Teatro critico universal, ó Discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes · Unidad 44 de 80
Unidad de lectura 44
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. 2 1 Acaso se debe hacer lugar entre los Países imagi- ^tianti' uarios á la grande Isla AtUntida , que prolixamente describió Platón , señalándole asiento enfrente del Estrecho de Hércules , que hoy llamamos de Gibraltar. £1 no hallarse hoy esta Isla , ni vestigios de ella , no sirve para condenarla por fingida , pues yi Platón se previno diciendo , que un gran terremoto la habia hundido , y sepultado toda debaxo de Us aguas. Pero el señalarla por Reyno proprio de Ñeptuno , que lá dividió entre sus dkz hijos , la hace sospechar tan ^hulosa como la Deidad , cuyo trono se coloca en ella. Algunos quieren , que la Atlantida de Platón sea la América , y que por consiguiente esta parte del Orbe haya sido conocida de los antiguos. Pero esta interpretación es opuesta al concepto de aquel Filosofo, el qual dice, que de la Atlantida se pasaba fácilmente á otras Islas situadas enfrente de un gran continente, mayor que la Europa, y la Asia. De donde es claro , que en la relación de Platón este continente, y rióla Atlantida , es quien rcprc^ seota á la América. La ilacionr^* que de áqüi se- puede ha^' cer , que los antiguos tuvieron noticia de esta quarta parte del mundo, no es segura, porque como tal vez una im^inaclQU $ia Jund^mento acietta Con .la vqrdad^* pudo
sin
. - Discurso Décimo. tjt
sin noticia alguna de la America > sonarse por Platón , ó por otro alguno de aquellos siglos , un continente distinto del nuestro > proporcionado en su extensión i la América^
S- VL 22 Y" APanchaya^ fertilisiníia de aromas , tancelebra*^ Panthájá.
i ^ da de los antiguos > tiene contra sí las diversas situaciones , que la dan los Autores. Plínío la coloca en Egy pto cerca de Heliopolis : Pomponío Mela en los Troglody tas » Servio y i quien siguen otros , comentando aquel verso de Virgilio del segundo de las Geórgicas : Totaque tburiferh Panchaía pmguis arenis , la pone en la Arabia Fe-^ líz. Pero la opinión mas famosa es la de EKodora Siculo, que en el lib. 5. hace i la Panchaya Isla del Océano Ara* bico , muy abundante de incienso , y muy rica por la freqüencía de Mercaderes , que concurrían de la India , de la Scythia , y de Creta. Esto ultimo no puede ser, sino es que se diga , que esta Isla se sumergió como la Atl^tidaf pues íioy con los repetidos víages á la India Oriental , están i^econocidas quantas Islas hay en todos aquellos Mares^ que baSanlas costas Meridionaks de África ,^ y Asia. Fingieron los antiguos ser la Panchaya Patria del Fénix ^ y es natural > que para cuna de una ave ^ que nadie ha visto^ buscasen una Región por donde nadie hasta ahora ha pe-^ regrinado» ,
•2 j Tr\ON Sebastian de Medrano en su Geografía , cP r . \M tandoal Padre Haíton,,I>ómínícarfa, dice^que hay en la Georgia ( Región de la hAz} una Provincia Ha- proyi„cm mada Ansen , que tendrá tres Jomadas, de travesía , la quaí ^^mm. esti siempre cubierta toda de una nubeóbsaira, sin que' pueda entrar, ni salir natiíe en todo aqtieíterTí torio ^ y den-' tro se oye ruido de gcnte^rclínchos de caballos, canto efe gallos ; y por cierto río , que de alia' salei trayendo aísd cortienteafeunásí cosas, se conoce manifiestamente^ qucf debaxo de aquella nube habita gente. Esta noticia n(^se puede dudar dq que <l$&bnlosa^pne»iio se baila en a%un(y -...* de
tjif PABULA ÍM tASÍBATÜ£OA0;T&d
Ve Jot Ge6gtafos modernos » ni en alguna de la^ mticKas ire< betones de la Geoi^ía y escritas por varios Autores y que han viajado por aqi^Ua Regióos y ei argumento negativo ^ en estas circunstancias es conduyente y siendo moralmentc Imposible y que todos callasen una cosa tan singular. Sí hubiese una nube , que circundase > no solo la Provincia de Ansen y sino toda la Georgia , imposibilitando la entrada, y la salida y seria muy cómoda a las pobres Georgia^ ñas, i Us quales , por ser reputadas las mas hermosas mu« geres , que hay en el mundo , ó por serlo efectivamente, i cada paso roban sus proprios parientes para venderlas en Persia, Turquía, y otras partes.
