Supersticiones y leyendas: región misionera, valles calchaquíes y las pampas · Unidad 34 de 91

Unidad 34 · SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 107

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SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 107

socava las barrancas para hacer caer a los animales que se acercan a la orilla, a los que destripa en un momento para comerles sólo los bofes, es decir, los pulmones .

Cap. III.— Leyendas de la región misionera

Piedras con leyendas. — I. I>a piedra de Ita-Cuá (Cueva de Piedra). — II. El paredón de TeyúCuarí (Cueva que fué del lagarto). — III. El paredón del Suindá.Cuá (Cueva de la lechuza). — IV. I.as piedras de Santo Pí-Pó (Manos y pia? de santo). — V. La piedra Ita^Guaimí (Piedra vieja) .

Lugares con leyendas. — VI. El cerro del Monje. — VII. La isla del diablo. — VIII. El Pueblo Eraboré. — IX. El Serpentón de Tucurú-Pucú.

PIEDRAS CON LEYENDAS I.— La Piedra de Itá-Ouá (Cueva de piedra)

Muy cerca de la ciudaid de Posadas, en la costa parasruaya, sobre el Alto Paraná, se levantan unas rocas a pocos metros de la orilla. Son las piedras de Itá-Cná (Cueva de Piedra) .

El doctor Holmberg, en su "Viaje a Misiones" (1), refiere lo siguiente, a propósito de ellas:

Sentado en aquel momento en la popa de la canoa, manejando la pala que servía de tiraón. Mee

(1) Cap. XXI, pág. 358, Boletín de la Academia Nacional de Ciencias dq Córdoba, tomo X, año 1887,

lio

JUAN B. AMBROSETTl

nimbo hacia las piedras con la intención de examinarlas; pero antes de llegar a ellas tufvieron tiempo los peones de referirnos que aquel Altar de Piedra (1) 'debía su fama ^a una aparición de la Virgen María, pues cierto curioso, al asomarse alguna vez por una grieta del lado del Naciente la liabía visto blanca e inmaculada en el opuesto que esta aparición no era constante, ni periódica ni intermitente, sino caprichosa; que otro curioso deseando darse bien cuenta de aíquello y habiendo podido distinguir la imagen, había sometido las piedras a un examen prolijo, hallando una forma, particular de abertura o grieta que imitaba en cierto moido el contorno de la Inmaculada Concepción; y que otro individuo, más curioso aún, había encontrado allí muchas lagartija^, explicándose la irregularidad de la aparición por la presencia o falta de ramas o yerbas en la proyec-. ción de la imagen, las que en el primer caso alteraban su forma, y en el segundo la dejaban libre.

Y más adelante hace esta pregunta a uno de los «peones, recibiendo una respuesta original:

— ¿Podremos ver la imaigen?

— Cuando uno cree, señor, ve lo que quiere.

Lo escrito por el doctor Holmberg da la verdadera razón de la leyenda de la Virgen de Itá-Cuá,

(1) La traducción de Itá-Cuá (Altar de piedra) no es literal sino convencional en un caso de éstos, porque cuá es cueva.