Santander · Unidad 81 de 158
Unidad 81 · «Á MARÍA SANTÍSIMA DEL PUERTO
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«Á MARÍA SANTÍSIMA DEL PUERTO
CLARA ESTRELLA DE LA MAR, VIRGEN MADRE DE DIOS INMACULADA, OFRECE ESTE GOLF GIO DE SANTOÑA, BAJO LA ADVOCACIÓN DEL DIVINO PRECURSOR SAN JUAN BAUTISTA, JUAN MANUEL DE MANZANEDO Y GONZALEZ, PRIMER MARQUÉS DE MANZANEDO
Aquí, en el dulce amado suelo en que se meció mi desvalida cuna, álcese también mi urna sepulcral, luego que yo desaparezca de entre los vivos.
Ella guarde fiel mis cenizas y juntamente las de mi padre y mi madre, cuya noble corona fué la piadosa pobreza.
Pero vosotros, oh niños, á quienes aquí la Sabiduría prodigará gratuitos sus tesoros, cual una madre cariñosa, no olvidéis que todo me faltó á mí, y que todo humanamente me lo debo.
Y cuando aprendáis cuál ha de ser el santo amor de patria, y cómo la virtud ha de aspirar á lo grande, *á lo noble, á lo inmortal, no á lo caduco, pagadme con muy afectuoso recuerdo pidiendo á Dios por mí.
Dedicóse el día 24 de Junio de i8ji , sexagésimo octavo de la edad del fundador. y)
ta María del Pzierto, que dió nombre durante largas edades á la Peña, y que desde añejos tiempos, con la devoción y el amor de los naturales, parece que hubo de llamar hacia aquella abandonada península la atención de las generaciones, que después de menospreciarla, la proclaman hoy la plaza más fuerte y más importante del litoral cantábrico. Olvida, mientras caminamos por la larga y ancha calle, — la cual cruzan viniendo del templo los marineros, — cuanto respecto de él hayas leído y te hayan dicho, inspirado, es verdad, y quizás de buena fe, en tradiciones piadosas, pero extraviadas, y prepárate á recibir, cuando entres en el religioso edificio, la primera de las emociones con que habrá de cautivarte la provincia de Santander, que no carece ni mucho menos de monumentales fábricas arquitectónicas, por más que no sean tan nombradas y conocidas, cual ocurre en orden á las de otras regiones y provincias de nuestra España.
Al final de la calle, y como término de ella, cortándola en ángulo recto, se levanta la Iglesia parroquial de Santa María del Pzcerto, último resto del monasterio benedictino, allí fundado por Paterno, según el privilegio viejo de Santoña, antes de mediar la XI centuria, bajo los auspicios de García V de Navarra. Greco-romano arco de triangular frontón, — perforado al centro para ostentar en él la imagen de la Inmaculada, — con pirámides en las vertientes y sencilla cruz en el acroterio,— da paso á un patio cuadrangular y anchuroso, en el cual, desde la entrada, alineados, corpulentos y frondosos formando calle, extienden sus verdes ramas seculares árboles, entre los que se encuentra algunos bancos puestos también en línea, mientras constituyen los lados del rectángulo diversos edificios sin importancia ni carácter; al frente, cuadrada, moderna y desprovista de interés, adelanta la torre, cuyo cuerpo inferior constituye desornado obscuro pórtico con dos arcos de medio punto sin acento, uno por cada costado, llevando sobre el zafe ó hilera superior encima de la arcada del principal en dos líneas, la letra: año de || 1783. En pos, envuelta casi en sombras, se abre la puerta principal del