Salamanca, Ávila y Segovia · Unidad 42 de 432

Unidad 42 · ÁVILAYSEGOVIA 8l

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ÁVILAYSEGOVIA 8l

rada, porque de oro están cubiertas con sus repisas y guardapolvos las innumerables figuras distribuidas por los nichos ó alineadas en varios órdenes al rededor de sus muros, á semejanza de las que hizo colocar el mismo fundador en la fachada de la parroquia de San Pablo. Fué este el canónigo don Francisco Sánchez de Falencia, cuyos títulos se publican en la hermosa reja plateresca, en el epitafio y en el friso de la capilla (i), y cuya efigie vestida de ropas sacerdotales reclina sobre la mano su cabeza. Excelentes pinturas de Navarrete el mudo distinguen á la tercera denominada del presidente de Liévana; la cuarta contiene á un lado el entierro y yacente estatua del canónigo Francisco Sánchez Palacios, que murió en 1591 con crédito de virtuosísimo. Por ella se baja al crucero de la catedral vieja, cuyo brazo mutiló la nueva obra destruyendo los cenotafios que al conde Raimundo y á Urraca había puesto allí al parecer la iglesia agradecida (2).

Así de capilla en capilla, dando la vuelta al templo, se llega á la del centro del trasaltar que coge todo el ancho de la nave mayor, á donde fueron traídos en i 744 desde la antigua basílica los restos de su primer obispo Jerónimo y el venerado Cristo de las Batallas, compañeros uno y otro, según la tradición afirma, de las gloriosas expediciones del Cid campeador (3). No lo desmiente la tosca y negra efigie, representada con los ojos abiertos, cuyo tamaño es de poco más de una vara, y cuyo primitivo carácter contrasta con el churrigueresco retablo que se le dio por albergue; ni guarda mayor analogía la moderna

(i) En la reja se lee : oEsta y la capilla mandó hacer el reverendo Sr. D. Francisco Sánchez de Falencia, arcediano de Alva y protonotario apostólico, acabóse en 1525.» La inscripción del friso en gruesos caracteres góticos le titula arzobispo de Corinto.

(2) Asegúralo Dorado con referencia al libro viejo de aniversarios del cabildo. Los restos del conde yacen en Santiago, los de doña Urraca en León.

(3) Véase la nota primera de la página i 7. El epitafio discrepa de Gil González poniendo la muerte de don Jerónimo en 30 de junio, en el año convienen y van los dos equivocados. Al descubrirse su cadáver en 1607, dícese que se halló en sus dedos un anillo de oro con estas palabras : Hieron. e-ps. servus Chr. fidelis.

tumba del prelado con su respetable memoria. Escasean notablemente en aquella iglesia las sepulturas episcopales: en la capilla contigua á la anterior tiene su urna don Felipe Bertrán, fundador del seminario y uno de los obispos más enérgicos é ilustrados del último siglo (i); en el brazo meridional del crucero está la de don Agustín Várela fenecido en nuestros días, en el opuesto la de otro que carece de epitafio, y en dos capillas consecutivas de la nave del norte la lápida de don Salvador Sanz sucesor de Várela, y el sepulcro y tendida efigie de don Antonio Corrionero, trasladado en 1620 de la silla de Canarias á la de Salamanca. De los entierros de don Fernando Tricio y de don Jerónimo Manrique, verificados á fines del siglo xvi en la capilla mayor, no aparece señal alguna.

Al entrar en la sacristía por la nave del trasaltar correspondiente á la parte de la epístola, su magnificencia no deja echar de menos mayor pureza de arquitectura. En sus nichos semicirculares abiertos á lo largo de los muros, flanqueados de agujas con candelabros ó urnas piramidales, cubiertos de casetones, ocupados por colosales espejos con marcos de cartela, hay amalgama de gótico, de plateresco y de barroco; campea en las bóvedas la crucería, al paso que pilastras y frontones curvos en los portales; y sin embargo no falta armonía al par que gravedad en aquel rico conjunto exento de revoque. Preciosos restos se envanece de poseer el relicario en sus urnas de plata, muchos de los cuales pertenecieron á los Templarios (2): entre las alhajas sobresalen un bello cáliz con el pié cuajado de figuras y labores góticas, el templete de la custodia gótico-

(i) Gobernó desde i 763 hasta i 783. Su tumba estuvo en la capilla del Seminario hasta la guerra de la Independencia.

(2) Nombra Dávila como principales tres espinas de la corona de Cristo, un pedazo de Hgiium cructs, un brazo entero de san Jorge, una espalda de san Lorenzo y la cabeza de una de las once mil vírgenes, á cuyas reliquias se han añadido entre otras los corazones de san Bartolomé y san Sebastián, una carta de santa Teresa, y los cuerpos de cinco mártires españoles, Arcadio, Probo y compañeros, que padecieron en África bajo el poder de Genserico, rey de los vándalos, y que los forjadores de cronicones han hecho naturales de Salamanca.