren inclusos 200 degollados después de hechos prisioneros, patriotas 565, soldados de Rosas 200. Total 165.

Asirada (D. Genaro Beron Gobernador de Corrientes) es muerto el 31 de Marzo de mil 1839 en Pago Largo, y de su piel sacada una lonja y hecha una manea para el caballo del degollador Rosas: v. Pago Largo.

Avila [D. Pedro] es fusilado el 10 de Mayo de 1842 en los Santos Lugar e¿.

Averias — Lugar en esta República, donde á mediados de Enero de 1843 fueron degollados por orden de Oribe, siete mujeres pertenecientes á soldados de la República Oriental; según la declaración del testigo ocular D. Pedro Toses.

Avellaneda: [Gobernador de Tucuman, D. Marcos] es degollado por orden de Manuel Oribe, teniente del degollador Rosas: veáse Metan.

Agüero [D. Mariano]: degollado el 11 de Abril de 1842 en Buenos Ayres por el maz-horquero Rafael Moreno,

LETRA S.

Balvastro [D. Valentín] porteño, de 23 años, sobrino del General Alvear, hoy ministro en Norte— America, fué fusilado por orden de Rosas, porque le dijeron que en el interior ele la cartuchera de ese joven, que servia en la guardia civica, se habia encontrado la inscripción de viva Lavadle I Pero momentos después de la ejecucian se averiguó que como esa cartuchera habia otras otras muchas en el Parque, pues todas habían sido tomadas al General Lavalle en el Quebrachito. Cuando Rosas supo esto, dijo soltando una carcajada, ya se jo . . . . Brlvasiro! Conducido su cadáver por la calle principal de Buenos Ayres, salió á la puerta de su casa el General Soler é hizo parar el carro, y dijo al carrero que le llevase un negro que se le habia muerto, contestó éste "que la orden que tenia era ele no admitir un cadáver cristiano cuando llevaba al salvage unitario Balvastro." El General Soler inclinó la cabeza y se entró á su casa.

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Barreiro: [D. Paulino] juez de paz de Quilines, es fusilado el 16 de Septiembre de 1840 por haber dado pase parala ciudad al joven D. Avelino Viamonte.

Barco: (ciudadano) salteño, es fusilado en Salta con diez compañeros mas, el 9 de Agosto de 1842.

Badhalan: (El joven) es muerto en la calle el 15 de Julio de 1834 por asesinos enviados por la Encarnación Escurra (mujer del degallador Rosas,) contra la vida de D. Manuel José Garcia.

Barranca Yaco: En este lugar de la provincia de Córdova es asesinado el 5 de Febrero de 1835 el General D. Juan Facundo Quiroga, su secretario el General D. José Santos Ortiz, y 1 3 individuos de su comitiva. El instigador de esta matanza es Rosas.

Barros: (Sargento Mayor D. Pedro) catana arqueño, es degollado en la plaza de Catarnarca, con 15 compañeros mas por orden de Mariano Maza el 4 de Noviembre de 1841.

Barragan (el abastecedor D. N.) degollado el 20 de Octubre de 1840 por los maz-horqueros de Buenos Ayres.

Barragan [estancia del E. O.) son asesinados en ella el 16 de Enero de 1843 su propietario Barragan, 3 vascos franceses y ocho individuos mas, inclusas dos mujeres por Marcos Neira gefe de Rosas.

Barragan (D. Juan) es fusilado en la provincia de Buenos Ayres el 8 de Abril de 1840.

Bazan (comandante D. Luis) fusilado en Mendoza el 23 de Diciembre de 1829, apesar de estar garantida su persona por una capitulación escrita.

Ballesteros (D. N.) oriental, asesinado en Buenos Ayres en el mes de Abril de 1842.

Ballesteros [D. Timoteo] declara el 7 de Julio de 1843 ante una comisión pública establecida en Montevideo, para comprobar los asesinatos del ejército de Rosas, que estos son multiplicados y espantosos: que degüellan á todo el que no se une á él, que los cadávereres quedan insepultos teniendo pena de la vida el que les dá sepultura. Declara como testigo del asesinato de D. Félix Artigas.

Belén [Estado Oriental] Manuel Oribe, teniente de Rosas, en 17 de Enero de 1840, entra á hierro y fuego al indefenso pueblo de Belén y hace una carnicería horrorosa en sus habitantes. "Se encontraron [dice en su parte el general Nuñez] muchas mujeres degolladas con sus hijitos en los brazos.

Benites [Juez de Policía de Santa Fé D. Ventura] degollado en el hospital de Córdova, en la cama en que se hallaba postrado, el 29 de Diciembre de 1840.

Benito: [El Comandante] es degollado el 18 de Mayo de 1842 cerca de la Concordia por orden de Manuel Oribe, con tres

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oficiales mas, todos entregados alevosamente por el indio Abraham. Bejarano es degollado en Mendoza por orden de Ángel Pacheco el 20 de Septiembre de 1841, junto con los coroneles Saltadores, Rojas y una porción de oficiales tomados al pié de la cordillera.

Beruti [teniente coronel D. León] degollado el 7 de Dicernde 1841 por orden de Oribe. De su cadáver sacan una lonja.

Bello [teniente de infantería] degollado el 16 de .Septiembre de 1842 con e] general Aclia en el camino de San Luis á Mendoza.

Benavides: [Nasa-rio], con fecha 7 de Julio de 1842 escribió á Rosas anunciándole, que habia hecho fusilar en la Kioja á D. Ciríaco La-Madrid, tucumano, y á D. Manuel Julián Frias, santiagueño, porque el padre del primer,o General La-Madrid, habia escrito cartas promoviendo una insurrección. Estos dos individuos eran prisioneros por capitulación; y el primero ahijado de Bautismo del degollador Juan Manuel de Rosas.

Borda [el coronel D. Facundo] es fusilado en Monte Grande, [Tucuman], después de prisionero, por orden de Oribe, quien le hace cortar las orejas al cadáver, y se las remite á la hija de Rosas, y esta las presenta á lasf damas y caballeros de su tertulia. El Capitán de la fragata de S. M. B. Perla, Franklan que presencia el espectáculo, toma en el momento su sombrero, y se aleja de la presencia de mujer tan feroz.

Bombelli [D. N.] Italiano, degollado por la maz-horca de Buenos Ayres el 17 de Abril de 1841.

Brizuela: [D. Tomas] gobernador de la Rioja, es muerto el 7 de Julio de 1841 de un pistoletazo por la espalda que le disparo el Mayor Asis comprado aPefecto porTray Aldazor, comisionado del degollador Rosas.

Bravo [D. Lázaro] cordoves, es degollado en Cordova por el maz-horquero Barcena, el 31 de Diciembre de 1840, y su cabeza clavada en el paseo de Córdova. El hijo de Rosas dio á este facineroso á su salida de Buenos Aires una enorme daga para degollar unitarios. El y Pablo Alegre delator de Tiola, violan en seguida á varias señoras principales.

British Paclcet: periódico escrito sobre apuntes, y á la vista de Rosas, dice á los estrangeros de Buenos Aires, con fecha 7 de Mayo de 1842, que se tranquilicen, porque los que cayeron en las matanzas del mes ele Abril anterior, eran todos hijos del pais.

Buchi: [francés] es asesinado por la maz horca en Buenos Aires á mediados del año de 1839: se hizo una farsa de juicio para cubrir á los asesinos reconocidos.

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LETRA €o

Cabanillas [D. Rafael] cordovés, es fusilado con cinco compañeros mas. Cabanillas fué tomado prisionero en la bajada de Sauta-Fé antes de la Convención de Mackau; heclia esta, Cabanillas y sus compañeros fueron llevados á Buenos Aires. El degollador acto continuo de su llegada les hizo poner una barra de grillos á cada uno, y el 10 de Julio de 1841, los mandó al campamento, donde en el acto de bajar de la carreta fueron muertos á balazos, sin permitirles el menor auxilio religioso. Cabanillas liabia sido comisionado por los Reinafees para matar á Quiroga; sabia que el autor principal de este asesinato era Rosas, asi lo liabia dicho públicamente en Montevideo. Esto esplica el porqué la amnistía de la convención Mackau no le alcanzó.

Castelli [el Coronel D. Pedro] porteño, hijo del famoso patriota de ese mismo nombre, es asesinado el 15 de Noviembre de 1839. "Con la mas grata satisfacción [dice Prudencio Ortiz de "Rosas] acompaño la cabeza de. . , . Pedro Castelli. . . .para que ''V! la coloque en el medio de la plaza á espectacion pública. . . . <'La colocación de la cabeza debe ser en palo bien alto."

Castañon (D. Domingo) porteño, es fusilado el 14 de Abril de 1842 — véase Retiro.

Castellote (porteño) es degollado en la Bajada del Paraná por orden de Manuel Oribe, el 17 de Mayo de 1842. Antes de ejecutarlo le cortaron las piernas, porque dijeron que de otro modo no se le podian sacar los grillos.

Carabajal (el capitán D. Juan) chileno, es fusilado en el Pontón Sarandí al frente de Buenos Aires el 16 de Julio de 1836.

Carranza (el capitán D. José Elias) es fusilado con dos compañeros mas en Córdova por orden de Rosas, el 29 de Marzo de 1839.

Carranza (ciudadano) es fusilado en Salta con 16 compañeros mas el 9 de Agosto de 1842.

Calviño [D. Antonio Fragueiro] es fusilado en los Santos Lugares el 4 de Setiembre de 1840. Calviño habia ido al campamento de Santos Lugares á vender tortas, pero al degollador Rosas se le antojó que era espía, y sin mas prueba ni averiguación lo hizo fusilar en la mañana del siguiente dia.

Carril (D. Andrés) sanjuanino, es fusilado en Mendoza el 7 de Octubre de 1840 por orden de Fray Félix Al dao.

Campero [el sargento mayor D. Ramón] salteño, es fusilado con otros compañeros mas en San Nicolás de los Arroyos, el 1G de

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Octubre de 1841. Estos individuos eran prisioneros y estaban garantidos por una capitulación.

Catamarca (la ciudad de): es tomada por Mariano Maza y Juan Balboa, teniente de Rosas, quienes hacen degollar á sangre fria á los principales funcionarios de la provincia, á los representantes, ,. al comandante general Espeche, á los ministros I). Gorgonio Dulce y D. Gregorio González, cuyas cabezas fueron clavadas en estacas en la plaza mayor. Al pié de ella se elevaba una pirámide de 600 cabezas de prisioneros degollados. En estos términos comunica Maza ese suceso á Arredondo: "Las fuerzas de Cubas pasaban de seiscientos hombres y todos han sido concluidos, pues prometí pasarlos á cuchillo." Maza hacia desfilar en su presencia á los que iban á ser degollados, y por su mano les registraba los bolsillos, guardándose el dinero y relojes. Todo Buenos Aires ha sido testigo déla gran cantidad de alhajas y oro que trajo Maza á su regreso.

Chascomus: (combate de) mueren 200 patriotas.

Calchines: (combate de los) mueren 20 patriotas y 40 soldados de Rosas — Total 60.

Cañas (combate de las) por el Coronel D. Crisóstomo Alvarez, mueren 2 patriotas y 18 soldados de Rosas — Total 20.

Caaguazú (batalla de) mueren 57 patriotas y 800 soldados de Rosas — Total 85 Y.

Cagancha (batalla de) mueren 200 patriotas y 300 de Rosas— Total 500.

Campaña (del coronel Desa en Santiago del Estero)¿nueren 20 patriotas y 200 soldados de Rosas — Total 250.

Cabral: (teniente coronel) es degollado por la maz-horca junto á la quinta de Brovvri, el 20 de Febrero de 1842.

Cano: (sargento Mayor D. Manuel) muere agusanado en los calabozos del retiro el 18 de Enero de 1841. Inútiles fueron las súplicas de los prisioneros compañeros de Cano para que trajesen algunos remedios con que calmar los dolores de ese infeliz. Rolon contestó — lo que quiere llosas es que Vdes. se mue?'an.

Carranee, (cacique). Es fusilado en Buenos Aires el 8 de Julio con 110 indios en la plaza del Retiro. Un mes antes habian sido degollados en la provincia de Cordova bajo la tregua de un parlamento 300 indios de su tribu.

Carcacha (D. N.) Santafesino, lanceado por orden de Oribe en la plaza del Rosario el 25 de Julio de 1840.

Calvo (D. Cayetano) español, anciano de mas de 70 años, fusilado en el pueblo de Areco el 26 de Setiembre de 1840.

Carbonell (D. N.) Porteño, fusilado en San Nicolás de los Arroyos el 16 de Octubre de 1831.

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Casco [D. Pedro Celestino] Porteño, asesinado por la mazhorca de Buenos Aires en los brazos de su familia el 4 de Octubre de 1842.

Castañares (D. José): Declaró ante la Comisión citada el 19 de Julio de 1843. Que en la Pampa del Gato vio fusilar 22 oficiales, en San Cala degollar al prisionero Manuel, en Piedra Blanca degollar y descuartizar á otro, fusilar en Catamarca al teniente coronel D. Luis Manterola y cuatro oficiales mas, en Tucuman á 50 soldados y 14 oficiales, entre ellos al coronel D. Facundo Borda, á quien le cortaron las orejas para remitirlas á la hija de Rosas; en Metan que al Gobernador D. Marcos Avellaneda, después de degollado, como lo fueron Casas, Vilela, y otra porción de oficiales entregados por el traidor Sandoval, le abrieron el pecho, lo castraron y las partes pudendas con la grasa, las colgaron en un árbol, y la cabeza la clavaron en un palo en medio de la plaza de Tucuman: que en los tres meses que el declarante residió en Tucuman después del combate de Monte Grande, fué muy raro el dia en que no vio, ú oyó decir, que se habia cometido un asesinato con mas ó menos atrocidad, ya en los prisioneros, ya en las personas pacíficas que no eran adictas á la causa de la Federación, y que las mugeres que no vestían el moño de costumbre eran castigadas á vergajazos sin que les valiese ni el asilo de los templos; que en Catamarca estuvo el declarante dos meses, y presenció en este tiempo las mismas atrocidades que las cometidas en Tucuman, siendo muy notable la que se cometió con el Gobernador Cubas, á quien le sacaron diez mil pesos bajo la oferta que le hicieron de librarle la vida, y después de entregados lo degollaron: que su cabeza asi como la de los señores Dulce, González y otra porción de vecinos principales, fué colgada en la plaza de Catamarca; que en la Bajada del Paraná vio degollar á un oficial y 50 individuos de tropa por imputárseles que se querían sublevar; que después de la acción del Arroyo Grande, y por espacio de tres dias, fué escesivo el número de las personas que mandaron degollar, llevándolas amarradas de á ocho y de á diez al sitio de la ejecución; que son innumerables los asesinatos perpetrados en el Cerrito. pero que el declarante no puede dar los nombres de las personas que han perecido, porque no las conocía, y que solo puede nombrar á los siete franceses, que fueron tomados en una guerrilla, á quienes después de prisioneros se les cortó las cabezas, que fueron puestas en hilera á distancia de sus troncos.

Castro [D. Félix]: porteño, degollado en Tucuman por orden de Oribe el 15 de Setiembre de 1841.

Ceballos; [los hermanos] santafecinos,son degollados con tres

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mas por la inasLorca de Buenos Aires en Santa-Fé, del 1. ° al 10 de Jimio de 1842.

Chacón [combate de] mueren 100 patriotas y 63 soldados de Rosas— Total 1G3.

Chavarria; [vasco francés] es asesinado con otros dos franceses el 4 de febrero de 1841.

Circular; con fecha 20 de Enero de 1841. Eosas pasa una circular a las gobiernos de las provincias del interior para que imitando su conducta exterminen á los unitarios y les confisquen sus bienes.

Cienfuegos [D. Manuel] es fusilado en la cárcel de Buenos Aires el 1 de Enero de 1839. Para justificar este asesinato, se dijo que Cienfuegos Labia pasado disfrazado tarde de la noeke, por frente á la casa de Rosas con intención de matarlo. Cienfuegos probó en vano que á esa Lora iba á una cita á casa de una dama con quien debia casarse. Sus verdugos le ataron los brazos con gruesos cordeles, basta reventárselos en sangre, y así fué conducido basta la prisión. El confesor de Cienfuegos y el gefe de Poiicia Victoriea fueron á la una de lanocLe de ese dia á casa de Rosas y le informaron de la inocencia de la víctima, pero el tirano infame contestó: — no importa, que lo fusilen.

Ciad ellas (D. Juan) español, es ahogado en un baúl por un tal Lorenzo Baes, [compadre de Manuela Lija de Rosas y de Antonio Díaz ex-ministro de Manuel Oribe.] José Maria Boneo y otros mas. Este asesinato tuvo lugar el dia 15 de Octubre de 1840 á las doce del dia. Los vecinos vieron entrar y salir á los asesinos.

Corrales [I>. Manuel] oriental, declaró el 27 ele Julio de 1843, ante la Comisión Pública establecida en Montevideo para comprobar los crímenes de Rosas: — que en el ejército de Rosas se degüella á todos los prisioneros, dejando los cadáveres insepultos, y que fué degollado dos meses antes un pariente del declarante llamado Zarate.

Córdova [el coronel D. Alejo], tucumano, es despedazado vivo, por orden de Mariano Maza á inmediaciones de Catamarca, el 25 de Abril de 1841.

Cortés [el teniente] es fusilado en Salta en compañía de 16 individuos mas el 9 de Octubre de 1842.

Corro [el teniente] es fusilado con dos capitanes mas en las lagunas del Trigo (campaña de Buenos Aires) por José Maria Plaza; todos tres fueron tomados prisioneros.

Córdova [la Ciudad de]: El 11 de Diciembre de 1840 entró en ella Oribe é hizo azotar á muchas señoras principales, y desde ese dia basta Mavo que invadió ia Rioja, mandó matar mas

oh Oí

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de 500 individuos de su ejército y de la Provincia de Córdova.

Cox (D. N.) es fusilado en San José de Flores por orden de llosas el 20 de Febrero de 1830.

Cobian (D. N.) degollado en Tucuman por orden de Oribe el 28 de Setiembre de 1841, apesar de estar garantida su vida por la fé de un indulto.

Cruz', [el sargento mayor D. Santiago] catamarqueño, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza, el 4 de Noviembre de 1812.

Cruz: [el teniente coronel D. Luciano] es fusilado en la cárcel de Buenos Aires del 10 al 14 de Febrero de 1841.

Crisalto [capitán] degollado en 26 de Junio de 1842 en Entre-Rios por Eduardo Yillagra.

Crisiooal [combate de D.] mueren 20 patriotas y 80 soldados de Rosas.— Total 100.

Cullen [D. Domingo], Gobernador de Santa Fé es reclamado por Rosas á Ibarra, Gobernador de Santiago de quien era amigo, compadre y huésped. Este lo entregó, y aquel [Rosas] lo hizo fusilar en el Arroyo del Medio el dia 22 de Junio de 1839. Callen Labia trabajado con Rosas para la muerte de Quiroga, y tenia cartas importantes de él, tanto sobre ese negocio como sobre el plan de dictadura vitalicia, que Rosas se propone ejercer en la República Argentina.

Cuello [D. Pedro] cordovés, es fusilado el mismo dia á la par que el anterior, estando en igual caso.

Cuevas [Cordovés] es fusilado con los dos anteriores en el mismo dia y parage, y en iguales circunstancias.

Cuadra [D. José Maria] chileno, es fusilado con los tres anteriores, y se hallaba en igual caso que ellos.

Cufré [argentino], es fusilado por orden de D. Manuel Oribe el 30 de Junio de 1839.

LETRA B.

Davis [el capitán John] ingles: es fusilado en Catamarca, desp: es de pr'sionero, por orden de Maza, en compañia de dos oficiales mas el 18 de Abril de 1841.

Díaz [il teniente D. Domingo] tucumano, es degollado en la plaza de Catamarca con lo compañeros mas el 4 de Noviembre de 1841.

Diciembre; el 8 de este mes del año de 1829 entra el tirano Juan Manuel Rosas al gobierno de Buenos Aires. Su primer paso es romper los pactos celebrados con el general Lavalle, y poblar las cárceles y pontones de presos políticos.

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Días (el capitán D. Prudencio); es fusilado con dos compaSeros mas en la laguna del Trigo, por orden de José Maria Plaza, el 7 de Setiembre de 1840.

Domínguez (D. Feliciano) tucumano, fusilado en Entre-Rios el 30 de Octubre de 1838 después de haber sufrido la horrible tortura de que le descoyuntasen piernas y brazos.

En el año de 1832, no pudiendo arrancar déla sala de representantes la continvacion de las facultades esíraordinarias, hipócritamente se negó á seguir en el gobierno para el que fué reelegido; pero sirviéndose de la clientela que conservaba en la sala, se hizo dar un ejército espedicionario al Desierto, en el que se gastaron improductivamente millones. Hizo asesinar muchos indios indefensos, entre ellos mugeres y niños; quemando las tolderías y reduciendo á esclavitud las mugeres y niños, que no cayeron en la matanza.

Dupui (ciudadano porteño); fué degollado por la mas-horca el Sábado Santo, 26 de Marzo de 1842, su cadáver ridiculamente ataviado, fué colgado en lugar de una de las estatuas de Judas.

Duhué (D. Juan Pablo) francés; es fusilado en Mendoza el 21 de Agosto de 1839.

LETRA M<

Echevarría: (coronel D. Juan Gualberto) cordovés, es asesinado en Córdova con otro compañero el 10 de Junio de 1831, Por súplicas y empeños al oficial que lo ejecutó, pudo conseguir que lo fusilasen, y no lo matasen á lanzadas, como Rosas lo habia ordenado.

Echegaray: (saujuaníno) es fusilado con seis individuos mas de la misma provincia, por orden de Fray Félix Aldao, el 2 Y de Octubre de 1839.

Echenagusia: (D. Pedro) degollado el 8 de Octubre de 1840 por la mas-horca de Buenos Aires.

Elguero: (D. Antonio) tucumano, es fusilado en la cárcel el 8 de Febrero de 1842, cuando caminaba al suplicio, gritó: muera el tirano Rosas! Lo supo Rosas, y mandó que no lo ejecutasen sino media hora después de haberle cortado la lengua. Así se ejecutó.

Escalada: (Oriental) es fusilado en la cárcel de Buenos Aires con tres compañeros mas el 14 de Febrero de 1842.

Enero: desde el 1. ° al 20 de estemes del año de 1842, Rosas manda matar á cuchillo y fusil, en la cárcel, cuarteles y campamento de Buenos Aires, 282 prisioneros.

—292—

Estela: (D. Francisco) un joven andaluz dependiente de este comerciante es fusilado el 26 de Setiembre de 1840 en el pueblo de Areco.

Espíndola: (el teniente D. Ramón) Correntino, es fusilado por Oribe en Entre-Rios, el 20 de Noviembre de 1841.

Espejo (el capitán D. José) es fusilado en Mentan por Oribe con 5 víctimas mas el dia 3 de Octubre de 1841.

Espeche: Comandante general de Catamarca, degollado por Mariano Maza en Catamarca, el 29 de Octubre de 1841. Véase Catamarca.

Escurra (La Encarnación) mujer de Rosas; muere, y este ordena á sus empleados y á la maz-borca que subscriban un compromiso que contiene las sigaientes cláusulas, que en breve se hacen estensivas en toda la provincia ele Buenos Ayres á todos sus habitantes: "Los que -suscriben se obligan 1. ° á encomendarla á Dios Nuestro Señor en nuestras diarias oraciones; 2. ° á cargar luto durante lo traiga IST. I. Restaurador, y hasta que él mismo se lo quite no nos lo quitaremos; 3. ° , á que este luto sea igual y conforme al que usa Nuestro Ilustre Restaurador, que consiste en pañuelo ó corbata negra, en una faja con moño negro en el brazo izquierdo y en tres dedos de faja negra en el sombrero, quedando en el mismo visible abajo la cinta punzó, y si la persona lleva morrión ó gorra militar, entonces el luto consistirá en el pañuelo ó corbatín negro, y el luto en el brazo izquierdo." El descuidar algunos de estos requisitos, traía á los hombres la muerte, y á las mujeres azotes. El degollador ordena á la maz-horca que rompan los vidrios de las casas donde se oiga piano ú otros instrumentos.

Escola (D. Zacarías) porteño es fusilado en los Santos Lugares el 10 de Abril de 1842. Los verdugos muestran á su anciana madre el cadáver sangriento.

Errecart (Juan Pedro [a] Jauregui) francés degollado por soldados de Oribe en la quinta de D. Juan María Pérez, en Montevideo el 28 de Julio de 184'3.

LETRA F.

Famallá mueren 150 patriotas y 20 soldados de Rosas, total 170.

Earias (D. José Ignacio) es asesinado en Monsalvo cortándole la cabeza en 29 de Septiembre de 1840. En el estado desalidas del tesoro de Buenos Ayres se lee: — "Al coronel I). Ramón Rodríguez para remitir al juez de paz de Monsalvo para pagar á los tres individuos que cortaron la cabeza al reo José Ignacio Farias 600 pesos.

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Fagulani (Da. Rosalía) esposa del teniente coronel Dannel, muere de los azotes que le da la masliorca y encohetada el dia 3 de Abril de 1842.

Fernandez: [el teniente coronel D. Manuel Feliciano] santafecino, muere envenenado en el Rosario por agentes de Rosas el 3 de Abril de 1835.

Fernandez: (el sargento mayor D. Pedro ífolasco) santafecino, es envenenado por agentes de Rosas, en la confitería de Baldraco en Buenos Aires, el 29 de Mayo de 1835.

Fernandez: (D. Posidonio) brasilero, capitán al servicio del Estado Oriental, tomado por el pirata Brown, navegando bajo bandera Luquesa y degollado por orden de Oribe el 7 de Octubre de 1843.

Fernandez: [D. Dionisio] fusilado el 17 de Octubre de 1840, con dos individuos mas por orden de Ángel Pacheco en el fuerte de San Carlos provincia de Mendoza.

Fernandez: (D. José Maria) es fusilado en los Santos Lugares el dia 21 de Julio de 1841. El delito de esta víctima era el haber ido con negocio de tienda al pueblo de Dolores, en donde Narciso del Valle lo tiene establecido. Se le quita toda su propiedad que fué vendida en el mismo Dolores en remate público; no hay mas comprador que Valle, quien dá por ellos 4,000 pesos, teniendo de costo 60,000 pesos.

Felipe: (el oficial) es degollado en Entre-Ríos por Eduardo Villagra, teniente de Rosas el 16 de Junio de 1842.

Ferreira: (el jurisconsulto) anciano de mas de 60 años, es degollado en la calle por la mashorca el 14 de Abril de 1842.

Figueroa (Feliciano) es fusilado en la plaza del Retiro con otros compañeros, después de dos años de prisión y de un proceso monstruoso, en que Rosas fué delator, fiscal, juez de 1. ñ 2. 3 y tercera instancia, carcelero y ejecutor el dia 25 de Octubre de 1837.

Frías: (D. Manuel) santiagueño, es degollado con D. Ciríaco La-Madrid porque el padre de La-Madrd (dice ISTasario Benavides teniente de Rosas) había escrito cartas promoviendo una insurrección.

Freiré (D. Ventura) santafecino, fusilado el 20 de Febrero de 1839.

Frutos (D. Manuel) degollado en Santa-Fé por orden de Oribe, y colgado en uno de los balcones de la Aduana el 20 de Diciembre de 1842.

Frias [los venerables curas D. Felipe y D. Manuel] s&ntafecinos, son fusilados en compañia de otros dos curas, y 12 ciudadanos mas el 10 de Mayo de 1842. Estos eclesiásticos antes derao-

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rir fueron desollados en la corona y manos á pretesto de (legra* darlos en su carácter sacerdotal.

Funes (D. Santos) teniente alcalde de los Leones, partido de la Guardia de Lujan, es degollado el 30 de Enero de 1829.

LETRA U.

Gaeian (teniente D. Juan) cordovés, fusilado en Buenos Aires el 14 de Abril de 1842.

Garmendia [el teniente Coronel D, Casimiro] es hecho degollar por orden de Manuel Oribe, cerca de la Concordia, Entre-' Rios, con tres oficiales mas, entregados alevosamente por el indio Abraham, el 16 de Mayo de 1842.

Garay (Juan) oficial de Rosas, pasó á cuchillo al oficial Gineste, y seis marineros mas del buque de guerra francés la PerlaLos asesinos llevan sus charreteras á Rosas, quien las envia al tesoro de Buenos Aires por trofeo. El British Packet del 26 de Setiembre hizo grandes elogios de la audacia y gallardía con que el coronel de Rosas Juan Garay, pasó á cuchillo al oficial Ginesíe y seis marineros franceses, que fueron sorprendidos durmiendo.

Gándara (D. Gabriel) gibraltarino, inscripto en el registra ingles y con escarapela inglesa. Este individuo era dependiente del español D. Lucas González, quien fué fusilado el 19 de Setiembre. Marino, edecán de Rosas y gefe de serenos, le exige la entrega de unos documentos y dinero, lo hace prender con los seré-1 nos que lo acompañaban, y lo entrega para ser degollado; antes de ejecutarlo le arrancaron la barba con la piel de la cara á filo de cuchillo. Este hecho tiene lugar el 1. ° de Octubre de 1840.

Galindres (D. Ramón) Juez de Paz, es degollado con DoManuel Martínez y cortadas sus cabezas, las que remitió D. Mariano Rodríguez á Rosas en 9 de Noviembre de 1840. En los periódicos de Buenos Aires consta el hecho. El hermano de Galindrez fué obligado á conducir por tres dias la fétida cabeza de su hermano.

Gálica, porteño, ordenanza del coronel Miranda, con quien es fusilado en la Guardia del Monte [Buenos Aires] el 28 de Mayo de 1835.

Galani [teniente D. Francisco] oriental, muere el 18 de Octubre de 1840 en los calabozos del Retiro por falta de alimento y asistencia. Rosas hizo que el cadáver permaneciese dos dias en> el sitio que espiró, para tormento de sus desgraciados compañeros de encierro.

Gallegos [D. José] fusilado en el cuartel del Retiro el 14 de Abril de 1842.

—295—

Guiraldes (el teniente coronel,) es mandado degollar por Ángel Pacheco, teniente de Rosas, después de tomado prisionero en 10 de Enero de 1841.

Gigena (el comandante D. Agustín) es tomado prisionero en San Cala, provincia de Córdova, y Manuel Oribe lo hace fusilar, con 20 oficiales mas, en el parage llamado Pampa del Gato, jurisdicción de Córdova, el 16 de Enero de 1841.

Comez (D. Juan,) es fusilado en la cárcel de Buenos Aires con tres compañeros mas, el dia 15 de Febrero de 1841.

Gongora, Cordoves, tomado prisionero en la Bajada de Santa-Fé en el año de 1840. Hecha la convención con Machan es remitido á Buenos Aires, y Rosas, aun sediento de sangre, lo hace fusilar en los Santos Lugares, con 4 compañeros mas, el 10 <ie Julio de 1842.

González [D. Marcos,] es fusilado en Mendoza el 19 de Setiembre de 1839. — Véase Aldao.

González (D. Lucas) español, es fusilado en el cuartel de serenos por Nicolás Marino el 19 de Setiembre de 1841. El delito de esta víctima era ser muy rico. Sus bienes se reparten entre la mas-horca. Rosas regaló al Almirante Mackau un hermoso tintero de plata robado al infeliz González y dos fuentes cinceladas del mismo metal que la mas-horca habia saqueado en la casa del general D. Eustaquio Diaz Velez.

González (D. Francisco) portugués, degollado cerca de Montevideo, el 26 de Marzo de 1843.

González (D. Timoteo,) fusilado en Salta el 18 de Agosto de 1842.

Grimau (D. Mariano) porteño, es degollado en un monte con dos oficiales mas, por orden de Manuel Oribe el año de 1835. Guesi (sargento mayor D. Juan José) asesinado en Tucuman el 5 de Noviembre de 1831. Estaba con 17 heridas cuando lo tomaron prisionero los soldados de Rosas. Al dia siguiente lo arrastraron en un cuero al lugar del suplicio. No quiso hincarse para que lo fusilasen, y desgarrándose su vendaje, gritó: "Podéis asesinarme ahora que estoy espirante!" Los soldados de Rosas lo mataron á bayonetazos.

Gurgel (brasilero) es degolladado por orden de Manuel Oribe en el año de 1835.

Gutiérrez (D. Celedonio) este caudillo de Rosas espide en Tucuman un decreto con fecha 14 de Agosto de 1842 imponiendo la última pena al que oculte á un unitario ó sabiendo donde está no lo delate. Rosas publica en su Gaceta [con recomendación] tan bárbara orden.

Gutiérrez (el capitán) es preso por sospecha de que iba áem-

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barcarse con otros compañeros mas para el Estado Oriental, y exigiéndosele por Rosas que descubriese sus compañeros contestó que no tenia ningunos. Rosas lo mandó al cuartel de Cuitiñor y allí fué fusilado en el acto el 10 de Febrero de 1829.

LETRA BL

Haedo (el coronel D. Tadeo) es asesinado en Córdova el 10 de Junio de 1831.

Henestrosa (teniente coronel) porteño, castrado,desollado por orden de Oribe el Y de Diciembre de 1842 en el Arroyo Grande.

Hernández, santafesino, es degollado en Santa Fé por la maz-horca de Buenos Ayres el 1. ° de Julio de 1841.

Homar (D. Manuel) ingles degollado en el Colla por Florencio Morales el 19 de Febrero de 1843.

Hornos [D. Ramón] fusilado en Entre-Rios el 30 de Octubre de 1838.

Hosjñtales; en el año de 1838. cierra Rosas los hospitales, y echa los enfermos á la calle: ofrece establecerlos luego que cese el bloqueo: este se alza á fines del año de 1840, y ahora que estamos en el año de 1843 aun permanecen cerrados.

Huérfanos; la casa que habia' establecida con rentas propias para asilarlos niños expósitos, es cerrada el año de 1838, bajólos mismos pretestos que los hospitales y universidad.

LETRA X

Jaranúllo (vecino de Mendoza) es asesinado en dicha ciudad el 19 de Septiembre de 1839. V. Aldao.

Jesuítas: la maz-horca invade á mano armada el convento de los padres Jesuitas, y son espulsados de él por no haber permitido que en sus altares se adorase el retrato de Rosas, este hecho tiene lugar el 4 de Octubre de 1841. En el meusagedel 1. ° de Enero del siguiente año dijo Rosas que los habia espulsado porque predicaban doctrinas extemporáneas de fraternidad y fusión.

Jourdan, vasco francés, es asesinado con dos mas de su nación el 4 de Febrero de 1841.

Juárez (Solano) uno de los individuos que fusiló Rosas con los Reinafées después de dos años de horrible prisión, por cómplices en el asesinato del general Quiroga, en que Rosas fué juez y ejecutor.

Junio de 1831: el tirano Rosas se aboca las causas criminales pendientes ante los jueces de Buenos Ayres y hace fusilar en San José de Flores á 11 individuos.

—29'/ — LETRA I,.

Lavalle [el general D. Juan]; es perseguido con encarnizamiento su cadáver, que por los patriotas era llevado á Bolivia. Manuel Oribe escribe á Arredondo con fecha 12 de Noviembre de 2841: "Lo persigue una de nuestras partidas con el interés de cortarle la cabeza."

Latorre [D. Juan] porteño, lanzeado en el Tio el 5 de Diciembre de 1840 por orden de Oribe. Habia sido prisionero en el Quebrachito. Antes de ser ejecutado con otros compañeros le obligaron á que gritase " Viva el Presidente Oribe que nos ha librado de esclavitud.

La-Madrid (D. Mariano) tucumano, hermano del general de este nombre, es degollado en la calle el 24 de Septiembre de 1840.

Laprida (D. Narciso) Presidente del Congreso Constituyente, es asesinado en Mendoza el 19 de Septiembre de 1829. v. Aldao.