Mic^s!. S- VIII.
J24 1 7L grande Imperio delCatai, que lucieron tan fagjg maso algunos Geógrafos , es no menos febuloso, que famoso. Colocábase este vasto dominio en lo ultimo 4e la Asia, al norte de la China, y se le señaiabapot Corte la Ciudad de Cambalú , proporcionada por el numero de habitadores, y magestad de edificios i la grandeza del Mo* narca , que en ella residía^ Mas al fin , Corte , Monarca, y Monarquía se han desaparecido , hallándose , que lo que se llamaba Catai , no es otra cosa , que la parte Septentrional, de la China , la qual comprehende seis Provirucias , como la Meridional nueve, y que la Ciudad de Cambalú es indis^ tinta de la Corte de Pekín. El origen , que pudo tener esta Fábula , es , que los Moscovitas Uaman á la China Kin-taii y como en los tiempo» pasados, ni estaba ellmperb del Czar traficado , ni se sabian sus límites , ni se pensaba que fuesen un dilatados , quando los Moscovitas dedan , que confinaban con el Imperio del KJn-tai ( como de hecho se estiende el dominio del Czar hasta, las puertas de la China) los Europeos entendían por d Kin-t¿a un grande estado intermedio entre el de Moscovia , y el de la China. Y si es cierto lo que se lee en el Diccionario de Moreri , que los Mosco\'itas, y Sarracenos din á Pekín el nombre deCam* i^alú, parece se puede icoJ^U como seguro, que de los dife*^
j:eu-
rentes nombres » que se daban á4a Capital , y al Imperio, vino el error de juzgarlos distintos , siendo uno solo. Asimismo conjeturo , que uqa Ciudad populosísima llamad4 Qiüns^l 9 ó Quinsuil» que algunos Geógrafos ponen en el Oriente , es indistinta de Pekín > y que este error nació del mismo principio ; quiero decir, que la WQzKin-tíU , que Iqs Mossoyitas dan a la China , corrompido á CatíU , se tomó por un (mpeirio > y corrompido á QMntic^i por una
Ciudíd,
§. XL íj "jiiTüchos juzgan existente después del Diluvio el xJ^ríñiu J^JJL Paraíso Terrenal, y debaxo de esta razón de* be ser comprehendido entre los Países imaginarios. Algu* Qos Padres , y Expositores graves fueron de aquel sentir; 1q que era escusablé en ellos , porque en sii tiempo no es* taba tan pisado el Orbe como ahora , y eran muy escasas» y aun muy nientirosas las noticias , que habia de las R&» giones mas distantes. Pero hoy « que no hay porción aigu* na de tíerra^dond^ verísimilmente pueda colocarse el Paraíso , que no esté hollada , y examinada por {numerables Víageros , y Comerciantes Europeos , carece de toda pro-* babUídad la opinión que le juzga existente. Dixe donde v€'^ risimllmente puf da colocarse el Paraíso j por excluir algunas Opiniones absurdas , que hubo en esta materia , señalando su lugar , ó yd debaxo del Polo Ártico , ó sobre un monte altísimo , vecino i la Luna , ó sobre la superficie de la misma Luna , 2(c. Es cierto , que la amenidad , ftrtiU*-' dad , y temperie dulce del Paraíso pedian una región , y sitio muy templado , quai no se puede hallar sino á mu^ cha distancia de uno > y otro Polo $ y quantas Reglones gozan esta distancia , e$tán hoy bien examinadas , sin que se haya visto seíia alguna del Paraíso , ó de su vecindad. Lo que algunos Cuemati, que cierto Mongc llamado Ma-^ cario con tres compañeros se aplicó i tóscar el tzx^fr>,
