Teatro escogido de Lope de Vega · Capítulo real 108 de 115
ACTO III , ESCENA VIL
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 5 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ACTO III, ESCENA VIL
^aes dame de merendar, tres dias que por tí comido un capon« ejos y un jamón. ¿ Con eso vienes ansí ? Estoy flaco?
Estás perdido, m mas seis tudescos, olo treinta huevos frescos rmir he sorbido.^ lillos y almendradas n número.
Bien. Mvídanseme también... ¿Qué?
Tres ó cuatro empanadas. Mirad lo que hay que fiar. Pues cuál amante lo fué, zeloso que esté,
ase sin cenar? (Vanse los tres.) ^eos habernos quedado. Pues yo he pensado un remedio, e mi mal no es medio, [[uedar vengado.
Este Lisardo adora
Así es verdad. Y por amor ó amistad, úo á Teodora, edirla á Prudencio ;er, y tú también eodora.
Harto bien. Pues con cuidado, y silencio, es daré ún pesar me dejen la presa, ^enganza terrible es esa. Amor enseña á vengar. ( Vanse»)
^LEN LEONOR T BELTRAN.
ío quiero satisfaciones, 8, que el forastero ) priva.
No quiero intigo razones, un desatinado ido á estar zeloso. «adron de casa es forzoso : lo bien parado, lyo de Otavio ucasa, Leonor; ole vas amor; lo dice mi agravio.
¿En el Prado no te vi Hablar, Leonor, con Saínelo?
León, i Yo con un hombre tan sncio?
Beít, Todas lo decis ansí, Yo estuve á todo presente,
Y por testigo te aplico La fuente del abanico ; Mira si es harto corriente.
León. Plega á Dios que si le quiero. Que jamas tenga ventura ; ¿Ese andrajo, esa basura?
Belt. Ay, Leonor, que es forastero,
Y no hay forastero malo, Porque en efeto se va,
Y así lo poco que da
Se tiene por mas regalo.
Dichos, y salen PRUDENCIO v OCTAVIO.
León, Ay, Beltran, que mi señor
Y Octavio vienen allí. Belt, Súbete arriba.
León. (Ay de mil
Temblando estoy de temor.
Prud. i Un hombre en el portal !
Oct. Llega, Salado,
Mira quién está allí.
Prud, Con estos celos
Yo propio miraré quién es el hombre. ¿Qué buscáis, gentilhombre, en esta casa?
Belt. Señor, pasaba cierto forastero De mi tierra, y estoy no bien vestido,
Y quísele esperar aquí escondido. Oct. Prudencio.
Prud. Octavio.
Oct. O yo he perdido el seso,
O es aqueste el doctor que visitaba A Bellsa, mi esposa.
Prud. I Santo cielo.
Pues el doctor en hábito lacayo !
Belt. ¿ Mandáis alguna cosa ?
Prud. Oid un poco,
¿No sois vos el doctor?
Belt. Ya caigo en ello.
Tengo un hermano aquí que me parece : Somos de la montaña, y gente pobre ; Servia en Salamanca al doctor Soria, Aprovechóse bien y graduóse Por un colegio, y vínose á la corte. Súpelo en Cangas, vine á que me hiciese Algún bien, y mirándome tan roto. Negó que era su hermano, y yo afligido Metíme, como veis, lacayo.
Prud. ¿Y cómo
Se llama ese doctor?
EL ACERO BE MADRID.
Belt, ReHran se Uama.
Prud. ¿Y vos? [noeotroB
Belt Beltran también, porque
De aquel famoso ciego descendimos, Que lievó por la puente de Alcolea Los ciento y veinte ciegos.
Ocí. No me agrada.
Prud. Ni á mí tampoco.
Oct, Sea Terdad, que el hábito
Mucho de lo que vi le diferencia, [talie^ Mas, vive Dios, que el rostro, el habla, el Que son del doctor mismo.
Prud. Pues, sobrino,
Yo quiero hablar con vos distintamente, Mi sangre sois, y no mi yerno, agora. Aunque ha venido ya bula y licencia. Sospechas traigo de mayor enredo. Sacad la espada, y tú las manos ata A ese villano.
Belt, ¿A mí, porqué, señores?
Oct, No despegue los labios si no quiere Una lengua de acero, señor médico.
Prud. Por el acero que le dio á Belisa, Mereciera la paga con acero.
Sal. Estése quedo el bellacon.
Oct, Advierte
Que no está bien en el portal, arriba Le puedes encerrar en tu aposento, Que quiero examinarle.