La-Madrid: [D. Ciríaco] porteño, es decollado en la Rioja: en carta de Nazario Benavides á Rosas de fecha V de Julio de 1842, le anuncia que ha hecho degollar en la Rioja á D. Ciríaco La-Madrid yá D. Manuel Julián Frias, porque el padre del primero General La-Madrid habia escrito cartas promoviendo una insurrección. D. Ciríaco La-Madrid era ahijado del degollador Rosas.

Linch: (El coronel D. Francisco) ex-capitan del Puerto, D. Carlos Maison inglés, intentan emigrar para la República Oriental, el 4 de Mayo de 1840. El espia de Rosas, Juan Merlo, se ofrece á conducirlos al embarcadero, y los hace caer en medio de una partida de policía de mas de 100 hombres que al efecto los esperaba: esta los prende y los degüella en los fondos de la casa del Ministro Ingles Mandeville. Los asesinos conducen los cadáveres á la policía; se advierte allí que el coronel Linch respiraba, y el Oefe de Policía, Victorica, lo hace ultimar. Los asesinos se trasladan á la casa de Rosas y refieren haciendo de ellas mofa las agonías de las víctimas. La infame Manuela hija y Manceba de Rosas, convida á Cuitiño uno de los asesinos con un mate, quien al tomarlo muestra sus manos llenas aun de sangre, pero la infame no se conmueve y sigue en chacota con los asesinos.

Llanos de la Rioja (combate en los) por una parte los gefes Baltar y Peñalosa, y por otra el gefe de Rosas Llanos. Mueren 6 patriotas y 40 soldados de Rosas Total. 46.

Llanos (D. Mario) fusilado en el cuartel del Retiro el 14 de Abril de 1842.

López de Yanzon: [sanjuanino]prisionero en Entre-Rias en el

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año de 1840, hecha la convención con Makau, fué remitido á Buenos Aires. El tirano aun sediento de sangre, lo hace fusilar con 4 oficiales mas el 10 de julio de 1841.

Lobo [D. Faustino] es fusilado juntamente y en el mismo día que los anteriores.

Loy (D.Juan) asesinado en el Ombú de Grandá el 1. ° de Abril de 1843.

López: (D. Manuel) español, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza con 12 compañeros mas el 4 de Noviembre de 1843.

López (D. Bernardino) Juez de Paz de Arrecifes, fusilado en San Nicolás el 2 de Octubre de 1240.

Lugones, salterio; es fusilado en Salta con 16 compañeros mas el 9 de Agosto de 1842.

Zuque: [D. Francisco] es fusilado en los Santos Lugares de Buenos Ayres con 12 compañeros mas el 10 de Mayo de 1842.

Luis: (el mayor) porteño, es degollado por Manuel Oribe, cerca de la Concordia en Entre-Rios, el 16 de Mayo de 1842.

Luis (D. N.) suizo, degollado en las Vacas el 6 de Enero de 1842.

LETRA M.

Martínez, (el coronel D. José Maria) es fusilado en Córdova con dos gefes mas por Manuel López según instrucción del degollador Rosas el 29 de Marzo de 1839.

Machado (D. Jacinto) porteño, es fusilado en el pueblo de Dolores (Buenos Ayres) el 15 de Marzo de 1840.

Manterola (el teniente coronel D. Luis) después de prisionero es -fusilado en Catamarca por Mariano Maza el 18 de Abril de 1841. Mariano Maza quiso que el hermano de Manterola le sirviese de asistente, y lo envió á la capilla de su hermano para que lo preparase á morir.

Martínez [D. Rafael] porteño, hijo del general D. Benito Martínez, es tomado prisionero y después de algún tiempo de prisión es fusilado en los Santos lugares el 25 de Enero de 1842.

Machado (sargento mayor) es degollado por la mashorca el 14 de Abril de 1842.

Martínez (D. Tomas) cordovés, es fusilado en los Santos Lugares con 13 compañeros mas el 10 de Mayo de 1842.

Maza [Dr. D. Manuel Vicente] porteño, presidente de la cámara de justicia, y de la sala de representantes, es muerto á puñaladas en el recinto del mismo cuerpo legislativo el 28 de Junio de 1839. Rosas niega el cadáver á su familia, y manda

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que ío lleven en un carro juntamente con los restos sangrientos de su hijo el teniente coronel D. Ramón Maza, santafeeino, fusilado pocas horas después del asesinato de su padre, .y que lo arrojen en la fosa común. Manda .Rosas que, en todos los templos de Buenos Ayres, se cante un soiemne Tedeum por estos sucesos, y que lo feliciten las autoridades civiles y militares.

Martínez ILgiálas (D. Juan) español, es asesinado y medio moribuudo echado en una barrica ele alquitrán ardiendo, á muy pocas varas de la casa de la cuñada ele Rosas, Maria Josefa Ezcurra.

Maison. ingles, degollado por la policía ele Rosas el 4 de Mayo ele 1840. — V. Linch.

Magín Pía [porteño,] es fusilado en Buenos Aires el 28 de Agosto ele 1838, antes ele 24 horas ele poner el pió en tierra, después ele su llegada de Babia Blanca, en donde desempeñó la comisión de Rosas, de envenenar al coronel D. Francisco Sosa.

Manfi: Es degollado por la mas-horca en las calles de Buenos Ayres, el Jueves Santo, 24 de Marzo de 1842.

Medina [D. J5L] porteño, es degollado también en las calles de Buenos Aires, por la mas-horca, el Sábado Santo 26 de Marzo del año 1842.

Martínez [D. Lucas] porteño, es muerto á lanzadas en las cercanías ele Córdova, por Villaroel, el 20 de Diciembre de 1840.

Maciel [el coronel D. Patricio] paraguayo, es fusilado por Manuel Oribe después de prisionero en Entre-Rios, el 30 de Noviembre de 1839.

Martínez (D. Manuel) degollado y remitida su cabeza con la del Juez de Paz G-alindres á Rosas por Martiniano Rodríguez el 9 de Noviembre de 1840.

Machigasta [combate de] mueren 60 patriotas y 6 soldados de Rosas— Tatal 66.

Marques (Inocencio) fusilado por supuesto cómplice en la muerte del general Quiroga, después de dos años de una horrible prisión, en la plaza del Retiro el 25 de Octubre de 1837.

Maestre (caudillo de Rosas) hace lancear á seis prisioneros, tomados al general Lavalle en el camino de Córdova para Buenos Aires, á principios de Diciembre de 1840.

Maestre [D. Francisco] cordovés, fusilado el 18 de Setiembre de 1840.

Martínez [D. Manuel A.) santafeeino, fusilado el 26 de Seíembre de 1840 en Areco.

Martínez [D. Eugenio] fusilado el 24 de Setiembre en Areco, con el anterior.

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Maciel [D. Felipe] santafecino, lanceado en el Tío, por orden de Oribe, el 5 de Diciembre de 1840.

Martínez [general D. Juan Apóstol] oriental, degollado después de prisionero por orden de Oribe, el 17 de Abril de 1842. Su cabeza estuvo clavada en un palo muchos dias.

Medina (tucumano) es fusilado en Salta, con 16 compañeros mas, el 9 de Agosto de 1842.

■ ..j Méndez (Dr. N".) santafecino, es degollado en Santa Fe polla mashorca de Buenos Aires, del 1. ° al 10 de Julio de 1841.

Mendoza (capital): son fusilados 20 oficiales tomados prisioneros en la Villa del Rio 4. ° y jornada del Rio 5. ° , según instrucciones de Rosas. Este hecho tiene lugar del 3 al 12 de 1831.

Mendoza: Entra Ángel Pacheco, teniente de Rosas, á Mendoza el 20 de Octubre de 1841; y en esedia y los siguientes hace degollar á los coroneles Salvadores, Rojas, Bejarano y otra porción de militares, empleados y ciudadanos.

Mercado (el coronel D. Vicente) catamarqueño, es degollado por orden de Mariano Maza en Catamarca con 15 compañeros mas, el 4 de Noviembre de 1841.

Melgar y Bargueño [derrota de] en las dos batidas que hizo á estos caudillos de Rosas el coronel D. Fortunato Silva, mueren 100 hombres. •

Metan: en este lugar de la provincia de Tucuman en 3 de Octubre de 1841 es donde hace la matanza de los patriotas entregados por el infame Sandoval. El parte de Manuel Oribe al tirano Rosas, sobre este suceso, decia lo que sigue: — "Marcos M. Avellaneda, titulado gobernador general de Tucuman, coronel José M. Videla, comandante Lucio Casas, sargento mayor Gabriel Suarez, capitán José Espejo y teniente Leonardo Zouza. . . .han sido ejecutados en la forma ordinaria. . . . á escepcionde Avellaneda á quien le mandó cortar la cabeza, que será colgada á la expectación de los habitantes en la plaza pública de Tucuman.

Mendivil [D. Simón] degollado en Tucuman por óden de Oribe con 15 oficiales subalternos del 21 de Septiembre al 18 de Octubre de 1841.

Mercedes: (combate de) en Corrientes. Mueren 2 patriotas y 36 soldados de Rosas. Total 38.

Molí [D. N.] es degollado en los arrabales de Córdova por el maz-horquero Soto, en 15 de Julio de 1841.

Montero, el Mayor, chileno, recibe de Rosas una carta para su hermano Prudencio, bajo el concepto de que era una poderosa recomendación en su favor. La presenta á Prudencio Rosas y este lo hace fusilar en el acto. La carta era una orden para que

—SOIlo matasen. Este asesinato tuvo lugar en el cuartel de la Recoleta de Buenos Ayres el 23 de Enero de 1830. Este fué el primer ensayo de su gobierno.

Molina, el coronel, uno de los principales caudillos de Rosas, y á quien debe en su mayor parte su elevación, es envenenado por orden de Rosas el 30 de Enero de 1831.

Molina [D. IST.] es fusilado en San José de Flores, el 20 de Febrero de 1830.

Mones [D. Antonio] este anciano respetable y antiguo vecino de Buenos Ayres, de origen español, es muerto por la maz-liorca de dos pistoletazos el 27 de Marzo de 18 -i 2. Su mujer imploraba llorando á gritos quien le ayudase á levantar el cadáver: pero herido por la colera del tirano nadie se atrevía á acercarse á él. Al fin hizo esa obra piadosa un francés.

Maroña; lugar cerca de Montevideo, donde existe un zanjón descubierto y en él un montón de cadáveres degollados por Oribe.

Machado [D. Mariano] hijo de D. Jacinto Machado, fusilado por Marino el 6 de Octubre de 1840.

Manrique [D. Manuel] cordoves, tomado en la calle y llevado al cementerio de Córdova donde lo fusilaron sin otro aviso ni preparación, á mediados de noviembre de 1842,

Martínez, capitán (D. N.) degollado el 7 de Diciembre de 1842 por orden de Oribe.

Méndez (capitán D. IST.] asesinado á hachazos por orden de Oribe el 7 de Diciembre de 1842.

Montenegro, salteño, es fusilado en Salta el 9 de Agosto

Montoneras [de Córdoba y San Luis el año de 1830] mueren 800 soldados de Rosas.

Moyano [D. Agustín] es fusilado por Fray Aldao en Mendoza el 22 de Octubre de 1829, después de prisionero y garantido por una capitulación escrita.

Montenegro (D. IST.) y un hijo de 12 años son fusilados en San Nicolás délos Arroyos con otros compañeros mas, todos prisioneros y garantidos por una capitulación solemne, el 16 de Octubre de 1831. El niño Montenegro habia venido á ver á su padre, y obtenido permiso del gefe de la escolta para asistirlo. El tirano Rosas lo hizo fusilar sin embargo, junto con su padre.

Mota (D. IST.) es degollado en las cállesele Buenos Ayres con otros muchos del 15 al 30 de Septiembre de 1840.

Morcillo (D. Juan) cordoves fusilado en Santa Fé el 18 de Marzo de 1839.

Moreno [D. Ramón] riojano, degollado en Belén en Septiem-

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bre de 1842, según carta oficial de Adeodato Gondra á Rosas.

Nolino (paso del) fueron degollados por tropas de Oribe el 15 de Mayo dos italianos que conducían verduras á la plaza de Montevideo.

Islillas (el pueblo de) El 4 de Mayo nna división de Oribe, entró á este pueblo y pasó á cuchillo diez petsonas de todo sexo y edad.

Miranda, el coronel chileno, uno de los principales caudillos de Rosas, y que contribuyó á su elevación, es fusilado en el Monte, Buenos Áyres, el 28 de Mayo de 1835.

M.uslera, Mayor, porteño, es fusilado en los Santos Lugares con 4 compañeros mas el 10 de Junio de 1841. Musiera perteneciaal Ejército Libertador al mando de D. Juan Lavalle, y fué tomado prisionero en Entre-Rios. Después de la convención Mackau, que lo comprendía y según la cual debia ser puesto en libertad, tuvo lugar su suplicio y el de otros tres oficiales que se hallaban en el mismo caso.

Muyrier (D. Juan Bautista) francés, degollado por orden de Oribe, ala vista de Montevideo el 5 de Julio de 1842.

LETRA HT,

Navarro, teniente coronel D. Saturnino, fusilado en el cuartel del Retiro el 14 de Abril de 1841.

Nobrega, D.Juan, portugués, es degollado el 15 de Octubre de 1840, y su cadáver paseado por las calles con flores en el pecho.

Novillo, el ayudante D. Eujenio, cordoves, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza con 15 compañeros mas el 4 de Noviembre de 1841.

Noviembre: en 5 de este mes del año de 1835 son fusilados en la plaza de Tucuman por las tropas de Rosas el coronel Larraya y 30 oficiciales prisioneros.

LETRA ®.

Ocampo, D. 2T., catamarqueño; degollado en Buenos Ayres, el 12 de Abril de 1842.

Octubre, 1844, Rosas abusa vergonzozamente de la confianza de sus padres, é irritado por las amonestaciones de estos, los maltrata y se muda su apellido paterno Ortiz de Rosas en el de Rosas.

Del 1. ° al 28 de dicho mes en el año de 1840 los maz-horqueros divididos en cuadrillas degüellan de dia y de noche en las calles, plazas y casas de Buenos Ayres, á sus habitantes mas dis-

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iinguidos, saqueando sus efectos mas preciosos y destruyendo lo que no les convenia llevar. Pasa de cuatrocientas el número de las víctimas.

Oliden [el capitán D. Isidoro] es degollado por una partida con tres mas que se embarcaban el 4 de Mayo de 1840. Véase Linch.

Olmedo (D. jST.) cordovés, es fusilado en los Santos Lugares con 13 compañeros el 10 de Mayo de 1842.

Olmos (D. Tiburcio) degollado en la portería de San Francisco de Catamaiva, por Mariano Maza el 16 de Marzo de 1840.

Oncativo, (batalla de) mueren 80 patriotas y 500 soldados de Rosas. — Total 580.

Onil [D. TsT.] es fusilado en Salta el 9 de Agosto de 1842.

Ortega (capitán D. Hilario) degollado por Oribe frente á Montevideo después de prisionero, el 31 de Octubre de 1843.

Ortega [el Capitán] porteño, es tomado prisionero y fusilado con 4 individuos mas en la cárcel de Buenos Aires, el 15 de Febrero de 1841.

Orüz (el general D. José Santos) secretario del general D. Juan Facundo Quiroga, es asesinado en Barranca-Yaco, jurisdicción de Córdova, e! 5 de Febrero de 1835.

Osorio (el teniente coronel D. Francisco) es asesinado por Manuel Oribe en un monte en el año de 1835.

LETRA P.

Padilla (D. Eugenio) tucumano, es fusilado el 26 de E.aero de 1841.

Padrón (el ciudadano) porteño, es fusilado en la cárcel de Buenos Aires el 2 de Febrero de 1841.

Pago Largo: lugar de una batalla en que triunfa el ejército de Rosas y toma mas de mil prisioneros; que son degollados en el acto. Al gobernador de Corrientes D. Genaro Beron de Astrada le sacan una lonja de la piel y hacen una manea para el caballo de Rosas. En esta batalla mueren 1200, atriotas y 80 soldados de Rosas — Total 1280.

Pavón [D. Gregorio] cordovés, es fusilado en la nueva guardia de Santa Catalina, Córdova, el 18 de Mayo de 1833.

Paez (D. Avelino) es fusilado el 10 de Mayo de 1842.

Paz (el capitán D. Pedro Pablo) es fusilado en Salta el '9 de Agosto de 1842.

Pasos [D. Pedro] fusilado en los Santos Lugares, después de haber estado en el campo dos dias horriblemente estaqueado, el

-304-

30 de Agosto de 1840, dia solemne en América por ser el de su Patrona Santa Rosa.

Pato [D. Pedro] anciano decrépito, sacado de su cama por orden de Oribe en Solis, y bárbaramente degollado el 1. ° de Febrero de 1843.

Pernos [D. Antonio] oriental, asesesinado en Cociiengo por orden de Oribe el 4 de Febrero de 1843.

Peña (D. Valerio) porteño, fusilado en el pueblo de San Isidro el 26 de Junio de 1829.

Pérez [D. Juan] prisionero de guerra, es fusilado en el cuartel del Retiro el 14 de Abril de 1842.

Pérez (D. José M.) es asesinado en Buenos Aires por la mas-horca el sábado Santo, 26 de Marzo de 1842.

Pescadores (siete) son degollados por Oribe el 25 de Abril de 1843, por estar pescando para el abasto de Montevideo.

Peralta [D. N.] cordovés, es degollado y su cabeza puesta en el paseo de Córdova por el mas-horquero Barcena, el 31 de Diciembre de 1840.

Peralta (Cesarlo y Francisco) soldados de la partida del capitán Santos Pérez, fusilados en la plaza del Retiro después de dos años de una horrible prisión por pretendidos cómplices en la muerte del General Quiroga, el 25 de Octubre de 1837.

Pizarro (D. Antonio) es degollado por la mas-horca el 16 de Octubre de 1840.

Pizarro (D. N.) fusilado en Santa-Fé el 14 de Diciembre de 1831.

Pizarro (D. José) fusilado el 10 de Octubre de 1840 en Buenos Aires.

Pizarro (D. Enrique) porteño, es muerto del .10 al 20 de Enero de 1842, de resultas de los malos tratamientos que le dan en los Santos Lugares, en donde se le obligó á sacar con las uñas raices de árbol de durazno.

Pizarro [D. Juan Martin] es fusilado después ele prisionero, en los Santos Lugares el 26 de Enero de 1842.

Pilar (acción del) en Mendoza. Mueren 270 patriotas, y 70 soldados de Rosas. — Total 340.

Piedrabuena (D. Nicolás) tucumano, degollado en Tucuman el 28 de Diciembre de 1841.

Piedra Buena [D. Mariano] es degollado en Tucuman por^ orden de Oribe, el 1. ° de Noviembre de 1841.

Ponce (D. Juan Pedro) cordovés, es degollado en Catamarca por orden de Mariano Maza, el 4 de Noviembre de ] 841.

Pons [vasco francés] es asesinado con dos compatriotas mas el 4 de Febrero de 1841.

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Pruneda (D. Carlos y D. Gregorio) cordoveses, son fusilados en los Santos Lugares en Buenos Aires con doce compañeros mas, entre ellos cuatro ancianos venerables curas, el 10 de Mayo

Prado: es degollado por la mas-hosca el viernes Santo, el 25 de Marzo de 1842.

LETRA (Í¿

Quebrachito (batalla del): mueren 400 patriotas y 100 soldados de Rosas — Total 500.

Quesada [el coronel D. Sixto] porteño, es degollado en los arrabales de la ciudad de Buenos Aires, después de sufrir horribles tormentos, el 3 de Octubre de 1848. Sus bienes son repartidos entre la mas-horca.

Quijadas [combate de] mueren 60 patriotas y 25 soldados de Rosas. — Total 75.

Quintana (D. N.) porteño5es fusilado en la cárcel de Buenos Aires el 1. ° de Marzo de 1843.

Quinteros (el ayudante D. Francisco) cordovés, es degollado en la plaza de Catamarca con quince compañeros mas el 4 de Noviembre de 1841.

Quiroga (el general D.Juan Facundo) es asesinado con su secretario el general D. José Santos Ortiz, y trece individuos de su comitiva. Los desgraciados Rainafées,engañados por Rosas,ejecutan estas muertes, y Rosas después para borrar los vestigios de su participación, los hizo fusilar así como después hizo fusilar al Sr. Cullen depositario de documentos que lo comprobaban; é hizo asesinar mas tarde al Dr. D. Manuel Vicente Maza, que como instrumento de la causa de los Reinafées, estaba también en los secretos de ella.

LETRA R.

Ratas (isla de) en el asalto á la Isla y combate del dia siguiente murieron doce soldados de Rosas.

Ramos (D. José) declaró el 3 de Julio de 1843 ante la comisión establecida en Montevideo para comprobar los crímenes del ejército de Rosas: "que las tropas de Rosas en el Estado Oriental han degollado á todos los prisioneros, castrándolos, y marcándolos antes, siendo algunos quemados: que él vio degollar á un "vecino ingles llamado Guillermo, á una muger y un niño de sie- "te años, y que los cadáveres, por estar prohibido se les dé sepul- "ra, quedan abandonados."

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Ramos (cordovés) es fusilado en los Santos Lugares el 23 de Agosto de 1840.

llamos Mcjia [D. Francisco] porteño, es degollado, y su cabeza clavada en el paseo de Córdova el 31 de Diciembre de 1840. El ejecutor es el mas-hor quero Barcena.

Raya [capitán D. Joaquín] degollado por orden de Oribe frente á Montevideo, el 4 de Octubre de 1843.

Resbalosa: suplicio inventado por Rosas. La víctima amarrada de los brazos y compietamente desnuda, es tomada por sus asesinos que le van siguiendo con un cuchillo ó sierra desafilada los compaces de una canción brutal y obcena, sobre la garganta del paciente, lentamente y en medio de brutales vivas, hasta separarle la cabeza del tronco.

Reynoso [sargento mayor D. N.] fusilado en Entre-Rios 1839 con 5 sargentos. Entre nueve soldados que no se fusilaron se distribuyeron cinco mil azotes, así lo prevenía la sentencia. Todos estos individuos eran prisioneros de guerra.

Reina (D. NT) es fusilado el 10 de Mayo de 1845. Real de Azua (el Sr.) es degollado por la mas-horca en las calles de Buenos Aires con otros muchos, del 15 al 20 de Setiembre de 1840

Reinafée [D. José Vicente y D. Guillermo] el primero Gobernador de Córdova, y el segundo teniente coronel, fusilados en la plaza de la Victoria en Buenos Aires, después de dos años de una horrible prisión, y de un proceso monstruo, en que Rosas fué delator, fiscal, juez de primera, segunda y tercera instancia, carcelero y ejecutor. Este hecho tiene lugar el 25 de Octubre de 183*7. D. José Antonio Reinafée sentenciado también á muerte sucumbió á los tormentos de su prisión antes de su suplicio.

Requena (D. José Maria) es fusilado en los Santos lugares el 10 de Mayo de 1842.

Rebollo, el mayor, porteño, es degollado por Manuel Oribe

cerca de la Concordia, Entre-Rios, entregado alevemente por el

indio Abraham. Este asesinato tuvo lugar en 16 de Mayo de 1832.

Reina (D. JST.) es fusilado en el cuartel de serenos por Nicolás

Marino, de orden de Rosas, el 20 de Julio de 1841.

Riglos (D. José María) es sorprendido con tres compañeros mas en momentos de embarcarse y son asesinados el 4 de Mayo de 1840. V. Linch.

Rivarolo [D. José] y su hermano cordovés fusilado en Santa-Fé el 2 1 de Febrero de 1839.

Rivero (D. Exequiel) es fusilado con dos individuos mas en el pueblo de Gualegmaychú por Eduardo Villagra, en 22 de Julio

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Rivero (Dr. D. Florencio) ministro de Gobierno do EntreRíos, es fusilado en los Santos Lugares el 5 de Agosto de 1842.

Rico [sargento mayor D. Manuel] cordovés, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza con 1 5 compañeros mas, el 4 de Noviembre de 1841.

Rio Cuarto y Rio Quinto, el año de 1831, mueren 200 patriotas y 50 soldados de Rosas,— Total 250.

Rolon (D. Juan) oriental degollado en el Rio Negro por Lucas Moreno, el 21 de Octubre de 1843.

Rojas, el coronel, es degollado en Mendoza por Ángel Pacheco el 20 de Octubre de 1840.

Rodríguez [B. N.] es fusilado con 16 compañeros mas, en Salta, el 9 de Agosto de 1842.

Rodríguez (capitán D. Posidonio) brasilero, degollado por orden de Oribe frente á Montevideo el 4 de Octubre de 1843.

Rosello (D. Vicente) subdito sardo, degollado, quemado y castrado por tropas de Oribe en Junio de 1843,

Rodriguez (ayudante I). Daniel) cordovés, es degolíade en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza, con quince compañeros mas, el 4 de Noviembre de 1841.

Rodriguez (D. Pedro) catana arqueño, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza el 4 de Noviembre de 1841.

Rojas [el coronel D. Paulino) cordovés, es fusilado en el cuartel del Retiro el 29 de Mayo de 1835.

Rodriguez [D. Pedro Nolasco] ex -gobernador de Córdova, es fusilado en la nueva guardia de Santa Catalina, Córdova, en 18 de Mayo de 1839.

Romiguasi, combate de, en la provincia de Salta, mueren 4 soldados de Rosas y 60 patriotas. 30 prisioneros patriotas que rindieron las armas, fueron lanceados — Total 04.

Rodriguez [D. Juan Francisco] asesinado á inmediaciones de Toledo el 15 de Mayo de 1843.

Romeros, los dos hermanos, fusilados en Tucuman el 5 de Noviembre de 1831.

Roqne (San) combate que mueren 12 patriotas y 50 soldados de Rosas — Total 62.

Rodeo del Medio [ccmbate del] mueren 180 patriotas y 30 soldados de Rosas — Total 210.

Rosario [combate de la Orqueta del] mueren 3 patriotas y 140 soldados de Rosas — Total 143.

Ruy-Diaz [capitán 13. N.] degollado por Villagra el 1 6 de Junio de 1842, en Entre-Rios.

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Ruiz [D. Faustino] español, es fusilado con 4 compañeros mas en la cárcel de Buenos Aires el 15 de Febrero de 1841.

LETRA S.

Santos Lugares: Campamento de Rosas célebre por los fusilamientos que en él han tenido lugar. Antes de ser fusiladas las victimas que allí perecieron estaban obligadas á trabajar en durísimas faenas, á llenar tinas de agua para los soldados negros, á arrancar raices de árboles con las uñas. Cuando desmayaban en estos trabajos eran apaleadas.

Salimiento (el ayudante de D. Dámaso) cordovés, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza con 15 compañeros mas el 4 de Nobiembre de 1841.

Sanmillan [D. Félix] es degollado por el mas-horquero Barcena y su cabeza clavada en el paseo de Cordova el 11 de Diciembre de 1840.

Saravia (el capitán D. Francisco) prisionero, es fusilado en la Laguna del Trigo, Buenos Aires, el 6 de Setiembre de 1840.

Sarrachaga [Dr. D. Juan Antonio] cordovés, es fusilado en el cuartel de serenos por Nicolás Marino, de orden de Rosas, el 20 de Setiembre de 1840.

Santos Pérez, el carñtan, es fusilado en la plaza de la Victoria, junto con los Reinafées, el 25 de Octubre de 1837, después de una liorrible prisión de dos años y de un proceso monstruoso en que Rosas fué delator, fiscal, juez de 1. * , 2. * y 3. * instancia, carcelero y ejecutor.

José Maña Salvadores. En la noche del cuatro de Mayo de 1840 salvó de la muerte, con dos heridas, en un pozo délas toscas, á una corta distancia del lugar de la escena sangrienta. Su esposa Da. Josefa Valle lo ocultó en un sótano, con ignorancia tan absoluta de todos, que basta sus mismos hijos lo lloraban muerto — Allí permaneció basta el 4 de Febrero de 1852 — [doce años!!]

Salvadores [comandante D. Gregorio]: degollado en Sancalá en Enero de 1841.

San-Martin [D. NJ: degollado en la estancia del señor Hynes, subdito ingles, junto con estoy un vasco francés, á mediados de Agosto de 1843.

Santavalle [D.K]; fusilado en Santa-Fé por orden de Rosas, el 13 de Diembre de 1831.

Santana (Da. Tomasa): declaró el 13 de Julio de 1843, ante la Comisión Pública establecida en Montevideo para comprobar los asesinatos del ejército de Rosas, que degüellan todos

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sus prisioneros, no permite que se les sepulte, y que el cadáver de D. Feliz Artigas, degollado por orden de Oribe, está insepulto en una zanja de la casa de la declarante.

Sánchez (capitán D. Julián) degollado en el Arroyo Grande por orden de Oribe el 1 de Diciembre de 1842.

Sarguera (D. Manuel) vizcaíno, fusilado el 4 de Abril de 1842 en la provincia de Buenos Ayres.

Sancalá (sorpresa de) mueren 257 patriotas y 20 soldados de Rosas; total 211.

Salinas (guerrillas en las inmediaciones de las) La vanguardia del General La-Madrid contra Llanos. Mueren 7 patriotas y 9 soldados de Rosas; total 16.

Santiago y Catamarca (fronteras) En la formación del ejército del general La-Madrid mueren 25 patriotas y 34 soldados de Rosas: total 59.

Salvadores (coronel D. Ángel) degollado por orden de Ángel Pacheco en Mendoza el 20 de Septiembre de 1841.

Sauce Grande [batalla deljmueren 180 patriotas y 50 soldados de Rosas; total 230.

Salces (coronel D. Juan Manuel) porteño y anciano respetable, sacado de su cama y degollado por la maz-horca el 28 de Septiembre de 1840.

Salvadores [D. Pedro] fusilado el 30 de Agosto de 1840 en Santos Lugares, después de haber permanecido estaqueado horriblemente durante tres días.

Santos (el coronel D. Florentino) salteño es fusilado en Salta el 9 de Agosto de 1842.

Salinas [D. José María] es asesinado en Mendoza el 19 de Septiembre de 1829 — v. Aldao.

Serpe (D. Germán) y un teniente de la partida de policía de Mendoza fusilados por orden del Fraile Aidao, en el fuerte de San Carlos, el 13 de Octubre de 1842.

Serna (D. Miguel) porteño, es fusilado en 26 de Enero de 1841 en los Santos Lugares.

Segura (Gregorio) teniente de Rosas, dá un decreto en Catamarca fecha 29 de Julio de 1842 proscribiendo á losindividuos de ambos sexos, qne sean enemigos de Rosas, ó asilen á los que estén proscriptos por ser sus enemigos.

Septiembre: el 19 de este mes del año de 1839 ordena Rosas que sus subditos usenbigote en señal déla guerra esterminadora y eterna, dice la resolución que harán todos los federales Ubres á los tiranos inmundos piratas franceses enemigos de la libertad americana.

El 24 del mismo año es adorado el retrato del incestuoso de-

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gollador Rosas por la primera vez en ]a iglesia de la Merced, después de lo cual las damas de Buenos Ayres pertenecientes á em* pleados de alto rango, se uncieron al carro donde estaba el retratoy- lo tiraron por las calles. Iban uncidas las primeras, dice la Gaceta de Buenos Ayres, Da-. Carmen Alvear, Da. Pascuala Belaustegui de Arana, Da. Guillermina Yrigoyen de Pinedo, Da. Juana Maciel de Rolon y Da. Dolores Quiroga. El retrato era recibido bajo de palio por los sacerdotes y colocado en el altar principal, magníficamente alumbrado con cera; allí lo incensaba el clero y cura párroco vestidos de sobre-pelliz.

El 25 del mismo mes y año entra Oribe á Tucuman y hace degollar á porción de vecinos, azotar á las damas principales, y entregar á la lascivia de sus soldados las hijas mujeres de los proscriptos. Hace arrasar los cañaverales y destruir los injenios de' azúcar, para que la que se consuma en Tucuman sea la que hay# pagado derecho en la aduana de Buenos Ayres.

El 16 de dicho mes del año de 1840 restablece Rosas por un decreto solemne la confiscación de bienes. En consecuencia la mitad de las propiedades muebles é inmuebles son vendidas ertremate, incluyendo los muebles mas humildes y aun las cunas de ios niños.

Sitio (el de Montevideo) Hasta la fecha han muerto como 609 soldados de Rosas y 300 patriotas; total 900.

Sierras de Catamarca; persecución de Maza y Lagos por el coronel Sillas hacia la tontera de Córdova. Mueren 23 soldados de Rosas.

Silva [D. N,] portugués, es degollado el 15 de Octubre de 1840, y sus bienes repartidos entre la maz-horca.

Silva Maia (D. Benito) brasilero muerto de un balazo por tropas de Oribe el 16 de Marzo de 1843.

Silva (D. IST.) degollado por Fabián Rosas en Buenos Ayresr el 19 de Octubre de 1840.

Silva [D. Saturnino] porteño, es fusilado en 26 de Enero de 1841 en los Santos Lugares.

Silva (D. N.) es degollado por la maz-horca el 3 de Abril

Solano Cabrera [el cura Dr. D.Francisco] es fusilado en los Santos Lugares. Este esclesiástico antes de morir fué desollado en la corona y manos á pretesto de degradarlo de su carácter sacerdotal.

Soto [D. N.] santafesino, es degollado en Santa Fé por la maz-horca de Buenos Ayres del 1. ° al 10 de Julio de 1841.

Sosa (coronel D. Francisco) porteño, es envenenado en

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Bahía Blanca por el agente de Rosas, Magín Pía, este suceso tuvo lugar en 28 de Agosto de 1836.

Soto, salteño, es fusilado en Salta el 9 de Agosto de 1842.

Sosa [D. Plácido] es fusilado en Mendoza el 10 deSeptiemde 1839.— v. Aldao.

Solis Chico (combate de): mueren 4 patriotas y 200 soldados de Rosas. — 204.

Solises, los hermanos: degollados el 1. ° de mayo de 1843 por orden de Antonio Diaz, cerca de Montevideo. De la piel de sus cadáveres hicieron maneas.

Sote-^Q. Pedro) degollado por orden de Arta y Echavarria según su carta á Ángel Golfarini de fecha 23 de Febrero de 1843.

Sorpresa [al general Lavalle en Terezum] mueren 28 patriotas.

Soto, teniente coronel, sacado de la cama en que estaba enfermo en una casa en la Sierra de Córdova y degollado por orden de Oribe, el 18 de Diciembre de 1840.

Suarez (oficial primero de guerra) es fusilado en el cuartel del Retiro el 14 de abril de 1842.

LETRA T.

Taboada [D. José] tucumano: es asesinado á lanzadas, en las cerranias de Córdova. por Villaroel, el 20 de Diciembre de 1840.

Taborda, tucumano; es fusilado en Salta, el 9 de Agosto

Tarragona, el capitán, santafecino, es fusilado con otros compañeros mas, en San Nicolás de los Arroyos, el 16 de Octubre de 1831.

Tablada, [acción de la] mueren 200 patriotas y 1,800 soldados de Rosas. Total 1,500.

Terrada [D. Sebastian] degollado por orden de Oribe en Tucuman el 8 de Diciembre de 1841.

Tejera. El 14 de Enero de 1843 son degollados en Tejera 4 vecinos de su distrito por Marcos Neira.

Tejerina [D. Domingo] capitán tucumano, degollado pocos momentos después de haber estado conversando con Oribe, que envió su ordenanza á que siguiese sus pasos y lo degollase á la entrada de su casa.

Tiola [D. Félix] ciudadano francés y sargento mayor de Napoleón : es fusilado en la cárcel de Buenos Aires el 1. ° de Agosto de 1839, todos los bienes de esta víctima, son repartidos

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entre la mas-horca, y sus dos pequeños hijos forzados á mendigar por las calles.

Tirpo [Juan Bautista] subdito sardo, degollado, castrado y quemado por las tropas de Rosas frente á Montevideo el 11 de junio de 1843.

Torres (el comandante D. Juan Vicente)* es fusilado en Salta el 9 de Agosto de 1842.

Torres [comandante D. Pascual] degollado en el Rosario por orden de Oribe el 22 de Abril de 1842.

Torres (teniente Coronel D. Pedro) fusilado el 5 de Febrero de 1842.