5 después de peregrinar muchas , y remotísimas Regiones, egó á la vista de él , mas no se le permitió la entrada , et fábula, de que se ríen todos ios cuerdos* Tm. ly. del tbeafro. S K
1 74 Fábula de las 3atuecas^ 8c c»
btaieSnn *^ A Alg^^^ ^^ tanda dc Ijis Islas Canarias se señala Mmnéoit! J\ otra , á quien se dio el nombre de San Sara»^
ion y y dequien se cuenta imacosa muy extraordinaria. Di^ ccn > que esta Isla se descubre desde la que Uaman^r/H/^»^ ro y quando los dias son muy claros i pero por mas diligencias I y viages , que se hicieron para arribar á ella , jamás pudieron encontrarla. El Doaor Don Juan Nunez de k Peña 9 en su Historia de la Conquista > y antigüedades de las Canarias refiere, que el ano de 1 570 salieron en tres Navios i buscarla Hernando.de Troya , y Fernando Alv»- rez , vecino de Canarias , y Hernando de Villalobos, Regidor dé la Isla de Palma: como también el ano de 604 salió otro Navio de la Palma , que llevaba por Piloto a Gaspar Pérez de Acosta , y al Padre Fr. Lorejrizo Pinedo, del Orden de San Francisco /insigne hombre de Mar ; pero en uno , y otro viage , nq sob no se encontró la pretendida Isla , pero ni aun vestigio en losaguages, fondo, vientos , y otras señales , que se observan quando hay tierra cercana^ Tengo también noticia de q^e habrá diez, ú once años, siendo Gobernailór de las Canarias Don Juan de Mur y Aguirrc > sobre nueva noticia de qwe se habla divisado la Isla, se de^acharon Embarcaciones á buscarla, y volvieron como las antecedentes.
27 Sin embargo , el Autor citado asiente i la éxistenr €ia de dicha Isla, movido de unos papeles viejos, que vio en poder del Capitán BartholoméKomán de la Peíía, vecino ae Garachico , oi quienes se contenia una información hecha el año de 1570 en la Isla del Hierro , de or«fen de la Audiencia, por Alonso de Espinosa, Gobernador de aquella Isla. En dicha información deponen muchos haber visto la Isla en qiíestíon desde la del Hierro^ y que el Sol se escondía , al ponerse , por una de sus plinto. Esto es lo mas juridico , que liay en comprobación de su existencia , porque lo demás se reduce i deposiciones dngúlares, y cuentos de a%imos Marineros ^ que por
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accidente •^rribarort i eU^í pei^o nq pudioíron detenerse pot los riguirosps temporales , que le$ sóbrcvliiiefon (4).
5tS Thomas Cornelio en su Diccionario Qcograíico « inclina ^ niismo sentir de que realmente hav tal Isla , aunque conviene en el hecho de que en mucn<^ tentativas, que se hicieron , jamás se pmdo encpntra^^n Mno , y otro proceda sobre la fé de LinscHot, que es d ualcQ Autor que cita, y qne lo es de una descripción d© las Canarias. Yo por el coritfario estoy persuadido , que la Isla de San Borondon es una mera ilusión ) para lo qual me fundo en Igs ot>servaciones siguientes.
