Serena, recuerdo de historia y de filosofía cristiana · Unidad 4 de 70
Unidad 4 · 6 SERENA.
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6 SERENA.
de la noche sobre sus protegidos, espíritus celestes armados de las mas sutiles y refulgentes armas en favor de los héroes y el horror de las furias del averno ejercitadas en la desolación del mundo con rojizas teas, enroscadas sierpes y ponzoñoso aliento.
El numen que invoco no es el numen de la creación de imágenes terrible ó bellísimamente sublimes en la fantasía: el númen es el de la fe, es el de la elocuencia, es el de la filosofía de San Ambrosio sobre la humanidad.
Un genio admirable del Cristianismo, S. Gerónimo, que vivia en su siglo, no se atrevía á calificar los escritos de varón tan eminente. No quería que se dudase si las palabras de su juicio, eran adulación ó verdad eran.
Yo pues seguiré á un númen de verdad: lo seguiré para el estudio de la vida humana, para consolación de mi espíritu, para engrandecimiento de mi razón, para desengaño de mis tribulaciones, para el acierto en el fin en mi existencia.
Para comprender la humanidad, ¿qué espectáculo traeré á mi asombrada y deseosa vista? La humanidad igual es en todos los siglos: contemplémosla en el mismo de San Ambrosio: en los años en que escribía: en los años que siguieron mas inmediatamente á su muerte.
Yeanios la historia de la humanidad: y veremos los suspiros del numen de mi veneración, y con él suspiraremos.
Y después que aparezca ante nuestros ojos el principio de la noche de la edad media, sujeta Europa al poderío de los bárbaros, muerta la gran civilización griega y latina, y levantada la filosofía cristiana por los postrimeros y grandiosos acentos de despedida de un Ambrosio en Italia, de un Agustín en Africa, de un Gerónimo en el Egipto y de un Juan Crisóstomo en Bizancio, como para que sobre sus escritos el mundo meditase en esa larga noche de gigantescas sombras, podremos á nuestra vez meditar sobre la humanidad ante la historia de grandeza y de lágrimas que os voy á contar con las voces de mis mas puros sentimientos.
(1) "Sitpatiens dolor." S. Ambrosio. "Mors malum non est quse libertatem restituit, excludit dolorem. El mismo.
(2) Tardis ingens ubi flexibus errat Mincius et teñera prsetexit arundine ripas. Virgilio.
(3) Psalmus enim benedictio populi est, Dei laus, plebis laudatio, plausus omnium, sermo universorum, vox Ecclesise, fidei canora confessio, auctoritatis plena devotio, liberiatis Icetitia, clamor jucunditatis... Scutum in timore...imago tranquillitatis. San Ambrosio.
(4) Quid aliudille concentus undarum nisi quidam concentus est plebis? Unde bene mari plerumque comparantur Ecclesise, quse primo ingredienti populi agmine totis vestibulis undas vomit: deinde in oratione totius plebis tamquam undis refluentibus stridet, cum responsoriis psalmo-
rum cantus virorum, mulierum, virginum, parvulorum consonus undarum fragror resultat. S. Ambrosio.
(5) Hoc interest inter bonos et malos principes: quod boni libertatem amant, servitutem improbi. S. Ambrosio.
(6) "Non prius venit Dominus quam Regni Romani defectio fiat et appareat Antichristus qui interficiat Sanctos, reddita Romanis libértate sub suotamen nomine." S. Ambrosio.
(7) "Rescindenda insipienti potestas est, non adjicienda libertas: insipientis in libértate ruina vehementior est." S. Ambrosio.
(8) Acta del Martirio de S. Sebastian escrita por S. Ambrosio.
(9) Fortitudo quae per bella tuetur a Barbaris patriam vel defendit infirmos, vel a latronibus socios, plena justitia est." S. Ambrosio,
Al Emperador Valentiniano llegaron nuevas de que en Caledonia una rebelión no menos aguerrida que numerosa habia arrebatado ferozmente la vida al Prefecto y la libertad en una sorpresa al caudillo de las legiones romanas: que amenazaba con poder, en apariencia irresistible, á la rica y generosa Britania, y que el ejemplo iba tal vez á concitar la audacia de los guerreros Galos para atreverse á todo.
A la inquietud siguió el enojo en el ánimo terrible de Valentiniano: "Vé, dijo al General Honorio Teodosio: tu valor es grande, y grande tu prudencia. La paz de Britania, el vencimiento de la Caledonia, y el castigo de los rebeldes, espero confiadamente de tu virtud."
Y aquel General español con Teodosio su hijo, joven de esclarecida inteligencia y de impetuosos brios, pasó el mar con esforzada hueste, llegó á Londres, penetró repetidamente en las