Torres (D. Baltasar) degollado el 14 de Abril de 1841.

Tucuman, batalla de la ciudadela, mueren 400 patriotas y 500 soldados de Rosas — Total 900.

Tucuman (combate cerca de) por el coronel Peñalosa en 1852. En la espedicion de este coronel y en combate mueren 400 hombres.

LETRA U.

Universidad; Rosas le quita las rentas y las aplica á equipar y armar les ejércitos que defienden su tiranía. En el decreto de su estincion dice que en cuanto se levante el bloqueo volverá las rentas. Esto fué el año de 1838. El bloqueo se levantó á fines del año de 1840 y aun hoy que estamos en el de 1843 sigue reteniéndolas.

U&andivaras (el capitán Carmen) es fusilado en Córdova por Manuel López, según instrucciones de Rosas, el 22 de Marzo de 1839.

LÚTEA Y.

Valdes (D. N.) tucumano, fusilado en Buenos Aires el 14 de Octubre de 1841.

Varangot (D. Juan Pablo) francés, es arrancado de su casa por una partida al mando de Nicolás Marino; edecán de Rosas, y gefe de serenos, y degollado en la plaza de la Concepción. Todas las alhajas y dinero es llevado por Marino. Este hecho tuvo lugar el 1§ de Octubre de 1840.

Valdez, el teniente coronel, es fusilado con 50 compañeros mas, tomados en la campaña de Buenos Aires por el Comandante Plaza, por orden de Rosas, en 11 de Octubre de 1840.

Vera (D. Calixto) santafecino, es fusilado en los Santos Lu= gafes con 4 oficiales mas el 10 de Julio de 1842.

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Vilíalva, el teniente coronel, porteño, os fusilado con 4 compañeros mas en la cárcel de Buenos Aires el 15 de Febrero de 1841.

Villafañe [el comandante D. Modesto] catamarqueño, es degollado en la plaza de Catamarca por orden de Mariano Maza, el dia 4 de Noviembre de 1841,

Villafañe [el cura D. Gregorio] tucumano, es fusilado en los Santos Lugares, Este eclesiástico autes de morir es desollado en la corona y las manos, á pretesto de degradarlo de su carácter sacerdotal. Este asesinato tuvo lugar el 10 de Mayo de 1842.

Vico (D. Manuel) es degollado en los arrabales de Córdova por el mas-horquero Soto, en 15 de Julio de 1841.

Vinales (D. Martin) porteño, es fusilado en Buenos Aires el 12 de Agosto de 1840.

Villanucva (D„ José María jD. Joaquín] son asesinados en Mendoza el 19 de setiembre de 1829. V. Aldao.

Viamont [D, Avelino] de 19 años de edad, hijo del general de este nombre, es fusilado en Buenos Aires el 11 de Setiembre de 4840.

Vicíela [el coronel D. Luis] es fusilado en San Nicolás de los Arroyos junto con el anterior y en iguales circunstancias.

Viamontc (D. Cirilo) comandante de cívicos de Córdova, fusilado en la Pampa del Gato en Diciembre de 1840.

Villaguay (combate del) mueren 33 soldados de Rosas.

Vila (D. Benito) porteño, degollado en la plaza de la Rioja, por Hipólito Tello el 13 de Agosto de 1840.

Villafañe (D. Domingo Antonio) degollado en la plaza de la Rioja con el anterior por el mismo teniente de Rosas, en el mismo dia y año.

Vidal (D. Gregorio) fusilado en Entre-Rios el 30 de Setiembre de 1839.

Vidal D. [Gregorio] fusilado en la plaza de San Vicente del 15 al 20 de Noviembre de 1839, por el rengo Aguilera, quien dio parte á Rosas de este asesinato, cuyo parte se publicó.

Wencól, guardia marina francés, es arrojado por la tempestad á la costa del Sauce, ocupada por tropas de Rosas, y es asesinado del modo mas bárbaro con tres marineros suyos. Sus cabezas enarboladas en lanzas fueron llevadas en triunfo al campamento de Eehao-üe.

"&'

LETRA Y.

Yanel [ciudadano] vecino de Barracas, es degollado por oren de Fabián Rosas, su compadre, su cabeza es puesta en la pía-

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za de la Victoria en la reja de la Pirámide. Este hecho tuvo lugar el 27 de Octubre de 1840.

Yacas [D. Ciriaco] degollado en la provincia de Tucuman el 31 de de Setiembre de 1841.

Yeruá (combate del) mueren 8 patriotas y 30 soldados de Rosas. — Total 38.

Yera (D. José) anciano español vecino de Lobos, fusilado con su joven hijo en Santos Lugares, en Setiembre de 1840.

Yglesias (D. Manuel) es fusilado en Santos Lugares el 10 do Mayo de 1842.

Yndios: Hace Rosas fusilar el 8 de Julio de 1834 en el cuartel del Retiro 110 indios pampas, traidos espresamente del desierto, para aterrar á Buenos Aires con este espectáculo. ,

Otros cuatro indios mas son traidos á la cárcel, y de allí trasladados al cuartel de Cuitiño, donde son degollados.

Dos muchachos pampas de doce á trece años son traidos á 3a cárcel, trasladados al mismo cuartel de Cuitiño, donde son degollados. Este hecho tuvo lugar el dia doce del mismo Julio.

Ynsua Diaz [D. Doroteo] porteño, es fusilado el 26 de Enero de 1842. Vo Santos Lugares.

LETRA 5ge

Zavalza, porteño, es fusilado en la cárcel de Buenos Aires el 2 de Marzo de 1842. La causa de este asesinato fué el tener de oficial en su zapateria á un desertor que ignoraba Zavalza lo fuese.

Zamora (D. N.) santafecino, es degollado en la calle por la mas-horca en 14 de Abril de 1842.

Zañudo (D. Clemente) santafecino, es sacado de su casa por la mas-horca y degollado en la calle con otros muchos, del 15 ai 30 de Setiembre do 1840.

Zapata (D. Rafael) oriental, y jorobado de nacimiento, es asesinado á pausas el 5 de Octubre de 1840.

Zarza (el capitán D. Sinforiano) degollado por orden de Manuel Oribe el 1 de Diciembre de 1842.

Zarate (D. N.) degollado por Pelagay ayudante de Oribe en los estramuros de Montevideo el 16 de Marzo de 1843.

Zelarrayan: En 13 de Julio de 1838, cortan la cabeza al teniente coronel D. Juan Zelarrayan, tucumano. Destinó Rosas varias partidas, inclusa una de indios pampas, para que donde quiera que se le encontrase se le cortase la cabeza y fuese conducida á su presencia, orden que vieron varias personas en el Sud,

Tuvo liiírar este hecho en la costa del Rio Colorado donde

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fué tomado sin resistencia con su ordenanza, se le cortó la cabeza y la condujo de Bahia Blanca, á presencia de Rosas, el teniente coronel Ventura Miñana, quien recibió por premio 2,000 pesos del Tesoro Público y el grado de coronel, á mas de lo que se dio á la partida de la ejecución.

Rosas hizo traer la cabeza á sn casa, y como frenético la manoseaba, la escupía, la pisoteaba; la puso en el patio de su casa, después la envió al cuartel del Retiro, y exigió á Céspedes y á otro amigo de Zalarrayan, que tenia puestos en capilla, que para salvar sus vidas estuviesen de rodillas delante de la cabeza por tres dias consecutivos, durante cuatro horas, y de custodia para ver si asi lo cumpjian, estaban el General Corvalan de un lado y el General Rolon de otro, eso importaba lo mismo que penar también á esos dos. Desde esta época data la inhumana prohibición puesta por Rosas á las viudas y deudos de sus víctimas de gastar luto por ellas, de hacerles funerales ó de manifestar el menor signo de dolor por su pérdida. Eosas nunca ha concedido en que se dé sepulcro especial k los que mueren por su orden. Su suplicio y su sepultura, corre de su cuenta. La viuda del comisario Carocino que murió peleando contra él, solicitó años después de la muerte de su marido el que se le permitiese enterrar en sagrado los huesos de Carocino, que estaban sepultados en una zanja de la Guardia del Monte, y Rosas puso de su puño y letra, á la súplica: No ha lugar.

Zorrilla [D. N.] abogado, sobrino del Gobernador de Salta, Otero, es asesinado en su misma casa, en la plaza de la Victoria en Buenos Aires á las doce del dia: dos horas después llegó el referido Otero. Este hecho tiene lugar el 14 de Abril de 1843.

SUPLEMENTO A LAS LETRAS A, B, C, F, I, L, N,

Acosta D. (Crisóstomo). Declaró el 17 de Agosto de 1843 ante la Comisión pública establecida en Montevideo para comprobar los crímenes de Rosas, que presenció las siguientes muertes:— 1. ° El degüello que se hizo después de la batalla del Rodeo del Medio de todos los prisioneros de cabo para arriba — 2. ° El degüello de un Juez de Paz de la Jurisdicción de Santa-Fó por orden de Oribe: — 3. ° De cuatro soldados y un oficial tomados al comandante Oroño: — 4. ° Del fusilamiento en el Rio Cuarto del comandante Chanango y doce soldados suyos, que se presentaron bajo la fé de un indulto: — 5, ° Del degüello de los prisioneros de cabo para arriba tomados en la batalla del Arroyo Grande:— 6. ° de dos prisioneros degollados en las Conchitas por, orden do Oribe y colgados de los árboles:— 1, ° De un francés do-

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gollado por orden del mismo Oribe cerca del Paso de la Paloma:— 8. ° De tres prisioneros tomados á la fortaleza del Cerro: los degolló el soldado Cipriano Camas, y bebió la sangre de uno de ellos empapándose la cara y las manos, esclamando: que tenia hambre y sed de esa clase de alimento.

Antonio (D. N.) [a] el diablo, degollado por Lucas Moreno en el Rio Negro el 27 de Octubre de 1843.

Aclia [D. N.] sobrino del general Aclia, degollado en Buenos Aires el 12 de Abril de 1842.

Arambulo [D. Juan] porteño anciano vecino de Chascomus, fusilado en los Santos Lugares en Octubre de 1S40.

Barriga Negra (combate de) entre el General de Rosas Servando Gómez y el coronel patriota D. Venancio Flores mueren 30 patriotas y 60 soldados de Rosas.

Burgos (sargento) mayor I). N.) degollado en Buenos Ayres el 15 de Abril de 1848.

Barcala [coronel D. Lorenzo] fusilado en Mendoza en 1835.

Casco [capitán D. Vicente] fusilado con el anterior en. la misma fecha.

Canaveri (D. Feliciano) porteño, tomado cerca de Tacuarembó, y degollado por orden de Oribe á principios de Enero de 1843.

Canelón Grande; á la margen de este rio fueron degollados por orden de Oribe seis prisioneros tomados al general Medina, á mediados do Febrero de 1843.

Casebon Amaud [vasco francés] declaró ante la comandancia del Cerro el 22 de Agosto de 1843, que sabe de notoriedad que en el campo de Oribe se lian degollado varias personas, entre ellas mujeres y niños.

Caepon (D. Felipe) vasco francés declaró ante la misma comandancia y en la misma fecha: "que ha visto degolladas por tropas de Oribe, una mujer con su hija en una zanja distante seis cuadras del pueblo de las Piedras, que de notoriedad sabe que se cometen con frecuencia esta clase de degüellos sin distinción de persona, y que le refirieron dos paisanos suyos testigos oculares que á dos franceses que tomaron prisioneros los soldados de Oribe, antes de degollarlos les sacaron pedazos del pecho, y los pusieron á asar en su presencia y que después los degollaron.

Carranza [D. José María] degollado después de prisionero el 22 de noviembre de 1840.

Cabrera y Carrillo (alferes D. Luis) degollado por orden de Oribe el 1 do Diciembre de 1842.

Cerros Blancos [combate de] entre el coronel patriota I>.

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Venancio Flores y el coronel de Rosas Crispin Velasquez, mueren 30 soldados de Rosas.

Celis (D. Sebastian) degollado en Paisandú en el raes de Marzo de 1843.

Corrientes (campaña de) por los Sres. Madariagas, contra el poder de Rosas en 4843. Hasta el 13 de Mayo habían muerto según cálculo de esos señores 50 patriotas y 600 soldados de Rosas.

Combates [en el Estado Oriental] en 1843, no designados en este cómputo, dan un resultado de 200 muertos.

Combates (navales) de las escuadras de Rosas al mando de Brownconla oriental al mando de los coroneles Coe y Garibaldi, Puede avaluarse las perdidas recíprocas en 350 muertos,

Ferrer [de San Gaudes] francés degollado en la plaza del Salto afines de Diciembre de 1842.

Fuentes (D. N.) degollado por la maz-horca á mediados de Septiembre de 1842.

Infante [D. Luis] es fusilado en Mendoza del 19 al 25 de Septiembre de 1829, Véase Aldao.

Iransuaga (el Sr.) es asesinado por la maz-horca el 14 de Abril de 1S42.

Isarriaga (D. Marcelo) fusilado con el anterior.

Laraud (D. Pedro) francés degollado en el paso de los Toros por fuerzas de Oribe, á fines de Febrero de 1843.

Lamaison [D. Pedro] vasco francés, declaró ante la misma comandancia, que ha visto degollar por orden de Oribe, á seis cuadras del pueblo de las Piedras, á un canario y dos ingleses.

Lavagna (alférez D. Luis) italiano degollado el 7 de Diciembre 1842 por orden de Oribe.

Nuñez (teniente coronel;) degollado por Pacheco en el camino de Mendoza á San Luis á mediados de Enero de 1842.

Resumen total de las Tablas.

Envenenados 4

Degollados 3765

Fusilados 1393

Asesinados 722

Muertos en acciones de armas 14920

Mueren según cálculo muy bajo, en escaramuzas y persecusiones que han precedido á las batallas y combates generales que hemos nombrado, fusilados y lanceados por deserción, en la formación de los diversos ejércitos que han combatido desde 1829 hasta este mo-

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mentó, debiendo advertir que Rosas ha castigado con profusión bárbara hasta el conato de desertarse en sus soldados , ...... 1600

Estas diversas partidas dan el total espantoso, atendida á la escasa población del Rio de la Plata, y teniendo en vista que las cantidades que figuran en estos resúmenes son muy reducidas, y que otras muchas no entran en ellos por no haber llegado á nuestra noticia de un modo preciso, pero que indudablemente existen. . . . 22030

Le cuestan al Rio de la Plata los gobiernos de Rosas, por los cálculos mas bajos, "¡veinte y dos mil y treinta habitantes!'''' los mas activos é inteligentes de la población; muertos á veneno, lanza, niego y cuchillo, sin formación de causa, por el caprÍQho de un solo hombre, y casi todos privados de los consuelos temporales y religiosos con que la civilización rodea el lecho del moribundo. La emigración de familias argentinas que han huido de los gobiernos de Rosas y se han asilado en la República Oriental, en el Brasil, en Chile, Perú y Bolivia, no baja de treinta mil personas. ¡Que administraciones tan caras las de Rosas! ¡ Que precio tan subido cuesta á Buenos Aires la suma del poder públicosla maz-horca y el placer de estar gobernado por Rosas!!!!

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ES ACCIÓN SANTA MATAR A EOS AS.

Quisquid vitam suam contempsi, tuse dominus est. — Séneca. — Epístola 4.

Rosas nos increpa mucho en sus periódicos por esta doctri" na. El que hace diez años que gobierna y hace la guerra á pu~ nal y veneno, trabaja porque crean á la distancia, que nuestra opi" nion es que se emplee el puñal y veneno entre los medios lícitos de hostilidad á nuestros enemigos y que aprobamos las tentativas de asesinatos contra magistrados, que sean cuales fuesen sus faltas no podrian colocarse sin injusticia en la categoría de tiranos horribles y atroces.

Vamos, pues, á exponer nuestra doctrina en el caso especial de Rosa*, y si nos apoyamos con frecuencia en hechos históricos y en opiniones de grandes publicistas, no será por gala de erudición; sino porque se vea que nuestra opinión de que es acción santa matar á Hosas, no es antisocial sino conforme con la doctrina de los legisladores y moralistas de todos tiempos y edades. Muy dichosos nos reputaríamos si este escrito moviese el corazón de algún varón fuerte, que hundiendo un puñal libertador en el pecho de Rosas restituyese al Rio de la Plata su perdida ventura, y librase ala América y á la humanidad en general del grande escándalo que la deshonra.

Nuestra opinión, lo repetimos, no es que se deba emplear puñal y veneno contra cualquier soberano ó magistrado, que dé legítimos motivos de queja al pueblo. — Muy lejos de esto. — El derecho de oposición legal es el primer arbitrio á que debe apelar el ciudadano; y mientras le sea posible, atrincherarse en él y combatir con paciencia. Esta es la doctrina del grande O'Connel; practicable en Inglaterra, y por eso la única que sea lícita en ese pais. "Mientras que halla en la Constitución, ha dicho O'Connel, un punto de apoyo en el que pueda colocar mi pié como sobre el punto de apoyo de Arquimedes, combatiré por la libertad violada de mi pais

Se habla de guerra civil, pero mientras yo esté vivo no habrá

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guerra civil. Nosotros no hemos de principiar la guerra: nos hemos de atrincherar en la legalidad, y si nos invaden, entonces ya no será una guerra civil No violaremos ninguna ley divina ni humana: queremos permanecer en el territorio constitucional mientras nos lo permitan, pero si ellos nos rechazan: Vae

mctisl. Pero es menester que nos obliguen á ello, esto es

que violen todas las leyes, todos los derechos, que nos presenten la espada de sangre de Cromwell que barrió este pais, desparramando el terror y la muerte. . . .Si la ley y la constitución huviesen consagrado la tiranía y la crueldad que se ejercia en nombre de la justicia, la Reina no ocuparía el trono, los Estuardos reinarian aun. Pero el título de la Reyna es, loado sea Dios! el derecho de nacimiento de las libertades de sus subditos." (Arengas de O'Connel en Dublin el 15 de Mayo de 1843.)

Mientras la legislación asegura á los ciudanos el derecho de resistencia legal, y el Gobierno no disminuye ni coarta sus consecuencias legítimas, es necesario permanecer en su recinto, y seria culpable de lesa nación el que pudiendo oponerse al poder polla prensa, en la urna electoral, en los bancos parlamentarios, desembainase la espada y se pusiese en guerra de sangre con el gobierno establecido. Así piensa el Comendador Pinheiro.

"Dejad, dice, á los sostenedores del despotismo la creencia que afectan tener de que toda resistencia al poder es rebelión, que toda insurrección contra el arbitrario es un motin. Decidles que la insurrección de los hombres libres no es la desesperación de los esclavos: esta consiste en el empleo de la fuerza bruta contra la brutalidad de los tiranos: aquella no es sino la resistencia de la razón y de la ley contra las invasiones del arbitrario. En la lucha de la esclavisud coutra la tiranía, no puede haber sino guerra; porque el esclavo así como el tirano, no conoce sino la fuerza. . La insurrección del hombre libre puede á la verdad traer la guerra si el depotismo es tan ciego para querer recurrir al empleo de la fuerza; pero en el origen, el ciudadano no opone sino la ley al arbitrario, no emplea otras armas que las de la razón: en cuanto á la fuerza, no quiere otra que la fuerza pública puesta en acción, no por la asonada y la insurreccion,sino según las previsiones de la ley invocada por él en apoyo de su derecho, conforme á las constituciones del Estado." (Cours de Droit Public interne et externe; por el Comendador Silvestre Pinheiro.) — (Ferreira tit. 1. ° art. 3. ° Del Poder Ejecutivo p. 159.) Eu Buenos Aires es permitido la resistencia de la razón y de la ley contra las invasiones del arbitrario? ¿Hay en la actual Constitución de Buenos Aires un punto de apoyo para combatir por la libertad violada? — Con-

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teste por nosotros, la conciencia pública, la prensa de Europa y América que lia tenido ocasión de estudiar á Rosas y que se ha pronunciado sobre su gobierno; pero llamamos con preferencia á deponer en este negocio auno de los amigos mas ardientes de Rosas, que ha residido casi dos años cerca de su persona con un empleo distinguido, á uno de los colaboradores de la convención Mackau, al Sr. Encargado de negocios de Francia Mr. Fefebvre de Becour, que aun hoy declara: (Periódico mensual de París Revista de Ambos Mundos de 1. ° de Abril, artículo Montevideo f Buenos Aires, Rivera, Rosas) "que reconoce á Rosas grandes calidades ... .y que no tiene ninguna 'predilección por el partido contrario á Rosas."

El Sr. Lefebvre de Becour dice en ese artículo'. — "En Buenos Aires no hay ninguna sombra de justicia; no ya de justicia política, pero ni aun de justicia civil, porque el secuestro de un gran número de propiedades, pertenecientes á personas enemigas ó sospechosas hace entrar la política hasta en los menores asuntos, y paraliza cusí todas las transacciones, sea entre los hijos del pais, sea entre estos y los estrangeros. En una palabra, las instituciones están profanadas por un despotismo tal, que jamás no ha existido otro semejante, por cuanto se aplica á una sociedad pequeña, y nada ni nadie puede escapar á su tremenda acción. Hay en Buenos Aires mas de diez mil individuos, que no desean mas que un* cosa; que no se acuerden de ellos, y que no por esto estan jamas bastante seguros para dormir tranquilos."

Tal vez alguno poco instruido en los negocios de Buenos Aires alegase que este despotismo es allí mal antiguo, ya crónico antes de que subiese Rosas al poder, y que no seria legítima la resistencia armada contra un déspota que no hace sino continuar sustentando la Constitución bárbara de la tierra; así como un Sultán de los Turcos antes de la proclamación del Hatif Skerif, no era culpable por seguir rigiendo arbitrariamente sus dominios. Sin embargo ¿quién duda que aun en un pais sometido siempre al despotismo, seria legítimo insurreccionarse contra el déspota, para reemplazar su autoridad por otra mas conforme á la razón y á la dignidad humana?

Pero el despotismo de Rosas no es ni una costumbre, ni una tradición, ni una constitución de Buenos Aires: sino la violación de los usos, de las tradiciones, de las leyes mas sagradas de esa tierra infeliz. Todos los historiadores de la época contemporánea, todos los documentos públicos que han aparecido desde la emancipación de ese pueblo, hasta nuestros dias, están abiertos para probar que ese pais nunca antes de Rosas estuvo regido por el despotismo, sino por instituciones democráticas, las mas libe-

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rales y progresistas de la época.Pero como siempre queremos convencer á los incrédulos con el testimonio mismo de los amigos de Rosas, citaremos lo que á este respecto dice el Señor Page, ayudante del Almirante Mackau, escritor interesado en hacer triunfar la causa de Rosas, enemigo nuestro por el mal que nos ha hecho y las maldiciones que por ello le hemos lanzado.

El Sr. Page se espresa así hablando de los gobiernos que han precedido á Rosas: — UE1 21 de Enero la ley fundamental que por desgracia la nación no ha sancionado, unió las trece Provincias bajo el mismo pacto de Confederación; el Capitán General de la Provincia de Buenos Aires estaba encargado del supremo poder ejecutivo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. La Presidencia del Sr. Rivadavia pareció realizar un iustante ese bello ideal. Por largo tiempo se conservará el recuerdo de lo que fué Buenos Aires en esa época; justificaba su renombre de Atenas de la América. Qué triunfo para la civilización Europea! La inteligencia daba la ley, y la fuerza brutal que no habia pensado en sí, permanecía pasiva y obediente!" (Revista de Ambos mundos de 1. ° de Febrero de 1841 — Artículo Negocios de Buenos Aires — Expedición de la Francia contra la República Argentina— El General liosas.) —

El Sr. Lefebvre de Becour en el artículo citado, dice á este respecto: — "La América Española al momento de su separación de la Metrópoli tenia un cierto número de hombres, relativamente ilustrados, sobre todo en el clero y la abogacía, quienes organizaron, constituyeron y administraron las nuevas Repúblicas y las representaron convenientemente en 10 exterior en sus relaciones con lae potencias europeas. La República Argentina, á este respecto se halló muy bien provista, ella tuvo en el Dr. D. Mariano Moreno, en el Dr. Chorroarin, el Canónigo D. Valentín Gómez, D. Manuel Garcia, el Dr. Zavaleta, el Canónigo Funes, el Dr. Monteagudo, D. Manuel Sarratea, D. Nicolás Herrera, el ilustre Sr. Rivadavia, y otros muchos personages cuyos nombres no recordamos, una sucesión de hombres distinguidos, amigos de la civilización, de las luces y de la libertad, que dieron un gran realce á su gobierno, cuyos talentos honraron sus congresos, y que hicieren respetar el nombre de Buenos Aires, en la diplomacia del antiguo continente."

El despotismo de Rosas es, pues, un hecho nuevo que le es propio y el recurso de la resistencia armada, es el único derecho á que pueden apelar los ciudadanos Argentinos. Los autores mas rigoristas están conformes en este punto. Según ellos la insurrección en este caso es un deber, una gloria aunque se sucumba en el empeño.

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"La libertad es por sí misma el derecho mas considerable del hombre, y que le asegura todos los demás, y por lo tanto puede legítimamente mirar y tratar como á enemigo á cualquiera que intente usurpársela y reducirle á esclavitud." (Elementos de derecho natural por Burlamaqui.) (Capítulo 5. de la Libertad natural p. 95.)

"Aquellos que por la salud de la sociedad se exponen á grandes peligros y perecen en ellos, no son homicidas de sí mismos, sino por el contrario, cumplen un deber igualmente necesario y glorioso. Efectivamente, no hay cosa mas conforme á las miras de la Providencia qne semejante sacrificio, y por mas que se oponga el instinto que nos une á la vida, los corazones verdaderamente nobles y generosos hallan en él una dulce satisfacción que les indemniza suficientemente."

Dulce et decorum est pro patria morí. (Capítulo 6. ° del derecho del hombre sobre su vida, ídem pág. 98.)

"Los miembros de una sociedad civil en general no deben recurrir ala fuerza y á la violencia sino cuando las circunstancias no les permitan recurrir á la protección del soberano: si obrasen de otra manera seria evidentemente un atentado contra la autoridad soberana, un desorden que produciría por necesidad la licencia y la anarquía. (Id. C. 6.° De la justa defensa de sí mismo pág. 106=)

"Si el soberano en vez de protejernos contra la violencia nos negase abiertamente toda clase de socorros y aun la justicia, entonces podemos usar de todos nuestros derechos y trabajar en nuestra conservación por los medios que juzguemos mas convenientes [idem pág. 107.]

"En efecto, la obligación de no resistir jamás á los Gobiernos hubiera sido mas pernicioso inconveniente, que aquellos que se trataba d^ evitar por el establecimiento de las sociedades civiles.' El azar de un combate es sin contradicción mal menor que el de una muerte inevitable. Pues si en el Estado natural se estaba espuesto á los insultos de muchos, se podía también defenderse; en vez que en las sociedades civiles los subditos se habrían empeñado de esta manera á sufrir, sin la menor resistencia, toda suerte de injusticias y de malos tratamientos, de parte del que

ellos habían armado con todas sos fuerzas También es vano

escrúpulo el de otros que arguyen, "que no se puede concebir que los subditos tengan nunca una vocación legítima para tomar las armas contra un Magi^tvndo soberano, no teniendo ninguna jurisdicción sobre el Magistrado." Como si la justa defensa de si mismo fuera un acto dejurisdiccion! Como si fuera necesaria otra vocación para rechazarlos insultos de un injusto agresor, que el

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peligro en que se encuentra.!" — (Derecho de la naturaleza y de las gentes por el Barón PufTendorf, L. 1. c. 8., p. 338 — De los derechos inviolables de la Soberanía.)

Barbeyrac comentando esta doctrina agrega: — "Nadie puede vender su libertad hasta someterse á un poder arbitrario, que le trate completamente á su capricho; porque esto seria vender la propia vidaT de lo que nadie es dueño. Véase á M. Locke en su segundo tratado del Gobierno civil. — Menos todavia un pueblo entero que tiene ese poder, del que cada uno de los que lo componen, está enteramente destituido. —

"El derecho natural de nuestra conservación es completamente inalienable, es decir que no se renuncia nunca á él entera y absolutamente. Es verdad que cuando me confedero con los otros hombres, para formar la sociedad, es con la condición de que espondré mi persona para la conservación del todo; no habría medio que sociedad se pudiese conservar, si cada cual pensase en sí mismo; y yoN perdería el apoyo que encuentro para mi propia conservación en unión con los otros. Pero así como no se puede decir que soldados, que se mantienen unidos, y que combaten valientemente en la guerra, renuncian al cuidado natural de su conservación, no se dirá tampoco que los particulares renuncian al derecho de su conservación, cuando por amor de la Patria se esponen apeligro de perecer. . . .Si no fuera permitido deponer á un Rey notoriamente destructor, se seguiría que el derecho de destruirnos pasaria de padres á hijos, sin que perdieran la corona, habríamos perdido ó alienado para siempre el derecho de conservarnos." (Abadie, defensa de la Nación Británica pág, 261.)

Si tales son las opiniones de publicistas que han escrito bajo^ la influencia del realismo hereditario y que trae su origen de Dios, las nuestras no pueden menos de ser en este punto mas absolutas y espresas; porque somos ciudadanos de un pueblo republicano que consagra el derecho de resistencia armada á la opresión, y que deriva su origen político de una revolución armada y consumada con sacrificios de todo género y con torrentes de humana sangre.

"El fin de los hombres, al reunirse, ha sido asegurarse la protección natural desús personas, de su honor, de sus propiedades, de sus sentimientos morales, un gobierno que juegue con la vida, la fortuna y el honor de los individuos, que ofenda los sentimientos de justicia, de humanidad y de decencia pública, faltaría absolutamente á su fin, y debería ser considerado como una tiranía, aun cuando hubiese sido establecido por la voluntad de todos. (Histoire des Republiques Italiennes du Moyen Age, por J. C. L. Sismonde de Sismonde t. 16 c. 26 pág. 370.)

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La Sagrada Escritura está conforme con esta doctrina de resistencia armada á la opresión, ó mejor dicho, esta doctrina ha sido derivada de la Sagrada Escritura y de los ejemplos que ella presenta. Según ella no importa que la mayoría obedezca á la opresión ó la usurpación; el individuo puede desembainar su espada contra ella y contra el usurpador.

Ciando la suprema potestad falta á los hombres en sociedad, cada cnal queda frente á frente con su agresor ó el de sus hermanos y puede combatirlo y exterminarlo sin ninguna misericordia.

Así el joven Moisés cuando vio que un tirano Egipcio maltrataba á un hebreo compatriota suvo, lo acometió y asesinó.-- — (Éxodo c. 2 v. 11.)

Así David se alzó contra Saúl y se mantuvo en hostilidad con él. (Libro 22 de los Reyes p. 112.)

Así los hermanos Macabeos alzaron el estandarte de la insurrección cuando todo su pueblo se encorvaba esclavo, y asesinaron hasta sobre el altar á los partidarios y ministros de Antioco. (L. 1 de los Macabeos c, 2 v. 24 y 25) — Y después de haber derramado en copia la sangre de los tiranos se retiraron á la montaña y sostuvieron la mas sangrienta de todas la¿ insurrecciones hasta que consiguieron la libertad de su patria. También Antioco como Rosas tenia agentes que dijeron á Matatais, cabeza de los Macabeos: — "Yen tú el primero y haz lo que el Rey manda, como han hecho todos los hombres y las gentes de Judá y aquellos que han permanecido en Jerusalen, y serás tú y tus hijos del número de los amigos del Rey, y tendrás en premio oro y plata y magníficos dones" — (v. 18.) Pero Matatías contestó á gritos: — "Aunque todo el mundo obedezca al Rey Antioco, y todo hombre deserte del servicio de la ley de sus padres, y se sujete á sus órdenes; yo, mis hijos y mis hermanos obedeceremos á la ley de nuestros padres. Dios nos proteja! No es para nosotros útil abandonar la ley y los mandamientos de Dios." (y. 19, 20 y 21.)

Así Jesucristo apesar de su apostolado de paz, dispersó con la fuerza á los que profanaban el templo: — diciéndoles: — "mi casa es casa de oración para todas las gentes y vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones. (San Marcos c. 11, v. 17.) Preguntado por sacerdotes y gefes del pueblo con que autoridad castigaba los inicuos, se escusó de responder directamente, dándoles sin embargo á entender que con la de su conciencia, que en él no era sino la sabiduría de Dios. (ídem v. 28, 30, 31 y 32.)

Al que pretendiese que el despotismo de Rosas no es una

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verdadera tiranía le contestaría el mismo Sr. Lefebvre de Becour conla palabras siguientes que se encuentran en su artículo de la Revista.

"El general Rosas no dejará ciertamente elevarse al lado suyo, sea en el ejercito ó en la administración civil, ningnna capacidad que pueda hacerle la menor sombra: seria tan celoso en la influencia de los eclesiásticos, como de otra cualquiera, y no ha omitido nada para hacer de ellos los mas despreciables instrumentos de su política.

"Tocios los establecimientos de instrucción pública están en decadencia; la universidad no existe ya sino sobre el papel, el colegio de los jesuítas ha sido cerrado recientemente, no es ya honrada la cultura del espíritu, y el gobierno personificado en su gefe, se muestra enemigo sistemático de la inteligencia, de la educación, de todas las tendencias y de todas las ideas liberales. Su lenguaje, sus diarios, los discursos pronunciados por sus seides en la junta de representantes, las amenazas de muerte contra los unitarios inscriptos por todas partes, vociferadas á cada instante de noche y de clia, las ridiculas exigencias de su despotismo, todo no justifica sino demasiado el reproche que se le hace de ser enemigo de la inteligencia y de la civilización. Acabamos de decir no obstante que hay allí una cámara de representantes, pero la existencia de esta pobre asamblea no es mas que una amarga irricion. Ella no es, no hace, ni puede nada. Anulada de hecho y de derecho por la permanencia del general Rosas en el poder, con las facultades ilimitadas de que exigió se le invistiese; la cámara de Representantes conservada sin duda para alucinar á la Europa, le suplica cada seis meses que no se retire, y desgraciado el que manifestase la sombra de una opinión contraria, desgraciado el que abriese la boca para pedir cuenta de los abominables asesinatos, que en el mes de abril último, por ejemplo, han hecho gravitar durante tres semanas sobre Buenos Aires, un indecible terror! Por otra parte, bastará indicar como se elige esta cámara, para juzgar del grado de libertad de que se goza en el pais en la apariencia, este seria el bello ideal del sistema democrático. Los electores son muy números, y con todo los representantes son siempre elegidos á unanimidad de millares de votos que concurren á su elección. Ni un solo voto disidente, jamás dos candidatos, y esto en, un pais trabajado por las discordias civiles y donde no se hallaría -entre diez personas que no fuesen del mas vil populacho, tanto entre los electores, como entre los mismos enemigos, un partidario sincero del gobierno, y donde las elecciones ocasionaban antes luchas sangrientas. En un pais tal la unanimidad, no se esplica sino por el terror.

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"Una sociedad llamada Sociedad Popular Restauradora, es el mas terrible agente de este sistema. Se le atribuyen la mayor parte de los asesinatos y violencias mas ó menos graves, sobre los cuales el gobierno cierra los ojos por no decir mas. En cuanto á las ejecuciones sin formación de causa que tienen lugar en la obscuridad de las prisiones, ellas se hacen por orden del Gobernador, y como jamas los diarios publican los nombres de las víctimas, ni ninguna alusión á tales hechos, las familias ignoran algunas veces por mucho tiempo que falta tal ó tal de sus miembros.

"En lugar de recomponer la sociedad por la fusión de los partidos, ha dado por objeto á su política el esterminio de los que él llama unitarios, y ha hecho lo bastante para probar que esto no era de su parte una vana amenaza.

