Sevilla y Cádiz · Unidad 320 de 444
Unidad 320 · 6l8 SEVILLA Y CÁDIZ
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6l8 SEVILLA Y CÁDIZ
Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. — Fué edificada por el rey don don Pedro en 1358, y consagrada á Nuestra Señora del Carmelo por una imagen de piedra de la misma que se descubrió al abrir sus cimientos. Sus puertas eran citadas como una preciosa muestra de la talla de adorno del siglo xiv.
Ermita de San Telnio. — Existía en el siglo xiii donde está ahora el suntuoso palacio del mismo nombre que habitan SS. AA. RR. los Serenísimos Sres. Duques de Montpensier. Fué residencia de los obispos de Marruecos por donación que hizo al prelado franciscano Lope Fernández el infante don Sancho arzobispo electo de Toledo. Permanecieron aquí dichos obispos desde el año 1300 hasta el 1566, en que la residencia de San Telmo y sus tierras adyacentes fueron traspasadas al Santo Oficio, cuyo tribunal no estaba ya á gusto en su antiguo asiento del castillo de Triana.
Ermita de San B/as,en la parroquia de Omnium Sanctorum. — Era fundación de los Coroneles, según queda dicho al hablar del convento de Santa Clara. Pasó su patronato al convento de Santa Inés por la fundación que hizo de éste la virtuosa D,'^ María Coronel después de muerto su marido don Juan de la Cerda.
Ermita de San O?iofre^ en la misma parroquia que la anterior, entre la puerta Macarena y el convento de Buenavista. — Era de grande antigüedad. Dice Zúñiga que acudían á orar á ella las viudas que deseaban segundas bodas, y el inglés Standish añade como de pública opinión y fama, que ningún santo lograba en Sevilla más oraciones que san Onofre.
I 5 tablas, de macsc í'edro Campaña, relativas á la vida de la Santa titular y á la de Nuestra Señora, con un san Jorge á caballo, patrono de la antigua capilla de la Torre de Triana, que expugnaron los caballeros de la orden. En el altar del trascoro es sumamente digno de llamar la atención el cuadro en tabla de Nuestra Señora de la Rosa, obra de Alejo Fernández. Está sentada la Virgen en un magnífico sitial de mármoles de gusto bramantesco, bajo un cortinaje que descorren dos hermosos ángeles dejando ver el campo: tiene en su regazo al Niño Jesús, adorado por otros dos ángeles niños, que están devotamente arrodillados á ambos lados del trono de Nuestra Señora. La composición es digna del Perugino ; el dibujo revela al artista educado en la escuela de Rafael. El vestido de la Madre de Dios es de brocado riquísimo y está admirablemente plegado.