Supersticiones y leyendas: región misionera, valles calchaquíes y las pampas · Unidad 59 de 91
Unidad 59 · SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 163
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SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 163
Terminada esta operación, proceden al lavaje rainucioso de todos los útiles; al caballo, después de lavado, lo tuzan y componen, largándolo en seguida.
Al perrito, luego de realizado el indispensable lavaje,- le dan de comer bien, concluido lo cual lo ahorcan y entierran junto al sitio del baño para que su alma sirva de cabalgadura a la del finado.
Vueltos a la casa mortuoria, planchan, si es posible con toda prolijidad, la ropa lavada y algunos la queman, seguramente para que vaya también a reunirse con su antiguo dueño, mientras otros la guardan hasta el cabo de año, para usarla recién después de la ceremonia que entonces efectúan .
Para esa época vuelven a reunirse los parientes y amigos, si les es posible, para dirigirse al pueblo más próximo donde harán oficiar una misa por el descanso del alma. Terminada la cual retornan a la casa mortuoria, prorrumpiendo, al llegar^ en grandes gritos y lamentaciones a los que hace coro la desolada viuda.
Se sientan luego alrededor de la casa y conversando en voz baja se entretienen en coquear y tomar cJiiclia u otras bebidas alcohólicas hasta las doce de la noche, hora en que la viuda aparece de pronto, vestida con un traje de color rojo que indica la terminación del luto y entonces los presentes abandonan su compostura e inician un baile
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que se prolonga hajsta el día siguiente, en medio de sendas libaciones y gran algazara.
Llega el 1." de noviembre, día de todos los santos, en el cual en todos los hogares se prepara la cena de las almas de los que murieron, la que ha de efectuarse en esa noche, como víspera del día de difuntos. Para ello los deudos, vestidos de luto, matan cabras, corderos, gallinas, etc., que cocinan esmeradamente.
Preparan una mesa, colocando tantos platos como muertos haya habido en la familia y un número igual de velas encendidas, lo mismo que las primicias de las frutas secas conservadas para el acto, los primeros quesñlos, la primera chucJioca (1), la mejor coca, cigarros, abundante aguardiente, chicha y aloja de algarrobo, preparada al efecto ; en una palabra, todo lo mejor de que disponen en comestibles, bebidas y vicios. Cierran entonces las puertas para no penetrar en el cuarto hasta el día siguiente.
Rezan durante la noche el rosario y velan al exterior del cuarto, esperando que las alonas, que ^Uos suponen de viaje, vengan a servirse sus porciones.
A las doce del otro día, abren las puertas, y después de haber enterrado en el fogón parte de las yituallas o de arrojar, como hacen otros, las provisiones de los muertos al fuego, se reparten el res-
(1) Chuchoca es el chocTo o maíz verde secado arl horno, para ser empleado después como el maíz común en el locro.