Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853 · Unidad 158 de 227
Unidad 158 · 188 JUAH B. A1SEKDI
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aa, no es la correspondencia interprovincial la más fecunda, sino k» que tiene lugar con el extranjero. La Confederación no lo sabe Hasta hoy líe un modo práctico, porque recién va a ensayarlo con •a nuevo régimen de gobierno exterior y de navegación y comercio ci recto.
Buenos Aires, como antigua capital rentística de la República, •onservó también la dirección y arreglo de ese servicio, qHe la ;itución federal acaba de poner en manos del Congreso de la Confederación. Como ramo accesorio de la política y del comercio exteriores de la República, Buenos Aires administró el sezvicio de la. posta exterior, y el producto de su contribución general, retenido en sus arcas locales, fué para esa provincia menor ventaja que la de ser arbitra de las comunicaciones de todo el país con el mundo exterior. A ella debió en gran parte el ascendiente que hasta hoy r.onserva en la opinión del mundo exterior, respecto de la totalidad del país que hoy forma la Confederación Argentina.
Poco a poco la Confederación, mejor situada geográficamente que el territorio de su antigua capital para el servicio de la posta ;nteroceánica. que es un venero de renta que la espera en un porvenir más o menos cercano; poco a poco la Confederación irá tomando posesión de esa ventaja suya y nacional, para darse a conocer en el mundo exterior con las opulentas ventajas de su suelo y del régimen político que acaba de darse.
Está ya muy avanzada la elaboración y ejecución del pensamiento de construir un ferrocarril interoceánico al travé3 del territorio de la Confederación Argentina. El primer trabajo de e3a vasta vía será el ferrocarril entre el Rosario y Córdoba, cuyos estudios preparatorios, hechos con gran costo oficial por el señor Campbell, ingeniero célebre de los Estados Unidos, está ya en Londres para la formación de una compañía que debe promover el empresario más notable de la América del Sud en ese género de trabajos, M. W. Wheelwright. Ese camino será prolongado más tarde desde Córdoba hasta Chile, y desde el Rosario hasta el Brasil, de modo que la Europa se acerque a las costas del mar Pacífico tres veces más que io está en el día por el istmo de Panamá. El tráfico ¿ctual de las provincias argentinas, según las observaciones del inpeniero Campbell, hechas en el país mismo, produciría un 6 por •lento de beneficio a los capitales que se empleasen en el camino (•el Rosario a Córdoba. Y como esa ganancia debe ser acompañada c'e inmensas concesiones de tierras fértiles susceptibles de poblarse y de explotarse al favor del mismo ferrocarril, no debe dudarse de que la ejecución de esa empresa depende toda de la atención que ce dé al negocio, y de la cabal inteligencia que se forme de sus ventajas por los grandes capitalistas europeos.
Los gobiernos europeos, por su parte, no podrán desconocer las Tentajas políticas y comerciales de esa vía de comunicación, libre 4e influencias rivales; y el Brasil y Cbile acabarán por convencerse ae que ese camino los haría ser la grande calle pública de I03 dos mundos.
Para la República Argentina ese camino sería la base de fierro ie su Constitución, y para la América del Sud el medio de poblar «us territorios desiertos antes que la civilización creciente e inva- •ora de los Estados Unidos tome fácil posesión de ellos a título de primer ocupante.
No será larlo que los progresos vayan tan lejos para que
ia posta procure al Tesoro argentino, como fuente de renta, una entrada considerable.
A este fin importa recordar el mecanismo del sistema postal