"La población de la ciudad de Buenos Ayres y de la Confederaciau en general han disminuido en eí curso de estos últimos años. Los asesinatos, las proscripciones, las emigraciones, la guerra civil han diezmado todas las clases, y los estrangeros no han llenado el vacio. Seria imposible calcular el número del de crecimiento de la población; sin embargo no deja de ser considerable y lo seria mucho mas si fuese fácil salir del pais. En el campo la falta de brazos tiene suspendidos todos los trabajos y esta falta se hace sentir también en la ciudad por la carestía de los artefactos. Al recorrer Buenos Ayres se nota la enorme desproporción de los dos sexos. Las mujeres son mucho mas numerosas que los hombres, porque estos están en el ejército, han muerto ó han fugado.

"Ya no hay confianza, no hay libertad, no hay franqueza en la conversación, no hay unión en las familias, ni valor en las almas; por todas partes no hay mas que encono y deseo de venganza, por todas partes no hay mas que horribles sospechas; el justo orgullo de la Independencia y de la libertad ha sido reemplazado por el penoso sentimiento de la humillación nacional, todas las ilusiones generosas han sido destruidas por el desaliento, la desconfianza y el temor. Nadie se atreve á quejarse ni á compadecer á los otros. El terror bajo cual todos gimen, enjendra la hipocresía, la bajeza y la timidez. Así es que la sociedad está pobre y vacia. El pequeño número de hombres distinguidos que hay todavía en Buenos Ayres fuera del estrecho círculo de la administración, evitan reunirse y aun mostrarse, y no hay uno solo de ellos, que no se considere feliz en dejar su patria, si su fortuna se lo permitiese ó si pudiera hacerlo libremente sin comprometer á la vez su vida y su familia. De todos los que han gobernado, ilustrado y defendido antes la República Argentina, quedan muy pocos en Buenos Ayres: el señor Éivadavia vive obscuro y pobre

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en Río Janeiro; el general Las Heras está en Chile: el general Rodríguez en Montevideo, así como el honrado y próvido general Viarnont: el general San Martin se retiró á Francia; todos los países vecinos á Buenos Ayres, como el Brasil, la Banda Oriental, Bolivia y Chile están llenos de refugiados Argentinos, que han ocupado sucesivamente el poder en las Provincias del Rio de la Plata, y no se puede comprender como una población tan escasa ha hecho en tan poco tiempo tan gran consumo de hombres en todas las carreras públicas y aun de simples ciudadanos.

"Cosa singular: este castigo se estiende á hombres que sea por seguedad, sea por pasión, han contribuido á elevar al general Rosas al poder supremo, y que después han hallado en él un amo celoso de su poder, tan terrible para enemigos declarados, como para antiguos partidarios, cuyo ardor se había enfriado, y resuelto á hacer adorar todos los caprichos de un inmenso orgullo, engreído por los favores de la fortuna. Así es que el nombre de Unitarios, dado á los enemigos del general Rosas, como el de Federales (i sus partidarios, no son mas que palabras sin sentido.

"Los enemigos de Rosas se aproximan en lo general al antiguo partido de la civilización, al partido que ha favorecido siempre las relaciones con la Europa, que llamaba la emigración europea á la América, y que tenia consideración á ]a opinión del mundo civilizado, mientras que Rosas y los suyos tan enemigos de la dominación española como sus adversarios, hubieran querido no obstante conservar las tradiciones y las formas de ella, en provecho de los gobiernos americanos, descondñan de toda introducción estrangera, rechazan las costumbres y las ideas de la Europa, no aman ni comprenden la civilización, y sea por cálculo político, sea por estupidez, propenden á mantener á sus compatriotas en la ignorancia y el embrutecimiento."

Esta descripción que con tanta propiedad hace el señor Lefebvre de Becour de la tiranía de Rosas está conforme con la que dala ley de Partida, y los publicistas de mas crédito, y todos ellos están conformes en que entre el tirano y los que componen el pueblo, roto todo vínculo, existe un verdadero estado de guerra.

"Tirano (dice la ley) quiere decir aquel que se apodera de un pais por engaño, fuerza ó traición. Después que se afianza en el poder, como siempre vive en el temor de perderlo, solo procura su bien personal, aun que en ello perjudique el procomunal y así es que trabaja: 1. ° por que sus gobernados sean necios y tímidos á fin de que no se atrevan á insurreccionarse: 2. ° porque sus gobernados se odien entre sí y desconfien unos de otros, pues de

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ese modo nada intentarán, por el temor de ser traicionados; y 1¿¡ porque sus gobernados pierdan sus bienes y lleguen á ser pobres, á fin de que ocupada la atención de ellos con su propia miseria, no tengan tiempo de hacer nada que dañe á su gobierno. Ademas el tirano procura siempre corromper á los poderosos, asesinar á los hombres instruidos, prohibir las sociedades ó reuniones, y saber cuanto dicen ó hacen sus gobernados. Declaramos también [concluye esta sabia ley] que aunque un hombre llegue al poder por medios legales, si usa mal del poder, ó hace algo de lo que acaba de decirse, entonces todos están autorizados para llamarlo tirano." — [Ley 10, tit. 1. ° P. 2.].

"Un déspota es un soberano que pone su voluntad en lugar de la equidad, su interés personal en lugar del interés de la sociedad. Un soberano de este temple tiene la locnra de hacer creer que él solo hace el Estado, que su nación no es nada, que la sociedad entera no está destinada por el cielo sino á servir sus caprichos. El tirano es el soberano que pone en práctica los principios del déspota, y que por hacerse él solo feliz, hace á todo su pueblo desgraciado ........

"Desear el despotismo es desear el poder hacer mal á todo un pueblo, y hacerse á sí mismo muy miserable.

"Los lisongeros forman los tiranos, y son los tiranos quienes corrompiendo incesantemente las costumbres de las naciones, hacen la virtud tan penosa como vana. Polibio ha tenido razón de decir "que la tiranía es culpable de todas las injusticias y de todos los crímenes de los hombres."

"En efecto siempre, injusta, no puede ser. servida á su voluntad, sino por hombres sin costumbre y sin providad, por esclavos presa del interés mas sórdido, que son amos codiciosos y corrompidos, se hacen los solos distribuidores de las gracias de las dignidades de los hombres, de las recompensas. Estos noconceden su benevolencia sino á hombres de su temple, temen el mérito y la virtud que les harían salir los colores á la cara. Por la inteligencia ó la injusticia de un mal gobierno, una nación entera se vé forzada á pervertirse; estando la virtud escluida del favor y de los empleos, es necesario renunciar á ella para hacer fortuna, es necesario seguir el torrente que siempre arrastra hacia el mal. La moral es inútil y fuera de lugar, bajo un gobierno despótico en que todo ciudadano virtuoso debe necesariamente desagraciar tanto al Príncipe como á los que gobiernan bajo de él. El tirano para reinar, no tiene necesidad ni de talentos ni de virtudes; no le es necesario sino soldados, grillos y calabozos. El tirano no es ¡a mas de las veces sino un autómata, un ídolo inmóvil, que no re mueve sino por los impulsos que le dan los esclavos bastante há-

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biles para apoderarse del poder. (La Moral Universal por Grim [a] barón de Holbac t. 2. s. 4 c. 2.)

"Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad, no hay sino salteamiento: la sociedad á su despecho está forzada á sufrir el yugo que se le ha impuesto por el crimen y la violencia; oprimida no puede procurar á los ciudadanos ninguna de las ventajas que se obligó á asegurarles por el pacto social; un mal gobierno aniquila ese pacto impidiendo la sociedad de llevar sus empeños con sus miembros, parece anunciar á estos que nada deben á la sociedad.

"Para que la sociedad tenga derecho de exijir la adhesión de sus miembros debe mostrárseles á todos un tierno interés: no se ha obligado á hacer á todos los ciudadanos igualmente afortunados, fieles felices y poderosos; pero se ha empeñado en protegerlos igualmente, á garantirlos de la injusticia, á procurarles la seguridad necesaria á sus empresas y sus trabajos; á recompensarlos en razón de los servicios que la rindan. Con estas condiciones es <que los ciudadanos pueden amar su patria, interesarse en su felicidad, contribuir fielmente á su conservación y á su felicidad. Qué es el amor de la patria bajo un poder tiránico? Exigirlo del esclavo, sería evidentemente querer que un prisionero amase su prisión, estuviese enamorado de sus cadenas. El amor de la patria en un país sometido á la tirania no consiste sino en una sumisión servil á sus tiranos, de quienes se espera obtener los despojos de sus conciudadanos: en una constitución semejante, el hombre verdaderamente afecto á su pais, pasa por un rebelde, por un mal ciudano, por un enemigo de la autoridad

"La autoridad desde que se hace injusta no tiene derecho á obligar á los hombres reunidos para gozar de, las ventajas de la equidad y de la protección de las leyes: — "Nadie, dice Cicerón, debe obedecer á los que no tienen derecho á mandar." — La tirania está hecha para ser detestada por todo buen ciudadano; sus órdenes no pueden ser escuchadas sino por esclavos corrompidos que procuran aprovecharse de las desgracias de su patria. Un interés sórdido y el amor y no la afección, pueden ser motivos de la obediencia forzada del ciudadano, obligado á odiar interiormente la autoridad malhechora bajo la cual su destino le obliga á gemir. Los griegos, según Plutarco, miraban al gobierno despótico délos persas como indigno de mandar.

"El despotismo mas hábil se prevale de las divisiones continuas para abatir la justicia y las leyes; fomenta las disenciones, pone sus criaturas en situación de aprovecharse de las ruinas de la patria, cegados por los favores engañosos, los que deberían mostrarse los mejores ciudadanos, no procuran sino procurarse

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el crédito ó el poder fatal, bajo el cual la nación entera será tarde ó temprano agoviada.

"Xo se puede repetirlo demasiado, todos los ciudadanos de un estado son generalmente interesados en ver reinar la equidad. No hay un solo hombre que si es racional, no debiese temblar desde que vé la violencia, oprimir el último de sus ciudadanos. La opresión después de haber hecho sentir sus golpes á las últimas clases del pueblo acaba por hacerles esperimentar á las clases mas elevadas. Los cuerpos mas poderosos, desde que están divididos, no oponen sino una débil barrera á la tiranía que marcha incesantemente hacia su fin. Todos los cuerpos, todas las familias, todos los ciudadanos no tienen sino un solo interés, el de ser gobernados por leyes equitativas, las leyes no son tales que cuando ellas protejen igualmente al grande y al pequeño, al rico y al indijente.

"Un buen gobierno no merece ese nombre, sino cuando es justo para todo el mundo.

"Todo el mundo tiene en boca este adagio: la patria está allí "donde á uno le vá bien:" Ubi bene, ibi patria; — de donde resulta que no hay ya patria en el pais que está bajo la opresión, sin esperanza de ver concluir sus penas

'\Xo hay ya patria donde no hay justicia, ni buena fé, ni concordia, ni virtud. Sacrificar sus vidas y fortunas por tiranos, es inmolarse, no á su patria, sino á sus mas crueles enemigos. "El buen ciudadano, dice Cicerón, es aquel que no puede sufrir en su Patria un poder que pretende elevarse sobre las leyes.

"El ciudadano no debe obedecer sino alas leyes, y estasleyes como se ha visto no pueden tener por objeto sino la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión, el reposo de la sociedad. El que obedece como ciego al capricho de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadanos bajo el despotismo; no hay ciudad para los esclavos. La patria no es para ellos sino una vasta prisión guardada por satélites, bajo las órdenes de un cruel carcelero. Estos satélites son mercenarios cuya obediencia es una verdadera traición,

Todo príncipe que se insurrecciona contra leyes equitativas, invita á sus subditos á insurreccionarse contra él. Todos los que lo escitan ó lo sostienen en sus empresas insensatas, son malos ciudadanos, aduladores infames, que traicionan á la vez, la patria y su gefe. Los que adoptan las máximas de una obediencia ciega y pasiva á las leyes impuestas por el despotismo en delirio, son ó estúpidos que desconocen sus propios intereses, ó esclavos que merecen esperimentar durante toda su vida lasdurezas de las cadenas." (id. c. 3 p. 39 hasta la 91.)

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"La tiranía, dice Pagés, anuncia siempre un déspota que se' eleva ó un déspota que cae; el reino de las leyes que vá á perecer, ó el reino de las leyes que vá á nacer. Pero cuando el tirano procura establecer su poder nuevo sobre la destrucción dte las leyes de la naturaleza y de la razón ; y cuando la esclavitud está cerca de tocar á la libertad, y que el pueblo cansado del yugo, procura levantar la cabeza, existe un verdadero combate político. Durante esta crisis, la segundad y los temores son recíprocos : el tirano no puede nunca levantar el hacha sobre la cabeza del pueblo sin que por una justa compensación exijida por la naturaleza, el orden y la fuerza de las cosas, el hacha del pueblo no se levante sobre la cabeza del tirano.

"Es á esta reciprocidad de temores que el tirano debe su cobardía y la crueldad que ella engendra. Todos los tiranos son crueles y pusilánimes, pero su debilidad los entrega al fin al cuchillo de esos mismos hombres que han ultrajado. Seguid á esos príncipes, tan desgraciados como culpables, á esas prisiones que llaman palacios en medio de esos satélites de que se hacen ellos un muro ; ved sus angustias y juzgad de su conducta, hieren á los que temen, no por crímenes sino por sospechas ; no para castigar una ofensa cierta y pasada, sino para evitar una ofensa incierta y futura.

"No es á el Estado sino á sí mismos que inmolan ellos sus enemigos. Tiemblan al aspecto de un adversario ultrajado y vivo; tiemblan al aspecto de un hombre que une el coraje á la virtud, porque la virtud no los ama, y ellos no aman el valor. Su alma criminal y tímida, no puede imponer por el ascendiente de una conciencia sin reproche ; ella no puede tener el genio audaz de los grandes malvados, que encuentran la seguridad de su vida en el mismo menosprecio que de ella hacen, y que se aduermen insolentemente sobre la sangre que han vertido. El estado de los tiranos es penoso; su ansiedad cruel ; para calmar su espanto, el destierro puebla los desiertos ; el temor amontona las víctimas en los calabozos ; los verdugos se fatigan de herir. Pero apenas los tiranos han contemplado los cadáveres, apenas han esclamado con Vitelio: — El cuerpo de un enemigo muerto huele siempre bien ! todo les anuncia que esos muertos no están completamente muertos ; que tienen parientes, que tienen amigos, que los hombres de bien se estremecen, que el Estado está indignado. En vano la nación se calla ; la tiranía escucha ese silencio y entiende que le reprocha sus crímenes : entonces el temor sucede al temor : mientras mas se hiere mas se aumentan los descontentos, y mas es necesario herir.

"La crueldad de los emperadores salvó pocos á hizo perecer

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aduchos : así debia suceder. Desde que la cabeza de un solo hombre cae sin motivo legítimo, sin formas legales, y por la sola fuerza del poder arbitrario, cada uno teme por la suya ; para salvarla se la espone : el temor es quien hace el coraje de los conspiradores y de los sublevados. Si la tiranía estiende sus estragos, el temor se hace general, la conjuración es universal, la nación entera se subleva, y el cetro de hierro se rompe entre oleadas de sangre . .

"La tiranía es el mas miserable de los gobiernos, ó por mejor decir no es un gobierno ; no tiene ni voluntad, ni fuerza, ni principio, ni fin. En el Estado nada hay fijo, nada hay seguro, porque falta la ley y que nada puede tomar sin ella una forma constante ; en el partido del tirano se expía, se sospecha, se teme, se odia, porque los malvados no pueden tener buena fe, no tienen ninguna garantía de sus promesas ni de sus amenazas ; en la clase de víctimas no se encuentra sino murmullos, temor, lágrimas y sangre. Es porque en derredor de ella todo flota, que la tiranía siempre es vacilante." {Pages Droit Politique. Lib. IX c. 3, p. 398, 400 y 401.)

Queda probado que el gobierno de Rosas es tiránico, que según la doctrina délos legisladores y publicistas, la sociedad se halla en guerra abierta con él, y que todos los ciudadanos están en el deber de resistirle y de combatirlo. Pero aunque se conceda esto, ¿resultará que se deba atentar contra su vida? Que se puede legítimamente atacarlo con los medios crueles del puñal, del veneno, del engaño, hasta esterminarlo como á bestia feroz?

"La persona del Soberano (dice Watell) es inviolable y sagrada ; pero aquel que después de haber perdido todos los sentimientos de Soberano se despoja basta de las apariencias en la conducta esterior ese se degrada á sí mismo, no representa mas la persona del Soberano, no puede reunir las prerrogativas adictas k ese carácter sublime — (Watell, Derecho de Gentes, lib. 1. ° c. 4. ° p. 34. En qué casos se puede resistir al príncipe.)

"Si la Gran Bretaña hace cada año una reparación solemne, no es solamente porque ella juzga que el infortunado Carlos 1. ° no merecía suerte tan cruel, es también sin duda porque está convencida que para la salud misma del Estado, la persona del Soberano debe ser sagrada é inviolable, y que la nación entera cle- •be hacer esta máxima venerable, respetándola por sí misma, cuando el cuidado de su propia conservación se lo permite." [id. L. I. c. 4. p. 68. La nación puede substraerse á la obediencia de un tirano^

Rosas no es gefe inviolable por la constitución del pais que rige. Las leyes de él como todas las de los Estados república-

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nos lo someten á responsabilidad tan estricta por sus actos públicos y privados, como al último de los ciudadanos.

Y tan cierto es que esta inviolabilidad no comprende á los gefes de las Repúblicas, que el Barón de Puífendor, defensor acérrimo de esa prerrogativa, decia en el siglo pasado: — "Por lo dsmas lo que heme s dicho de los derechos inviolables de los poderes, no se refiere sino á los que son verdaderamente soberanos. Así es preciso esceptuar á los príncipes, que llevando título de Rey, dependen sin embargo del pueblo, como eran en otro tiempo los Reyes de Lacedemonia." [Derecho de la naturaleza y de las gentes, por el Barón PurTendorf, L. 7. c. 8. — De los derechos inviolables de la Soberanía.] Barbeyrac comentando este pasage olice : — "Tal fué Mezentin, Rey de la antigua Etruria, á quien el pueblo buscaba para darle muerte : —

Ergo omnis funis surrexit Etruria justis :

Regem ad supplicium prresenti Marte reposcunt, Virgilio Eneida L. 8. p. 494, 495."

Todas las constituciones monárquico-representativas consagran la inviolabilidad del monarca y la responsabilidad de los ministros ; pero en la práctica esta responsabilidad cubre la persona del monarca para los casos comunes en que no peligra la salud del Estado. Cuando cometen delitos que la comprometen, sufren los monarcas la responsabilidad de sus actos, y son despojados de su corona y castigados con mas ó menos severidad como sucedió á Carlos X de Francia en 1830.

El mismo Watell en los párrafos citados habla de casos en que el Monarca se despoja de sus prerrogativas, de su carácter, y advierte que la inviolabilidad solo debe respetarse cuando la conservación de la patria lo permite.

Mas aunque Rosas fuese punible como tirano no hay duda que no siendo su tiranía atroz no debería ser botado al puñal del primero que puede herirle de muerte: que su captura, su juzgamiento y su suplicio según las formas regulares de la justicia social seria camino preferible; y que solo puede apelarse á ese medio violento, pero sancionado por el voto unánime de los legisladores y de los sabios, y por los usos de todos los pueblos; porque ese juicio es imposible,porque sus crímenes son horribles, notorios, porque toda demora en matarlo compromete la seguridad social, la vida y fortunas de las generaciones actuales, el reposo y el porvenir de la patria.

Hagamos reseña de sus crímenes mas capitales, de las penas en que por ellos ha incurrido, y recordemos en seguida cual es la doctrina y la forma con que en todos tiempos han sido muertos los tirano* como Rosas.

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Desde 1820 hasta 1829 Rosas aun en las épocas en que no lia tenido cargo ni investidura alguna pública, ha mantenido gentes á su devoción para sacudir el freno de la ley y tener en inquietud el pais con fines de despotismo y ambición; en sus estancias del Pino y Cerrillos, donde era la reunión mas numerosa, encepaba, castigaba, y aunen 1820 fusiló á dos individuos, ápretesto de que eran ladrones. — Por las leyes 1, 2 y 8. tit. 10 p. 7, se reputa al que hace actos semejantes como alborotado?-, reunidor de gentes con fuerza de armas, aunque no las haga ni resulte daño real; y la ley 15, t. 29 p. 7. le señala la pena de muerte.

En nuestros apuntes biográficos sobre la vida de Rosas hemos probado que en distintas ocasiones ha hecho inmensos robos de ganado. Este crimen en términos legales se llama abigeato, j la ley 19, t. 14, p. 7, impone pena capital al que como Rosas tiene costumbre dé hurtar ganados.

Los que conocen la vida de Rosas saben que sus solaces son otros tantos atentados contra la decencia de los hombres y de las mugeres. Descansa de sus faenas de sangre atormentando á la humanidad que se le postra degradada; se divierte ultrajando y rozando las partes desnudas que bástalos salvajes ocultan; serie con las contorciones grotezcas que lanza entre dolores acervos la locura infeliz é imbécil. — Los golpes, los azotes, las violencias, las introducciones dolorosas y sucias son las armonías conque se distrae en sus comidas y en sus ocios. Mantiene locos para atentar contra su podor del modo mas torpe,y algunos de- ellos los ha reducido á la triste condición de eunucos, por ladolorosa operación de la vuelta que se practica con los carneros. La ley 13, t. 8, p. 7. * impone pena de homicida al que castrare ó mandase castrar á un hombre libre. ''Es necesario asentar (dice Puffendorf ) como principio cierto, á mi parecer, que todo uso de las partes naturales en el cual se propone únicamente un placer sucio y brutal, repugna manifestadamente el derecho natural." — (Derecho Natural y de las Gentes por Puffendorf, L. 6, c. 1. Del matrimonio p. 151.)

' 'Se puede matar impunemente (dice Gregorio) á los agresores del pudor." (Derecho de la Guerra, L. 11, c. 1. De ¿a justa defensa de sí mismo.) San Agustín, dice, que las leyes permiten matar ó antes ó después de la acción al que atenta al pudor de alguno, del mismo modo que autorizan matar á un salteador, que atenta á nuestra vida." (De Liáero Arbitrio, L. 1, c. 5. ° ) "Entre los hebreos, dice Puffendorf, se miraba la defensa de su cuerpo y de su honor, como una acción tan inocente, que no solamente era permitido á la persona directamente atacada el matar impunemente al agresor, pero aun á cualquiera que qui-

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-siese abrazar su querrella, por indiferente que él por otra parte fuese. Se ha alabado mucho la sentencia de Mario, que no contento con absolver solemnemente á un soldado que habia muerto á un sobrino del mismo Mario, para rechazar la violencia que quería hacer á su pudor, le ciñó, ademas de esto, la corona que se daba á los que se señalaban con una acción extraordinaria de valor." (Derecho de la Naturaleza y de las Gentes, L. 2, c. 5. De la justa defensa de sí mismo!)

En nuestra biografía de Rosas le hemos probado á él y sus principales favoritos que están manchados con una serie no interrumpida de actos de peculado. Por la ley 1, t. 17, p. 2. * el reo de peculado ó hurto de caudales públicos es condenado á la pena de infamia y muerte.

Rosas es culpable de torpe y escandaloso incesto con su hija Manuela á quien ha corrompido. Después de deshonrada la ha elevado á altos honores, donde hace gala de sus inicuos vicios, é inficiona la sociedad. A este espantoso crimen, dice Barbeyrao en su nota 10 al c. 2, 1. 1, del derecho de la Naturaleza de Puffendorf, "los hombres sienten horror tan natural, como el que ciertas personas tienen hacia ciertos alimentos. Así este horror' siendo una especie de pasión' ó de movimiento físico, parece que lo que lo produce, quiero decir, que la torpeza de las acciones, debe ser mirada también como una cualidad natural y no simplemente como una cualidad moral,que resulta de una relación de la ley." Nosotros, apoyados en el testimonio y conciencia del pueblo, único dato y prueba posible en crímenes semejautes lo acusamos de tan inmundo delito, para que él y la culpable, tuviesen rubor y disminuyesen su audacia con que insultan á la sociedad. Para nacerlo, ademas de la conveniencia pública que resulta de humillar el feroz tirano de Buenos Aires, nos fundamos en la ley 2. & Partida 1. * título 18 que declara este crimen público, y ordena á todo hombre del pueblo, que lo acuse ante quien pueda juzgar. — "Incesto significa (dice la ley 13, t. 2, p. 4. * ) el pecado que orne face yaciendo á sabiendas con su parienta, ó con parienta de su muger, hasta el cuarto grado, ó con su madrastra, ó con su madre ó hija ó con su cañada ó nuera etc." El incestuoso (establece después la iey 3, t. 18, p. 7.*) debe recibir la pena misma con que se castiga al adulterio: y además (agregó la L. V, t. 20, 1. 8. ° R. C.) se le debe confiscar la mitad de sus bienes. La ley 15, 1. 13, p. T. * habia dicho — "Algún orne que oviesse fecho adulterio debe morir por ende." — De suerte que las disposiciones modernas restablecieron la antigua severidad, que quiso moderar el derecho de Autenticas [In authent, sed hodie:_ cod. de adult] cuando suavizó el rigor del código [si adult cum incestu; ad leg.

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Jul. de adult] que fulminaba muerte y confiscación contra el in cestuoso. — "El Jurisconsulto Paulo, llama la conjunción de as cendientes y descendientes un incesto según derecho de gentes. . . Hiparco, filósofo Pitagórico, la llama placeres infames, efectos de un deseo desarreglado y contrario á la naturaleza. [Derecho de la Guerra por I. G. Grocio. — L. 11, c. 5, de la adquisición originaria de un derecho sobre la persona.] En cuanto á las diversas especies de incesto, copia Acevedo [sob. la ley 7, t. 20, í. 8 R. C] las palabras de Pablo Eli ano [Tract de penis, onnijaruin coitus, quest. 2. ^ ] diciendo. — "Tracta de incestu conmiso ínter ascendentes, et descendem vocans hunc nefarium coitum, et tamquan talem etgravioren, distingens ab incestu transversalium consanguíneo rumet affinium; et juste quidem, nam gravior ascendentiam et descendentiam in cestuet sic gravioris pena puniendus."

Y debe tenerse presente que la situación social del culpable y de la culpable, como agrava Ls consecuencias de su feo delito, así duplica la responsa bilidad.

Rosas ha hecho envenenar á los Coroneles Molina, Sosa, Fernandez, Rodríguez y á varios otros. — Del envenamiento de Sosa y Molina está convicto. Las leyes 7 y 15, t. 8, P. 7. * y 2. t. 2. id. y 1. rt t 19 y 10. Tit. 23 y 10 t. 26. L. 8 C, castigan el envenenamiento con muerte y confiscación de bienes. La muerte dada con veneno es de las que el derecho llama muertes seguras y alevosas.

"El asesinato y el envenenamiento son contrarios á las layes de la guerra, y proscriptos igualmente por la ley natural y por el consentimiento de los pueblos civilizados — Watell derecho de gentes c. 8. Del derecho de las naciones en la guerra etc. p. 154.)

Al soberano que emplea estos medios execrables se le debe mirar como á enemigo del género humano; y todas las naciones pueden convocarse para la salud común de los hombres, levantarse contra él y reunir sus fuerzas para castigarle. Su conducta autoriza en parte al enemigo, acometido por medios tan odiosos, á no darle ningún cuartel. Alejandro el Grande declaró': — "que estaba resuelto á perseguir á Dario á todo trance, no ya como á. un enemigo de buena guerra, sino como á un envenenador y asesino." (Id.)

Rosas es sacrilego y profanador de la religión del Estado. Escuchemos sobre este punto al Sr. encargado de negocios de Francia Lefebvre de Becour en su artículo en la Rivista de Ambos Mundos.

"El último obispo creado en una de las Provincias de la Confederación Argentina, ha tenido que prestar juramento de inducir á los fieles hasta en el tribunal de las confesiones, á llevar

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la divisa punzó, como sino fuese degradar la religión, rebajar el ministerio de sacerdote y obispo á propagar esta odiosa y ridicula librea de la servidumbre. Muy recientemente lian sido fusilados cuatro sacerdotes con circunstancias atroces, y el carácter sacerdotal unido á la ancianidad no ha podido salvar de la persecución á ningún hombre sospechado de ser hostil á lo que se llama la causa federal.

"Rosas ha substituido su persona á todas las instituciones y á todos los sentimientos, ha sometido toda una población al culto de su propio retrato, ha hecho incensar este retrato en las iglesias, le ha hecho tirar en un carro por mugeres y por las mas distinguidas de la ciudad; ha querido que se dirigiese á este retrato la palabra, en ceremonias públicas, ó á lo menos si él no lohace, ha incitado y recompensado estas demostraciones serviles, cuyas formas multiplicadas han reducido á Buenos Aires al estado moral de los pueblos del Asia."

En el sacrilegio de Rosas, ha habido, pues, profanación de cosas sagradas, bestial idolatría y bárbaro homicidio. Por homicida tiene pena de muerte. Por sacrilego de los dos modos referidos muerte y confiscación de bienes según la ley T. 1 8, Partida 1. * Este delito por las leyes atenienses copiadas por los romanos, y de estas por Alfonso, se castigaba con muerte según Jenofonte, (Historia Griega, 1. 1. ° , p. 45Q) y Eliano (Varias historias, 1. 5, c. 16,) y añade Diodoro Siculo (L. 16, p. 427) que ademas el sacrilego era privado de sepultura, cuyas penas no son fuertes en concepto de Platón (De Leg. 1. 9, t. 2, p. 854.)

El derecho canónico impone además á los sacrilegos la pena de excomunión mayor. (Institusiones de derecho eclesiástico por Gmenery Xavieri T. 2, c. 5, p. 517.) Be las penas y censuras eclesiásticas.

Aun hay otro delito mas horrendo de que Rosases reo. Priva de sepultura á los cadáveres de los que mueren combatiendo contra él, ó mártires de su amor á la libertad, en los suplicios que él les prepara. Sus cabezas y miembros, como los de Acha, Avellaneda, Casteli, y otros muchos, se pudren puestas en espectáculo sobre estacas, en las plazas, en los caminos, en las calles ó le sirven de escarnio y juguete como la cabeza de Zelarayan. Su hija ha presentado en un plato á sus convidados, como manjar delicioso, las orejas saladas de un prisionero. Los cadáveres de sus víctimas permanecen abandonados á las fieras. Tiene pena la vida el que los cubre con un poco de tierra. De la piel de ellos él y sus oficiales tejen maneadores, bozales, y otros arreos para sus caballos. La ley de partida fulmina muerte contra Rosas

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por este crimen. Con ella está conforme toda la humanidad antigua y moderna. Escuchemos á Grocio.

"El orador Dion de Prusia [Gracio] llamado por otro nombre Crisóstomo, hablando de las costumbres que se oponen á las leyes escritas, coloca entre los derechos de los embajadores el de exigir que se eniierren los muertos. Séneca el Padre se refiere a las leyes no escritas, pero que son mas ciertas que todas las leyes escritas, la obligación de echar algunos puñados de tierra sobre un cuerpo muerto que se encuentre. Philon, judío, Joseph, Eusebio de Cesárea, Isidoro de Pelusa, llaman esta una ley de la naturaleza Eliauo dice que la naturaleza común, á lodos los hombres pide que se entierre á los muertos ; y en otra parte que todos los hombres tienen igualmente derecho á sepultura; es ley del género humano, como la llama Eurípides ; ley común y universal, según la espresion de Arístides ; costumbre general de los hombres, según lo que dice Lucano ; ley de toda la tierra, según Stacio ; comercio que pide la condición humana, como Tácito lo establece en máxima : la esperanza común de los mortales, así como el Orador Lysias lo ha calificado. Impedir que se rindan á alguna persona los honores de sepultura, es despojar la humanidad según el juicio de Claudio ; deshonrar la naturaleza, como se espresa el emperador León ; violarlas leyes de la justicia, como lo dice Isidoro de Pelusa " Los antiguos autores dan también, el nombre

de las mas excelentes virtudes á la práctica de los últimos deberes que se rinden á cualquiera por honor de sepultura. Cicerón y Lactancio lo llaman acto de humanidad ; Valerio Máximo, acto de humanidad y de bondad; Quintiliano, acto de compasión y de religión ; Séneca, acto de compasión y de humanidad ; Philon, judío, acto de compasión hacia la naturaleza humana ; Ulpiano, acto de compasión y de piedad; Modestino, otro jurisconsulto, recuerdo de la condición humana ; Julio Capitolino, acto de clemencia; Eurípides y Lactancio, acto de justicia ; Prudencio, obra de Caridad.

"Por el contrario, los que faltan á este deber son infamados con los títulos mas odiosos. Homero llama esto una acción completamente indigna. El poeta Stacio hace decir respecto de Creon, que rehusaba permitir que se enterrasen los muertos después de un combate ; que era preciso obligarle por la fuerza á tener sentimientos humanos. Espartiano dice, que semejantes gentes no tienen respeto por la humanidad. Tito Livio las clasifica de crueles y vengativas maé allá de lo que puede creerse de un hombre. Stacio trata con este motivo á Eteocles de impío. Lactancio dá el nombre de sabiduría impía al pensamiento de

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ios que miraban como inútil la sepultura. Optat de Mueve acusa de impiedad á los Donatistas, que prohibían enterrar á, los católicos.

"Así pues, se debe sepultura, no tanto al hombre ó á la

persona como á la humanidad Por esto los antiguos

doctores judíos, hablando de la ley que prohibia al soberano sacrificador acercarse á cosa alguna que tuviese relación con los funerales ; la esplican con esta restricción ; que si se encuentra un cuerpo sin sepultura, podia no solamente acercarse, sino que debia enterrarlo él mismo. Los antiguos cristianos han mirado el deber de sepultura como una cosa tan necesaria, que creian que para satisfacerla se podiau vender ó fundir los vasos de la Iglesia aun después de consagrados.

"De aquí se sigue que no se debe negar sepultura á un enemigo, sea público, sea particular La muerte debe poner

término á todas las querellas Todo el mundo conviene

que se debe sepultura á los enemigos públicos. Este es derecho

común de la guerra El Retórico Sopater y Crisóstomo

dicen, que nadie puede dispensarse de este deber ni aun para con los mas grandes enemigos que ya no lo son, desde que están

muertos Según Diodoro de Sicilia es una ferocidad

brutal hacer guerra á muertos que son de nuestra misma naturaleza.11— [Grocio, Derecho de Ja Guerra y de la Paz, L. 2, c. 18. Del Derecho de sepultura^

Rosas degüella á cuchillo ó con sierras desafiladas, y con tormentos bárbaros á todos los prisioneros que en la guerra toman sus soldados, y por la ley de las gentes, no tiene derecho á que en ningún caso tenga compasión con él ni le dé cuartel la sociedad á la que hace la guerra.

No es exagerado llamarle parricida. — Ha acusado calumniosamente á su respetable madre de adulterio, ante todo el pueblo de Buenos Aires. Ha pretendido quitar á su hermano el apellido paterno, señalándole falsamente un origen infame. — Pía ido hasta el lecho en que yacía su moribundo padre á insultarlo por el modo con que habia dispuesto sus voluntades últimas, y el adiós que dio á ese viejo próximo al sepulcro, fueron groseros improperios. La pena asignada para ios parricidas en la ley 12 t. Y, p. 7, es azotarlos en público, encerrarlos- en un saco con un perro, un gallo, una culebra y un mico, y echarlos al mar ó rio, y en su defecto á las bestias feroces. Esta ley tomada de los romanos es inusitada hoy ; pero la pena de muerte está sobre la cabeza de los parricidas, y Rosas, por esos inicuos actos que hemos señalado, es infame y alevoso parricida.

Mandó asesinar á puñaladas en el recinto legislativo al Pre-

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-sidente déla Sala de Representantes y del Tribunal de Justicia, é incurrió en la pena que la ley l'i * t. 22, L. 8, R. C, señala á los matadores de gefes de administración de justicia, la pena de los matadores alevosos [muerte y confiscación de bienes.]

De las tablas de sangre de las administraciones de Rosas que liemos publicado, resulta que ha hecho asesinar alevosamente á cinco mil quinientos ochenta ciudadanos, sin causa ni forma alguna anterior ó posterior á sus muertes. — Durante los meses -de Octubre de 1840, y de Abril de 1842, hizo asesinar y robar .al pueblo por gavillas de salteadores, llamados mashorqueros, y de que él es el gefe, como lo prueba el testimonio de Pagé, ayudante del grande amigo de Rosas, el Par y Almirante de Francia, Makau.

