Supersticiones y leyendas: región misionera, valles calchaquíes y las pampas · Unidad 62 de 91

Unidad 62 · SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 169

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SUPERSTICIONES Y LEYENDAS 169

Cuando efectúan la trilla de trigo, operación que realizan las yeguas pisoteando en la era y siendo necesario aventarlo para separar la paja del grano, si no corre el viento indispensable, abrigan la superstición de que llamándolo acude solícito y para ello levantan un pañuelo sobre un largo palo dando silbidos prolongadois y basta, según creo, ciertas palabras misteriosas que no he podido recoger.

Procedimiento es éste casi idéntico al empleado por algunos marinos de veleros^ lo que no haría difícil que tal superstición fuera de origen español. Cuando se desencadena alguna tempestad cargada de granizo, enemigo mortal de las cosechas, los perjudicados, no hallando otro medio de anularlo, hacen cruces de ceniza en el suelo y echan a rodar huevos de gallina para aplacar de algún modo la furia de los elementos.

Vm. — La yerra en las cumbres

Cuando se va a señalar las cabras, entre las gentes de los cerros se hace una gran fiesta ; el dueño de los animales prepara bastante bebida y comida, invitando a todos los amigos y parientes para el día indicado.

Si alguno de los invitados tiene un San Marcos o un San Juan, lo lleva a la fiesta para que sirva de protector a la majada, por ser abogados

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de los animales, según ellos, como ya se ha dicho en el capítulo de las Ceremonias religiosas.

Una vez reunidos se sientan alrededor de una meáa, sobre la cual hay puesta abundante coca. Cada uno dice: *'con permiso" y se sirv^e una porción, empezando por separar las hojitas enteras. Todos hacen lo mismo hasta que ya no queden más sobre la mesa.

Entonces, cada cual procede al recuento de las hojitas que ha separado y contando cien por cada hoja la^ entregan al dueño de la casa diciéndole; "En nombre de San Marcos le doy trescientas, cuatrocientas, etc." con lo que quiere significar el deseo de ver aumentada la majada.

El dueño de la casa recibe estas hojitas en su chuspa, que es la bolsa en donde coloca la coca para su uso.

Estos ofrecimientos, generalmente, se hacen con relación, es decir, con versos dirigidos al dueño o a la dueña de casa, mientras todos los concurrentes coquean.

Terminado este acto se dirigen al corral para dar comienzo a la señalada; los compadres del dueño de casa, encargados de la operación en tales casos, eligen una pareja de cabritos, un cordero y una oveja o un ternero y una ternerilla., según la clase de hacienda que ha de marcarse. con el objeto de casarlos.

Los adornan para ello con flores y borlitas de lana de diversos colores colgados al cuello o de los