Sebastián de Prado y su mujer Bernarda Ranirez · Unidad 43 de 115
Unidad 43 · 66 EMILIO COTAREU) Y MORÍ
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66 EMILIO COTAREU) Y MORÍ
En Sevilla permaneció parte del año 1640, dando las íx) representaciones en el teatro de la Montería, y al siguiente, después de cuatro de ausencia, volvió a Madrid (i), trayendo en su compañía gentes nuevas, sobre todo en mujeres, que no respondieron a las esperanzas que en ellas se fundaron; pues Leonor de Velasco, mujer de Domingo Arroyo, no pasó de lo mediano ; ni María Ana de Vivas y su hija María. Tal vez hubiera dado buena cuenta de sí la hija segunda de Mazana, llamada Josefa Antonia, sobre todo en el canto: pero se malogró en 1644, como hemos dicho. Volvió también a su papel de primera dama la autora Mariana Vaca.
Resuelto a continuar en Madrid aceptó el encargo de representar dos autos, en 1642, por 800 ducados. Los otros dos los haría Pedro de la Rosa. Hacía dos o tres años que los autores habían conseguido el aumento de 200 ducados, sobre todo, ix>r el mayor coste de los trajes femeninos. Pero cabalmente en este año el Consejo de Castilla arreció en la severidad para el cumplimiento de las pragmáticas suntuarias promulgadas en los anteriores.
Así, pues, en 2 de junio se mandó a las mujeres de las compañías de Prado y Pedro de la Rosa "no saquen más de un vestido cada una, no haciendo personajes diferentes ni representen diferente figura, pena de destierro del reino y 200 ducados". Se notificó este auto a "Jusepa Antonia Mazana, Jusepa Lobaco, Luisa de Santa Cruz, Leonor de Velasco y Mariana de Morales, representantas de la compañía de Prado; y a Isabel de Góngora, Luisa Antonia (López), Francisca López, María Jiménez y Catalina de la Rosa", que lo eran en la de Pedro de la Rosa (2).
En la lista que, escrita y firmada de su mano y llamándose ''Antonio García de Prado y Peri", presentó en el mes de marzo, figuran sus dos hijos, Sebastián y José Antonio
(i) Antes de septiembre del año 1641 estuvo también en Lisboa, donde quizá ]z sorprendió el levantamiento de fines de 1640. Allí le fué mal, pues tuvo que dejar alhajas en prenda para poder volverse, como demuestra el documento citado por P. Pastor (Bol. fíisp. de IQ12, pág. 316).
(2) Arch. municip. de Madrid, leg. 2-196-48,
ACTORES FAMOSOS DEL SIGLO XVII •);
de Prado. Sebastián, de diez y ocho años de edad, podría ya hacer galanes, y su hermano, que no tenía más de siete, haría ángeles y otras figuras infantiles. Sin duda por esto ios comisarios acordaron concederle a José Antonio este año por su ocupación en los autos 50 ducados de ayuda de costa ') premio, los mismos qne otorgaron a otro hijo menor de Pedro de la Rosa í'i).
Del hijo mayor. Lorenzo, sabemos que, casado ya con la hija primogénita de Juan Mazana, andaba por Sevilla y otros lugares en las compañías de Hurtado y Pedro Ascanio. En el estío, desde el 20 de agosto, dio Antonio en Toledo 50 representaciones sucesivas, mediante el pago, como ayuda de costa, de 55 reales cada día y 4.600 que le adelantaron como préstamo (2).
También permaneció en Madrid e hizo los autos en competencia con la viuda de Tomás Fernández Cabredo y Luis López, unidos el año siguiente, en que ya vemos a su hijo Sebastián colocado como segundo entre los galanes (3).
La muerte de la reina Isabel de Borbón hizo cesar los espectáculos de teatro por decreto del Consejo de 7 de octubre de 1644.
Sin embargo, como esto no rezaba con la representación de autos, se ultimó en 1645 ^^ ajuste ordinario con Antonio de Prado y Pedro de la Rosa. Pero no consta que en este año los hubiese. Repitióse el ajuste con él y Rueda en el siguiente año, y aun presentó Prado la lista de su compañía, en que por primera vez figura entre las damas su hija Ma-
(i) Arch. municip. de Madrid, leg. 2-196-49. Pérez Pastor, en sus .Vuevos datos (Bol. Hisp. de 1912, pág. 416, extracta un documento fechado en Madrid a 31 de marzo de 1643, por el que Antonio García de Prado se obliga a estar en Valladolid en la Pascua de Resurrección, en cuya ciudad representaría también los autos del Corpus, recibiendo adelantados 17.000 reales. Este contrato fué sin duda anulado, porque Prado hizo los autos en Madrid.
(2) P. Pastor: Bol. Hisp. de 1912, pág. 412.
(3) Ideüi,