DON JUAN, _que se pone al lado de_ DON FERNANDO.—DICHOS.
D. JUAN.
Primero, gran señor, mi pecho fuerte, Que es muro de diamante, Tu vida guardará puesto delante. ¡Ea, Fernando mio, Muéstrese ahora el heredado brío!
REY.
Si esto escucho, ¿qué espero? Suspéndanse las armas, que no quiero Hoy más felice gloria; Que este preso me basta por victoria. Si tu prision ó muerte Con tal sentencia decretó la suerte, Da la espada, Fernando, Al Rey de Fez.