tp Observo lo pyirne^o, que las distancias en que colocan esta Isla , respecto de la del Hierro , (que es de donde dicen SQ divisa) los Autores y que quieren acreditar su realidad ) discrepan enormemente. Tnonias Cornelio U pon^ cien leguas distante de la del Hierro : otros en la cer-
S 2 ca-
'^t^^mmmi'vi ii i mi. u ijí*— *'^''<^t>^»*^ip^.. jm iu
(s) En un Manuscrito , que tengo sobre la qQestion de la, Isla de San Bpf ondon | ^uyp A^of es un Jesuíc^ , que poco bá era Rector d^L (Colegio de Oratava ^ la I$|a ác Tepecife , leí una particularidad dt |a información hecha elañpde 17)7 en prueba de la existencia de aquella Isla y que arguye ^ ó que no se hizo jamás tal informacioni^ 6 que. se tuf q cpp cestijgos nj^da veraces. Uno de ellos » que deci^ haber cst^dp en aquell;^ Isla fomdp de los YÍ^ntps , al yenir del Bra^ sil en upa Caravela Portuguesa , cayo PUpto se llamaba Pedrp Bello y deppso en^re otras co$as , qi)^ habia visto ep la ar^a de la pla« ya pisadas hpmanas de Is^ gente , ^^K habitaba la Isl^ , qpe repre»' senubap ser Ips pies doblados mayores qye los nuestros , y á pro^ porcipn 1^ distancia délos pasos. A^adp d Jesuíta» que el mlsmoi Piloto > y up compaiiqro suyp , que fiieron \qs, otros dos testigos exa^ minados» en |q principal estuvieron contestes. ^Qui^ se acomoda* rá 4 creer» que en t4n sitio (an vecinq j¡, la$ Qanarias » y deb^xo 4el mismo clima haya plg^tes pil^^» qual^$ pp se vén , np solo en las Caparlas » mí$ ni en pera par^ alguna del mundo ? Asi aaaelli inforpaadon , si se hizo , mas és prueba en contrario » que i favor. El Jesuiu» que darnos ^ dice » 4ue de dicha información nadie ha visto sipo una copia simplp» ^ue d^xi Prp^p^o Gazola » Ingeniero, avícindadp^ lasGpwriaj; porlosapo^ d^ if90yj se inclina» á qpc fue sppuesu^ Aupque potorros dii^mos a la Isla qüestionalad nombre de Ssn Bmtühn » el Jc$i|iu la Uama siempre de Sm BI^uámu
ijó Fábula k las Batuecas^ &&
cania ik quince idiezy ocho l^^ias. Esta ifivciddaMl por sí sola ba¿ta i indócil una suma desconfianza de fas noticias f que nos din de esta Isla sos Patronos. Donde debe advertirse , que si la distancia fbese tanu como dice Tilomas Cornelio^ seria imposible verla desde h Isla dd Hierrow 30 Observo lo segundo» que ú la distanda lóese tan corta y que desde una Isla se descubriese la otia » es to« talmente inverisimil» que a%unas de las embarcadones destinadas i buscar la IsLa pretendida 9 no hubiesen dado con ella* Dicen algunos , ó por mejor dedr se echan i adivi* nar, que está siempre cubiena de nubes, aue estor\'iy el hallazgo. Pero si es asi 5 ¿cómo se ha visto a veces desde b Isla del Hierro ? Mas : ¿Quien quita i las embarcaciones irse derechamente á esas mismas nubes y ó nid>las > que la cubren í Las quales y bien lexos de ser estorvo y antes ser\' irían de guia. Y en caso que se finja ser aquellas nubes como la de la Georgia, que no permita penetrarse , ¿cómo arribaron algunos Marineros por casualidad (según se cuenta) i aquella Isla ? Mas : En aquellos dias dbuisimoSi <n que se divisa desde la del Hierro y fácil sería despachar prontamente un bazel y el qual en este caso no la perdiera de vista.
. 3 1 Dicen , ó sueñan otros , que la corriente del agua es«tan violenta en aquél sitio, que desvia á los baxeles , precisándolos d otro rumbo. ¿Pero cómo arribaron los que se dice , que por casualidad arribaron? O ese grande ímpetu e^ i tiempos y ó continuo ? Si i tiempos y fácilmente se pudo observar coyuntura favorable para que arribasen las embarcaciones destinadas i este intento. Si continuo, nlngim baxcl fiodría arribar jamás. Estas razones, y otras, que se pudieran añadir , son tan fuertes, que sügunós, previendolaj , han recurrido i milagro , como se puede ver cp Thomas ¡Cornelio : recurso infeliz de fenómenos deplo-. rados* No hay mentira que 4k>. pueda defenderse de este modo. Mala causa tiene el reoque'se'acogeásagradojy suena en algún modo á sacrilega osadía buscar la Omnipotencia para que haga sombra á una patraña.