"El club de los jacobinos en 179 Y, no fué mas terrible á la antigua nobleza de Francia, compuesta de una reunión de personas sin carácter, manchadas la mayor parte de crímenes, de la hez del pueblo, en fin, se sostienen por el terror que inspiran. Se llaman hoy la sociedad popular ; pero al principio se llamó sociedad de la masliorca (del marlo de maiz) símbolo de la unión. Los asociados pretenden que están asociados entre sí, como los granos de maiz sobre la planta.

"Los crímenes nocturnos que han desolado á Buenos Ayres,y sumido la ciudad en una especie de estúpido terror, emanan de ese club. La comisión directiva resuelve: una banda de verdugos ejecuta contra el partido unitario, y para estinguirlo se ha formado esa monstruosa asociación Esta horda salvaje lanzó

bramidos contra el partido unitario y contra todos los que sospechaba que le eran desfavorables; ella enviaba sus seides á registrar las casas, é insultar á las mujeres y los viejos; á robar y saquear á pretesto de buscar pruebas para sus acusaciones. Cada dia alumbraba un nuevo crimen: ya se encontraba por la mañana el cadáver de un hombre q, yacía en el barro, desfigurado y sin cabeza; y la cabeza de una víctima clavada en la punta de una lanza, ó colgada de la cuerda de un farol. Todos los buenos ciudadanos se estremecían de horror; un silencio tétrico, un estupor mudo reinaba en la ciudad. El puñal de los asesinos hacía justicia por la noche de una palabra escapada durante el dia en favor del partido, cuya ruina había sido jurada." [Revista de Ambos Mundos de 1. ° de Febrero de 1841 — Negocios de Buenos Ayres. Espedicicion de la Francia contra la República Argentina. — El general Rosas, p. 351.]

Hemos dicho qne Rosas es gefe de esta banda de ladrones. Esto es notorio á cuantos han estado en Buenos Ayres ó tenido medios de instruirse en los sucesos de esta ciudad; pero no será

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del todo inútil la siguiente declaración publicada por el prostituido ministro de Rosas en Francia, Manuel Sarratea, en el Silarium, periódico ingles de 1. ° de Abril, y transcripto por la Gaceta Mercantil de Buenos Aires, diario oficial de Rosas, de 1. ° del corriente septiembre: — Hablando de que en Buenos Ayres no se mueve una paja sin conocimiento de Rosas — dice que con "este hombre no se puede jugar; y ningún tumulto perturbará la paz de Buenos Ayres ni aun durante su ausencia." — La ley 18, t. 14. P. 7. — Condena á los ladrones que hubiesen entrado por fuerza en las'casas con armas ó sin ellas para robar, á la pena capital, y estase setiende á los que dieren ayuda, consejo ó cubrimiento.

"A los corsarios y salteadores por ser enemigos declarados del género humano, puede cada cual, de su propia autoridad, tratarlos como tales." — [Derecho de la Naturaleza por PuíFendorf L. 8. c.3. p. 387.]

Rosas como rebelde á las leyes, como usurpador de la autoridad pública está incurso en la pena de muerte que las leyes de todos los paises señalan á esta especie de crímenes.

"Guando el usurpador está en el acto mismo de la invasión es permitido resistirle por la fuerza, y aun si es necesario matarlo, sobretodo si el soberano legítimo ordena á cada uno atacar al usurpador. Y aun, después quede la invasión pasa á la posesión, mientras que él no retiene esta posesión sino por la fuerza, que ella no está fundada sobre ninguna convención, que no le ha prometido ninguna fidelidad, es permitido recurrir á las vias de hecho que hemos mencionado." (Príncipes du Droit Naturel par Mr. de Wolf. — De los deberes del superior ó gefe del Estado y de los subditos.— P. 2 8 1 . p. 3 2)

No hay un acto de la vida pública de Rosas y pocos de su vida privada que no sea merecedor de la pena capital; y la suma de unos y otros lo constituyen en la categoría délos tiranos atroces, que se reputan tan peligrosos y detestables como los tigres feroses cebados en sangre humana, como las serpientes y los reptiles ponzoñosos.

Después que hemos trazado la vida entera de Rosas, superfluo seria que reprodujésemos aquí el cuadro de sus rebeliones, de sus usurpaciones, de su menosprecio y conculcamiento de las leyes divinas y humanas. Nos referimos sobre esto ademas, á la pintura que han hecho de sus administraciones en la Revista de Ambos Mundos, Page y Becour, sus^comensales, sus amigos, en cierto modo sus cómplices. Queriendo encontrarle cualidades distinguidas el primero no ha podido menos que decir que Rosas es un tirano cruel, implacable, vmga-tivo¿ el segundo no ha podido

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negar que no hay ejemplo en la historia de un despotismo como el suyo. Podemos, pues, llamarle sin escrupolo alguno malvado monstruoso, tirano horrible y feroz, escándalo y azote de la humanidad. Al que nos pida las pruebas, con una mano le señalaremos á Buenos Ayres en miseria y torpe embrutecimiento, con sus cementerios rebosando de huesos de victimas, con sus zanjas, con sus cuarteles, con sus parajes solitarios délos que cada cual esconde una tumba ó está ocupado por un cráneo, una pierna, un brazo, un miembro de un cadáver asesinado por orden de Rosas; les señalaríamos á los millares de huérfanos y viudas que se arrastran en Buenos Ayres privadas hasta de la dolorosa satisfacción de vestir luto por las perdidas prendas de su corazón; porque el tirano quiere que los que sufren las horribles penas que él causa, se sonrían estúpidamente como sus locos, cuando él los azota para que se rian y lo hagan reir; porque el tirano impio ha hecho mofa hasta de los símbolos de la muerte mandando que el ataúd, que el carro fúnebre, que el sepulcro á la par que sus esclavos y verdugos se vistan de colorado, y la viuda que se presentase y la huérfana que dijese, vestimos luto por nuestro marido, por nuestro padre, sería estuprada si ^era aun jó ven y bonita, azotada ó degollada si era demasiado vieja para escitar la concupiscencia.

El bárbaro quiere que se borren del libro de la existencia hasta los mas santos recuerdos de los que él mata: — Señalaríamos á esos enjambres de emigrados que huyendo de su puñal vagan en Bolivia, Perú, Chile, Brasil, y República Oriental; y con la otra mano les diríamos leed en estos dos últimos números de la Revista de Ambos Mundos, lo que confiesan los amigos de Rosas, y después, sí os atrevéis á tanto, pedidnos aun pruebas, datos para saber si Rosas es ó no tirano feroz. Ahora mientras permanecéis mudos de terror solo nos ocuparemos de recordaros las doctrinas, las leyes universales que prescriben el exterminio de los tiranos.

Las formas de juzgamiento para los criminales se han hecho en beneficio de la sociedad; porque ella tiene derecho de que se le convenza de que el miembro que de ella se separa está realmeute corrompido, que ha violado verdaderamente el pacto social. ¿Y los pueblos del Rio de la Plata tienen alguna duda de la perversidad y de los crímenes de Rosas? Los culpables de crímenes ordinarios han provocado la acción de la justicia pública, pero no han renunciado ni perdido el derecho á su protección, porqune aun que haya turbado el orden social, no se han revelado contraje!; asi tienen derecho á que se les oiga, se les juzgue, y no se les castigue sino después de haber sido sentenciados por sus jueces naturales. Pero los bandidos de siniestra fama que por actos repetidos han demostrado que están en guerra abierta

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con la sociedad, en razón de la enormidad y publicidad de sus de litos, pierden sus derechos á la protección de las leyes; y en los mas de los casos, ellas disponen que se le quite la vida verificada su identidad. — Los tiranos que como Rosas despedazan el orden social, acaban con la justicia, matan y exterminan sin ninguna forma, en proporción del daño que causan y de la multiplicidad de sus medios, se colocan en peor condición que los bandidos de que liemos hablado, y la sociedad tiene pleno derecho de tratarlos como ellos han tratado á los otros, y la ley de represalias tiene en este caso necesaria y juntísima aplicación.

"Seguu el derecho de la naturaleza, cada uno tiene derecho de castigar á los insignes malvados que no hacen parte de ninguna sociedad- — (Grocio, derecho de la Paz y de la Guerra, L. 3. C. 19. p. 459.)

Friot en su Esprit du Droit p. 85 comente la doctrina de Maquiavelo que sostiene qne es lícito deshacerse de un enemigo por el puñal y el veneno; pero no se refiere á tiranos espantosos como Rosas, que hayan empleado los primeros el puñal y el veneno sino á enemigos comunes, á quienes, debe hacerse la guerra según derecho de gentes. — El mismo autor sostiene en las páginas 90 y 92 déla misma obra que las represalias son contra justicia, pero de sus esplicaciones se vé que son las que escojo o para que sufran la pena no al mismo culpable sino el que le pertenece por vínculos de obediencia ó parentesco; "porque nunca, dice, los hijos ó los subditos pueden ser responsables según equidad de los delitos que sus padres ó señores se han hecho culpables, sino se reconoce que ellos hayan participado en ellos?

Si la sociedad consagra al derecho del individuo para matar en defensa propia, al injusto agresor que intenta privarle, ó de su libertad, ó de su fortuna, ó de su vida, ó de su honor; si declara que en ese caso estremo el individuo vuelve á su estado natural y primitivo, y debe emplear su fuerza, según se lo aconseja el derecho de la propia conservación; ¿quien puede dudar que la sociedad tomada colectivamente no tenga igual derecho para salvarse del que la roba todos esos bienes?- — jSi él ha despedazado las leyes, ha destruido las instituciones; ha aniquilado todos los vínculos sociales ¿como podrá pretender ampararse de ellos para reclamar contra el que lo ataque y lo hostilize con toda la ilimitada estension que la ausencia de toda ley divina y humana permite al individuo? — Si se esperase para castigar á los tiranos atroces á tomarlos y juzgarlos según las formas de la legislación criminal ordinaria, casi nunca se podría libertar la tierra de su funesta existencia; y las leyes hechas para bien y protección de la sociedad, se convertirían en bien y protección de la tiranía.—

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Cuando un tirano pone en riesgo eminente la existencia de un Estado, aun es permitido matarlo, sin. verificar su entidad, para no esponer la certeza del golpe, deteniéndose á el examen de la personalidad, á trueque de matar un inocente. La acción de Mucio Scevola fundada en esta doctrina lia sido aprobada y santificada por todos los historiadores y publicistas que lo han recordado.— Escuchemos lo que sobre él dice Plutarco.

"Mucio Scevola, caballero romano, se introdujo con disimulo á la tienda de Porsena, Rey de Clusium, disfrazado como toscano para asesinarlo á salvo, y como no lo conocia personalmente, y no atreviéndose á pregunta? por él de temor de que le descubrisen, sacó su espada y mató al primero que creyó ser el Rey. Preso por esta acción estendió su mano derecha á la hoguera que había hecho encender el Rey para sacrificar á los dioses, clavando inmoble los ojos en Porsena, mientras que se asaba la mano. Interrogado por Porsena le contestó que en el campo habia trescientos tiranicidas tan resueltos como él "que tenian la misma voluntad y la misma empresa que él, que no buscaba otra cosa que la oportunidad y el medio de poderla ejecutar: me tocó á mi primero la, suerte, y he tentado fortuna." Porsena le dio libertad, y volvió la espada á este magnánimo tiranicida. No dudó de la verdad de lo que decia y espantado alzó su campo y volvió la espalda á' Roma, que fué salvada por el arrojo de uno solo de sus hijos. (Vidas ilustres de Plutarco t. 2. Vida de Publicóla p. 114 y 115.)

Rosas es bien conocido, sus formas están bien grabadas en todas las cabezas, y no se puede equivocar su identidad. Matar á cualquiera de los que lo.rodeau equivocándolo con él; solo tendria el gran inconveniente de errar el golpe destinado á ese tirano sangriento; pero no el que muriese un inocente, porque no hay uno solo de los que lo rodean que no esté fuera de las leyes divinas y humanas.

¿Es permitido (dice Grocio) deponer al usurpador ó matarle? Aquí es preciso distinguir. Primero: si se ha apoderado del gobierno á consecueucia de una guerra injusta, y que no tenia todas las cualidades requeridas por el derecho de gentes, sin que haya habido después tratado, ó que le haya prestado juramento, de fidelidad, en una palabra sino tiene otra posesión que la fuerza: el derecho de la guerra parece permanecer por completo, y por consecuencia se está autorizado á obrar contra él del mismo modo que contraun enemigo, á quien cada particular puede quitarle la vid a. Tertuliano dice que todo hombre ha nacido soldado contra los criminales de lesa Magestad y los enemigos públicos. Y en consideración al derecho público era permitido á cada uno el derecho romano; castigaren nombre del público los desertores.

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"Creo, según Plutarco, que es necesario decir lo mismo con respecto de el que ha usurpado la autoridad soberana en un estado en que habia ya una ley, que daba poder á cada uno de matar á cualquiera que hiciese tal ó cual cosa visible y distintamente designada; como por ejemplo, si un simple particular se hiciese escoltar, de su autoridad privada, por una compañía de guardias, ó si se apoderase de una fortaleza; si se hiciese morir un ciudadano, sin que hubiese sido condenado según las formas, ó después que no ha sido por legítimos sufragios. Había muchas leyes de esta naturaleza en los Estados de la antigua Grecia, de suerte que se debían tener por inocentes los que habían muerto un tirano culpable de semejantes contravenciones. Tal era en Atenas la ley de Solón renovada después déla vuelta del imperio contra los que quisieran abolir el gobierno popular, ó que cuando estuviese abolido, ejerciesen algún empleo público. Tal era también en Roma la ley Valeriana contra los que se injiriesen en hacer las funciones de algún cargo sin la orden del pueblo; y la ley consular establecida después de los decenviros, la cual prohibía crear un magistrado, de quien no se hubiese hecho llamamiento, y permitía matar sin otra forma de proceso, los que hubiesen creadosemejante magistrado." Derecho de la guerra y de la Paz. L. 1. C 4. De la guerra de los subditos contra las potencias 234 y 235, 236.

"Los Grigos no pusieron límites á las venganzas que tomaron de los tiranos ó de los que sospechaban serlo. Hicieron morir los hijos, algunas veces cinco de los mas próximos parientes. Echaron una infinidad de familias

"Los Romanos fueron mas parcos. Cuando Casio fué condenado por haber aspirado á la tiranía, se puso en cuestión si se haria morir sus hijos: no fueron condenados á ninguna pena.

Montesquieu opina por la muerte de los tiranos, pero no porque se estienda el castigo mucho; "porque á pretesto de la venganza de la República se establecería la tiranía d© los vengadores." — (Montesquieu Esprit des Lois c. 1 8. p. 401.)

"Así todas las naciones tienen derecho de reprimir por la fuerza al que viola abiertamente las leyes de la sociedad que la naturaleza ha establecido entre ellas, ó que ataca directamente el bien y la salvación de esta sociedad." — Watell, Droit des Gens. — Preliminares 1. 1. p. 18.

"Cuando la sociedad ha conferido el imperio supremo y absoluto, sin reserva espresa, es necesariamente con la reserva tácita, que el soberano usaría de ella en bien del pueblo, y no para su ruina. Si él se hace azote del Estado, si se degrada á sí mismo , no es sino un enemigo público, contra el cual la na-

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cion puede y debe defenderse ; y si él ha llevado la tiranía á su colmo, i por qué ía misma vida de enemigo tan cruel y tan pórfido seria perdonada ? . . . .

"Cuando se trata de resistir á un tirano, el derecho del pueblo es siempre el mismo, ya sea el príncipe absoluto por las leyes, ya no lo sea, porque ese derecho viene del fin de toda sociedad política, de la salvación de la nación, que es la ley suprema.

"El príncipe que viola todas las reglas, que no guarda medida y que quiere furioso arrancar la vida á un inocente, se despoja de su carácter ; no es sino un enemigo injusto y violento, contra el cual es permitido defenderse." — (Id. T. I, c. X, p. 66, 67, 68, 69.)

Un ilustre argentino ha escrito sobre el tiranicidio las siguientes líneas ljenas de vigor y de lógica :

"JSTo es de estrañar que los filósofos y los escritores hayan mirado siempre á un tirano, incluyendo en esta categoría al usurpador opresor, como á un áspid ponzoñoso, como á una fiera carnicera, como á un monstruo en el orden político ; de donde han deducido muy rectamente, la legitimidad del tiranicidio, el derecho que asiste á los pueblos y á los individuos para que, faltando otros medios, arrancar la vida á los tiranos, sean cuales sean los medios de que haya que valerse al efecto.

"El mismo Séneca, no obstante la suavidad de su moral, mira aquel acto como justo (de clem. c. 11,) y ha sido seguido por cuantos han podido escribir con alguna libertad, ó no han querido adular las pasiones de los déspotas. Márquez (de Gub. L. 1, c. 8.) el Covarrubias (de mat. c. 3, p. 4, n. 13) y los muchos escritores que este cita, han proclamado altamente la licitud de aquel acto como la ultima ratio popuiorum. El Cayeto enseña [cuest. 64, art. 3. ° ] que es permitido matar á un tirano, aunque sea con veneno ó con alevosía. Mucho antes el griego Eustracio, comentando la filosofía moral de Aristóteles [lib. 3. ° c. 1. ° ] habia sostenido, que es lícito todo engaño que se haga á un tirano ; y que no solo es tolerable, sino hasta laudable el adulterio con la esposa del tirano, siempre que sea con el fin de derribarlo y de libertar al pueblo de la opresión. Así es que, siempre se han visto tiranicidas, ó matadores de tiranos, que han sido mas ó menos puros, mas ó menos desinteresados, mas ó menos felices ; y cuando el motivo de su acción ha sido estrictamente patriótico y esclarecido, han recibido de los libertados coronas, de todos los contemporáneos admiración, de la humanidad gratitud, de la historia inmortalidad. — Plutarco observa, (Var. il. vid. de Arato), que pocos son los tiranos que escapan de una muerte violenta; y Barthelemy [viaj. de Anc., c. 29] re-

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fiere que Tales de Mhileto, uno de los siete sabios de Grecia, preguntado un di a cual era la cosa mas rara, contestó que lo eraun tirano que llega á la vejez. Y en verdad, sino toman precauciones, se esponen : si las toman, demuestran con ellas mismas el terror que les domina, y que llega, al fin, á animar mas y mas el brazo de algún barón esforzado. ¿ De qué les sirve el retraimiento en que viven, el evitar la aproximación de otros, loscercos, las guardias, los subterráneos, las corazas ? — Ellos no pueden romper enteramente todas sus relaciones con Ja vida doméstica, social y política ; y cada una de ellas puede ser, cuando menos lo piensan, el conducto de la muerte, el hilo imperceptible que liga su vida al brazo de un vengador. Los fastos dela historia universal patentizan esta verdad ; y seria tan insensato el sostener que los tiranicidas son inútileSj £ causa de que no por eso dejan de existir los delitos que plagan las sociedades. ¿Quién puede penetrar los arcanos del corazón, ni discernir con evidencia los motivos impulsivos de las acciones ? Así como tantos individuos particulares se abstienen del delito por solo el temor de la pena, así también ¿ cuántos gobernantes se habrán abstenido de despotizar, ó habrán despotizado menos, por solo el fundado temor de un tiranicida, que es para ellos la espada de Damocles en el festín de Dionisio ? Seguridad completa, jamás pueden tenerla, á no ser que huyan á un desierto. El mas pequeño incidente puede ponerle á cada momento, al alcance de un golpe oculto é inesperado. En todos los países y en todas las edades, se han visto tiranos sacrificados por domésticos, por amigos, por favoritos, por enemigos, por resentidos, por parientes, por hermanos, por hijos, por padres y por esposas, sacrificados en sus casas, en sus lechos, en las plazas, en los templos ; y sacrificados ocultamente, á cara descubierta, de frente, á traición, con soga, y con ponzoña."

Marco Antonio decía esto mismo al Senado de Roma, que le aconsejaba que fuera implacable con los conspiradores.

"Los buenos príncipes son raramente muertos ó despojadosde sus Estados ; sino los malos, como Nerón, Calígula, Othon, Vitelio, Galba, Pertinax y sus semejantes." — Carta de Marco, Antonio al Senado. [Dion. in Marc. Ant. — Gallic in Caxs.]

Las hazañas gloriosamente sangrientas de los tiranicidas, han sido los asuntos mas bellos, que han inspirado á los altos - poetas. ¿ Qué es comparable á Shakespeare, Vol taire, Alfieri y José Maria Chenier en sus tragedias de Junio y Marco Brutor de Timoleon y de la muerte de Cesar ? Quevedo solo es elevado en las páginas que escribió con pluma republicana sobre la vida de Marco Bruto, y que se encuentra en sus obras bajo el. ti

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tul o de Suasorias de Marco Eneas Séneca el Retórico. Las cortes despóticas de Londres, Paris y Madrid, escucharon á esos clarísimos ingenios, y dejaron que enseñasen al pueblo la muerte de los tiranos, sin apercibirse de su propio peligro, embelesadas con la sublimidad de la doctrina, con la colosal grandeza de los tiranicidas.

La doctrina de la democracia no es sino la del tiranicidio. Porque el gobierno de la justicia y de las mayorías, tiene por base el esterminio de todo Jo que quiere dominar, ultrajar, esclavizar la sociedad. La doctrina ele la democracia, de la República, es base y esencia de la legislación de Buenos Aires, de la Constitución de la República Oriental, y un verso liermoso de nuestra canción Nacional, que se canta en los dias solemnes de pié y con la cabeza descubierta, es aquel que consagra el tiranicidio, y honra al mas grande de los tiranicidas :

Si enemigos la lanza de Marte, Si tiranos de Bruto el puñal.

Y no hay nación de Europa que no tenga fundado su derecho público sobre uno y aun sobre muchos tiranicidios; no hay casa real, raza ulistre que no se vanaglorie de contar algún varón fuerte que esgrimió con esfuerzo sobre el pecho de algún tirano el puñal libertador. Renegar del tiranicidio, seria renunciar á las mas hermosas tradiciones que ennoblecen la historia del hombre, á la mas pura escelsa gloria con que pueden coronarse las familias y los pueblos. Sus magnánimos hechos dominan todos los siglos y todas las creencias.

Los tiranos no tienen vínculo alguno social. Ni derechos de padre, ni de hijos, ni de hermanos, ni de esposos, ni de amigos, ni de subditos, ni de ciervos: puede engañarlos, agarrándolos; buscar sus beneficios para matarlos; fingirles afecto, amor, para matarlos,

"No hay (dice Cicerón) sociedad con un tirano, sino mas bien una gran división."

"El tirano (dice Séneca) que ha violado las leyes de la sociedad humana, no tiene va vínculo por el que se le pueda estar unido. [De Beneff L. 1."° ]

"Ni es un adulterio corromper la muger de un tirano, ni es un verdadero homicidio el matarlo. [Ex cerpt. contro vers. L. 4, c. 1n]

No hay cosa que repruebe mas la razón, repugne el honor, ni condene la esperiencia, que el llamar estrangeros á la tierra para decidir con ellos las cuestiones civiles; pero cuando se trata de combatir á un tirano, justo es echarse en brazos de los hombres, sea de la nación que fuesen, y todas las naciones tienen de-

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ber de humanidad de ponerse en guerra contra un tirano notorio. Tan grande mal es para todos los hombres la tiranía; tan acerbos son los sufrimientos que ella causa, que el derecho de humanidad se eleva sobre todas las otras leyes é intereses: — Grocio, que condena la intervención estrangera, en los negocios domésticos de las naciones, agrega:

"ISTo se sigue de aquí, que cuando la opresión es manifiesta, cuando un Busiris, un Falaris, un Diomedes de Tracia, maltrataban sus subditos de una manera condenable por toda persona equitativa; estos subditos oprimidos sean escluidos de la protección de las leyes de la sociedad humana

"Así Séneca tiene razón de decir, como lo hemos notado en otra' parte; que se puede hacer la guerra á los estrangeros que maltratan los de su nación; lo que importa defender los subditos oprimidos— [Le Droit de la Guerre et de la Paix par Hugo Grotius L. 2, p. 198 y 199, c. 24 — de las guerras que se hacen por otro.] Juan Barbeyrac, traductor de Grocio, pone á este pasage la siguiente nota: — "Todo hombre, en calidad de tal, tiene derecho de exigir que los otros hombres lo socorran en sus necesidades, y cada cual está obligado á ello, cuando lo puede, por las leyes de la humanidad. No se renuncia á estas leyes, y no se puede renunciar, entrando á una sociedad civil. Se puede dar por supuesto que se ha contraído obligación de no implorar socorro de estrangeros por ligeras injurias, ó aun por grandes, que no recaigan sino sobre pocas personas. Pero cuando todos los subditos ó una gran parte, gimen bajo la opresión de un tirano, los subditos, por una parte, entran en todos los derechos de la libertad natural, que los autoriza á buscar socorros donde ellos puedan encontrarlos; y por la otra los que están en estado de darla, sin incomodarse considerablemente, pueden no solamente, sino que deben trabajar con todas sus fuerzas, para libertar los oprimidos, por la sola razón de que son hombres, y miembros de la sociedad humana, de que las sociedades civiles hacen parte."

"Toda nación [dice Wolf] debe preservarse de los peligros que pudieran causar su ruina, y poner en obra los medios capaces de alejarlos. Y aun cuando no se tratase de una ruina total, esta obligación se estiende á todo lo que podría alterar su perfección y la de su estado: y ella le dá derecho á todas las acciones propias á impedir, ó á prevenir, sea su ruina, sea alguna tentativa contra su perfección.

"Que si ella no se basta así misma con relación á estos fines, puede recurrir al socorro de alguna otra nación, y fortificarse por las alianzas que contrate-Principios del Derecho natural, Wolf 2:

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[Deberes de las naciones hacia ellas mismas, y de los derechos que de ellas resultan, p. 284 p. 3 y 4.]

Por eso los esfuerzos que hasta hoy han hecho los Argentinos y Orientales para traer ala lucha auxilio de estrangeros, han sido legítimos y necesarios. El que una gran parte de la nación esté sometida á Rosas, no prueba que su gobierno sea nacional, porque se sabe cuanto ha luchado la nación para vencerlo, y qu© si está sometida es porque ha sido abrumada y vencida — Puffendorf esplica bien este silencio de las naciones bajo la vara desús tiranos. .

"Por otra parte, no hay soberano que no ?pueda poner en uso algunos medios muy propios para consolidar considerablemente su imperio; como por ejemplo, tener plazas bien fortificadas, mantener siempre en pió tropas, que sean particularmente adictas á sus intereses; porque con estos socorros puede enfrenar la mas numerosa multitud, sobre todo si ella está sin armas, y desparramada en una vasta estension del pais, y que tome buenas precauciones para impedir que se formen facciones y cabalas — (Derecho de la naturaleza y de las gentes por el barón PuíFendorf L. 7. c. 2, de la Constitución esencial de los estados p. 252.)

Los ciudadanos que conducen á su patria estrangeros para derrocar ó matar tiranos no atacan, pues, nacionalidad; porque la tiranía, así como el incesto, el adulterio, el homicidio, el robo, nunca se nacionalizan. Pretenderlo seria un absurdo como suponer que pueda la muerte identificarse con la vida, la armonía con el desorden.

Nadie ha reprobado á los polacos,á los italianos, á los españoles y á los portugueses, el que hayan entrado en sus paises con Legiones estrangeras para libertarlos de la tiranía de la Rusia, del Asia, de la de Fernando VII y de la de D. Miguel. La intervención extrangera es santa en estos casos. — Del mismo modo será lícito buscar estrangeros que asesinen á Rosas, y estimularlos á ello por discursos, por recompensas y por todos los medios posibles. Los Argentinos enemigos de Rosas que están emigrados en paises estrangeros, deben no solo promover enemigos á Rosas que le hagan guerra y guiarlos á la guarida del tirano, sino procurar su muerte, buscando como un descubrimiento raro que ha de hacer su fortuna y la de su patria, algún varón fuerte, que pueda sin que se aperciba el déspota, entrar á Buenos Aires, mezclarse entre la multitud esclava, acercarse al tirano por engaño ó astucia y matarlo por cualquier medio. Al que abrace esta empresa no debe escaseársele el premio, y para estimularlo á su hazaña, los que se la inspiren, firmar si es necesario un compromiso, haciéndose solidarios de las consecuencias buenas ó malas

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del tiranicidio, Tebas contaba entre sus gr¿mdes hombres á Pelopidas, que acompañado de estrangeros, asesinó en el lecho en que comía al espantoso tirano Archias. Para esta clase de empresas los hombres no pueden considerarse estrangeros sino hermanos nacidos de un mismo padre.

En la sagrada escritura la figura mas grande que se ofrece á los ojos del cristiano es la viuda Judith,que vá á ofrecer sus gracias al crapuloso Holofernes, general de Nabucodonosor, rey de los asirios. Lo engaña con un amor fingido, lo hace embriagar y meterse en cama, donde él se duerme esperando á Judit, que como se lo habia prometido entrase á ella desnuda: pero entonces desenvaina un puñal, lo degüella, le corta la cabeza al tronco y la lleva en triunfo á Betulia. Judith fué recibida en triunfo por su pueblo. Vivió venerada por todos y á su muerte la lloró el pueblo siete dias. El aniversario de su grande asesinato, dice la sagrada escritura: "fué puesto por los hebreos en el número de los dias santos, y es honrado por los judios desde aquel tiempo hasta hoy dia." (Libro de Judith, C. 16, Y. 31.)

El tiranicida, canto de victoria de Judith, con que recorrió triunfante por las calles de Betulia, es celebrado por la iglesia como uno de los himnos mas sublimes de los libros sagrados. "El señor Omnipotente ha castigado el Asirio, lo entregó á poder de una muger que lo asesinó." (Judit C. 16, V. 7.)

Todos los santos padres y comentadores de la escritura han defendido la acción de Judith, y con ella ai tiranicidio. Todos ellos han aprobado su santa perfidia, y fundado el derecho de engañar á los tiranos.

" No debemos callar (dice el célebre obispo Marti) que varios intérpetres encuentran en este hecho de Judith argumento de censura y de reprensión: vituperan en primer lugar la mentira, con la cual fué engañado por ella el enemigo; y en este punto sin recurrir á las restricciones mentales, ó á ciertos débiles subterfugios imaginados por otros escritores, podremos decir que semejante mentira dirigida á conseguir tamaño bien cual es la libertad de la patria, pudo Judith creerla lícita é inocente contra un enemigo, lo cual disminuye toda la responsabilidad que por ello pudiera tener, y en esto seguimos la opinión de lot doctos y sabios escritores católicos; y si algún crítico mas severo no está contento con esto, no tenemos dificultad de conceder con Santo Tomas, que debe alabarse á Judith no por haber con falsas palabras inducido en error á Holofernes, sino porque con grande piedad se movió á procurar la salud de su afligido pueblo, privado ya de toda esperanza de socorro humano, y reducido á la necesidad de abandonarse al poder de un impío y cruel tirano. Noso-

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tros la alabamos también con San Ambrosio y con los otros Padres, porque á ella debe atribuirse, si el pueblo de Dios no se sujetó á hombres profanos, y no abandonó los ritos paternos y el antiguo culto, si la virgen pura, la viuda respetable, la casta matrona no quedaron expuestas á la insolencia de los bárbaros. Ella es la digna de alabanza, porque se espuso sola al peligro por libertar á todos los otros. Ofiic. lib. 3, 17. (La sacra Bibbiia seco/udo la VoJgata, tradoctta in lingua italiana é con annotazione dichiarata pa Masignoro Antonio Martini. T. 11, prefaaione al Libro di Guiditta, p. 540.)

La historia abunda en ilustres mugeres tiranicidas. Citaremos algunas. ,.<t

Alejandro habia subido al trono de Tesalia matando á su rey Polifronte. Se entregó en seguida á todos los vicios y crueldades. Vivia en absoluto retiro y tomaba las mas raras é ingeniosas medidas de precaución. Su muger Tebe, cansada de sus atrocidades, se puso de acuerdo con tres hermanos suyos, y les facilitó su introducción hasta el aposento del rey, y lo degolló valientemente .en su propio lecho (371 años antes de J. C.) Este es el primero que haya sido muerto por su propia esposa en castigo de ser tirano.

Ohilperico 4. ° Rey de París, de la raza Moronvijiana, degolló á su propio hijo Moroveo, y ahorcó á su segunda muger Galmiridi. Es conocido por el renombre de Nerón Francés. La memorable Fredegonda, su tercera muger, se puso de acuerdo con Landry, que lo asesinó. (602 años después de J. C.)

Niceforo Focas, emperador Romano de Oriente, monarca estimable á los principios de su reinado, se convirtió después en tirano. Hizo una horrible injusticia al general Cimises, quien. fraguó una conspiración con la misma esposa de Focas y la asesinó. (960 años a. de J. C.)

¿Cómo olvidar, enumerando mugeres, tiranicidas á la ilustre . Carlota Corday? Ella penetró con noble, necesario engaño has- , ta donde desnudo se bañaba Marat, y allí, le aseguró una potente puñalada. Escuchémosla á ella misma defender la licitud de la perfidia para con los tiranos:—

"Confieso que me he valido de un artificio pérfido para moverle á que me recibiese. Todos los medios son buenos en semejantes circunstancias. Una imaginación viva y

un corazón sensible prometen una vida bastante borrascasa; ruego á los que sientan mi muerte que reflexionen sobre esto, y se alegrarán y congratularán de verme gozar de eterno reposo en los campos Eliseos con Bruto y otros hombres ilustres de la anti-

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güedad. Paso el tiempo en escribir canciones." (Carta de Carlota Corday á Barbaroux, el 16 de Julio de 1793.)

La Francia, la Europa entera saludó su magnánima puñalada con un grito de admiración y aplauso: al pié del cadalso mismo de Carlota Corday el diputado Adam de Luz, proclamó la necesidad de levantar un monumento á tan excelsa heroina, y nunca fué mas dishoso que cuando los verdugos lo arrastraron al mismo cadalso que Carlota habia regado con su sangre. Dulaure, escritor contemporáneo á aquel suceso, habla así:

"Esta exaltación y esta firmeza sostenida que se encuentra en ciertas personas dotadas de una organización particular, resultan de una indignación violenta, sentida profundamente, que hace que la naturaleza del individuo esperimente entonces un cambio total. Su pensamiento le eleva, le hace superior á sí mismo, é impone silencio á todas sus afecciones, á todos sus deberes. Se vé poseído de una cólera fria, reconcentrada y permanente, cuya explosión no puede verificarse sino por un solo medio, que es el poner en ejecución el proyecto que domina y embebe todas sus

facultades

En este estado se hallan los animosos mártires de todas las religiones, los asesinos de los soberanos, las mugeres convulsas, que solicitaban los suplicios y los sufrían con deleite. Los hombres que abusan de su poder, cuya tiranía es chocante é insoportable, no tienen enemigos mas terribles que las personas así exaltadas, y deben estremecerse al pensar que basta á estas una fuerte indignación para arrostrar y despreciar los suplicios." (Bosquejo histórico de los principales acontecimientos de la revolución Francesa, por M. Dulaure, t. 3, c. 4, p. 161.)

Los mismos escritores del actual Rey de los franceses, tan asediado por el puñal de conspiradores, han rendido hornenages á la acción de Carlota Corday, y hecho la defensa del tiranicidio.

