Simulación de la locura ante la criminología, la psiquiatría y la medicina legal · Unidad 117 de 163
Unidad 117 · SIMULACIÓN DE LA LOCURA 281
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
SIMULACIÓN DE LA LOCURA 281
A A PP
que se suponía víctima de las maquinaciones de su: esposa y acabó por creer en nuestra complicicad, denunelando a la policía como terribles venenos los inocentes -
medicamentos que tomaba; y no atendiéndose la denunela como deseaba, regresó a su casa, armóse de una afila-
da cuchilla y degolló a su esposa, suicidándose en segui-
da. En su breve agonía lamentaba no haber completado
la venganza sobre sus propios hijos y sobre el médico.
z A
Entre log delincuentes pasionales la tentativa de suici-
dio, después del homicidio, es tan frecuente, quizá más, que entre los alienados. Ese hecho disminuye su va.or diagnóstico. Sólo pueden ser útiles ciertas formas es-
-peciales de suicidio propias exclusivamente de los alie-
nados; pero, además de ser raros, los easos descritos de suicidios en forma rara no suelen seguir al delito. El alienado, si se suicida, lo hace con la misma arma con que utimó a su víctima y con procedimientos expeditivos. La falta de datos estadísticos exactos impide confirmar numéricamente la mayor frecuencia del sui: eidio en los pasionales que en los locos.. Podestá y So-
-lari, examinando a un homicida presunto alienado, sealan la ilogicidad de las ideas suicidas cuando el delito
pretende ser expresión directa del delirio: “No se eomprende por un lado la ostentación de que ha sido ele-
gido por Dios para escarmentar a los malos con actos
que importan un delito que tiene para su conciencia esa
justificación, y hasta la convicción y la santidad del
poder del taumaturgo, y por otro lado, el desaliento del ser afectivo y sociable, cuyos horizontes limitan los muros de una cárcel y que piensa en el suicidio como una salvación a sus padecimientos reales y ocasionados por
otras causas reales también?””.
Algunos alienados delincuentes se sienten aliviados después de cometer el delito, eomo quien se libra de un íncubo, de un peso o de un fastidio,” Pero esta sensa-
e o JOSÉ INGENIEROS
ción puede encontrarse en muchos delincuentes. -pasil ; nales, obsesionados por su pasión; el de'ito es para ellog un derivativo necesario de su inquietud. En much O otros delineuentes prodúcese un estado psicológico semejante, determinado por la satisfacción qe: efectuar. venganza lar 'gamente deseada. | ON La amnesia del delito obsérvase : a menvdo entre lo alienados verdaderos; es uno de los síntomas. que -su0- ÓN len simularse. En los epilépticos, maníacos, histéricos, episodios agudos, alcoholistas sobreagudos, la amnesia del delito es frecuentísima, por la inconciencia del de lincuente. En nuestras observaciones hallamos. con Ír5 cuencia la amnesia simulada, por ejemplo en el tri gamo histérico. En otros casos toda la simulación Ss limita a una completa amnesia del delito y sus antece dentes; un homicida perdió la memoria varios días de pués del erimen, comenzando por declarar que no recordaba algunos detalles y aumentando progresivamen to el área de su amnesia, hasta hacerla completa... : | Otros caracteres menos importantes han sido. 8€ ñalados: no nos detendremos en un análisis prolijo. Su valor es secundario y muy relativo, no autorizando nin: y guna conclusión positiva para el ¿iagnóstico difere 14 cial, o A
De gran atlidad será dd la conducta ph - rior del delincuente. Como. veremos en otro eapítul los simuladores tienen. un rasgo común, suficiente di más de las veces para despertar sospechas: el tien que tardan en aparecer los trastornos psicopáticos | pués del de.ito. Este carácter no se. relaciona con delito mismo sino con la evolución de la enferme mental; corresponde, pues, al nano psiquiá y no al criminológico. :
cuen te, con relación a su . delito, es verdadera o simuúda. Ya Esquirol había observado que algunos locos rotestaban. no serlo, sin comprender que ello perjudi- - d+ caba su posición jurídica. Laségue y Despine, Falret Y 3 Legrand du Saulie, Krafft-Ebing y Sohiille hicieron SE esaltar ese mismo hecho. Brierre de Boismont le atribuyó - especial importancia; Ferri sintetizó la cuestión en pocas líneas, precisas. El alienado razonante se apreo sura a declarar que no está loco, disimulando, en lo / osible, los trastornos psicopáticos que considera pueen llamar la atención de quienes le rodean. Se consiera delincuente, pero le horroriza ser tenido por aliede ado, sin reparar eu que su empeño agrava muchísimo su" posición jurídica. Justifica su delito con ideas delirantes o con ilusiones, inventa sofismas, alega la legí. tima defensa de su persona, sostiene que su delito era útil o inevitable; a lo sumo se encierra en una actitud de reserva desconfiada, Si sus defensores pretenden demostrar su alienación él los cree cómplices de sus enemigos y acaba por mezclarlos a sus delirios. a - Los simuladores, en cambio, tienen el mayor em- 3 peño en convencer de su locura a los que les rodean. Ne E Algunos, de palabra, dicen no estar locos, pero lo di- e ON cen dejando adivinar su . deseo a no ser ereídos, Pero : E
E portante es dl al médico a los fenómenos
“anormales observados en los enfermos, y en celerta 0ca-
eonscientes de su situación médieo- legal, la tendene
sables de su delito, pueden recurrir a la locura simu
de la locura.
delito parécenos poco importante para distinguir. a
_alienado ercuéntranse frases especiales, neologi