Supersticiones y leyendas: región misionera, valles calchaquíes y las pampas · Unidad 16 de 91
Unidad 16 · SUPEHMlLlCí.NES Y LEYENDAS 60
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SUPEHMlLlCí.NES Y LEYENDAS 60
mate y el caballo, y entre la yerba y el jinete ; es una ceremonia de ma^ia simpática.
Para enlazar animales sin errar tiro de lazo, se debe raspar con el cnchillo la punta de una mano de mortero que sea de madera de alecrín. Luego se mezclan las raspaduras con cera bendita y se coloca el todo en un trapito, en el remate del lazo, donde se ata la argolla.
Pero aun hay otro payé me.ior para el lazO; aun cuando su preparación es algo difícil.
Al efecto, el jueves santo, hay que buscar y elegir una palma pind(5 y limpiar el terreno alrededor del tronco, pidiéndole al mismo tiempo que DO haya animal que lal ser enlazado no caiga al suelo.
Al día siguiente, viernes santo, bien de madrugada, antes de que se oiga el canto del gallo, se extrae al pindó un trocito de la raíz, del lado qne sale el sol primero, y luego se repite la operación del otro lado, curando las heridas con bermellón y cera virgen cruda, reservándose una parte de esta mezcla.
Luego el hombre debe ir solo a enlazar y voltear un padrillo — cosa muy difícil — y una vez en el suelo pedirle cariñosamente fuerza para casos análogos, coi-tándole, al mismo tiempo, un pocv» d.e la crin de la cruz para mezclarla con la cera cruda, el benu^llón y los pedacitos de raíz de pindó, para colocar todo envuelto en un trapito en la argolla del lazo.
70 JUAN B. AMBROSETTl
El lazo hecho con este payé no sólo no erra tiro, sino que no hay animal, por fuerte que sea, que no se le venza.
Es tan fuerte el payé que si ae deja el lazo olvidado en el corral y el dueño se aleja, el lazo lo sigue, sobre todo a la hora de la siesta, porqua siente el sol; llegado el lazo a las casas, penetra solo en el galpón y se arrolla automáticamente.
Como es natural estos lazos no existen, pero en las consejas populares se asegura que famosos doTDíwiores o ejilaza dores los haa tajiido.
VlI.^Supersticiones relativas al juego
El juego, como he dicho, está profundamente arraigado y 'forma parte de la vida de esa gente; muchas veces juegan pequeñas cosas porque no tienen más: pilchas de ropa, tabaco de mascar, etCi
Como no se resignan fácilmente a dejar todo librado a la suerte ciega, tratan siempre de ganar, echando mano de todos los medios ilícitos posibles, que en esa curiosa mentalidad supersticiosa toman el carácter de simple viveza.
Si dos peones trabajan en el monte, en el corte de madera y cruzan una apuesta es seguro que, por lo menos, uno de ellos ha colocado en el ojo del hacha un poco de piedra imán (Curundú), en la creencia de que lo ayudará a vencerlo, reno-