"Qué patética aparición [dice Julio Janin] la de esta nueva Judith que sale un dia de su oscuridad, y se consagra sin aparato, sin ruido, y muere con la calma y serenidad de Sócrates ! ífo puede uno negarse á un sentimiento amargo y dulce, viendo esas frágiles y tiernas criaturas envolviéndose en el manto de los Curcios y Decios, arrojándose con ojos cerrados en el abismo de nuestras desgracias civiles ! Casi causa envidia ese violento y sublime esfuerzo ! Se desearía verles un corazón menos estoico y menos romano ! Ah ! dejadnos, nos sentimos con impulsos de decirles, dejadnos el puñal de Bruto y de Catón ; dejadnos el siniestro privilegio de descender á esa arena de sangre, y de mezclarnos á ese horrible rebaño de degolladores y víctimas. A nosotros queden la felicidad y los goces de

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esta vida 1 á nosotros la lucha, el calor del dia, las pru ebas, las proscripciones, el cadalso ! A vosotros las flores ! A nosotros las espinas ! Sin embargo, viéndolo á fuer de estoico, mientras mas libre es el heroismo de la muger, mientras mas sale del alma, y es mas sublime, mas se asemeja al de los ángeles, que descendian en otro tiempo del cielo para participar de los dolores y las miserias y la humanidad. Tal ha sido el de Carlota Corday. — No es este el lugar de apreciarlo como casuista ; Ja política ha podido condenarlo como inútil, pero la moral no puede sino humillarse. El asesinato de Marat prueba que la moral de la escuela es impotente para clasificar rigorosamente las acciones humanas. Siempre se verá la enerjía de las grandes almas, y el irresistible imperio de las circunstancias romper el círculo de sus sistemas, y ensanchar en cierto modo los límites de la virtud. El heroismo es una anomalía que no puede medirse con la mano, lo mismo que el genio. Asi como en el ór-r den intelectual no hay sino un paso del genio á la estravagancia, asi en el orden moral no hay sino un paso del heroismo al crimen. Hay una moral clásica, moral de las almas y circunstancias comunes, para aquellas que la escuela ha hecho la regla in medio virtus\ pero hay una moral heroica, moral de almas y tiempos estraordinarios, aquella para quien el corazón ha hecho este lema : virtus in extremis. Tales son los dos grados, los dos escalones indestructibles, eternos, de que se compone el edificio intelectual y moral. Mas prudente es acomodarse en el primero ; pero el género humano tendrá siempre corona, para los que se eleven al segundo. La humanidad no quemará nunca sus pergaminos de nobleza." [Diario de los Debates, periódico favorito del Rey Luis Felipe, en su número de 1. ° de setiembre

I No habrá una muger en Buenos Aires bastante heroica para imitar á Judith y á Carlota Corday % De tantas viudas y huérfanas que han perdido hasta su última esperanza con la sangre de sus esposos, de sus hijos, de sus hermanos, de sus prometidos, vertida bajo el cuchillo de Rosas, ¿no habrá una que remede amor por el tirano y como Judith, con un brazo finja estrecharlo impúdicamente contra su seno, y con el otro le abra la garganta ? ¿ No habrá alguna, que repitiendo las palabras bestiales que el ama, se introduzca hasta él para pedirle una gracia ó prometiéndole comunicarle un aviso importante, llegue hasta él, finja doblar la rodilla por entusiasmo y gratitud, y Je sepulte en el vientre un puñal envenenado como hizo Carlota con Marat? Mugeres de Buenos Aires! Si alguna de vosotras emprende tan santa y gloriosa obra, no se descuide de envenenar

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el hierro que destine á ella en un veneno activo, en tintura de cobre, arsénico, áxido-prúsico ; entonces una tijera, una agujar será bastante, y mas si la clava en el vientre del obexo tirano ; donde la punta libertadora penetrará sin obstáculo, corno la tienta en el barro húmedo y fofo.

I De tantas mugeres que insulta y deshonra, que penetran hasta él, no habrá una que asesinándolo quiera hacerse \a>muger de la patria? Cuan fácil seria esto á las Ezcurras, las Aranas, las Algibeles, las Medranos, las Carretones y tantas otras ! La misma infame Manuela, se lavaria de su mancha profunda con la sangre de su espantoso seductor. — La esposa de Focas, Tebe, consorte de Alejandro, Fredegonda muger de Chilperico, también dividian el lecho y la mesa de esos insignes malvados, también eran aborrecidas del pueblo, porque moraban bajo el mismo techo que esos tiranos; pero cuando se presentaron ante la humanidad con el puñal chorreando en sangre opresora y culpable, el pueblo no miró en ellas sino santas y fuertes mugeres. Los hombres se arrodillarían con veneración religiosa ante la heroica matadora de Rosas. Las mugeres la bendecirían mostrándola á sus hijos como al modelo de honor y gloria de su sexo. La patria levantaría un monumento. El mundo civilizado repetiría su nombre como el de Judith y el de Carlota Corday. Su imagen estaría en todas partes, adornaría el cuello de las vírgenes, el morrión de los guerreros, coronaría el asiento de los magistrados, brillaría en el escudo de armas de la República. Que poeta la olvidaría? ¿qué orador hablaría de virtudes patrias sin nombrarla? Qué escultor no trabajaría su estatua? Qué pintor no la haría asunto de sus pinceles? Los aniversarios de su nacimiento y de su tiranicidio serían dos grandes festividades nacionales, tan solemnes como los dias de Mayo.

Nada mas santo que el amor de padres á hijos; pero el crimen de lesa patria lo rompe, y hace del padre y del hijo, mutuos enemigos, jueces inexorables, y la historia aplaude tan sublime sacrificio. Junio Bruto, fundador de la libertad romana, hizo desnudar, azotar y decapitar sus dos hijos por el crimen de tiranía, el poeta Virgilio ha consagrado dos versos imperecederos á su imperecedera resolución.

Infelix! utcumque ferent ca fata nepotes.

Vincet amor patrise, laudunque inmensa cupido. (Eneida L. 6. v. 822.)

Los continuadores de Plutarco hablando de la acción de Junio Bruto, que hizo perecer á sus hijos por amor á su patria dicen: — Por lo que hace á mí creo que esa acción no necesita de apología, y que ella por el contrario merece los grandes elogios Mientras

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que Roma conservó la libertad que Bruto le conquistara, la memoria de este héroe fué siempre respetada y siempre inviolable. En esos felices tiempos ningún poetase atrevió á suponer q' la vanagloria, la ostentación, el deseo de atraerle alabanzas, hubiesen tenido parte en el castigo ejemplar que hizo hacer de todos los culpables, sin exceptuar sus propios hijos: ningún filósofo duda, que la acción mas renombrada en la historia, y que ha sido mirada siempre como la prueba mas brillante que un magistrado pueda dar de su amor á la patria no viniese mas bien de un coraje heroico, de un corazón enteramente consagrado á los intereses del Estado, de una alma enteramente divina, mas bien que de un corazón brutal, de un natural salvaje y de una alma feroz. Los que vivieron inmediatamente después del establecimiento de la nueva forma de gobierno, y que tuvieron la felicidad de gustar sus dulzuras, creyeron que ellos no podrían ■ honrar demasiado á su libertador. (Hombres ilustres de Plutarco, vida de Junio Bruto p. 165.)

Estrecho y dulce es el vínculo que une á hombres nacidos de un mismo vientre. Pero el tirano no tiene hermanos, y la historia nos presenta abundantes ejemplos de tíranicidas que para salvar la patria no han vacilado en derramar la indigna sangre fraternal. El mas puro entre todos ellos es sin duda Timoleon matador de su hermano Timofanes tirano de Siracusa. La Grecia no reprochó á Timoleon sino una sola cosa, y es que sintiese remordimientos por haber asesinado al opresor de la patria. Esta debilidad le reprochan Plutarco con los escritores y oradores de su tiempo. Tan santa acción es el tiranicidio, que por cercana que sea la carne que desgarra, exige que el alma guiada por una profunda convicción, sienta plácido solaz después de la obra. Plutarco, hablando de la muerte de Timophanes, por su hermano Timoleon dice: — "El suceso fué inmediatamente divulgado por la ciudad. Los hombres mas de bien alabaron mucho la magnanimidad y el odio á los malos que se abrigaba en Timoleon, pues que siendo hombre dulce, y benigno por naturaleza, y amando cordialmente á los suyos, habia preferido sin embargo el bien público de su-pais á el amor de su sangre, y puesto el deber y la justicia antes que la utilidad, habiendo salvado la vida de su hermano cuando combatía por el bien y por la defensa de su país, y habiéndole hecho morir cuando él espiaba los medios de esclavizarla y hacerse su absoluto señor.

Plutarco agrega, que solo los hombres serviles censuraron esa acción cerno un fratricidio, y que sus censuras hicieron que Timoleon tuviese pena de lo que habia hecho. Plutarco condena esta debilidad de Timoleon, y dice : — "Hó aquí como el co-

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razón y la mente del hombre, si no están fortalecidos por la razón y el estudio de la filosofía, en la egecucion de alguna grande empresa, vacila fácilmente, y es lanzada fuera del discurso,. en que antes se fundó, por vituperio ó alabanza, muy leves por lo común. Asi que, es necesario que no solo sea el acto bueno y honesto en sí, sino también que la resolución de que parte, sea firme y no sujeta á cambio, á fin de que no hagamos nada que no hayamos primeramente aprobado y pensado bien, y que no nos suceda como acontece á los golosos, que muchas veces desean con ardiente apetito un manjar, y después cuando de él se han satisfecho, se aburren inmediatamente. Asi nosotros igualmente, después de haber realizado una cosa, nos arrepentimos de pronto por debilidad de imaginación y temores sobre el principio honesto que nos habia movido á hacerla. Porque el arrepentimiento hace malo el acto que era por sí mismo bueno ; pero la elección que está fundada sobre cierta ciencia y sólido discurso racional, no se cambia nunca, aunque la cosa emprendida no tenga siempre buen resultado."

Prosigue Plutarco refiriendo que Timoleon continuaba agoviado por una tristeza suma, nacida en parte también de los reproches que le hacia su madre por la muerte de Timophanes. Entonces compareció Timoleon ante el pueblo de Corinto, y su principal magistrado Teleclides le dijo, al encargarlo de una espedición que debia marchar á Sicilia: — "Si tú te portas bien, creeremos que has muerto al tirano; y si tú te manejas mal, pensaremos que asesinaste á tu hermano." (Plutarco, Vidas de V. I. Vida de Timoleon, p. p. 371, 372, 373, 374 y 37o.)

La historia honra á los siguientes matadores de sus propios hermanos reos del crimen de tiranía.

Turismundo, rey godo de España, se convirtió en tirano, y valiéndose de su mismo privado Ascalerno, le asesinaron sus hermanos Teodorico y Federico. (455 años de J. C.)

Sancho 4. ° rey de Navarra, cruel y sanguinario tirano, dejó de afrentar al mundo bajo el puñal tiranicida de su hermano Raymundo.

El espantoso déspota de España, llamado Pedro el cruel,. asesino y envenenador de la querida de su padre Alfonso 4. ° r de cuatro de sus hermanos, de su esposa la Reina Da. Blanca, de muchos proceres del reyno, y personas del pueblo, pereció cosido á puñaladas en el castillo de Montiel por su propio hermano Henrique de Trastamara. Como era preciso exterminará tan crudo tirano, el pundonoroso caballero francés Beltran Claquin, no tuvo embarazo en atraerlo con artificio al castillo de Montiel, y después que luchando con el audaz tiranicida Henrique, el

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déspota cayó encima y con ventaja sobre el libertador, Beltran Clanqiiin con heroica perfidia, ayudó con sus propias manos á que Henrique se sobrepusiese, y le sepultase el puñal. Henrique fué elevado al trono vacante de Pedro el cruel. Venerables obispos derramaron el oleo santo y pusieron corona sobre su cabeza; el sucesor de Cristo en la tierra le envió sus apostólicas bendiciones; todos los monarcas lo saludaron como rey de España, y Henrique fué ilustre progenitor de una sucesión de reyes. Por eso todos los publicistas de España son defensores de la doctrina del tiranicidio.

Ni detuvo la proximidad del parentezco á Juan, duque de Suavia. Con mano implacable asesinó cerca de Ruis á su tio Alberto 1. ° Emperador de Alemania, proscriptor délos príncipes de Misnia y de Jiarin y usurpador de la Bohemia. (1308 a. después de J. C.)

La escritura sagrada presenta otros ejemplos de tiranicidas, que ella ensalza y ofrece á la imitación de los fuerte varones.

Citaremos por su antigüedad, primero el del Egipcio, que maltrataba á un hebreo y que fué asesinado por Moisés. La sagrada escritura se complace á referirnos las precauciones noblemente pérfidas que tomó Moisés para que no pudiese evitar el golge el opresor de su hermano.

"Espió, mirando á todos lados para que ninguno lo viese, y asesinándolo lo sepultó en la arena, (v. 12.) El sabio Obispo Marti en su nota de 12 al capítulo 11 del Éxodo, se espresa así sobre este hecho.

"Moisés comenzó de este modo á hacer el oficio de defensor y salvador de su pueblo. La apología del asesinato del Egipcio fué hecha por el espíritu mismo del Señor, del cual Moisés habia sentido ya la vocación."

Joas, rey tirano, dilapidador de Judea, fué asesinado por sus domésticos. La sagrada escritura refiere este suceso como justo y ordinario, y para inmortalizar á los tiranicidas, nos dice que fueron Josachar y Jozabad. A Joas le sucedió su hijo Amasia, q' no peusó en vengar la justa muerte de su padre. Los tiranicidas Josachar y Jozabad, no lo buscaron á campo descubierto ni frente á frente, sino que lo asesinaron en la cama donde y acia enfermo de sus heridas. Lib. 4. ° de los Reyes,c. 12, v. 21. 2 Paralip. c. 24 v. 25.

Oprimía á Israel, Eglon, rey de los Moabitas, por mas de 18 años (Jueces c. 3. ° v. 14.) Los hijos de Israel alzaron el grito al Señor, el cual les suscitó un salvador, un tiranieida, por nombre Aod. Los hijos de Israel le enviaron fingido mensagero de paz con dones para Eglon [v. 1G] pero en realidad, armado con

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un puñal de dos filos. Aod dijo á Eglon que tenia que hablarle en secreto, y consiguió así que el rey hiciese retirar á los cortesanos que le rodeaban [v. 19.] El rey quedó solo con él y Aod diciéndole que tenia que hablarle una palabra de parte de Dios, le hundió el puñal en el vientre, dejándoselo clavado para que mas mortal fuese la herida [v. 21 y 22.] Los hijos de Israel nombraron á Aod, en premio de su grande hazaña, sucesor de Eglon [v. 31.]

Cómodo, emperador de Roma, tirano, cruel y sacrilego, hizo consistir toda su gloria en ser buen gladiador y luchar con las fieras, como Rosas, de montar y amansar un potro arisco. Luchó con las fieras en el circo 735 veces. Llenó el imperio de asesinatos sin esceptuar los templos. Una de sus mugeres, Marcia, lo hizo asesinar. El Senado, que tanto lo habia adulado, mandó arrojar su cadáver al Tiber, y entregó su memoria á la execración pública, [192 a. despuesde J. C]

No solo los tiranicidas afortunados han alcanzado la palma de la inmortalidad. La humanidad ha premiado la excelsa virtud, con moneda de mas subida ley que con la que recompensa las virtudes ordinarias, que siempre se miden por el resultado. Desgraciado fué Marco Bruto, pero su memoria ha tenido tantos altares como corazones bien formados han existido desde que en compañía de Casio, Casca y los otros Senadores Romanos, postró á Cesar con veinte y cinco puñaladas ante la estatua de Pompeyo, infeliz defensor de la libertad rom ana. — No detuvo la mano de Bruto ni la amistad que le profesaba Cesar, ni sus inmensos beneficios, ni las promesas magníficas con que intentaba seducir su virtud, ni la casi certeza, en fin, de que Cesar era su padre, y de que con Cesar moria el mas ínclito capitán romano. Las palabras que le pone Voltaire en los labios, y que sin duda debió pronunciar en aquella ocasión, reasumen todos los deberes de un patriota que puede tocar al pecho de un tirano con la punta de su puñ¿il.

<:Para vengar la patria nos bastamos nosotros mismos. Cuan bello es perecer en esas grandes empresas! Ver correr su sangre mezclada con la sangre de los tiranos. Con cuanto placer entonces miramos nuestra última hora? Muramos, bravos amigos, con tal que Cesar muera, y que la libertad que oprimen sus crímenes, renazca de sus cenizas y reviva eterna." [Voltaire, Theatre. La Mort, de Cesar p. 347.]

El pueblo romano miró en Bruto un Dios después de su magnánimo asesinato. — Escúchenlos á Cicerón, ya recordando el entusiasmo de Roma por su libertador, ya describiendo á Ático los

—SBSniievos afectos' de amor que sentía hacia Bruto después de las Idus de Marzo.

"Yo no hablaré de la acción inmortal de Marco Bruto; los corazones de todos los buenos ciudadanos conservan su memoria.

"Qué juegos, qué festividades, fueron nunca mas animadas, cuando á cada verso el pueblo Romano conmemoraba por sus aclamaciones, por sus aplausos, el recuerdo de Bruto! La persona del libertador estaba auseute, pero el recuerdo de la libertad' estaba presente, y parecia ofrecer á todos los ojos la imagen de "Bruto. — [Cicero Philippica de cima ad senatum.)

"Siempre, como sabes, amé á Marco Bruto por su grande ingenio, suavísimas costumbres, bondad y constancia; empero en las Idus de Marzo, se aumentó tanto mi amor, que me admira como hubiese podido tener lugar de aumentar la afición á sus méritos, que en mí parecia no poder ser mayor. (Cicerón 1. 14 de las Epístolas á Ático, epístola 18.) Plutarco se expresa en estos términos, sobre tiranicidio de Bruto.

"Si se dijese que Bruto mató á Cesar estando este completamente desarmado, y no teniendo ninguna guardia, contesto que este fué un gran pensamiento digno de un prudentísimo capitán, que supo escoger tan bien el tiempo y lugar oportuno para sorprender hombre tan poderoso, desarmado y sin ninguna guardia; porque él no fué á sorprenderle arrebatado de pasión, solo ó acompañado de pocos: su empresa fué meditada fríamente, convenida con muchos, de los cuales no hubo uno solo que le fallase; y es necesario creer por esto que desde el principio acogió hombres de bien, ó que por haberlos elegido él los hizo tales. — [Plutarco, vida de los hombres ilustres, t. 11 vida de Marco Bruto, p. 275.)

¿La familia de Rosas, que ha producido á este monstruo y á su cruel é imbécil hermano Prudencio, no habrá hecho nacer algún ser de corazón patriota, que vengue á la humanidad, imitando á los libertadores que acabamos de nombrar? En los bosques de nuestra x\mérica, cerca de los arbustos venenosos, se encuentran plantas benéficas, nacidas de la misma tierra, que contienen jugos contra-venenosos. Por qué la familia de Rosas habrá de ser como un campo, solo fértil en males? Hemos visto á algunos parientes de Rosas pelear y morir combatiendo su tiranía, ó mártires de su patriotismo. No hace muchos meses que espiró en manos de nuestros legionarios, de las fatigas de la defensa de esta plaza, el valiente Argentino Huertas, pariente cercano de Rosas. Esta idea nos consuela á veces, y ojalá este escrito fuera bastante poderoso para promover un tiranicida de )a misma

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sangre de Rosas, que la purificara vertiendo la de este malvado.

Medítese en que el mismo motivo porque es punible la alevosía en el homicidio inspirado por odios ó pasiones viles, es recomendable en el tiranicidio. En el primero, el matador que quebranta las leyes sociales, despoja á la víctima hasta de su derecho natural de defensa: la deja en su confianza en el pacto social: no le avisa que este ha concluido para los dos: sino que por el contrario, se prevalece de la creencia de que él existe para herir á salvo. La sociedad tiene que castigar un doble ultraje, y está interesada en retraer por el terror del castigo de que incidan otros en el mismo pensamiento criminal de hacer servir el pacto social á su cobardía y á sus miras siniestras. En el segundo no existe el pacto social entre el tirano y el tiranicida. Aquel que lo ha roto está sobre aviso de que no tiene, ni que considerarlo para herir, ni que atenerse á él para esperar que le sirva de garantía. Asalta como tigre traidor, y debe esterrninársele como á tal. La sociedad, por otra parte, que todo lo pierde, si el tirano se sobrepone al tiranicida, que ninguna utilidad, ni moral, ni física, reporta de la lucha de entrambos, sino solo del resultado, condena todo acto de valentía que pueda comprometer el éxito, y ensalza sobre el coraje mismo la astucia y el disimulo, como las virtudes supremas en el tiranicida. Por eso vemos que la sagrada escritura, y los filósofos é historiadores griegos y romanos, recomiendan con tanto ardor el disimulo, la perfidia de los matadores de tiranos cuyas vidas refieren.

"Es necesario advertir [dice Burlamaqui] que cuando el vínculo de la sociedad y de la humanidad se rompe por enemistades abiertas ó declaradas, ó cuando los otros procuran dañarnos y destruirnos por todos los medios posibles, entonces no les queda derecho alguno de esperar nada de nosotros. Esto mismo es lo que autoriza todas las estratajemas y ardides que empleamos para sorprender y debilitar á un opresor injusto, los falsos avisos que indirectamente pasamos al enemigo, en «na palabra, cualquiera especie de simulación, de palabra ó de hecho que puede servir para librarnos ó defendernos." [Burlamaqui, Derecho natural, del uso de la palabra, p. 191.]

Descansemoi nuestra atención en el recuerdo glorioso de algunos tiranicidas famosos.

Hirodio, monarca de la Patria, sanguinario, lascivio y sin fé, se apoderó con perfidia del Triunviro ISfaso y le quitó la vida. Su mismo hijo Fraates, vengó á la humanidad asesinándolo, [62 años antes de J. C]

GalipOj asesinó al célebre Dion, Rey de Siracusa, y le usur-

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pó el trono. Dos amigos de Dion lo degüellan después con el misino puñal con que había asesinado á éste, [355 antes de J. C]

Filipo 1. ~ , Rey de Macedonia, príncipe de grandes calidades y padre de Alejandro Magno, se hizo el arbitro de la Grecia, á la que esclavizó y despotizó. Pausanias le clavó un puñal al ir al teatro, y Atenas acordó una corona de honor á Pausanias, [331 años antes de J. C]

Aristipo, que usurpó el gobierno de Argos, vacante por el homicidio de Aristomaco, tiranizó atrozmente al pueblo. Cierto de que la venganza tiranicida nunca fallaba en Grecia, se mantenía con estraordinarias precauciones en su casa, donde vivía encerrado para no ser asesinado, hasta que al fin lo fué por el cretense Trásfico, [227 años antes de J. C]

Abantidas usurpó el gobierno de Sicione, matando á Climas, primer magistrado de la República. Desterró, persiguió y proscribió á los mejores ciudadanos. Dinias y Aristóteles el dialéctico. |Io atrajeron con engaño á la plaza pública, donde lo asesinaron. Paseas, su padre, intentó reemplazarle en el despotismo, y también cayó asesinado por Mcocles, [222 años anter de J. C]

Calígula, emperador de Roma, cobarde, vicioso y bestialmente cruel, tirano el mas parecido á Rosas, que se encuentra en la historia ; hizo innumerables víctimas, restableció las proscripciones, la ley de Magestad y las confiscaciones. Deseó que Roma tuviese solo una cabeza para tener el placer de cortarla de un solo hachazo. Se hizo tributar los honores que son debidos imicamente á la divinidad, y elevó su caballo á la dignidad de Pontífice. Al fin Quereas tramó una conspiración y le quitó la vida, [41 años antes de J. C]

Domiciano, emperador de Roma, reo de asesinatos y crueldades semejantes alas de Calígula, se hizo dar ademas el título Dios. Una conjuración dirijida por ISíerva, le arrancó la vida, [96 años antes de J. C]

Caracala, emperador de Roma, famoso por sus atrocidades, se vanagloriaba de que el oráculo le hubiese llamado la bestia feroz de Ausonia. Asesinó ásu hermano Jeta, emperador juntamente con él, en los brazos de Julia, madre de ambos. El Prefecto del Pretorio, Macrino, conspiró contra él y lo asesinó, [217 años antes de J. C]

Donaldo 3. ° , Rey de Escocia, se convirtió en tirano y fue asesinado porCralino, [274 años después de J. C]

Valentiniano, emperador Romano de Occidente, tirano sangriento y desconfiado, quitó la vida á el ilustre Aecio, vence-

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clor de Atila, y fué asesinado por Máximo, cuya esposa había, ultrajado, [454 años después de J. C]

Constantino 1. ° , Rey de Escocia, tirano cruel y disoluto,, fué apuñaleado por Nartologio, cuya muger había violado, [469 años antes de J. C]

Teudiselo, Rey godo, tirano cruel, es asesinado por variosconspiradores que le mataron en su jardín, [548 años después de J. Ó.]

Witerico, también godo, asesinó al Rey Luiva, usurpó electro, gobernó arbitrariamente. El pueblo se sublevó, ]o asesinó, y arrastró su cadáver por las calles, [609 años después de J. C]

"Witiza, penúltimo monarca godo, bañado en la sangre del capitán de su guardia real D. Favila, por apoderarse de su muger, fué asesinado por el célebre D. Rodrigo, [711 años después de J. C]

Boleslao 1. ° , monarca de Bohemia, déspota y asesino de su hermano, fué muerto por Borsivoi, (936 años después de J. C.)

Sancho 2. ° , Rey perseguidor, usurpa los dominios de sus hermanos, y yendo á usurpar Zamora á su hermana, fué apuñaleado ante aquellos muros por Wellido Dolfos, (1072 años después de J. C.)

Andronico, Emperador Romano de Oriente, usurpó el trono "á su sobrino Alejo Comeno, á quien ahogó juntamente con su madre, asesinando después la nobleza. Constantinopla se sublevó, lo venció, lo tomó y lo atormentó- por tres días hasta que espiró, [1198 años después de J. C]

"Wenceslao 5. ° , Rey de Bohemia, se convirtió en déspota, y fué muerto en su cama, (1306 años después de J. C.)

Eduardo 2. ° , Rey de Inglaterra, abandonó el pais á sus favoritos que lo despotizan, especialmente Spencer. Gran parte de la nación se sublevó, apoyando á su esposa la reina Isabel que le hacia la guerra. Fué vencido, destronado, aprisionado y asesinado por Gurnay y Montarves, que le introdujeron en las entrañas un hierro ardiendo, [1327 años después de J. C]

Ricardo 2. ° , Rey de Inglaterra, se propuso hacerse absoluto y déspota. La nación se sublevó, y después de diez, años de combates, vencido por su primo el duque de Lancaster, fué depuesto, preso y asesinado, (1400 años después de J. C.)

Solimán 1. ° , monarca turco, tiranizó a! pueblo, y fué depuesto y asesinado por Mahomet, (1410 años después de J. C.J

Wenceslao 6. ° , monarca de Bohemia, llamado por sus

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'Crueldades el Nerón de su siglo, fué asesinado por Otocaro, (1419 años después de J. C.)

Galeas Sforza, hijo de Francisco Sforza, el bastardo usurpador del trono de Milán, fué asesinado en la Catedral el di a de San Estevan, (1416 años después de J. C.)

Ricardo 3. ° , Rey de Inglaterra, antes duque de Gloeester, tirano abominable, que usurpó el trono encerrando y asesinando en la torre de Londres á sus dos sobrinos, herederos de la corona, los dos tiernos hijos de Eduardo, asesinó á lord ílastings, y forzó á que su propia madre se declarase adúltera. Muerto por Enrique en batalla, su cadáver desnudo y ensangrentado, fué llevado á Leicester, atravesado sobre un animal, y abandonado por dos dias al odio popular, (1485 años después de J. C.)

Selin 1. ° , Emperador de Turquía, llamado el feroz, envenenó á su padre, ahorcó á su hermano y á otros príncipes. Fué asesinado por Musa, (1518 años después de J. C.)

Francisco Pizarro, conquistador del Perú, asesino de Atahualpa, y después de Almagro, fué asesinado en el Cuzco por Juan Herrada, (1541 años después de J. C.)

Boni, primer ministro de Rusia, envenenó á su monarca Fedon, después de haber hecho matar al hermano de este, y usurpó el trono. Fué muerto por Demetrio, (1605 años después de J. C.)

Mahomet 3. ° , Emperador de Turquía, tirano famoso, ahogó á diez mugeres de su padre Amurates 3. ° que estaban en cinta ; ahorcó á diez y nueve hermanos suyos, é hizo matar después á su madre y á su hijo mayor, hasta que al fin lo asesinó Raal, (161 años después de J. C.)

Kouli-kan, Rey de Persia, llamado después Sha Nadir, gran conquistador y déspota ; aprisionó á su rey, le sacó los ojos, lo mató y usurpó el trono. Al regreso de su espedicion á la India, lo asesinó un sobrino suyo.

Tiranicidas mas puros y excelsos reclaman aquí nuestra atención. De intento les damos un lugar aparte en esta galeria de fuertes varones.

Guillermo Tell, fundador de la libertad suiza, engañó al tirano Gesler que se confió necio en que Tell bogaría en su barca y lo salvaría de la tormenta. Tell le sepultó un dardo en el corazón.

Contemporáneos á nosotros tenemos al valiente Arkanstron, que de acuerdo con varios nobles de Suecia, vengó su lecho conyugal ultrajado, matando en un baile de máscaras de un pistoletazo por la espalda á Gustavo 3. ° , Rey de Suecia.

Pablo 1.° de Rusia, que sometía su país á una

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apasionada y funesta, fué ahogado por los nobles de Rusia, d.iríjidos por su propio hermano Alejandro. Este magnánimo Czar, hizo encerrar el cadáver del tirano en un túmulo de plata, y lleno de un fervor religioso y patriótico, guió la Rusia por la senda de la gloria.

El Egipto iba á ser colonia de la Francia, y á perder su independencia, sus leyes, su religión. Un árabe valiente, de nombre Soleiman, se acercó con engaño al gran capitán francés Kleber, único sostenedor hábil del dominio estrangero en Egipto, y con una puñalada le dio muerte, y á su patria libertad.

I Pero qué escritor tiranicida dejará de escribir llorando tu nombre, Carlos Luis Sand, matador de Kotzebué % — Este grande, puro, santo tiranicida, es el mas semejante á Marco Bruto. Tenia toda su inteligencia, toda su virtud sin su orgullo de patricio. Poseia una cosa que faltaba á Bruto : profunda fé cristiana y el convencimiento de que todo hombre que cree en la ley de Dios es tiranicida ; porque todo tirano es mensagero de Satanás. Sand, que estudiaba desde las cuatro de la mañana hasta la una de la noche en las sagradas escrituras, estaba empapado de su espíritu. — "Sand (dice un escritor) juró vengar su patria oprimida." — Kotzebué, ese infame ilustre poeta, habia prostituido su genio vendiéndose como espión á la Rusia, enseñando á perseguir y oprimir á sus compatriotas é infestando el espíritu público de Alemania con la propagación de doctrinas de abyecto servilismo. — Sand, repitiendo canciones de libertad en que se exalta el tiranicidio, marchó en busca de Kotzebué con los Santos Evangelios y dos puñales en el bolsillo. Se introdujo con artificio y nombre supuesto á casa de Kotzebué; al llegar á la puerta de este perverso, repitió este verso de Korner en su canción titulada la espada y la lira. — " ¡ Por qué temblar ! ejecutando acciones brillantes, desgarrando sin vacilar bajo el pié la cabeza de la serpiente, es como podemos salvarnos." — Sand le habló con disimulo hasta que lo tuvo á tiro. — Entonces le clavó el puñal muchas veces. — El valiente tiranicida quiso observar el efecto de sus heridas, y cuenta "que los ojos de Kotzebué estaban en una gran agitación, de modo que yo no vi mas el blanco de ellos. Deduje de ello, que no estaba aun muerto, pero no quise hacerle nada mas : creí que habia hecho bastante." — El tiranicida pensó ya quo su misión estaba terminada en la tierra, y se hirió e] pecho con el puñal puro, que no estaba manchado con la sangre del tirano. — Al herirse gritó : — "Tú puedes ser un Cristo en la tierra." Su mano no fué fiel á su pensamiento. Sand no murió de su herida, y fué llevado ante el Tribunal de los opresores, que le condenó á muerte. Sin duda decretó la

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Providencia, para que Sand pudiese antes de subir al cielo, dejarnos todos los detalles de su bello tiranicidio. Toda la Alemania lloró su muerte, las doncellas se repartieron los cabellos de Sand como una reliquia preciosa, y la madre de Sand recibió cuarenta mil cartas de consuelo y felicitación. (Biografía de los contemporáneos, t. 4, p. 1254.)

Muy contados son los tiranos que han muerto en su cama. La Providencia, que visita á los pueblos con esta calamidad, prepara al mismo tiempo en su misericordia el remedio. Aparece un tirano sobre la tierra, y surge al mismo tiempo en la cabeza de un libertador, el pensamiento tiranicida. El uno adoba el dogal.de esclavitud, el otro afila el hierro libertador. Seria una blasfemia contra la divinidad, suponer que ya no está en marcha el tiranicida que ha de desgarrar las entrañas de Rosas. Nosotros no somos los apóstoles de su santa doctrina : porque su verdadera predicación está en los hechos, en las puñaladas que se descargan en el corazón de los tiranos. Somos únicamente la voz precursora del apóstol.

Casi superfluo parece después de lo que llevamos dicho, fundar la doctrina de que es lícito matar con ponzoña y veneno á los tiranos. Siendo el objeto supremo de interés social la muerte del tirano, todo lo que concurra á asegurarla, debe reputarse bueno, todo lo que la haga incierta, malo. Supongamos que un lobo, una pantera, amenazase devorar una familia, cumpliria con su deber el hombre que pudiendo emponzoñarla á salvo, prefiriese irritarla para tener la gloría de vencerla en combate leal, á riesgo de ser muerto y toda la familia con él? — Un tirano es mas pernicioso que una fiera rabiosa ; porque ésta obra sin deliberación, y nó puede estender sus estragos sino á muy limitado número de individuos, cuando el tirano delibera con profunda malicia y puede esterminar sin medida. Los que no han vivido bajo un tirano ni han visto los males que él* causa, puede muy bien que rechacen la doctrina de veneno y emponzoñamiento contra los tiranos; porque somos muy inclinados á disminuir la intensidad de los males que no hemos sufrido, y á ser indulgentes con los malvados que nunca han puesto en peligro nuestro honor, nuestra fortuna ni nuestra vida. Asi es que, en las épocas de profunda paz y libertad, aparecen sofistas de ingenio estragado que escriben apologías de Nerón, de Pedro el Cruel, y críticas calumniosas de los tiranicidas. — Pero el que ha conocido un tirano, ese no vacilará en aprobar la doctrina de que todos los medios son buenos para libertar de ese azote la humana sociedad.

El Padre Mariana, en el capítulo VII de su obra De Rege

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et regís instituí. L. I. c. 3, sostiene, que es legítimo emponzoñar el tirano y al enemigo público. Watell combate esta doctrina como aplicable á enemigos en general, y á Reyes que aunque déspotas, no son comparables á Nerón, pero si le son iguales está por ella ; asi es que, cita con encomio al mismo Mariana, cuando dice que todas las lanzas del pueblo deben volverse contra el pecho de un tirano, y cita el egemplo de don Pedro de España, destronado y muerto á puñaladas por su hermano Enrique el bastardo, que entró á sucederle. (El Padre Mariana, de rege et regís institutiones, lib. I. c. 3.)

Esta doctrina de la licitud de emponzoñar los tiranos, cuenta con el apoyo de casi todos los doctores jesuítas ; á quienes nadie negó profunda sabiduría, y hoy todos confiesan el que han sido los únicos que conocían los medios de fundar la República cristiana.

Aristion, tirano de Atenas, sobre la que atrajo las venganzas de Sila, era un compuesto de disolución, de crueldad é impiedad, y fué envenenado por el pueblo, (80 años antes de J. C.)

Agatocles, Rey de Siracusa, militar hábil y emprendedor, pero tirano cruel é hipócrita, usurpó el gobierno, degolló al Senado compuesto de 600 ciudadanos, manifestó al pueblo que renunciaba al gobierno, pero hizo como Rosas, que sus hechuras y cómplices le rogasen que admitiese el poder absoluto y lo admitió. Al fin su nieto Arcagato, hizo que Menon lo envenenase con la pluma de que se servia para limpiarse los dientes, (308 años después de J. C.)