Belt, ¿Por qué causa
Me tratáis de esa suerte ?
Oct, I O falso médico I
Pnid, Di á quién einree, villano.
Sal. Vaya arriba,
Señor doctor fingido.
Prud, lAy, hija ingrata!
Oct. Trae an hacha, y tocino.
Belt, ¿ Soy yo negro P
Oct, Mas te quiero por padre que por suegro. {Vanse,)
Salen BELISA y TEODORA, ¥ lüsgo BELTRAN en alto.
Teod. Ya por la dispensación Otavio y tu padre fueron.
Belisa, Tía, si entonces le dieron Tanta pena al corasen, Cuando venga, ¿ qué será ? Perder pienso los sentidos.
Teod, Amando, ¿ qué mas perdidos ?
Belisa. Por mi mal lo supe ya. ¿ Cómo, si en esta ocasión Mi paute quiere obligarme, Puedo, Teodora, casarme ?
¡ Ay, terrible conftialoD ! Será bien decirle á Otavio El estado de mi mal. Mas soy muger principa], V mucho mi honor agravio. Hablaré algún religioso Que lo diga al padre mío. Mas temo algún desvario De su pecho riguroso. 1 0 nunca á Li$ar<^ viera. Nunca Beltran me curara, Nunca el acero tomara. Nunca á Manzanares fuera ! Que donde van á lavar Cuanto una corte se viste, AUí, hoQor, manchado fuiste. Teod. ¿Ya de qué sirve llorar ? Belisa. { Oh malditos loa papeles. Las ternuras*, los amores ! ¡Oh lisonjeros traidores! ¡ Oh amigos Calaos, crueks, I Que será agora de mi !
(Beltran en alto.) Belt. Ce, Belisa, ce, Teodora. Belisa. ¿Quién nos llama Y Belt. Yo, seóMS
Teod. ¿Quién? Belt. Beltvan.
Belisa. ¿Beltran aqsi
Belt. Aquí por mi mal catey. Teod. ¿Tú en nuestra easa, Behnaf Belt. Siempre aqueate pwmio áis A los que son como soy. Yo fui no mas de teroeM, Mas como ha U^do el fallo. No habiendo yo sido gallo. Estoy en el gallinero. Belisa. ¿Cómo te han subido ahí f Belt. Halláronme en el portal Con Leonor.
Belisa. \ Qué dealgaal Desdicha !
Belt. Mucho lo fui. Conocieron que yo era El doctor que te curato, Y puesto que yo negaba, Con invención que padiera Servir en una comedia. Adonde solo se entiende Lo que el poeta pretende. Para dos horas y media. No me aprovechó, y anai Me ataron, y á este aposento Me suben á dar tormento^ Doleos las dos de mi. Belisa. Perdidas somos, Teodora,
ACTO fll^ ESGCNA XH.
ftTO
descubre.
!Ay, cielo! lo de Riselo,
¿Cémo no, señora? lue soy un gallina? !!1 me ha de echar á perder.
Dichos, t salb LEONOR.
\y, señora^ ¿qué has de hacer?
lio determina,
lo y tu padre airado
1 encendiendo están
igar á Beitran.
|ue muera un l)om()re pringndo,
le por ser doctor :
^0 astrólogo fuera,
mereciera ; or curar de amor : e mí te duele.
¿Cómo te podré librar? *or la puerta no hay tratar, •ues dónde, ¿quieres que vuele? eiste la historia n González ?
Si. Y de la infanta que alli alta memoria ?
Ya sé que con un yestido r librarle pudo ; értele dudo, iqui una llaye he traído á aquel aposento.
Pues quedaos las dos aquí, i sacarle de allí, lese por el viento. intrese Belisa y quítese Beltran.) , Dónde aquella loca es ida ? kdonde la fuerza amor, iejor dijeras su honor, rta mas que la vida. ' aun á ti, porque dirá be de Riselo.
ORA T LEONOR, t salen >CTAVIO Y PRUDENCIO.
)m lo han sabido recelo,
Teodora está.
ha de dar por fherza voces,
uda que han de saber
[ue se ha de hacer?
ifa 68 de noche, ansí te goces,
Que dejes hasta que sea Mas tarde, la ejeéueloa.
Ocl, Reviéntame el corazón, Que la venganza desea. Echa tu hermana de aquí ; Tú, Leonor, ve á tus haciendas.
[Vatte Leonor,)
Prud. Teodora, puesto que entiendas Lo que no entiendo de tí, Déjame solo un momento.
