Teatro escogido de Lope de Vega · Unidad 400 de 466
Unidad 400 · ACTO II, ESCENA Vil.
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ACTO II, ESCENA Vil.
yaDga un mal suceso. d. Perderé, sobrina, el seso, oe luego se te antoje ampo, al Prado^ al Soto, mil melancolías, as noches y dias nerario alboroto. \ declaro, sobrina. Llsardo y Rlselo. r.
i, «Dirélo?
Isa. Traza, ordena, y imagina e quisieres de mí. d. Quiero escribir un papel slo, porque en él cuanto pasa aquí, to, y porque mañana [sardo esté en el Prado,
quede concertado, m la esperanza vana leste Otavio en el suelo, le tenga mas poder 1, serás su muger, me quiera Riselo. sa, Y como sí te querrá, e besar tus pies. i. Este es mi propio Ínteres, r á llevarle irá. no lo entiendo mal, iere mal al doctor. 'sa. También es muger Leonor, ñor quiere á su igual, r escribe por tu vida, 4licha le encarece.
i. Voy. (Vase.)
sa. Leonor, ¿qué te parece a hipócriU fingida? I. Que aunque te dio pesadumbres, as no supo querer, s tener bien que hacer tnendar sus costumbres. sa. Tuvo al principio templanza, 1 fin vino á caer,
son de amor, noliay muger D haga una mudanza. (Fiante.)
Salen LISARDO t RISELO.
Anda desesperada, y Justamente (tos zelos que le doy, Marcela.
¿De quién lo sabe?
De la misma gente: na es ave, y por los aires vuela.
Desdicha ha sido.
ñis. Y grande inconveniente
Para seguir la empresa que os desuela. Porque por vos cualquiera cosa haria, Hasta perder la misma sangre mia ; Mas á Marcela, vive Dios, Lisardo, Que aunque quiera no puedo, ni es posible. Ando con vos, de visitarla tardo,
Y por venganza, que es muger terrible,
A un marquesote, á un moceton gallardo Ha dado franca entrada su imposible En casa, donde al sol que la pasea Puso el honor dragones de Medea. Mandadnfe acometer cien escuadrones. Mandadme detener los altos vuelos De las aves, que tocan los balcones De la luna, y se estrellan en los cielos,
Y no sufrir en estas ocasiones
De Marcela rigor, de un hombre zelos ; Que servir á Teodora sin mi gu>to. Por el vuestro, Lisardo, fuera Justo. Pero verme olvidado de Marcela, Zeloso de Florencio, y desdeñado. No lo puedo sufrir.
lÁs, Ya se rebela
Tu cielo amor contrario á mi cuidado : Zelos os du Marcela con cautela. Por lo que de Teodora le han contado; Vos lo temáis de veras, y de modo Que si vos la dejais, lo pierdo todo. Pluguiera á Dios, Riselo, que yo hubiera Otro amigo llevado.
ñis. Yo me holgara,
O que para serviros libre fuera ; ¿Abrieron?
Lis, Sí.
ñis. Mi muerte se declara.
Florencio es este.
Dichos, t salen FLORENCIO t GERARDO.
Lis, De allá sale.
ñis. Espera.
lis. ¿No le has de hablar?
ñis. Mi desventura es clara.
Us. El hombre no es culpado, ¿no es tu amigo?
ñis. ¡Cuánto mal me ha venido de ir
Flor, Parece que se ablanda, [contigo !
Get\ ¿ Quién lo duda ?
Asiste, que asistiendo estoy seguro Que has de rendirla.
Flor, La porfía muda.
El áspero rigor de un monte duro. Como Riselo á verla un mes no acuda. No dudes que tendré lo que procuro.
EL ACfiftO DE MADRID.
Ger. RMo (|ttlere bfen á so beaU, Ya ei mereader, que en estameñas trata. Tratar solía en telas y diamantes, O se ha perdido, ó quiere andarlo todo.
Flor. Pnes yo pienso con p endas semejantes Hallar, Gerardo, á mi remedio el modo:
Y porque en el amor son importantes. Mas que el ser Salomón, Narciso y Godo, Hoy de Guadalajara en la gran puerta Haré un empleo en lo que siempre acierta.
Ger. ¿Qué sacarás?
Flor. Catorce 6 quince taras
Del mejor terciopelo de Toledo,
Y on corte de Milán, de flores raras, O de rica labor, 8i hallarle puedo:
Con esto, y cien doblones de á dos Cafas, No pienso á las de nadie tener miedo.
Ger. Cuadróme.
Flor, Es linda cosa éh estos tiros,
Trocar en seda y oro los suspiros.
(Vayanse Gerardo y Florencio»)
Ris. Mucho he sufrido por tí.
Lis. No es ocasión de perderte, Que bien puedes de otra snerte Remediar que no entre aquí.
Ris. Si ella está determinada, ¿ Qué remedio puede haber?
Lis, ¿Posible es, que una mtíger Esté ya tan oltldada? Llama, que siendo forzoso Yo le diré la verdad.
Ris, Paréceme una cltidad, Muro, foso, y contrafoso. Paréceme ya, Lisardo, Que aquesta puerta ha dé ser Tan fuerte, que es menester Para rompella un petardo. Parécenme las yek) tanas Troneras llenas de tiros.
Lis. Con menos de dos suspiros Apostaré que lá allanas.
ESCENA Vllt.
Dichos t MARCELA desde la VBirrAifá.
Ris. Ha de casa.
Moró. (En alto.) ¿Quién es?
Ris. Yo.
Maro. ¿ Yo no mas ? grande palabra.
Ris, Abre, mis ojos.
Marc. ¿Que abra?
Ris. ¿Luego no has de abrirme?
Marc. No.
A<'. ¿Qtié 08 parece.'
Lis. Abre, señora,
Mira que vengó 5^0 Éqili.
Marc, Errados venís.
Lis. ¿Yo?
Marc, Si,
Que no vive aquí Teodora. Cerca de San Sebastian Vive esa dueña de honor, Con su poco de color,
Y sus tocas de azafrán. Es muger de escapulario Con mas botes de virtudes, Aguas, yerbas y saludes.
Que hay en cas de on boticario* Es diferenciando el centro De aquella estertor esfera^ Ermítaña por defuera,
Y demonio por de dentro. Nunca sin imagen viene. Mas es de la concepción. Adonde hace oración Cierto devoto qué tietíé. Su santidad ha llegado. Que bien se puede decir, A que ya se va á vivir
A Atocha, al Soto y al PráflO.
Tiene una nifta que enaeftá
Todas estas devociones
Con ciertas opilácloneá,
Que anda en vísperas de dueñi,
Tan blanda, aunqtie toma aeerO,
Que no hay cera que la iguale;
Habla, mira, escribe y sale
A ver cierto caballero.
Esta hallarán dohdé dlgo^
Porque aquí solo hállaráki
Muger que quiere galán
Que quiera mehos su atDIgó. {Qnfítse.
Ris. ¿Entróse!
Lis. No, sino el alba.
Cuando andaba entre las coles.
Ris. Alba para m(, y aun solé*.
Lis. La intención, Rtselo, os salta. No téiháls» pues que no habéis Hecho ofensa á esta séflora. Llamad, decid que á Teodora ^n vuestra vida veréis. Que ya no quiero á Bellsa, Ni en mi vida la veré.
Ris. Esperad, que aunque se ftié Tan furiosa y tan aprisa. Sin que perdáis vuestro bien He de procurar el mío. Ha de casa.
Lis. Es desvarío.
Ris. ¿No responde?
Lis. No habrá quién.