Sainetes · Unidad 4 de 122

ESCENA II

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EULOGIO _y_ SECUNDINO

SECUNDINO (_Que habrá quedado a la puerta de la tienda observando se acerca al señor Eulogio._)—¿Qué?... ¿Qué miraba usted?...

EULOGIO.—¡Yo!... ¡Nada!... ¿Conque... entre tres u tres y media?... ¡No estás mal tunarra!

SECUNDINO.—¡Es que como hoy es San Isidro y la tengo ofrecido un pito, la voy a llevar a la Pradera! Na, que le ha pasao lo que todas... me ven y se alelan.

EULOGIO.—¿Y cuántas novias tiés ahora?

SECUNDINO.—¡Pocas!... Tengo la Consuelo y la Socorro, fijas; la Justa de suplenta, y ésta de meritoria.

EULOGIO.—¡Anda, diez; qué Secundino éste! Pus ten cuidiao con la Cirila, porque ésta tié mucho coquetismo con el sexo feo, y no lo digo por ti, y si se entera el asistente del siete, te va a llenar los bolsillos de golpes.

SECUNDINO.—Pero, ¿dónde se va a poner el asistente conmigo?...

EULOGIO.—¡La verdad es que tú tiés suerte! (_Se levanta._) ¿Y cómo te diriges a ellas?... ¿_Oral_ u por escrito?

SECUNDINO.—¡Pues misté! en lo primero que conocen que las amo, es en el peso, porque se lo empiezo a correr; y cuando las tengo atortolás las dirijo una carta con letra gótica, con unos perfiles, que me salen unas mayúsculas, que le digo a usté que hacen cosquillas.

EULOGIO.—¡Lo creo!

SECUNDINO.—El otro día le escribí a la Justa, y pa ponerla inolvidable la hice una hache super...

EULOGIO.—¿Y dónde le pusiste la hache?

SECUNDINO.—¡Detrás del _ino_!... Y al final la decía: “No te olvido, ni te olvidaré, y una acción como esa, no esperes que yo la cometa...” ¡Tenía usté que haber visto el rabo que puse en la cometa!

EULOGIO.—¿Pa que no voltease?...

SECUNDINO.—¡Quiá, hombre; pa acabar la carilla!... ¡Un rabo gótico! ¡Y es que aquí, señor Eulogio, hay vista y entrevista, u sea estinto y celebro!

EULOGIO.—¡Celebro! ¡Celebro verte güeno, anda! (_Dándole un cogotazo._) ¡Déjame trabajar!... ¡Y ya lo sabes!... ¡Ojo con el asistentito ese!...

SECUNDINO.—¿A mí ese?... ¡Lentejas!... (_Vase a la tienda._)

EULOGIO.—¡Sí que descendemos del mono, sí! ¡No hay más que ver a Secundino! (_Se sienta y sigue trabajando._)