Teod. Haz tu gusto, y plega á Dios Que no os resulte á los dos l^n mas pena y sentimiento.
Prud. Ve con Dios, santa, que ya Se sabe tu hipocresía.
Teod, Quien habla ep la honra mia, ¿En la de fuera qué hará? Así te despeña Otavio Con años locos, y pocos.
Prud. Vete y déjanos ser locos.
Teod. ¿Tú eres noble? ¿tú eren sabio? {Vase Teodora,)
OCTAVIO y PRUDENCIO, t sale SALUCIO.
Sal. Cuando estaba aperceblda El hacha, á la puerta llama Un hidalgo, cuya fama Es agora conocida En toda la corte, abrí, Que no lo pude escusar. ¿Ha de entrar?
Prud. Bien puede entrar,
Pero su nombre me di.
Sal. Florencio.
Prud. No le detengas.
Ni el hacha matee, será Para aeompañarie.
Sal. Ya
Entra.
Dichos, y salen FLOHJSNGIO y GERARDO.
Prud. En hora buena vengas, ¿Qué novedad es esta, hijo ? ¿Tú, Florencio, en esta casa?
Flor. Con razón te lo parece. Pues mi padre, que Dios haya. Que fué tan amigo tuyo, De una edad, y de una patria, Me dejó la obligación De servirte.
Prud, i Qaé es U caosa De venirme á ver de noche ?
Flor. \ Que la Tergúeoza á la cara Pusiese este velo negro ! Aquí conmigo te aparta.
Prud, Cualquiera cosa que quieras Seguramente la trata Delante de Otavio, que es Hijo de mi hermano.
Flor, Estaba
Necio por no conocerle. Que ser vuestra sangre basta ; Tenedme por vuestro.
Oct. Y yo
Lo mismo mego.
Flor, Quien ama,
Dicen que tiene licencia De hablar sin arengas largas : Este caballero y yo. Que es Gerardo de Navarra, Que está haciendo en esta corte Los negocios de Tafalla, Hemos visto algunos dias
Y muchos oido en fama. La hermosura y la virtud
De Belisa y vuestra hermana ;
Y aunque hubiera lus terceros Que era justo, porque agravia Quien ama á su mismo amor. Si por sí mismo no habla. Como veis venido habemos.
Prud. No digáis mas, que quien pasa Tan adelante en las obras, ¿No lo ha de hacer en palabras? Veis aquí, Otavio, los dos Que mi honrada casa infaman, Que como al doctor ven preso. Hales temblado la barba. Cierra esas puertas, Saludo.
Oct. Muy bien has dicho, no salgan Sin que averigües primero El autor de tanta infamia.
Ger. Señores, ¿qué es lo que hacéis?
Flor. ¿Porqué sacáis las espadas,
Y con tan feas razones
Nos tratáis en vuestra casa ?
Oct. Agora sabréis lo que es. Ve presto, Salucio, llama Al doctor fingido.
Sal. Voy. {Vase.)
Flor. Algún suceso os engaña A que nos tengáis por otros.
Prvui. ¿Luego no es tuya la traza para engañar á Belisa, Recogida un tiempo, y casta,
Y á la hipócrita Teodora
Con el que aquí te acompaña.
De fingir la opilación.
Que ya en cuatro meses anda^
Y que un lacayo , ó Beltran,
Con gorra y con guantes de ámbar
Se finja doctor, y mande
Que salga por las mañanas
Al Prado con el acero
Que vida y honra me pasa ?
Flor. Estoque traigo ceñido A mí me pase hasta el ahna. Si tal hice.
Oct. ¿Cómo no?
(Sale Saluei
Sal. El hombre que preso estaba, El doctor digo, ó lacayo. Sin duda alguna almohaza Las muías de los demonios. Porque ni parece en casa, Ni se sabe de tu hija.
Oct. ¿De Belisa? otra desgracia.
Prud. ¿m hija falU con éi?
Sal. Beltran y tu hija faltan.
Prud. Dame esa espada, sobrino, Otavio, dame esa espada. Matar á mi hermana quiero.
Oct. ¿ Qué culpa Uene tu hermana!
Flor, Señores, ¿queréis que os diga Quien todo este daño os cansa? Pues sabed que el uno dellos. Que me ha quitado ana dama, Me obliga á venir aquí A quitarle por venganza A Belisa desta suerte. Venid antes que se vayan, Que yo os diré dónde están.
Oct. i Caso estraño !
P^'^' ¡Cosa estraña!
Flor. Seguidme.
