Simulación de la locura ante la criminología, la psiquiatría y la medicina legal · Unidad 71 de 163

Unidad 71 · 154 . JOSÉ INGENIEROS

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No debe olvidarse la influencia de la categoría del delincuente, ya señalada. Los natos y los habituales, además de adaptarse a la vida carcelaria, protestan contra quienes afirman que la cárcel es un sitio de castigo. Me y de tormento; mil ejemp'os curiosos desu curiosa psicología ha id Lombroso en sus Palimsesti del. Car- _cere, Ferriani en su Delinquenti che serivono y Otros autores en numerosas monografías sobre la pretendida acción correctiva de las cárceles. En cambio un delin- * cuente pasional, que en un desfallecimiento transitorio de su afectividad ha delinquido, mal podrá adaptarse a un ambiente moral inferior al pripio, encontrando motivos para resbalar de la cárcel al manicomio. Ne

Lógicamente, por otra parte, cuanto más vengativo y riguroso sea el sistema de represión penal mayores _ serán las probabilidades de que los delincuentes enlo-

quezecan. En cárceles higiénicas, donde el trabajo peñi tenciario sirve de distracción y de correctivo — y más aún en colonias donde se persigan objetivos de curación 8 y defensa social, o en reformatorios donde se elimine la idea de expiación, dejando que saludables sugestio- 8 nes orienten la psiquis criminal hacia una actividad sana y fecunda — desaparecerían las ¡probabilidades de enloquecimiento que pesan en la actualidad sobre los delincuentes, tan poco culpables de su herencia o de su Eo: educación, como el hombre de genio que hereda o educa las condiciones que determinan su genialidad.

IV. — PSICOPATOLOGÍA CRIMINAL Y SIMULACIÓN DE LA

Los tres parágrafos precedentes consolidan las pre-

misas indispensab'eg para estudiar la simulación de la

locura en sus relaciones eon la psicopatología de los de-

lincuentes. Hemos visto, en primer lugar, que los de-

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a z - lincuentes no están exentos de rada en su fun- — eñonamiento - psíquico, y que esas mismas anormalidades, hi congénitas o adquiridas, constituyen un fondo mental de degenerativo que predispone a las enfermedades mentaE les de tipo ca'ínico bien definido, cuando obran lag eireunstancias inherentes a la vida carcelaria. y Pero antes de entrar al estudio propio de este capítulo debemos agregar otra consideración, de fundamental importancia. Todos los delincuentes no presen-

fan anormalidades psíquicas semejantes. Por el contra--

Orio, existen diversos tipos psicológicos perfectamente diferenciables que, además de los signos somáticos, per- -—miten distinguir diversas categorías de delincuentes, caracterizados por estigmas psíquicos especiales, Esa diferenciación es importante en este caso, pues esas pe- —culiaridades psicopato ógicas ponen a los delincuentes

ción de la locura.

Re, Numerosas son las clasificaciones de los delineuentes, propuestas por los diversos criminólogos. Prescindiendo de una propia (1) nos atendremos a la aceptada por la Escuela Positiva (natos, locos, habituales, pasioE nales, ocasionales); es, sin duda, la más aceptable en- , tre las corrientes en los tratados sobre la materia.

Las cinco categorías de delincuentes constituyen dos grandes grupos, según que sus caracteres psicoló- “| gicos diverjan poco o mucho de la media psicológica or

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e De

” (1) Formulada en Dos páginas de Psiquiairía Oriminal, Buenos ión, 1900. — Sobre el mismo tema vor lis signientes publicaciones del autor: Actas del Congreso Científico de Montevideo, 1901; Atti del Y Congreso Internazionale di Psicologia, Roma, 1905; Anmali di Premiatria, Turín, 1905; Archivos de VPAnthropologie Criminelle, Lyon, 1906; Archi vio di psichiatria Il Manicomio, Nocera, 1905; La Revue Scientifizue, E París, 1906; Revista Frenopática Española, Barcelona, 1906; Revista de Derecho, iéoria yw Letras, Buenos Aires, 1906; Derecho y Sociología, - Habana, 1906; Archivos de Psiquiatría y Criminología, Buenos Aires,

- 1906, (Nota do la cuarta Pan):

en situación muy. diversa ante la posibilidad, la ntilidad, la frecuencia y las modalidades de la simula-.