Salamanca, Ávila y Segovia · Unidad 217 de 432

Unidad 217 · 372 SALAMANCA, ÁVILA Y SEGOVIA

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372 SALAMANCA, ÁVILA Y SEGOVIA

proceder de la mano de un mismo artífice (i), tan cercanos anduvieron entre sí los tiempos de su fabricación; y tampoco creemos transcurriese mucho entre la de los dos pulpitos de hierro dorado puestos á la entrada del presbiterio, por más que ostente aún góticos primores el del lado de la epístola y el otro se adapte ya al gusto del renacimiento. Al arrimo de dichos pilares se asentaron contemporáneamente dos retablos preciosísimos de alabastro, dedicados el de la derecha á san Segundo y el de la izquierda á santa Catalina, cuyas figuras y relieves de su vida consideramos obras maestras del arte realzadas por la gracia de los angelitos y por la riqueza y finura de labores que salpican su parte arquitectónica (2).

Fué aquel retablo el primer monumento que consagró la iglesia de Ávila á su apostólico fundador, después que en 1 5 1 9 sus restos ignorados por tantos siglos aparecieron en la ermita de San Sebastián. Allí, fuera de las murallas, permanecieron todavía hasta 1594, en que el obispo don Jerónimo Manrique sanado mediante la invocación del santo logró llevar á cabo su traslación á la catedral con solemnidades y fiestas inauditas, en cuyo esplendor nada se echó de menos sino la presencia de Felipe II (3). Al año siguiente colocó el prelado en el trasaltar la primera piedra de una suntuosa capilla trazada por el célebre

(i) Trabajólas al parecer Juan Francés, maestro mayor de las obras de fierro^ siendo obispo don Alfonso Carrillo.

(2) Miéntanse en las cuentas de i "5 2 5 veinte y cuatro cargas de alabastro que se trajeron para los altares á Andrés Sánchez, mas no pudimos cerciorarnos si este es el nombre del escultor ó el de algún empleado en la fábrica. En el mismo libro se habla de la reja del altar mayor, del bordador Enrique de Holanda y de Tristán iluminador de libros de coro; como pintores y doradores suenan en dicho libro ó en los antecedentes Salcedo, Francisco Vázquez, Francisco González y Cristóbal Álvarez.

(3) En carta de 18 de junio de dicho año desde el Escorial manifiesta el rey á los regidores « que por su contentamiento y el de sus hijos y por darle á la ciudad olgara mucho de hallarse presente á la traslación del bienaventurado san Segundo, pero que sus indisposiciones no le davan lugar.» De las circunstancias de esta traslación escribió un libro Antonio Cianea, sin contar otras relaciones que hemos visto manuscritas ; de las del anterior descubrimiento de las reliquias nos ocuparemos más adelante al tratar de la ermita de San Sebastián en el siguiente capítulo.

CATEDRAL. — Pulpito de hierro repujado