Prud. ¿Quién es?
Flor. segoidí
Prud. Otavio, tomemos armas.
Oct. Prudencio, con tanto acero Embotarán las espadas. (Va
Salen BELISA con capa, espada,
BRERO Y VAQUERO, Y BELTRAN CO MANTO.
Belisa. i O lo que la noche encubre! Belt. Gallarda vienes, por Dios. Belisa. Trocado habemos los dos El ser que el hábito cubre. Belt. Yo Uevo gentil galán. Belisa. Vo llevo famosa dama.
ACTO III, ESCENA XV.
Aquí está Lisardo. a. Llama,
te coDocerán.
Tú has de llamar, que yo oo. a. Ah, 8Í, que soy el que guardo, casa I i ha, seor Lisardo !
», T LISARDO T RI8EL0 desde
DENTRO.
.Llaman?
Sí.
¿Quién es? o. Soy yo.
{Saiga,) t Quién busca á Lisardo? a. Aquí
ra cierta dama. [ Dama á mi? ¿cómo se llama? 3. Eso no me toca á roí. la, y sabréis quién es. ^Es Leonor?
¿No me conoces? Vuesa merced no se emboce, ha venido?
En los pies.
i, T SALEM RISELO T MARCELA.
Déjame, mi bien, que vea
)con Lisardo están.
. Mugeres zelos me dan.
[ue Teodora sea ?
t Teodora habla de ser,
la de un hombre grave ?
. Como de esos graves sabe
mmildes hacer.
Hablando está con Lisardo.
;as lelos de mí.
. ¿Quién viene con ella?
Aquí 1 mancebo gallardo. '. Oh, gentil hombre, ¿quién es cubierta señora? a. ¿Sonzelitos?
De Teodora. a. No es tan ligera de pies. . Pues ¿quién es aquesta dama ien habU este galán ? Dona Constanza Beltran. aé Este nombre se llama»
Es muger de tanto punto, Que si sale, lleva mas. De algún caballo detras.
Marc. La cantidad os pregunto.
Belisa. Pesará catorce arrobas.
Marc. No es muy bobo el escudero, Mas desengañarle quiero, Que no está hablando con bobas.
Belisa, Si os digo la cantidad, Un cuarterón mas ó menos, ¿En qué os engaño?
Lis. Tan buenos
Ojos descubrid, mostrad Los dos.
Belt No, sino los tres.
lÁs. No podéis ser tuerta.
Beii. ¡AyDios!
Lis. Ea, descubrid los dos.
Beli. Jesús, tiempo habrá después.
Lis. ¿ No sabré yo la ocasion< Porque venís á buscarme?
Beit. Qué, ¿puedo mas declararme? Digo que os tengo afición.
Lis. ¿ Pues adonde me habéis visto?
Belt. En mi casa muclias veces.
Lis. i Que haya aquí tantos Jueces 1
Marc. ¿Es posible que resisto Mí zelosa condición, Sin descubrir esta dama?
Belisa. Dirá después que me ama ap. Lisardo, ¡ oh, linda aflcion ! Mirad si está entretenido Con el lacayo enmantado.
Lis. Señora, ¿dónde os be hablado? ¿Dónde me habéis conocido?
Beit. ¡Ay qué desconocimiento!
Us. Mucho lo debo de ser.
Belt. Yo os he dado de comer Mil veces.
Lis. i Estrafio cuento ! ¿Vosa mí?
Belt. Sí, y aun por mi Soléis andar á caballo, Y aun otras cosas que callo. Por no descubrirme aquí. Por vos cierto padre viejo No ha un hora que me pringaba.
Lis. ¿Sois negra?
Belt. Soy vuestra esclava.
Dióme una dama el consejo De que me viniese así. Porque sí no, ya tuviera La panza como una cera.
Lis. ¡ Ay Dios, quien se hallara allí!
Belt. ¿Cómo hallar? burla p«ada Os pudiera suceder.
EL AGfiilO DE MADAID.
Lis. Por Dios que debéis de ser La bella malmaridada. ¿Tenéis marido?
BelL Si allí
Os halláis, Dios me confunda. Si DO 08 pegan una tunda De las mas lindas que vi.
Lis. En obligación estoy A lo que por mí pasáis, Mas como no os descubráis, Desobligado me voy.
Belt. \ Ay, señor, qué disfavores Tan notables que me hacéis ! Por Dios que no me dejéis, Si habéis de tomar amores. Y pues tan bien os serví Las mañanicas de mayo, Si habéis de tomar lacado. No dejéis por otro á mi.
