Sevilla y Cádiz · Unidad 247 de 444

Unidad 247 · ^06 SEVILLA Y CÁDIZ

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chos personajes, entre ellos de Nicolás ele la Torre del Oro, así llamado por haber sido su primer vecino alcayde.

El claustro del Lagarto, llamado más propiamente de san yorgc, tenía cuatro capillas : la de san Jorge, que le daba el nombre, la de san Cristóbal^ la de san Nicolás y la de san Martin. La capilla de san Jorge fué una de las más famosas desde el principio, por haberse enterrado en ella varios de los caballeros conquistadores, como Garci Pérez de Vargas, Arias Gago, Pascual Soria y el genovés micer Uberto sobrino del pontífice Inocencio IV, de quien descendió el piadoso fundador de la Cartuja de Jerez. Era esta capilla la que hoy, inmediata á la Giralda, lleva el nombre de capilla de Nuestra Señora de la Granada, y bien demuestran los vestigios de obra antigua que conserva que para construirla se aprovecharon algunos arcos árabes de la mezquita. La capilla de san Cristóbal era fundación del siglo XIV ; la de san Nicolás perpetuaba la memoria de una hija del célebre don Lorenzo Suárez Gallinato, casada con el alcalde mayor Fernán Martínez, su fundador en i 294; en la capilla de san Martin era lo más notable desde el punto de vista de los gloriosos recuerdos, el sepulcro del almirante don Juan Mathe de Luna, trasladado á ella en 1401. Este claustro de san Jorge tomó el nombre vulgar de claustro ó nave del Lagarto, de un enorme cocodrilo enviado en 1260 al rey don Alonso por el Soldán de Egipto, el cual cocodrilo murió y mandó el rey fuese disecado y suspendido en lo alto del claustro, á la entrada de la Iglesia, donde todavía se conserva (i). Juntamente con el co-

(i) Sera quizá grato al lector saber la causa de este presente y la ocasión en que llegó a Sevilla. Sacamos ambas noticias de los Anoíles de Zúñiga, año i 260. — «Celebró (don Alonso el sabio) á 30 de Mayo el aniversario de san Fernando, que ya aclamado santo, era más solemnidad de su gloria que plegaria de su descanso... Erigíase en la iglesia majestuoso túmulo, concurrían los pueblos de la comarca con sus pendones, que ante él abatían, que tenía mas visos de romería que de funeral, trayendo algunos cirios tan grandes, que ardían todo el día... y el rey de Granada Aben Alhamar, afectísimo al rey santo en vida y gran honrador de su memoria en muerte, enviaba gran cantidad de moros principales y cien peones, con otros tantos cirios de cera blanca, que ponían en torno de la pira: eran los