Ob-
Discurso Décimo. 477
32 Observo lo tercero, que según la regla Comuniñy ma, y prudentísima > que hasta ahora se ha ooservado'» pzra condenar por fabulosas varias noticias pertenecientes i la Historia natural j se debe asimismo condenar por fabulosa la Isla de San Borondon» £s cierto > que lo que los An** tiguos Naturalistas nos dexaron escrito de hombres con cabezas caninas y otros con los ojos en los hombros 9 otros sin boca , que se alimentan de olores y &c. se derivó de nlgunos Viageros 9 que decían haber visto aquellas monstruosidades. No obstante lo qual , porque en los muchos viages , que en estos últimos siglos se hicieron por las Regiones de África y y Asia y na se encontraron tales homr bres y se tienen por fabulosos. Aplicando esta regla i nuestro caso y digo j que en atención á que la Isla de San Borondón jamas, fue encontrada por los que de intento la buscaron , se debe despreciar la relación de uno , ú otro Marinero y que dixeron haber aportado i aquella hbu
35 Observólo quarto, que la información hecha de haberse visto algunas veces la Isla de San Borondon des* de la del Hierro, nada prueba. Es constante, que en los objetos, que por muy cüstantes se divisan confusisimamente, cada uno vé lo que se le antoja, y suele ser la apariencia muy distinta de la realidad ; un peñasco represen^ ta ser edificio , la junta de muchas peñas una Ciudad formada, un rebaño de cabras nieve ^ que cubre la cima del monte. jQuc dificultad , pues , hay en: que i muchos vecinos de la Isla del Hierro se les representase ser Isla alguna nube, ó niebla, que á tiempos se levante áda aquella parte donde colocan la Isla de San Borondon { Puede aquel 3Ítio , por razón de los minerales , c^ estén sepultaos en él , ser mas i proposita que otros para levantar á tiempos hálitos, ó exhalaciones, que miradas de lexos hagan representación de IsU > ó Montaña » que se eleva sobre las aguasa
34 ¿Qué digo yo de objetos distantes ? Aun en los mas cercanos suceden semejantes Ilusiones. Pocos años há que en la Ciuded de Santiaga se hizo Información plena de u Xom. If^. M Tbtatro. $ 3 quQ
x^o Fábula be las Batuecas , &c
§. XIL
layalgum inarias , que febricó en la fantasía de nues-
38 X?N la America hay algunos Países, ó Poblaciones Jj/ imaginarias , que febricó en la fantasía de nuesirosEspañoles k codicia del precioso metal Aquel ente de
«zon: Mons aureus y monte dtoroy que anda tanto en las plumas , y bocas de los Lógicos , parece que tuvo su primer nacimiento en los descubridores, y «comerciantes del Nuevo Mundo. De la codicia , digo , de nuestros Españoles nació el soñac , que acia tal , ó tal playa hay algtm riqüisiiAo PaiEs , y que después inútilmente buscasen como verdaderas unas riquezas que emn puramente soñadas. Esto es puntualmente lo de Qaudiano , liablandode unavaroSi quando despierta después de soñar tesoros^
£t vigil elapsos gMdfitJÍvarus ofa,
Axreces (según nota el Padre Acosta) nacía esto de -embuste de los Indios , que por apartar de sí i los Españoles» procuraban empeñarlos en el descubrimiento , y conquista de algún País riquísimo , que fingían ácfataíl , ó tal parte#^ ^[ ?^^* 39 Én el Perú ha muchos añoscorre la opinión de que ^aítiti., tntre aquel Reyno , y el Brasil hay un dilatado , y poderoso Imperio , á quien llaman el gran PaítHi. Dicen que aíli se retiraron ^ con inmensas riquezas, el resto de los Incas, quando se conquistó el Perú por los Españoles , fundando , y Substituyendo el nuevo Imperio al que hablan perdido. El Adelantado Juan de Salinas t sejgun refiere d Padfce Joseph de Acosta )^ Pedro de Ursaa , y cítros hicieron varias entradas para descubrirle , volviéndose todos, sin haber hallado lo que bascaban. Tengo noticiare que len los últimos años del señor Garios II , 4in paysano mió, llamado Don Benito Quiroga , hombre de gran corazón, -mas no de igual cordura , empeñado en buscar d gran Pátiti , con gente armada á su costa , arr4iinó rodo ^u caudal, que era muy crecido, y después de tres años de peregrina- ^^Cion $e r€Stiíuy;ó ^ trayendo consigo una (;o^w¡3»;pt^lo^
*fluq
Discurso Deomo. 1,81
^ueeloro, amique menos estimada en el Mun4o, que fue <íídcsengañto(<»).