Lis, ¿Es Beltran?
Belt, ¿Pues no lo ves?
Lis. ¡ Hay tan estraña novela !
Belt. Galla, y burlaré á Marcela, Que hay grandes cosas después. Ah, señor Riselo.
Ris. ¿ A mí ?
Belt. A vos pues.
Ris. Con tu licencia.
Marc. Tendré con esto paciencia.
Ris. ¿ Y á qué habéis venido aquí? Que os descubráis us suplico, Porque aquella dama os vea.
Belt, No puedo.
Ris, i Porqué ?
Belt. Soy fea.
Ris. No hay fea con tan buen pico.
Belt. Aun no lo sabéis muy bien. Que no me habéis visto hablar.
Marc. ¿ Téngome yo de matar. Porque estos hablando estén ? Fuera digo, vive Dios, Que os habéis de descubrir.
Beit. ¿ A mí se me ha de decir Tal desacato por vos ? ¿A la nina, á la beata, A la fraila del cordón ? i Ay, Jesús, qué tentación ! Que me tira, que me mata. Que me destoca.
Marc, ¿Quién eres?
Belt. Beltran soy.
Marc. ¿Beltran ?
Belt. ¿Pues quién?
Ris. Demonio en las burlas eres. Cúbrete, que viene gente.
Marc. Meteos bieu en el portal.
Lis. Acá vienen, algún mal Temo. Belt, No huyas, detente.
ESCENA X\í.
Dichos, t salen PRUDENCIO, OCTAVK
SALUCIO, T CRUDOS A»«ADOS, W
RENCIO T GERARDO.
Flor, Esta es la casa.
Ger. Aquí están.
Flor. Llama á esa puerta, Gerardo.
Ger. No hay que llamar, que á la poer Deben de estarte aguardando.
Prud. ¿Quién va?
Us, ¿ Quién pregunta quiéf
Prud, Un hombre noble agraviado.
Lis. ¿Es Prudencio?
Prud, Y sin prudencia.
¿ Eres por dicha Lisaréo ?
Lis. Yo soy, señor, á quien bascas.
Prud, A tí te busco, villano.
Lis. ¿ Villano á mí ? ai no fueras De tu edad...
Prud» El que es hidalgo
No hace infames los hombres De mi sangre y de mis años.
Lis, ¿ Qué te hice yo en mi vida.»
Prud. ¿Parécete poco agravio? Después de haber á mi hija Como á ignorante engañado,
Y con el ungido acero En las mañanas de mayo Puesto mi honor por el suelo. Como salteador del campo ; Habiendo al doctor fingido Preso, y sabido sa engaño^
¿ Sacarla él mismo V pues oye, Caballero soy honrado. Yo no he de traer justicia : La que tengo, son mis manos. Para tí bien basto yo,
Y para Riselo, Octavio. Para los que están contigo. Bastan Florencio y Gerardo.
Y si triyeres mas gente. Aquí me sobran criados,
Y yo solo basto á todos.
Lis. Si en servirla os hice agravio Por la parte de ser pobre. Que en las demás os igualo. Yo 08 daré satisfacion Dando á Belisa la mano. Mas, vive Dios, que no sé Dónd« é cómo U ha Uavado
ACT(» III, ESCENA XVI.
El hombre qoe vos prentíftíe^w
Oci, Pues, Lisardo, si estáis salvó Del cometido delito, Dad lugar á que mirando La casa, os dejemos libre.
Lis. Eso DO puedo oegarlo.
Flor. Sefior, mírense primero Los que miráis embozados.
Ris. Y6 soy kisélo, y qoisfefíl, Florencio, en lugar hallaros, Que os dijera si es bien hecho.
Fior. Y yo también tiempo aguardo £b que os diga si es Marcela Vuestra.
Marc. c P^ra qué es cansaron, Pndiéndolo yo decir, Que es el mejor desengaño?
Flor, Habla, pues, que como sepu Que es iu gusto, estoy pagado De mi amor, y mis deseos*
Mare, A Biselo doy los brazos.
Bis. i Estás contento?
FloTi Si estoy.
Oct. Seftora, désemboeáofl.
Seli. i A las mugefes, pútt¡tíé i
Oct. Porque una múger buscádlus.
BelL Pues sepan que yo soy hombre.
Prud. Este eá el dóttor lácajo.
Úd. ¿ilaíaréle^
Prud. No, ¿ qué importa
Que viva ?