Romano el joven, Emperador Romano de Oriente, tirano desenfrenado y envenenador de su padre Constantino 8. ° , fué envenenado por su esposa Teofana, (964 años después de J. C.)

Machabet 1. ° , Rey de Escocia, usurpó la corona, despotizó la nación, y fué envenenado por Donaldo, (938 años después de J. C.)

Enrique 6. ° , Emperador de Alemania, tirano atroz que cortó la cabeza á Tancredo, que exhumó al efecto, y sacó los ojos al hijo del mismo Tancredo, lo castró y encerró con su madre, exterminando á toda la familia de su esposa Costanza ; fué envenenado por ésta, [1198 años después de J. C]

Alejandro 6. ° , Papa asesino, corrompido é incestuoso como Rosas, fué envenenado por el Sacro Colegio de cardenales, con el mismo veneno que él había preparado para hacerles beber en un convite (1403 a. d. de J. C.)

Si hubiese grandes dificultades para matar á Rosas á puñal ó veneno, ellas mismas deberían ser un estímulo, para que los tiranicidas redoblasen los esfuerzos de su ingenio y astusia. Nada

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grande se realiza sino á costa de sacrificios y esfuerzos de magnitud. Pero no es cierto que sea difícil á un varón fuerte matar á Rosas, aun sin exponer su vida. Ese tirano crapuloso, si es verdad que vive mucha parte del tiempo encerrado, no lo es meuosque tanto en Palermo como en su casa, se mezcla en orgías numerosas, en que es muy fácil herirlo ó envenenarlo. Suele comparecer en los templos, en la sala de representantes, ir acompañado de pocos hombres á su quinta, y sobre todo tiene una numerosa servidumbre, y muchos huéspedes, á los que se puede ganar 6 introducirse entre ellos. Sobre todo, nada mas hacedero que enrolarse en la mas-horca; para esto no se necesita sino hacerse espectable por algunos excesos contra la civilización; que el prudente tiranicida, como lo aconsejan Plutarco, Cicerón, Marti y otros autores, no debe vacilar en cometer cualquiera acción reprobada, para asegurar el éxito de su empresa, aunque le sea necesario atentar para elle al pudor, á la propiedad, y hasta contra la vida de inocentes. Junio Bruto se fingió imbécil por muchos años para descuidar á los tiranos Tarquinos.

La ciudad de Buenos Aires, abierta por todas partes, presenta muchos medios para que entre y salga cualquier tiranicida. ¿Quién, herido de muerte Rosas, atendería á perseguir á su ilustre matador? ¿Qué puerta seria la que se le cerrase? Todas se le abrirían para salvarlo. El tumulto y la confusión ele los esclavos, y el grito de alegría del pueblo, serian sus mejores amparadores. Cuando Robles vengó la bofetada que recibió en la cara de mano de Heredia, gobernador de Tucuman, matándolo á puñaladas en su propio coche, se entró á la ciudad de Tucuman, solo, blandiendo el puñal sangriento, y gritando: ya murió el tirano! Los amigos de Heredia, confundidos, á nada se atrevieron, y Robles pudo salir de la ciudad y acojerse á casa del gobernador de Santiago, D. Felipe Ibarra, sin que le resultase el menor daño.

Mientras mas se medite en la situación en que ha colocado al Rio de la Plata Ja tiranía de Rosas, se hallará que el tiranicidio es la esperanza mas segura que nos resta.

La guerra con él siempre es desigual. Por una parte poblaciones divididas y por otra él lanzando su pueblo esclavo, reunido en una haz apretada fuertísimamente con los vínculos del terror.

Su voluntad domina á la de sus generales. La idea única de su dominación es la que amolda y dirije todos los esfuerzos de sus subordinados. Hasta las operaciones son rápidas y atrevidas, porque como el que las concive no es el que las ejecuta, no se ocupa de sus peligros, sino solo de su resultado, y enviste á ojos cer-

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rados los obstáculos que se le presentan, y como sncede en esta clase de juego, si se pierde una se ganan dos. — La guerra, pues, lia de ser larga y dispendiosa, quien sabe cuanto tiempo durará, cuantos torrentes de sangre se derramarán antes que consigamos derribarlo. — Y es sin embargo, necesario derribarlo. — Si él prosigue mandando, la miseria del pais no tiene término. — La de la república Oriental tampoco; porque, ó vence aquí y este pais se convierte en otro campo de ruinas como Buenos Aires, ó prosigue indefinidamente la guerra, y se sábelo que esto vale: este dilema es invencible; porque se sabe que aunque nosotros nos envileciéramos hasta querer de corazón la paz, él la rechazaría con el pié, y que entre vencer ó morir no tenemos otra elección. — El Señor Lefebvre de Becour, en el artículo de la Revista de Ambos Mundos, conoce esto y dice: —

"Pero si Rosas se mantiene en el poder y no modifica su sistema, el pais continuará empobreciéndose. La inseguridad que un despotismo sin freno, hace gravar sobre todas las empresas, sobre todas las fortunas, sobre todas las exigencias, no permitiría ni á la paz reparar las desgracias de la guerra, y la antigua prosperidad de Buenos Aires no se restablecería."

Las intervenciones estrangeras son por general falaces y costosas. Los gobiernos actuales de Europa apenas conocen lo que tienen delante de los ojos. Su interés supremo es la conservación de los intereses materiales; por esta entienden su propio reposo, y el que la multitud aglomerada en sus ciudades se muera de hambre sin amotinarse contra los ricos, y que estos paguen regularmente las contribuciones, en cambio de la libertad de escribir en las gacetas las cosas permitidas por la ley de imprenta, y en el parlamento por la tolerancia de sus miembros. — ¿Qué les importa el martirio de un pueblo cristiano, de compatriotas suyos que en él viven, si hay tanta distancia que sus gritos apenas se escuchan? — Tal vez la prensa dispertará la sensibilidad de las naciones, y estas forzarán á sus gobiernos á ser humanos. — Esto no es imposible. El poder déla prensa es inconmensurable. Sus conquistas son prodigiosas; pero no puede negarse que esto es muy aventurado. — Rosas se ha propuesto seguir el consejo de Maquiavelo: — "Cuando se trata, pues, de juzgar el interior de los hombres, y principalmente el de los príncipes, como no se puede recurrir á los tribunales, es preciso atenerse á los resultados; y asi lo que importa es allanar todas las dificultades para mantener su autoridad; y los medios, sean los que fueren, parecen siempre honrosos?/ no faltará siempre quien los alabe.— Este mundo se compone de vulgo, el cual se lleva de la apariencia, y solo atiende al suceso: el corto número de los que tienen un ingenio pers-

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picaz, no declara lo que percibe, sino cuando no saben á que atenerse todos los demás que no lo tienen." — El Principe,de Nicolás Maquiavelo, c. 18 p. 133 y 134.

Rosas lia encontrado quien lo alabe ¿qué importa ' que sean sus apologistas hombres como Pedro Angelis, manchados con el robo y los vicios mas repugnantes? — Sus Gacetas que corren por el mundo no llevan un letrero que diga: — "Somos escritas por un malvado sin conciencia, por un ladrón." — Alguno las tomará por producción de un hombre do bien, y dudará quizá, y por singularizarse luchando contra la opinión, escribirá la apología de Rosas, y en alguna edad venidera no faltará historiador que beba en esa fuente. Esas mismas Gacetas que en presencia de un pueblo enlutado por las matanzas de Octubre y Abril, perpetradas por la mashorca, declaran impávidamente que no ha habido tales matanzas y que no existe ni ha existido semejante mashorca, que llaman ladrones, falsarios, malvados á los hombres puros, y en cuyas páginas los ladrones, falsarios y malvados remedando á los hombres de bien, salen á desafiar á que se les pruebe el menor delito, donde Angelis declara yo no he rohado á nadie, ¿no harán vacilar al estrangero distante del teatro de los sucesos, que no tiene á la vista todos los documentos de la cuestión, al hombre de las generaciones venideras, q, dudará de nuestras acusaciones, no solo por su enormidad contra la naturaleza, sino por la tranquilidad y la misma fingida indignación con que Rosas y los suyos las rechazan? — Los estadistas de Europa no creerán, por otra parte, que la humanidad está atacada por un tirano, sino cuando sus productos sean escluidos franca y directamente del Rio de la Plata, á consecuencia de un sistema americano, que Rosas se ha fraguado, y cuya traducción es barbarie y despotismo; mientras esto, que todavia no está muy próximo, no suceda, reputarán un esceso la predicación del tiranicidio contra Rosas, y si esteles asegurara la venta de sus mercaderías, no vacilarían en declararlo grande hombre. — Pero si el degollador Rosas espira bajo el puñal ó un veneno libertador, existirá un hecho que nadie podrá poner en duda, que la bestia feroz de Buenos Aires ha dejado de existir, que nadie puede reemplazarla, y que como no habrá quien asalarie la mentira, ninguno querrá probarnos que es un manso cordero. Todos, al verlo ocupando siete pies de tierra, cadáver sangriento é inofensivo, lo contemplarán sin miedo y observarán que nada vale, que para nada sirve.

Las conspiraciones contra su persona ofrecen muchos peligros en un pueblo como Buenos Aires, diezmado y degradado por el terror, donde los delatores han sido afortunados, y el patriotismo y la virtud infelices por una larga serie de años. Es cien ve-

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ees mas fácil matar á Rosas que conspirar contra él. Eí tiranicída que se fia en sí solo puede estar cierto de que no habrá quien lo traicone; el conspirador no puede estar seguro en un pais envilecido por la tiranía, ni aun de su propio hermano.

"La historia (dice Maquiavelo) está llena de conjuracionesr pero ¿de cuantas se cuenta que hayan tenido un éxito feliz? Nunca conspira uno solo; y aquellos que se asocian en los peligros de la empresa, son descontentos, que llevados muchas veces de la esperanza de una buena recompensa por parte del mismo de quien están quejosos, denuncian á los conjurados, y así hacen abortar sus designios. Los que por necesidad hay que agregar á la conjuración, se encuentran perplejos entre la tentación de una ganancia considerable, y el miedo de un gran peligro; de manera que para encontrar uno digno de que se le confie el secreto,.es preciso buscarlo entre los amigos mas íntimos de los conjurados, ó "entre los enemigos irreconciliables del príncipe."

Maquiavelo después de citar muchos ejemplos históricos en comprobación de su proposición, sostiene con el tiranicio de Caracala ámanos de un Centurión esta otra que no es sino la nuestra. "Obsérvese aquí que los príncipes están espuestos á semejantes atentados, hallándose su vida pendiente de la resolución de

cualquiera que no tema morir guárdese el príncipe de

ofender gravemente á los que andan cerca de su persona; pues esta falta que cometió Antonino, manteniendo entre sus guardias un Centurión á quien amenazaba con frecuencia después de haber dado ignominiosa muerte á un hermano suyo, le costó la vida," (El Principe, de Nicolás Maquiavelo c. 19 p. 137 y siguientes.)

Tampoco es mas cierta la esperanza en que muchos se duermen, de que siendo tan espantoso el Gobierno de Rosas, no podrá subsistir y se hundirá en el mismo cementerio que ha colmado de vícticas. Así es natural que suceda, pero catorce años de esperiencia nos demuestran que puede Rosas ser también una de las pocas escepciones que nos presenta la historia, de tiranos que se han mantenido en el poder apesarde haber cometido grandes crímenes' y crueldades; sirviéndose hasta del uso discreto de la perversidad feroz para afianzar su dominación.

Escuchemos á Maquiavelo.

"Grandes obstáculos esperimentan (los tiranos) al comenzar, y necesitan para superarlo mucho valor y talento; mas una vez allanadas estas dificultades, se principia á adquirir cierta veneración, cae desalentada la envidia, y el poder y la honra se arraigan y fortalecen — (El Principe de Nicolás Maquiavelo c. 6,

P. 44->

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"Cansará sin duda admiración como Agatocles y otros semejantes á él pudieron vivir en paz largo tiempo en su patria, teniendo que defenderse de enemigos esteriores, y sin que ninguno de sus conciudadanos conspirase contra su vida, cuando otros Príncipes nuevos no han podido nunca mantenerse por razón de bus crueldades durante la paz, y todavia menos en tiempo de guerra. Yo creo que esto provenga del uso bueno ó malo que se hace de la crueldad — Necesítase, pues, que el usurpador de

un estado, cometa de un golpe todas cuantas crueldades exije su propia seguridad para no repetirlas; de este modo se asegurará <ie la obediencia desús subditos, y todavia podrá adquirir su afecto, como si les hubiera hecho siempre beneficios." — (Capítulo 8. p. 69 y 70.)

Rosas que no puede ser muerto en batalla porque jamás entra en ninguna, que no puede ser vencido cuerpo á cuerpo, porque no es capaz de medir sus fuerzas con un hombre, que no puede ser herido por la guerra, ni por la cuchilla de los tribunales; puede sí caer bajo el puñal de un libertador, y el que Dios nos haya dejado este solo medio de libertad, prueba que él en su sabiduría lo halla el único bueno y legítimo.

Todos Jos medios de derribar á Rosas presentan inconvenientes y demandan muchísimo tiempo y pérdida de vidas, menos el tiranicidio. Rosas pretende que sus partidarios se bañarían en 3a sangre del pueblo de Buenos Aires, si él cayese bajo un puñal libertador. El degollador se engaña á si propio en su inmensa vanidad ó lo finge. — No hay ejemplo de que los esbirros de un déspota hayan emprendido la venganza peligrosa de su difunto apuñaleado amo. Pero su misma proposición prueba su falsedad; si el pueblo lo aborrece, el tiranicida contará con el pueblo, y los poeos ladrones y asesinos que cercan á Rosas no son capaces de acometer un pueblo, que con la muerte de su tirano recobra toda su altivez.

Supongamos un absurdo desmentido por la guerra civil de catorce años, y por los sepulcros de veinte y un mil hombres que Rosas se ha visto en la necesidad de matar ; supongamos que el pueblo no lo aborrece, ¿ cómo es que los partidarios habían de atacar al pueblo, que condenaba á la par que ellos los tiranicidas ? Entre los cómplices de Rosas, no hay uno capaz de mantenerse en el gobierno por dos días ; esta convicción la tienen todos ellos ; y lo natural seria, que muerto Rosas, viese que el mejor partido que le quedaba que tomar, era buscar una reconciliación franca con las víctimas de Rosas ; crear un gobierno que comprendiese y protejiese todos los intereses, y gozar en la paz y el olvido del perdón nacional. Los patriotas son siempre

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generosos, y á trueque de ahorrar á su país sangre, y una nueva lucha que no dejaría de ser cruenta, se prestarían á una reconciliación noble y provechosa.

Esta no es una utopia. Imagiuémonos que un dianos amanece, y que nos dicen: — ha dejado de existir Rosas: — preguntamos, i habría de todos esos millares de hombres que están actualmente luchando entre sí, uno solo que encarase el fusil ó enristrase la lanza contra el que hoy es su contrario y que entonces seria su hermano ? ¿ Habría uno que no clamase por una paz que seria á sus ojos posible y honrosa? — No incluimos por supuesto en esta resolución á una ó dos docenas de miserables, como Oribe, Maza, Gaetan, Angelis, Garrigós, Marino, etc., pero para nosotros es de fó. que hasta los mismos mashorqueros, no tan feroces ni tan delincuentes como estos que hemos nombrado, querrían entrar en una reconciliación que alejaría de sus cabe zas la espada de la terrible represalia, que hoy ondea sobreellas. — Cuántas lágrimas, cuántos desastres, cuánta sangre no ahorraría la muerte de llosas ! — Supongamos por el contrario que es vencido, ó por una conspiración, ó por una intervención, ó por las victorias de un ejército libertador, entonces no podría haber reconciliación entre los opresores y los oprimidos. Seria necesario dejar á la justicia todo su imperio, permitir á la venganza todo su rigor, y hacer sufrir á los que estuviesen en armas y al servicio de liosas, los mismos males que han hecho padecer al país en catorce años de tiranía.

¡ Cuántos beneficios no traería á las naciones extrangeras la muerte de Rosas ! Mientras él viva, el Rio de la Plata será un campo de matanza y de incendio. Muerto él, la paz, la abundancia, la fraternidad revivirán ; todos querrán gozar, y para gozar, trabajarán y consumirán con ardor. La emigración europea podrá proseguir su interrumpido curso, porque ya no habrá en esta tierra una guerra civil, desastrosa é inacabable, una mashorca y un Rosas sediento de la sangre del extrangero. Así, la doctrina de matar á Rosas por cualquier medio, no solo es bienhechora al Rio de la Plata, sino á todos los otros pueblos de la tierra que están con él en relación.

A Dios gracias, hoy es ya general la convicción de la santidad y de la urgencia de matar á Rosas. Todos nos felicitan por esta predicación. Los números del Nacional en que están nuestros artículos — es acción santa, matar á liosas — se buscan con avidez. Hoy se está haciendo una edición de ellos por separado á costa de los patriotas, que preparan otra en tipo muy pequeño y en número considerable de ejemplares, ¡Dará poder repartir este escrito con facilidad, y que dentro de poco, no haya

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un habitante del Rio de la Plata, incluso el mismo Rosos, que no tenga uno en las manos. La buena doctrina prende : esperemos los frutos.

Con dificultad se consiguen boy en Montevideo donativos ; pero para asesinar á Rosas, si se necesitase dinero, antes de 24 horas se tendría un fondo de tres millones de pesos fuertes. — No hemos hablado con un solo patriota, que no nos haya asegurado, que cederá gustoso para ese santo fin la mitad de sus bienes. — Pero es preciso no desear, no esperar la obra de los otros, sino ocuparnos en ella. — No basta con que hayamos puesto á precio la cabeza de Rosas, es necesario algo mas.

Piensa, valiente tiranicida, cualquiera que tú seas el destinado por Dios para derramar la sangre de Rosas, en la satisfacción inmensa que llenará tu pecho, cuando después de tu acción santa, escuches resonar todos los ámbitos de la América, con un himno de gracias por tu magnánimo asesinato. — Oye como repiten tu nombre entre lágrimas de gratitud, esos millares de ¡emigrados de todo sexo y edad, que van á tener patria por tí, que á tu brazo deberán vivir y morir bajo el techo de sus padres, — Mira ese pueblo oprimido como se levanta, rotos por tí sus grillos, y alza sus manos al cielo, y luego las dirije hacia tí para bendecirte, á tí su libertador, ministro de su salvación en la tierra. — Tú serás para la América el varón escojido, el mortal predestinado para su bien. Si ambicionas la inmortalidad, regocíjate con la certeza de que no la habrá mas grande que la tuya, libertador de una tierra que antes de dos siglos contendrá mas habitantes, mas poetas, mas escultores, mas pintores, mas publicistas que la Europa actual. La humanidad entera aplaudirá hoy mismo tu esfuerzo, y te dará un lugar al lado de Bruto y deTell ; porque como ellos rvas á asegurar el' porvenir venturoso de millones de hombres. — Después que mates á Rosas, no correrá ya una lágrima, una sola gota cíe sangre no manchará estas campañas y ciudades, cubiertas hoy de huesos humanos. La libertad, la dicha, la paz, la prosperidad se deberán solo á tí, hombre Dios, á quien estoy mirando, aunque todavía no te conozco, y estás incógnito para el mundo. Bendito una y mil veces será el día en que naciste. La virtud mas pura, el pensamiento de Dios moraba en el alma de la que te concibió. Un momento te bastará para cumplir tu grande apostolado, misionero sublime de expiación y de sangre ; pero medítalo bien para que no te falle. Te queremos salvador, y no mártir. Combina por dias, por meses enteros tus medios, y cuanto te sientas inspirado, hiere con pujanza omnipotente, esa cabeza culpable de tirano, puesta 4 pre-

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cío, maldita, consagrada á ]a muerte. Adelanta tu pié con firmeza hasta que la puedas tocar con tu mano, mírala bien reúne todas tus fuerzas, y al herirle, Dios te proteja.

JEb< " JEIS&T©

I.OS EDITORES.

Al reunir varios escritos publicados después de la muerte de D. José Rivera Indarte, no es nuestro objeto encomiar sus virtudes ni hacer su biografía ; porque pluma mas hábil que la nuestra, ha rendido este homenage, a] mérito esclarecido de este malogrado Argentino. Nosotros solo le tributaremos nuestra admiración, por su infatigable constancia, por su decidido patriotismo ; y por ese amor eterno que profesaba á su querida Patria. Nosotros, como admiradores de tantas virtudes cívicas, hemos recopilado al fin de esta obra, algunas producciones que revelan el heroísmo de D. Jóse Rivera Indarte, en la causa de la libertad, contra las tiranías del Plata ; nada podemos agregar á estos escritos, que manifiestan su decidido patriotismo y relevantes servicios que rindió á su Patria, hasta en los momentos de exalar el último suspiro.

Su nombre, como sus escritos, pasarán á la posteridad, y serán venerados por todas las generaciones venideras. Su nombre, como sus escritos, serán inmortales en la historia de los pueblos Argentinos y Orientales ; ellos serán un modelo á las futuras sucesiones, de amor á la Patria, y de odio eterno á los tiranos. ¡ Legado precioso para nuestros hijos! ¡legado valioso para la posteridad de estos pueblos nacientes ! ¡ legado que el tiempo sabrá valorar el mérito de él ! ; Pobre Rivera Indarte ! ! Tus restos todavía permanecen mendigando la hospitalidad del suelo estrangero ! Tu Patria, por la que tantas veces, mas de una lágrima habéis derramado, carece aun, de esos despojos que debía abrigar en su seno ! j Pobre Rivera Indarte ! Mucho te deben las dos orillas del Plata !

Nuestro héroe fué una de las víctimas ilustres que se sacrificó en las aras de la Patria, pagando aun, un tributo muy caro, para conseguir la libertad de la mas atroz tiranía. Sin embargo, Rivera Indarte, con ese valor imponderable, se ofrecía en holocausto por el bien de su pais y de sus compatriotas. Superior á las vicisitudes de una vida errante en el estrangero, triunfó de los tiranos en la arena de la discusión, enarbolando de nuevo la bandera de Mayo y de la civilización. Su voz de libertad, se hizo oir en todos los ángulos de la América del Sud, y penetró hasta los confines de la Europa : sus escritos vivificaron en el cora-

zon do todo buen americano, ese amor á la patria y á la libertad; mostró al mundo todo, el deber santo, de nacer desaparecer de la tierra de los libres, al monstruo que devoraba estos países, con su extraordinaria tiranía.

Los escritos de Rivera Indarte, eran una fuerte batería que batía diariamente á Rosas en Palermo, á Oribe en el Cerrito ; era mucho mas temido de los tiranos el cañón de la pluma de Rivera Indarte, que todo un egército en campaña. Este sonaba, donde el absolutismo perseguía á la humanidad, y donde él siempre, con su acostumbrado valor y tino, dirijía sus tiros de electricidad, derribando los hombres funestos, y dando libertad á los pueblos oprimidos, que gemían bajo el bárbaro poder de los tiranos. ¡ Pobre Rivera Indarte ! tanto que habéis combatido por la libertad de vuestro país ! ¡tantos sacrificios y vigilias que habéis sufrido en el destierro ! sin embargo, tus restos permanecen aun proscriptos de esta Patria que te dio el ser !

Rivera Indarte, consecuente á su fé política, como á sus compatriotas y compañeros de desgracia, fué siempre un asilo constante que hallaron los emigrados Argentinos, tomarido una parte muy activa en su desgracia, con lo que hacia mas tolerable el infortunio del infeliz, que abandonando su tierra natal, buscaban la hospitalidad en el suelo estrangero : muchas veces compartía con ellos de lo poco que rjoseia, haciendo así mucho mas soportable la indiferencia de alguno que se mostraba indolente ; (calidad, decia él, puramente de los tiranos y de los hombres desnaturalizados.) En fin, Rivera Indarte costeó de su pecunio algunos equipos para oficiales del egército libertador que estaba á las órdenes del ilustre Brigadier General D. José María Paz en la provincia de Corrientes. Jamás economizó sacrificio en bien de supais y de sus compatriotas : vivió para ellos, gastando el producto de su trabajo, y perdiendo hasta su existencia, por ese bien precioso de la Patria y de la Libertad, de que hoy todos poseemos.

ílosotros concluiremos esta página, diciendo á nuestros lectores : — Rivera Indarte ha sido el blanco de los tiros de la tiranía, bajo cuyo bárbaro poder, padeció prisiones y persecuciones de toda clase y tamaño, hasta salvar milagrosamente de manos del tirano. ¡Pobre Rivera Indarte! ha sido la víctima ilustre de esa época funesta, sin tener otro goce en su larga carrera de peregrinación, que ser uno de los mártires de la Liber tad, y un escudo de su Patria. La historia recordará su nombre con gloria, cuando tenga que hablar de nuestros diasy de nuestroáriioíjibres públicos ; entonces, habrá sido para la revolución, en Isa dos orillas del Plata, como la mano hábil de lia-

brador para la cosecha ; como el sol, para iluminar la tier )r en fin, como el Hacedor, para la creación.

Del "Patriota Francés" del 6 de Setiembre de 1845, A la memoria del finado D. José Rivera Indarte»

"La civilización, la humanidad y la literatura de la joven América, acaban de sufrir una grande y dolorosa pérdida en la persona del ex-red actor del Nacional.

"El hombre justo y generoso, el diarista severo y prudente, el propagador infatigable de las ideas filantrópicas, de las opiniones concienzudas, acaba de espirar, víctima de su consagración á su pais; su salud alterada por trabajos inmensos, se ha perdido completamente en la lucha prolongada que sostuvo contra aquel que meditaba imponer cadenas á su patria. Atleta vigoroso, no abandonó la arena, sino extenuado de fatiga y colmado de alabanzas, merecidas por todos sus conciudadanos, por quienes se había sacrificado. Enemigo implacable de un sistema sangriento y anti-civilizador, lo combatió con ardor y perseverancia. Su voz fuerte y animosa sostuvo la libertad que vacilaba bajo los golpes de la tiranía; reunió al rededor de sí á todos los hombres consagrados á la humanidad, deshizo las maquinaciones odiosas, é inutilizó la política tortuosa del déspota del Plata. La mano poderosa rompió los hierros con que quería encadenar la patria, y aplicó remedios saludables á su seno despedazado por guerras civiles interminables.

"Despreciando las calumnias absurdas y asquerosas que sus enemigos vomitaban contra él, no pensaba sino en la patria, en su felicidad y en el esterminio completo de los tiranos que querían esclavizarla.

"Todos los verdaderos patriotas, todos los hombres generosos se agrupaban al derredor del hombre consagrado, que no predicaba sino la igualdad, la humanidad y la civilización. El publicista Americano atacado de una enfermedad mortal, se vio obligado á dejar sus útiles trabajos, á abandonar el suelo de la patria y el teatro de su consagración y de sus triunfos, para ir á

respirar un aire mas puro, mas saludable á su pecho fatigado de anatomizar los tiranos.

"Lejos de su patria, fuera de horribles sufrimientos, Rivera Indarte no pensaba entonces sino en el mas querido de sus votos, en el solo sueño de su vida, en el solo deseo que siempre habia abrigado, la felicidad de su pais.

"Pero las vigilias y su ardiente é infatigable celo, trabajaron prematuramente su vida! ! y ahora la patria desolada, gime sobre la piedra helada que cubre los restos mortales del mas animoso de sus hijos! !

"La pérdida de un hombre tan útil á la humanidad y á la civilización en este tiempo de desorden en que se vé la libertad de un pueblo, en choque con la tiranía, debe ser mirada y es efectivamente una calamidad general. No es como colega que escribo estas líneas, sino como frasees, y á nombre de todos los estrangeros, cuyos derechos, siempre que fueron desconocidos ó lastimados se apresuró á sostener y defender."

Del "Constitucional de 9 de Setiembre de 1845.

Neerologia.

"Tenemos que cumplir un deber sobremanera penoso para nosotros, pero indispensable, de justicia, y que hemos retardado por razones poderosas, que escusamos esplicar en estos instantes. Nuestro colega, el antiguo, é ilustrado Redactor del Nacional, D. Jóse Rivera Indarte, ha dejado de existir !. . . .Una muerte prematura, le ha arrebatado á la vida, el 19 de Agosto á las 8 de la noche, en Santa Catalina. El Patriota Francés del 6 ha sido el primero en anunciar su pérdida; y estando ya en el domimio del público este desgraciado suceso, no podemos dejar de tributar algunas palabras de dolor á su memoria.

"Las continuas y fatigosas tareas que se impuso en la carrera de escritor público; la asiduidad conque se contrajo á ella, tuvier >n sin duda mucha parte en el quebranto mortal que sufrió su salud; y obligado por el consejo de algunos Médicos á cambiar de temperamento, se dirigió en pos del alivio al Brasil, y allí precisamente, una tumba le deparaba el destino!

"Los servicios que en su noble profesión rindió constantemente en este pais, á la causa de la libertad, y de los principios en los pueblos del Plata, no pueden ponerse en duda, y merecen bien, el aprecio de sus amigos, y de cuantos aman la hermosa libertad del género humano. El tesón, la constancia con que combatió la

tiranía de Rosas, y reveló al mundo todo el catálogo de sus delitos, el proceso de su vida pública, y de sus iguales, dio á conocer en el Sr. Rivera Indarte, una alma fuerte, un genio audaz, un talento privilegiado, y por fin, una fé completa é invariable en el triunfo de la justa causa, que tan decididamente defendía.

Ella lia perdido en él uno de sus mas esforzados defensores, como literato; la prensa de estos países, un escritor de mérito; y sus hombres y sus glorias, un cantor que tantas veces les consagró su lira con noble devoción y patriótico entusiasmo.

Miembro del Instituto Histórico Geográfico de la República, deja en él un notable vacío, pero también legados de importancia.

El tirano del Plata, bien puede lanzar un grito de alegrí sobre su tumba ! Porque de cierto, es un triunfo para él la

muerte del Sr. Rivera Indarte, que con una perseverancia y firmeza poco común, tanto lo lia combatido, patentizando ante la América y la Europa, los crímenes de todo género, que le hacen un objeto de horror ante el mundo civilizado.

"Ha muerto en la primavera de sus dias, cortando el vuelo á una carrera de brillantes esperanzas; y cerrando sus ojos, sin ver realizado completamente el noble objeto de sus ansias, de sus desvelos y trabajos infinitos. Talento y juventud, vida y porvenir, todo, todo ha desaparecido; todo se ha marchitado, todo se ha deslizado y convertido en polvo yerto. Mísera condición de la especie humuna! sueño vano y ligero de la naturaleza del hombre, solo la gloria ó la virtud le sobrevive, y aun ella desaparece también en el transcurso de los tiempos.

"Compañeros por largo tiempo en la carrera periodística, sosteniendo en ella una misma causa, si alguna vez hemos disentido en opiniones, no por eso hemos dejado de tener motivos para reconocer su patriotismo, apreciar sus luces, y estar de acuerdo en el fondo con sus ideas, porque eran las ideas de la libertad, con cuya causa estábamos identificados.

"Esto mismo testificará la siceridad del homenage de dolor, que nos toca rendir á su memoria; y la justicia con que ensalzamos el mérito reconocido de su capacidad y de los servicios señalados que au profesión de escritor público, ha prestado á la causa de la libertad del Rio de la Plata.

" ¡Paz y descanso eterno á sus manes!"

Bosquejo Moral de D. José Rivera Indarte.

"A la tumba del amigo también me acerco yo. — Xo á derramar lágrimas, que ya he enjugado las mías, las pocas que es dado dar al hombre que ha vivido, al que reposa en la eternidad. Llego á tributar mi homenage á la virtud: — no á la virtud del claustro que se consagra á Dios, y sus condiciones tiene que á ella se aplican y que en el hombre del mundo mal se pueden buscar: no á la virtud del guerrero que escribe su fama con las letras de la victoria, que brilla en sus hazañas y deslumhra con su gloria: es á la virtud civil que rindo este homenage; á esa virtud de constancia, de paciencia, de inteligencia, de valor moral, con que el ciudadano, el patriota, ni humillado, ni proscripto, ni encarcelado, ni infelice, abandona el espíritu que lo anima, y busca el bien de la patria, su gloria y su porvenir, y se sacrifica en holocausto á los principios santos y á la libertad.

"Llego á la vida de Rivera Indarte, ni cual poeta, ni cual historiador, llego cual jardinero á recoger la buena simiente, á escoger las flores con que formo la corona que deposito sobre su ataúd.

"Mitre (a) ha sido el biógrafo, ha recorrido las producciones, ha juzgado el mérito literario. Yo no tengo que volver sobre lo que está hecho yá.

"Jóvenes Argentinos, hijos proscriptos de la patria mia, ó niños que cargados de vilipendiosas divisas, el mal ejemplo de la servidumbre recibiendo estáis. — Jóvenes Orientales. — Jóvenes Americanos. — Oídme !

"Ese Rivera Indarte, á quien muchos habéis conocido, ese Rivera Indarte cuya gloria ha llegado tan alto, apenas á los 31 años, y cuya fama irá creciendo, á medida que á mas distancia del hombre vivo se hagan mas justos los contemporáneos. — Ese Rivera Indarte era huérfano!

"Su padre lo habia dejado casi en las mantillas, y apenas una pobre madre viuda le quedaba para dirigir su educación. — Que dirección le habría dado si hubiese hallado una mala índole, sin gérmenes de virtud, sin una alta disposición á entregarse á la laboriosidad del estudio, sacrificando á ella los juegos de la niñez, las pasiones de la juventud!

"El, pues, puede decirse, se dirige, se educa á sí mismo. Dotado de una imaginación valiente, de un constante deseo de saber, de ambición, si se quiere, que es laudable cuando se enca-

(a) El Sargento Mayor de Artillería D. Bartolomé Mitre, poeta y literato estimable, que ha escrito un artículo biográfico incerto en el "Nacional número 2022.

mina por estas honestas sendas; el huérfano sin amigos, sin protección, se abre él mismo una carrera, la sigue con constancia, no se arredra por la repulsa de una aula, por el enojo de los compañeros — y el niño todavía dá ya las muesrras de esa paciencia, de ese apego á las convicciones que se ha formado, que han hecho la gloria del hombre. El habia comprendido que en el estudio, en el cultivo de su inteligencia estaba la fuente de su ser. Sigue esta convicción y llega á la inmortalidad! Jóvenes, meditad estos hechos, imitad este ejemplo!

"No es esto tolo: Rivera Indarte que se cría sin dirección ni protectores, siente la necesidad de los otros á la par que sufre las repulsas. El se los busca — ¡hablamos de un niño de 14 á 15 años — donde encontrarlos? Qué elecciones le son posibles, qué elecciones hará? El se halla protectores: comprende con esa finura, con esa sagacidad de juicio de que estaba dotado, que le era necesario alzarse por las relaciones que cultivase, y busca presentarse así en otra situación social como un medio de humillar las repulsas de que siempre habia sido víctima y de acercarse á su objeto — saber para ser.

"El nos ha contado el proceso y la marcha lenta con que fué adquiriéndose conexiones. Es inútil repetirlo porque se refiere á individuos, y no hay ni dos vidas tan semejantes que ciertos detalles de la una puedan servir de lección. En ese proceso solo hay que notar cómo Rivera Indarte aprovecha aun las incidencias mas triviales, que lo encaminan á las personas que cree que pueden serle útiles para acercarse á ellas. Pero ni su elección era libre, ni era fácil que un niño pudiera acertar sino por instinto en la difícil tarea de traducir al hombre. Eligió, bien y mal, y de lo último dependenden algunas ocurrencias equívocas que se encuentran en los primeros pasos de su vida Y cuál

es aquel tan raro, hombres maduros como nosotros, mas ancianos, que no tengan algunos pasos equívocos, en una revolución tan larga, tan acerva y tan variada, como la en que tantos años hace estamos envueltos? ¡Dichosos los que habéis podido pasar sin mancha de crimen! dijo Pasquier en una arenga, hablando de la Francia y de sus situaciones análogas. — Así decimos nosotros. . . .... Esto debe bastar.

