Teatro escogido de Lope de Vega · Unidad 81 de 466
Unidad 81 · ESCENA XXII.
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ESCENA XXII.
DIANA, CELIA t después LISARDO.
Diana. Ola, dejadme un instante ; Cierra la puerta al jardín, Celia, que quiero bañarme.
Celia. Ya, señora, está cerrada.
Diana. Mármoles, pórfidos y Jaspes, Que al cristal de aquesta fuente Le servis de eterno engaste. Dadme el bien que roe tenéis. (Sale Lisardo.)
Lis. No pidas, señora, que hablen Las piedras, sino las almas. Que escuchan palabras tales. Quien te ha dicho, que es porfía, El venir á enamorarte. Miente, que no es sino amor. Que de tu hermosura nace. No eres tú para elecciones, Ni para burlas diamante, Sino la cosa mas bella. Mas regalada y suave. Que dio la naturaleza. Con milagro semejante. Dando á un cuerpo cristalino Por alma dichosa un ángel. Verdad es, Diana hermosa. Como la reina lo sabe. Que tu hermano dio en decir. Que tiene por cosa fácil El guardar una muger; Mas que no pudo obligarme Aquesto solo á quererte, Porque muchos años antes Eras tú dueño del alma, Que agora he venido á darte. La reina quiere, Diana, Que te sirva, y esto baste Para saber que no puedo. Cuando quisiera, burlarme. De veras te adoro, y quiero ; No dudes de que te cases Conmigo, y de que la reina Hu de abonar niis verdades, Haciéndonos mil mercedes. ¿Qué respondes?
Diana, Que me pagues
Tan grande amor, señor mió ; Pues siendo el alma tan grande. Como sujeto infinito. Apenas en ella cabe ; Que aunque de burlas, ó veras,
ACTO III, ESCENA II.
i amor, no trates
Dga otro daeño,
ridas me falten.
jgro estás
tie Tisto que traes
»i8a taya.
T tú Venas, soy Marte.
hermano?
No sé; ierra encerrarme rre las puertas, a qoe me lave, dónde podré yo estar, i noche pase, la sin ti?
ú quisieses jurarme ioDde yo puedo nde descanses, icha ocasión mano nos mate, inde estarás, e?
Un dormitorio cae ama, y en él che imagen, neoos hien podré amor soy mártir, o no te has de mover ;
desiguales le junto á mi la.
Si hablarte o esté durmiendo ; D efecto b^e ly de que temer ; despertaJle, rtido acepto, irás, y podré fiarme; obügar el miedo
quedo, ó que calles.
efecto ya eres mia. será la muerte parte ne de ti.
, podrás dejarme? ro, el mayor amigo •4on me mate^ • cielo
o me pasen, s altos polos empestades 10 parece
desatarse. Oía?
Detras s arrayanes
Te desnuda, que Lisardo Quiero que seguro pase, (Porque es el mejor remedio) Con tus vestidos, delante De Roberto.
Lis. ¿Hablas de veras.'
Diana, Gomo esos enredos hace Una muger á un celoso.
Lis. Ai fin no podrá guardarse, Si ella guardarse no quiere.
Diana. Si ella no quiere guardarse, No hay imposible mayor; Y al que de guardalla trate, Sobre la puerta le escribe : Necedad de necedades.
Sala en casa de Roberto. CELIA Y RAMÓN.
Ram, Siete dias ha que está Lisardo escondido aquí.
Cel. Mil pudiera estar así, Mas no si le han visto ya.
Ram. ¿Quién le ha visto?
Cel. Una criada.
Ram. ¡Gran peligro!
Cel. Ya es forsoso
Salir, haciendo animoso Llave de la misma espada.
Ram. Fulgencio con dos criados Guarda la puerta de dia.
Cel. Dile que mejor seria Echar á parle cuidados; Pues de noche no hay remedio, Ni invención para salir.
Ram. Yo le voy, Celia, á decir. Que el mas poderoso medio Es salir con un reboso, Y una pistola en la mano.
Cel. Dile que es necio su hermano, Zeloso, y valiente mozo.
CELIA, FULGENCIO v dos criados.
Fulg. ¿Pues, Celia, tan de mañana? ¡ Aunque fueras centinela !
Cel. La noche he pasado en vela, Que no está buena Diana; ¿Mandáis otra cosa?
11G
Hacer apuestas de guardar el íUego;
Pues monasterios tiene
Ñápeles, uno elige, en él me guarda.
Rob. Eso solo detiene Mí brazo, y de matarte me acobarda : Dadme capa, y salgamos. [vamos.
Diana, ílasta la noche, no es razón que
Rob. Pues voy á concertalle.
Diana, Parte en buen hora.
Rob. Y á la noche aguardo.
Cel. ¿Qué intentas?
Diana. ATlsalle
De todas estas cosas á Lisardo.
Cel. Dársela á Dios procura, Que solo Dios la guardará segura.