Oct, i Pues tú con manto ? Di luego dónde llevasto A Hii prima, ó por los labios
Te har^ tOmar el acero
Que á tíuestras hobras has dado.
Belt. Quedo, señores.
PrxKl. ¿Qué es quedo?
Belt. Aunque me hagáis mií pedazos, No diré donde la tengo, A fe de pobre asturiano, Si no me deis la palabra, De que á Lisardo, mi amo, Se la daréis por iriuger.
prud. Eso es forzoso, y yo ganó, Que bien sabe mi sobrino, Que quien toma acero en ninjro. No estará para muger Hasta los fines de marzo.
Éelí. Pííes esta es Ueli^a.
Oct, o'Qa¡<'"^
Belisa. Yo áoy, (^ue ¿i tus pies aguarde Perdón.
Prud. Antes que te mire. Dale á Lisardo la mano. Que la santa que tu amor Cubrió del hábito pardo, Yo le daré uw monesterio.
Belt. ¿Yá Leonor?
Prud. Tengo pértfeádh
Dársela á un doctor flngidó. Cóíi esto á mi casa varíibs. Adonde cenando juntos. Queden en paz los agravios.
Lis, Aquí acaba la comedia En vuestro nombre, senado, Dfcl Acero dB Madrid. Bésaos las manos Velardo.
EL NUEVO MUNDO,
DESCUBIERTO POR CRISTOVAL COLON.
Véase aquí enfln una de las verdaderamente grandes monstruosidades del teatro opañoU de aquellas que sirvieron sin duda de pedestal al adusto Bolleau para, empíaadfi sobre ellas, fulminar, con el mas solemne desprecio, su escomunion general á toda nuestra literatura dramática. Ciertamente si no hubiera en nuestro teatro mas que ct medias por el estilo de la del Nuevo Mundo, de la del Conde de Saldaña^ y &ú sonsivamente, siempre el dictado de rimeurs dado á sus autores seria una grande injostidí, pero aquello del spectacie grossier podría pasar sin dificultad. Mas cuando se tiene presente que estos descarríos de unos ffenios gigantes son unas verdaderas escepciooes co é buen teatro español, el anatema de Boileau solo causa risa« porque prueba una coia siempre ridicula en un escritor, que es meterse á hablar de lo que no conoce. Añictir»* mos no obstante que también causa compasión, cuando se considera que aun vivían j eran la honra del teatro francés, los discípulos de esos rimeurs delá les Pyrénées, ú estreno en todo esto es que no diese á Boileau su santa indignación mas armas pan anonadar á sus enemigos que la que estos estaban hartos de esgrimir cuando se la uMirpd él; para Tolverla contra sus mismos dueños. Hablamos de lo del niño y las barboi.
Pero dejando esto aparte, pues habría mucho (¡ue decir sobre ello, nos limítaremoiá manifestar que hemos insertado esta disparatadísima comedia en este Apéndice, cobo una muestra del non plus ultra de la osadía dramática. Verdaderamente no se puede desbarrar mas. Pero obsérvese como en medio de tal cúmulo de desatinos, tiene Lope d arte de interesar con su disparatada acción, y como nunca se deja de reconocer ea d oa gran talento dramático.
Hacer un análisis de esta comedia seria perder el tiempo; en eUaverá el lector uoa cosa rara, una estravagancia si se quiere, pero curiosa por ser de un grande homittc Solo bi^o oste aspecto se la presentamos.
PERSONAS DEL PRIMER ACTO.
CRISTOVAL COLON.
BARTOLOBIÉ COLON.
El rey de Portugal.
El duque de ALENCASTRE.
MAROMEO, rey de Granada.
DALIFA, mora.
ZELIN, alcalde.
Duque de MENIDACELl.
Duque de MEDINASIDONIA, y dos pages.
El Gran Capitán.
El rey don FERNANDO.
La reina DOKA ISABEL.
PINZÓN, piloto.
ALVARO DE QUINTANILLA, conUdor del
rey. La Providenua. La Imaginación. La Religión cristiana. La Idolatría. Un demonio.
CRISTOVAL COLON, BARTOLOMÉ COLON, su hermano, con unos papeles.
Col. Desde aquí, hermano, podrás A iDgalaterra partir
Y al rey Enrico hablarás.
Bart, Pienso que te ha de admitir Este en cuyo reino estás. Porque al fin noticia tiene. Que es lo mas que te conviene. Del Nuevo Mundo que enseñas.
Col. La novedad de las señas Mis pensamientos detiene. 4 A quién le dirán, hermano,