"Sigamos al niño en los infortunios, que mas bien debieran pertenecer al hombre ya formado. Alma fuerte é inteligente crece por la desgracia. Es arrojado á tierra desconocida — llega á los Estados-Unidos, sin mas recursos que ocho duros, y una carta de recomendación, que el que la recibe la lee, le pregunta su esíado,y por todo auxilio le hace un cumplido de general cortesía. Ni conoce el idioma de este pais donde debe vagar. No se arre-

dra, no se entrega al vicio, que halla en iodo el mundo mas facilidades. ¡Grande era su fortaleza, fuerte era su virtud, su conciencia si se quiere, de que el vicio, en la degradación moral, no hay otro beneficio que la infamia!

"El la huye — no se siente con fuerzas para trabajar con sus manos, en el pais menos hospitalario y halla en sus inspiraciones religiosas un recurso á que acogerse. Estas inspiraciones eran sinceras, no hay uno solo que haya tratado á Rivera Indarte con intimidad que no pueda atestiguarlo. El nos ha contado los consuelos que le daban en esas horas de aflicción, el servicio material que le producían para poder emplearse en su total escacez.

"Mitre ha enumerado los trabajos literarios del hombre — del hombre decimos, porque ya por sus producciones merecía llamársele así, aunque estaba todavía en una edad, que por lo general no da otro fruto, que las diversiones y cree son análogos y correspondientes á esa edad misma. Esa época bulliciosa de la primera juventud en que el alma se esparce y el cuerpo se desarrolla, con ventajas para el trato social y para la salud posterior, si estos goces son completamente templados por el buen juicio, Rivera Indarte no la habia conocido. Mientras los de su edad bailaban, él estudiaba los libros y el hombre, aprendia. Pero repulsado en las aulas, con pocos recursos, proscripto, pobre, ardiente debia ser su deseo de saber, y fácil y fecunda su inteligencia, para vencer esos obstáculos, hallarse libros y mostrar su aprovechamiento tan temprano — Aquí luce de nuevo su constancia y paciencia.

"Mitre ha recordado sus trabajos literarios, sus ensayos como periodista antes de los 25 años. A esta edad temprana para el modo con que desempeña su tarea, Rivera Indarte se hace cargo del Nación al. Este es el teatro de su gloria. JSTg- vamos ha juzgar sus escritos en este diario: ellos abrazan todas las cuestiones sociales que empiezan á agitarse con mas viveza que nunca, hasta ese tiempo, en ambas márgenes del Plata. Solo queremos hacer notar su constancia, lafaciiidad de su imaginación, la soltura de su pluma, para desempeñar él solo, una tarea que habría podido ocupar á varios colaboradores, él no ha tenido ninguno en seis años, y el Nacional presenta seis gruesos volúmenes en folio de papel de imprenta en los que sin duda hay un tercio producción de Rivera Indarte.

"Esta fastidiosa labor jornalera, bastaba al parecer para llenar la atención, para ocupar todo el tiempo de un hombre estudioso. A él le sobraba ; otras producciones literarias lo acreditan, y lo acreditarán cuantas personas, sin distinción, hayan lie-

gado á él á pedirle un servicio. Tenia en todas sus virtudes, ja muy distinguida de ser eminente servidor.

"Le daba facilidades para desempeñar esta noble propensión, la situación en que se habia colocado en Montevideo. Conocía á cuanto era influyente, y podia liacercarse directa ó indirectamente. Habia tenido el tacto de no mezclarse en ningún partido interior, en ninguna subdivisión de lo que se flama partido colorado, al cual pertenecía y debia pertenecer. Cualquiera que hubiese sido el administrador público, por cercano que hubiese estado á él, jamás habrá pedido nada para sí, ni buscado ningún lucro del gobierno ; y no hablamos solo de los tiempos' de miseria actuales. El influjo que solia ó podia tener, lo empleaba en obsequio de los otros, buscando en los casos análogos ei servicio del país.

"A él estaba consagrado, y sus actos todos mostraban este culto. Habia comprendido donde estaba el interés verdadero de la República, el interés de vida para ella, y su tema era el tirano de Buenos Aires.

"Ese tirano habia hecho historia; pero dispersos los hechos mas culminantes de su barbarie, se presentaban aislados, mas bien como materia de la declamación, que como evidencias que condenaban un sistema atroz. Rivera Indarte abrió escuela para atacarlo, para enseñará hacerle heridas profundas, que en años, no han podido contrastar [ni podrán jamás] las plumas que por todas partes paga, y que han sido acusaciones severas, que han descubierto su carácter al mundo, que han conquistado la opinión en Europa y en América, y lo colocarán en la historia con las palabras del Sr. Thiers : — Un Salteador. Este ha sido el triunfo de las Tablas de Sangre. Obra de hechos que bastará por sí sola á llevar el nombre de Rivera Indarte á la posteridad. Allí se presenta trayendo al verdugo delante de las víctimas, nombrándoselas una á una, pidiéndole cuenta de ellas, y arrojándolo confundido á una eterna maldición.

"Rivera Indarte, ha dicho bien Mitre, era mas que una existencia, una esperanza todavía. Su ser hubiera empezado cuando vuelto á la patria hubiera reposado. Sentado en calma, habría recorrido sus trabajos; los habría considerado, y el £'he merecido bien de mis compatriotas" que habría podido decirse lo habría visto confirmado por el testimonio de ellos. Entonces habría tenido conciencia de sí mismo, y habría empezado su ser.

"Arrebatado á la vida en una edad temprana, no le queda á su existencia mas que su fama. Esta fama irá creciendo dia á día, será de aquellas á las que el tiempo le dará mas esplendor, y llegará uno en que todos los hombres estarán de acuerdo para mi-

rarlo como un gran patriota, como un distinguido apóstol de la libertad ........

"Los que busquen todavía las virtudes individuales, hallarán, el buen hijo, el hombre laborioso, el ingenio aplicado, el espíritu dotado de humanidad ; servidor de sus semejantes, el amigo firme y generoso, y el hombre agradecido

A. W.

Montevideo, Setiembre 12 de 1845.

[Nacional, N. ° 2,024.]

Del Nacional, de Setiembre 17 de 184:5, tomarnos el siguiente : — ■

D- JOSÉ RIVERA INDARTE,

La muerte de este benemérito Argentino, que tan profunda pena ha costado al corazón de sus amigos y compatriotas, no nos ha sido menos sensible. Si hasta hoy no hemos hecho conocer nuestro profundo pesar, ha sido porque, desde el instante en que nos llegó tan infausta noticia, senos dijo, que persona mas hábil que nosotros, se ocupaba dé hacer apuntes biográficos sobre nuestro amigo. Como el dolor que umversalmente es difícil espresarlo con palabras, es por eso que lo hemos devorado en silencio en lo íntimo de nuestro corazón. Pero hoy, aun cuando nuestra pena no se ha debilitado, ya que no correspondía á nosotros colocar sobre su sepulcro la corona del mártir ó del apóstol, queremos al menos, en homenage de sus altos servicios y de sus nobles virtudes, consagrar al ilustrado y generoso defensor de la civilización del Plata, unas cuantas palabras.

"Al pensar en Ja borrascosa existencia de Rivera Indarte, muy principalmente en la primera época de su vida, no se comprende fácilmente á que ha debido su último periodo, esa última época de diez años, consagrados á la defensa de la civilización de estos países, que fueron siempre el objeto de sus desvelos, de sus fatigas, y para los que Rivera Indarte solo deseó saber y ser útil.

"Sin embargo, mártir como apóstol, fué en este mundo donde solo ha encontrado acíbar y desengaños. Apóstol y mártir de los principios mas santos que jamás pueden defender los hombres. Apóstol, porque predicó sin intermisión largo tiempo, las

santas doctrinas de la civilización, el amor á la humanidad, la libertad de los pueblos, á los que dirijió sa noble palabra, inspirada siempre por el sublime entusiasmo de una alma llena de fe y de amor : con ella levantó muchas veces el ánimo abatido de las poblaciones cuyos preciosos derechos defendía, cuando la fortuna ó sus estravíos atrajo sobre ellas graves peligros y prolongados infortunios.

"Mártir, porque en misión tan alta como le cupo, especialmente en estos últimos tiempos, fué siempre perseguido por la calumnia, aun de algunos de aquellos mismos por cuyos intereses se sacrificó.

"Si alguna vez pareciese que nuestro entusiasmo por Rivera Indarte toca á un estremo al que se crea que él no pudo jamás arrebatar el corazón de sus amigos, perdónesenos, porque somos sinceros. Es verdad que para valorar justamente nuestra estimación por él, seria preciso que, como nosotros, se hubiera conocido á Rivera Indarte desde su edad mas tierna, cuando cada uno de los momentos de su vida era amargad o por un dolor agudo é inmerecido, cuando era el objeto de una persecusion injusta y tenaz, que solo á servido para elevarle mas alto, cuanto mas se le ha querido abatir; persecusion, cuya cansa solo puede esplicarse, buscándola en el destino de este hombre, al parecer solo venido al mundo para ser útil, para sufrir y para desaparecer.

"Y sin embargo, él ha arrostrado sin rlaquear jamás, con toda la presencia y la resignación del santo, la envidia y el odio de sus injustos enemigos; y . cuando en sus primeros años, perseguido por la calumnia, que tantoha manchado su fama ; se estrellaba de continuo contra la mala voluntad de aquellos, parece que esa animadversión cruel é incesante hubiera solo servido para exitar en él el amor á sus mismos perseguidores, á quienes, en gran número, se ha visto después favoreciendo, y aun cubriéndolos con su influencia, cuando la fortuna y el tiempo que todo lo trastornan y lo acaban, elevaron á Rivera Indarte para precipitar á sus detractores.

"Esta nobleza de alma, por la que se ha visto á Rivera Indarte volver un beneficio por un mal, tenia mas de angélica que de humana. Muchos son los agravios que recibió en su juventud; pero nadie los olvidó primero que él. Habrá quien pueda señalar un solo hecho de Rivera Indarte que revele el deseo de vengarse de tantas afrentas como en aquella época de su vida se le ha hecho sufrir ? Aquí en Montevideo le hemos visto vivir en íntima amistad con individuos que le habrán herido mortalmente en su fama, y á quien él ha pagado con elogio su difamación.

"El ha triunfado de la calumnia de que lia sido victima por tanto tiempo, por una serie de servicios eminentes, no solo á su Patria, sino á la humanidad entera ; servicios, que en el Rio de la Plata, en su género, nadie debe pretender haberle igualado hasta hoy. Esa lucha heroica que ha sostenido con Rosas, en la que ha ganado tan hermosos laureles ; esa lucha, en la que Dios ha premiado sufé, permitiéndole ver su triunfo, creemos que solo la perseverancia de Rivera Indarte ha podido sostener. El ha presenciado, mientras ella duraba, sangrientos y horribles descalabros, desastres y trastornos, al parecer providenciales, infortunios de toda especie, que sino han quebrado la constancia de los corazones mas fuertes, marchitaron mucho las esperanzas de los hombres de mas fuerte corazón. Entonces él esforzaba su voz, y iafé con que Dios le había favorecido, reanimaba y fortalecía el corazón de los demás. Si algunos han traicionado la noble causa, bajo cuya bandera nacian las inspiraciones de Rivera Indarte, es porque sus corazones estaban muertos para la patria y cerrados sus oidos á los consejos del honor.

"Rivera Indarte solo sabia dirijirse á las almas generosas, y nada tenia que ofrecer al egoismo y á la cobardía. Capaz de sacrificios sublimes, no pensaba que quien se enrolase por su voluntad en las filas á que pertenecía, fuera capaz de volver el rostro al peligro en los momentos de prueba. El, sin que creamos hacer una exageración, salvando las diferencias de los tiempos y de las cosas, tenia en el Rio de la Plata, en la lucha con Rosas, el mismo puesto que Demóstenes en los conflictos á que Filipo habia reducido toda la Grecia.

"La vida de Rivera Indarte está tan íntimamente relacionada con muchas personas que existen, y con tan notables sucesos de ambas sociedades del Plata, que es imposible detallarla sin ocar en inconveniencias, que él mismo nos desaprobaría. Su biografía completa, si alguna vez hubiera de ser escrita con toda la esactitud que demanda su vida tan rica de sucesos, no siempre modestos, nunca podría ser publicada sino en una época muy posterior.

"No podemos dejar de recordar aquí la noble devoción con «■ue ha servido á los intereses de este pais, al que se sentía ligado no solo por sus simpatías y el puesto que en él desempeñaba, sino por ese amor que. inspira el infortunio y el destierro á todo cuanto suaviza nuestras penas y la ausencia de la patria.

Rivera Indarte carecía absolutamente, entre los enemigos de Rcsas, de ese espíritu de localidad que tanto ha favorecido la causa de este tirano, á quien él aborrecía con todo el verdadero odio con que debe aborrecerse á los opresores de los pueblos.

"Para Rivera Indarte lo mismo era el Oriental, el Español, el Francés, el Ingles etc., que el Argentino : él ha manifestado principalmente en la guerra en que nos encontramos envueltos, un interés generoso por los estrangeros ; pero muy especialmente por los que han compartido con nosotros nuestros peligros, nuestros sacrificios, nuestros infortunios y nuestros triunfos.

"En su último escrito, en los últimos momentos de su vida no los olvidó : él se dirijia así á los patriotas :

"Gracias sean dadas á los virtuosos estrangeros que se asociaron á nuestra obra con su influencia, con su caudal, con su sangre. Gracias á las heroicas Legiones Francesa, Italiana, Española, Argentina! lío olvidéis que es inmensa vuestra deuda hacia esos estrangeros, que ya no lo son en vuestro suelo por lanaturaleza de las cosas, por el derecho de gentes, por vuestras propias leyes, y sobremodo, por la gratitud de vuestra conciencia. Ellos, de hoy mas, no son sino vuestros hermanos. Recordad lo principalmente en los dias de riqueza y de paz risuefu." [1]

"Pero donde Rivera Indarte exala todo el esqirisito perfume de su patriotismo, diremos así, y de amor á sus compatriotas, osen la últi na parte de su folleto que acabamos de citar: en aquellas palabras llenas de filosofía, de unión y de ternura. El alma generosa de Rivera Indarte, se conmueve al pensar en la unión paternal y futura de sus compatriotas, y espresa este sentimiento sublime con estas palabras, que arrancan lágrimas por él : "¡ Oh espectáculo sublime ! ¡ oh dia imperecedero ! Permite "Dios mió que lo vea yo, que tanto lo he suspirado, que tanto pienso en él! La vista de un cadalso, por legitimo que fuese, me horrorizaría. No quiero la sangre de ninguno ele mis paisanos, que no sea la de Rosas ó sus seides, quiero solamente su amor."

"En otras ocasiones hemos hablado de su beneficencia, y las personas que cerca de él han vivido, son testigos de este piadoso sentimiento que hizo conocer y repetir su nombre en el seno de muchas familias indigentes.

"Como última prueba de la generosidad de corazón de Rivera Indarte, señalaremos ese amor tierno, solicito, entusiasta ; amor exaltado de hijo, y rarísimo en estos tiempos, que profesaba al tSi\ D. Sant'ago Vázquez, Ministro de Gobierno y Relaciones Esteriores de Ja República. En las últimas ocasiones que con él conversamos antes de su partida para el Brasil, nos habló con una profunda emoción del Sr. Vázquez, y en los inmensos elogios que de él nos hizo, se traslucía que el sentimiento que

(l) Intervención, etc.

en tales instantes movia el corazón de Rivera Indarte, era la mas sublime gratitud. Y el hombre que dá tan ancho espacio en su corazón á un sentimiento tan generoso y tan noble, no puede ser sino capaz de todas las demás virtudes.

"La modestia de su porte esterior, su sencillez, la falta de elegancia en sus maneras y en su conversación, hizo creer mucho tiempo á algunas personas, que Rivera Indarte carecía de talento y aun de cultura. Sus enemigos se han servido de este desaliño para negarle la claridad de su razón y aun el vigor moral que le distinguía. Pero Rivera Indarte, con los rasgos atrevidos de su pluma, les ha trazado el hombre que debían buscar al través de sil esterior frió y desaliñado. (1)

''Rivera Indarte no daja en pos de sí la memoria de esos hechos brillantes que casi siempre son tan funestos á los pueblos. El ha desaparecido de entre nosotros coronado de otra especie de gloria, que aunque mas humilde para el mundo, os sin embargo mas pura y mas resplandeciente para la filosofía y la rm> inanidad. Rivera Indarte no ha asistido jamas á sangrientos combates para oprimir ó libertar á un pueblo : Dios le habia colocado en la tierra en otro puesto. Era el de los escojidos, y Rivera Indarte se mantuvo en él hasta morir.

"Emulo de Moreno, fué como él, el lucido escritor de una revolución no menos desastrosa y decisiva para la suerte de estos hermosos países, que le cuestan tantos desvelos. Uno y otro defendieron los mismos principios con la misma fé, con la misma valentía, y con la misma abnegación. Si los Argentinos poseyeran en el seno déla Patríala tumba de Moreno, debían de abrir la de Rivera Indarte al lado de la de tan insigne patriota, cuando los elementos que él contribuyó á preparar, hayan anonadado al tirano que hoy impide transportar sus huesos á ella, Pero no olviden cuando llegue el día de su redención, que los restos de Rivera Indarte, el defensor de sus hermosos derechos, quedan en un suelo estrangero. La República Argentina no tiene solamente estas cenizas que recoger, pero es preciso que no olviden jamás, que en los primeros de su triunfo deben estar presentes á él los huesos de tres nobles proscriptos, La valle, Rtvera Indarte y Várela. Muy dignos son todos los que han combatido por la libertad de aquella noble nación ; pero las tumbas

(1) El Sr. Mitre quo ha detallado con tanta inteligencia los escritos de Rivera Indarte, nos escusa que los consideremos nosotros. La enfermedad que nos lo arrebató, lo sorprendió trabajando con el Sr. Lamas una obra de literatura, qne juzgamos será ds muy grande estension.

de Várela, de Rivera Indarte, y del ilustre Lavalle, son tres rayos de su inmensa gloria.

Setiembre 17 de 1845.

[Nacional, N. ° 2,026.]

"Los pueblos tienen sus revoluciones y las revoluciones sus hombres. La que ajita los confluentes al Rio de la Plata, tenia en la línea de escritores uno y lo decimos con la conciencia de que nadie se levantará á desmentirnos. — Y vamos á probarlo.—

"Desde mediados de 1839, basta Marzo de 1845, este hombre, no ha dejado pasar un dia, una hora, sin seguir á la revolución en todos sus periodos. Desde la época dicha, se han improvisado ejércitos en las márgenes del Plata, ejércitos que han combatido cien y cien veces, y solo una que otra se han podido decir vencedores Pero, qué estériles victorias ! !

"Jamás la libertad de los pueblos ha sido conquistada á precio de mas sangre. — -Como mártires de la Iglesia, han muerto los soldados, han sufrido las víctimas, han perecido los héroes. — Solo un Apóstol ha seguido la pista á todos Jos sucesos: solo un Apóstol ha luchado con su elocuente palabra, alentando á los débiles, consolando los vencidos, haciendo prosélitos para nuevas cruzadas El Apóstol de Revolución en el Rio de la Plata ha dejado de ser — D. José Rivera Indarte ha dejado de existir El nombre de Rivera Indarte, es conocido en todo

el universo. Escritor sin compañero entre nosotros, enemigo de Rosas mas que nadie, revolucionario eminente contra la barbarie de ese feroz demonio; único muro contra quien se ha estrellado el poder lógico de ese hombre, y único campeón que le ha presentado mil campos de batalla en los cuales lo ha vencido; jamás como profeta, ha equivocado sus cálculos en previsión de la maldad de Rosas, y, apesar de todo, nunca ha sido creído. — Ignorancia y maldad en unos, incapacidad y flojera en otros, espíritu de parcialidad en la mayor parte, ningún conocimiento del enemigo en todos, hé aquí los campos de lucha que ha tenido nuestro amigo. — El Nacional de Montevideo en el periodo designado, es el testimonio de nuestras palabras. Escrito estaba en el libro del destino Quien tanto ha trabajado por la libertad de estos países, había de ir á concluir su carrera mortal y su inspirada misión libertadora, lejos del centro desús amigos, y separado de sus especiales afecciones.

"Gracias al cielo, si Rivera Indarte tenia enemigos personales ó políticos, ellos, solo pertenecen á esa masa estúpida de traidores á la libertad; á esos idiotas, que por. simpatía ó por temor, pertenecen á Rosas. — Lo decimos ante un pueblo q' sabe esta verdad.— No hay en Montevideo, no habrá en América, quien no-

deplore como un fatalismo para la causa de los libres, la muerte prematura ó irreparable ele nuestro amigo. — Si Rivera Inflarte ha muerto, sometámonos á un decreto del Cielo,,pero contribuyamos cada uno, en la esfera de nuestros recursos, á tributará su memoria querida los recuerdos de gratitud que merecen sus incomparables trabajos por la causa pública.

"En todo ha sido Rivera Indarte desgraciado. — Mi á su mas querida, realidad — la ilustración de Rivera Indarte como la llamaban— ni á sumas querida realidad, decimos, ha podido alcanzarla en toda su belleza; Rivera Indarte ha muerto, en la alborada de llegar á nosotros esa maga, que él sabia, por inspiración y por conciencia, que habia de llegar á amparar nuestros males políticos.— Rivera Indarte salió de entre nosotros á morir.— En su tránsito alcanzó á divisarla Pasó junto á él.

"Adiós divina, la dijo, salva á mi patria" Rivera Indarte

pereció. — La Intervención en la guerra actual del Rio de la Plata, por José Rivera Indarte — folleto en 61 páginas, escrito é impreso en el Rio Janeiro, es el último trabajo político de nuestro amigo. Sigamos sus últimas palabras en el folleto á que nos referimos '. . ."Oh, espectáculo sublime! oh! dia impe-

" recedero! Permite Dios mió, que lo vea yo, que tanto lo he

" suspirado, que tanto pienso en él !! No quiero la san-

" gre de ninguno de mis paisanos, que no sea Ja de Rosas ó de " su seides; quiero solamente tu amor."

"Hemos hablado de nuestro amigo, recordando sus estimables prendas políticas — como hombre social, como amigo de la humanidad, nuestro amigo era un tipo de moral cristiana, de calidades notables que le proporcionaban la mayor estimación de cuantos le conocían. Hijo idólatra de su anciana madre, afectuosísimo y cariñoso hermano, leal y honrado amigo, eminentemente liberal y caritativo, celoso de la religión de sus padres, sin ser fanático, honrado y laborioso ciudadano; las Repúblicas del Plata han perdido uno de sus hombres; su patria, uno de sus hijos mas sobresalientes. — Rivera Indarte salió de entre nosotros el 30 de Marzo próximo pasado, para ver si atajaba el desarrollo espantoso de una tisis al parecer pulmonar que se desenvolvió en él, podemos decirlo de una manera horrible, en el espacio de ocho dias. — Toda la ciencia facultativa se empleó en el acto para salvar á nuestro amigo. — Todo fué ineficaz. — Variar do clima, fué lo que se creyó mas aparente para salvarle la vida escrito estaba. — Santa Catalina, ó la ciudad del destierro, era 3 tinada para la triste gloria, de dar eterno descanso en temporal sepultura á los restos mortales del escritor de Sud-América en el

XVIIÍ

siglo 19. — Y se cumplió la voluntad del Cielo.— >E1 19 de Agosto á las siete y tres cuartos de la noche — el Apóstol de la Libertad en el Rio de la Plata, dejó de ser: D. José Rivera Indarte dejó de existir. — Su compatriota y amigo D. Julián Paz, asistió á, su agonia y recibió los últimos acentos de su patriótica y libertadora imaginación.

"Rosas y sus crímenes, fueron el tema de los escritos en los últimos 9 años de la vida de nuestro amigo. — D. Santiago Vasquez y su amistad, fueron el amparo y refugio de la borrascosa vida de Rivera Indarte. — Rosas, dijo con voz entera y clara. .....

.... Vasquez, con voz agonizante y espiró Rivera

Indarte ! ! ! .Adiós! .Adiós!

Setiembre 20 de 1845.

(Nacional, N. ° 2,029.)

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"Tenemos que lamentar la sensible é irreparable pérdida de un ilustre amigo, del ciudadano Argentino D. José Rivera lindarte, que falleció en Santa Catalina el dia 19 del mes pasado, de tisis tubercular. Su muerte lia dejado un inmenso vacío en 3a prensa periódica, que ilustró largo tiempo con sus eruditas producciones, y por la infatigable constancia que incesantemente empleó, hasta poner de manifiesto y en perfecta evidencia los crímenes de Rosas y su horrible sistema de saDgre y espoliacion: y en pulverizar sus mentiras falaces y sus dolosas supercherías, á fin de que conociesen bien á este malvado en América y en Europa, cuyos pueblos y gabinetes mantuvo largo tiempo alucinados el Nerón Argentino, con torpes imposturas y profesiones de fé hipócritas y fementidas. Rivera Indarte consiguió en efecto, ver coronada del mejor éxito tan benéfica como laboriosa empresa: y, puede asegurarse, que por iguales medios, ningún otro escritor ha sido tan feliz ni trabajado tanto como él para desenmascarar la calumnia y la impostura del infame Rosas, para patentizar su exsecrable tiranía. La guerra que le hizo fué á muerte, sin cuartel; y si Rivera Indarte hubiera vivido bastante para verlo sucumbir, nos atrevemos á afirmar, que con razón habria podido vanagloriarse de tener una parte muy principal en su derrota.

"¡Pobre Rivera Indarte! tan joven y ya era un atleta formidable contra la tiranía, un campeón esforzado de la causa de la libertad! tan joven y su saber literario, la elevación de sus ideas lo hacían ya espectable en el mundo civilizado, porque su reputación era no solo Americana, sino que habia también pasado al otro lado del Océano. ¡Pobre Rivera Indarte! la muerte nos lo ha arrebatado muy temprano, cumplió treinta y un años seis dias antes de morir. Era notable la precosidad de su poder intelectual y de su saber práctico y especulativo: admiraba su juicio recto y la madurez de su espíritu en una edad en que pocos han acabado de perfeccionar el desarrollo de sus facultades morales. Sa diria que el destino enexorable y celoso de verlo forzar con tanta rapidez las barreras del tiempo, cortó el hilo de la vida tan preciosa para advertir á los mortales que el esceso de trabajo mental destruye el físico mas robusto, y que no se puede impunemente abusar á espensas de éste, del destello divino que el autor de todo lo creado ha inspirado en nuestro ser, cuya conservación es uno de nuestros primeros deberes.

"Nos espresamos así, porque Rivera Indarte, en la tierna edad de 16 años, se habia ya consagrado al mas profundo estudio de las ciencias humanas, y á la carrera periodística; y no habia cum-

piído los veinte, cuando sus hábiles y aventajadas producciones gozaban de general aceptación; y porque, por lo tanto, puede con verdad decirse, y esta es la opinión de todos los profesores que lo han asistido en el lecho del dolor, que sus vigilias dedicadas principalmente en el último periodo, á propagar el odio y la execración universal contra el monstruo Argentino, aceleraron el fin de su interesante existencia.

"Rosas, pues, se ha librado de un poderoso y temible enemi-- migo, y el inicuo dictador ha celebrado con júbilo y frenesí bacanal, la desaparición del luminoso meteoro, cuyo fuego abrasador lo ha encendido en ira devorando su alma perversa mas de una vez, y alumbrado el antro tenebroso del cobarde tigre del desierto.

"Rivera Indarte ha perpetuado su nombre, su fama será inmortal, y con los anales Argentinos pasará á la mas remota posteridad ; porque ha luchado con inimitable constancia y con provecho de la humanidad contra el indigno tirano, y porque esta época jamas se borrará de la memoria de nuestros nietos, en las mas remotas generaciones, aun cuando no se conociese el medio perdurable de la tradición escrita : tan fuertes é indelebles son las impresiones que está gravando en nuestra historia el periodo espantoso de la dominación del famoso salteador de la América del Sud, del infame y detestable degollador Rosas.

"Era Rivera Indarte un joven de mérito esclarecido, de un parriotismo acrisolado ; buen amigo, excelente hermano, modelo de piedad y amor filial. Tenia grandes títulos para elevarse en nuestra escena política, y para figurar en estos países como una encumbrada capacidad literaria. Era poderosa é incontrastable su fuerza de voluntad, ¡sobresalientes los dones de su entendimiento natural, su aplicación estremada.

"Su muerte ha sido sentida por todos los amigos de la libertad ; no h^y un solo Argentino, un Oriental verdaderamente patriota, que no le deba una lágrima. Y al pagarle este tributo de jusiicia y amistad, sentimos la insuficiencia de nuestra débil voz, porque nuestro ánimo no ha sido otro que satisfacer una írrají deuda, recordando las virtudes públicas y privadas del ma- } «grado amigo que, como mía exalacion fugaz, ha pasado rápidamente por nuestro horizonte político, bien que, dejando un rastro resplandeciente en su corto pero brillante trayecto. — ¡ADIÓS, RIVERA INDARTE, Y PARA SIEMPRE DESCANSA EN PAZ!

Montevideo, Setiembre 17 de 1 815.

[Nacional, N.c 2,032.]

SOBRE LA TUMBA

B. JOSÉ RIVERA 1NDARTE.

Gloria en la muerte.

Rivera Indarte.

Venid vosotros todos que levantáis la frente. . . . Venid en torno mió feliz generación, Venid, colocaremos aureola refulgente Sobre la audaz cabeza de nuestra emigración.

Venid, que de las cuerdas de mi enlutada lira Pulzadas dor el genio veraz de la virtud, Oiréis las armonías que el patriotismo inspira : Venid, j aprenderemos á odiar la esclavitud.

Llegad : sobre esa tumba la inspiración sublime Sus alas poderosas veloz agitará, Y en tanto nuestra Patria de oprobio se redime, Del mártir la corona fulgente ceñirá.

Proscripto de la Patria como Judío-Errante Envuelto por el soplo férvido huracán, De Rosas ha minado la silla degradante Con anchos boquerones su asiento de titán :

Mirad : esa cabeza, esa fecunda frente Que el cielo bondadoso nos dio por altivez, Cuando pecado negro de la pasada gente Nos arrojó proscriptos para purgar tal vez :

Mas rayos ha lanzado, mas heridas ha abierto, Mas brazos ha elevado con su elocuente voz Que ordenadas falanges en bélico concierto Su pólvora quemaron contra el tirano atroz.

Mas cuando los vapores que la borrasca alzaron El sol ya los disipa mostrando el porvenir, Tú, oh Dios ! no permitiste que el suelo en que brotaron Tan bellas esperanzas, las vuelva á recibir.

En tanto que tus hijos, oh Patria ! independiente Te muestran por el brío de audaz generación, Venid, colocaremos aureola refulgente Sobre la gran cabeza de nuestra emigración.

Setiembre 20 de 1845.

{Nacional. N.-° 2,032.)

inifi®

CAPITULO 1.°

PAG,

Inutilidad de las citas de Rosas. Verdadero punto de la cuestión. Guerra de exterminio, Nuestra alianza con extrangeros, Cargos al Comodoro Purvis, Bloqueo en América, Memorándum de los Sres. Mandeville y De» lurde, Espulsion de bocas inútiles, Detención de Brown, Circular de 1. ° de Abril, Bombardeo de Montevideo, Otros cargos á Purvis 5

CAPITULO 2.°

Pretensión de los estrangeros para que cese la guerra, Neutralidad de los estrangeros. Mediación Anglo-Francesa, Motivos que ha dado Rivera á Rosas para no aceptarla, Rearguciones contra Purvis, Ley de la tierra, Egemplos. históricos ...... 31

CAPITULO 3.°

Comodoro Purvis, Nota de 16 de Diciembre, Compromisos del Sr. Mandeville, Argumentos del British Packet, Independencia de Tejas, Sitio de Genova.. . *-« 46

CAPITULO áJ°

Una distinción, Monarquistas Americanos, Los veinte millones- á España, Escuadra Argentina, Logias ».. 55

CAPITULO 5. °

Muertes cometidas por Patriotas, Muerte del Gobernador

I). Manuel Borrego, Muerte de D. Francisco Aldao, Matanza del Chancay, Muerte de Villafañe y sus compañeros, Alianzas con Santa-Cruz, Con la Francia, Intervención 65

CAPITULO 6.°

General La-Madrid, Conducta de Rosas posterior á la llegada del General La-Madrid á Buenos Aires, Su pronunciamiento en favor de la Patria 73

CAPITULO 7.°

General Paz, Cargos que le nace Rosas, Su conducta en su prisión y después de ella 76

CAPITULO 8.°

El General Rivera, su origen, Sus servicios en las guerras de la independencia, Su política humana y liberal, Sus hazañas militares en las guerras civiles. El General Rivera Gefe de Estado, Sus alianzas, Cargos que le hacen como administrador, Su humanidad para con sus enemigos, Su lealtad patriótica 87

CAPITULO 9.°

D. Melchor Pacheco, Servicios que ha hecho, Acusaciones que le hace Rosas 104

CAPITULO 10.

General D. Juan Pablo López, Cullen, Sus relaciones con Rosas para la muerte de Quiroga, Motivos del enojo de Rosas con Cullen, Muerte de Cullen . . . . 112

CAPITULO 11.

D. José Rivera Indarte, Calumnias de Rosas, Pruebas de aprecio que ha recibido de hombres distinguidos 124

CAPITULO 12.

Pedro Angelis, Recuerdos de Europa, Escritor en Buenos

Aires, Sus transformaciones políticas, Sus trabajos históricos, Angelis literato, Angelis comerciante 128

CAPITULO 13.

Nicolás Marino, Lo que era, Lo que ña sido y Lo que es... 141

CAPITULO 14.

Rivadavia, su sistema, Canal de los Andes, Cannig, Noria. Minas, Pueblo de Chorroarin, Pesquerías, Banco, Empréstito de Londres, Cabildos 145

CAPITULO 15.

Juan Manuel Rosas, Su origen, Sus primeros años, Sus opiniones sobre la Revolución Americana, Papel que representó en 1820, Defección á Dorrego, Su comportamiento débil en el ataque á la plaza de Buenos Aires, Paz con Santa-Fé, Espedicion contra los Salvajes, Sublevación del Regimiento 5. ° , Negocio Pacífico, Asonada de D. Hilarión Castro, Guerra del Brasil, Deserciones promovidas por Rosas, Conspiración de Benitez, Comandancia General, Complots contra Dorrego, Reflexiones sobre la elevación de Rosas, 1. ° de Diciembre, Abandono de Dorrego, Ofertas de sumisión á Lavalle, Espedicion á la Provincia de Buenos Aires, Convención Preliminar, Rosas Gobernador de Buenos Aires, Lágrimas sobre la tumba de Dorrego é injurias contra su memoria en el gabinete, Asesinatos, prisiones, autos de fé, usurpaciones, y guerra á la civilización, Descenso forzado de Rosas, Hostilidades á la administración del General Balcarce, Espedicion al Desierto, Marcas agenas, Dilapidaciones, Revolución de Octubre, Gobierno del General Viamont, Observaciones de Angelis sobre la Hacienda Pública, Espedicion al Paraguay, La Mashorca, Cae la administración de Viamont, Elecciones para Gobernador, Entra Maza al Gobierno, Asesinato de Quiroga y su comitiva, Asesinato de Latorre, Suma del poder público, Elecciones de Rosas para el Gobierno, Proceso de los Reinafés, Guerra á Sta. Cruz, Bloqueo francés, Nueve años de sangre y de Opresión, Muerte de la Encarnación, Ultrajes á su Padre moribundo, Asesinato de los Mazas, Incesto é impiedad,

Revolución del Sud, Invasión del General Lavalle, Paz con la Francia, Matanzas de Octubre de 1840, El furor popular, Victorias de los egércitos de Rosas, Matanzas de Abril de 1842, Consideraciones sobre Rosas y su administración, Comercio, Hacienda, Robos y dilapidaciones, Solaces de Rosas, Tablas de sangre de las administraciones de Rosas 161

APÉNDICE. Es acción santa matar á Rosas

NECROLOJIA.

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